Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


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Linkin Park - The Messenger

La noche no fue más fácil.

Alice cayó tendida en mis brazos después de llorar por casi una hora, parecía tan pequeña y frágil que no me atreví a dejarla. Sonaba un poco irónico aquello, después de como la trate hace tan solo unas horas.

La culpa me carcomió la cabeza.

Despertarme con ella roncando por lo bajo y con su corto cabello apuntando a todas partes fue como un respiro de paz. Me encontré rememorando las veces que hacíamos lo mismo, las interminables pijamas entre mis hermanos y yo, noches en las que mi madre nos preparaba todo tipo de comida y teníamos nuestras películas favoritas, todo eso se fue perdiendo con el tiempo, incluido yo.

Sentí los músculos de mi adolorido cuerpo comenzar a quejarse luego de un rato.

Alice parecía pequeña, pero cuando tenía una pierna sobre de mí y su brazo casi aplastando mi cara me daba cuenta de lo poco real de la palabra "pequeña" en ella. Me levanté, no sin antes asegurarme de no despertarle y dejarla lo suficientemente cómoda.

Una almohada ocupo mi lugar de bajo de su pierna.

Antes de partir pase mis dedos por su mejilla y me apoye un poco sobre la cama, besando la coronilla de su cabeza.

Había pasado una noche terrible y aún que me incomodaba, aun sabiendo de su tórrida relación con Charlie Swan, sus sueños estuvieron inundados por él y yo lo sabía. Mencionaba su nombre entre sueños, tal como Bella lo hizo algún día con el mío, y eso me decía como de grandes eran los sentimientos de mi hermana por el hombre que era el abuelo de mis dos hijos.

Aún me constaba siquiera pensar en Bella. Y Clarie. Sobre todo Clarie, quien nunca tuvo el detalle de mencionar que mi hermana y su padre tenían un par de temas en común.

Aún tenía que averiguar un poco sobre ese tema, en cuanto Bella. Sabía que el asunto saldría a la luz en algún momento durante el futuro.

Finalmente tome mis zapatos y salí de la habitación. Mi ropa arrugada me pedía a gritos cambiarla y mi mente un baño, necesitaba de algún modo un minuto de paz. Claro que primero tenía que saber de mi pequeño Max.

La casa por entero se escuchaba en silencio y el alba no iluminaba aún la casa por completo. Las blancas paredes me recibieron cuando comencé que bajar por las escaleras hacia el primer piso, era como volver al pasado. Era casi imposible que la casa de mis padres no me trajera recuerdos, toda ella estaba inundada de mi familia, de la familia Swan, de Bella... de Clarie.

Un olor delicioso inundó mi nariz, lo que me demostró que mi madre estaba despierta, como siempre.

Su menudo cuerpo estaba en medio de la cocina, vestida con chándales y una blusa celeste, pareciendo más una adolescente que a una esposa, madre y abuela. Pero yo sabía que esa jovialidad y frescura no eran otra cosa que su personalidad en toda su expresión y la razón por la que mi padre decía haberse enamorado de ella a primera vista. Su cabello, tan parecido al mío, estaba amarrado en un moño desordenado, y su expresión enfurruñada contra la cafetera me era bastante divertida.

—¿Algún problema?

Ella no debía de haberse dado cuenta de mi presencia, por que saltó asustada.

—¡Edward! —se puso una mano en el corazón, ahora dirigiendo la mirada enfurruñada mi— ¡Me has asustado!

—Eras tú la que estaba demasiado distraída para darte cuenta de mi presencia, mamá. —me dirigí a ella, inmediatamente atraído por su sonrisa cálida, le di un beso en la mejilla.

—Es solo esta cosa, tu padre la compro hace seis meses y yo todavía no...

Mi atención se centró en la cafetera, tan solo era cosa de apretar uno que otro botón.

—Déjame hacerlo a mí.

—Bien, por qué si la vuelvo a tocar juro que la lanzo por la ventana.

—Claro. —sonreí levemente, mientras me ponía manos a la obra.

