Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


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Ben Howard – Old Pine

Forks Washington, Julio 1998

Mi mano jugueteo distraídamente con el cabello de Bella.

Últimamente en Forks hacia un buen tiempo, por lo que habíamos decidido salir a recostarnos en el patio trasero de mi casa. Mamá tenía un gran jardín lleno de flores y Bella solía disfrutar mucho estar rodeada de ellas.

El verano estaba por terminar, lo que se significaba que no tendríamos tanto tiempo disponible el uno para el otro después de entrar al Instituto. El equipo de Footboll me tendría ocupado y ella era capitana del sector estudiantil.

No quiero regresar al Instituto. su mirada chocolate conecto con la mía.

Tenemos que hacerlo...

Lo sé rodó los ojos pero odio saber el poco tiempo que tendremos para nosotros. Incluso sobre eso, no puedo soportar pensar en un año más viendo como medio sector estudiantil femenino se te va encima.

Uh, yo solo tengo una chica en mente.

¿Eso qué significa? —soltó una risita— Tal vez deberíamos de pensar en un tatuaje que lleve el emblema "Propiedad de Isabella Swan".

Yo podría pensar en uno para ti también. —le guiñe un ojo, provocando el tan característico sonrojo de mi hermosa novia. —Después de todo no es muy diferente la atención que tu recibes del sector estudiantil masculino.

¡Claro que no! Es incluso peor. Tal vez deberían de darse por vencidos de las dos partes de una vez por todas.

Pueden mirar todo lo que quiera, yo soy solo tuyo.

El día que les muestre nuestro anillo les voy a patear el trasero... —sonreí divertido ante sus palabras.

Podridas mostrarlo cuando quisieras, no fui yo quien puso las reglas.

Solo trato de evitarle un infarto a Charlie y a Renne. ¿Te imaginas? Pensaran que estamos locos. —suspiro— Solo tenemos que esperar este año.

Si tú lo dices. —murmure distraídamente mientras besaba la coronilla de su cabeza. No que me importara mucho hacerlo oficial, mientras ella y yo tuviéramos las cosas claras, lo que dijeran o pensaran los demás no me importaba.

Incluso si habláramos o reveláramos nuestro compromiso, ellas seguirán igual, la peor es Jessica, Lauren no para de coquetear y Ángela tampoco no es una acepción.

Su ceño estaba fruncido, haciéndola ver adorable. Trate de quitarlo, pasando mi dedo por su entrecejo. Verla celosa siempre me regalaba un poco de deleite, lo que era un poco inmaduro de mi parte. De todas formas era innecesario, yo ya tenía a mi chica perfecta, solo que las mujeres a mi alrededor parecían pensar que con cualquier balanceo de caderas o insinuación podría cambiar de opinión. Uh. Ni aun que me pagaran.

Lo mejor que yo podía hacer por ellas era ignorarlas con toda la educación del mundo.

Tratare de mantenerme lejos de Jessica, Lauren y Ángeladije con sorna, sin evitar reír un poco.

¡Cállate! se irguió, quedando sentada entre mis piernas ¿Qué te pareciera si yo dejara que Demetri me siguiera a todos lados?

La sola mención del nombre me revolvió el estómago. El estúpido de Demetri había estado detrás de Bella desde los diez años, cuando parecía algo ñoño y llevaba frenillos, él y su familia se habían mudado de Miami hacia Forks. Aún recordaba su mirada fija en Bella aquel primer día que llego, maravillado con su amabilidad. Ni de coña se podía acercar a mi novia y esperaba que nuestra última conversación hubiera sido lo suficientemente clara.

No es lo mismo fue mi turno de fruncir el ceño— Él lleva detrás de ti desde los diez.

Lo mismo Jessica, Lauren y Ángela ¡Aun recuerdo el preescolar, ellas te ofrecía los dulces que les daban sus madres! alzo las manos, gesticulando de forma divertida.

Un recuerdo de niñas molestas con coletas demasiado altas llegó a mi mente. Aun cuándo estábamos pequeños, ellas eran unas pequeñas acosadoras.

Bien, me mantendré lejos de ellas... picotee su vientre, tratando de ver en sus labios la sonrisa que yo tanto adoraba Ahora ¿Podemos solo dejar de hablar de ellas y pasar el rato?

