Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.
.
.
Ruelle – Game of Survival
—HABLA…
—Señorita… —uno de los oficiales se dirigió a Bella, poniendo dos manos firmes sobre sus caderas.
—Largo de mi casa, todos ustedes. Aquí no hay delito que perseguir, a menos que mi madre esté dispuesta a hablar con la verdad y solo con la verdad, ¿no mami?
Renne tembló visiblemente, tratando de acercarse a Bella. Ella levanto su mano, cortando cualquier intento de acercarse. La expresión de su rostro era una de profunda furia, pero muy dentro de sus ojos, el dolor de tener que rechazar a su madre también se encontraba presente.
Si tan solo pudiera tomarla entre mis brazos y protegerle.
—No te acerques. No te atrevas a tocarme. Nunca. Mas. —boqueo, como si quisiera hablar y las palabras no se atrevieran a abandonar su boca— ¿Te das cuenta de lo que provocaste? De verdad quise dudar, ¿sabes? Con todas mis fuerzas quise no creer las palabras de Alec, pero solo alguien que está completamente trastornado y obsesionado como él lo está contigo es capaz de hacer lo que hizo. Pusiste en peligro a mi hijo. ¡Ahora él también ha pagado por tus mierdas! No te basto con el daño que me hiciste a mí y a mi hermana. Clarie lo sabía, estoy segura que lo sabía. ¿Lo sabía? —me miro.
Baje la mirada. De nada serbia seguir ocultando nada. Se había abierto la brecha y no se podía cerrar de nuevo. Todo saldría a la luz, una a una.
—Sí.
Sus ojos chocolates me acusaron, calando hondo en mi alma.
—Y tú también.
—Sí.
—No puedo creerlo. Todo esto. —nos miró a todos, uno a uno alrededor de la sala— Todos ustedes han convertido mi vida en una gran mentira. Ninguno está libre de pecado. ¿Cuantas veces más tengo que salir herida para poder vivir tranquila? He perdido tanto… —se acercó a Renne— ¿No es suficiente? ¡Contéstame, maldita sea!
Renne palideció aún más si era posible, dejando caer ambos brazos a los lados de su cuerpo. Se dirigió hacia los oficiales, aun sin dejar de mirar a Bella.
—Pueden marcharse oficiales, aquí no hay delito que perseguir, mi hija tiene razón.
—¡Vaya! —Bella levanto las manos— Al fin dice algo coherente.
En los brazos de Alice, Thomas se removió incómodo. Por los gritos, tarde o temprano terminaría despertando. Con una mirada suplicante, trate de hablarle sin palabras a Alice. Mi pequeña hermana asintió, comprendiendo rápidamente. Giro el cuerpecito liviano de mi hijo mayor, anclando sus piernas sobre sus caderas y saliendo discretamente por un costado. Me asegure de mirar hasta que desapareció en el segundo piso de la casa Swan.
James a mi lado me miro, dando un asentimiento agradecido. Aparte la mirada, incomodo por la muestra de aprobación de su parte.
Mi madre paso por mi lado, apretando mi hombro en una clara señal de apoyo.
Los oficiales le hicieron un par de preguntas más a Renne. Ella se negó a levantar ningún cargo, alegando que todo había sido una confusión. Cuando los oficiales salieron por la puerta, el sonido de esta siendo cerrada fue como el inicio de una inevitable cuenta regresiva. Bella paso sus manos por su cabello y cara, luciendo destrozada, sus ojos chocolates me enfocaron por un segundo. Ambos conectados de una manera que nunca nadie comprendería. Su dolor me calaba en los huesos y ella lo sabía. Rehuyó a mi mirada, negándome la oportunidad de seguir viendo a través de ella.
Me lo merecía, todo esto. Sus barreras entre nosotros, haberla perdido a ella y a mi hijo, verla amar a otro hombre. Me merecía todas y cada una de esas cosas.
Renne camino lentamente en medio de la sala, justo en medio de esta. Se dejó caer en el sillón a sus espaldas, finalmente y totalmente rendida. De su pecho salieron un par de lloriqueos, para luego convertirse en sollozos. Bella no la miro ni por un segundo, mientras mantenía su mirada fija en el vacío.