Ella comenzó a sacar dos tazas de la alacena y algunas cosas para lo que pensé, sería el desayuno favorito de Alice. Mamá siempre sabían en qué momento consentimos con su comida. Después de unos minutos de total silencio, mi madre se atrevió a preguntar lo que yo sabía que había querido preguntarme desde que bajé por las escaleras.

—¿Alice?

—Duerme. —termine con la cafetera y me limpie las manos— Pasó una noche realmente mal. ¿Max?

No había visto a mi pequeño por lo que parecía una en eternidad y comenzaba a preocuparme ante la idea de que estuviera a cargo de Emmett.

—Paso la noche con Rosalie y Emmett. Han ocupado tu habitación para mayor comodidad, Rose es buena con los bebés.

Asentí en confianza. No conocía mucho a Rosalie, pero confiaba en el criterio de mi madre, sin embargo no olvidaba el lazo que de amistad que unía a la rubia y a Bella.

—Espero que no sea incómoda para ella.

—En absoluto. —Esme sirvió un poco de café en una taza y me lo entrego—También he llamado a Kate, estaba con Irina y dijo que haría lo posible por venir.

—No debiste llamarla, mamá. —me senté en banco de la larga mesa de la cocina, mientras Esme se movía por la misma, cortando cosas y llenándola de un olor hogareño.

—Ella llamó, Edward. Y las dos sabíamos que era muy posible que no reaccionaras muy bien a la relación de tu hermana con Charlie.

Así que Kate también lo sabía, cosa que no me sorprendió mucho. Fueron sus últimas palabras lo que me hizo fruncir el ceño. ¿Es que acaso ella no encontraba extraño, por decirlo menos, toda esta situación? Mis pensamientos sobre la "relación" de mi hermana con Charlie Swan después de escucharla cambiaron mucho. Admitía que mi reacción no fue la mejor, pero seguía sintiéndome asqueado de solo pensarlo, pero por el contrario ahora también sabía que no era de mi incumbencia y que más que un reclamo de alguna manera Alice necesitaba mi apoyo. Tan simple como eso.

—¿Acaso tú lo tomaste así de bien? —pregunté— No me vengas con esas, mamá.

—Claro que no. —se giró, su expresión tan tranquila como siempre. Se recargo en la barra de la cocina y acuno su propia taza de café con un poco de crema, tal como le gustaba— Ese día fue lo peor, para tu padre y para mí. Alice llegó muy agitada aquella tarde. En cuanto la mire a los ojos vi a mi pequeña niña destrozada, Alice siempre estuvo consciente de que sus acciones traerían consecuencias no solo para ella, sino también para la familia de Charlie. Por eso lo dejo, pero fue demasiado tarde... —se encogió de hombros y algo parecido a la pena destello en sus ojos.

—Bella los descubrió.

—Sí, tu hermana se dejó llevar y Charlie también. Yo sabía que algo andaba mal, pero cuando mi pequeña mencionó a Charlie y algo más, sentí que el mundo se me caía. Tu padre explotó cuando lo supo, creo que jamás lo he visto tan enojado, estoy segura de que él se sintió cómo te sientes en este momento. Alice era su pequeña niña y de pronto se dio cuenta que hacía mucho que no lo era. Ahora está durmiendo, cuando llego del trabajo ustedes ya estaban profundamente dormidos. Tal vez ustedes dos puedan hablar en algún momento, a Carlisle le haría muy bien también.

Asentí, no muy seguro de que más preguntar. No quería saber más que lo teórico y saber que Alice había dejado a Charlie mucho antes de irse a la Universidad me tenía más tranquilo. Mi hermana no era ninguna destructora de hogares y yo estaba seguro que Charlie nunca dejaría a Renne.

Esme me miró, sonriendo levemente.

—¿Lo mencionó?

—¿Qué?

Intente hacerme el despostado.

—Alice. Tu hermana suele llamar a Charlie entre sueños, lo sé Edward. Tu padre y yo lo sabemos. Pero es normal. ¿Es que tu no piensas en Bella?¿Clarie?