Vale —entrelazo nuestras manos y se recostó de nuevo en mi pecho— Lo lamento, es solo mi yo ansiosa y nerviosa saliendo a flote. ¿Sabes que confío plenamente en ti verdad?

Lo sé. De todos modos, es nuestro último año. Después de esto no más chicas acosadoras.

Eso, si no nos encontramos más chicas acosadoras en la Universidad— soltó una risita, algo más relajada.

Asentí no queriendo darle más vueltas al tema, sabía perfectamente lo nerviosa que se estaba poniendo Bella ante el último curso de instituto. Sabía que probablemente era por todo lo que conllevaría la universidad y nuestra próxima vida juntos, pero por supuesto ella era así. Toda ansiosa y controladora y fruncía el ceño más de lo que sonreír a veces. ¿Y yo que hacia? Guardarla en mis brazos mientras la escuchaba. Sabía que con el tiempo y los pequeños cambios ella se calmaría. Solo tenía que fluir.

No es nada, cariño. También me siento nervioso. Solo necesitas saber que estoy aquí para ti.

Lo sé —finalmente se relajó completamente contra mi pecho y suspiro— Solo quiero que todo salga como lo planeamos.

Tenemos todo casi listo, ni siquiera tenemos que preocuparnos mucho. —susurre.

Finalmente nos quedamos en silencio unos momentos.

Su largo cabello estaba esparcido sobre mis hombros, así que me entretuve un tiempo más jugando con este. La forma en que su pelo parecía tener destellos rojizos sobre el sol me maravillaba. Bella subió un poco más su rostro y dejo que la luz bañara por completo su piel.

Mis ojos no se pudieron contenerse para contemplarla, tenía unas pestañas largas y algo risadas en las puntas, sus mejillas y su pequeña nariz estaban bañadas con muchas pecas, las cuales para cualquiera podrían ser apenas visibles, pero para mí que llevaba toda una vida al lado de mi hermosa chica, eran lo suficientemente conocidas. Sus labios eran de un rosa pálido, con el labio inferior más lleno que el superior. Tenía una barbilla pequeña y en ella un pequeña cicatriz que se había hecho en una de nuestras tantas excursiones por el bosque de pequeños.

Seguí el recorrido, pasando por su cuello largo y perfecto, adornado con lunares. Los cuales me provocaban ganas de besarlos continuamente. Su cuerpo tenía marcados todos los estragos de nuestra adolescencia, dándole una forma más curvilínea y femenina.

No me quejaba en absoluto. Bella siempre había sido linda ante mis ojos, incluso cuando corríamos por el bosque y ella era un amigo más con quien jugar.

Aún podía recordar lo difícil que había sido para ella ya no poder correr libremente sin tener que preocuparse por las miradas pervertidas de los chicos o sus insinuaciones. Todos habíamos sufridos grandes cambios. Emmett parecía un tren de carga, aun mas musculoso, Alice comenzaba a sacar su adolescente interior y yo, así como Emmett, había crecido lo suficiente como para ganarle por dos cabezas a mi hermosa novia.

Me estas mirando… ella abrió sus ojos¿Recuerdas lo que dijiste sobre pasar el rato?

Yo estoy pasando el rato, lo creas o no. —sonreí burlonamente.

¿Viéndome los pechos, Edward? una risita risueña se escapó de sus labios.

Me encogí de hombros, dejándome caer pobre el pasto a mis espaldas y poniendo un brazo sobre mis ojos.

Buen Dios, yo era un maldito adolescente que tenía las hormonas agitadas. Así que no me moleste en negarlo, pude sentir su pequeño cuerpo escalar por el mío, hasta poner su barbilla en mi pecho.

Dentro de poco cumpliremos un año de novios... su voz, suave y delicada llego a mis oídos.

Lo sé.

Y…

¿Y? esta vez metí mi brazo detrás de mi cabeza, para poder mirarla mejor. Yo sabía perfectamente lo que ella quería decir, así que no fue mucho sorpresa cuando la vi sonrojarse furiosamente ¿Sabes lo que me haría tu padre si supiera que en este momento estas sobre mí? pase mi mano por su mejillaNi que decir si le hacemos caso a nuestras hormonas y las cosas se nos van de las manos. No quiero una bala en mi cabeza, Bells. bese su nariz.

