Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


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Tom Walker – Angels

Su respiración agitada sacudió su delgado cuerpo. Las puntas de su cabello me picaban en el cuello debido a que su rostro se encontraba recostado sobre mi hombro, sus lágrimas mojando la tela.

—Tengo que… —se separó de mí, se puso de pie de un salto y comenzó a caminar por la habitación. Sin rumbo, con los ojos chocolates perdidos y las manos apretadas en puños.

Me preocupaba que pudiera hacerse daño.

Eran demasiadas emociones para su frágil mente.

La estaba viendo deshacerse frente a mí y no podía hacer nada. Maldije una y otra vez a Renne y a Alec. Porque a pesar de estar muertos, habían logrado la forma de colarse por las grietas. Ahora mismo no importaba cuánto daño nos hubiera hecho Renne, algo era seguro, Bella lloraría y sufriría su muerte.

Sus hombros se hundieron.

Me levente para ir hacia ella, pero en cuento vio mis intenciones se apartó y se abrazó a sí misma.

Fue como un puñal directo al pecho.

El sabor amargo de su rechazo me llenó la boca.

—Bella. —deje caer mis brazos a mis costados.

Si no permitía sostenerla, ¿qué más podía hacer por ella? Necesitaba que no me alejara, no después de decirle la verdad sobre mi matrimonio y la muerte de Clarie. La voz en mi cabeza se hacía más fuerte, diciéndome que este podría ser el final.

—Ahora mismo no puedo, Edward. No puedo soportarlo. —camino hacia el armario— Necesitamos marcharnos.

Comenzó a rebuscar en el closet. Luego los cajones. Estaba en piloto automático, tratando de no derrumbarse del todo.

—¡Necesito un maldito abrigo! ¡No hay nada! —se acercó a una de las maletas ya empacadas y la abrió— Maldita sea, no podemos quedarnos mucho más tiempo.

—Mírame, Bella. ¡No te escondas de mí! ¡No ahora!

Todo mi cuerpo comenzó a hormiguear.

—¡No me importa! —grito. Limpio las lágrimas de sus mejillas de un manotazo— Quiero volver a Forks. Ahora.

Avance hasta la puerta de la habitación y la cerré, no quería que los niños se despertaran para encontrar a su madre así.

—No sé si sea lo mejor, Bella.

Arrastro una de nuestras maletas y la dejo caer en el suelo. Siguió buscando entre toda la ropa, sin obtener nada. Al final termino por tomar la última chaqueta que encontró con dedos temblorosos.

—El maldito FBI está en tu casa. —evito mirarme, mientras empezaba a meter la ropa en la maleta de nuevo— ¡El maldito FBI! Querrán hablar con tu familia y con mi padre y…

Le quite la maleta y la sostuve por las muñecas.

—Déjalo.

No me refería a lo ropa o a la maleta, ni siquiera a regresar a Forks, sabia a donde se dirigía esto. Hacia mí.

Su barbilla tembló.

—No puedo perderte.

—Cariño…

—Todas las personas a las que amo se van, Edward. Primero Marie, tú, Clarie, y ahora Renne, y trato, estoy tratando un motivo por el cual volver a Forks. Y me digo que es por ella. —un sollozo angustiado salió de su garganta— Pero no es por ella, y eso me hace sentir como un monstruo, porqué cuando Rosalie dijo que el maldito FBI estaba en tu casa, solo pude pensar en ti.

Solté sus muñecas y me aferre a su nuca.

—No me vas a perder.

—Lo mismo dijiste hace cinco años y mira donde estamos.

Nos forcé para que ambos pudiéramos sentarnos sobre el suelo, la tomé de las caderas y la hice subir a mi regazo. No podía tener suficiente de ella. Tomé su rostro y la besé.

Sus lágrimas mojaron mis mejillas, pero no me importo. No me importaba nada con tal de darle lo que necesitaba. Sacaría el dolor de su sistema y me quedaría con el para siempre. No importaba que pasara, o si ella misma no podía creerlo, nadie me separaría de ella. No de nuevo.

