Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


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Fleurie – Hurts Like Hell

El camino de regreso a casa fue tenso.

Todos nos mantuvimos en silencio, aun si era muy extraño cruzar el pueblo con la patrulla de Charlie y el auto de James siguiéndonos el paso.

No pude evitar cuestionarme si estaba caminando a mi muerte final sin saberlo. Inconscientemente toque mi cuello, pasando la punta de mi dedo por la cicatriz justo debajo de mi cuero cabelludo, lo suficientemente pequeña para pasar completamente desapercibida para cualquier. No pada mí.

Era un recuerdo constante.

Esme, quien iba a mi lado conduciendo mi coche me dio una sonrisa amigable. Mi madre regreso su mirada al frente y yo pase mis manos sobre la pequeña espalda de Thomas. Él seguía dormido, lo que me tranquilizaba. Por ahora, Bella y yo necesitábamos aclarar las cosas para poder explicarle por qué yo lo tenía en brazos y no su madre. La sola idea de dejarlo ir de nuevo me destrozaba.

Ya no quería seguir renunciando a las cosas que amaba.

Por el espejo retrovisor pude divisar el auto de James.

Me imagine a Bella adentro y me pregunte si estaría igual de nerviosa que yo, o enojada, o si me odiaría más de lo que ya lo hacía.

No podía evitar, por más que lo intentara, no culparme por todo lo que estaba sucediendo. Si no hubiera vuelto a Forks… pero era casi doloroso imaginarme el escenario. No hubiera vuelto, ¿algún día me habría enterado de la existencia de Thomas?

¿Hasta cuándo tenia pensado decirme Bella que teníamos un hijo? ¿O tal vez nunca lo considero?

Tal vez yo tenía muchas explicaciones que dar, pero también yo quería un par de respuestas.

Esme estaciono afuera de casa y suspiro.

—Que día, ¿no?

—Demasiadas emociones.

El ruido de más autos estacionándose a nuestro alrededor dio por terminada nuestra breve conversación. La puerta de la casa se abrió de un tirón y mi padre salió hacia el poche, bajando las escaleras y apresurándose hacia Esme. Supuse que en el lapso que Bella había hablado con Charlie, Alice había salido de la casa Swan a tomar un poco de aire y yo preparaba las cosas de Thomas para marcharnos, Esme hablo con él.

Ella salió del auto y se apresuró a sus brazos, murmurando en su pecho. Carlisle la rodeo con sus brazos, acariciando su cabello.

Alice salió de la patrulla de Charlie.

—Lo dejaremos para después. —dijo en voz baja, pasando por mi lado sin mirar a nadie y entrando a casa.

Charlie se quedó a mi lado, viendo cómo se iba.

—¿Ella está bien? —fue lo único que atine a preguntar.

—Eso quisiera saber yo. —me dio una palmada en la espalda— Vamos adentro, esto pinta para ser una larga conversación.

Me resistí un poco, dándome cuenta de que Bella aun no bajaba del auto de James. Me fue imposible ver qué pasaba en el interior por los vidrios polarizados, pero supuse que ellos estaban teniendo su propia conversación.

—No se marchara. —Charlie me aseguró— Entrara cuando este lista.

Asentí, dejándolo ir.

Al entrar a la sala de estar lo primero que busque con mis ojos fue a Rosalie, ansioso de poner mis ojos sobre Max. Emmett debió notar mi gesto, porque se aproximó a mí.

—Está en tu habitación. —paso una mano por el pelo de Thomas, tan parecido a mio— No puedo creerlo, Carlisle ya me ha comentado todo lo que ha pasado. Es una mierda. No puedo creer que Renne…

Hice un gesto.

—Solo no la menciones. Creo que todos ya hemos escuchado demasiado sobre esta mujer todo el día.

Estuvo de acuerdo conmigo, haciendo un gesto afirmativo.

—Esme está muy afectada.

—Es por Bree. De alguna manera absurda salió a relucir en medio de toda esta porquería. Sabes cómo se pone mamá cada vez que Bree sale a relucir, es inevitable.

—¿Y Bella? —pregunto.

—Está afuera. Ella también está muy afectada, creo que todos lo estamos. Iré arriba a subir a Thomas y darle un vistazo a Max, asegúrate de llamarme si algo sucede.

