Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.
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Aquilo - Sorry
Mi cuerpo permaneció inmóvil ante lo que veía frente a mí. Thomas tenía una ligera sonrisa mientras me miraba y parecía vestir un pijama de algún personaje animado.
—¿Thomas? —la voz de mi madre salió desde la cocina— ¡Cariño! Tu desayuno está listo.
—¡Shí! —el pequeño dio un salto y salió corriendo sin dedicarnos una mirada más.
Mis ojos fueron directo a Emmett ¿Cómo se atrevía? Mis manos a cada lado de mi cuerpo se volvieron puños.
Cuadre la mandíbula y subí las escaleras rápidamente.
—Edward, escúchame...
—¡Veté a la mierda! —entre a mi habitación y cerré la puerta de un portazo, puede que me estuviera comportando como un niño, pero él había sobrepasado la línea. Solo necesitaba tiempo, y él no lo respeto. Toda mi familia se había pasado mi dolor por entre las piernas.
Gruñí furioso.
Tome lo primero que vi en mi camino, lo que resultó ser un libro, y lo avente al suelo.
Escuche la puerta ser abierta, pero ni siquiera gire a mirar, me sentía tan furioso que nada me importaba.
—¡Joder! —los brazo de Emmett me tomaron por detrás— ¡Tienes que calmarte!
—¡Suéltame! —logre alejarme de él y lo empuje— ¿Quién mierda te crees?
—¿Quién mierda me creó? —sus rasgos se endurecieron— ¡Tal vez soy el imbécil que sigue creyendo en ti después de todo!. Vete a la mierda Edward ¿Hasta cuándo piensas ignorarlo?
—¡Lárgate! —gruñí señalando la puerta.
—¡El que se tiene que largar eres tú! Si no te crees capaz de afrontar las cosas, maldito idiota ¿Piensas acaso Edward? —me pregunto— ¡Claro que no! Y ese es tu maldito problema —se acercó a mí— Ahora afronta las cosas como un hombre y sal a ver a tu hijo.
Me reí secamente
—¿Mi hijo? —lo mire furioso— Thomas no es mi hijo Emmett, llevo toda una vida lejos de él, no estuve cuando su madre lo tuvo en su vientre ¡No estuve cuando nació! ¿Mi hijo? —repetí— No merezco ser su padre. Bella tiene razón y me tengo que mantener alejado de ambos.
—No importa lo que Bella diga, es tu hijo y...
Lo interrumpí
—¡¿Qué no importa?! Escúchate Emmett, la madre de mi hijo me odia —subí mis manos y jale mi cabello— ¡Bella me oculto su existencia todos estos años! Todos ustedes decidieron que yo no merecía ser su padre ¿No es así? ¿Por qué cambia las cosas ahora?
—Edward, eso no es así.
—No, si es así —comencé a caminar por la habitación— Y lo merezco ¡Me acosté con su hermana! La deje sola. Le debo esto… y ella no quiere que este cerca de él. Necesito… y ustedes necesitan respectar eso. ¿Sabes siquiera lo doloroso que es mirarlo y saber que no sabe ni siquiera quién soy?.
Mi respiración comenzó a ser trabajosa cuando repetí las palabras que tanto habían pugnado salir desde que había abierto los ojos en el hospital. Bella no me quería cerca de nuestro hijo y aún que me costara el alma, yo aceptaría su decisión. Emmett camino hacia mí y puso sus manos en mis hombros.
—Mírame Edward —susurro, pero yo esquive su mirada— ¿Cómo crees que Thomas está aquí?
Levante la mirada sin entenderlo y negué con la cabeza.
—¿Qué?
—Bella me llamo esta mañana, se enteró por Rose que te dieron de alta del hospital —sus labios se escosaron una pequeña sonrisa— Thomas no dejaba de preguntar por ti. Bella me pidio ir por el para traerlo aquí y dejar que te viera. Tal vez él no sepa que eres su padre, pero lo tienes por algún motivo, deslumbrado.
—Me estas mintiendo.
—Jamás jugaría con eso.
