Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


.

.

Sasha Sloan - Again

La llegada a casa no fue más tranquila. Kate partió a casa cuando una sueva llovizna comenzó a caer y la noche dejo a Forks en un pacífico silencio. Los pobladores iban de allá para acá en un tranquilo vaivén, típico de un pueblo pequeño como Forks.

Quite las llaves del auto y pase mis dedos sobre mis sienes.

El dolor de cabeza taladrando mi nuca no era buena señal.

Discretamente cerré los ojos y suspire, sacando mi teléfono celular. Lo mire y moví algunas cosas aquí y allá. El numero desde el que llamo Bella esta tarde brillaba en mi pantalla, tan grande como un elefante en medio de una habitación, casi como invitándome a presionarlo y por fin escuchar la voz de mi chica.

Pero incluso con las irresistibles ganas de llamar, apague el teléfono y lo deje de lado.

Simplemente llamar no era una opción.

Talle mi cara y salí del auto, me asegure de tomar algunas compras que tuve que hacer de paso por el supermercado. Guarde mi teléfono y las llaves del auto para poder sacar las llaves de casa. Rodee los ojos cuando Alice abrió la puerta de un tirón y chillo.

Mi cabeza…

—Bella llamo esta tarde. No exactamente conmigo, pero si con Emmett y Esme, tienes que hablar con ellos. Por la sonrisa que ambos tenían, debe ser algo bueno.

Ladee la cabeza, guiñándole un ojo. No me sentí dispuesto a arruinar su entusiasmo después de que la imagen mental de ella, destrozada y llorosa en una cama, me taladrara aún más la cabeza.

—También me llamo.

Abrió los ojos sorprendida.

—¡Tienes que contármelo todo!

—Alice…

—¿Qué? Tienes que contarnos, somos tu tanque de apoyo.

Suspire. La llovizna ahora un poco más intensa de Forks me dio contra la espalda, mojándome a mí y el par de bolsas que sostenía en la mano derecha.

—Tal vez si me dejaras entrar a casa primero…

—¡Mierda! Lo lamento. —se recorrió apresuradamente, tomando dos bolsas de mi mano— La lluvia esta horrible.

Cerró la puerta de un empujón. Yo camine a la sala. Mi madre estaba sentada en el sofá largo de la sala de estar con Max entre sus brazos. Mi hijo le seguía atentamente con sus ojos mientras Esme le hacía morritos y caras extrañas.

Cuando los ojos de mi madre me enfocaron, el juego definitivamente termino.

—Estas aquí. ¿Qué tal Kate?

—Se fue a casa, te mando saludos y dijo que no la esperáramos para acción de gracias.

—Uh, ¿así que va a ir con los padres de Irina? Tendré que preparar un buen banquete de su comida favorita para cuando venga, la van a dejar destruida.

—Irina debería de ponerle un alto de una vez por todas. —dijo Alice. Se encogió de hombros, dejo las bolsas sobrantes en el sofá frente al que estaba mi madre, y el cual estaba a un costado de mí, y se dejó caer en el piso, cruzando sus pequeñas piernas— No soy experta en relaciones, pero la familia de Irina ejerce una presión constante sobre su relación.

—Ni que lo digas. —entro por la puerta de la sala Rosalie.

Lucia el cabello rubio en una alta y simple coleta, una blusa de tirantes, un chándal rosa y el rostro sin rastro de maquillaje. Me pregunte internamente si de pronto Emmett la tenía secuestrada en casa y no la dejaba salir. Con mi hermano cualquier cosa era posible.

—La madre de Irina es… —se dejó caer el lado de Esme— Es todo menos una madre. No estoy segura, pero alguna vez escuche a Irina y Jane llamarle por su nombre. Es elegante y hermosa, pero un poco rígida y amargada. Hay demasiados perjuicios en esa mujer y su esposo.

—Su esposo es como un pequeño enano. Tal vez a él también le da miedo y por eso, él pobre hombre ni siquiera habla.

—Alice. —Esme la reprendió— Es de mala educación especular sobre sus vidas.

Alice se rio, sacándole la lengua.

—No hagas como si de verdad la soportabas cuando vivía aquí.

Esme sonrió lentamente, tomando entre sus brazos a Max y girándolo de frente. Su abrigada ropa de colores rojos y verdes lo hacía verse adorable. Me picaron las manos por tenerlo entre mis brazos, pero tan tenso como me encontraba, no sonaba como una muy buena idea. Cuando eres padre primerizo, pronto aprendías que tu estado de ánimo puede afectar enormemente a tu bebé.

