Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


.

.

Adele – Skyfall

Forks Washington, Marzo 2000

¿Cómo esta ella?

Sumido en mis pensamientos, escuche la voz de Charlie. Apreté mis brazos alrededor de Bella, quien se encontraba prácticamente encima de mí. Su rostro escondido en mi cuello, resoplando sobre mi piel con su aliento, sus manos enredadas entre mi cabello y mi pecho y una de sus piernas en mi cadera. La posición no era nada cómoda, pero comprendía su necesidad de cercanía. Yo también necesitaba sentirla cerca.

Desde el primer momento que había llegado a casa se refugió en mis brazos, pero algo no se sentía del todo bien. No me hablo de Marie, ni de su tiempo en Los Ángeles, no pregunto, hablo y prácticamente no me miro. Necesitaba un refugio y yo siempre había sido su refugio.

Ambos éramos nuestro punto seguro.

No podía evitar preocuparme un poco de cualquier manera, pues ya llevábamos dos semanas de la misma manera y día tras día, Bella se encerraba más en sí misma

Hice un gesto incomodo cuando me gire un poco para mirar a Charlie. Mi brazo, el cual estaba enredado alrededor de Bella, comenzó a hormiguear.

Uh. Hola Charlie. —le salude.

Esme me dejo entrar antes de salir.

No te preocupes. —le quite importancia al asunto— Duerme profundamente.— susurre tan bajo como pude, pero lo suficientemente fuerte para que me escuchara— Siempre tiene un sueño bastante agitado, después se calma y no se ha vuelto a mover.

Está siendo muy duro para ella. Me preocupa. —Charlie se recargo en la puerta con una expresión preocupada— Ya llevamos dos semanas en Forks y ella no quiere ni siquiera salir de casa o en todo caso si lo hace, es solo para escaparse para venir hacia ti, temo que caiga en depresión. Perder a mi madre ha sido un golpe demasiado duro.

Se amaban mutuamente.

Muchísimo, una noche antes Marie hablo conmigo. Me dijo que si moría todo lo suyo pasarían a manos de Bella, incluida una casa de verano que tenemos en Vancouver, le dije que estaba de acuerdo. Yo sabía que para Marie era extremadamente importante dejar a Bella asegurara.

Asentí, acariciando la espalda de Bella de arriba abajo.

He visto a Clarie… ella luce… —pareció buscar la palabra correcta— Muy cambiada.

Lo hace. —acepte, sin revelar mucho más— La noticia de la muerte de Marie también le afecto.

Charlie paso una mano por su cabello, enredando sus dedos entre su cabello chocolate. Sus ojos estaban cansados e incluso se podía decir que algo vacíos, lucia mucho más viejo que meses atrás, antes de que Marie se enfermara y unas líneas firmes adornaban su frente, producto de lo que pensé, fueron días de mucho estrés y angustia.

Sentí un retorcijón extraño en el estómago.

Marie y Clarie no se llevaban muy bien, como Renee y Marie tampoco se llevaron bien nunca. Cuando me case con Renee, mi madre me dijo muchas veces el gran error que estaba por cometer. Se enojó tanto que no asistió a la boda ni quiso saber nada de nosotros, hasta que se enteró del embarazo de Renee, sobre todo… cuando supo que serían gemelas. —sonrió ligeramente, acariciando inconscientemente su anillo de casado— Tal vez Bella nunca lo menciono, pues nunca fue algo fácil de compartir para mi madre. Cuando mis padres supieron que yo vendría al mundo, no solo era yo, había otro niño. Mi gemelo. Mis padres, ambos, se sentía hilarantes y rápidamente se adaptaron a la idea de que en vez de uno, veníamos dos. Marie estaba increíblemente emocionada y se encargó de tener todo lo necesario para tener a sus dos niños con ella, incluso renuncio a su trabajo, decidida a ser un ama de casa por completo. Estaba dispuesta a dedicarse en cuerpo y alma a sus dos hijos y a los que vendrían. Mis padres siempre quisieron una gran familia. Pero algo sucedió y simplemente no se completó. Seis semanas antes del parto, el corazón de mi hermano dejo de latir… él solo dejo de vivir. Mi padre se volvió loco de dolor y Marie casi muere de la tristeza. Los doctores le practicaron una cesaría de emergencia y ella tuvo no solo que recibirme a mí, también al cuerpecito de su hijo muerto. Mi padre no lo resistió y abandono a Marie, la dejo con sus dos hijos. Nunca más volvimos a saber de él. Mi madre se tuvo que volver una mujer dura, fuerte e implacable, para esos tiempos, las madres solteras eran muy juzgadas. Se mudó de estado, consiguió un nuevo trabajo e invento que era viuda para acallar las habladurías. Nunca más se volvió a enamorar, en cambio se encargó de criarme y educarme hasta el último momento… hasta que conocí a Renne y deje todo por ella. —suspiro, dejando salir una sonrisa triste— Entonces años después casi se vuelve a repetir la historia, Renne tuvo muchas molestias durante el embarazo y Marie, aun con su orgullo, dejo su hogar y viajo para cuidarla. ¿El problema? Clarie ocupaba demasiado espacio dentro de Renne y Bella tenía un bajo peso y era demasiado pequeña para cuando la hora del parto llego. Las dos nacieron perfectamente, pero casi perdemos a Bella. —miro a Bella con añoranza. No pude evitar hacer lo mismo ante la mera idea de que Bella nunca hubiera existido por un juego cruel del destino— Paso un mes en la incubadora antes de que Renne o yo la pudiéramos cargar, pero no Marie. Ella peleo con uñas y dientes hasta que una enfermera le permitió tomarla en brazos y darle su primera mamila. Creo que en ese momento, ambas se enamoraron la una de la otra. Con el tiempo, Marie se dejó llevar por los sentimientos de pérdida y dolor, y comenzó a alejarse de Clarie hasta solo llamarla para regañarla o mostrarle vagas muestra cariño.

