Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


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Shallows – Daughter

Forks Washington, Febrero 2000

Me coloque el gorro rojo de felpa, cubriendo mi cabello cobrizo. El frio de Forks me estaba dejando jodido. Navidad había llegado y se había ido. Sin embargo la nieve seguía cayendo, regando copos de nieve por aquí y por allá, creando suelos blancos.

Pase mis manos sobre mis brazos, intentando crear fricción.

Te vez más pálido que un vampiro. —Clarie se burló.

Venia hacia mí, cubierta con un gran abrigo blanco felpudo. Casi me atreví a hacer una broma sobre su apariencia de oso y su caminar extraño. ¿Pero era correcto hacer bromas sobre su apariencia a una muy embarazada mujer? La respuesta era: no. No me encontraba muy dispuesto a perder mi masculinidad por una simple broma.

Arquee una ceja y apunte su abrigo.

¿Es blanco lo que veo?

Me saco la lengua.

Ambos comenzamos a caminar. Discretamente jale la correa de su mochila. Ella lo acepto, sin decir una palabra. La colgué a mi espalda y guarde mis dos manos dentro de los bolsillos de mi chaqueta. Aun con guantes, el insoportable frio se colaba de entre la tela hacia mis huesos.

Era el único color disponible en este abrigo Y realmente necesitaba este abrigo, si sabes a lo que me refiero. —paso una mano por su rostro y quito un mechón rubio que se escapó de su coleta— Últimamente es un poco complicado esconder a este pequeño renacuajo.

A los cinco meses no hay mucho más que puedas esconder.

Las blusas sueltas alargadas habían dejado de funcionar debido a su hinchado vientre. Ahora, podíamos mantenernos bien ocultos con los abrigos, pero pronto ni eso sería posible.

Un bebé no es tan fácil de esconder, Clarie.

Lo sé. —respondió— Y no lo quiero esconder. Solo quiero valorar ms opciones un poco más, sigo indecisa. He visto algunas opciones, pero si las cosas avanzan y todavía no tengo una decisión, supongo que de todos modos tendré que decirle a Charlie.

¿Y Renne?

Renne está muy ocupada como para darse cuenta de nada. Últimamente nuestra relación no es muy buena. —dijo fríamente— Nada del otro mundo.

Seguimos caminando hacia la cafetería en el centro de Forks. Pensé en la tensión que notaba en su voz cada vez que hablábamos de Renne, había sido así desde su regreso a Forks. Supuse que la falta de Charlie y Bella hacían la situación más difícil, agregándole a la ecuación el estado de salud de la abuela Marie y lo del bebé, entonces en verdad era mejor no mencionar nada hasta que la familia estuviera restablecida de nuevo.

Aunque todavía me seguía poniendo nervioso la facilidad con la que Clarie hablaba de la posibilidad de no quedarse con su bebé.

No pude evitar seguir ahondando en el tema un poco más.

Pensé que olvidarías el tema. —abrí la puerta de la cafetería. El tan característico sonido de la campana al entrar nos recibió. El lugar se encontraba caliente y lo suficientemente cómodo para permitirnos tomar un buen café y conversar un rato.

No veo cómo puedo olvidar el tema. —tomo asiento— Estamos hablando sobre el futuro de mi bebé, Edward. No es como si pudiera pensar en otra cosa fuera de ello.

Fue mi turno de tomar asiento mientras me quitaba mi chaqueta y guantes. Me deje el gorro sobre la cabeza, aun si parecía extraño.

Cuando al fin me situé en la mesa tome una cartilla del menú y se la entregue, ella frunció el ceño y paseo su mirada por la lista.

Rápidamente me decidí por algo ligero.

Y yo no veo por qué estás tan obsesionada por darle al bebé un futuro lejos de ti. ¿Es por Alec?¿Es un intento por castigarle?

Dejo de lado el menú con un resoplido y me fulmino con la mirada. Okay. Okay. No mencionar a Alec. Mensaje entregado.

¿Cómo sería esto un castigo si ni siquiera sabe de la existencia de bebé?

¿Y nunca lo sabrá? —pregunte.

Si de mí cuenta corre… No. Él no merece esto. —poso una mano sobre su vientre. Solo por un segundo. Desde afuera, estuve seguro que vio como cualquier gesto. La quito rápidamente y siguió hablando— Este bebé no tiene por qué sufrir las consecuencias de mis errores.

Necesitara un papá, Clarie. A nuestra edad, no te será fácil sobrellevarlo sola. Mucho menos aquí en Forks.

Es por eso que pienso en darle un futuro lejos de mí. Tú mismo lo acabas de decir. Sera difícil y puedo, ¿pero él o ella podrán?

Asentí. Comprendí su punto. De todos modos y de cualquier forma quería que estuviera cien por ciento segura de todas sus opciones. Porque las tenía. No estaba sola y no solo lo decía por su familia, sino que también por la mía, incluso yo, estaríamos dispuestos a ayudarla a salir a delante, sin la necesidad que se sintiera obligada a dejar a su bebé en manos de personas desconocidas. Personas que tal vez poseían un lugar, un trabajo y una vida establecida, pero el dinero no lo compraba todo, sobre todo el amor que tiene que recibir un bebé para crecer sano y fuerte en todos los aspectos.

¿Y tú vas a poder? Me refiero a no verlo crecer, a menos que pienses en llegar algún tipo de acuerdo con los padres adoptivos.

