Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.
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Robert Pattinson - Never Think
—¿Tardará mucho en despertar?
—No Alice, él está bien —susurro Kate— Fue una pequeña contusión al caer por el desmayo, los exámenes que le practicamos salieron perfectamente.
Escuche.
Intente decir o pronunciar alguna palabra, pero me fue en vano, mi lengua y ojos parecían estar dispuestos a todo menos a obedecer mis órdenes. Mis párpados pesaban demasiado. ¿Qué demonios había pasado?¿Cuándo tiempo llevaba así?¿Será...?
La voz de mi pequeña hermana interrumpió mi lapsus mental.
—Esme fue a bañarse, mi padre vendrá dentro de poco —resoplo— Considera que mi consumo de alimento no es el adecuado.
—Claro. Es tu padre y sabe lo que necesitas. Además, Edward está perfectamente. Necesitas descansar Alice, no te has despegado de Edward. Él despertará en cualquier momento.
—Quiero estar aquí cuando suceda —su voz de quebró— Es solo... estoy tan asustada de lo que dirá. ¿Hicimos bien? ¿Hicimos mal? Siempre tratamos de proteger a Bella, pero tal vez se nos olvidó que Edward también tenía derecho de saber. Quiero estar aquí para explicarle.
Mis músculos parecieron comenzar a reaccionar cuando me moví un poco, podía alcanzar a divisar con mis ojos algo de luz y unas cuantas siluetas. Sentí una mano cálida y pequeña —muy probablemente de Alice— tomar mi mano.
—¡Es mi culpa todo esto! —un sollozo lleno la habitación.
—¿Tu culpa? ¡Claro que no, Alice! En el pasado no hiciste las cosas bien, pero eso no quiere decir que tú eres la culpable de todo lo que pasa. No te comportes como una mártir.
— No lo hago. Tú más que nadie y mi familia saben los graves errores que he cometido. Y los pagué caro, pero no soportaría el desprecio de Edward. No de él.
—Eso no sucederá. Él te adora, siempre fuiste la niña de sus ojos.
—Tal vez ese es el problema. —dijo tan bajo que dude haber escuchado correctamente.
Un resoplido surgió de mi garganta, incendiando mi garganta a su paso. Se sentía como no haber tomado agua por mucho tiempo.
— ¿Alice? —la llame, mis ojos dolían ante la luz.
Enseguida dos par de ojos se posaron sobre mí y Kate comenzó a asegurarse que todo estuviera bien.
Movió con delicadeza uno que otro formato en los aparejos que estaban al lado de mi cama y puso una lámpara en mis ojos, ordenándome que siguiera la luz.
Lo siguiente que sentí fue a Alice casi sobre mí.
— ¡Despertaste! —celebro, sus ojos resplandecientes me examinaron— ¡Ya era hora!
Intente sonreír, lo que salió más como una mueca al sentir un casi imperceptible dolor en mi cabeza.
Kate noto mi gesto y rodó los ojos.
—Bienvenido al mundo, Romeo. —bromeo.
Le gruñí en respuesta.
— ¿Agua? —ofreció casi como si me leyera la mente.
—Por favor —suplique.
Mi rubia amiga asintió y se alejó un poco de la camilla mientras hablaba por el comunicador a alguien y anotaba algo en unos cuantos papeles. Esperaba poder hablar con ella más detalladamente en algún momento.
Regrese mi mirada a Alice.
—¿Estás bien? —sus llorosos ojos me miraron.
—Sí, Alice —le guiñe un ojo, intentando infundirle un poco de seguridad— Estoy bien pequeña.
—Lo siento, perdóname Edward.
Sus mejillas se pusieron húmedas de un segundo a otro. Acerco su mano y la aferro con la mía, como queriendo me hacer su sentir. Observe a mi atormentada hermana y suspire. ¿En qué momento había permitido que las cosas se retorcieran tanto?