—Es diferente, mamá. —negué, no atreviéndose a comparar mi relación con la de Alice y Charlie— Clarie siempre estará presente, y Bella y yo... nosotros no...

—Técnicamente es distinto —me hablo, mientras se giraba para maniobrar con algo de harina y demás ingredientes para preparar waffles— pero Bella fue tu primer amor. Alice no se enamoró en absoluto de Jasper, ella lo cree así, pero una madre sabe cuándo su hija se enamora de verdad. Alice se enamoró profundamente de Charlie. Él la protegió y se encargó de darle lo que nosotros, su familia, no le dábamos. Imagina como me sentí cuando me enteré de su relación, estaba furiosa y hubiera golpeado a Charlie en ese preciso momento de haberlo tenido de frente. Él era el adulto, él debió detenerla o detener lo que estaban sintiendo los dos, pero continuaron y con el tiempo —se detuvo un momento y me miró, sus verdes ojos me trasmitieron su angustia— con el tiempo me sentí agradecida. ¿Imaginas que hubiera pasado si tu hermana no acude a Charlie? Tal vez no fue la mejor manera, pero Charlie salvó a mi hija y se encargó de protegerla, y cuando llego el momento la dejo ir. Alice floreció después de eso, Edward. Fue duro para todos sobreponernos a la idea. Charlie logró recuperar su vida, su esposa y a su hija. Alice continuó y ahora estoy muy orgullosa de ella. Espero que tú también llegues a sentirte muy orgulloso de ella, así como ella acepta con todos tus errores y esta familia también.

La observe mientras sopesaba sus palabras, cada vez con más claridad. Aceptaba su punto de vista de cierta manera, pero jamás justificaría a Charlie. Convirtió a mi hermana en su sucio secreto, estaba seguro que jamás podría llegar a reparar la imagen que tenía de él antes.

—Supongo —me encogí de hombros.

—Sé que no estás convencido. —se acercó a mí, poniendo sus manos en mis mejillas para acuñar mi rostro— Solo hazle sentir tu apoyo a tu hermana, te necesita y de alguna forma, desde que volviste, vivió aterrada con la idea de que la repudiaras.

—No podría... yo...

—Quizás digas que no tienes el valor moral para hacerlo, pero Alice siempre te ha amado. Es cierto que Alice ama a Emmett y tienen una excelente relación, pero siempre ha existido un vínculo especial entre ustedes.

Y Esme estaba en lo cierto. Así que me prometí internamente que le daría todo mi apoyo a Alice, tal vez mi vida era un poco un asco, pero ahora me daba cuenta... no solo Bella o Thomas necesitaban de mi atención, mi familia... hermanos... padres. Necesita comenzar a poner en orden mi vida.

—Mamá ¿Hay algo más que necesite saber? Necesito que me digas si existe otra verdad o algo... estoy muy cansado de... es como recibir golpe tras golpe...

—Sé que estás enojado por Thomas y ahora Alice, pero necesitas saber que no eran mis secretos. Cuando te marchaste y elegiste a Clarie tendrías que haber estado consciente que muchas cosas iban detrás. Lo que paso no solo cambio tu vida, nos cambió a todos.

—Lo siento, mamá. —baje la cabeza, me dolía sus palabras, pero eran tan reales como que Bella no me quería cerca de mi hijo por las mismas acciones—- Me equivoqué, sé que traicione que Bella... nuestros planes, pero... —calle y pare de hablar. Necesitaba parar de hablar.

Esme compendio inmediatamente mi reticencia. Así era mi madre, paciente, calidad y la madre que cualquiera hubiera querido ser.

—He estado hablando con tu padre. Me disgusta un poco que no seas capaz de controlar tus emociones, Edward. —se giró hacia la alacena, casi como si necesitara no mirarme para continuar hablando.

La mire con curiosidad.

—Tal vez si comienzas a visitar a un terapeuta todo mejore. Estos últimos meses han sido un sube y baja y me preocupa como lo estás manejando.