Al ver que Bella no estaba dispuesta a pronunciar ni una palabra, Renne comenzó a hablar.
—Alec no mintió.
—¡Hija de puta! —Bella camino de ida y de vuelta en la sala, empuñando su mano sana hasta que sus nudillos se pusieron blancos.
—Por favor, Bella. Por favor. —rogo— Tienes que creerme, jamás fue mi intención lastimarte ni a ti, mucho menos a Clarie. Él se metió como una droga a mi sistema, tomando todo a su paso. Ni siquiera recuerdo como comenzó nuestra relación, siempre preferí no pensar sobre ello.
—Pues te salió muy mal tu jugada porque terminaste haciendo todo lo contrario.
—Y pague un precio muy caro.
—¿Tú?¡¿TÚ?! —le grito, agachándose a su altura y apuntándole con un dedo— Las consecuencias de tus estupideces las tuvimos que cargar mi hermana y yo. Ese hijo de puta se acercó a ella, solo por ti. Y tú, no fuiste lo suficientemente valiente para decírselo. ¡Para pararla a tiempo! Mi hermana se volvió una drogadicta, una alcohólica, alguien que ni siquiera era capaz de reconocer. Me destrozo la vida, mamá. Ojala mi pago hubiera sido solo dejar de verla, pero para mí fue diferente, y aun después de eso, tu seguiste follando con ese cabrón. Me viste cada noche llorar por la pérdida del hombre que creí que sería el amor de mi vida —cerré los ojos por el impacto de sus palabras— Viste lo jodida que estaba y nunca hiciste nada.
Renne quito las manos de su rostro.
—No hubiera cambiado nada, ¡solo te habría lastimado más!
—Esa fue la venganza de Clarie, destrozo a nuestra familia por sus infidelidades. Tus acciones, provocaron que ella se volviera una persona retorcida.
Resistí las ganas de hablar y desmentir su última declaración, pues por más que todos lo creyeran, Clarie no era una mala persona, ni sentía la necesidad de lastimar a Bella. Mi Clarie solo había sido un daño colateral de las mentiras de Renne y las mías. Ella me ofreció una salida fácil y yo la acepte. En todo caso, no solo Alec, Clarie o Renne eran culpables, así o más vil era yo también. Fui yo quien puse mis decisiones sobre de un persona que se aprovechó de mi terrible debilidad mental y física, yo quien escogió un salida fácil, yo quien eligió usar la salida de emergencia y no volver a mirar atrás por cinco años.
—Quiero saberlo todo, quiero toda la verdad.—le exigió.
Renne retorció los dedos de sus manos y su cara se frunció por completo.
—No p-puedo hablar-rte sobre esto, no a ti, Bella.
—Merezco la verdad. ¡La merezco!
Su madre trago saliva visiblemente y cubrió su boca, casi como si le doliera solo dejar salir la verdad de sus labios. Examine su expresión, preguntándome si su dolor era real, conociendo a Renne como yo la conocía, me temía que era una mujer sin escrúpulos, ética o mortal, mezquina, mentirosa y una jugadora extraordinaria. Si movía las fichas con cuidado, lograría encontrar alguna manera de salir librada de esto.
No estaba dispuesto a permitirlo. Permitir que usara el nombre de Clarie en vano y mintiera de nuevo. Si ya habíamos iniciado este camino, no debería haber marcha atrás. Era todo o nada.
—Clarie los descubrió aquella vez que volvieron de Los Angeles para Seattle. Aquel día apareció en el Instituto y me pidió llevarla a Seattle, le dije que lo haría si prometía que no tenía nada que ver con drogas o alcohol. Nos dirigimos a casa de Alec y Clarie entro, salió unos minutos después, bastante agitada.
Bella dejo salir un resoplido ante mis palabras.
—¿Te acostabas con él mientras tu esposo lloraba la casi muerte de su madre?¿Cómo puedes estar tan podrida por dentro, Renne?
—Lo que él dice… no le puedes creer. —Intento defenderse inútilmente— ¡No puedes creerle al hombre que te abandono!
