Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.
.
.
Ruelle - Deep End
Max me despertó con pequeños llantos y sollozos. Mi pequeño clamaba por comida.
Agradecí mentalmente a Esme por dejarme todo preparado después del ajetreado día que tuvimos. Mi madre amaba muchísimo a Max y desde que estábamos en casa prevenía todo lo que yo no recordaba por ser un padre primerizo. Tomé cuidadosamente a mi pequeño en brazos, lo noté más grande aun que pese a esto y sus cuatro hermosos meses cumplidos, todavía me costaba trabajo mantenerlo en brazos sin temor a tomarlo demasiado fuerte o dejarlo caer.
Rebusque en la mesita de noche hasta que di con su alimento y se lo di rápidamente. Lo acerque a su pequeña boca de capullo rosa mientras el estiraba los bracitos, urgiéndome porque me moviera más rápido.
Pase mi dedo por la perfilada nariz de mi pequeño Max. Sus ojos ni siquiera estaban enfocándome mientras tomaba su mamila, él simplemente estaba concentrado en comer. Bese su pequeña frente mientras comenzaba a tararear, la música siempre me hacía pensar mejor. Necesitaba idear un plan para estar cerca de Thomas cuando las aguas de calmaran y Bella lograra por lo menos dejarme tener una relación con nuestro hijo. Ni siquiera había tenido la oportunidad de hablar con ella cuando mi gran bocaza lo arruino todo nuevamente.
Se llamaban celos. Unos grandes y horribles celos. Saberla con alguien más me dejo con la cabeza hecha un desastre.
—Como si ella no pudiera conseguir a alguien mejor que yo —le hablé al vacío— Necesitamos estar cerca de Thom —esta vez le susurre sobre la mejilla a Max. Probablemente no me escuchaba y ya se encontraba más dormido que despierto, pero yo necesitaba comenzar a comprometerme con mis dos hijos— Haré que tu hermano esté con nosotros, arreglare todo el desastre que hice —lo mecí entre mis brazos un poco más— Eso no está a discusión.
Recargue mi cabeza contra la cabecera de la cama, mientras me planteaba como exactamente iba a lograr eso.
Realmente me esperaba un largo camino.
—Shhh...
—¡Solo un poco más!
Clic
—Alice, coño guarda silencio...
Clic
—Quiero la maldita copia de esas fotografías...
—Jodete en el infierno.
Clic
Abrí un ojo al ya no soportar más la discusión que prácticamente estaban protagonizando mis dos gratos —nótese el sarcasmo— hermanos en mi cara.
Alice estaba todavía vestida con su pijama, su pequeño cabello apuntaba a todas partes, recordándome un poco a nuestra niñez y como ella no esperaba más que el sol saliera para levantarse de su cama para comenzar a saltar aquí y por allá. Emmett en cambio estaba ya vestido con unos jeans y una camiseta sport blanca, muy probablemente la ropa elegida por mi madre. Si mal no recordaba Emmett tenía este horrible y extraño gusto por la ropa.
El pequeño peso de Max en mis brazos me recordó que me había quedado dormido arrullándolo.
—Más les vale tener una buena razón. —gruñí mientras me enderezaba de mi mala posición en la cama, mi espalda estaba hecha nudos— Para estar en estos momentos en mi habitación, con una cámara y a punto de despertar a mi hijo.
Emmett se puso una mano en la cabeza. Tratando de lucir bastante inocente, pero sin parecerlo completamente.
—Idea de Alice.
Esta rodo los ojos.
—Vete a la mierda Emmy. —se cruzó de brazos— Él me levanto de mi cama cuando se dio cuenta que estabas dormido con Max en brazos, no descanso hasta que literalmente me aventó fuera de mi habitación y consiguió mi cámara para comenzar a tomarte fotos.
Los fulmine a ambos con la mirada cuando mi pequeño comenzó a revolverse entre mis brazos, avisando que muy pronto se despertaría.
—Largo. Ahora.
—Me voy, me voy... —Emmett salió seguido de una Alice bastante enfurruñada, no sin antes darse la vuelta y suspirar en mi dirección.
Antes de que yo pudiera urgirla a que se marchara levanto ambas manos en señal de paz. Espere un segundo para escuchar que es lo que diría.
—Esme prepara el desayuno. Algo de que nos quiere en la mesa a todos juntos —se encogió de hombros, luciendo un poco más pequeña.