No sería lo más sano del mundo. Creo que todo depende de cómo sean y sus expectativas, pero imagino que si esperan tener un hijo con tanto anhelo, no estarán dispuestos a compartirlo.

¿Cómo estas tan segura de que él o ella estará bien?¿Qué no será maltratado o abusado?

Edward… —murmuro con impaciencia— No estas ayudando.

Levante las manos, en señal de rendición.

Sus ojos se enfocaron en mi muñeca.

Diablos, Cullen. —alargo el brazo y toco mi muñeca— ¿Otro moretón?

Rodé los ojos, bajando mi brazo y ladeando la cabeza. Vaya si era astuta para intentar cambiar de conversación. A pesar de que llevábamos poco haciendo esto, ya parecía que la conocía desde siempre.

Intento número cien para tratar de desviar la conversación a la vista.

Idiota. —resoplo— No es eso lo que trato de hacer…

¡Hola, mi nombre es Amber y seré su mesera! —una chica de aspecto regordete, pálida y castaña se acercó a nuestra mesa. No pude evitar reírme un poco ante la mirada que le dio Clarie. Odiaba que las personas la interrumpieran y las hormonas del embarazo la tenían dando vueltas como la niña del exorcista.

Amber abrió los ojos sorprendida.

Decidí sacarla de su miseria y no dejar que Clarie la hiciera papilla.

Gracias, Amber. Para mi va a ser una ensalada de pollo y un café expreso.

Clarie se puso de mejor humor con la mención de la comida. Cruzo los brazos y aparento estar lo más desinteresada posible. Como si yo fuera a aceptar que no comiera nada. Supuse que lo mismo de siempre estaría bien para ella.

Para mi amiga una rebanada de pastel de chocolate y un té helado de limón sin azúcar. —trate de sonreír amablemente— Eso es todo, Amber.

Amber asintió, toda sonrojada y aturdida. Tomo las cartillas del menú y se las llevo consigo.

Eso es todo, Amber. —me arremedo Clarie, intentando imitar mi voz— Me da un terrible asco cada vez que las veo caer rendidas a tus pies.

Deje salir una carcajada.

Solo fui amable.

Sí, claro. Eso díselo a Bella.

La mención de mi desaparecida novia hizo que mi humor decayera en picado. Clarie lo noto rápidamente. Su rostro se suavizo y suspiro. Dos meses y Bella aun permanecía al lado de la abuela Marie. Charlie también, quien pidió una licencia indefinida en la jefatura de policía. No me molestaba en absoluto que Bella estuviera dedicada en cuerpo y alma a la abuela Marie, pero a veces me sentía un poco confuso sobre nuestra relación, preguntándome si siquiera seguíamos siendo novios.

Las esporádicas llamadas y mensajes de texto me confirmaban que sí. Pero incluso con todo eso, se sentía como si estuviéramos a galaxias de distancia. Las llamadas esporádicas solían ser cortas y silenciosas. Ella me contaba sobre su día, yo le contaba sobre el mío, o al menos, lo que podía contarle, después ambos guardábamos silencio por unos segundos, hasta que Charlie llamaba a Bella o yo me quedaba dormido mientras esperaba que ella dijera algo de lo que yo necesitaba escuchar.

Un "te quiero", "te extraño", un "todo va a estar bien", no hubiera estado mal.

Lamento haberlo mencionado. —Clarie se disculpó.

Me encogí de hombros, tratando de quitarle importancia al asunto.

No es tan grave. De todos modos, aquí el del problema soy yo.

¿Aun nada? —pregunto.

Bueno… es un poco incómodo hablar a veces, Con todo el ajetreo que se escucha en el hospital, Charlie hablándole o la abuela Marie gritando de fondo. Por ahora solo nos enfocamos en lo importante.

No veo como otra cosa puede ser más importante que su relación.

Es complicado, supongo que cuando la abuela Marie mejore…

No va a mejorar.

Amber elijo ese momento para aparecer nuevamente. Dejo nuestros pedidos y se despidió con un leve asentimiento, asustada de volverá recibir otra mirada de Clarie.

Espere que se alejara lo suficiente como para volver a hablar.

No es como si pudiera decirle eso a Bella. Romperle el corazón no es la solución.

Me temo que no va a hacer falta que lo hagas. —probo un poco de su pastel e hizo un gesto extraño con la boca— Uh, esto está buenísimo.

Ya lo veo.

A lo que me refiero, y dejando totalmente de lado este delicioso pastel orgásmico. —hizo a un lado el pastel y paso una servilleta por su boca— Charlie y ella se encuentran totalmente obsesionados. Para ambos está siendo muy duro deja ir a Marie y creo que aun que ellos no lo vean, le están haciendo más difícil la partida.

Clarie…

¿Qué? Que me metan un tiro si Marie no se puede ir tranquila de este mundo sabiendo que deja a su dulce niña y adorado hijo con el corazón roto. Eso es lo que tiene la muerte… Tal vez no sepas lo que viene después, pero si sabes lo que se queda aquí. Tus cosas materiales, tus logros, tus sueños, tus anhelos, las personas que amas y que, por más que no lo quieran admitir, se verán afectadas por tu partida. Está bien que Marie se vaya. Buen Dios, tiene ochenta y nueve años la mujer, vivió una vida plena y feliz.