Eso es terrible. —dije. Hacerle pagar a una niña por algo que había estado fuera de su control no se veía como lo más correcto, al menos para mí.

Sí, bastante. Intente hablar con ella innumerables veces, pero siempre lo negaba. Y así continuamos adelante. Al crecer Clarie también se alejó de ella y después pareció dejar de ser un problema.

No creo que dejara de ser un problema realmente. —murmure.

Sí. —resoplo— Eso mismo pensé yo, tampoco ella habla mucho por estos días. Dime, ¿ha estado bien estos meses? Me refiero a Alec, las drogas, el alcohol…

Hice un gesto afirmativo.

Ella lo ha estado haciendo lo mejor que puede.

Ustedes… se han vuelto muy unidos, ¿no? Renee lo menciono un par de veces durante nuestras llamadas.

Fruncí el ceño, confundido por los comentarios de Renee. Y yo que pensaba que no le interesaba Clarie. Después de todo Clarie tenía casi seis meses de embrazo y ella seguía sin averiguarlo. Me pregunte internamente que tanto sabía Renne del tiempo que Clarie y yo pasábamos juntos.

Sí, nos volvimos buenos amigos.

Tal vez… podrías… —se inclinó y metió las manos a sus bolsillos traseros, luciendo avergonzado— ir a casa y echarle un vistazo.

Claro que sí, Charlie.

Bien. Bien. —movió un pie, luciendo un poco avergonzado— Sé que es un poco patético que te pida ayuda pero… ella no me deja acercarme.

No pasa nada. —le tranquilice— Sé que Clarie es un hueso duro de roer.

Claro. Claro. —se movió nerviosamente, girando y abriendo la puerta— Me marcho, tengo que regresar a la comisaria y luego a casa, Renne está preparando una reunión en honor a mi madre, algo sobre dejar las cosas claras y que la comunidad no piense que ella se alegra por la muerte de Marie, es realmente confuso pero será bueno para limpiar las asperezas.

¿Sigue molesta?

Furiosa sería mejor. —respondió— De haberlo sabido, hubiera dejado que Clarie y ella volaran a Los Ángeles.

Creo que todos necesitamos tiempo. Bella, Clarie, Renne.

Me lo digo todos los días. —acepto— En fin, me marcho, te pido que si decide ir a casa, te encargues que llegue bien, de lo contrario solo mándame un mensaje de texto para saber que se quedara aquí. —paseo la mirada por mi habitación.

Por supuesto.

Eso estaría bien. —abrió la puerta, pero antes de salir volvió a hablar— Oh, ¿Edward?

¿Si?

Gracias por cuidar de mi niña.

Siempre, Charlie. Siempre.

Gimoteando, Bella se revolvió entre mis brazos después de unos minutos. Su cuerpo se estiro como el de un felino después de una siesta. Acaricie su cabello hasta quitarlo de su rostro, dejando a la vista todos sus gestos.

¿Ese fue Charlie? —pregunto.

Sip. —respondí entre su cabello, absorbiendo su olor— Vino a ver cómo te encontrabas.

Está preocupado.

Mucho. —concorde.

Levanto la cabeza y parpadeo. Sus ojos chocolates aun soñolientos me afocaron. Sonreí con ternura y subí una mano hasta su mejilla, recorriendo con delicadeza su pálida piel.

Dios, cuanto la había extrañado. Tantas semanas sin su toque, sin su presencia, sin nuestras largas noches de conversaciones sin importancia. Bella tal vez no lo supiera, pero ella era mi brújula. Ella me guiaba y me mantenía en mi centro, me hacia una mejor persona.

Mi hermosa novia reacciono ante mi toque. Inclino la cabeza y me beso los labios.

Te amo.

Creí que nunca lo dirías. —dije, reforzando nuestra unión al tomarla del cuello y atraerla más hacia mí.

Al separarnos, recargo su frente sobre la mía. Se quedó en silencio después de eso, sus barreras subiendo de nuevo alrededor de su mente. Intente decirme internamente que podía esperar un poco más, pero la verdad es que no. Necesitaba verla gritar, llorar o simplemente tener una reacción normal. Si Charlie estaba en lo correcto y Bella tenía depresión, necesitaba estar lo más cerca posible de ella, y no solo cercanía física, sino también emocional.

Habla conmigo. —le suplique en un susurro bajo.

Ella se removió sobre mi cuerpo, alejándose un poco.

No te alejes, no lo hagas. —le suplique.

¿Aun me amas? —su pregunta me dejo descolocado.

¿Acaso lo dudas? Creí que lo dejamos claro en la llamada que tuvimos el día anterior antes de tu regreso.