—¡Mamá! ¡Tengo fotos de Edward arrullando a Max! —grito a todo pulmón Emmett. Por sus gritos lejanos y risotadas casi podía asegurar que estaba en la cocina. Ya me vengaría con unas cuantas fotos que tenía guardadas desde hace unos años.
—Iré a controlarlo —dijo Alice.
Mientras escuchaba lo que parecía ser el comienzo de un desayuno muy enérgico me encargué de Max. Le cambié todo y le puse ropa abrigada. Forks seguía siendo igual de frío que cuando yo era pequeño.
Primero me encargué de ponerle un mameluco blanco de algodón antes que nada, luego elegirle un suéter tejido a rallas blancas, negras y azules en conjunto con unos pantaloncitos grises y un gorrito del mismo color. Lo envolví cuidadosamente en una de las tantas mantas de dibujos animados que mi madre, Alice o Kate habían estado comprando constantemente. La elegida fue una amarilla con pequeños elefantes bebes bañándose con sus largas trompas. Sonreí mientras le miraba hacer morritos y tratar de estirar las manos para sacarlas de entre la cobija. Fue aún más adorable cuando lo tome entre mis brazos y frunció el ceño por ser interrumpido en su pequeña travesía. Le bese la mejilla y le recompense liberándole sus pequeñas manitas.
Max ya estaba despierto en su totalidad para cuando yo bajaba las escaleras. Se encargaba de gorgotear y meterse sus regordetes dedos en la boca mientras me miraba con profundo interés. Le hice un par de caras esperando ver una pequeña sonrisilla, pero al parecer todavía no llegábamos hasta allí.
Cuando entre a la cocina Esme estaba sirviendo lo que parecía ser tortitas, fruta y café. En su rostro de dibujo una sonrisa maternal al mirarme. Su rostro se coloreo de rosa y paso por mi lado, tocándome el hombro con un suave apretón. Casi como un lenguaje secreto con ella misma. En el fondo sabía que ella siempre había resentido mi marcha. Aquello le había rato el corazón, solo para perder a Alice tiempo después. Desde mi regreso siempre trataba de mantenerse cerca y al pendiente de lo que necesitase en todo momento. Yo la amaba y le agradecía a la vida por tener una madre con esa grandeza.
A veces era un poco frustrante después de haber estado tanto tiempo lejos de casa y sin ayuda de nadie, pero con Max era totalmente aceptable toda ayuda. Yo siempre había sido el más independiente del matrimonio de mis padres, siendo Alice la más apegada a mi madre y Emmett a Carlisle.
La mayoría de las veces me la pasaba encerrado en mi habitación. Escuchando música o leyendo un buen libro, siempre con Bella a mi lado.
Con una sonrisa triste me senté en el comedor y mire a mí alrededor. Las paredes seguían siendo brancas y las estanterías de un profundo color gris, casi negro. Todos los electrodomésticos de mi madre eran de acero inoxidable y la barra de la cocina le daba un concepto abierto. Si bien era cierto que había uno que otro cambio, en esencia seguía siendo exactamente igual a toda mi infancia y adolescencia.
—Nada de tristezas hoy, cariño —mi madre me puso el desayuno en frente, el cual se veía bastante bien— Déjame abrazar a este niño hermoso —tomo Max en brazos, mi pequeño le regalo a cambio un gorgoteo— Se parece mucho a ti cuando eras pequeño, Edward.
—¿En serio?
—Claro. Todo pálido y con este cabello. Tenías todo lo que una madre podía pedir para su bebé y yo me sentía la mujer más agradecida de todo el mundo. Ni que decir de Emmett, eras muy pequeño, pero desde el primer momento en que puso su mirada en ti te amo.
—A veces siento que simplemente lo arruine, mamá —comencé a mover distraídamente la frutilla de mi plato, tratando de encontrar las palabras adecuadas —Sé que Alice nunca me cuestiono, ni tú, ni mi padre. Emmett si y estoy agradecido de haber podido arreglar las cosas —mi ojos buscaron los de mi madre— pero... ¿Cómo recuperaremos el tiempo perdido? ¿Cómo voy a lograr que Bella me permita formar parte de la vida de Thomas y de la de ella alguna vez? Regrese de un día para otro y sé que no puedo esperar nada de parte de ella.