Entendí perfectamente sus razones. Lo cierto es que antes de que lo mencionara yo ya lo había pensado. Cuando Clarie se había enterado de su embarazo y por recomendación de Tanya, su amiga y ginecóloga, había comenzado a visitar uno. Las cosas también comenzaron a marchar mejor con nosotros y yo me encontré deseando cada día pasar más tiempo con ella. Nuestro matrimonio no había vivido mejor época que aquella.

—Ya lo había pensado, creo que tienes razón.

—Bien, te haré una cita con una vieja amiga que tengo. La doctora Cope es muy buena en lo que hace.

Y así seguí la mañana. Mi madre y yo seguimos charlando por aquí y por allá, dejando los temas turbios atrás. El sol se filtró por la venta y con el mi familia. Me era evidente que Alice ya estaba despierta cuando escuché su tarareo al entrar a la ducha. Supe que mi madre también la escuchó cuando una sonrisa dulce adorno los labios. Me maraville aún más cuando mire bajar a Emmett y Rose las escaleras. La feliz pareja danzaba sobre la escalera y un muy contento Max jugueteaba con los rulos rubios de la novia de mi hermano. Una sensación preciada al dolor me subió por el pecho y se instaló.

La imagen mental de mi hijo en brazos de su madre me calaban profundamente, ella debió haber tenido la oportunidad de sostener a nuestro hijo entre sus abrazos.

—Tienes un niño hermoso, Edward. —la cantarina voz de Rose lleno la cocina, con un sonriente Emmett detrás.

—Me ha estado robando a mi novia desde hace horas. —la palma de Emmett golpeó mi espalda— Sabe reconocer a una mujer hermosa.

—Obviamente, solo pido que no me salga igual que tú. —le respondí.

Tan solo escuchar mi voz, los ojos de mi hijo menor se despegaron de una sonriente Rose. Sus ojos escanearon la habitación y cuando me encontró, soltó un gorgoteo y un chillido, seguidos de las risas de mi madre y Emmett.

—Al parecer también sabe reconocer a su padre. —la novia de mi hermano tomó a mi pequeño por los brazos, besando la punta de su nariz, recibiendo una protesta a cambio— Lo sé, cariño. —le consoló, mientras caminaba hacia mí.

Algo en mi pecho se removió cuando lo tomé finalmente en mis brazos. Había sido necesario separarme de él, pero le había extrañado. Era todavía extraño para mí darme cuenta que era parte de mí y que él se sentía de la misma manera. Sus manitos de aferraron a mi camisa, mientras soltaba más chillidos y sus pequeñas piernitas impactaba en mi abdomen. Cada día estaba más grande, pero su crecimiento solo revelaba el niño hermoso que Clarie y yo habíamos soñado.

Bese su frente mientras le acunaba entre mis brazos, soplando una que otra trompetilla en sus regordeta mejillas.

—Quiero uno pronto, nena. —Emmett proclamo. Todos le dirigimos una mirada divertida, aunque el rostro de Rosalie no demostraba nada de diversión.

—Sigue soñando, cariño. Tal vez dentro de unos años. —le dio un beso en la mejilla, tomando una taza— ¿Puedo tomar un poco de tu delicioso café, Esme?

—Toma lo que necesites, cariño.

Mientras Rose tomaba su café con una pequeña sonrisa de felicidad, y mi madre terminaba de servir el desayuno, Emmett y yo nos dirigimos a la sala. Max tenía acurrucada su pequeña cabeza en mi cuello. Me negaba a soltarlo y él a mí.

—Te extraño —Emmett se situó sobre el sofá y yo enfrente de él— Tiene algunos toques tuyos, pero me recuerda algo a Clarie. Esa necesidad que tiene por ti...

—Es muy pequeño aún —pase mi mano por la pequeña espalda de mi hijo— A veces le miro y no puedo evitar pensar en Thomas.

—Sí, son realmente parecidos. —estiro la mano, tocando gentilmente la cabeza de Max— Debiste estar aquí...

—Lo sé —sentí el peso de mi hijo comenzar a caer poco a poco en mí.