Gimoteo entre mis labios, aun llorando, mientras me adueñaba de su boca. La acaricie poco a poco con mi lengua. Mis dientes buscaron su labio inferior y lo mordisquearon.

La deje ir, lo suficiente para poder hablar.

—Me tienes tomado de todas las formas posibles en que una mujer puede tomar a un hombre desde que mis ojos se posaron en ti, Bella. Y no hay vuelta atrás desde que volví a Forks, sabía que venía a por ti. Tenía que recuperar lo que siempre fue mio.

Se aferró a mi camisa.

—¿Qué tan jodida tengo que estar para seguir amándote después de todo? —susurro— Después de la muerte de Clarie y ahora la de Renne. Algo está muy mal en mí, Edward.

Acaricie su mejilla.

—Tu corazón está confundido después de descubrir toda la verdad. Recientes a Clarie y a Renne, pero siempre formaran parte de ti. —una lágrima más escapo, hasta bajar por su mejilla y empapar mi mano— Nunca te ocultes de mí, Bella. Tu dolor es mi dolor.

Se mordió el labio inferior.

—¿Cómo puedo lidiar con todos estos sentimientos? Una parte de mi está a punto de partirse en pedazos por que la mujer que me dio la vida se fue. No fue perfecta, pero no siempre fue de esa manera. No reconozco a la mujer de la que todos hablan, no la reconozco cuando cimento mi dolor y mi tristeza, cuando amenazo a mi padre e hizo a mi hermana una desgraciada.

Besé su frente.

—Entonces déjalo ir esta noche con ella. Quédate con lo mejor de ambos mundos y déjala ir, Bella.

—Quería respuestas.

—Te daré todas las que tenga.

Enterró el rostro en mi pecho, llorando en silencio.

Al apartar su preocupación por mí… por nosotros, solo quedo el dolor por la pérdida de Renne.

Abrace más su cuerpo curvilíneo y trate de arroparla con mis propios brazos.

—No me sueltes.

—Nunca.

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Terminamos viajando al dia siguiente por la noche.

Bella se había mantenido entre mis brazos, llorando toda la noche. A la mañana siguiente me pidió que consiguiera un vuelo lo más pronto posible. Intente hablar con ella sobre Renne o Alec, pero no me dejo. Algo era seguro, tal vez había logrado alejar los fantasmas de su cabeza por un par de horas, pero ahora ellos la tenían tomada.

La tensión constaté de su cuerpo me lo decía.

Miré por el espejo retrovisor a nuestros niños. Ambos iban dormidos entre un par de mantas en sus sillitas. Thomas se encontraba con la cabeza colgando y la tablet en las piernitas, los cascos puestos.

Bella se los puso apenas iniciar el viaje al aeropuerto porque esperábamos la llamada de mi padre y no queríamos que nuestro niño escuchara nada.

Ella quería saber cómo iban las cosas.

Mi teléfono vibro sobre el tablero de la SUV.

Apenas Bella lo escucho, se estiro y contesto la llamada con el altavoz activo.

—Carlisle.

Bella. Cariño, ¿cómo estás?

Bella se dejó caer en el asiento del auto. No me gustaba nada el pálido de sus mejillas ni como retorcía los dedos sobre su regazo ansiosamente, pero intentaba ignóralo con todas mis fuerzas.

No necesitaba confrontarla cuando la ansiedad se la estaba comiendo viva. No importaba que no hubiera probado bocado en todo el dia o que estuviera más silenciosa de lo normal.

Trataba de animarme a mí mismo a creer que las cosas marcharían mejor apenas llegáramos a Forks.

La observe por un segundo.

Llevaba el pelo chocolate sobre la cabeza en un moño desordenado, vestía una sudadera mía y un par de shorts de franela, haciéndola ver más joven cuando frunció el ceño y le contesto a Carlisle.

Regrese mi atención a la carretera.