—Lo que ocupes, hermano.

Subí las escaleras despacio, acercando a Thomas a mi cuerpo por el temor de caer. La puerta de mi habitación se encontraba abierta cuando llegue a esta, con una leve luz proveniente de una lámpara iluminando paulatinamente. Rosalie dormía profundamente en mi cama, con el rostro escondido entre las almohadas. Max respiraba pacíficamente mientras dormía en su cuna.

Cuidadosamente sostuve a Thomas de la espalda y lo separe de mi pecho.

Lo acosté al lado de Rosalie en la cama, jalando una manta y cubriéndolo con ella. Pase mis dedos pos su mejilla derecha, limpiando un poco de baba que tenía y quitándole el cabello cobrizo del rostro.

Mi pobre niño. Si tan solo supiera como resolver toda esta mierda para que el no saliera dañado. Esto ya lo había rosado, y para mí, eso ya era un suceso que no podría quitarme de la cabeza.

No permitiría que Alec volviera ni a respirar el mismo aire de mi hijo. De alguna manera, era hora de detener toda esta bola de nieve que se venía creciendo desde hace cinco años.

Rosalie se removido adormilada, parpadeando.

—Mierda. —se sentó en la cama— Me quede dormida. Y en tu cama, lo siento…

—No. —la detuve— Yo lo siento, últimamente te has encargado de Max lo suficiente. Lamento ser una molestia.

—No es ninguna molestia. Es un niño hermoso y además, mi sobrino. Tal vez no estoy casada con Emmett, pero puedes contar conmigo, Edward.

—Gracias.

—¿Cómo estás?

—No tan bien como desearía. —metí las manos en los bolsillos de mi pantalón— He tenido tiempos mejores. De todos modos, creo que es hora de que baje. ¿Tal vez debería llamar a Alice?

—¿Qué? —rodo los ojos— No seas ridículo. Me quedare aquí. Igual puedo tomar otra siesta junto con estos chicos guapos.

—Prometo no tardar tanto.

—Tomate el tiempo que necesites. —movió la cabeza en un gesto extraño— Hace un par de minutos tuve una llamada con Bella.

—Jamás pensé que este día terminaría así.

—Creo que ninguno de nosotros lo pensó si quiera. Es demasiado sub real.

—Muy, muy sub real. —apunte hacia la puerta— Creo que será mejor que baje. Si ocupas algo solo llámame.

—O tal vez llame a Emmett, dijo algo sobre llamarlo si escuchaba que las cosas se ponen feas.

—Ten el teléfono a la mano entonces. —intente bromear.

Regrese por mi camino hacia el pasillo y las escaleras.

Casi me caigo cuando vi a Bella esperándome al pie del último escalón. Ya no llevaba ropa formal, sino un chándal suelto, una sudadera y el pelo recogido en una firme coleta en lo alto de su cabeza.

—Esme me bajo un poco de ropa. Me cambie en el baño de aquí abajo. —señalo a la puerta a su espalda.

—Eso es bueno. —pare unos cuantos escalones arriba de ella, no muy seguro de acercarme.

—¿Thomas está bien?

—Dormido. Lo he dejado en mi habitación.

—Gracias por… haberlo tomado… yo… —miro al piso y luego de vuelta a mí— No sé si pueda hacer esto, Edward.

—Lo entiendo.

—Pero lo hare. No por ti, no por mí, por mi… —reconfiguro su frase— Por nuestro hijo.

La implicación de "nuestro hijo" me hizo flaquear. Escucharlo de su boca. Verla frente a frente, tan cerca, después de cinco años. Me aferre al pasamano de la escalera para contener la emoción que me provocaron sus palabras. Mis nudillos se pintaron de blanco, pero aun así logre mantenerme impasible.

—Lo que sea por Thomas.

—Lo que sea.

Me dio la espalda y se giró hacia donde todos se encontraban. Entrar a la sala de mis padres nunca se sintió tan asfixiante.

Todos me miraban, como si esperan que abriera la boca de una vez por todas y dejara salir todo.

No sabían lo que me pedían.

Bella se paró a un costado del sillón donde Charlie se encontraba sentado. Busque a James con la mirada, pero no le encontré.