Trague en seco y una lagrima fugaz escapo de mi ojo para hacer su camino por mi mejilla. ¿De verdad ella haba aceptado que Thomas viniera?.
—Más te vale que esta no sea una de tus estúpidas mentiras.
Levanto sus manos.
—Lo juro.
Me senté en mi cama y enterré la cabeza entre mis manos. Si eso era cierto entonces tenía frente a mí la oportunidad de tomar entre mis manos a mi hijo, de ser parte de su vida y que tal vez algún día, el supiera quien era yo realmente en su vida.
—No me siento preparado para esto Emmett. Yo... no sé cómo ser un padre.
—Tal y como lo heces con Max.
Levante la mirada hacia la cuna de Max y camine hacia él, mi pequeño hijo seguía dormido, y un puchero adornaba sus labios.
—Max es tan pequeño… —pase mis dedos por su mejilla— Pero Thomas no, no sé qué le gusta, o cuál es su comida favorita. Tengo miedo de lastimarlo y no ser el padre que el necesita. —hundí la cabeza entre mis hombros.
—Creo que lo lastimarías más con tu indiferencia. Lo he visto Edward, cuando sus ojos se poner sobre ti, algo en el parece cambiar.
Quise sonreír, pero tal vez solo eran imaginaciones de Emmett. Otra lágrima resbalo por mi mejilla y la limpie rápidamente, gire y mire a mi hermano.
—Debe ser solo la sorpresa de conocer a alguien nueve.
—Tal vez. —se encogió de hombros.
—Gracias. —abrió la boca para hablar, pero unos paso nos alertaron que alguien venia hacia acá. Seguramente Alice venía a exigirnos que bajáramos a desayunar.
—¿Tío Emm? —pequeños pasos trastabillantes se escucharon en el pasillo— ¿¡Dlónde eshtán tolos!? —Emmett y yo nos miramos. Una pequeña cabecita con pelo bastante parecido al mío se asomó por la puerta.—¿Hola?
—¡Campeón! —Emmett sonrió.
—¡Tío! —corrió y una sonrisa se abrió paso en sus mejillas sonrojadas— ¡Abu Esme me maldo a .. a .. —se rasco la cabeza y después sus ojos viajaron directamente a mis espaldas. Abrió los ojos y su boca formo en una pequeña "o" perfecta, sus ojos viajaron hacia Emmett y sonrió emocionado— ¡Es un bebé!
Mi corazón comenzó a latir alocadamente cuando Emmett asintió y me miro.
—Si, su nombre es Max. ¿Quieres verlo?
—Emmett... —intente decirle que parara, pero me lanzo una mirada de "callate imbécil".
—¿Ehs tuyo el bebé tío Emmett? —lo miro con curiosidad.
—No, el bebé —me miro— Es de Edward.
—Ed... ¿Elwad? —Thomas soltó una rusita y me miro a mí directamente— ¿Puedo ver a su bebé Señor Altote?
Quise hablar y decirle que dejara de decirme "Señor Altote", pero algo sobre el apodo me hacía sentir bien, así que solo me limite a asentir y dar un paso atrás para que él se pudiera acercar.
Sus ojos verdes estructuraron la cuna, mirando fijamente cada detalle y luego puso sus manos alrededor de los barrotes de madera café y asomo su cabeza entre ellos para poder observar. Su ceño se frunció y luego estiro su brazo para poder tocar la pequeña mano de Max. Sentí un nudo en mi garganta, mis dos hijos se estaban conociendo. Sus ojos se abrieron aún más cuando logro tener contacto con él y una sonrisa grande se abrió paso en su pequeño y sonrojado rostro.
Camine hacia la cama y me senté en ella sin dejar de observarlos, seguido por Emmett, Thomas se mantenía en silencio y acariciando la mano de Max como si se tratara de los más frágiles cristales.
—Thomas tiene experiencia con los bebés —Emmett susurro a mi lado, tal como si el tampoco quisiera romper el momento de mis dos hijos— El verano pasado estábamos en la Push, él jugaba con la arena, y Marie, una amiga de Bella llevo a su bebe, y Thomas quedo encantado con él. Creo que en el fondo desea un hermanito.