Mi padre no tiene por qué saberlo. Somos jóvenes, novios y merecemos la oportunidad de poder explorar esto. Solo quiero que podamos ser una pareja normal, ¿sabes? Y las parejas normales tienen sexo. Oh. ¿A caso no me deseas? —frunció el ceño un poco.

Suspire, mirando el cielo de nuevo. Durante un tiempo, meses atrás, nuestros momentos de deseo se veían más cotidianos, por no decir que prácticamente teníamos las hormonas a punto de estallar. Y no es que no quisiera hacerle el amor, pero necesitaba saber —completamente— que los dos estábamos preparados para vivir tal experiencia sin peligros, arrepentimientos, ni situaciones vergonzosas. Yo la amaba, y claro que quería hacerle el amor. Solo necesitaba que ella entendiera mis motivos para esperar solo un poco más.

No así, Bella. intente sonar lo más convincente posible Tu mereces todo lo que yo te pueda dar, sabemos que esto va a durar y tal vez cuando vayamos a la Universidad...

No puedes estar hablando en serio resoplo, luciendo enojada.

Solo... dejémoslo pasar un tiempo más. me incline, depositando un pequeño beso en su frente, lo que pareció relajarla. Me habría encantado ponerla sobre el pasto y hacerle el amor por primera vez, pero por mucho tiempo habíamos construido tanto, como para tirarlo a la basura por nuestras hormonas locas.

Había sido duro acostumbrarse a la palabra novios, estando ella y yo aplicados en la misma oración y las contantes bromas de Kate sobre nosotros, no ayudaron mucho.

Tuvimos que construir la confianza de cero.

En nuestros comienzos, Bella solía ser bastante posesiva cuando me veía cerca de otras chicas o por el contrario, llego incluso a proponerme terminar con nuestro recién noviazgo y continuar como mejores amigos —de nuevo— a lo cual yo me negué, y eso sin agregar los numerosos altercados que tuvimos. Con ello, aprendimos a conocernos como dos personas que se amaban y tenían un profundo cariño el uno por el otro, pero que tenían que construir el respeto y la confianza el uno en el otro lo suficientemente fuerte como para dejar de pelear por cosas banales y poder reforzar nuestro amor.

Así que yo no estaba dispuesto a arruinarlo por un impulso.

Girándome sobre mí mismo, me puse sobre su cuerpo y la bese profundamente, tratando de darnos un poco de consuelo. Mis labios abrazaron los suyos y nuestras narices se acariciaron.

Mis codos se mantuvieron a cada lado de su cabeza, soportando todo mi peso para no aplastarla, y mis dedos se enredaron en su cabello castaño. El olor de su olor a freesias y fresa se envolvía por todo mi cuerpo, despertando cada uno de mis sentidos.

Te amo... susurre, al separarnos y mirar sus brillantes ojos chocolate. Era una vista maravillosa, con sus dulces labios rojos, sus mejillas sonrojadas y una suave sonrisa.

También te amo me regalo una sonrisa completa y sus brazos se posaron en mi cuello, atrapándome en un abrazo Lo siento, yo… —comenzó a disculparse.

Está bien susurreTe deseo, Bella. me erguí de nuevo un poco más Pero también deseo dártelo todo y amarte hasta sobre de mí mismo. Este no es nuestro momento, nos queda tanto por delante, esperar un poco más no nos hará daño. Saldremos de este pueblo, tal vez podríamos encontrar un departamento y entonces... le di una sonrisa torcida Te haré una cena increíblemente romántica susurre un poco más bajo, casi sobre sus labiosLlenare nuestra cama de pétalos y será la noche más increíble de nuestras vidas.

¿La Universidad? alzo un ceja y envolvió sus delgados brazos alrededor de mi cuello Eso suena perfecto.

Asentí, contento de que me comprendiera. Sus manos bajaron por mi cuello y me acariciaron los brazos, llegando hasta mi codo. Fruncí el ceño cuando sentí la incomodidad en mi brazo izquierdo. Girándome un poco, observe un moretón purpura en el.

¿Eso es un moretón? —pregunto Bella, pasando sus dedos por la mancha amorotonada.

Reí, encogiéndome de hombros.

Emmett es rudo, pero no creas que él quedo mejor. Debe ser algo ocasionado ayer por la noche, sabes cómo se pone cuando jugamos play.