—Realmente no.

Todos reímos, incluida Rosalie.

Emmett y mi padre entraron a la sala en ese momento. Ambos lucían ropa deportiva, entonces recordé las sutiles invitaciones de ambos para unirme a su día deportivo semanal. Claro, si podías llamar deportivo a tirar una pelota distraídamente mientras se tomaban unas cervezas. De todos modos, anote mentalmente prepararme la semana que venía para ir con ellos.

—Alguien cuéntenos el chiste.

—Solo hablábamos de la familia de Irina, cariño. —Esme dijo, mientras recibía un cariñoso beso de mi padre en la mejilla.

—Oh. —se encogió de hombros y froto sus manos entre sí. Sonreí cuando me di cuenta de que trataba de calentarlas antes de sostener a Max entre sus brazos. Le abrazo cariñosamente cuando mi madre se lo entrego— Ni siquiera entiendo como Irina y Jane pueden provenir de una familia así.

—Tratemos solo de darle nuestro apoyo a Kate cuando regrese. Esta mañana la note muy tensa.

—Incluso podría decirse que llorosa. —concordó Alice.

Todos guardamos silencio por un momento, cada uno hundido en sus pensamientos. Alice recargo poco a poco su cabeza en el sofá, luciendo por un momento un poco cansada. Supuse que a pesar de verla con la misma actitud de siempre, todavía se sentía algo vulnerable después de todo lo que me había contado.

Por mi parte yo saque las manos de mis bolcillos, dejándome caer en el mismo sofá en que Alice dejaba descansar su cabeza. Abrió sus ojos y me gruño un ojo.

—Bella llamo a Edward.

Casi me reí de su imprudencia. Tome un mechón de su cabello y lo jale.

—¡Ouch! —chillo.

—Enana chismosa.

—Solo te di un poco de ayuda. Un empujo no le hace daño a nadie.

—Tienes razón. —sonreí, sacando el pie de mi zapato y dándole un empujón en el hombro.

Aterrizo en el piso con un ruido sordo y jadeo.

—Niños. —nos riño Esme, pero en su rostro sostenía una amplia sonrisa.

—Me las pagaras, Cullen.

—Cuando quieras. —le rete.

—Edward. —Esme me llamo. Sabía lo que vendría después de eso, así que ayude a Alice a ponerse de pie y se sentó a mi lado con un par de risitas— Bien, ese es mi chico. Ahora… —su rostro se suavizo— ¿Bella también te llamo?

Asentí.

—Lo hizo.

Emmett me miro.

—Por aquí también.

Rosalie suspiro.

—Y a mí.

Esme carraspeo.

—Vaya. Incluso lo hizo conmigo.

Así que Bella no solo me hablo a mí, le llamo prácticamente a toda mi familia.

—Es Bella solo siendo Bella. — Rosalie se puso de pie y estiro los brazos hacia Carlisle. ¿Qué era esto?¿Turno por turno? Mi padre le sonrió suavemente y le cedió su lugar. Se situó al lado de Emmett y le dio un leve golpe en la pierna.

Emmett le se encogió de hombros y dejo salir una sonrisa engreída.

—Trabajamos en ello.

Nadie más le tomo importancia a su comentario. Mi familia parecía terca en seguir solo una línea de conservación. Una línea que me ponía los nervios de punta.

—¿Qué quieres decir? —le pregunto Alice a Rosalie.

Rosalie recargo su mentón sobre la coronilla de mi hijo y suspiro. Max por su parte comenzó a jugar con su cabello, tomando un mechón entre sus dedos y tirando de el.

A Rosalie no pareció molestarle en absoluto.

—No creo que sea una conspiración o algo del otro mundo. Es solo ella asegurándose que tal están las cosas por aquí, después de todo ya paso más de un mes y la última vez que salió de aquí, estaba furiosa con todos nosotros por ocultarle lo de Edward. No obviemos que todos mentimos para traer a Thomas aquí sin que ella supiera.

—Mi Rosie tiene razón. —respondió Emmett— Cuando fue mi tuno se disculpó. Se escuchaba bastante tranquila, les dije que solo necesitaba tiempo.

—Sí. —mi madre murmuro— También se disculpó conmigo por alejar a Thomas, dijo que trataría de tomar las cosas con más calma por él, incluso dijo que lo traería el lunes. —Esme me miro— Supongo que ella dijo algo parecido para ti, Edward.