Supuse que se marchó.

Aquello me tranquilizo un poco más.

Debió querer darnos nuestro espacio, sobre todo porque si me decidía a contarle la verdad a Bella, entonces él también saldría a relucir en medio de todo esto. Las formas tan extrañas que la vida tenia de burlarse de ti eran sorprendentes.

El primero en hablar fue Charlie.

—Renne se marcha de Forks esta noche.

—¿Q-Que? —Bella trastabillo en su lugar, aun si ya no llevaba tacos altos. Charlie la tomo de la mano y la obligo a sentarse a su lado. — ¿Así? ¿Sin más?

—Bella… —tomo su mano y la beso— Lo siento mucho, cariño.

Enojada, Bella quito la mano de entre las de su padre.

—¿Por qué nunca me dijiste de Renne y Alec, papá?

Charlie abrió los ojos, sorprendido por la dirección de la pregunta de Bella.

—Bella…

—No quiero más lamentos, quiero respuestas. Accedí a salir de casa sin hablar, porque no quería pasar ni un segundo más bajo el techo de Renne… esa horrible casa que me trae más recuerdos malos que buenos, pero ahora estamos aquí. En un lugar donde tampoco me siento del todo bien, entonces quiero respuestas. No solo las tuyas. —la siguiente frase fue dirigida a mi— También las tuyas.

—Y las tendrás. —le dije.

—Entonces, es hora de que todos hablemos. No más secretos, no más mentiras. —todos en la sala nos miramos, al aire volviéndose más pesado.

—Lo que dijo tu madre es verdad. Servicios sociales llamo. Tenían un niño. Peter. Hijo de Benjamín y Eva, amigos de Esme y tu madre. Y también es verdad que no acepte traerlo a casa.

—¿Por qué, Charlie? —mi madre intervino— ¿Por qué negarle un hogar a un pequeño que había perdido a sus padres?

Charlie miro a Carlisle, ambos conversando por medio de miradas. Al parecer no solo yo tenía secretos importantes que ocultar.

—Charlie había solicitado el divorcio dos meses antes de la llamada de servicios sociales. —hablo mi padre.

—Renne me lo negó enfurecida. —termino Charlie— Se puso tan errática que nuestra discusión alcanzo niveles exorbitantes. Me acuso de serle infiel y de querer separarla de las niñas.

—Lo cual no era cierto. —mi padre se inclinó sobre sus rodillas, encajando sus codos sobre ellas— El acuerdo de divorcio era bueno, demasiado bueno a decir verdad, considerando que las cosas eran completamente al revés.

—Mi madre era la que te engañaba, ¿verdad? —Bella pregunto.

—Sí, antes de Alec, hubo más. No solo uno o dos. Renne no podía contralarse y a pesar de que era muy cuidadosa de no llevar a cabo sus aventuras dentro del pueblo, algunas personas hablaban, los chismes eran simplemente inevitables. Cuando decidí descubrirlo por mí mismo no me fue difícil, ser un policía trae sus beneficios. La infidelidad dolió, pero no tanto como cuando me amenazo.

—Renee recurrió una semana después a mi despacho en Port Ángeles. Su cuerpo… ella tenía golpes por todo el cuerpo. Ella estaba dispuesta a interponer una demanda en contra de Charlie por maltrato.

Charlie se giró completamente hacia Bella. Su rostro cansado y demacrado.

—Dijo que me separaría de Clarie y de ti. No pude continuar. Carlisle intento convencerme, pero di marcha atrás con todo el proceso. Renne me propuso intentarlo una vez más y yo accedí. Luego vino con esta idea sobre adoptar a un niño. Me asuste, no podía permitirle hacerse de más armas. Descarte la idea y seguí adelante con esto. Después ella volvió a lo de antes, pero juro que jamás supe sobre su relación con Alec, Bella. Nunca hubiera permitido que aquello continuara, no con tu hermana y contigo de por medio.

—Papá… —Bella se echó a sus brazos y comenzó a llorar.

Charlie beso su coronilla una y otra vez, murmurándole palabras de consuelo.

Bella sorbió su nariz y se limpió el rostro con la manga de su sudadera.

—¿Cómo embona toda aquí, Edward?

Trague en seco.