Soltó una carcajada, jalándome hacia ella y haciéndonos olvidar completamente mi recién adquirido y descubierto moretón.

Dime la próxima vez que se meta contigo, no lo contara.

Ahora fue mi turno de soltar una carcajada ante la imagen mental de Bella dándole su merecido a Emmett, no dudaba que mi hermano con tal de no lastimarla, terminara en el suelo hecho pedazos. Queriendo cambiar de tema me encogí de hombros y bese su coronilla.

¿Qué tal un helado de fresa y chocolate? Esme compro un poco en el supermercado ayer.

Aún más perfecto me empujo, levantándose rápido y corriendo hacia la entrada ¡Yo chocolate!

Sorprendido por unos segundos la mire entrar a la casa antes de levantarme para ir tras de ella. Intente darle alcance, ella era un poco más pequeña, así que pude atraparla entre mis brazos antes de que pusiera sus codiciosas manos sobre mi helado.

Al entrar a la cocina, la encontré abriendo la nevera y sacando el codiciado bote de helado con una sonrisilla en su rostro.

Nunca... le arrebate el bote de chocolate, alzándolo en un brazo mientras ella intentaba alcanzarlo.

¡Dámelo! ¡No es justo! golpeo mi pecho con una de sus manitos, mientras que la otra estaba hacia arriba, apenas tocando mi antebrazo. Crecer dos cabezas, después de todo, tenía sus beneficios.

Mío... canturrié, mientras corría y trataba de abrir el bote de helado.

Puede que desde afuera nos viéramos un poco infantiles a los diez y ocho años, correteando por todo el patio trasero, solo por un helado, pero era casi una tradición hacerlo desde que paso por primera vez, cuando teníamos cinco.

¡No! gruñí, cuando ella se colgó a mi espalda intento quitármelo. Sus piernas estaban a cada lado de mi cintura... y ella…

¡Sí! grito, al obtenerlo y bajarse de mi espalda para correar al lado contrario.

No pude contenerme de carcajearme cuando callo de rodillas, con el bote de helado sobre su pecho, haciendo que este se aplastara contra ella y su pecho. La escena fue tan divertida que quise tener una cámara fotográfica y captar el momento. Me doble sobre mis rodillas cuando el aire comenzó a faltarme de tanto reírme.

¡Muy gracioso! me chillo y miro con un puchero su helado Edward…

Creo que mamá tiene otro bote en la nevera... me encogí de hombros, ayudándola a ponerse de pié y atrayéndola hacia mí, sin importar si también terminaba un poco manchado. Su blusa antes lila ya no era lila y su cabello estaba un poco despeinado después de nuestra lucha. —Y posiblemente te pueda prestar una de mis camisas.

Su rostro mostró la confusión por mis palabras y luego frunció el ceño.

¿Entonces porque… ? Tu mama tiene otro bote de helado y nos hiciste pelear por uno de ellos sin importarte y ahora… ¡Mírame!

Es divertido pelear por el helado. le guiñe un ojo, comenzando a carcajearme de nuevo, mientras la abrazaba un poco más cerca de mí y le daba un leve mordisco en la barbilla. Jugar con ella y ver sus reacciones o gestos era bastante divertido para mí.

Oh, tú... ¡Maldito cretino! —me abrazo aún más y bizarramente, restregó su blusa sobre de la mía. No hice otra cosa que carcajearme más fuerte y después de unos segundos, ella conmigo.

Una hora después, una ducha y mucho papel de baño para limpiar el desastre de helado que habíamos hecho por toda la cocina y el patio trasero, salimos de casa de mis padres. El crepúsculo comenzaba a ponerse, lo que significaba que debía llevar a Bella a casa si no quería que Charlie viniera a buscarla a casa de mis padres.

Bella tarareaba levemente mientras comía lo que había quedado de nuestro helado compartido. Lucía un poco diferente con el cabello mojado recogido y una de mis camisas. Esta tarde habíamos hablado de dos importantes temas para nosotros y ahora que todo parecía haber quedado resuelto, se miraba más relajada.

Con una leve caricia de mi parte atraje su mano hacia la mía, entrelazando nuestros dedos y la bese.

Estas linda con mi camisa.

Rodo los ojos, regalándome una sonrisa.