Me pase las manos por el rostro y me reí secamente.

—¿Por qué tendría ella que disculparse conmigo? Soy yo el que me le tengo que poner de rodillas algún día y suplicarle su perdón.

—Solo queremos saber lo que te dijo, hermano. —rebatió Emmett.

Todos guardaron silencio, dándome un momento, tanto para responder como para calmarme. Mi estado de ánimo estaba lo suficientemente volátil después de mi conversación con Kate, así que suspire profundamente. Mi familia no debía sufrir mis cambios de humor.

—Bien. Lo lamento, mamá.

—Está bien, cariño. Si no estás listo para hablar sobre tu llamada con Bella, podemos hablar de ello en otro momento.

—No, está bien. Es solo que estoy un poco tenso. Después de la llamada tuve una conversación bastante difícil con Kate.

—Kate solo quiere ayudar.

—También sé eso, es solo que… —me esforcé por encontrar las palabras correctas. Me fui por el camino fácil. Solo contaría lo que paso y ya. Rápido y sencillo. Esperaba que eso bastara, sin preguntas y sin intenciones de meterse en mi cabeza. La cual era un desastre— Bella llamo en medio de nuestra conservación, le pidió mi número a Kate y en un segundo la tuve llamándome. Solo dijo que necesitábamos hablar, sin público que implicara a alguien del pueblo, después menciono que hablo con Esme y que estaría aquí el lunes. Yo acepte, ella concordó. Fin de la conversación.

Max gruño entre los brazos de Rosalie, comenzando a revolverse. Bien. Pronto llegaría la hora de papá. Trate de relajarme contra el sofá y comenzar a dejar ir la tensión que me tenía de un humor de la mierda. Solté mi cabeza hacia atrás y troné mi cuello para desconctracturar mis músculos.

La primera en hablar fue Esme.

—Es estupendo, cariño.

Me pase una mano por el cabello y jale mi cabello.

—Eso supongo. Es la hora de hablar.

Carlisle me dedico una mirada en silencio. Su ceño se frunció y asintió lentamente. Palmeo la espalda de Emmett y me saco de mi miseria, finalmente.

—Y bien, ¿no es hora de cenar?

Cenamos entre tranquilos murmullos y el sonido de la televisión de fondo. Carlisle había logrado convencer a mi madre sobre descansar un día y no cocinar. Mucho antes de que Esme pudiera rebatir, mi padre ya llamaba por teléfono a la única pizzería en el pueblo.

Emmett casi había rebotado en su asiento cuando pidió su pizza favorita mexicana, mientras Rosalie rodaba los ojos a su lado.

Ahora, todos estábamos regados por la sala de estar con el estómago lo suficientemente lleno como para no comer en un mes. Agradecí mentalmente a Rosalie por abastecerme de dos biberones cuando fue a dejar los platos sucios a la cocina. Ella era francamente fantástica.

Le mire distraídamente mientras Emmett pasaba los dedos por su cabello. La rubia novia de mi hermano tenía la cabeza en su regazo, con los ojos ya cerrados y resoplando suavemente por lo bajo.

Pude ver en ese momento porque mi hermano la amaba tanto.

Rosalie poseía un alma comprensiva y dulce. Había tenido pequeños atisbos de ello desde que la conocí. Desde el momento en que tuve mi primer contacto con ella, no me miro con nada más que respeto, y tal vez, algo de curiosidad. Era la mejor amiga de Bella y sin embargo, se mantenía al margen de nuestros asuntos. Sin darme miradas o palabras hirientes por ser un cretino cobarde.

Siempre bordeando alrededor de nuestra familia. Ayudando a Esme, dándole guiños coquetos a Carlisle y sonriéndole a Alice mientras esta iba de un lado a otro, como la imperativa mujer que ahora era. Cuidando a mi hijo mientras a mí me daba un ataque de furia y sosteniéndolo suavemente mientras me terminaba mi última rebanada de pizza.

Emmett bajo la cabeza y beso su mejilla, respirando su olor. Ambos eran el uno para el otro.

Sonreí tristemente mientras sentía removerse a Max entre mis brazos.

Menos un biberón de la tía Rosalie y el cayó sobre mí pecho en un profundo sueño. Pase mi mano por su pequeña cabeza cubierta con un gorrillo verde con bordeados rojos de felpa, recostándole sobre mi brazo y antebrazo. Sus regordetes mejillas sonrojadas y su boquita hicieron un par de extraños gestos antes de volver a acurrucarse, con sus menos en puño bajo su mentón.