Lo sé. —se terminó por alejar de mí y miro sus manos sobre su regazo— Pero yo acaba de perder a Marie y creí que tal vez tú… tú…

No mentía sobre mis sentimientos, ni sobre nada de lo que dije.

Siento lo de estos meses.

No lo hagas. —le di un ligero apretón en la cadera— Nunca te disculpes por hacer lo que te diga tu corazón. Deja de disculparte como si me debieras algo, Bella.

Llegue a pensar que estaba mandando nuestra relación por la borda. Todavía lo pienso a veces si te soy sincera.

Quisiera decir que no tuve los mismos pensamientos, pero te estaría mintiendo, sin embargo me centre en lo realmente importante, tenía que apoyarte.

Y lo hiciste, desde el primer momento en el que recibí la noticia de la enfermedad de Marie, perderla… ha sido demasiado doloroso, pero tenerte a mi lado… pensar en ti siempre me daba un poco más de aliento. —acaricio mi barbilla— Pero había ocasiones en las que sentía que no solo la estaba perdiendo a ella, también a ti.

Sé que estas triste, amor. Pero todo va a mejorar, el tiempo hará su trabajo.

Tengo miedo de que lo haga, de terminar por olvidar a Marie y todos los momentos que vivimos jutas. Parece como si seguir adelante estuviera mal, pero tengo aún más miedo de que tenga un efecto mayor sobre nosotros. De que la brecha que se ha abierto termine por separarnos.

Es parte del proceso, eso es todo. Estoy seguro que Marie ahora está mejor, desde el lugar en el que se encuentre. Respecto a nosotros. No hay nada de qué preocuparse. —tome su mano y la guíe a mi pecho— Aquí, nunca podría haber una brecha entre tú y yo. No importa la distancia, el tiempo o las circunstancias, tienes que estar segura que eres la dueña de mi corazón.

Una lagrima cayo por su mejilla.

Mi amor… —la atraje más cerca de mí.

Quiero creer que realmente podremos superarlo.

Ya lo hicimos.

Perdón por ser esta persona, lamento la forma en la que regrese, es solo que mirarte…era doloroso mirarte y saber que tal vez habías dicho aquello en la llamada solo para tranquilizarme, que… que... —sollozo.

Pase mis manos por su espalda, tratando de reconfortarla. Le deje llorar mientras sentía la humedad correr por mi piel a causa de sus lágrimas. Bella necesitaba esto, sacar todas las emociones. El dolor, el temor, la inseguridad. Había pasado largos meses lejos de casa, debatiéndose entre nuestra relación y el delicado estado de salud de Marie. Lejos de casa, estaba seguro que millones de pensamientos pasaron por su cabeza respecto a nosotros.

No podía ignorar el leve dolor que sentía en mi corazón por sus dudas, pero estaba bien. Yo también las había tenido. Yo también había sentido que la perdía entre más días pasaba alejado de ella. Millones de veces me tuve que detener a mí mismo para no tomar todas mis cosas y correr con ella hacia Los Angeles. La escuela no importaba, lo que dijeran nuestros padres tampoco, pero Bella sí. ¿Cómo podría yo haber ido a Los Angeles y poner sobre sus hombros el peso de nuestra relación? Entonces descubrí que sobre mis deseos o preocupaciones, ella se anteponía. Bella no necesitaba un novio, necesitaba al compañero y al amigo. Alguien que le diera palabras de aliento cuando las necesitara, no que le proporcionara un dolor mayor.

Mantenerme alejado fue la decisión más difícil que tome. Fue ahí cuando me di cuenta de lo frágil que nuestra relación parecía. A pesar de que teníamos planes sobre la universidad, sobre el matrimonio y una vida juntos, aun nos faltaban muchas cosas por pasar.

Tome la lejanía como una prueba para nuestra relación, me prometí a mí mismo que la apoyaría y la protegería. Que no me comportaría como un crio y permitiría que Bella pasara todo el tiempo que necesitara con su abuela.

Su llanto disminuyo con los minutos, hasta convertirse en suaves suspiros. Con un resoplido dejo su rostro descansar sobre mi pecho, con su oreja firmemente sobre mi corazón.

Pase las yemas de mis dedos por su cuello.

Totalmente drenada, Bella se despegó de mi toque.

Quiero saber porque no me has mencionado ni una palabra de la universidad.

Bella… —hice un gesto de frustración— ¿Cómo lo supiste?

Vi la carta de aceptación sobre tu buro la semana pasada. Te hice una pregunta. ¿Por qué no lo mencionaste?

Por qué no es importante. —trate de explicarle— No me voy a marchar. No importa si estas a punto de perder el curso.

No estoy a punto, Edward. Llevo dos semanas aquí y no he asistido ni un día al Instituto, estoy segura que lo voy a repetir. Lo que significa que todos nuestros planes van a cambiar.

¿De qué está hablando?

Sus ojos se llenaron de lágrimas. Miro hacia la cama y se posiciono sobre sus rodillas, saliendo de mi férreo abrazo sobre ella. Retorció sus manos sobre su regazo.

Estire el brazo y subí su barbilla.

Bella…

¿Puedes solo besarme? —me suplico.

La tome en mis brazos de nuevo, atrayéndola a mi pecho.