La imagen de Bella apareció en mi mente. Y dolió como la mierda.
—Alice —Kate puso una mano en su hombro y negó, en su mano izquierda tenía una vaso de agua con una pajilla— No es el momento.
—Pero... —se mordió el labio inferior y suspiro.
—Poco a poco —Kate acerco la pajilla a mis labios para invitarme a tomar del agua. Tome pequeños y volví a poner la cabeza en la almohada.
Fue bastante gratificante.
—Alice —carraspee y suspire. De pronto mis ojos comenzaban a pesar de nuevo.— Arreglaremos esto en otro momento. ¿Vale?
Apreté su mano y comencé a parpadear de nuevo. Hace tanto que no tenía tanto sueño. Suspire y me rendí a la letargia de mis ojos.
—¿Kate?
—Él está bien, Alice. Todo va a estar bien. Es solo el medicamento. Tardará en desaparecer de su cuerpo y eso le provoca algo de sueño.
—¿Estás segura?
—¿Quién es el médico aquí? —replico Kate quedamente.
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—¿Señor Cullen? —alguien pregunto en alguna parte de la habitación. Moví la cabeza y abrí los ojos lentamente, llevaba por lo menos despierto un par de minutos.
—Buenos días.
—Buenos días. —respondió amablemente la enfermera. Comenzó a mover algunas cosas y me tomo mis signos vitales— Dentro de unos minutos otra enfermera le traerá su desayuno. Debe comer ¿Está bien?
—Bien. —acepte. Después de eso ella salió, dejándome solo.
Me senté lentamente en la cama, mi espalda comenzaba a molestarme, seguramente por estar tanto tiempo acostado. Me preocupaba toda esta situación y necesitaba hablar con Kate.
Mi mente parecía un poco confundida y adormecida, pero me sentía plenamente consciente. Lo suficiente como para acordarme de mis desmayo y lo que había sucedido mucho antes. Una leve molestia en mi cabeza me hizo suspirar.
—Señor Cullen, su desayuno —de nuevo otra enfermera entro a mi habitación. Era delgada y tenía el cabello rubio amarrado a en un coleta alta— ¿Cómo se siente?
¿Alguien podía dejar de preguntar como me sentía cada dos por tres?
—En realidad, bastante bien —trate de ser lo más amable posible.
Ella me miro y levanto una ceja.
—¿Dolor de cabeza?
—Solo una leve molestia —me encogí de hombros tratando de quitarle importancia.
—¿Mareos?
—No
—¿Vomitó?
—Nop.
—Uhm —hizo un mohín— ¿Dolor de espalda? —mi sonrisa se desvaneció y ella pareció notarlo.
—Uhm, un poco.
—Es normal y más le vale no estar mintiendo o quitándole importancia. El dolor de cabeza y espalda es normal. —sus grandes ojos azules me miraron— La Doctora Kate estará con usted en unos minutos. —tomo lo que debía ser mi historial médico y salió de la habitación.
Suspire al mirar la bandeja frente a mis narices, verdura cosida, fruta, y gelatina.
No tenía muy buen aspecto. Pero seguro que tenía que comer.
La puerta de mi habitación se abrió de nuevo mientras yo tomaba un poco de verduras, me pregunte si sería la enfermera con más preguntas.
—¿Más preguntas? —levante la mirada y me encontré con la mirada de Kate.
—¿Más preguntas? —alzo una ceja y rió— Así que nuestra enfermera estrella te hizo de nuevo.
—Uhh. —me rasque la barbilla— Ella parecía querer descubrir cualquier mal en mí.
—¿Lo descubrió?
—Nop, a no ser que te refieras al dolor de mi espalda, el cual ignoro, o el dolor de cabeza, el cual también ignoro.
—Es normal —sonrió— Jane se toma muy enserio su trabajo. Es nueva.
—Bueno, ella lucia bastante segura de lo que tenía que hacer.