Me pregunte internamente por Thomas, imaginando que tal seria tenerle a mi lado también. Me imagine su suave rostro dormido sobre mi otro brazo, resguardado bajo mi calor.

Deseaba darle eso. La protección de un padre que siempre estaría para él, deseaba contestar todas y cada una de sus dudas sobre donde encontrabas a los papis y prometerle una y otra vez que nunca volvería a dejarle.

Entonces inevitablemente otra imagen mental inundo mi mente. Solo para completar el cuadro perfecto de mis dos hijos conmigo.

Si las circunstancias fueran distintas, entonces también tendría la posibilidad de tener a la chica de mi vida con su rostro recostado sobre mi hombro, regalándome el brillo de sus ojos chocolates, su suave olor a freesias y lavanda, y el calor que por tanto tiempo había extrañado.

Mi familia.

Recargue mi cabeza volviendo mi vista a las dos parejas frente a mí. Mi padre tenía acurrucada entre sus brazos a mi madre, mientras ella le daba una que otra palomita en la boca y él la aceptaba gustoso.

Ni siquiera podía empezar a enumerar las razones por las que ellos se amaban o estaban juntos. Después de casi treinta años de matrimonio, ambos eran simplemente uno mismo.

Otra pregunta interna inundo en mi mente, preguntándome si alguna vez podría volverme a ver así de completo.

Si alguna vez podría volver a resguardar bajo mi brazo a las personas que más amaba, seguro de que se quedarían para siempre.

Debí quedarme dormido después de un rato de estar mirando e intentando responder mis preguntas mentales, porque la siguiente vez que volví a abrir los ojos la televisión estaba apagada, la sala de estar a oscuras y un par de ronquidos se escuchaban aquí y allá. Intente mover mi brazo cuando mi oreja comenzó a picar por el sudor que me había provocado dormir sobre el sofá, sin embargo mi brazo no cedió, haciéndome bajar la mirada.

Max todavía dormía profundamente boca abajo sobre mi pecho.

Con un gruñido saque mi brazo de entre su cuerpo y el sofá. Abrí y cerré mis dedos, intentando que la sangre corriera por donde debía correr y la sensación de hormigueo se fuera.

Antes de poder quitarme lo adormecido me sobresalte al sentir un murmullo cerca de mi oído izquierdo, casi como voces secretas hablándome al oído que no eran otra cosa que mi hermana hablando entre susurros. Alice mantenía su cabeza sobre el borde del sofá en el que yo me encontraba, con una manta cubriendo su pequeño cuerpo y un par de cojines regados a su alrededor.

—Alice… —moví levemente su hombro.

—Papas con queso. —dijo.

See. —resople y abrace más a mi hijo, jalando una manta del respaldo del sofá y poniéndola sobre nosotros— Papas con queso. —murmure, tomando la decisión de dejarme llevar por el sueño cinco minutos más antes de tener que despertar todos para poder irnos cada quien a nuestra habitación.

Antes de hundirme completamente en el sueño de nuevo, mi hermana pequeña volvió a hablar:

—Sí, Charlie. Deja de hablar y pásame las papas con queso. Y dile a Renee que deje de llorar, todo lo que sucede no es más que su culpa por ser una cretina, cruel e insensible mujer.

No le di verdadera importancia y volví a dormir sin esfuerzo alguno.

Al menos un par de horas después Esme nos despertó de nuevo y cada quien fue a su habitación entre gruñidos y resoplidos molestos, mayormente de parte de Rosalie y Alice.

Yo solo arrastre mis pies siguiendo a Emmett mientras este me ayudaba a meter a Max a su cuna y yo caía rendido en mi cama.

Le susurre un "gracias" antes de volver a dormirme.

.

.

"Domingo.

Domingo.

Domingo.

Fue la única palabra en mi cabeza cuando desperté la mañana siguiente.

Max me regalo desde su cuna una mirada mientras sus manos regordetas se movían una y otra vez sobre de su cuerpo. Pensé que seguramente tendría hambre. Intente levantarme para tomarlo entre mis brazos, pero algo me lo impidió.

Una cabeza rubia estaba sobre mi pecho desnudo y simultáneamente, una voz comenzó a cantar suavemente. La canción de Subway Song inundo las paredes de mi habitación, regalándome una sensación de vacío y escalofríos.