Eso no quita lo doloroso que es perder a alguien que amas.

Removí mi ensalada de pollo distraídamente. El hambre era otro cosa que no tenía en mi vida.

Cullen. —resoplo— Estoy a punto de cortarme las venas con tu rostro de dolor. Tu aura de depresión me está aplastando. Hagamos algo. Si ellos no regresan para julio, iremos directo a Los Ángeles y raptaremos a Bella. Entonces tú te la puedes quedar para siempre y yo puedo hablar con Charlie.

Me reí.

Clarie… para entonces tu bebé ya habrá nacido.

Mantuvo su rostro tan tranquilo como siempre.

Entonces está bien, la abuela Marie lo conocerá y entonces dirá: "Maldita sea Clarie, pudiste ser algo mejor que eso. ¿Y ahora qué? Antes eras una prostituta, pero ahora, una prostituta con un hijo". Entonces tal vez le dé un infarto de una vez por todas y podamos librarnos de la vieja amargada. —tomo otra cucharada de pastel.

No estás hablando en serio.

No, realmente no. —lamio a cuchara de su postre y me apunto con ella—Pero se vale soñar.

¿Con la muerte de la abuela Marie?

Uh, solo estoy bromeando. Hierba mala nunca muere.

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Resulta que Clarie se equivocó. La abuela Marie murió un mes después. Aquella mañana me desperté después de una noche terriblemente mala de vómitos y dolor de cabeza. Mi piel estaba sudada, pálida y había tenido un mal presentimiento al salir de mi habitación.

Baje las escaleras lentamente, sintiéndome algo mareado. Estaba seguro de que una gran gripa se acercaba a mí a toda velocidad. Últimamente mi salud era una mierda.

Toda la casa estaba en silencio, salvo por los ruidos que venían de la cocina.

Escuche los susurros y murmullos. Lo único que identifique fueron los sollozos de Alice.

Entre a la cocina.

¿Mamá?

Emmett se encontraba recargado sobre la pared lateral a la barra de la cocina, con los brazos cruzados y la vista baja. No dijo ni una palabra. Su rostro estaba inescrutable.

¿Qué pasa? —pregunte, temeroso de que algo grave estuviera pasando. Si Emmett no bromeaba, entonces algo grande sucedía.

Esme se giró, dejando de abrazar a Alice, quien había estado acurrucada en su pecho. Los ojos siempre luminosos de Esme me miraron apagados, llorosos y rojos. Ella también había estado llorando. Carlisle, que estaba a sus espaldas, puso una mano en su hombro y apretó cariñosamente. Le dio su apoyo silencioso y mi madre por fin se animó a hablar.

La abuela Marie murió esta mañana. —Esme dijo con la voz temblorosa y quebradiza— Charlie llamo hace unos minutos a tu padre. Le pidió que fuera y avisara a Renne y Clarie. Charlie no ha podido comunicarse con ellas.

Me dolieron sus palabras, a pesar de que ya sabíamos lo que se avecinaba desde hace meses. Recordé a la mujer fuerte, divertida, sarcástica y algo gruñona que la abuela Marie siempre fue. Una madre de familia perseverante, que a pesar de haberse quedado viuda muy joven, pudo sacar al padre de Bella adelante.

Bella.

Me imagine el gran impacto emocional que en estos mismos momentos estaba viviendo. Necesitaba ayudar de alguna manera y sobre todo, saber que mi Bella estaba bien. Tal vez si iba a Los Ángeles podría ser de más ayuda. Pero aun que me moría por tomar un avión y poner a mi novia entre mis brazos, sabía que sería poco posible. Antes de eso necesitaría pedir un permiso especial en el Instituto. Algo muy poco probable que me dieran sin una causa de fuerza mayor, y aun que lo era, Marie ni siquiera era un familiar directo.

La voz de Carlisle rompió el pesado silencio.

Tengo que ir a avisar a Clarie y Renne.

Te acompaño. —dije rápidamente, dándome la vuelta y subiendo por las escaleras. Ni siquiera le di oportunidad a Carlisle a rebatir. Tal vez no podía ir a Los Ángeles, pero si me tomaría el día libre del Instituto para poder ayudar lo más posible a la familia Swan.

Abrí mi armario y saque lo primero que vi. Unos jeans oscuros, una camisa azul marino de manga larga, mi chaqueta y estaba listo para partir. Tome las llaves del Volvo y baje las escaleras de dos en dos.

Encontré a Carlisle en la sala, vestía informalmente y su cabello se encontraba algo despeinado.

Vamos en mi Volvo.

Bien. —no me rebatió. Imagine que me daba algo de espacio. Se lo agradecí internamente. Necesitaba hacer esto, por Bella y por mí. Después de meses de no haber podido ayudar en nada, ahora podía moverme y hacer para su familia la carga un poco menos pesada.

Silenciosamente mi padre estiro la mano al salir por el porche y dirigirnos al garaje.

Deposite las llaves del auto en su mano.

Ambos subimos al auto y partimos.

Durante todo el camino mis nervios no hicieron otra cosa que aumentar. Imágenes de Bella completamente destrozada me torturaban. Mis manos sudaron. Odiaba la sensación de no poder hacer nada por curar su dolor. La abuela Marie era importante para ella. A diferencia de Clarie, Bella y la abuela Marie habían llevado una relación sumamente buena. Bella era la luz de los ojos de Marie y Bella solía decir que su abuela era su mejor amiga.