Mi madre soltó un suspiro ante mis palabras.
—Con la verdad, cariño —posó su mano sobre la mesa para tomar la mía. Sus delgados dedos acariciaron el dorso de mi mano— Muchas cosas tienen que ser explicadas y solo necesitamos tiempo. Las cosas se van a desarrollar poco a poco. Y estoy muy segura de que vas a tener tu momento para poder explicarnos a todos tus razones, pero todo lo demás es entre Bella y tú. Nadie tiene derecho a opinar.
Las palabras de mi madre me calaron hondo. La observe ir y venir un poco más en la cocina, todo mientras jugaba con mi hijo también. Tal perecía que todos estábamos dispuestos a conseguir esa primera sonrisa de Max. Con un estruendo al puro estilo Alice, mi hermana entró completamente cambiada y perfecta para el desayuno. Emmett y mi padre la seguían de cerca.
Me pregunte internamente porque Emmett tenía una ropa diferente. Pero era Emmett, así que no pregunte. La voz de mi madre me saco de mis pensamientos.
Todos tomaron asiento alrededor de la mesa y comenzaron a tomar cosas aquí y allá. Mi padre se sentó con su característica sonrisa tranquila y comenzó a leer el periódico.
—Tal vez necesite que me traigas unas cosas del súper esta tarde, Emmett —dijo Esme— Necesito comenzar a ponerme manos a la obra para acción de gracias, después de todo —me guiño un ojo— Hace mucho que no tengo casa llena.
Emmett asintió en respuesta distraídamente, más concentrado en el emparedado que tenía entre mano y mano. Me encogí de hombros tratando de no parecer muy interesado.
—Tal vez yo podría ir —lance al aire, tratando de ignorar la mirada incómoda que me otorgaron todos. Buen dios, en algún momento tenía que comenzar a salir y de paso, borrar todo ese revuelto que se había formado en torno a mi regreso.
—Me parece estupendo, hijo —dijo mi padre mientras bajaba el periódico y lo dejaba sobre la mesa— Se necesita un poco de normalidad por estos lugares. Por cierto, hable con Marcus sobre la oficina restante que tiene en su edificio —tomo el desayuno que Esme le ofreció— Gracias, cariño. —le beso la mejilla cariñosamente— La tiene vacante si la quieres o podrías trabajar desde casa si así lo quieres. De todos modos puede ser un buen lugar para que vuelvas a tomar tus proyectos y seria todo tuya, incluso podríamos pensar en adaptar un pequeño espacio para Max.
Trate de comer lentamente la comida que estaba en mí la boca. Recientemente había salido a tema mi trabajo. Ambos sabíamos que si algún día quería darle mi apellido a Thomas tendría que tener una buena situación financiera, algo que por ser un Cullen ya tenía garantizado, un trabajo y una buena estabilidad. Tomar la oficina vacante que tenía Marcus solo era un mero trámite. Él había sido amigo de mi padre durante la universidad. Así que podía asegurar que poner mi oficina en unos de sus edificios era en realidad una muy buena opción.
—¿No crees que es demasiado pronto para algo así, Carlisle? —mi madre frunció el ceño. La preocupación estaba escrita por todo su rostro. Carlisle la reconforto pasando con una suave caricia su mano por su brazo.
—Es lo que necesita, cariño. Tomar su vida de nuevo y comenzar regresar a la normalidad. Tienes tu propio dinero, Edward. Sin embargo me parece que tampoco es sano que estés aquí las veinticuatro horas del día. Necesitas ir recuperando tu vida poco a poco.
—Carlisle…
—Tranquila, mamá —le sonreí tranquilamente, en realidad no me disgustaba nada la idea. Clamaba por algo de normalidad y por algo tendría que comenzar— Papá tiene razón. Además quiero poder ofrecerle a Thomas la mayor normalidad. Bella tiene que ver que puedo darle a nuestro hijo un entorno tranquilo.
Mientras tanto Alice y Emmett se mantuvieron callados. Sabía muy bien que los dos me apoyaban en mis decisiones.
—Basta ya de pláticas formales y de ceños fruncidos. Volviendo al tema un día en el súper no nos afectara —mi pequeña hermana rodo los ojos— Supongo que algo de normalidad a esta familia no le vendrá mal, así como dijo papá —me dedico una mirada— Pido cargar a Max en su canguro. Es hora de que fortalezca lazos con su tía.