—Como la mierda. No quiero hablar de Renne o de su amante. Quiero hablar de Edward. —decidió.

La línea se quedó en silencio del otro lado por un minuto.

Ya veo. —fue lo único que dijo mi padre.

—¿Qué tan segura es esta línea para hablar? —dije yo en respuesta.

Escuche algo de movimiento al otro lado, algo como un par de susurros y una puerta siendo cerrada.

Muy segura, es la que uso con mis clientes. Ahora, cuéntame más de esas preocupaciones tuyas, Bella.

—Quiero a Edward fuera de toda esta mierda, no estoy dispuesta a hablar con el FBI si se acercan demasiado a Edward. No me importa quien haya muerto, mi familia es la prioridad.

Un nudo se formó en mi garganta al escucharla.

Sin embargo, no puedes evitar que ellos hagan preguntas.

—¿Qué tipo de preguntas? —me mantuve al dia con la conversación.

—Han interrogado a Charlie, lo que no es de extrañar considerando que los trámites de su divorcio ni siquiera habían iniciado oficialmente, pero Forks es un pueblo pequeño y las noticias corren rápido. Sabían que ya no estaban juntos. Indagaron sobre su vida, lo común: su rutina, como se llevaban, el motivo por el cual dejaron de vivir juntos.

Bella se acercó al teléfono.

—¿Ellos… tienen en la mira a Charlie? Creí… Rosalie dijo que parecía una pelea. Ellos… —titubeo— ¿fueron asesinados?

—Hay un video. No debería decirte esto por teléfono, Bella.

—Quiero saber. —demando ella.

Estire mi mano y apreté su muslo.

Renne fue encontrada en la bañera del motel con señales de asfixia y Alec en la cama con un balazo en la cien. El arma en su mano. Uno creería que los vecinos habrían escuchado el impacto, pero no fue así. Por lo que de no ser así, él debió usar un silenciador para suicidarse luego de asesinarla. No sé encontró ninguno en el lugar. Esta mañana me han llegado un par de notas de la investigación, tengo algunos contactos, y al parecer a pesar de las pruebas que le hicieron a Alec, no hay rastros de pólvora, por lo que es imposible que él disparara sin dejar rastros.

Bella tapo su boca.

Su otra mano busco la mía en su muslo y se aferró a ella.

—¿Qué hay con Renne? ¿Concuerda la muerte?

Asfixia por sumersión. Sin muestras de lucha. Sin ADN. Concuerda con Alec, debió confiar en la persona que estaba con ella, debió tomarla desprevenida y vulnerable.

Vi a Bella suspirar profundamente.

—¿Qué h-hay con el video?

Es de una cámara de seguridad en el estacionamiento del motel, nada seguro, pero quieren tener todo en la mira. No tengo la información completa, pero sé que debe ser algo importante. Los agentes del FBI. Son un hombre y una mujer. No son fáciles de manejar ni cuidadosos a la hora de hacer preguntas. Tienes que estar lista para el interrogatorio, Bella.

De solo pensar en Bella pasando por eso se me revolvía el estómago.

—¿Podemos evitar el interrogatorio?

Puedo retrasarlos, no evitarlos. Eso solo nos traería problemas innecesarios, hijo.

—Ofréceme.

Bella me miró.

—¿Qué? No. —negó.

Le ignore.

—Ofréceme. Alega que ella está muy afectada y que necesita unos días más antes de acceder a un interrogatorio. Lo que sea con tal de comprarle más tiempo.

—¡No! No puedes hacer eso. —se agito.

Aleje mi mano de la suya y me aferre al volante. Necesitaba canalizar mi frustración.

—Lo que no puedo hacer es permitir que pases por algo así en el estado en el que te encuentras. —dije.

—¡¿Cuál estado?! —paso las manos por su cabello— ¡Estoy bien!

—No me digas que estas bien. —murmure entre dientes— No. Lo. Hagas. No me mientas.

Abrió los ojos como platos. Luego, golpeo el tablero y subió los pies al asiento, se abrazó a ellos y escondió la cabeza entre sus rodillas. Justo en ese momento entre al estacionamiento del aeropuerto.