Cada verano, la abuela Marie nos visitaba por tres semanas y supervisaba a Bella y Marie mientras Charlie y Renne se iba de vacaciones a cualquier lugar que quisieran visitar. Entonces la abuela Marie se convertía en la principal anfitriona de nuestros juegos de niños, dejándonos hacer y deshacer en el patio trasero de la casa Swan. Así, logro formar parte importante, no solo en la vida de sus nietas, también en la mía y en la de mis hermanos. Incluso de mis padres.

Mi pierna dejo de moverse arriba y abajo cuando avanzamos por la calle que daba a la casa Swan.

El auto de Renne era visible afuera de la casa.

No entiendo porque Charlie no se pudo comunicar con Renne, debe estar dómida. —mi padre maniobro y se estaciono al costado de la calle. Apago el auto y recargo la frente en el volante— Charlie dijo más cosas que solo el hecho de que la abuela Marie murió, dijo que no quería que ninguna de las dos regresara a Los Ángeles. No hay más familia que ellos mismos. Dijo que en cuento tuviera las cenizas de la abuela Marie, Bella y él tomaran un avión de regreso.

¿Sin funeral?

Se escuchaba demasiado afectado y me temo que probablemente el hecho de que Renne y Clarie no tuvieran una buena relación con Marie todos estos años lo llevo a pedirme que no les permitirá marchar hacia Los Ángeles.

¿A caso piensas que se alegraran por la muerte de la abuela Marie? —resople— ¡Es absurdo!

Se encogió de hombros.

El dolor nos lleva a hacer y creer cosas que en otra circunstancias serian absurdas.

Es increíble pensar que de alguna manera Renne o Clarie no quieran estar ahí. Después de todo es la abuela de Clarie también, le dolerá.

Pensé en el por qué Charlie tendría tan mala opinión de su hija y su esposa. Y por qué Bella iba a permitir que una atrocidad así se cometiera. Si Esme… Emmett… Alice, que la vida no quisiera me faltaban, yo querría estar con mi familia. Me sentí un poco frustrado hacia Charlie y su frialdad hacia Clarie y Renne.

Es sumamente frio de su parte lo que está haciendo. —negué— Esto va a romper el corazón de Clarie.

Mi padre se recargo en el asiento, mirándome con curiosidad. Una ligera barba se abría paso por su barbilla y subía hasta su mandíbula.

¿Realmente crees que le va afectar?

Mire hacia la casa Swan, enfocando mi mirada en la habitación de Clarie. La luz de su habitación se notaba baja, me imagine que estaría durmiendo o viendo alguna película. El embarazo la dejaba rendida, durmiendo la mayoría del día.

Cada vez que pensaba en ella una sensación de protección se abría en mí. Si alguien me hubiera dicho que algún día consideraría a Clarie Swan como mi mejor amiga me habría reído. ¿Ahora? Teníamos charlas cada tarde, en aquella cafetería deshabitada, nos escuchábamos, nos comprendíamos. Era muy seguramente la persona que más sabia sobre de mi después de Bella.

Después de que supiera lo de su bebé, ella se rompió. Una grieta abrió paso hacia el exterior, liberándome poco a poco retazos de su personalidad. La verdadera. No la máscara de chica ruda, gruñona y desinteresada que ella trataba de darles a los demás.

Descubrí en ella la luz escondida entre medio de su dolor. Estaba herida. Nadando en un mar de oscuridad. Descubrí que amaba leer, al igual que Bella, vi sus gestos raros hacia la gente cuando temía ser rechazada, escuche sobre sus miedos de tener un bebé y ser una mala madre, la sostuve mientras lloro por el dolor de un amor perdido. Me rogo entre susurros que nunca me atreviera a contarle a nadie.

Era buena, solidaria, amorosa y… solo una chica arrastrada por sus emociones mal manejadas.

Desde que sabía todas las cosas que me había contado me sentía incómodo cada vez que alguien me preguntaba por ella o escuchaba como hablaban de ella. Recordar que una vez yo fui una de esas personas juzgándola o acribillándola… me sentaba fatal. Nadie se merecida ser juzgado sin antes ser escuchado.

Clarie no es el ser malévolo que todos piensan, papá. Me sorprende de que la juzgues de esa manera.

Hizo un mohín y un leve rubor nació en sus mejillas.

Fue solo una pregunta, Ed.

Bien, porque estoy cansado de escuchar a la gente hablar de Clarie como si fuera la peor persona del mundo.

Mi padre soltó un suspiro y acomodo su postura para que se rostro estuviera directo en mi línea de visión. Le mire confundido. Su expresión había pasado rápidamente de una avergonzada a algo preocupada. Leves arrugas adornaban su frente. Me pregunte si algo más pasaba en Los Ángeles, algo que prefirió no compartir frente a mi madre y mis hermanos.

Mi corazón se saltó un latido.

¿Tienes una aventura con Clarie Swan? —soltó.

Abrí los ojos sorprendido, sintiendo como mi corazón recuperaba su ritmo normal. ¿Qué mierda?

¿De que estas hablando?

Tu reacción, tu expresión cuando apenas lo iba a preguntar… —paso una mano por su cabello, un gesto que yo había heredado de el— ¿En serio, Edward? Sé que Bella lleva tiempo fuera, ¿pero Clarie?