—No lo hace.

—¿Qué quieres decir?

—Alec y Renne si fueron amantes, pero eso no forma parte de lo que paso hace cinco años, al menos no por completo.

Bella se mordió el labio. Sus labios se fruncieron y sus ojos se llenaron de lágrimas de nuevo.

—Sabía que no era mentira…

—Bella…

Tallo las manos sobre sus piernas y se puso de pie de un salto, saliendo disparada hacia la puerta.

Fui detrás de ella.

—¡Edward!

—¡Bella!

La tome del brazo antes de que pudiera salir por la puerta. Los sollozos que salían de su pecho me rompieron, ella estaba muriendo por dentro y solo yo tenía el antídoto capaz de curar las heridas de su alma que ahora mismo ardían abiertas y en carne viva. La tome en mis brazos mientras ella se revolvía entre mi cuerpo, dejando salir manotazos.

Una de sus manos impacto contra mi mejilla.

—¡Te odio!¡Maldita sea!¡Te odio! No sabes cuánto lo hago…

Los dos caímos al suelo, hechos una maraña de extremidades. Mis dedos dolían por la fuerza que aplique para que no se soltara de mi agarre y saliera corriendo por esa puerta.

La última vez que la deje ir, la perdí para siempre.

Su cuerpo se siguió agitando contra el mio, sus dedos se enterraban en mis brazos, arañando mi piel.

Con gusto aceptaría el dolor que ella me infringía si con ello podía apagar su sufrimiento.

Entre más intentaba retenerla entre mis brazos, ella más luchaba.

Una de sus piernas impacto contra mi rodilla, enviando un latigazo de dolor por todo mi cuerpo. La tome de la muñeca cuando logró escaparse de mis manos por el aturdimiento que me había provocado el dolor de su golpe.

Se giró enardecida. Sus chocolates ojos ardían con la furia de su propio dolor.

Y así, conmigo de frente a ella y casi de rodillas, deje salir la verdad.

—Fue un tumor. Estaba muy enfermo y los médicos me dieron pocas esperanzas de sobrevivir. Una semana después de que hicimos el amor por primera vez me dio el primer ataque de epilepsia, sentí que iba a morir, casi estaba seguro de ello. Cuando sentí que ya no podía más y que la oscuridad terminaría por tragarme, en lo único que podía pensar era en ti. No importaba nada más, solo tú. No podía hacerte eso, Bella. Iba a morir.

Abrió la boca, sus labios resecos boquearon. Dejo salir un alarido. Un sonido que estremeció hasta la última célula de mi cuerpo. Sus rodillas flaquearon y su cuerpo cayó en picada. Intente parar el impacto de su caída, con su cuerpo cayendo sobre el mio. Al entrar en contacto con mi cuerpo, trate de protegerla, pero su cuerpo rehuyó mi contacto.

Usos sus manos y pies para arrastrarse lejos de mí.

Su espalda impacto contra la puerta.

Sus ojos chocolates estaban llenos de dolor, lo blanco convertido el rojo y sus mejillas sonrojadas inflamadas por el llanto.

—¿Cómo pudiste? —siseo— ¿Cómo pudiste? Jamás te lo voy a perdonar.

—Bella… —estire mi mano con intención de tocarla, pero su cuerpo comenzó a temblar de nuevo cuando se dio cuenta de lo que pretendía. Deje caer mi mano y baje la cabeza.

Yo tenía razón, esto era diez veces peor. Todos estaban de alguna manera convencidos que la verdad le daría un poco de paz a Bella.

Eso no era lo que yo podía ver a través de sus ojos.

A través de sus ojos se pintaba solo el vestigio de lo que una vez había sido Bella, mi mejor amiga y la chica que ame profundamente. En su piel se pintaban los rastros de las lágrimas que yo había provocado y sus labios supuraban de tan fuerte que los mordía.

Era el más grande hijo de puta que existía.

—Por eso aceptaste irte a Phoenix, ¿verdad?

—Lo planeaba.