Mis manos acariciaron su espalda, repartiendo suaves caricias sobre sus omoplatos en un intento por tranquilizar su llanto. Aquello provoco que me regalara un gemido acallado entre nuestros besos húmedos por sus lágrimas. Su cadera se impulsó sobre mí y mi estómago se puso pesado, las sensaciones corriendo libres por mi cuerpo. Mi polla no tardó en reaccionar a sus movimientos por mucho más tiempo. Bella dejo nuestro beso al sentir mi erección dar contra su centro, tomando mi hombro firmemente e impulsándose con más ímpetu.

Mi mente estaba completamente nublada, culpa del paso del tiempo. Hace tanto que no la tenía de aquella manera.

La deseaba, muchísimo.

Los ojos chocolates se le oscurecieron, llenos del mismo sentimiento. Con el rostro lleno de placer cerro los ojos y dejo caer su cabeza para atrás.

Fue doloroso ver su rostro húmedo, marcado por el placer, pero aun así sonrojado y lleno de matices de tristeza.

Bella…

No pares. —susurro— Podemos hablar después, ahora te necesito. Hace tanto que… —dejo salir su respiración entrecortadamente.

No me pude resistir a la invitación y dirigí mi boca a su cuello, deseoso de calmar con mis besos su dolor. Repartí pequeños y húmedos besos por todo el costado, hasta su clavícula. Con mis dientes raspe la piel de ahí, sin importarme si dejaba una marca o no.

Entre más gemía Bella, sus movimientos se hacían más cadentes.

Esto la desespero, sabia que luchaba por alcanzar un orgasmo.

Aun sobre mi regazo, tomo mis manos y las dirigió a su cadera, cediéndome el control. Apreté sus caderas entre mis manos y de golpe la deje caer en la cama.

Necesito, necesito… —intento hablar.

No necesitas esto definitivamente. —deje un beso en su frente. Internamente me recrimine a mí mismo por haberme dejado llevar por mis instintos más básicos.

Sabía que me mentías. —intento escapar, presionando su mano sobre mi pecho— Es hora de que me vaya a casa.

Bella, solo escucha… —necesitaba explicarle.

No, tú escúchame a mí. Estoy cansada de que me mires como si estuviera rota, como si el mero hecho de que este cerca de ti te matara. Me miras como si no me reconocieras por que no puedes aceptar que esta soy yo. Y te necesito, pero no de la forma en la que tú crees correcta. Te quiero, pero siento que cada día te tengo menos.

Me tienes, claro que me tienes.

Entonces. —una lagrima rodo por su mejilla— Demuéstralo. Calma el dolor Edward, quita esto que siento aquí… —acaricio su pecho con una expresión desolada— Quítame este vacío que cada día crece más en mi pecho.

Me recosté sobre ella, encontrando mi lugar entre sus piernas, pero antes de que pudiera comenzar de nuevo, puso sus manos sobre mis hombros. Le mire de regreso, de pronto preocupado de que estuviéramos yendo demasiado lejos.

Comencé a alejarme de nuevo.

Solo, por favor…—intente levantarme— Por favor…

Sus suplicas rompieron con todo mi autocontrol.

Una de sus manos bajo por mi espalda, hasta mi trasero. Apretó firmemente.

Te deseo.

¿Podía negarle lo que me pedía?

¿Realmente lo quieres? —baje mi mano hasta sus senos sin ninguna intención sexual, solo quería sentir su corazón. Este latía frenético contra su pecho.

Solo hazme el amor.

De un impulso, me levante sobre de ella y quite mi camisa, dejando mi pecho a la vista. Paseo la mirada por el hasta llegar a la "V" que se formaba justo debajo de mi abdomen bajo hasta llegar a la gran erección que tenía a mis pantalones convertidos en una tienda de campaña. Dejo salir un leve jadeo, totalmente ensimismada y guio sus manos hacia su pantalón flojo. Rápidamente lo bajo, con todo y bragas. Sus hermosas piernas níveas quedaron a mi vista, incluida con una buena vista de su coño. No pude evitar mirar la humedad que de ahí surgía, seguramente causada por nuestros anteriores roses.

Rápido, quite toda lo que quedaba de mi ropa. Mi polla salió disparada al ser liberada de su prisión, apuntando directamente a mi novia, Bella no dudo en darme una buen mirada, así como yo a ella.

En un impulso meramente sexual tome mi polla entre mis dedos, acariciándola de arriba abajo. Al contrario de lo que pensaba, mi necesidad por ella aumento. Mi auto caricia solo me hacía pensar aún más en mi novia, en su mano rodeando mi miembro… en su boca sobre mí.

Te deseo, Bella. Con cada célula de mi ser.

Su lengua asomo entre sus labios y su rostro se sonrojo.

Solo hazlo ya. Te necesito, Edward….

Deseosa de que siguiéramos con lo que habíamos dejado a la mitad, abrió sus piernas para mí. Un poco nervioso me deje caer de poco a poco sobre su cuerpo, apoyando mis brazos a los costados de su delgado cuerpo para no aplastarla por completo. Baje una mano para agarrarme la polla, abriendo su coño y acomodándola entre sus labios mayores. Con un jadeo, Bella movió un poco las caderas. Yo cerré los ojos ante la sensación de piel con piel. Mi glande abrió un poco más a Bella, hasta tener contacto con su clítoris.

Dios…

Joder. —me deje caer por completo y me impulse sobre de mis rodillas, abandonándome por completo.