—Me sorprende que... —usé todas mis fuerzas para que las palabras salieran de mi boca— Bella no este casada y con hijos. Siempre hablaba de tener una familia grande.
—Oh si, ella ya estaría casada de no ser por Thomas. —apoyo los codos en sus piernas— Él defiende lo que es suyo, Bella es su mami, y eso le pone las cosas difíciles a James. Tal vez no lo parezca —suspiro— Pero le has hecho falta, y Bella lo sabe muy bien. Él no quiere otro papá, él quiere a su papá. Tal vez no lo menciona mucho, pero todos lo vemos día con día, son pequeños detalles que nos dice todo.
Abrí la boca para responder algo, podría decirle que yo quería ser el padre de Thomas, enseñarle a jugar, y a conducir algún día. Estar ahí cuando tuviera su primera novia, o le rompieran el corazón, pero no podía formarme falsas esperanzas de algo que tal vez nunca pasaría. No hasta que Kate y yo tuviéramos una verdadera platica.
—No puede ser que tarden tanto ¿Es que no quieren… —Alice se quedó estática en la puerta y miro con los ojos como platos a Thomas y Max.
Levante mi dedo y lo puse sobre mis labios en una clara señal de que guardara silencio y se sentó nosotros en la cama.
—Oh Dios, se ven tan tiernos —susurro y recargo la cabeza en mi hombro.— Son hermosos.
Emmett palmeo mi espalda.
—Buenos genes.
Una sonrisa se abrió paso en mis labios por su broma idiota y mire a mis dos hijos. Era increíble el pensar que en un lapso de unos meses me había convertido en padre. Ahora tenía a dos pequeños que sostener fuertemente, pero seguía sin saber con toda seguridad si podría conseguirlo o no.
—Por cierto... Mamá me mando por ustedes para desayunar.
—¡Bien! ¡Vamos! —Emmett tomo la mano de Alice y la jalo, saliendo de la habitación rápidamente antes de que yo pudiera si quiera decir ni una palabra.
Como si no me enterara de su plan. Rodé los ojos.
Observe a Thomas, su cabeza estaba ladeada y su mano entrelazada con la de Max. Me acerque a la cuna y me agache a su altura.
—¿Thomas? —estire un poco mi mano y acaricie su cabello. Sus ojos estaban cerrados, lo que me decía que estaba dormido. Lo observe atentamente, su pequeña nariz era igual a la de Bella y diminutas pecas la adornaban. Su piel era igual que la mía, al igual que su cabello y demás cosas.
Con sumo cuidado, lo tome en brazos y acune en mi pecho, camine hacia la cama y lo acosté.
—¿Se quedó dormido? —volteé hacia la puerta, Esme me miraba desde el marco de la puerta con ambas manos en la cadera y una mirada cariñosa. Camino hacia mi después de un minuto de silencio y me abrazo— ¿Cómo estas con esto hijo?
—Es... —busque la palabra correcta— Difícil, pero de alguna manera —la mire— ¿Es correcto que ya lo ame? Me refiero a que, ni siquiera lo conocía antes de una semana y ahora tengo un sentimiento tan grande que me duele el pecho. Tal como si quisiera tomarlo entre mis brazos y nunca dejarlo ir.
El rostro de mi madre se llenó de compresión y levanto una mano hacia mi mejilla.
—Claro que si Edward, no eres diferente a los demás, eres humano, uno muy testarudo y cometiste errores, pero cuando eres padre o madre, amas a tu hijo con toda la fuerza de tu alma —puso su mano sobre mi pecho— Me alegra que estés aquí hijo. Thomas merece conocerte.
—¿Tú crees? —por un momento creí en sus palabras.
—Eres noble, juicioso y justo. No hay nada malo en ti, el que cometieras errores en tu pasado no significa que eres una mala persona. Tus errores, no deben regir tu futuro. Tus errores no te definen como padre. Jamás.
Baje la cabeza y toma sus manos, acercándolas a mis labios, las bese, esa era mi madre: dulce, comprensiva y llena de bondad.