Si bueno. Si me veo lindo con ella, imagíname sin ella. ¿Duh?

Pongamos música —carraspeé, sonriendo ligeramente. Sabía que ella solo estaba bromeando un poco, y solo quizás, también tocando a la suerte al tentarme.

¿Debussy?

Esa es mi chica

El viaje fue corto, con la suave música de Claro de Luna de fondo y mi mano derecha entrelazada con la suya. Forks estaba sumido en la típica tranquilidad de siempre y nosotros también.

Aunque no duro mucho tiempo hasta que esa recién adquirida tranquilidad en mi bella novia duro. Su respiración se agito al entrar en la calle donde estaba su casa, tensándose y fulminando a quien quiera que sus ojos estuvieran mirando.

Seguí su mirada y fruncí el ceño.

¡Demonios! gruño no mucho antes de habernos estacionado.

Y ahí estaba Clarie Swan con su cabello rubio a cada lado de su rostro, con la mirada perdida y el maquillaje lo bastante corrido como que sus mejillas tuvieran de un color negro y cenizo. Se podía notar a kilómetros de distancia que había llorado y por supuesto, aunque no lo diría en voz alta, era obvio para mí que estaba drogada.

Sus ojos azules se fijaron en nosotros, pero aún estaban bastante perdidos.

Ese maldito lo volvió a hacer... —susurro Bella y me miro angustiada, con el dolor brillando en sus ojos.

Trate de contener las ganas de gruñir.

Odiaba ver a Bella sufrir, por lo que mi resentimiento aparte de estar de parte del imbécil punk descocido novio de Clarie, también estaba con ella. No lograba imaginar donde había quedado la Clarie dulce, vestida con ropa chillante rosa y un maquillaje tan perfecto que parecía una Barbie viviente. Y la ropa no era realmente el problema, sino su reciente adquirido talento para hacer sufrir a mi novia. Ahora solo quedaba el fantasma de lo que ella fue hace tan solo un año.

Usualmente trataba de no meterme mucho en el tema, primero fueron pequeñas cosas: fiestas, escapadas, alcohol y por ultimo había parado en convertirse completamente en otra persona. Constantemente Charlie le prohibía salir, pero ella lo seguía haciendo. Escapándose por la ventana o simplemente usando a Bella para encubrirla.

No comprendía porque Charlie no le había puesto un alto definitivo y sospechaba francamente que se debía a Renne. Sopese por unos minutos, mientras Bella tenía la mirada conectada con la de su hermana, poner manos a la obra y hablar con Charlie. Las cosas no hacían más que empeorar y bueno, si algo le pasaba a Bella por defender a su hermana o protegerla, me encargaría de despedazar a quien fuera culpable.

Solo averigua quien es el maldito y me asegurare de llevar a Emmett para que me ayude a acabar con él.

Tal vez sea hora de que sea Charlie quien busque al pendejo y lo ponga en su lugar o tal vez, incluso yo. Estoy harta. —sonrió con sorna, saliendo del auto y dando un portazo.

Maldita sea.

¡Bella! —inmediatamente salí detrás de ella, casi pisándole los talones.

¡¿Qué haces aquí maldito?! Te dije que te mantuvieras alejado de mi hermana. —le grito, apuntándole con el dedo.

El chico se encogió de hombros. Era bastante alto, casi llegando a mi altura y por supuesto sobrepasando por mucho a Clarie, quien era un poco más baja que Bella. Vestía una chaqueta negra únicamente, dejando su pecho al descubierto, pantalones caquis y botas de combate. Levante una ceja y suspire frustrado. ¿En serio? Creo que todos esperábamos más de Clarie.

Tal vez deberías advertirle más a tu hermana, no hace otra cosa que llamarme lloriqueando por más.

Hijo de perra. —gruño Bella, avanzando hacia él y quitando de un tirón a Clarie de su lado. Clarie por su parte no hacía más que mirar al suelo con ambas manos a los laterales de su cuerpo, casi mirándose como una muñeca. — ¿Y tú? —chillo Bella— Avergüenzas a nuestros padres con tu actitud de mierda Clarie, no hemos hecho más que apoyarte y mira como nos pagas.

Bella… —intente tocarle el hombro, solo para recibir su rechazo cuando sacudió mi mano.