—Bastante. —volvió a repetir mientras anotaba unas cosas— Es de las mejores de mi área. —se acercó a mí— Agacha un poco la cabeza. —paso sus delgados dedos por mi nuca, sentí una pequeña molestia, pero no mucho más— Cinco puntos, nada del otro mundo. —se alejó de mi— Todo está perfecto, si sigues así podrás dejar el hospital esta misma tarde.
—¿Qué tan perfecto?
Rodo los ojos.
—Lo suficiente como para estar segura. Will ya está informado.
—Uh. Se pondrá celoso. —trate de bromear un poco— Es bueno tener una amiga doctora.
—Sigue repitiendo eso.
—Si me dejas salir antes tal vez te haga mi médico de cabecera. —me metí un pedazo de manzana en la boca.
—Oh callate, Cullen. —rodó los ojos— Acabas de despertar esta mañana, no puedes quejarte.
—Touch. —le guiñe un ojo— ¿Alice?
—Tu padre la obligo a desayunar, igual a Esme, probablemente ellos estén aquí pronto.
—¿Cómo has visto a mi madre?
—¿Aparté de que le puse un tranquilizante cuando te ingrese al hospital y se muere por verte? Creo que bien.
—Joder —aleje la bandeja de y talle mi cara— Todo esto es mi culpa. Primero lo de Clarie, la baja de presión y ahora esto, ella debe pensar que de verdad quiero morir.
—¿No es así?
—¿Qué? No, ahora más que nunca tengo que mantenerme aquí, Kate. Hoy más que nunca —la mire angustiado— He sido un imbécil.
—Y que lo digas. —suspiro— Necesito que sigas con exámenes mensuales de sangre. No me gustan estos desmayos.
—Bien. —trate de no gruñirle.
Me acosté cuidadosamente en la cama, principalmente porque no podía mirar a la cara a Kate, claro que ella lo había sabido mucho antes que yo, había tantos errores en mi vida que ni siquiera sabía por dónde comenzar.
—Las cosas se arreglaran, Ed —puso su mano en mi brazo.
—¿Has hablado con ella? Solo necesito…. —mi voz se cortó al recordar la mirada de dolor del rostro de Isabella.
—No contesta mis llamadas, tampoco las de Emmett.
—¿Crees que ella… ? —suspire.
Mi respiración se agito casi con dolor.
—No. Ella no escaparía. Bella sabe que Thomas y tú tienen el derecho a estar juntos, eres su padre.
—Solo lo soy desde ayer. —dije amargamente.
—Necesitan tiempo, ambas partes.
—Tendría que estar molesto por todo esto, por ustedes, por ella. Pero ni siquiera puedo, Kate. Me lo merezco. Y si ella viniera y me pidiera sacarme el corazón a cambio de su perdón, yo lo haría.
—Todo mejorara, pero necesito que tengas cuidado con tu salud.
Asentí queriendo creer en sus palabras, después de todo ¿No fue el destino el que me había traído hasta aquí?. Sí. Definitivamente yo tenía el derecho de conocer a Thomas y saber que tenía un hijo. Y ahora que lo sabía, no lo dejaría ir.
—Él es tan parecido a mí —resople.
—Sí. Desde el primer momento. Yo asistí a Bella en el parto, no completamente claro está, pero si lo vi nacer al mundo. Era una pequeña bolita rosa y llorosa.
La mire sorprendido y una imagen mental llego a mi mente. Debió haber sido maravilloso. Y cuando daría por haber estado ahí.
—Ella lo sostuvo y las dos lo miramos. Supimos en menos de un minuto que sería igual a ti. —continuo con una sonrisita— Él sí que era hermoso. El bebé más bonito que yo nunca vi.