La carcajada estruendosa de Emmett nos hizo mirarlo. Me prepare internamente para lo que venía. Aquella risa no se escuchaba muy amigable.
Ligeramente, trate de no ser partícipe de la probable discusión que estaba por comenzar. Me concentré en mi desayuno completamente. Alice apretó la mandíbula y carraspeo.
—Como decía…
Emmett la interrumpió, sin dejar ir la oportunidad.
—¿Estás hablando de la relación tía-sobrino? —rodo los ojos— ¿Oh es que no te has dado cuenta que probablemente en cuento te pongas el canguro estarás de cara al piso?
—¿Estas tratando de insinuar algo? —gruño enojada Alice, mientras le daba lo que probablemente era su mirada más fea.
—Absolutamente, sí. —me dirigió una mirada— Tiene que venir con su tío Emmett. Es mucho más seguro para Max y tengo la altura necesaria.
Me recargue en el costado de mi padre quien sostenía su tasa de café, tratando de ocultar su sonrisa.
—Jodete, Emmett.
—De eso se encarga Rose. Y lo hace muy bien —meneo las cejas.
Mi padre comenzó a toser al atragantarse con su café. Yo por mi lado lance una carcajada.
—¡Emmett! —grito una muy escandalizada Esme. Las mejillas de mi madre estaban totalmente rojas.
—Ese es mi hijo —Carlisle estiró el puño con la intención de que Emmett hiciera lo mismo, pero mi madre la manoteo el brazo, Max estaba muy entretenido jugando con el collar que colgaba del cuello de mi madre.
—¿De qué me sirve haberlos educado tan bien? —negó con la cabeza— Si tú alimentas su competencia.
—¿Alguna vez te contó de las apuestas que hacíamos entre nosotros? —solté, tomando una taza y sirviéndome un poco de café— Alucinante.
—Estas en problemas jovencito.
Las riñas continuaron mientras terminábamos de comer nuestro desayuno.
—Te quiero muchísimo, cariño —más o menos una hora después Esme susurro, mientras ponía su mano en mi mejilla— Quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti. Me alegra que estés aquí.
—También te quiero mami -—la atrajera hacia mí y la abracé, sintiendo por un momento que tal vez no era tarde para recuperar lo perdido.
—¡Edward! —la voz de Alice me gritó, probablemente desde fuera de casa— Es hora de ir al supermercado. ¡Mamá suéltalo! No es como si lo fuéramos a dejar escapar. Él va a volver.
Esme frunció el ceño y palmero mi mejilla.
—Marcharte, esos hermanos tuyos están ansiosos por pasar algo de tiempo de calidad contigo. —baje la mirada avergonzado ante sus palabras— Por amor a mí —suspiro compungida— No dejes que Alice compre dulces.
—No prometo nada —esboce una sonrisa torcida, mientras tomaba la lista de compras y salía de la cocina.
El camino a supermercado no fue muy largo. Ver las calles poco concurridas de Forks me hizo sentir de nuevo aquel niño pequeño que solo pasaba correteando por todas partes, excepto que ahora tenía muchísimas cosas que resolver y dos hijos por los cuales seguir a delante. Alice se encargó de cantar a todo pulmón una serie de canciones que tenía a Emmett dándose de topes contra el auto. Poco le faltó para salir corriendo cuando finalmente aparcamos en el estacionamiento del supermercado.
—Juro que la amo con todo mi corazón —me quito a Max de los brazos, mientras lo ponía en el canguro y caminaba. No pude evitar reír ante lo gracioso de la imagen. Mi hijo se veía casi miniatura en su enorme pecho. El pareció ignorarlo y siguió hablando— Pero estaba a punto de ahorcarla por esa música.
Negué con la cabeza y ajuste la pañalera de Max a mi hombro.
Miramos unas cosas por aquí y por allá, todo seguía básicamente igual que desde que me fui. Nada era diferente, claro... exceptuando mi vida por completo.
Me dirigí hacia el ultimo pasillo pegado al área de cereales para tratar de seleccionar lo mejor posible las especias que mi madre había anotado en la lista que tenía en la mano, la cual era bastante larga. Me preguntaba si pensaba alimentar a un batallón.