Casi me podía adivinar que no había dormido mucho durante la noche. Medite por un segundo lo que me rondaba por la mente desde que Emmett menciono mi evidente falta de presencia en el nacimiento de Thomas.

Después de un minuto más lo solté.

—No me arrepiento. —las tres palabras salieron de mi boca, sin más.

El rostro de Emmett se transformó ante mis últimas palabras. La sonrisa picada y ojos alegres de borraron.

—A veces no sé si eres un cretino o algo, eres mi hermano, pero de verdad te mereces unos puñetazos en algunas ocasiones.

—Parece que si —me recargue en el respaldo del sofá que ocupaba— En realidad no me has entendido del todo. ¿Amas a Thomas, Emmett?

—Claro que sí, es mi sobrino.

—¿Amas a Max?

—Es un niño realmente hermoso, le comienzo a querer. Quien sea su madre no significa que pueda repercutir en cómo me sienta respecto a tu hijo. —dijo ofendido— Jamás haría pagar a un niño por los errores de sus padres.

—Exacto. —sonreí cuando Rosalie llego a nuestro lado, en sus manos tenía el alimento de Max.

Me lo ofreció y lo tome.

Moví un poco a mi hijo, cambiando de posición para despertarle un poco y ofrecerle su mamila, he inmediatamente me estiró las manos para tomarlo. No se lo negué y mi hijo pareció muy contento de tener por fin algo que comer.

Me sentí rebatido entre seguir hablando o no cuando la novia de mi hermano ocupo un lugar en la sala, justo entre mi hermano y yo. Sin embargo necesitaba hacerle entender a Emmett las cosas de la manera en que yo las hacía, sabía que a pesar de haber limado asperezas todavía existía en el cierta furia hacia mí, su cariño por Bella era casi tan parecido como el que teníamos los dos por Alice, y yo había hecho pedazos a Bella.

—La cosa es que no me puedo arrepentir de Clarie. Jamás me verás decir que me arrepiento, Clarie fue mi esposa y la madre de mi hijo. —mire a Rosalie, no sin darme cuenta que ella evitaba mirarme— Sin embargo al fin he entendido algo, esta misma mañana. Esme me hizo ver un par de cosas, entre ellas que el amor por los hijos es incondicional.

—No te sigo. —me miró confundido.

—Nuestra madre me hizo una pregunta que me dejó helado. ¿Qué hubiera sido de Alice sin Charlie? ¿Sin ese amor que la lleno tan plenamente? Tal vez cuando nosotros nos hubiéramos dado cuenta de que algo iba mal hubiera sido tarde. ¿Cómo renegar de todo esto si este amor hizo a Alice la mujer fuerte que es ahora?

Mi hermano se removió incómodo en su asiento, dirigiendo una mirada hacia mí.

—De solo pensarlo me dan escalofríos.

—Sí, y esa es la cosa. No puedo renegar de lo que hice o como lleve a cabo las cosas. La gente de este pueblo, ustedes, la familia Swan… se han encargado de juzgarme, y está bien, acepto que hice mal y me deje llevar por lo que pensé que estaba bien. Pero gracias a eso tengo que Max e hice de Clarie una mujer feliz. Vivimos muchas altas y bajas, pero en el mismo momento que supimos de la llegada de Max supimos que algo estaba por cambiar, yo lo supe. —pase mi dedo índice por el contorno del rostro de mi hijo. Su piel nívea idéntica a la de su madre estaba tibia y sus ojos me siguieron en todo momento. Sentí mi pecho calentarse y lo ajuste un poco más cerca de mí— Puedo decir que no estaba muy emocionado por la idea al principio, pocas veces me había permitido imaginarme tal cosa, pero cuando ella me lo dijo simplemente lo asumí, y me prometí que sería el mejor padre. No puedo permitir que mi hijo crezca y si es que alguna vez se entera de todos este embrollo que creamos su madre y yo, piense que fue un error o una coincidencia del destino. Si no puedo darle eso a Thomas, al menos de lo daré a Max.

—Edward...