Busque un espacio vacío y estacione la SUV.

Tomé el teléfono.

—¿Puedes hacerlo, papá?

Hay pocas cosas que no puedo hacer. Conseguiré una entrevista para ti, para la familia… tendrán que pasar por todos antes de llegar a Bella. Eso les comprara algo de tiempo. —carraspeo— Emmett los recogerá en el aeropuerto cuando lleguen, está casi listo para salir.

—Agradécele de mi parte.

No hay nada que agradecer, Edward. Somos tu familia y la de Bella. No hay nada de lo que uno no sea capaz de hacer por la familia. Nos vemos en un par de horas, hijos. Los quiero.

La línea de quedo vacía cuando corto la llamada.

Me quede mirando al frente, sin atreverme a mirar a Bella. Al pasar de unos minutos, Thomas se removió en la parte de atrás de la camioneta y dejo salir un par de gruñiditos.

—¿Papi?

Su vocecita hizo apretar mi corazón.

—Hola, campeón. —salí de la camioneta y abrí la puerta de atrás.

—¿Mami? —Bella no se movió a pesar de su llamado.

Le quite la manta y la tablet de las piernas, las guarde en su mochila y lo incentive a salir del auto.

—¿Mami? —volvió a preguntar, esta vez un poco más urgente. Su boca formo un puchero y sus hombros de hundieron— ¿Mami está molesta?

Lo cogí en brazos y me levante.

—¿Qué tal si le das un abrazo a mami? —susurre sobre su mejilla, mientras rodeaba el auto— No está molesta, ella te ama muchísimo, pero está un poco triste.

Para cuando llegue al lado del copiloto, Bella ya estaba más recompuesta.

Abrió por ella misma la puerta y recibió a Thomas con los brazos abiertos. Nuestro niño se aferró a su cuello y le dio un beso torpe en la nariz.

—¿Estas triste, mami?

Bella acaricio su cabello cobrizo despeinado.

—Mami tiene el corazón un poco apachurrado. —le dio un beso de esquimal, nariz con nariz— ¿Recuerdas cuando tu tortuga murió el año pasado? Lloraste por días antes de poder sentirte feliz de nuevo.

—Francis era una tortuga muuuuuy especial.

Me acuclillé a su lado.

—Sí que lo era. —concordó Bella.

Thomas me miró con ojos verdes tristes.

—Me hubiera gustado que conocieras a mi tortuga, Edward.

—Seguro que habría sido hermoso. —estire mi mano para poder acariciar su espalda.

—Mamá me la compro apenas nacer.

—¿Es eso cierto? —le pregunte a Bella.

Ella asintió con los ojos llenos de lágrimas retenidas.

—La abuela Renne la trajo a casa una noche. Había ido a una de esas convenciones del yoga y se la dieron como regalo. —rio triste— Odiaba todo lo que viniera del mar y estuviera vivo. Aun puedo ver su rostro cuando me la regalo. Insinuó que la tirara por el retrete, pero me fue imposible.

Un par de lágrimas escaparon de sus ojos.

—¿M-Mami? —Thomas recorrió con sus deditos la humedad— ¿Mami porque lloras? ¿Recordaste a Francis? Dijiste que estaba en el cielo y que en el cielo se encontraría con las almas de todas las tortugas del mar.

Bella agarro su manito y la mantuvo contra su rostro.

—Así es, cariño, pero no estoy llorando por Francis. Amaba a Francis tanto como tú lo amabas, pero ahora mismo… —su cuerpo se sacudió un poco al retener un sollozo— estoy llorando porque ahora alguien más se ha ido con Francis.

La presión en mi pecho se hizo presente al ver la mirada inocente en el rostro de mi hijo.

—¿Alguien más fue el cielo?

El rostro de Bella se arrugo al responder.

—La abuela Renne ahora está en el cielo.

—¿Con Francis? —pregunto con voz baja.