—¿Edward? —la voz a mi espalda me dejó estático. Cerré los ojos dándome una palmada internamente. Genial, Cullen.
—Hola, Charlie —me giré, tratando de definir alguna emoción en su rostro. Charlie Swan siempre me trato como un hijo, era casi un segundo padre para mí y un pilar importante durante mi vida. Aquello cambio un poco después de decidir romper con Bella y marcharme con Clarie a Chicago, todo contacto estuvo casi nulo durante esos años. Y a pesar que mi esposa intentó innumerables veces contactar con él, Charlie al igual que Renne tenían su total atención sobre Bella. Nunca los culpe ni me encargue de juzgarlos. En cambio trate de solidarizarme ante el dolor de Clarie y tratar de lidiar con los tragos amargos que este hecho nos preveía. Nunca hubo necesidad de decir mucho sin embargo, ella tenía muy presente que solo suframos las consecuencias de nuestros actos. Sabíamos que era por un buen mayor y estamos bien con ello.
—Muchacho... —camino hacia mí, y aún que no me lo esperaba, me abrazó. Un abrazo al estilo Charlie— ¿Cómo has estado?
—Lo mejor que se puede estar mientras me acostumbro a estar de nuevo en Forks después de… —baje la mirada, el nudo formándose en mi garganta casi me detuvo de seguir hablando— Lamento mucho lo de Clarie, señor. Intente hacer todo lo que pude...
—Edward, no me tienes que explicar nada. Clarie era nuestra hija, pero fue nuestra culpa estar demasiado alejados de ella. Francamente no fuiste el único que hizo las cosas mal. —frunció el ceño mientras aun brillo triste apareció en sus chocolates ojos.
Quise no ahondar mucho en el tema. Hablar de Clarie y nuestra relación no era algo para lo que estuviera preparado aun, como tampoco para hablar de su muerte. Ni siquiera podía pensar en ello sin que mi garganta me impidiera hablar y mi cuerpo comenzara a protestar. Todos los días me tenía que levantar con la conciencia de haber perdido a las dos mujeres que más había amado en mi vida por mis propios errores. Hablar con el padre de las mismas no se sentía como algo correcto o siquiera cómodo.
Bella fue lo único que quedo en mi mente por un segundo más.
—¿Bella está aquí...? —recorrí con la mirada los pasillos. Si ella en verdad se encontraba cerca era mejor que yo me marchara. Después del mal momento que habíamos vivido hace no menos de un mes lo único que podía hacer era darle su espacio.
—No —pasó la mano por su cara, la cual lucía bastante cansada— A sido una noche movida para mí. Tuve un robo y la lluvia no ha hecho que ponernos las cosas más difíciles. Vine por unas cuentas cosas para el desayuno, Renne a veces se porta de manera resistente cuando tardo mucho en llegar —desvió la mirada, pareciendo algo incómodo— ¿Esta tu familia aquí?
Mire a mi alrededor, Alice y Emmett debían de estar por lo menos un pasillos más lejos, tratando o luchando entre ellos para completar la lista de Esme.
—No —negué rápidamente, sonriendo un poco cuando divise caminar a Emmett por el pasillo con un Max muy dormido en el pecho— Bueno, es solo Emmett y Alice, mi madre nos ha mandado por algunos víveres. Comienza hacer planes para acción de gracias.
—Oh, vaya —sus mejillas se tornaron algo rojas a causa de un leve rubor que le recorrió del cuello a las mejillas. Fue lo suficiente notable para recordarme a Bella— Quizás eso solo sea un aviso de que pronto Renne comenzara. Mi mujer me ha preguntado un par de veces por Max —al escuchar el nombre de mi hijo me tense un poco. Trate de simularlo asintiendo y desviando un poco mi mirada— Quizás puedas quedar con ella para que pase un tiempo con él, después de todo también es nuestro nieto, a menos que no estés de acuerdo.
Me mordí la mejilla por dentro mientras carraspeaba, algo dudoso de como contestar a ello. ¿Era correcto iniciar una relación con los Swan cuando Bella y yo no podíamos ni estar en la misma habitación? Aun existían tantas cosas por arreglar y tan poco que yo podía hacer. El ruido de un carrito de la compra que paso por nuestro lado me saco de mis pensamientos.