Sentí un nudo en la garganta, yo no había podido estar en el nacimiento de ninguno de mis dos hijos. La imagen de Thomas había rondado mi mente desde que mis ojos pudieron abrirse de nuevo. Hace no menos de un año yo no era padre de nadie y simplemente trataba de avanzar por donde se supone que debía ir, al lado de Clarie y lejos de todo lo que amaba. Ahora yo despertaba y tenía dos maravillosos hijos.
—Tenemos que hablar. —Kate abrió la boca, pero la pare— No ahora, tal vez mañana.
Ella asintió. Los dos sabíamos que no era el momento. La puerta de mi habitación se abrió de nuevo y una cabeza rubia se asomó, la sonrisa de mi padre hizo acto de presencia cuando me miro.
—Pero miren quien despertó. —entro a la habitación, seguido de mi madre y Alice.
Las dos me miraban ansiosas, casi asustadas. ¿Pero acaso yo tenía algo que reclamarles o acusarles? Ni una mierda. Trate de darles valor con una pequeña sonrisa.
—Edward Anthony Cullen —Esme camino hacia mi cama, su mirada lucia cansada y tenía ojeras— Vuélveme a hacer esto y la próxima vez te castigo ¿Oíste?
—Si, mamá. —sus ojos se aguaron y se agacho a mi altura.
—Oh cariño, lo siento tanto, nosotros lo sentimos tanto.
—Lo sé, mamá —tome su mano y la bese— Hablaremos después.
—¿Doctora Kate? —la suave voz de Jane, la enfermera, resonó en la habitación. Tenía solo la cabeza asomada por la puerta.
—¿Si?
—La alta del señor Cullen esta lista. —le entrego un papel— Permiso. —paso de largo y salió completamente de la habitación.
—Bien. Eres libre, Cullen.
Mi sonrisa creció ante sus palabras. Entre más rápido caminaran las cosas, tal vez yo pudiera resolver y averiguar todo lo que necesitaba.
—Voy por tu ropa hermanito, Emmett quedo en traerla. —Alice me beso la mejilla antes de salir por la habitación.
Tome las manos de mi madre, ella realmente debía sentirse preocupada, no me imaginaba viendo a Max... o a Thomas en la misma situación. Me lleve sus manos a los labios y las bese, ella no tenía que preocuparse por nada.
Un suspiro tembloroso salió de su boca.
—Te quiero, cariño. —susurro.
—Yo igual, mamá —nos separamos cuando un par de enfermeras entraron a quitarme el suero y diferentes maquinas conectadas a mi cuerpo.
Mamá se alejó para dejarlas hacer su trabajo. Después de un par de minutos y tras barias preguntas parecidas a las de Kate todas salieron de la habitación.
—¿Max?
—En casa, Rossalie está encantada con él. Roba corazones a donde va mi pequeño nieto,
—Oh. —me sentí un poco inconforme con su respuesta, después de todo yo no conocía a Rossalie. Pero supongo que si ellos confiaban en ella, yo también podía.
—¡¿Enserió Emmett?! —Alice entro con Emmett detrás— ¡Eres incorregible!
—Fue una broma —su mirada conecto con la mira— ¡Pero si el Bello Durmiente despertó!
—¡Emmett! —lo regaño Esme— Estamos en un hospital. Baja la voz y compórtate.
—Bien. Bien. —puso una gran mochila en la cama— Traje todo lo que pidieron. Tengo que volver, Rosie quiere que pase por pañales para Max.
—¿Emm? Dile de mi parte a Rose que muchas gracia por cuidar a Max. —le dije.
—Ella está encantada con él. —palmeo mi hombro— Nos vemos en casa.
—¡Ya vete! —bufo Alice.
Emmett le guiño un ojo antes de salir. Rodé los ojos, ellos siempre solían pelear demasiado. Baje los pies de la cama, Kate había mencionado que me llevará las cosas con calma.
Tome la mochila que Emmett había traído y comencé a sacar la ropa.
—¿Necesitas ayuda? —pregunto Esme.
—No mamá, solo necesito un momento y estaré como nuevo.