Solo necesito un minuto, Edward. —suspirando di dos pasos atrás, sintiéndome como un bueno para nada por no poder ayudarla. Y es que usualmente era así, yo no podía hacer mucho sobre esta insana dinámica entre ellas, siempre lo mejor que podía hacer era escuchar a Bella y callar.

No te debo nada, Isabella. —Clarie se escapó de su agarre, pasándose las manos por el rostro. — ¡No te debo nada! Déjame en paz, no tienes puto derecho a meterte en mi vida.

¿Estás hablando en serio? Claro que tengo el maldito derecho, mucho más si estás haciendo tus espectáculos afuera de la casa de nuestros padres.

Ni siquiera están en casa, eres una maldita dramática.

El chico sin nombre punk detrás de Clarie rodo los ojos, sacando un cigarrillo y poniéndoselo entre los labios.

Es hora de que le largue. —miro a Clerie con sus claros ojos azules— Avísame cuando no tengas una niñera, Swan.

Espera…

¡Déjalo que se marche! —Bella la tomo de los hombros, empujándola hacia su cuerpo. Clarie se comenzó a revolver locamente entre su agarre, intentando quitársela de encima. Bella sin embargo la empujo un poco más hacia sí, mientras el chico subía a su motocicleta.

¡Tú no entiendes!¡Maldita sea!¡Suéltame! —grito Clarie.

Claro que entiendo. —gruño Bella para luego liberarla mientras los tres observábamos desaparecer la motocicleta y a su dueño calle abajo— Le diré a Charlie si no dejas de hacer estas cosas.

¡Has lo que quieras!¡Estoy harta de todos ustedes y sus palabras hipócritas! ¿Crees que me importa lo que le puedas contar? —se rió, acercándose más a Bella, casi amenazadoramente— No me importa nada de lo que hagas Bella. Puedes hacer lo que se te venga en caga. Estas equivocada si piensas que puedes amenazarme ¿Por qué mejor no te dedicas a vivir tu maldita vida y la mía la dejas tranquila? —dirigió su fría mirada azul hacia mí, soltando una risa seca— ¿Cómo la soportas? Dale algo para divertirse y que a mí me deje en paz.

Dando media vuelta, levanto el dedo medio y se giró hacia la entrada de su casa. No fue hasta que desapareció por esta misma que Bella se giró hacia mí. Sus ojos chocolates estaban llenos de lágrimas no derramadas y sus mejillas rojas por la reciente discusión. Nuestras miradas conectaron y un segundo después, ya la tenía en mis brazos. Verla así me destrozaba. Intente reconfortarla pasando una y otra vez mis manos por su espalda.

Esto es mi culpa. —susurro contra mi cuello— Debí decirle a mi padre en cuanto ella comenzó con estas actitudes y a estar con este tipo de personas.

Escucha —tome su rostro entre mis manos— Claro que no es tu culpa, Bella. Ella es lo suficiente adulta para saber lo que hace, todo el tiempo estas tratando de protegerla, ella se ha aprovechado de eso.

Es solo que nunca he querido que salga lastimada—miro a mi pecho, dejando salir un suspiro tembloroso— Tengo que hablar con mis padres definitivamente.

Bien. Sé que Charlie sabrá que hacer y tal vez así tu madre ponga un poco más de su parte.

Solo quiero que mi familia este bien, Edward. Jamás me permitiría lastimarlos y tú sabes que amo a Clarie con todo mi corazón.

Acaricie su mejilla y tome su barbilla. Necesitaba que me mirara.

Solo promete que tendrás cuidado. Estas… personas con las que tu hermana socializa no son las más seguras de mundo… si algo te pasara…

Jamás me pondría en peligro. —tomo mi mano de su mejilla y beso mi muñeca— Lo prometo, gracias por siempre estar para mí.

Siempre. —apoye mi frente sobre la suya y ambos cerramos los ojos.

Sentirla junto a mí era lo único que yo necesitaba para sentirme bien. El aire a nuestro alrededor y un par de gotas de lluvia que cayeron sobre nos hicieron separarnos. Miramos el cielo. Era más que obvio que el día soleado había terminado.

Es hora de marcharme. —bese su nariz. — ¿Estarás bien? Podría quedarme y…

No. —negó— Los caminos se ponen horribles después de la lluvia, me preocuparía más. Está bien, ve a casa. Prometo que estaré bien.