Charlie seguía esperando pacientemente mi respuesta. Sus ojos me examinaron. Casi podía jurar que su cuestionamiento no se trataba completamente sobre Max, sino también sobre Thomas.
—Entiendo que quieran estar con Max. Ambos, no solo Renne —me pareció ver como sacaba un suspiro de alivio para luego sonreír levemente— Me encantaría que sean unos abuelos activos en la vida de Max tanto como en la de Thomas.
Charlie paso su mano por su barbilla, casi como si no estuviera seguro de lo que iba a decir.
—Tienes tanto derecho a estar con Thomas tanto como nosotros con Max, ni siquiera puedo entender cómo te debes de sentir, pero quiero que sepas que solo hace falta algo de tiempo. Me preocupa el hecho de que Bella y tú tomen las cosas demasiado apresuradamente por las emociones del momento. Ambos tienen demasiado que asimilar y creo que al igual que tú, ella ha cometido errores. Sin embargo en medio de todo están dos pequeños que no tienen la culpa de nada, espero que tanto Bella como tú mantengan eso en mente a la hora de tomar cualquier decisión.
Observe detenidamente a Charlie. Asimilar sus palabras de ánimo fue difícil, sin embargo logré notar también cierta reticencia dentro de ellas. Si bien era cierto que habíamos considerado pelear por Thomas, eso era cosa del pasado. Me pregunte si ellos lo habían tenido en mente en algún momento, lo que era muy posible por la situación.
—La cosa es que si tu pregunta es si voy a pelear por Thomas, la respuesta es no, Charlie. —le aclaré rápidamente— No voy a negar que lo he pensado porque te estaría mintiendo, pero no es mi mejor opción. Hacer pasar a mi niño por todo ese proceso no sería por ningún motivo la mejor opción y sé que Bella me odiara por ello. Tampoco puedo negar que estoy ansioso por tenerlo a mi lado. Si, conocerlo fue un gran impacto, pero también el regalo más grande que la vida me hizo junto a Max. —me estremecí de solo recordar a mi hijo mayor y todo el tiempo que había perdido con él, pero bien sabía yo que debía tener paciencia— Pero no de esa forma. Jamás podría hacerle algo así. Ni a él, ni a Bella. No solo destruiría nuestras vidas, también la de Thomas.
—Sé que eres un buen hombre, Edward. Me lo demostraste el día que le diste todo tu apoyo a Clarie, sé que nosotros la dejamos completamente sola, pero sabíamos que te tenía a ti —me puso una mano en el hombro— Bella nos necesitaba en ese entonces y ahora también. Solo dale tiempo.
—Así será. —le traté de sonreír lo más real que pude sin flaquear. ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que pidiera ser parte de la vida de Thomas como su padre? ¿Meses?¿Años?
—Muy bien, me marcho antes de que mi mujer me dé caza por no estar para el desayuno.
Asentí.
—Solo una cosa, Charlie. Podrías tratar de alguna forma. —me balance nervioso— De decirle a Bella que no planeo hacer nada legar. Podrías inventar algo, sé que suena deshonesto, pero tal vez si viene de otra persona ella lo tome mejor. Sé que lo arreglaremos de alguna forma, pero por mientras… —carraspee— Solo... no le digas que yo te lo pedí. Tal vez las cosas no estén en su mejor momento, pero si algo quiero dejar claro es que estoy dispuesto a esperar. Todo el tiempo que sea necesario.
—Es justo lo que planeaba hacer. —me palmeo el hombro— Cuídate muchacho. Y a ese bello nieto mío, espero verlos pronto en la casa, no olvides lo que te dije sobre Renne.
—Claro que no, señor.
Nos despedimos cortésmente después de asegurarle que esta misma semana me comunicaría con Renne. Me dejo más tranquilo que el fuera quien le dijera a Bella sobre no planear quitarle a nuestro hijo. Tal vez así podríamos comenzar a intentar arreglar las cosas. Seleccione unas cuentas especias faltantes, esperando que mis hermanos ya hubieran acabado con su parte de la lista.
Suspira y rogué al cielo por un día tranquilo. Puse la mano sobre el carro del supermercado y comencé a avanzar por el pasillo esperando dar con Emmett y Alice.
No tarde mucho en dar con ellos y escuchas sus voces.
—¿Qué quieres decir con que está hablando con Charlie? —la voz temblorosa de Alice me detuvo cuando estaba justo por doblar el pasillo.