Inmediatamente me sentí ofendido, y enojado de que pensara que yo engañaría a Bella con Clarie. Hable con voz contenida.

Estás hablando de puras mierdas.

No lo estás negando.

¡Porque ni siquiera tendrías que estarlo preguntando! Estas hablando de Clarie, la jodida hermana de la chica con la que un día pienso casarme —eso si Bella todavía me quería, y el tiempo y la distancia no había jodido nuestra relación ya, pensé para mis adentros— Jamás traicionaría a Bella de esa manera.

Algunas personas hablan, Edward. Me han llegado algunas habladurías y a tu madre también.

Quise ponerme a gritar y maldecir a los malditos chismosos de Forks. Clarie y yo éramos tontos si pensábamos que nuestras salidas se podrían mantener solo entre nosotros dos. Me puse un poco lívido al recordar nuestras dos visitas a su ginecólogo a Port Angeles y sobre todo, las mías al doctor. ¿Era posible que supieran ya sobre el bebé?¿Sobre lo mío? No, porque si se supiera algo, Carlisle no solo pensaría que estaba teniendo una aventura con Clarie. De todos modos, elegí bien mis palabras antes de volver a hablar.

Toda la gente de este pueblo necesita una vida urgentemente.

Y tú necesitas fijarte donde pones los pies. Lo que sea que te traigas con Clarie Swan, déjalo de lado, hijo. Yo te puedo creer que no tienes una aventura con ella, pero yo no soy todo el mundo.

¿Y me tengo que alejar de ella por las estupideces que dice gente sin oficio? Es solo mi amiga, ¿Cuál es el problema?¿Qué se sale de los parámetros tradicionales y absurdos de este pueblo?

No son solo las tradicionalidades banales que mencionas. Hablo de la reputación de ella…

¿En serio estaba escuchando a mi padre hablar de tradición y reputación? De pronto sentí como que no conocía completamente a mi padre. ¿Desde cuándo él también juzgaba a la gente de ese modo? Pero de que me sorprendía, si la misma Marie se refería a Clarie como una "prostituta" ¿Qué se podía esperar de su familia?¿Los demás?¿Nosotros? Me dolía pensar que aun que Clarie viviera entre tantos prejuicios a su alrededor. Ahora entendía por qué sus dudas sobre ser una buena madre.

Papá…

¿Edward?¿Carlisle?

Renne nos llamó desde el porche de su casa. Tenía los brazos cruzados sobre su pecho y vestía una bata de dormir azul cielo. Me imagine que nos vio en el coche desde la casa, habíamos pasado demasiados minutos parados en la calle sin salir del auto.

A sus espaldas, Clarie me miraba con la duda escrita en su rostro. Sus ojos revolotearon entre Carlisle y yo. Mi padre salió del auto antes que yo. Los dos avanzamos por el sendero hasta la puerta, Carlisle por delante de mí. Sus pasos cesaron hasta parar a lado de Renne. Hablaron mientras caminaban hacia la puerta, entrando a la casa.

Un sabor amargo se instaló en mi boca cuando Carlisle dejo un beso en la frente de Clarie antes de entrar después de todo lo que había insinuando de ella y de mí en el auto.

Clarie se inmóvil mientras nuestros padres se perdían dentro de su casa.

Un aire frio me acaricio la nuca, sacándome de mi letargo. Agradecí, mirando a Clarie, que estuviera bien abrigada. Otro suéter largo adornaba su ahora lleno cuerpo. Este parecía estar hecho de un tejido felposo y color mostaza, bajando hasta casi media pierna y lo suficientemente suelto para ocultar su vientre. Su rubio cabello se mantenía oculto entre las solapas del curioso suéter. Tenía las mejillas llenas de un leve rubor y el rostro libre y limpio. La ropa negra, botas y maquillaje cargado ya no eran parte de ella.

Me gustaba el cambio. Se veía bastante linda. Nunca habida entendido porque las personas decían que las mujeres embarazadas tenían un brillo especial hasta este momento, viendo a Clarie.

¿Qué está pasando, Cullen? —pregunto.

Camine hacia ella, parando un momento antes de por fin llegar a su lado. Ella me miro preocupada.

Clarie…

Toda expresión de su rostro desapareció cuando pronuncie su nombre. Dejo salir su respiración en temblorosos suspiros.

Bajo la mirada y empuño ambas manos a su costado.

Está muerta. Marie finalmente murió.

Su figura encogida tembló. Con un poco de temor puse mis manos sobre sus hombros. Sus manos se agarraron a mi chaqueta.

Baje mis manos hasta su espalda y la empuje completamente hacia mi pecho.

Ya sabía yo que no le gustaban los abrazos, pero si no podía tener a mi Bella conmigo y darle todo mi apoyo, podía apoyar a la segunda persona más importante en toda esta situación. Me regañe un poco a mí mismo internamente.

Estúpido Cullen.

Clarie se merecía apoyo, no solo porque Bella no estuviera, sino porque a ella también era la nieta de Marie y lo necesitaba. Se merecía que todos dejáramos de mirarla solo como la chica problemática, fiestera, dura. Una chica por la que no valía la pena luchar.

Pero si valía la pena. Y ya era hora de que todos lo entendiéramos.

Enterré mis dedos en el tejido de su suéter y la acerque hasta que no hubo un espacio libre entre nosotros, oliendo su shampoo de lavanda.