Ella asintió y me miro aprensiva por un momento, antes de salir por la puerta junto con Alice y cerrar la puerta. Comencé por ponerme los pants, lo que resulto bastante incomodo gracias a que mis movimientos eran algo descoordinados. Después vino la camisa, calcetines y zapatos.
Considere poder tomar una ducha en cuanto llegara a casa, tres días en el hospital no parecían muy buenos. Unos suaves golpes sonaron en la puerta.
—Señor Cullen —Jane me entrego una pequeña bols— Tylenon para el dolor. Tiene cita dentro de una semana para quietar los puntos.
—Gracias. —lo guarde dentro de mi mochila. Ella tomo algunas cosas más y salió. Sonreí al entender que Kate tenía razón. Ella sabía hacer su trabajo. Revise que no quedara nada más y camine hacia la puerta, mamá estaba hablando con mi padre y Alice por teléfono.
—Estoy listo.
—¿Todo está bien, cariño? —mama se apresuró hacia mí.
—Claro, ya solo quiero ver a Max —suspire. Mi mente solo podía pedir a gritos que sostuviera a mi hijo entre brazos, la última vez que supe, lo había dejado en su porta bebé.
Diez minutos después y una divertida discusión entre mamá y Alice sobre donde debería ir, partimos hacia casa.
Las calles de Forks se mantenían casi vacías, por lo que en pocos minutos estábamos en la puerta de la casa de mis padres, baje ayudado por mi padre y camine lentamente hacia la puerta con la mirada de mi madre siempre puesta en mí.
—Despacio. —mi padre abrió la puerta y yo entre hacia lo que era la sala. Me senté en el sofá y parpadee despacio, el viaje en auto había resultado algo agotante. Necesitaba asegurarme que todo estuviera bien y hacer los análisis de sangre que Kate me había pedido.
—Quiero ver a Max. —murmure.
—Déjame decirte que el también a ti. —una voz desconocida resonó por la habitación, una mujer alta y con cabello rubio me miraba, asumí que era Rossalie. Ella era bastante guapa. Mi mirada no dejo el pequeño bultito azul entre sus brazos— Él está dormido. —camino con cuidadosos pasos.
Mis manos picaban por quitarle a mi hijo de los brazo, sin embargo consideré que eso no sería muy apropiado. Aunque ella pareció notarlo rápidamente.
—Gracias. —abrí los brazos mientras me entregaba a mi pequeño, sus manitas se mantenían en pequeños pinitos.
—Fue un placer. —se alejó unos pasos, dándonos espacio.
Mi hijo yacía en mis brazos profundamente dormidos, lo mire detenidamente, ¿Habría sido así con Thomas de haberlo tenido en mis brazos de pequeño?
—Es muy tranquilo, se mantenía callado mientras estuviera en su habitación.
—Te lo agradecemos tanto Rose. —Esme le sonrió cariñosamente— Vamos querida, debes estar cansada ¿Una taza de café?
—Claro. —las oí dejar la habitación.
Pase los dedos por el cabello de Max, podía ver que cada vez crecía más, pronto luciría como el mío. Lo había extrañado tanto. Con un leve estremecimiento lo acerque a mí, al menos a uno de mis hijos lo podía abrazar.
—¿Alice?
—¿Si? —su voz sonaba tan cercana a mí que levante la mirada, ella estaba sentada en la mesa del centro, su codos estaban en sus rodillas.
—¿Alguna vez cargaste a Thomas cuando era bebé?
Ella trago sonoramente y bajo la mirada.
—Si —su voz se rompió un poco ante mi cuestionamiento, pero lo deje pasar.
—Iré a acostar a Max —me levante, sin mirarla y camine hacia las escaleras— Buenas noches
—Edward…
—Está bien, Alice. —subí el último escalón y de dirigí a mi habitación. No necesitaba explicaciones, no por ahora.