—Lo que estás escuchando —respondió Emmett en susurros— ¿Qué caso tendría que te mintiera? No soy tan malvado.
Agudice un poco más mi oído. Mi mente comenzó a trabajar a pasos agigantados mientras escuchaba los leves lloriqueos de Alice. Mi mano comenzó a apretar la lista que antes estaba perfectamente doblada al escuchar la voz de mi hermana comenzar a hablar entre susurros bajos. Palabra a palabra.
—... solo necesito tiempo para decírselo, Emmett. No puedo solo ir y decirle. Acabo de recuperar a mi hermano, no lo perderé de nuevo…
—Solo dile, Alice. —comencé a caminar poco a poco hasta finalmente darle la vuelta completamente al pasillo. Alice se mantenía frente a Emmett con la cabeza gacha, sus hombros siempre erguidos estaban completamente hundidos, haciéndola lucir más pequeña.
-—¿Cómo le digo a Edward que fue la amante de Charlie desde que tenía diecisiete años?¿Cómo le digo que Clarie nos descubrió unas semanas antes de que todo lo suyo con Bella se arruinara?¿Cómo le digo que por mi culpa toda su vida es una mierda? Eso sin contar todo lo demás. ¡Será una pesadilla!
Las palabras de Alice fueron como un puñal justo en mi estómago. El dolor al que pensé estar acostumbrado fue nada comparado al entender completamente el contexto de todo lo que ella le acababa de cuestionar a Emmett. No solo estaba admitiendo haber tenido una relación extramarital con Charlie Swan, quien era casi un padre para nosotros. Maldito bastardo. Eso sin contar que Clarie lo supo mucho antes que yo. Inmediatamente mi cerebro hizo un par de conexiones.
—¡Demonios! Edward... —la voz de Emmett alerto a Alice de mi presencia.
El rostro de Alice me enfoco y toda luz se escapó de su rostro. La palidez lo adornó. De pronto parecía más mayor de lo que era. Su boca comenzó a boquear como la de un pez sin agua. Ningún sonido comprensivo salió de ella.
—¿Cómo pudiste? —los ojos desorbitados y algo llorosos de Alice me miraron asustados— ¡¿Cómo pudiste?! —lanze el carro de la compra contra los estantes y la tome de los brazos, mientras la sacudía bruscamente una y otra vez.
Escuche algunos susurros a nuestro alrededor, segundamente por la escena que estábamos montando en el pasillo. Decidí ignorarlo, ni siquiera me importaba. Lo único que quería eran respuestas.
No podía ser cierto lo que había escuchando tan solo unos minutos antes. No lo podía creer.
—Lo siento... lo siento muchísimo. —sollozo— Solo era una adolecente, no sabía lo que estaba haciendo. No me di cuenta del alcance de mis acciones.
—¿Te das cuenta lo que hiciste? —le grite a la cara— Te acostaste con el padre de Bella y Clarie. Te acostarte con quien nos llevaba a pescar cuando éramos pequeños, Alice. ¡Te acostaste con un hombre que podría ser tu padre!
—Por favor hermanito, por favor... déjame explicarte —el dolor en sus ojos solo me dejo un poco más destrozado.
—Dime que te forzó. —le exigí— Dime que esto es una equivocación. Lo hare pagar por lo que te hizo, lo juro.
—Lo lamento. —negó sollozando, sus mejillas estaban completamente bañadas de lágrimas— No te puedo decir que me forzó cuando no lo hizo, Edward. Todo fue consensuado. Charlie Swan nunca me obligó a nada.
—Eras una niña, Alice. —le gruñí, apretando las fuerte mi agarre en torno a ella.
—Lo lamento, yo no sabía lo que hacía, no me di cuenta...
—¿Esme y Carlisle lo saben?
Ni siquiera necesite una respuesta cuando bajo lo mirada avergonzada. Que mis padres me hubieran ocultado algo tan importante solo me dejaba más enojado. Ahora entendía tantas cosas, mucho más la reacción de Bella. La frialdad de sus ojos cuando nos había mirado.
La bilis que subía por mi garganta se incrementó al entender el mierdero en el que todos estábamos inmiscuidos. No solo yo había destrozado a Bella y me había marchado frente a sus ojos con Clarie. Ahora mi hermana, mi pequeña hermanita, no era quien yo pensaba.