Unos delgados dedos subieron por mi vientre hacia mi pecho. Finas uñas acariciaron más allá de mi clavícula, haciéndome tragar con nerviosismo.

Ella va de camino a casa. Intenta por todos los medios no correr. Pero siente que no está sola. Ecos de pasos. Le siguen de cerca. Pero no se atreve a girarse...

A girarse...

A girarse... —volvió a murmurar.

Con un estremecimiento levante mi mano, recorriendo el cabello rubio del rostro y descubriendo los suaves gestos de Clarie Swan mientras me miraba con sus grandes ojos azules.

Una sonrisa casi sarcástica lleno sus labios.

A llegado la hora de pagar, cariño.

Yo negué, tratando de moverme una vez más de mi sitio bajo ella. Sus delgados dedos de uñas largas y rojas bajaron por mi pecho una vez más, cerca de donde mi corazón latía desbocado. Su mano comenzó a hacer presión, hasta que la sangre resbaló por mi piel y mis pulmones se quedaron sin aire.

A llegado la hora de pagar, cariño.

Basta. ¡Basta! —le grite.

A llegado la hora de pagar, cariño.

¡Clarie!

A llegado la hora de pagar, cariño. Nuestro bebé tendrá que pagar las consecuencias.

Un terrible dolor me atravesó el pecho, dejándome petrificado.

Intente moverme, pero me fue imposible. Sangre salía de mi pecho y la sombra de un hombre camino hacia la cuna de Max. Tomo a mi hijo en brazos y comenzó a retroceder hacia la puerta,

¡No! No permitas que se lo lleve, Clarie. —le suplique.

Pero cuando mire de nuevo, ella ya no estaba. Solo estaba una mujer en la esquina de mi habitación. Acurrucada en el rincón entre mi escritorio y el sofá. Su pecho retumbaba por los sollozos que salían de su garganta y tenía las manos sobre su vientre, protegiendo un bultito que apenas comenzaba a formarse allí.

Supe inmediatamente que era Bella.

Mi mente se comenzó a nublar a pesar de que mi conciencia luchaba por mantenerse a flote, tratando de quitarme el adormecimiento que me tenía inmóvil. Sin embrago la sangre seguía saliendo de mi pecho a borbotones.

Me estaba desangrando.

Con mi último aliento mire al hombre que sostenía a mi hijo. Su rostro al fin había sido revelado. Alec me miraba con ojos furiosos y llenos de odio.

Te lo quitare todo, Cullen. Uno a uno. Y empezare con tus hijos, así como tú me quitaste a la mía.

Un sollozo salió de mi pecho, y la carcajada de una mujer me hizo lanzar un grito aterrador. Todo se volvió negro después de eso"

—¡Edward!¡Edward!

Alice me sacudió de los hombros, mirándome con ojos angustiados,

—¡Edward!¡Despierta, maldita sea!

—Estoy despierto. —susurre, pero todavía sin moverme.

Alice resoplo. Todavía tenía su pijama puesto y su cabello apuntaba a todas partes. Me miro preocupada mientras se bajaba de encima de mí y se sentaba a mi lado. Yo intente alejar el miedo que la pesadilla me había provocado.

—Demonios, casi me matas de un susto.

—Solo fue una pesadilla. —mire hacia la cuna de Max y no lo encontré. Suaves mantas estaban desacomodadas y el rastro de un poco de leche en su oso de felpa favorito, pero ni un rastro de mi hijo. Me pare y comencé a caminar frenéticamente.

—Cálmate. ¡Edward!

—¡No esta!¡Max no está!

Me tomo del brazo, y tomo mi rostro entre sus manos, poniéndose de puntitas para lograrlo.

—¡Alto ahí, vaquero! Max esta con Esme y Rosalie. Han ido al supermercado.

Deje salir el aire poco a poco de mi pecho.

—Solo… e-es… —tartamudee— fue un sueño horrible, Alice.

—No dejabas de mencionar el nombre de Clarie, Bella y Alec.

—Mierda.

Me pase una mano por el pelo y me senté al borde de la cama. Estaba familiarizado con las pesadillas pues había tenido un par de ellas después de la muerte de Clarie. A lo que no estaba acostumbrado es a Alec apareciendo en mis sueños, declarando estar dispuesto a destruir todo lo que amo.