—¿Y a quien se supone que debo creerle? —contesto mordaz Bella— ¿A la madre que lleva engañándome los últimos diez años?¿Cuándo comenzaste tu relación con él?¿Cuando yo tenía trece, catorce, tal vez quince? Podría ser perfectamente tu hijo, maldita sea.
Sus palabras afectaron a Renne, pero también dieron en el punto. Unas gotas de sudor bajaron por el su cuello, delatándola poco a poco.
—¿Y que querías que hiciera? Tu padre también me engañaba, no trates de hacerme lucir como la única infiel por aquí, ¿no es así Edward? —me miro con sus azules ojos.
—No te atrevas. —le advertí.
—No creo que esto sea necesario, Renne. Ahora mismo, el tema no es Edward o Bella, ni siquiera Alice o Clarie. No estoy dispuesta a ver como los destrozas mientras tratas de salir bien librada de esta situación. Lo que Bella y Edward tengan que hablar lo harán en su momento. —Esme interrumpió desde el otro lado de la sala, los ojos de mi madre eran duros y efímeros, impenetrables mientras contenía a la mujer que había conocido los últimos cuarenta años.
—¡Pero si hablo la dulce y perfecta Esme! Largo de mi casa, todos ustedes, hablare con Bella. A solas.
—Yo no quiero hablar contigo a solas, es más, después de este día, no quiero volver a ver tu rostro en mi vida. Sin importar lo que digas o hagas, termine con esto. Termine con las mentiras y los engaños. Así que habla de una vez, porque despues de hoy, espero no volver a tener que escuchar ninguna palabra de tu boca.
—Solo díselo, Renne. —ladre.
Me fulmino con su mirada, parándose del sofá y yendo a mi encuentro. Su mano izquierda se levantó e impacto contra mi pecho. Levante una mano hacia mi madre y Bella cuando quisieron venir hacia nosotros. Esto era entre Renne y yo. Algo más personal.
—Si tú no hubieras regresado, si te hubieras encargado de cuidar a mi hija como se lo merecía. —siseo enardecida— Esto jamás debería haber pasado. Maldita sea la hora en que regresaste a Forks. —levanto la mano y me abofeteo. El ardor de mi mejilla fue lo menos importante. Levante la cabeza de nuevo y la mire, sin expresión alguna— ¡Deberías haberte muerto tú y no mi hija!
—Pues te tengo una noticia, no fui yo el que murió. Un día me lleve de tus garras a Clarie. —retrocedió cuando di dos pasos hacia ella amenazadoramente. Nunca sería capaz de pegarle a una mujer, pero Renne podría ser la excepción perfecta— Trata de no ser tan obvia y de una vez por todas dile la verdad a Isabella. Se lo merece por una vez en su vida. Dile que Alec es el hijo de Eva, una de tus mejores amigas de la universidad.
—¡Cállate!
—¿De qué están hablando? —Bella me miro y luego a Renne— ¡Hablen!
—¿Estás hablando del hijo de Benjamín y Eva? No puede ser posible. —el rostro de mi madre se llenó de sorpresa— Dime que no lo hiciste.
—No te metas en esto Esme.
—¿Qué no me meta?¡Eva también era mi amiga!
—Era solo tu amiga, ustedes siempre fueron unas víboras conmigo.
—¿Unas víboras? Fuimos amigas Renne, eres tu quien trato… trato… —mi madre se contuvo— Si no amara tanto a Bella, casi como si fuera mi hija, hablaría de todas y cada una de las porquerías que le hiciste a Eva. Casi destruyes su matrimonio y ella te perdono, decidió que podía pasar por alto el desliz que Benjamín tuvo contigo. Siempre supe que algo iba mal contigo Renne, nunca pensé que llegarías a tanto. ¡Ambas estuvimos el día en que Peter nació! Siempre supe que conocía a Alec de alguna parte, ahora puedo notar el parecido en entre Benjamín y él. ¿Lo saben? ¿Acaso ellos saben el tipo de relación que has llevado con su hijo?
Renne dejo salir una risita burlona.
—¿Qué si lo saben? —se encogió de hombros— Desde el infierno nos deben de estar viendo ahora mismo.