Los nervios antes sentidos se fueron disipando, hasta dejar solamente mi deseo por Bella. Sus manos recorrieron mis hombros, sus uñas clavándose sobre mi piel en el proceso y agregándole un poco de dolor a la situación.

Nos movimos en sintonía, torpes y algo incomodos.

Baje la cabeza y tome uno de sus pezones entre mis labios, yendo suave al principio. Paladee su sensible piel entre mis dientes y lengua, comenzando a repartir círculos húmedos alrededor de su pezón para finalizar succionándolo entre pequeños toques.

Bella guio mi cabeza más cerca de su pecho. Tomo mi cabello entre una de sus manos e impulso mi cabeza más cerca de su piel.

Obedientemente succione más fuerte.

Mi polla pareció crecer más a cada minuto. Nuestros jadeos llenaron la habitación y el sonido la piel y nuestros fluidos también. Bella gano confianza al seguir pasando los minutos, hasta el punto de plantar los pies sobre la cama e impulsarse ella misma sobre de nosotros, encontrándome en medio de mis propias embestidas.

Justo… Justo ahí. —me demando cuando rose su clítoris al salir y entrar entre embestida y embestida.

Dios. —recargue mi frente en su hombro, tomando mi polla y guiándole yo mismo sobre su clítoris, comenzando a masturbarle. Su respiración aumento muchísimo, hasta convertir sus gemidos en lloriqueos. Gruñí sobre su piel, sintiendo como mi orgasmo se construía de apoco a apoco en mi estómago— Necesito que te corras antes de seguir.

Edward…

Solo intento hacerlo más fácil, Bella. No quiero lastimarte.

Me lastimas ahora. Solo te necesito a ti, no a los romanticismos, no a las flores y chocolates. Necesito sentirme unida a ti de alguna manera de nuevo.

Guiado por sus palabras necesitadas, comencé a penetrarla. Sus paredes se abrieron a mi paso, mandando destellos de electricidad por todo mi cuerpo. Bella aferro sus dientes sobre mi hombro, haciéndome gruñir. De pronto, solo éramos dos seres humanos tratando de conseguir placer el uno del otro. Completamente esclavos de nuestros anhelos y deseos.

Después de un par de intentos, logre entrar por completo, rompiendo con su barrera. No pensé más en si era bueno o malo, o si nos estábamos dejando llevando por las causas equivocadas, pero todo se sentía por un momento más completo, más estable y perfecto.

Mis emociones eclipsaron por completo mi mente.

Gírame —murmuro entre jadeos— Follame.

Aun sintiendo mi orgasmo a punto tome su cintura y le gire, dejándola en cuatro patas. Su culo precioso quedo a mi merced, de la cual no negare que me aproveche. Me puse sobre su espalda a la par que le daba un azote.

Chica lista.

Dejo salir una risita, interrumpida por un gritito cuando comencé a introducir mi polla de nuevo. Me pare un instante al notar la sangre sobre mí y sobre ella.

Nena… no quiero lastimarte.

No lo estás haciendo. —ella misma se inclinó hacia atrás, provocando que entrara un poco más en ella.

Estas sangrando.

Es normal, pero no duele. Prometo que no duele. Solo quiero sentirte.

Mis manos la tomaron firmemente de las caderas y ella dejo caer la cabeza hacia abajo, empinándose por completo en la cama completamente entregada.

La llene por completo, estirándola al máximo.

Si, si, si, si, si.

Te sientes tan bien. —murmure sobre su espalda.

Embestida tras embestida ella gimió, lloriqueo y se movió a si misma sobre de mí. Ambos éramos un desastre sudoroso, un reguero de extremidades mientras descubríamos todas las nuevas sensaciones que nuestro cuerpo podía experimentar.

Mi pelvis pegaba contra sus nalgas, mientras mi polla salía una y otra vez de ella. Sus piernas flaqueaban a momentos, por lo que jale un par de almohadas y las puse bajo su estómago, creando una base firme donde ella pudiera sostenerse.

Más rápido. Dios, te amo.

Dilo. —di una estocada, sintiendo el pasar de mi polla sobre todo su coño— De. Nuevo.

Te amo, te amo, te amo. —respondió completamente perdida.

Nunca lo vuelvas a dudar.

Nunca. —se aferró a las sabanas de la cama.

Gruñí, poniendo una mano en su espalda.

Aquella acción me regalo una nueva vista de nuestra unión.

No pude despegar mi mirada de mi polla entrando y saliendo de entre sus nalgas, brillosa e hinchada. Sus jugos bañándola por completo, mientras entraba y salía de ella como un completo lunático.

Mi anterior orgasmo hizo su aparición entontes, estimulado por la vista y las sensaciones corriendo por cada célula de mi cuerpo. Bella se encargó de si misma acariciando sus pezones mientras yo me aprovechaba de su precaria postura para poder salirme de su canal y masturbarme directamente contra su clítoris de nuevo. La sentí palpitar un instante después y aproveche para introducirme de nuevo en su canal. Su coño se contrajo inevitablemente, liberando por fin su propio alivio. Intente dar marcha atrás para no correrme dentro de ella.

Córrete. —me suplico entre gemidos.

Antes de darme cuenta, mi cuerpo cumplió sus órdenes. Mi semen comenzó a salir en chorros, llenándola por completo y todo lo que estaba de bajo de nosotros en el proceso.