Bella asistió.

La barbilla de Thomas comenzó a temblar hasta que sus mejillas se colorearon de rosa y sus lágrimas acompañaron a las de Bella.

—¿Por qué las personas buenas se van al cielo, mami?

Aquello me provoco nauseas.

Bella abrió la boca para responderle, pero ningún sonido salió de su garganta. Sus ojos buscaron los míos. Suplicaba mi ayuda. Joder. ¿Cómo le dices a tu hijo que su abuela de ninguna manera fue una buena persona? No, maldita sea. Dejar que Renne y Alec pusieran sus garras sobre la inocencia de mi hijo se encontraba fuera de discusión.

No me importaba mentir.

Necesitaba protegerlo. Mantener esos dulces ojos verdes inocentes y sus buenos sueños intactos.

—No hay una explicación el porqué, campeón, pero algo es seguro, ahora ella está en un lugar muy bonito.

—¿Es un ángel?

Bella sonrió entre lágrimas. Joder, era una de las primeras reacciones que había visto en ella más allá de las lágrimas y la tensión que regía por todo su cuerpo.

Algo en el gesto me dio tranquilidad, fuera lo que fuera, lo superaríamos.

Teníamos dos hombrecitos por los cuales luchar.

Bella limpio las lágrimas en las mejillas de nuestro hijo.

—Sí. Un ángel.

—¿Crees que tenga alas? ¿Alas grandes y brillantes?

—Creo que podría ser.

Thomas frunció el ceño.

—¿Vamos a ponerla en una caja y dejarla ir en la playa La Push como Francis?

—¿Te gustaría?

—Creo que sería bonito. Quiero recoger flores y dejarlas en su caja.

—Veremos qué podemos hacer —dije poniéndome de pie— Ahora… —abrí mis brazos para él. Besó a su madre en la mejilla y salto hacia mí— ¿Vamos a casa?

—¡Sí! Extraño a Jerry. Le tengo que contar que mi abuela ahora es un ángel. ¿Crees que me crea?

—Ya lo creo.

Tomamos a Max en su carriola, bajé las maletas del maletero y Bella agarro a Thomas en brazos. Deje las llaves de la SUV MAX en el contacto de la camioneta. Según la agencia, pasarían por ella en un par de minutos más.

Había un sabor agridulce sobre finalizar el viaje así.

Esperamos al menos una hora y media más para poder abordar el avión.

Viajaríamos directo a Seattle, donde Emmett y tal vez Rosalie, nos estarían esperando.

Los cuatro asientos se encontraban listos, sin embargo Bella removió el descansabrazos y se recostó en los dos asientos con Thomas abrazado a su pecho. Yo me encargue de Max. No solía ser muy inquieto, por lo que no tardó mucho en quedarse dormido durante el vuelo.

Bella y Thomas le siguieron después.

Verlos a los tres dormidos me hizo ver lo frágiles que eran. Si mi padre estaba en lo cierto y alguien había matado a Renne y a Alec, haciéndolo parecer un asesinato y suicidio pasional, tenía que asegurarme que mi familia estuviera a salvo.

Una azafata se acercó a nosotros a la mitad del vuelo.

—¿Se le ofrece algo? —miró con ternura a Bella, Thomas y Max.

Agradecí el gesto.

—¿Una manta? —pregunte.

—Por supuesto. —se fue y volvió en un minuto con una manta de color azul. Me sonrió amablemente y la extendió sobre Bella y Thomas— ¿Vacaciones familiares?

—Sí.

—Tengo tres hijos, es toda una locura cuando salimos de vacaciones, los entiendo completamente. —un pasajero unos asientos más adelante le hizo una seña— Son una hermosa familia. —dijo antes de irse— Que tengan un buen viaje.

—Gracias.

Se terminó de marchar.

Cerré los ojos y suspire profundamente, abrazando más cerca a Max. El sueño termino por vencer mis pensamientos. Lo siguiente que sentí fue una caricia ligera sobre mi mejilla derecha.