—Sé que le hice mucho daño a Bella —trague con dificultad, consciente de la mirada de Rosalie sobre mi rostro, ahora me miraba directamente y con cierta curiosidad— pero hice inmensamente feliz a Clarie. Le di lo que necesitaba y siempre podré vivir con ello, no importan las consecuencias. Ahora mismo no tengo la posibilidad de arreglar las cosas, pero sí de hacerlas mejor. También necesito que entiendan mi postura, Clarie me dio lo que yo más necesitaba cuando creí que mi mundo se acaba, nadie la puede juzgar si no conocen realmente nuestra historia.

El rostro de Emmett, sus rasgos y ojos me fueron revelados cuando se levantó de su asiento. Se sentó justo enfrente de mí sobre la mesa de centro de nuestra madre, lo que probablemente le traería un buen regaño. Su gran cuerpo se puso a la par de mío y por primera vez noté que tan grande era mi hermano. Emmett tomo mi nuca con su mano derecha y aún que en otro tiempo habría resultado vergonzoso, apoyo su frente sobre la mía.

—Eres mi hermano y te amo. Lamento haberte juzgado del modo en que fuera, no es mi asunto. En este mismo momento me siento orgulloso. Siempre me sentí orgulloso de ti, Edward. —se alejó, tomándome de los hombros ahora con ambas manos— Cada vez que Esme te llamaba y no recibía una respuesta o cuando la recibía, no importa como fuera, de alguna forma me las arreglaba para estar cerca y escuchar sus cortas conversaciones. Necesitaba saber sobre mi hermano, te extrañaba y cuando supe lo de Clarie, sabía que estarías destrozado. Lo sabía y juro por dios que trate de luchar contra mi orgullo pero no lo logré, fallé estrepitosamente.

Negué, sintiendo una lágrima bajar por mejilla. Escuchar tales palabras salir de Emmett me tenía con el corazón en la boca. Ahora veía en hombre en el que se había convertido y del cual llevaba perdiéndome por mucho tiempo.

—Oh Dios... voy a llorar —la voz rota y llorosa de Rosalie nos sacó de nuestro trance. La rubia de limpio las lágrimas de la mejilla con una mano y se abanicó con esta misma— Ustedes dos son adorables y tan idiotas a la misma vez.

—El encanto Cullen, nena. —mi hermano le guiño un ojo, mientras enredaba su brazo en mi cuello y revolvía mi cabello, tal como en los viejos tiempos.

—Idiota. —ella rodo los ojos, lanzando una risita.

Me fue casi imposible no sonreír también. Rose dirigió su mirada a Max y entonces lo supe. Mi hijo había robado otro corazón.

—¿Quieres sostenerlo? —ofrecí.

—¿De verdad? —la sonrisa en su rostro se hizo un poco más grande, mostrando su entusiasmo— Claro que sí.

Lo dejé es sus brazos un segundo después. Parecía muy entusiasmada y todo, tal vez pronto tendríamos otro pequeñajo corriendo por aquí. Me reí al pensar en mi hermano siendo papá y este a cambio me revolvió el cabello, casi tirándose sobre mí.

—¡Yo también quiero! ¡Yo también quiero! —la chillante voz de Alice nos hizo girar, antes de sentir su peso completo impactar contra nosotros y los tres caer sobre el sofá en el que antes yo había estado sentado/casi acostado— ¡No es justo que se den abrazos mientras yo no estoy! —chillo toda enfurruñada.

—¿Alguien habló del encanto Cullen? —mi padre, vestido con una pijama bastante parecida a la de mi madre entró a la sala, con su rubio cabello despeinado y la cara algo sonrojada.

—Ese si es un hombre que tiene el encanto Cullen. —rebatió Rosalie.

Mi padre le giño un ojo, para después escanear la sala en busca de mi madre. Le apunté la cocina, intentando ahorrarle la pregunta. Alice por su lado le lanzo un beso, casi siendo la misma hija de papi que siempre fue.

—Buenos días, papi.

—Buenos días, cariño. —le beso la mejilla y partió a la cocina.