Su espalda se estremeció una y otra vez ante sus sollozos. Mi camisa se empapaba más y más. Agradecí que la calle estuviera silenciosa y no pareciera ni que un alma podía aparecer. Lo que menos necesitábamos eran más chismes inservibles.

Es mi culpa. —Clarie susurro contra mi pecho.

No digas eso.

Lo dije, Edward. Deseé que muriera, aquella tarde en la cafetería.

Busque entre mi memoria. Recordé nuestra plática y entendí a qué se refería. Pero ella se equivocaba, solamente habíamos hablado del tema y ella dio su opinión. ¿Quién podía decir que unas simples palabras actuaran sobre el futuro?

Era absurdo.

Escúchame. —tome un poco de distancia y tome su rostro entre sus manos. Mis pulgares acariciaron sus mejillas ahora escarlatas por el llanto— Jamás de deseaste la muerte, Clarie. Era tu abuela, la persona que nos preparaba panqueques por las tardes y te metía pellizcos a escondidas. —sus azules ojos se llenaron de nuevas lagrimas— Tienes una forma extraña de comunicar tu preocupación, Clarie. Solo estabas hablando sobre tus preocupaciones. No querías el sufrimiento de Marie, ni el de Charlie, tampoco el de Bella. Los amas, y pese a todo…

—… yo también le amaba. —rompió a llorar de nuevo.

Volvió a esconder el rostro en mi pecho, sus piernas cediendo bajo su peso. Ambos caímos en el piso. Trate de proteger con mi cuerpo cualquier incomodidad que pudiera presentarse por estar sobre el piso para ella. La acomode sobre mi regazo y seguí acariciando su espalda de arriba abajo. Me rompía verla así. ¿Y si esta noticia afectaba de alguna manera su embarazo? Preocupado y por primera vez, posicione mi mano sobre su vientre. Acaricie sus suaves curvas, algo sorprendido por la sensación que me provoco su tacto. Imaginar que un pequeño ser vivía dentro. Alimentándose y formando todo lo que se necesitaba de un cuerpo humano para salir. Aquello era francamente sorprendente. Sin embargo, la sensación se vio eclipsada totalmente. No era momento para sacar a relucir mi curiosidad por los embarazos y su fisiología. Clarie sufría y muy probablemente, Bella también.

En cuanto tuviera un minuto disponible trataría de ponerme en comunicación con ella.

Pasados unos minutos los sollozos de Clarie se atenuaron, hasta convertirse en leves resoplidos. Su pecho se agitaba cada vez que uno llegaba.

Su mano, ahora sobre la mía, acariciaba distraídamente mis dedos.

¿Cómo te sientes?¿El bebé? —asintió levemente.

Bien. Este día ha estado fatal, ni siquiera había despertado completamente y ya estaba de camino al baño para vomitar, después el sueño se fue y decidí tomar un libro de la habitación de Bella, pero algo me molestaba… —su voz se rompió— Casi te podría jugar que la sentí. Por un momento, un profundo sentimiento de tristeza me abordo, un segundo después me puse a llorar y me quede dormida. Pensé que solo eran mis hormonas, ahora entiendo…

Ahora está descansando…

Espero que donde este, la puedan soportar. —soltó una risita triste y baja sorbiendo su nariz— Dios, soy un desastre. —sonreí de lado y con la manga de tela de mi chaqueta limpie sus lágrimas— Uh, Uh. —hizo ruiditos extraños— Probablemente eso no sea los más higiénico del mundo.

Me encogí de hombros.

Es lo que hay.

Chicos, pueden… entrar… —Renne paro en la puerta, congelada cuando nos vio a ambos en el piso, conformando una masa confusa de extremidades. Miro a Clarie consternada, endureciendo su gesto— Quizás quieran entrar a casa. No sé qué pensarían los vecinos si salieran y los encontrara… —hizo un gesto hacia nosotros con la mano— en esta posición. Es mejor si entran.

Se giró con soltura, apretando la bata a su alrededor.

Clarie suspiro, tratando de levantarse de mi regazo. Poniendo mis pulgares sobre sus caderas, la retuve un poco más.

Hey. —le llame— Está bien, Clarie. No me importaría quedarme un poco más aquí.

¿En medio de mi porche con mi gordura sobre de ti? —dijo sarcásticamente— No gracias. Todos en este pueblo piensan que soy una especie de puta. No faltara mucho para que comiencen a hablar.

No es como si no lo hicieran ya.

¿De qué hablas? —susurro.

Podemos hablar de ello después. —trate de dar el tema por zanjado, pasando mi dedo por su nariz— No creo que este sea el momento.

Tienes razón. —se removió sobre mi regazo— Odio decir esto pero mi vejiga está por explotar y no puedo ponerme de pie con propiedad sin ponerme a gatas, ¿Puedes ayudarme?

¿Clarie Swan pidiendo mi ayuda? —trate de bromear.

Solo hazlo.

Entramos a la casa, Clarie detrás de mí para poderse escapar rápidamente al baño. Me asegure que llegara bien al segundo piso y entre a la cocina, avisando de mi presencia con un carraspeo. La mirada que Renne me dirigió desde la barra de la cocina fue lo bastante especulativa como para darme el mensaje correcto. ¿A caso ella también pensaba que Clarie y yo…? Al parecer la gente solo era capaz de creer puros y banales chismes.

¿Dónde está Clarie?