—¡¿De que estas hablando?!
—Están muertos. Murieron en un accidente de auto cuando Peter tenía doce años.
—Dios, no puede ser cierto. —mi madre se dejó caer en el sofá en que minutos antes estaba sentada la horrible mujer que ahora tenía una expresión gustosa en el rostro. Tan mezquina y cruel como siempre. Al fin había dejado caer su careta frente a todos.
Bella la miraba lívida, mirándole como si no le reconociera.
—¿Quién demonios eres?
Renne dejo salir una mueca de desprecio.
—Soy lo que soy. El producto de todos. ¿Fue mi culpa? No lo fue. Cuando cumpliste catorce años recibí una llamada, servicios sociales había tratado de localizar algún conocido de Benjamín o Eva, me confundieron con Esme. —miro a mi madre— Ni Eva, ni a Benjamín les quedo familia alguna, ambos eran hijos únicos y sus padres habían muerto. Me ofrecieron la custodia de Peter o de Alec, como quieran llamarlo. —paso una mano por su cabello, jalándolo desde la raíz— Lo hable con tu padre y no acepto. ¡Fue un idiota egoísta! Le dije lo mucho que el pequeño necesitaba un hogar, pero él se negó rotundamente. Ya teníamos dos perfectas hijas adolescentes y felices, ¿por qué nos complicaríamos la vida? Peter se quedó en el sistema de acogida, pasando de casa en casa. Le seguí la pista, me volví alguien en su vida y él comenzó a necesitarme.
—¿Necesitarte? Por lo que me dices era solo un niño. —la voz de Bella salió temblorosa.
—Un niño que me amaba, que cuando me miraba su mundo se iluminaba. —en vano Renne trato de explicarle— Al fin fui necesitada por alguien. Charlie me ignoraba, nuestro matrimonio se estaba yendo a la mierda, Clarie era Clarie y tú eras tú, siempre fueron demasiado independientes. Nunca necesitaron de mí realmente y yo… yo necesitaba un motivo para poder estar aquí.
—Hubiera preferido que te largaras lejos, si tu matrimonio con mi padre estaba tan mal lo debiste haber resuelto tú y solo tú. Te aprovechaste del cariño de un niño, ni siquiera puedo mirarte. —le dio la espalda, acariciando su frente con sus dedos mientras dejaba que las lágrimas corrieran libres por sus mejillas.
Renne trato de acercarse, levanto una mano y estuvo a punto de tocar la espalda de Bella, pero dejó caer su brazo y prefirió seguir hablando.
—No me aproveche de él. Comenzó como un cariño, pero yo soy una mujer y él se convirtió en un hombre. Las cosas empezaron a salirse de control, él me buscaba, me acorralaba y no descanso hasta atraparme. —murmuro— Una cosa llevo a la otra y cuando menos lo pensé, ya no había vuelta atrás.
Mi madre sollozo desde el sofá, cubriendo su cuerpo con sus propios brazos. Me dirigí hacia ella y la tome entre mis brazos, tratando de mitigar el shock que acababa de recibir.
—Ese pobre niño, era solo un pequeño en busca de un hogar y ella se aprovechó.
—Lo sé, mamá.
—Si… si no se hubieran equivocado —se aferró a mi abrazo— Dios, ella es una horrible persona, una muy horrible persona.
Acaricie la cabeza de mi madre, mientras veía como James se acercaba y hacia lo mismo, solo que con Bella. Observe a Bella dejarse caer en sus brazos, tal como una vez lo me había dejado hacerlo a mí. Sus pequeñas manos se enredaron en su cuello, apretando las puntas de sus dedos sobre sus hombros. Ella buscaba de donde sostenerse y James era ese sostén. Por un momento, levanto su rostro y nuestras miradas se conectaron por segunda vez en el día. Verde contra chocolate. Mi corazón latió desbocado en mi pecho, mientras ella jadeaba sobre el hombro de James a causa del llanto.
Mi madre salió de mi abrazo, provocando que de nuevo la barrera entre Bella y yo subiera, sacándonos de nuestro encuentro de miradas. Ella reacciono también, escondiendo su rostro en el pecho de James, con él hablándole al odio.