—Eso es, márchate. Y tu cariño —Emmett levanto una ceja contra Rosalie— Nada de coquetear con mi padre.

—Obligarme. —la rubia y carismática novia de mi hermano le sonrió, ahora definitivamente coqueteando.

—Espera a que estemos solos.

—¡Ew!¡Ew! —dijimos al mismo tiempo Alice y yo, para después romper en carcajadas. Con mi cuerpo y corazón sintiéndose más ligero.

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Retire mi mirada de la ventana.

La siempre sola y algo viaja cafetería en el centro de Forks lucia como siempre, los pisos de madera maciza, una barra alargada adornaba todo el mostrador con una que otra mancha por aquí y por allá que había adquirido a lo largo de los años, las mesas pegadas a las ventanas y cada silloncito adornado con un material rojizo que combinaba con toda la decoración de una manera extraña.

Dirigí mi mirada a Kate.

Ella me miró de vuelta desde su taza de café. Su largo cabello rubio enmarcaba su cara. Sus mejillas rojas eran una clara muestra de del frío que hacía en el siempre lluvioso Forks. El clima no era muy favorable, pero era algo a lo que estaba bastante acostumbrado y ella también.

Levante una ceja.

—Me preguntaba cuando comenzarías a chillar y protestar.

—¿Hablas de comenzar a gritarte la razón por la que no me constate que mi hermana había tenido un amorío con Charlie Swan? —dije irónicamente, mientras tomaba un poco de café.

—Exactamente.

—No estoy molesto, lo estaba hace una semana —la mire de nuevo— eres afortunada.

—Al parecer Alice no lo fue tanto. —se inclinó, cruzando los brazos frente a ella— ¿No es verdad?

—Ya está bien, Kate —gruñí, algo frustrado— Si, mi reacción no fue la más correcta, solo... me tomo por sorpresa.

El gesto de su cara pareció relajarse un poco más, mientras los segundos pasaban.

—Lamento no haber estado aquí para ti.

Me encogí de hombros.

—Estabas ocupada el hospital.

—Los turnos entre la Push y el hospital son un infierno, estoy tratando de tener todo listo para acción de gracias. Irina quiere ir a visitar a sus padres a Texas.

—Eso es excelente. —dije.

—Considerando que me odian un poco menos que cuando comenzamos nuestra relación, sí. —sonrió irónica.

La relación de Kate con los padres de Irina era bastante rígida. No aceptaban la homosexualidad de su hija y evidentemente culpaban a Kate por eso. Como si fuera cualquier gripe y enfermedad capaz de pegarse. Afortunadamente Jane, su hermana y nuestra ex compañera de instituto era una historia totalmente diferente a sus progenitores, convirtiéndola en un gran apoyo tanto para Irina como para Kate.

—¿Qué planes hay en la casa Cullen?

—Ya sabes, mi madre está revoloteando por aquí y por allá. Alice también y yo solo lo dejo ser. Se los debo.

—Eso es más apetecible.

—Estas completamente invitada. Claro, si decides evitar a tus fatales suegros en la aburrida Texas.

—La cosa es que… es necesario que vayamos.

—¿Cómo de necesario? —cuestione.

—El tipo de necesario para poder comunicarles un par de decisiones que hemos tomado. Es solo que… —el sonido tintineante de su celular interrumpió lo que dijo. Frunció el ceño y lo saco de su bolsillo—Espera un momento. —tecleo algunas cosas y frunció el ceño. Se lo llevo a la oreja y simplemente dijo— Te lo mando por mensaje de texto.

—¿Todo bien? —pregunte. Llevábamos bastantes horas ya en el café, por lo que pensé que tal vez ya extrañaba su ausencia en el hospital.

—Eso tendré que preguntarte yo a ti. —dejo el celular en la mesa.

Sus grandes ojos azules me miraron de vuelta, evaluándome.

Ahora fue el turno de mi celular de repiquetear.

—No lo arruines, Cullen. —murmuró Kate, terminando su café y poniéndose de pie para caminar hacia el mostrador.

Mire la pantalla de mi celular.