Resople, dejando caer mi frente sobre su espalda empapada en sudor.

Joder. —fue lo único que atine a decir.

Cerré los ojos, dejándome llevar por paz sobrevino después. Mis extremidades se sentían blandas, casi como gelatina. Bella seguía de bajo de mi cuerpo, pero sin aparentes ganas que me quitara de encima, aun si nuestro desastre se encontraba entre sus piernas.

Bella dejo salir un ruidito de lamento cuando la libere un poco de mi agarre y me posicione a su costado, soñolienta y con una sonrisita en los labios se acercó a mí, acurrucándose a mi costado.

Todo se sentía correcto y perfecto.

Un ruidito me saco de mi intermitente ensoñación. Con morritos acaricie el hombro de Bella, repartiendo un par de besos aquí y allá. Su espalda se mantenía pegada a mi pecho.

Tienes que ir a Phoenix.

Bella, no de nuevo por favor.

¿Entonces cuando?

Se levantó sobre sus antebrazos.

Cuando no estés empecinada a que me marche, no después de todos los momentos que hemos pasado durante los últimos meses.

No soy tu problema.

Exacto, no eres mi problema, pero si mi novia. Mi novia que ha pasado por momentos difíciles y a la cual no puedo abandonar, no ahora.

Puedes, Edward. No tienes que dejar la universidad por mí.

No la estoy dejando. —me incline hacia ella— ¿Cuál es el problema en perder un año? ¿O lo sigues dudando?

No, me ha quedado bastante claro. Pero es difícil, siempre me he preguntado… si realmente estás conmigo por amor y no por costumbre.

Gemí, dejándome caer en la cama con mi brazo sobre mi rostro

¿Realmente tenemos que tener esta conversación?¿De nuevo? ¿Te das cuenta de lo confusa que eres? Me pides que me vaya, me pides que te haga el amor y ahora sientes esta necesidad por dudar de nuevo Bella. ¿Cómo esperas que me marche a Phoenix si tienes ese tipo de dudas?

Solo quiero que tengas en cuenta tus opciones. Y las tienes, fuera de mí.

¿Te estas escuchando?

Lo hago todos los días, me escucho. Y mi cabeza me habla, me dice que tantas cosas que en confuso. —se tallo la cara con las manos— ¡Demonios!

¿Acaso estas tratando de alejarme?¿Es por eso que quieres que vaya a Phoenix? —joder y como dolía que ella no fuera clara conmigo.

Bajo a cabeza.

¿Y esto? —señale la cama en la que antes habíamos pasado un gran momento, momento que había quedado arruinado por completo— ¿Esto también es alguna de sus absurdas maquinaciones? Acabamos de hacer el amor por primera vez, Bella. Accedí a acerté el amor por que me suplicaste, porque me necesitas, ¿pero qué te hace pensar que yo no te necesito? Soy consciente de tu dolor y del duelo que estas viviendo, pero yo también te necesito. Y contrario a lo que piensas, la que se aleja a cada minuto eres tú, no yo.

Siguió sin contestarme.

No puede ser posible. —tome mis pantalones del suelo y me los volví a poner.

Ella se puso de pie rápidamente, tomando las sabanas y cubriendo su cuerpo.

¡Joder! No lo tomes así.

¡No me digas que hacer! —grite— Y deja de joderme, Bella. Acabamos de tener un momento maravilloso y decides sacar a relucir este absurdo tema. Otra vez y otra vez. ¡Y lo vuelves a hacer! Creí que tú… que tú…

Lo lamento. De verdad lo lamento.

No lo hagas. —le di la espalda, caminando al baño— Es bueno saber lo que planeas en nuestra relación. Es bueno saber que sigues dudando sobre nosotros y sobre todo, es excelente saber que planeas que me vaya a Phoenix, solo para que logre ver mis opciones. Estas tratando de elegir por los dos y no es justo.

Cerré la puerta de un portazo.

Me incline sobre el lavabo y me mire al espejo. Pelo cobrizo hecho un desastre, más parecido a un nido de pájaros que cualquier otra cosa, piel pálida sonrojada y labios hinchados. Resople por la imagen y cerré los ojos.

¿Cómo pude ser tan imbécil de hacer el amor con Bella? ¿Justo en este momento? En el justo momento que ella me abría con el filo de su silencio y que a pesar de lo mucho que me esforzaba por demostrarle cuanto la amaba ella no hacia otra cosa que alejarme.

Soy su novio, no su jodido hijo para que comience a tomar decisiones sobre de mi vida y lo que mejor me convenía. ¿Cómo podía convenirme pasar un año alejado de ella? Si menos de cuatro meses nos habían hundido en la mierda, no me quería imaginar lo que un año completo nos haría. O tal vez sí. Ella seguiría dudando de mí, sus miedos crecerían, yo intentaría acercarme y ella de alejarme —aún más si era posible—. La perdería y no podía permitírmelo.

Maldije una y mil veces la estúpida carta de aceptación. No la quería y hasta había considerado tirarla.

Si Bella no estaba en mi futuro entonces de que valía ir a una ciudad donde estaría completamente solo, sin mi familia y sin ella.

¿Lo peor de todo? Que ella pensaba que tenía opciones fuera de ella. El problema es que no las tenía desde el mismo momento que acepto ser mi novia por primera vez en nuestro claro.