—Edward. —la voz de Bella susurro en mi oído.

—Mmmm…

—Llagamos.

—Maldita sea. —apreté los ojos antes de abrirlos— Me quede dormido. Mierda, lo siento, cariño.

Apretó los labios.

—Tienes derecho a estar cansado también. Me has estado cuidando los últimos días. Perdóname por ser una carga.

Suspire.

—No eres ninguna carga.

Sus dedos revolotearon por debajo de mis ojos.

—Tus ojeras no cuentan la misma historia.

—Siempre he tenido unas ojeras espantosas. —le di una excusa.

Trato de aguantar una sonrisa, pero la atrape justo a tiempo. Con mi dedo indice toque su barbilla.

—Odio verte deprimida.

—Al menos eso me puede ayudar a no verme como una perra fría frente a los cretinos del FBI. —susurro por lo bajo— No quiero que te pongas bajo la lupa para protegerme, puedo tomar lo que den, no quiero que te pongas en riesgo. No por mí.

Pasajero a pasajero fueron bajando. Me senté recto sobre el asiento y le apunte con la cabeza la parte de arriba.

—¿Me ayudas a bajar la carriola?

—Estas tratando de distraerme…

—En realidad tengo el brazo entumido por Max, pero…

Rodó los ojos y salió del asiento, Thomas se acercó a mí y vio a Max atención.

—¿Por qué duerme tanto tiempo mi hermanito, papi? —era la segunda vez en el dia que le llamaba de esa forma.

A veces Edward, a veces papi, íbamos poco a poco.

—Es pequeño todavía y necesita dormir para crecer grande y fuerte. —le respondió Bella.

Me puse de pie, agarre la mochila de Thomas y comenzamos a caminar por el pasillo para salir del avión. Desembarcamos todos. Bajamos del avión y caminamos hacia la sala de espera para recoger nuestro equipaje.

Apenas entramos identifique a Emmett en la sala de espera. No fue difícil, puesto que era más grande que cualquier otro hombre. A su lado, estaba Rosalie con una expresión preocupada y cruzada de brazos.

Thomas corrió del agarre de Bella.

—¡Tio Emmett! —mi hermano se agacho para atraparlo.

Junto con Bella, desplegamos la carriola y acomodamos a Max. Con el ajetreo mi hijo menor despertó, abriendo sus ojos chocolates y mirando a su alrededor con interés.

Bella besó su cabecita antes de ponerlo en la carriola.

—Ya estamos en casa, bebé. —la deje llevar la carriola. Si eso le sentaba bien, estar cerca de nuestros hijos, no sería yo quien se lo impidiera.

Nuestros.

No podía pensar en Thomas y Max sin pensar en Bella.

—Bienvenida a casa. —Rosalie abrazo a Bella— Lo siento mucho, cariño.

Bella correspondió su abrazo.

—Gracias.

La rubia se apartó sin soltarla del todo.

—Estamos aquí para acompañarte y ayúdate. Lo que sea, solo pídelo.

—Solo quisiera que esto terminara ya.

Emmett la alcanzo y le dio un beso en la mejilla.

—No falta mucho, Bells. Ahora, larguémonos de aquí. Recogimos sus maletas mientras ustedes desembarcaban, papá me mando los tickets electrónicos al salir de casa, ya todo está en el auto.

—¡Quiero ir con la abuela Esme! —exclamó Thomas.

—Justo allá vamos, Thomy. —le consoló Rosalie, caminando por delante de nosotros.

Atraje a Bella por los hombros.

—Todo va a estar bien, cariño.

—Eso espero.

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Cubrí a Bella con una manta. Nada más llegar a casa volvió a caer dormida sin más. Se había negado a comer, pidiéndole a Carlisle que le volviera a contar sobre la muerte de Alec y Renne. Mi padre no le dijo más de lo que nos dijo por teléfono hace un par de horas, pero de alguna manera, Bella necesitaba oírlo de nuevo.