Número era desconocido. ¿Qué era esto? ¿Una broma? Antes de poder preguntar mi celular volvió a sonar insistentemente.

—¿Hola? —finalmente respondí.

—Necesitamos hablar. —la voz baja y suave de Bella me contesto al otro lado del teléfono.

Y entonces sucedió. Pase una mano sobre mi cabello y cerré los ojos.

—Bien.

Se escuchó un poco de movimiento del otro lado de la línea.

—He llamado a Esme y quedado, así que el lunes de la siguiente semana llevare a Thomas. Entonces tú y yo podemos aprovechar para conversar.

—Estaré esperando. ¿Quizás podemos venir al centro de Forks?

—Nada de salidas. —susurro, su voz sonando un poco afilada— No necesito más habladurías sobre mí y mi familia. Podemos simplemente dar un pase hacia el lago detrás de tu casa.

—Sí, yo… —las palabras parecieron escapar de mi cerebro.

—Muy bien. Adiós Edward.

Colgó, sin darme la oportunidad de decir nada más. Mire la pantalla de mi celular por lo que parecieron horas, mientras miles de pensamientos inundaban mi cerebro.

—¿Y bien?

—Ella está dispuesta a hablar. Parece que hablo con Esme y… el lunes estarán por casa.

—¿Y estas listo? —se sentó de nuevo frente a mí, tomando mi mano.

—No sé si podré decirle lo que ella quiere escuchar. Ni siquiera sé si en verdad voy a hacer bien al hablar sobre el pasado si ella lo pregunta. Si ella quiere saber, inminentemente tendré que romper mi promesa a Clarie.

—Edward…

—Y no solo tendré que romper mi promesa a Clarie, Kate. También daré la estocada final a los Swan.

Sus labios formaron una fina línea.

—No veo porque tienes que cargar con un peso que no es tuyo. ¿Por qué lo haces?

Cuadre la mandíbula, desviando la mirada.

—Porque prefiero que me odie, antes de destruir por completo su vida.

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"Cuando todo es dolor. Y tu espíritu se haga añicos. Cuando termines desesperado ante la lucha continua, recuerda a los que te quieren. Que siempre estarán contigo."

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Holaaaaaaa, regrese. Al fin estoy un poco libre de la universidad y pretendo ya ponerme al corriente por aquí y todas mis demás historias. Creo que a nadie le sorprende de que Bella aparezca a este punto. Es hora de que hablen y se digan lo que se tengan que decir, aun que como vieron, Edward también esta reacio a hablar sobre estas verdades y secretos, que según parece pertenecen a Clarie. En fin, por último y no menos importante. Leo sus reviews, todos y cada uno de ellos. Y francamente recibí uno que me dejo pensando. La mayoría de sus comentarios son buenos, pero no cabe duda que algunos no son tan buenos y hola, donde quiera que estés y seas. Solo tengo algo que decirte. Chica, si la trama de esta historia se te hace tan imposible, entonces te invito a buscar otro contenido. Fanficton es grande y miles de historias maravillosas rondan por ahí. Cuando yo comencé esta historia sabía que no sería fácil de dirigir para algunos sectores lectores, quienes están acostumbrados a puro lemmon y escenas de amor. Sí, me gusta escribir sobre eso también, pero esta historia es diferente y los personajes también. Entonces, por favor.. . eviten dejar malos comentarios o estar criticando la historia, si no les gusta, no la lean. Solo se aceptan críticas constructivas y enriquecedoras. Y para todas las señoritas hermosas que me dejan comentarios bonitos, gracias, son maravillosas. Todos los días me dedico un tiempo para leer sus reviews y a muchas ya las tengo en mente continuamente.

En fin, no olviden dejar su review, recuerden que #DejarUnReviewNoCuestaNada.

PD: Actualizaciones de Volviendo a ti de ahora en adelante todos los viernes y sábados.

PD2: Es la última vez que le dedico un espacio importante a un comentario que francamente no me aporto nada, simplemente quería aclarar un punto y que las líneas de respeto se mantengan, peace and love.

Ariam. R.