Puse mis codos sobre mis rodillas y enterré mi cabeza en mis manos.

—Si quieres hablar…

—Lo que tengo que hacer es quitarme toda esta mierda de encima y comenzar a actuar en consecuencia.

—Sabes que cuentas con nosotros para lo que sea. Cualquier cosa, solo dinos lo que necesitas.

Lo medite por un minuto. Con la cabeza todavía metida entre mis manos y mis sentimientos a flor de piel.

—Primero necesito arreglar mi situación con Bella, ver a mi hijo, aclarar toda esta mierda y buscar a Jake Black.

—¿Jake Black?¿Jake el jefe de la tribu de la Push?

—Ese mismo. —murmure, con un sabor amargo bajando por mi garganta y inundando mi pecho. Pase la mano por este mismo, casi como si necesitara asegurarme que no había mas sangre saliendo de el. Que Max estaba bien. Que Bella probablemente estaba en casa, dándole un saludable desayuno a Thomas mientras su novio la miraba danzar por la cocina, si es que lo seguía haciendo como yo recordaba. Todo estaba bien.

Bien.

Solo debía poner en claro mis opciones y sobre todo ello, asegurarme del que las cosas siguieran en su cauce.

Porque por más que yo estuviera dispuesto a hablar con Bella y contarle la verdad, todavía habrían promesas que aunque fueran rotas, debían ser cumplidas. Y mi pesadilla, solo era mi conciencia gritándomelo a todo pulmón.

.

.

"Desearía poder poner mis brazos alrededor de un recuerdo. No puedes controlarlo. No puedes evitarlo cuando te enamoras. Te di todo y ahora tengo que renunciar a ti. Y sé que se acabó. Pero si es algún rompimiento, incluso si supiera que terminaría. Incluso si supiera que no terminaríamos ni como amigos. Aun así lo haría de nuevo. Todas esas noches, siguen tatuadas en mi mente. No importa a donde vaya, siempre serás parte de mi"

.

.

OMG. Parece un capitulo simple, pero es más complicado que eso. Durante este y el capítulo anterior les he estado dando muchaaaas pistas: Kate, Alice y ahora, la pesadilla de Edward. ¿Y qué tiene que ver Jake Black en todo esto? Soltemos las apuestas y estoy segura que muchas se van a llevar el premio gordo. Yaaaaaaa Edward, todas te rogamos que nos reveles la verdad, te pongas los pantalones y comiences a patear traseros.

En fin, díganme que tan les pareció el capítulo en los reviews y recuerden: #DejarUnReviewNoCuestaNada.

PD: Próximamente se viene capítulo sobre el pasado, y las cosas se van a aclarar muchísimo más, casi por completo. Casi.

Gracias a todas mis chicas que siempre me dejan un bonito review: Maryluna, Smedina, Brillantina, Margarymoon, Kaja0507, misslissa-19, jupy, liduvina, nydiac17, TataXOXO, Lore562, CaeterisParibus, EMLIZABETHCULLEN, , Maris Portena, Vampiremmangel, Carmen, ELIZABETH, monsersls, Rini Chiba, Andre22-twi, Eli mMsen, flaquita, jenni317, , Pameva, Gos, Mar91, Adriana Molina, Suiza19, Melany, tulgarita, Maris Portena, Marme, LittlePieceOfMyMind, Lya40, Camila, LunaAzulMar, alyssag19, magic love ice 123, Rosana, gmguevaraz, OnlyRobPatti, pax399, Jade HSos, Torrespera172, DAV, Rocio, Yoliki, Yenix304, Koral Hernández, Diana Sabat Molina, PanchiiM, angi marie cullen, roberouge, crizthal, fernyyuki, Tere, Vernonica, Kag252, Leah De Call, chiquitza, Cris, Vale, BlissBelleTwilighter, torrespera172, Annie, Karen Neri, Cinti77, Melania, Fher, Pancardo, Maribel 1925, YosiCullen95, Gissy Cullen Swan, bbluelilas, nnuma76, KRISS95, monze urie, pligm, cristabella-swan, saraipineda44, JaneOvaloba, Mapi, Raquel A, Crepusculo-total, Lu40, monse rsls, LUZ. C.C.

PD: Si comentan como Guest, y quieren que las agregue a la lista, pueden firmar con su nombre.

PD2: Si alguien no encuentra su nombre en la lista, recuérdemelo en un review o mándenme un mensajito por Facebook para agregarlas.

Ariam. R.