Flexione los dedos de mis manos, tratando de dejar ir la tensión.

Moje mi cabello y rostro, sintiendo la picadura de mi poca barba sin rasurar sobre las palmas de mis manos. Seque mis manos antes de salir, tomando un par de respiraciones.

Hablaría con ella. Le haría entender que no existían otras opciones para mí, que le quería y que lo nuestro no era nada parecido a la costumbre.

Solo que al salir del baño, mi habitación estaba vacía.

Joder.

.

.

Te ves como la mierda. —Clarie se sentó frente a mí.

Elegí la opción fácil y la ignore, así como llevaba haciendo con todos la última semana. Seguí comiendo mi comida, aun si me sabía a tierra y mi estómago me reclamo. Al inclinarme sobre la mesa, el pitido en mis oídos aumento.

Había intentado con un montón de medicamentos para quitar el dolor de cabeza, pero no se iba, esos mismos medicamentos tenían hecho mierda mi estómago.

Baje las manos de la mesa y limpia mis palmas sudorosas sobre mis pantalones.

Mi vida era un asco.

Tu vida es un asco.

No levante la mirada, sin embargo esta vez sí le respondí.

¿Hay alguna posibilidad de que decidas dar marcha atrás y dejarme en paz?

Edward…

Le mire, solo para dejarle ver mi gesto de fastidio.

En serio Clarie, no estoy para las mierdas de nadie.

Su mirada azul me examino, pasando desde mi andrajoso atuendo hasta mi rostro.

De seguir así, mi hermana te va a dejar.

Pues te tengo noticias. —le dije entre dientes— Quizás ya lo hizo.

Deja de ser una melodramática chica y solo suéltalo. Bella llego llorando a casa el viernes y no ha querido salir de su habitación. Lo que no es extraño, excepto que no has puesto un pie en casa y cada vez que Renne te menciona mi hermana pone un gesto de tal dolor que parece como si le hubieran pateado los ovarios.

Me dolió saber que Bella no salía más de su habitación, ni siquiera ya para irme a buscar a mi casa. La habíamos jodido en grande. Yo con mi falta de autocontrol, mi enojo y mi irritabilidad y Bella con su silencio, dudas y falsas creencias. ¿Qué acaso no pidió entender que la amaba demasiado y no quería abandonarla en el momento más frágil de nuestra relación?

Deberías llamarle.

No le voy a llamar. —rebatí.

¡Deja de ser tan cabezotas!¡Joder!

Me deje caer en mi silla, molesto y adolorido. Maldito dolor de cabeza.

No me jodas, Clarie.

No lo hago.

Me pase la mano por el cabello y me puse de pie. El malestar de mi cuerpo aumentaba a cada momento, junto con las náuseas. La sensación haciéndose más y más grande conforme los segundos pasaban.

Deje la mesa.

Mi visión no mejoro a medida que seguí caminando por el pasillo, con Clarie a mis espaldas. Todo lo que decía se volvía en un murmullo a medida que hablaba. Mi cabeza ya daba vueltas para cuando sobre por el pasillo, tratando de llegar a mi segunda clase.

Toque mi frente, la fiebre solo hacia subir más y más.

Me metí en la primera puerta a mi derecha, lo que resultó ser el baño de chicos.

La inminente sensación de que lo mucho o poco que había comido estaban por salir me hizo comenzar a moverme.

Corrí hacia el inodoro, dejando caer mi mochila en el proceso. El sonido de mis rodillas impactando contra el suelo fue lo único que se escuchó cuando me deje caer y vacié todo el contenido de mí estómago. Sujete firmemente los bordes del inodoro, mientras mi cuerpo se impulsaba una y otra vez contra este. Mi garganta quemo por el ácido cuando vomite, reclamando.

El sonido de la puerta me hizo saltar al dejar caer mi cabeza sobre el inodoro, jadeando por el esfuerzo.

Algo no iba bien.

Y alguien había entrado al baño.

Gire a mi espalda para disculparme por mi mísero desastre.

¡¿Qué mierda te sucede, Cullen?! —ladro Clarie con las manos en las caderas.

Le ignore y volví a vomitar.

Me doble sobre mí mismo e intente respirar. Recuperar un poco de oxígeno, el cual parecía que no podía jalar lo suficientemente rápido para llenar mis pulmones. Estos me reclamaron, provocando que mi pecho ardiera como si estuviera en llamas.

Mis pensamientos se encontrar difusos, las luces brillaban demasiado y al sonido de mi cabeza me tenía dando vueltas.

Ya ni siquiera podía escuchar la voz de Clarie.

Tome mi cabeza entre mis manos y la apreté hasta lo imposible, incluso si la presión que yo mismo aplique fue lo suficientemente incómoda para dejar salir un alarido por mi garganta. Juro que sentí mi cerebro revotar dentro de mi cabeza por el dolor, antes de que un líquido caliente saliera por mi nariz, goteando directamente hacia mi chaqueta.

Baje las manos hacia mi nariz, manchando las puntas de mis dedos de sangre.

¿Qué me pasa? Asustado intente parar la hemorragia con mis manos, pero por más que trataba, la sangre no paraba de salir. Todo a mí alrededor se volvió rojo. Mi rostro, mis manos, la ropa, el piso. Absolutamente todo. Mis dientes castañearon entonces, mientras todo mi cuerpo temblaba.