Puedes llamarme en el momento que quieras, tendré todo el tiempo mi móvil cerca.

Asintió, regalándome una pequeña sonrisa vacilante y entre susurros y besos nos despedimos con la promesa de que al día siguiente la recogería para poder llegar juntos al instituto —y solo tal vez— si Clarie había superado su crisis, ella también vendría.

La observe entrar a casa con pasos lentos y finalmente después de un último adiós con la mano, entre a mi auto y comencé el camino de nuevo a casa.

El camino de regreso a casa de mis padres no fue muy largo dado que ya sin Bella, podía aumentar la velocidad. Me fui escuchando Muse de fondo y tarareando por lo bajo mientras suaves gotas de lluvia bajaban por el parabrisas y los las ventanillas del auto. Aquello me trajo una sonrisa divertida mientras finalmente estacionaba afuera de casa.

Mi chiste mental solo venia del hecho de recordarnos a Bella y a mí un mes atrás, sentados en mi habitación y con el resfriado más endemoniado del mundo. Tardamos por lo menos tres semanas en estar bien de nuevo. Eso me recordaba que pronto deberíamos de ir de nuevo al médico para verificar que todo estuviera correctamente con Bella, pues fue ella quien la paso peor que yo. Era mi responsabilidad protegerla.

Con un último suspiro salí de mi auto, arrepentido de no haber traído una chaqueta. Subí las escaleras y saque rápidamente las llaves de mi bolsillo para abrir la puerta por lo que no me llevo mucho tiempo mirar a la sala y fruncir el ceño.

Emmett mi queridísimo hermanonótese el sarcasmo— estaba literalmente comiéndose a una rubia voluptuosa en la sala de estar. Arrugue el rostro en un gesto de asco y suspire. Me gustaría ver el rostro de mi madre si supiera lo que estaba pasando sobre su sofá favorito.

Cerré la puerta lo más fuerte que pude. No puedo decir que verlo tambalearse hacia atrás y casi caer del sofá no fue lo bastante divertido como para mejorar mi humor. Su rostro se enfocó en mí y me fulmino con la mirada.

¿En serio Emmett? —dije con burla, dándome la media vuelta y subiendo las escaleras hacia mi habitación. —¡Búsquense un hotel!

¡Maldito aguafiestas! —grito de vuelta.

Yo por mi parte me encogí de hombros, feliz de haberle arruinado su fogoso momento. Con leves risas entre a mi habitación y me tire en mi casa.

Saque mi teléfono y sonreí. Tenías cosas más importantes que hacer. Como por ejemplo hablar con mi muy hermosa y linda novia. Solo esperaba que Clarie y ella no se hubieran arrancado la cabeza.

Negué con la cabeza y comencé a escribir. Tendría que asegurarme.

"¿Sigues con cabeza y todas tus partes importantes" –E. C.

Envié el primer mensaje. Su respuesta no tardó en llegar más que unos segundos. Y por lo que veía en ella, el momento de crisis ya era cosa del pasado.

Por ahora.

"¿Estás hablando en serio? Tal vez seas tú el que se quede sin cabeza la próxima vez que nos veamos :P" –B.S.

"Interesante….. :)" –E.C.

"Maldito pervertido :)" –B.S.

"Solo para ti, nena. Solo para ti" –E.C.

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"Arena caliente en los pies, arena fría en los sacos de dormir. He llegado a saber que esos recuerdos son los mejores que nunca tuviste. El brillo del verano golpeando espaldas huesudas, tan lejos de casa, donde el océano retiró"

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Mejor tarde que nunca, ya saben. ¡Hola! ¿Qué tal este otro vistazo al pasado y un poco más de la relación de Bella y Edward?¿Y esa tensión entre Bella y Clarie? Está claro que solo es el comienzo. Con respecto a mi tardanza, miles perdones pero la Universidad me tiene bastante ocupada y mi vida personal también. Digamos que he vivido muchas cosas los últimos cuatro meses y esto seguirá porque recientemente inicie proceso de nuevo para más prácticas clínicas, pero prometo que tratare de no desaparecer tanto. Gracias por siempre estar aquí, las estoy leyendo.

Y recuerden que #DejarUnReviewNoCuestaNada

Ariam. R.