—Te extrañe, mamá.
—Lo es, lo sé —rió— Ahora, asegúrate de que estos pequeños estén bien y después ven a comer.
—Vale
La escuche salir de la habitación mientras buscaba una manta, tome una azul que tenía en el armario y la extendí sobre Thomas. Baje un poco mi cabeza y me permití besar su frente.
—¿Papi?
Me estremecí ante su voz y levante la mirada pensando que estaba despierto, pero seguía con los ojos cerrados. Me levante dispuesto a salir de la habitación, pero su voz me volvió a llamar.
—¿Papi?
Me volví a agachar y acaricie su cabello al comprender, tal como su madre, hablaba en sueños.
—Duerme, Thomas. —dije y me senté en la cama dispuesto a dejar que pasaran unos minutos para asegurarme que seguir dormido. Acaricie su cabello mientras tanto, reconociéndolo como casi mío, seguí por su frente y baje por su nariz sintiéndome cautivado. ¿Cómo era posible que mientras yo viviera mi propia muerte al mismo tiempo él estaba por llegar a este mundo? ¿Qué tan injusta era la vida? ¿Cuantos errores cometí? ¿Cuantos me serian perdonados? Tantas preguntas y tan pocas respuestas.
Los minutos pasaron y el no volvió a hablar, probablemente ya estuviera profundamente dormido.
Revise a Max y me asegure que estuviera perfectamente, lo cubrí con una suave manta también y baje al comedor. Me asegure de dejar el monitor en el buro al lado suyo y llevarme el uno conmigo para escuchar si alguno de los dos despertaba. Al bajar, Alice estaba parloteando sobre alguna cosa y Emmett parecía engullir la comida en su boca.
—Emmett, con más cuidado hijo —Esme acaricio su cabeza y puso un plato junto al lugar de Alice— Siéntate Edward.
—¿Carlisle? —pregunte y me puse a la mesa. Los emparedados de mi madre lucían estupendos. Tome la jarra de café frio con leche y me serví un poco.
—Fue al despacho, hay un caso importante en Seattle.
—¿Algo importante? —recargue mi codos en la mesa.
—Si, lo normal.
Asentí, sin prestar más atención y comencé a desayunar. Carlisle era presidente de un bufete de abogados, era reconocido y tenía la fama de ser unos de los mejores abogados de todo Washington. Lo que nos llenaba de orgullo a todos.
—¡Diablos Emmett! —Alice comenzó a reírse. Me gire a ver a mi hermano y fue inevitable que sonriera, tenía toda la cara manchada de mermelada y algo de leche en los labios.
—¿Qué? —se encogió de hombros con inocencia.
—¡Cerdo! ¡Puaj!
—Niños...
—A Rosie le gusta —canturrio Emmett con una sonrisa.
—Por Dios Emmett —negué y comí un poco más de mi emparedado— Nadie quiere saber eso.
—Créeme hijo —dijo mortificada mi madre— Lo sabemos.
—Oh, si. —Alice voltio a ver a Emmett con sus ojos celestes llenos de molestia.
Mi cabeza giro de un lado a otro mirándolos a los tres.
—Quiero escuchar esa historia.
Alice comenzó a hablar, pero antes de que pudiera decir una cosa más el llanto de Max nos alertó que mi pequeño hijo había despertado.
—¡Quiero escuchar esa historia!
Me levante rápidamente de mi silla y subí las escaleras. Comenzaba a entrar al pasillo cuando escucha la pequeña voz de Thomas cantando.
Al parecer no solo Max se había despertado.
—Estrellita dólde eshtás, quielo velte cintilal ,en el chielo soble el mal, un dliamante de veldad. —sus pequeños pies colgaban de la barandilla de la cuna, y sus ojos miraban a Max, quien por cierto había dejado de llorar y se mantenía en silencio— Estrellita dólde eshtas quielo vele cintilal.
Siguió tarareando y continúo.
—Estrellita dólde eshtás, me plegunto quién selás. Estrellita dólnde eshtás, me plegunto qlién selás.