—¿Por qué nunca lo mencionaste?¿Por qué nunca me dijiste que el pequeño de Benjamín y Eva buscaba un hogar? Las cosas pudieron ser diferentes.
—¿Y darte una razón más para vanagloriarte frente a este estúpido pueblo de porquería? Gracias pero no. —dijo con voz rasposa Renne.
—No eres más que una egoísta de mierda. —contraataque yo— Clarie siempre se preguntó qué tipo de monstruo eras como para negarle un hogar a Peter. Todo lo que tuvo que pasar y tú, lo convirtieron en el hombre que es ahora.
—No me vengan con moralismos. Jamás lo hubieses adoptado Esmerald. —se dirigió a mi madre por su nombre completo. Un escalofrió recorrió el cuerpo de mi madre, nadie la llamaba así desde muchos años atrás— No creo que Carlisle hubiera aceptado un hijo más que no era suyo.
—¡Cállate! No te atrevas a abrir de nuevo la boca. —mi madre camino hacia ella, levantando su mano e impactando la mejilla de Renne. Su rubio cabello se abrió como un abanico, a la par que su cuello se doblaba en un ángulo extraño y su cuerpo impactaba contra el suelo— Eso es por mi hijos, no te atrevas a volver a poner tus sucias manos sobre Edward, mucho menos a mencionar a Bree.
Renne cayó en un ruido sordo sobre el piso. Con la mano quito el pelo de su rostro y la sangre que goteaba sobre su labio inferior. Con burla miro la sangre, luego a mi madre y a mí.
—¿Qué pasa?¿No se supone que era hora de la verdad? —dijo socarronamente— Tal como Bella lo dijo, ninguno de nosotros estamos libres de pecados.
—¡No te atrevas a hablar de Bree como un pecado!¡No te atrevas a mencionar el nombre de mi hija en tus labios! —grito Esme.
Tome a mi madre de la cintura, evitando que volviera a irse sobre Renne. Maldita fuera, por usar un arma tan baja contra mi madre. Lo único que esa mujer me provocaba era un increíble asco y lastima.
Ella y Alec eran tal para cual.
Observe su postura desde el suelo, todavía luciendo una sonrisa burlona en su rostro. Ella sí que era la maldad, la venganza y el egoísmo encarnados. Una mujer capaz de negarle un hogar a un pequeño niño por sus sentimientos de inferioridad, capaz de mencionar al único punto más doloroso dentro de la vida de mi madre. Bree no era más que un recuerdo difuso en la mente de mi madre, alguien de quien nos había hablado apenas tuvimos la edad necesaria para entender las circunstancias en las que fue concebida, pero profundamente amada por nuestros padres. Si bien era cierto que eran pocas las veces que la mencionábamos porque era un tema sensible para Esme, que Renne lo hiciera en este terrible momento había terminado por romper los sensibles sentimientos de mi madre.
Con el frágil cuerpo de mi madre entre brazos, mire a Renne, tratando de trasmitir todo lo que sentía en mi mirada.
—Este es el principio de tu fin.
—Veremos quién gana al último, Edward Cullen. —me desafío— Pagaras muy caro por haber abierto tu boca.
—No iba a permitir que volvieras a usar tu lengua viperina para engañar.
—Veras lo que esta lengua es capaz de hacer. —se puso de pie, recordándome un pequeño fragmenta de mi pesadilla. Fue ahí donde lo comprendí, ahora y aquí, comenzaba mi lucha— Voy a arruinarte, me has hecho perder a mi familia, hare que pierdas a la tuya.
Sin más, y sin ni siquiera dedicarle una mirada a Bella, subió las escaleras y desapareció por el segundo piso. Yo pase mi mano por mi cabello, nervioso de cuál sería su próximo movimiento. En algún momento, tendría que ocuparme de Renne específicamente. Un segundo después bajo Alice, mirando sus espaldas y con los ojos llenos de lágrimas, todavía sostenía a Thomas entre sus brazos, aun si el parecía demasiado grande para su pequeño cuerpo.
Mi madre alejo su rostro y me dejo partir para ir al encuentro de Alice.