—¡¿Lo planeabas?! —grito— Me querías lejos. Ni siquiera puedo creerte. Te enamoraste de Clarie, decidiste que ella era mejor que yo. Tiraste nuestro futuro por la borda por una follada... quería todo contigo, Edward. Te lo di todo. Quería tanto ser suficiente para ti, deseaba que supieras que te apoyaba y que así como yo contaba contigo, tú podías contar conmigo. Pero tú mandaste todo a la mierda. Tu enfermedad no nos quitó nada, fuiste tú.

No le dije nada. Mantener la boca cerrada era mejor que hablar. Porque ella tenía razón. Mi enfermedad no fui la culpable de que yo la dejara, fui yo. Yo con mis miedos y debilidades, yo con mi temor a enfrentar la realidad, yo y mi egoísmo hicimos esto.

Las lágrimas se deslizan por mi rostro.

Ella tapo su rostro con sus manos.

—Nos quitaste todo. ¿Dime de que sirvió? Te llevaste contigo mi alma y no importa cuánto luche por recuperarla, nunca más volveré a ser esa chica. Quizás no moriste, Edward. Pero yo sí, elegiste matarme, a mí y a nuestros sueños.

—Solo quería protegerte.

Dejo salir una risa histérica.

—Excelente trabajo. ¿Sabes que es lo peor? Que no puedo mirarte a la cara, Edward. No puedo. Cuando te miro solo te veo a Clarie y a ti en una cama semidesnudos.

—Nunca fue mi intensión lastimarte, tenía un plan, Bella. No te engañe.

—¿No me engañaste? Te casaste con ella.

—Lo hice. Pero las circunstancias…

—Y una mierda las circunstancias. ¿Entonces cómo se supone que debo reaccionar?¿Debo creer que realmente existió una enfermedad?¿Qué realmente nunca quisiste lastimarme?

—Se me salió de las manos, Bella. Nadie te prepara para tener cáncer. Era inmaduro, iluso y me deje llevar por las ideas equivocadas.

—¿De que estas hablando?

Me maldije una y mil veces por hablar demás. Por dejarme llevar por las emociones a flor de piel.

Apreté la mandíbula.

—¡Dímelo! —gruño furiosa.

—No puedo, no puedo… —me puse de pie.

De un salto ella se puso a mi nivel, ahora era ella la que venía a por mí. Agarro mi camisa y la jalo en puños cerrados.

—¡Habla!¡Maldita sea!¡Solo hazlo!

—Cariño… —Charlie nos interrumpió. Camino hacia Bella y la alejo de mí, obligándola a soltar el agarre sobre mi camisa. Agarro su rostro entre sus manos para hablarle de frente a frente— Cariño, tienes que parar.

—Estoy cansada, papá. Estoy tan cansada, juro que solo estoy aquí por Thomas. —sollozo— Lo odio, papá. No soy esta persona, yo le amaba, más que a mi vida. Me lo debe, me debe la verdad.

Cerré los ojos.

Hice mis manos puños y di por fin, la última estocada que destruiría el corazón del amor de mi vida.

—Fue Renne. —escupí el nombre de la madre de Bella y Clarie— Renne se enteró de mi cáncer y me convenció sobre mentir. Falsifico documentos y me acompaño a cada revisión médica, ella me convenció para dejarte e ir a Phoenix, así como me lo pediste semanas antes. Se supone que ahí podría continuar con mi tratamiento y considerar la intervención quirúrgica, sin embargo algo cambio. Ella cambio de opinión. La noche de la fiesta de Jessica, ella planeo el encuentro entre Clarie, tú y yo.

Bella jadeo.

—Dime que estas mintiendo… —su voz se rompió en la última palabra.

—No lo hago. Nunca supe de que manera, pero ella movió sus cartas de la manera correcta para que llegaras esa noche.

—Ella me dijo dónde estabas. Dijo que llamaste y dejaste un m-me-mensaje. —tartamudeo.

—Nunca llame ni deje un mensaje, lo que si hice fue citar en esa fiesta a Clarie, esa noche Clarie y yo teníamos una conversación importante. Lo que viste en esa maldita habitación… las cosas son fueron como piensas.

—Puedo entender lo demás, no el hecho de que Clarie y tú se encontraran semidesnudos.

—Nunca estuve desnudo con ella. En realidad esa noche vomite sobre ella por lo mal que me sentía, mi camisa también salió manchada. Solo fue eso, Bella.

—Me sacaste de la habitación. ¡Estabas ocultando algo!