Escuche el gorgotear de Max y entre poco a poco en la habitación, Thomas no se dio cuenta de mi presencia, por lo que siguió cantando.
—En el cielo o en el mal, un dliamante de veldal. Estrellita dólnde eshtás, me plegunto qlién selás. —bajo la mano y acaricio la cabecita de Max.—Ya no lloles bebé, mi mami dice que los niños bonitos no llolamos.
Mi pequeño hijo levanto su mano y se la metió en la boca, para luego pegar una risotada. Se me agito el corazón al ver que sin saberlo, Thomas estaba comportando como un excelente hermano mayor.
—¿A que es lindo? —a mi lado Kate se cruzó de brazos, no me moleste en preguntarle cuando había llegado, porque probablemente llevará todo el tiempo aquí. Ella siempre era así, apareciendo en los momentos justos donde yo la necesitaba.
—Mucho —coincidí y la abracé— Gracias por venir.
—Para eso estamos las amigas —me guiño un ojo.
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"Mi corazón se rompió por la orilla y no puedo darte más. Y aún sigo temblando y arrastrándome de regreso. Perdón por haberte dejado."
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¡OMG! Holaaaa, ya estamos aquí con otro capítulo más de esta historia que está tomando todo de mí, espero sus opiniones sobre este capítulo. La verdad es que también quiero darle este tipo de momentos a Edward pues si algo es cierto dentro de lo que digo Esme: sus errores como hombre no lo definen como padre en absoluto. Ahora bien pasare a contestar algunos reviews en agradecimiento por tenerme la paciencia que me tienen, sé que me tardo mucho en actualizar pero la Universidad me tiene de cabeza.
Cris: Hola, me encanta que lleguen nuevas lectoras, trato de actualizar cada semana, pero claro que tengo épocas en las que me tardo hasta un mes, no le voy a mentir la Universidad no me deja ni respirar a veces.
Ma91: Ojala, creo que todas queremos ver más acercamientos entre Edwatd y Thomas.
BlissBelleTwilighter: Me encanta que te encante, muchísimas gracias por leerme. Con respecto a los capítulos del pasado, habrá más.
Jupy: Muy cierto lo que mencionas, sea como sea Edward tiene dos hijos y es hora de que se porte como un adulto responsable y maduro, y deje sus miedos atrás. De todos modos todas tienen que entender que es un proceso lento y fuerte para todos los implicados.
Veronica: Este Edward que trate de pintar en esta historia es muy humano. A veces cuando yo leo Fics (que todos me encantan, no me quejo) siento que Edward se aleja mucho de ser un ser humano real. Todos somos humanos y ser humano es tener errores y equivocaciones. No excuso a Edward por el engaño, pero tal vez no todo lo que se ve es realmente la verdad.
Fernyyuki: Pienso igual que tú, pero también supongo que su amor por Bella los deja un poco entre la espada y la pared. Definitivamente la familia Cullen solo trata de que nadie salga lastimado, pero es algo que es inevitable, el dolor es parte de la vida.
Torrespera172: También a mí me tiene de los nervios tanto desmayo.
Guest: Si algo quiero manejar en esta historia en lo más posible de realismo y si algo les puedo decir es que lo más importante para Bella es Thomas y Thomas en el fondo siente el vacío de un padre. Más allá de una historia de amor entre Bella y Edward algo esencial en esta historia es el perdón, el perdón real y sincero. Claro que para perdonar no está fácil.
Annie: La mayoría de las veces entiendo su enojo hacia Edward o Clarie, la verdad yo también estaría furiosa. Pero que aman mi historia y yo a ustedes por regalarme su tiempo.
Adriana Molina: Yo también me pongo a caminar por las paredes con esta historia. ¿Les he contado que tengo tres años escribiéndola? Y es toda una experiencia todos los días.
:Edward lleva sufriendo mucho tiempo, tal vez más del que todas pensamos.
Pameva: ¿Verdad que si? Thomas necesita a su papá.
Dejenme su review para contestarles en el siguiente capitulo. Recuerden que #DejarUnReviewNoCuestaNada.
—Ariam. R.