Creo que fue al baño.

Carlisle me apretó el hombro cuando pase por su lado.

¿Se lo dijiste?

Sí, la afecto bastante la noticia.

No puedo imaginar porque, después de todo Marie y ella no tenían una buena relación.

Endurecí la mandíbula y aguante las ganas de fulminar a Renne con la mirada. Mi padre tomo lentamente de una taza, posiblemente un café bien cargado. Renne pareció notar el silencio que le siguió a su comentario y por lo menos tuvo la decencia de parecer avergonzada.

¿Siempre había sido así? Todos hablando de Clarie y menospreciándola.

El estómago se me revolvió, la respuesta era obvia.

Me disculpo. —dejo una jarra de café sobre la encimera— Serán los nervios los que me tienen así. Cuando le diga lo que Charlie dijo…

No lo hagas. —mi padre me dedico una mirada, seguramente preocupado de que provocara una escena— Yo lo hare.

No estoy segura que sea lo correcto. —miro a mi padre, como buscando su apoyo.

Seguro que ella también sabia de las habladurías de Forks. De mi padre me sorprendida que las creyera, pero después de sus comentarios innecesarios, no me sorprendía de la madre de mi novia. Siempre pensé que Renne era un poco fría con Clarie por su rebeldía, ahora veía que era algo más. Algo que me aseguraría de preguntarle a Clarie. Debía tener algo que ver con la lejanía que Clarie había impuesto entre Renne y ella, y no solo eso, tal vez, las dudas de Clarie sobre ser madre, tenían una conexión directa con Renne. Ahora que lo pensaba, esta no era la primera vez que ella soltaba ese tipo de comentarios. Caí en cuenta. Ella solía hacer eso. Hablar de Clarie y soltar comentarios hirientes. Solo que yo era imbécil que antes lo pasaba por alto.

El repiqueo de mi celular en mis jeans me saco de mis pensamientos.

Lo saque de mi bolsillo trasero. El nombre de Bella me sorprendió.

Es Bella —comente rápidamente antes de contestar—¿Amor?

Salí por la puerta trasera de la cocina, cerrando la puerta tras de mí. Alcance a ver con el rabillo del ojo como Renne se apresuraba hacia la puerta, antes de ser interceptada por Carlisle. Bien. Me aseguraría de agradecérselo en algún momento. Olvide eso y puse toda mi concentración sobre mi chica.

El silencio del otro lado de la línea y pequeños ruidos de llanto era lo único que escuchaba.

Me adentre en el bosque lo más que pude, requiriendo la mayor privacidad.

Bella… Por favor, amor. Háblame.

Sollozo.

Algo dentro de mí se rompió. Su dolor se colaba dentro de mis huesos, cerré los ojos y pase una mano por mi cabello, jalándolo. Necesitaba tanto tenerla conmigo y sostenerla entre mis brazos. Quería tomar un puto avión hacia Los Ángeles y nuca soltarla nunca más.

Bien, si ella no hablaba y necesitaba que la escuchara, que la sostuviera aunque sea a la distancia, lo haría.

Me senté sobre el suelo, enterrando mi cabeza entre mis pernas y cerrando los ojos. Cada sollozo, cada lloriqueo, cada jadeo, cada intento de hablar de ella, pero quedar en la mitad porque las palabras no le daban, fue como una puñalada para mi corazón. Me pregunte donde se encontraba Charlie, donde estaría Belle y por qué la vida nos ponía en esta postura tan dolorosa. Maldecí una y otra vez no poder estar a su lado.

Espere hasta que pudo hablar, con la voz tan roca que casi parecía que estuviera hablando con otra persona.

Se fue. Edward. La perdí para siempre, vi la luz irse de sus ojos mientras me miraba. Supe, cuando algo comenzó a dolerle en el pecho que ya no sobreviviría, tome su mano y comencé a decirle cuanto la amaba. Los doctores comenzaron a moverla, presionaban sobre su pecho y sus brazos eran llenados de las agujas, pero ya no había nada que hacer. Les comencé a gritar que pararan, me sentía tan enojada. Su cuerpo ya no tenía vida. Ya no era mi abuela.

Ella siempre te acompañara, cariño.

No es cierto, no me mientas, la perdí para siempre. Ella… —lloro de nuevo— Ella no podrá… n-no p-p-o-odra…

Respira, cielo.

Escuche desde el otro lado como batallaba por tomar aire. Me la imagine en un rincón, rota y llorando sola. Inevitablemente una lagrima resbalo por mi mejilla. La limpie rápidamente. Bella me necesitaba fuerte, no como una nenita llorona. Yo era su punto seguro, y tenía que portarme a la altura.

No podrá verme graduarme, ni cuando entre a la universidad, ni nuestro nuevo apartamento o nuestra boda. No podrá seguir riñendo a Clarie, ni ver en la excelente chica en la que se ha convertido con la rehabilitación. —intento soltar una risa, sin embargo se escuchó algo más parecido a un lloriqueo— No conocerá a nuestros hijos, Edward.

Lo siento tanto, Bells. No hay palabras que yo diga que puedan curar tu dolor.

Siempre tendre en mi mente su mirada. Sé que tenía miedo, Edward. Los últimos segundos antes de que una enfermera me quitara de su lado, me miro aterrada. Estuve todo el tiempo a su lado, y aun así, siento que no hice lo suficiente.