El frio calo en mis huesos, arrastrándome lejos.

Luche, juro que luche, pero de pronto ya no era dueño de mi cuerpo.

En el fondo de mi mente escuche a Clarie, lanzar gritos y sollozos mientras una cálida sensación envolvía mi cuerpo. Pronto me di cuenta que la sensación no era más que sus brazos sosteniéndome.

¡Demonios! Oh Dios mio por favor. ¡Edward! No te duermas, no te duermas joder.

Contrario a lo que me demando, mi cabeza peso aún más. De un momento a otro, ya no tenía las fuerzas para sostenerla. Sus ensangrentadas manos tomaron mi rostro, pero aun así, mis ojos rodaron dentro de mi cabeza. La calidez se extendió por todo mi cuerpo y la oscuridad me cubrió por completo.

Lo que pareciera un segundo después, mis ojos se abrieron.

Note cada uno de los detalles a mí alrededor, desde la mascarilla sobre mi rostro hasta la sensación de muchas manos sobre mí. Los cables iban y venían de mi cuerpo. Ahora formaban parte de mí. Por increíble que fuera, eso no importaba. Adolorido toque el costado de mi cabeza, preocupado del terrible dolor que me recorría desde ahí hasta el cuello, finalizando en mi espalda. Mi espalda se arqueo cuando una llamarada de fuego se abrió paso por todo mi cuerpo. De cabeza a pies.

El dolor me hizo jadear, tomando mi cabeza entre mis manos.

De pronto, unas terribles ganas de que me arrancaran la cabeza era todo lo que ocupaba mi mente. No sabía si era posible… pero mi cerebro. Dios, sentía como si mi mismísimo cerebro fuera a explotar.

Entre y salí entre la conciencia e inconciencia, con terribles flashes de luces masacrando mis ojos. Mi cabeza reboto una y otra vez contra la superficie en la que me mantenían fuertemente sujeto.

Cuando mordí mi lengua tan fuerte como para arrancarla de un tajo, supe que algo iba terriblemente mal.

¡Dame una de Brivaracetam! —grito alguien en una parte— ¡Rápido, maldita sea!

Entre todo el revuelo, se filtró la sensación de que fui pinchado con una aguja.

El ritmo cardiaco bajo.

¿Eso qué significa?¡¿Qué significa?!

Señorita…

¡Juro por dios que si algo le pasa, cuando ponga mis manos sobre usted!

¡Pare! Antes de que tenga que sacarla de la ambulancia, a menos que usted sea un familiar directo, no está en la posición de exigirme que le informe sobre el estado de mi paciente.

¿Su paciente? El hombre que está ahí es Edward Cullen, mi prometido. Soy Isabella Swan y juro por dios que si algo le pasa, querrá nunca haber puesto sus sucias manos sobre él.

Bien, ¿quiere saberlo? Estamos frente a una crisis epiléptica, en conjunto con un cuadro de nauseas, vómito… le recomiendo que se siente y me deje hacer mi trabajo, no puedo perder ni un segundo.

En ese momento, todo se rompió.

Mi tiempo había terminado.

En lo último que pensé antes de dejarme llevar hacia la oscuridad, a pesar de que mi cuerpo dolía, pesaba y se sentía como un montón de mierda fue en Bella.

Inercialmente estire mi mano, aun si mi cuerpo no podía mantenerse a flote por sí mismo.

Si moría, lo último que quería era sentir a mi Bella.

Desee con todas mis fuerzas poder hablar y pedirle perdón, decirle cuando la amaba y añoraba, quise decirle que lo sentía por ser un imbécil, quise rogarle que nunca más me volviera a abandonar, aun si yo era un completo idiota.

Pensé en su dolor, en lo mucho que esto la afectaría.

La mataría.

Perderme de esta manera la mataría.

Cuando unos firmes dedos se enredaron con mi mano, al fin pude dejarme ir por completo de una vez por todas.

.

.

"La muerte es apacible, fácil, la vida es más difícil"

.

.

Holaaaaaaa hermosas ¿Y bien? Muchas si acertaron a la hora de pensar que una enfermedad fue lo que separo a Edward y Bella, en parte, esto no se queda aquí, aún queda mucho por desmenuzar y saber. Muchas creen que Renne un una hija de su mamá y están en lo correcto. Cuando Edward dice que no tiene límites, es porque DE VERDAD, esta mujer no tiene límites, en el siguiente capítulo Edward al fin le revela la verdad a Bella, aunque adelanto que va a ser muy difícil de procesar, Bella no solo tiene que lidiar con el regreso de Edward, el que él asuma su paternidad sobre Thomas, también con todos los secretos que hay alrededor de ella. No va a ser un proceso fácil, pero una vez que sepa la verdad su visión sobre todo se va a clarificar. En un adelanto mejor, agárrense y pónganse los cinturones de seguridad, porque esto se pone cada vez más bueno.

PD: Al fin tengo internet, como algunas sabrán estuve casi una semana sin internet, pero sobreviví hahaha. Ustedes no tanto, pero lamento la tardanza, por ello es que también me anime más a darles una doble actualización.

Las leo en los reviews siempre y no lo olviden: #DejarUnReviewNoCuestaNada.

Ariam. R.


Link a mi Facebook: www . facebook ariam . roberts . 1

Link al grupo de Facebook: www . facebook groups / 801822144011109 /