—Me das asco —la solté bruscamente. Alice dio un traspié y cayó al piso, sollozando— Tú no eres mi hermana, no te conozco. —di media vuelta, tratando de marcharme, estaba tan asqueado de toda la situación que solo quería salir corriendo de Forks.
Emmett me sostuvo antes de que lograra salir del pasillo.
—Trata de tranquilizarte —me gruño— Solo déjala explirse...
—Váyanse a la mierda, Emmett. Todos. —me zafe de su agarre sobre mi hombro, la imagen de mi hijo en su pecho completamente dormido me rompió el corazón. No quería que él estuviera en medio de un enfrentamiento. Levante ambas manos y me jale el pelo— Estoy harto de vivir entre engaños y mentiras. De tener que descubrir todo vuestra mierda aparte de la mía, estoy asqueado. ¿Te das cuenta de lo que hemos hecho?
Camine rápidamente hacia la salida. Podía notar la mirada de todos sobre mí mientras me dirigía a la parte de atrás del supermercado. Logre escuchar las palabras de consuelo que Emmett le daba a Alice mientras esta lloraba llamándome, ni siquiera me molesté en mirarla una vez más. Casi podía jurar que no faltaba mucho para que los chismes comenzaran a surgir por todo el pueblo. Fue hasta que llegué a lo que parecía ser una área de descarga que me permití parar.
Golpe con mi puño la pared, me sentía furioso y lleno de tanto enojo que internamente agradecí no tener al abuelo materno de mis hijos frente a frente para romperle la cara. Al cabo de unos minutos la carne viva de mis nudillos abriéndose de nuevo me saco de mi trance.
Imágenes de Alice y Charlie comenzaron a inundar mi mente. Charlie enseñándonos a pescar, Charlie pasando una tarde de chicos con todos, Charlie siendo el padre de Bella, Charlie enseñando a Alice a manejar porque Carlisle tenía demasiado trabajo en el hospital. Me negué a cuestionarme si de verdad su relación había comenzado desde que ella tenía diecisiete, las imágenes eran como malditos flash golpeándome dentro de mi cabeza. Una y otra vez, sin parar.
Tan solo la imagen de mi pequeña hermana con Charlie me provocó náuseas. Rápidamente corrí hacia una esquina mientras vomitaba, regresando el desayuno que había ingresado a mi sistema esta mañana. Me limpie la boca mientras me sentaba en el asfalto y metía mi cabeza entre mis rodillas. Ahora podía ver que no solo éramos Bella y yo los del maldito problema, solo eso contando con las verdades que me faltaba por contar. Éramos todos. Nuestras familias estaban entrelazadas de formas retorcidas. No éramos ni la sombra de lo que solíamos ser en el pasado.
Subí la mirada hasta concentrarla en un punto imaginario frente a mí.
Bella y yo solo éramos la maldita punta del iceberg y francamente eso solo me decía lo jodidos que estábamos absolutamente todos.
.
.
"Estoy cayendo hacia la profundidad. Siento la corriente por dentro"
.
.
¡BUM!¡BUM!. Holis, lo prometido es deuda y aquí estoy de nuevo. ¿Qué les parece esta nueva revelación?, como dicen por hay "la verdad siempre sale a la luz". ¿Qué otras verdades nos faltaran?. Me cuestiono mucho como se dio esta relación entre Charlie Swan y Alice Cullen, supongo que lo sabremos en los próximos capítulos. Una cosa mas antes de terminar, lamento si me estoy alargando entre cada actualización pero las cosa se me complica muchísimo con la escuela y recientemente me cambie de casa y paso por lo menos una semana para tener internet de nuevo. Y si, puede que esta no sea la última vez que me desaparezca por una semana o dos, pero les prometo que aquí sigo, firme y decidida a darles la continuación de esta maravillosa historia que me ha acompañado por tres años.
Para las chicas que me han preguntado sobre Obsesión, una historia que antes tenía en Wattpad y luego a baje, es una historia que tiene una temática pesada y no es una historia corta. Aun después de cuatro años la tengo en edición, espero algún día poderles decir que ya está lista para ser leída de nuevo.
En fin, déjenme saber sus opiniones, preguntas o pensamientos en los reviews, y recuerden: #DejarUnReviewNoCuestaNada.
—Ariam R.