Hiciste todo lo que pudiste. Todo. —intente convencerle— Cada segundo estuviste con ella. Marie sabía cuanto la amabas, cuando la amábamos todos.

Un día antes me regaño. Me dijo: "Deja de estar con encima de esta vieja bruja y toma un avión, ve a Forks y dale a ese novio tuyo un buen regalo de mi parte por haberte alejado tanto tiempo de ir. No le dejes ir".

Esa era la abuela Marie. —sonreí tristemente.

Y tenía razón. Vine a Los Ángeles sin ni siquiera preguntarte nada, y todas estas semanas, me he portado como una total perra.

Bella…

¿Aun somos novios, Edward?¿Aun me amas?

Siempre te amare. —le asegure, con los sentimientos a flor de piel— Por siempre y para siempre, Isabella Marie Swan Dwyer. Y jamás, en todas estas semanas, he pensado ni por un segundo que fueras un perra, Eres mi Bella, solo mi Bella. Cariñosa, fuerte, amorosa, solidaria y con un corazón enorme, capaz de amarme. A este simple humano.

Uh, Uh, hablas como si fuera una vampiresa hermosa y tú un humano simple.

Tal vez en otra vida. —sonreí de lado. Mire a mí alrededor y descubrí que la tarde ya estaba cayendo sobre Forks. Me pregunte qué hora seria en Los Ángeles pero no tenía ni idea.

Si, tal vez en otra vida, pero estoy segura que sería al revés. Yo sería la humana simple y tú el vampiro cobrizo, guapo y misterioso.

¿Disculpa? Yo tengo lo misterioso lo que tú de coordinación.

Touché. —se escuchó un abrir y cerrar de puertas. Después, la voz de Charlie llamo a Bella y pude oír a Bella diciendo un bajo: "Esta bien, papá" "Es Edward" "Estoy bien" — ¿Edward?

¿Si?

Me tengo que ir, Marie esta lista para ser cremada. ¿Puedes mantener el celular cerca? Sé que necesitare hablar contigo después de eso. De todos modos, estaré pronto en casa. Papá consiguió vuelos para hoy a media noche.

Lo que necesites.

Gracias. ¿Y Edward? Te amo muchísimo, no sé qué haría sin ti. Eres la extensión que me sostiene a este mundo. Por favor, promete que nunca me dejaras. Sé que suena absurdo, pero necesito escucharlo. Saber que estarás ahí para siempre.

Me emociono escuchar sus palabras, sin embargo un nuevo temor se activó. El dolor de la perdida de Marie tardaría mucho en cicatrizar, mientras la herida se mantenía abierta en mi chica, supurando y haciéndola sentir débil. Una vez escuche por ahí que la muerte te tocaba de diferentes maneras, en Bella la había tocado de una forma cruel. Haciéndole ver que por más que amaras a alguien y por las que le necesitases, la podías perder de un momento a otro.

En algunas ocasiones para siempre.

Te amo, Bella. Y lo prometo. Prometo estar aquí para ti siempre, pase lo que pase.

Cuento con ello, te veré en casa.

Te estaré esperando.

No puedo esperar para estar entre tus brazos… —su voz se rompió y dejo salir un llanto más bajo— Lamento haberte abandonado de esta manera, haberme portado tan fría estas últimas semanas. No tengo una excusa lo suficientemente buena. Me sentía muy asustada.

No digas más, cariño. ¿Ahora mismo? Solo quiero que regreses a casa. Después será momento de hablar.

Lo sé, lo sé… Te amo.

Y yo a ti.

¿Para siempre?

Para siempre.

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"Seca tus ojos ahumados. Para que puedas ver la luz. Estas mirando el cielo, viendo las estrellas colisionar. Viendo las estrellas… Si te vas. Cuando me vaya. Encuéntrame"

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Holaaaaa chicas, sorry, sorry, sorry Sé que esta actualización se tardó más de lo esperado pero… ¡POR DIOS! Mis maestros de la Universidad están densos. Bastante densos. Les hace falta tomarse unas gotitas de bach y relajarse un buen rato y como resultado es muy poco el tiempo disponible que tengo para editar. Uh, Uh, algunas chicas me han preguntado a que me refiero con "editar". Como algunas ya sabrán, esta historia la había subido a Wattpad (los primeros 16 capítulos) pero deje de subirla un tiempo y luego me pase a FF, abandonando por completo mi cuenta de Wattpad. Para ese entonces, yo ya tenía más de la mitad de la historia lista (ahora estoy escribiendo los capítulos finales) pero… tenia bastantes errores, no solo de ortografía, también de redacción. Entonces antes de subir capitulo le tengo que dedicar un buen tiempo a todo eso, mas afinar detalles. Hahahaha culpen a mi TOC. En fin, ¿Qué tal Edward? Como ven, Clarie no es la maldita que todos pensamos y hasta esta parte de la historia, todo se mantiene entre ellos como una simple amistad, sin embargo las habladurías en Forks han empezado, y no solo eso, también Carlisle y la pésima actitud de Renne. ¿Bella y Edward? Están pasando por un momento sensible en su relación, ¿habrá tenido todo esto algo que ver con su supuesta infidelidad con Clarie? Cuéntenme ustedes que creen.

No olviden dejarme su review, me encanta leerlas.

Y recuerden: #DejarUnReviewNoCuestaNada.

Ariam. R.