Estaba tan cansado de intentar explicarlo, ¿pero cómo romper una promesa que jure proteger? No solo estábamos en juego Bella y yo, también la vida de un ser inocente. Si decía la verdad, salvaría a Bella, pero todos y cada uno de los sacrificios que había hecho Clarie serían tirados por la borda. Todo su dolor seria en vano.

Mi corazón me lo dijo, era hora de elegir.

A lo que hui todos esos años, a lo que nunca pude enfrentar. Decidir entre el amor de mi vida y mi mejor amiga. Esta última mi esposa, mi compañera por esos dos largos años de sufrimiento agónico tanto físico como mental, la chica que limpiaba mi porquería y se conformaba con lo poco que pude darle durante nuestro matrimonio.

Me jure, antes de pronunciar cualquier palabra, que continuaría con mi promesa. A pesar de que esta seria rota, a pesar de que de una o otra forma terminara pisoteando todo el sacrificio de Clarie Swan, haría todo lo posible por proteger su mayor secreto. Con uñas y dientes.

Lo lamento, cariño. Lo lamento.

—Lo hacía. —al fin pude hablar, aunque mi garganta quemaba y mi mente no dejaba de luchar contra lo que estaba a punto de hacer.

—¿De que estas hablando?

—No intentaba ocultarte mi supuesta infidelidad. Era algo mucho más importante.

—Díselo. —Charlie demando.

Bella noto que el agarre de Charlie sobre ella se tensó. Sus ojos buscaron los suyos, pero Charlie cuadro la mandíbula y desvió la mirada.

—Clarie estaba embarazada. Tu hermana… tuvo un hijo de Alec. Aquel día, ella decidió por fin el futuro de su hijo, o eso pensaba yo. Era imperativo que nadie se enterase del embarazo, ni siquiera tú.

—¿Por qué?

—Porque Renne decidió que lo mejor para Clarie era darlo en adopción, aun si Clarie nunca estuvo dispuesta a hacerlo, Renne la manipulo y la obligo.

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"¿Cómo puedo decir esto sin romperme?

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No estoy llorando, no estoy llorando, Pues bien. Ahora lo saben, en términos generales. Aún falta ver los detalles y desmenuzarlos, ¿pero estamos conscientes que para Bella es muy doloroso saber cómo Edward prefirió alejarla y apoyarse en su hermana?¿Y dónde está el hijo de Alec y Clarie?. Para este capítulo no queda aún claro, pero ya les digo yo, Edward no tuvo nada que ver con Clarie durante todo el tiempo que fue novio de Bella y el transcurso de la enfermedad de Edward, de hecho ellos no hicieron su matrimonio "real" hablando del ámbito sexual hasta un año después de que se casaron por circunstancias que muy pronto nos enteraremos, también aprovecho para aclarar un par de cosas que les dejare aquí abajito, les agradezco por siempre leerme y por el apoyo tan tremendo que recibo todos los días.

PD: Edward NO engaño a Bella con Clarie, James y Edward si se conocieron en el pasado, Max si es hijo biológico de Edward, Thomas también es hijo biológico de Edward, Bella y Clarie SI son hijas de Charlie, Renne no es la villana de esta historia, Peter y Alec son la misma persona (para algunas se volvió confuso) Peter creció enojado con Renne porque ella tenía a su familia y él no podía formar parte de ella, luego se enamora de Renne y para colmo sigue siendo "su secretito", como venganza se acercó a Clarie y la enamoro, usando su segundo nombre: Alec, lo de Bree no es un secreto, toda la familia Cullen esta consiente de la existencia de la hija mayor de Esme, no quiero romantizar la relación de Alice y Charlie, pero es algo que se tiene que dar pues ellos merecen dar un cierre a su historia, Carmen SI es un personaje de gran importancia y si, este si es un culebrón mexicano (hahahahaha, pequeña broma que comente en el grupo de Facebook por un review que recibí).

PD2: Para el próximo capítulo contestare reviews. Gracias a la vida y todos los astros voy a salir de vacaciones dos semanas y me van a tener más activa por estos lares.

Las leo en sus reviews siempre y no lo olviden: #DejarUnReviewNoCuestaNada.

Ariam. R.


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