Considere la idea de bajar y exigirlas de una vez por todas después de dejar a Max en su cuna, pero lucia tan tranquilo y yo solo quería mirarlo y si era sincero no me sentía lo suficientemente listo como para escuchar a nadie.
Camine por mi habitación un poco y abrí la ventana. Recordé que solía hacer lo mismo cuando tenía diecisiete y necesitaba pensar.
Es aquellos momentos, si alguien me hubiera revelado como terminarían las cosas años después, definitivamente todo hubiera sido diferente.
¿Pero acaso siquiera de haberlo sabido lo hubiera evitado? ¿Habría podrido? Porque aun que trataba de pensar en otros caminos u opciones siempre terminaba en la misma situación. Yo lastimando a las personas que más amaba.
Suspire.
Cerré la ventana y me quite la ropa, probablemente algo de los analgésicos seguían dentro de mí porque al segundo en el que mi cabeza toco la almohada me dormí.
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—¿Edward?
Pase la mano por mi cara ante el susurro, gire y metí mi cabeza entre las mantas.
—¡Edward! —un pequeño cuerpo callo sobre el mio.
Abrí un ojo.
—¿Qué quieres, Alice?
—Kate te espera abajo. Vamos —se levantó de la cama— ¡Corre!
—¿Enserió? Acabo de salir del hospital
—No uses esa excusa conmigo. Vamos, Max está dormido.
—Podría despertar
—Entonces lo escucharemos y subiré por él. Levántate.
—Alice... —gruñi.
—Alice nada, levántate.
—No.
—Alguien te quiete ver abajo.
—Sí, sí. Kate tiene la costumbre de llegar en los momentos menos indicados —bostece— ¿No puede esperar?
—No. Ahora.
Me gire y baje de la cama, el reloj de mi buró marcaba las 7:30.
—¿Qué puede ser tan importante?
—Descúbrelo tú mismo ¡Te esperamos abajo! —salió apresuradamente de mi habitación.
Refunfuñe, podía estar evadiendo el tema, pero no quería hablar con nadie. Si solo se atrevían a tocar el tema de Thomas daría media vuelta y regresaría a mi habitación. Tarde o temprano lo enfrentaría, pero joder, más valía que no me presionaran. Me puse mis viejas floops y baje las escaleras, el pijama tenía que valer.
—¿Puedo comer Sawguch?
—Sándwich, enano. —Emmett salió de la cocina y me miro. Mi corazón comenzó a latir rápido.
—¿Emmett? —pregunte, él se encogió de hombros y sonrió, yo gire, dispuesto a marcharme a mi habitación de nuevo
—¿Señor Altote? —una suave voz hablo a mis espaldas, deteniendo mi respiración y toda acción que mi cuerpo estuviera dispuesto a hacer— ¿Usted comerá Sandguch?
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"Nunca debí pensar que en tu corazón estaría nuestro hogar. Así que no. Aprenderás a adiarme pero aun así me llamaras cariño. Oh amor, así que llámame por mi nombre y salva tu alma. Salva tu alma. Antes de que sea tarde. Antes de que nada pueda hacerse. Intentaré adivinar cuando ella mienta en el final. No soy quien lucha en su interior en todo este maldito mundo"
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¿Thomas en casa de los Cullen?, sí que hay muchas sorpresas ¿Sera que Bella aparecerá en el siguiente capítulo?, ya no se sabe. ¡Hola hermosuras, espero que le gustara el capítulo, aunque no tan largo, me esforcé mucho, esta mente loca tiene sus momentos de corto circuito y no soy capaz ni de escribir mi nombre. Sé que muchas de ustedes se preguntan qué fue lo que paso entre Clarie y Edward, pero ... ¿Qué les parece si dejamos que esa parte de la historia para un poco más adelante?.
Déjenme sus review para saber sus opiniones, recuerden que #DejarUnReviewNoCuestaNada
— Ariam. R.