Tome de sus brazos a mi hijo, resguardándolo entre mis brazos y sintiendo su pequeñito cuerpo acurrucarse más cerca. Un sollozo a mis espaldas me hizo girarme, encontrándome con Bella y su expresión atormentada.
—Oh Dios, si algo le pasa, si algo le hubiera pasado. —lloro, dando pequeños pasos hacia nosotros. Levanto ambas manos, posándolas sobre la espalda de nuestro hijo y dejando caer su frente sobre su cuerpecito— Lo lamento tanto, cariño. Perdón, perdón… he fallado tanto, he fallado…
Una sensación de añoranza barrió con toda sensatez dentro de mí, y sin pensarlo, levante una mano y la atraje hacia nosotros. Odiaba tanto verla llorar, una a una pagaría sus lágrimas con gano, solo para que ella no tuviera que derramarlas.
Sus brazos se enredaron a nuestro alrededor, mientras Thomas murmuraba entre sueños.
Una y otra vez, mi corazón reboto contra mi caja torácica, mientras su olor a lavanda y freesias me envolvía. Las puntas de su cabello castaño chocolate acariciaron manos, enviando descargas de electricidad por todo mi sistema.
Cuando Thomas volvió a murmurar sobre comida y un helado de chocolate ambos soltamos risas rotas. No de felicidad o de diversión. Eran risas de dolor profundo por el temor a la pérdida de lo más frágil que teníamos entre nuestros brazos. Y mientras estábamos ahí, en medio de la sala de estar de la casa de mis pesadillas, con Renne sobre nuestras cabezas, Esme mirándonos con lágrimas en los ojos y Alice entre sus brazos, aun con James mirándonos con un halo de firmeza y una expresión de serenidad, justo ahí con las todas esas personas mirando nuestro mi primer acercamiento con Bella y mi hijo me prometí a mí mismo que los protegería.
Protegería a mi familia, no con mentiras, no huyendo o escondiéndome detrás del pasado. Lo haría con la verdad y luchando, no estaba dispuesto a volver a perder lo poco que había logrado recuperar.
Ahora, Bella y mis hijos eran mi vida.
En sonido de la puerta abriéndose rompió nuestra burbuja.
Charlie Swan entro por la puerta, con expresión cansada y ojeras bajo los ojos. Vestía su uniforme de policía, la pistola enfundada colgando de cintura y botas negras mojadas llenas de lodo. Su vista chocolate se enfocó en Alice.
—¿Ángel?
—Charlie… —los ojos de mi hermana se abrieron como platos, adquiriendo un brillo extraño que yo nunca había visto, se aferró a los brazos de mi madre y sin esperarlo, rompió en llanto.
.
.
"¿Quién está preparado para jugar? ¿Somos los cazadores o somos la presa? No hay rendición y no hay escape"
.
.
Holaaaaa hermosas. ¿Les dije o no que se me iban a ir para atrás? Hay más de lo que podemos ver a primera vista y esta Renne es una nhaskjajfojofjokjfekfe ¡LA QUIERO AHORCAR! No justifico a Alec pero mira que ahora sabemos porque tiene esa actitud, literal Renne es todo lo que tiene, la mujer que le tendió una mano (o eso piensa él) cuando sus padres murieron y tuvo que pasar de casa en casa. Me aflige mucho pensar en las cosas que tuvo que pasar, ser parte del sistema siempre deja verdaderas marcas. En el siguiente capítulo conoceremos más a fondo la historia de Eva y Benjamín, y como ven, Edward tuvo una hermana mayor entes que Emmett. Bree es una parte muy triste, pero a la vez hermosa de Esme. Eso también lo veremos en el próximo capítulo, y esta Renne, se merece que alguien le dé un buen gancho en la cara hahaha. En fin, también Charlie y Alice se rencontraron después de varios años, díganme que piensan sobre estos dos o lo que pasara de aquí en adelante.
Las leo en los reviews y recuerden que: #DejarUnReviewNoCuestaNada.
—Ariam. R.
Link a mi Facebook: www . facebook ariam . roberts . 1
Link al grupo de Facebook: www . facebook groups / 801822144011109 /