No sé qué estaba buscando entre las palabras, pero algo había allí, solo tenía que encontrar la manera de cómo llegar a ello. No quería presionarla. Como si ella necesitara escucharlo mil veces más, así seria.

Max se encontraba en su habitación y Thomas no estaba en casa.

Apenas llegar a Forks pidió ir a visitar a su amigo Jerry. Se lo permitimos, porque no queríamos que notara algún cambio en su rutina o se sintiera obligado a estar en casa mientras el ambiente era tan lúgubre.

Quería asegurarme de que ella estuviera bien antes de bajar. Carlisle me escucho y había logrado concertar una cita con los agentes del FBI.

Ellos no sabían que Bella se encontraba aquí mismo, y me parecía mejor que se mantuvieran las cosas de la misma manera. Prefería esperar al interrogatorio. Identificar sus patrones y tácticas para trabajar. No quería lanzar a Bella los lobos por más que ella quisiera asumir esa responsabilidad.

Vi de reojo como Rosalie se recargo en el marco de la puerta de mi habitación.

—Parecía que lo estaban pasando bien antes de que yo llamara. —dijo— Llevo dos malditos días recriminándome por eso.

—No es tu culpa.

—Se escuchaba tan afectada al teléfono que… de un momento a otro me di cuenta del error que cometí.

Me pregunte hasta donde había escuchado Rosalie. No terminaba de recordar si la llamada fue cortada o no.

—Nos encontrábamos relajados preparando las maletas, fue todo un impacto para ella después de los días que pasarnos, pero estará bien, volverá a ser ella misma, solo necesita pasar por el duelo.

—Es una mierda. —dejo la puerta para adentrarse en la habitación— Perdió a su hermana y madre en menos de un año…

Obvie la llamarada de furia que vino después. Me mostré impasible y mantuve mi mierda junta.

—Joder… Soy una imprudente. Lo siento, Edward.

—No me molesta. —conteste con aspereza.

—He estado con los nervios de punta desde que esos idiotas se plantaron en la puerta para hacer todas esas horribles preguntas. Acribillaron a Emmett por todas partes como si fuera un maldito criminal.

—Es su trabajo después de todo. —le recordé.

Al fin la miré.

—Carlisle me dijo que te vas a entrevistar con ellos esta tarde.

—Así parece.

En ese mismo momento Esme apareció en la puerta.

—Tu padre quiere hablar contigo, mientras comes algo antes de que lleguen los agentes. —comento con tono maternal.

—No tengo ham…

Levanto la mano y me señalo.

—A comer. Ahora. No puedes tener ese interrogatorio sin nada en el estómago. Cuando termines voy a tener una bandeja lista para Bella. Ella también necesita algo de alimento.

Rosalie se sentó en la cama.

—Ve, yo la cuidare.

Me sentí inseguro al respecto.

—Oye. —me llamó— He sido una idiota últimamente, pero sé cómo cuidar a Bella. Es mi mejor amiga. Esme tiene razón, necesitas comer y mantenerte fuerte.

Suspire. Dos contra uno. Eso no me sonaba justo.

—Suena bien.

Me incorporé.

Rosalie tomó mi lugar,

—Anda, ve, ve. —sacudió la mano.

Mi madre me espero en la puerta. Juntos bajamos las escaleras. Al bajar me dio un olor a especias y pollo.

Entramos en la cocina solo para ver a mi padre sobre la barra de la cocina con muchos papeles regados por aquí y por allá. Llevaba el pelo rubio despeinado y los lentes en el puente de la nariz.

Me senté frente a él.

—Me alegra ver que vas a comer algo, lo vas a necesitar. —dijo a la par que seguía revisando papeles.

—¿Qué hay sobre los agentes?

—Dijeron que estarían aquí antes de que anocheciera. —miró su reloj de muñeca con aprensión— Sin hora específica, muy típico de ellos. —dejo los papeles sobre la mesa y me miró a través de sus lentes— Van a ser agresivos, puede que hasta insultantes. Están ansiosos porque les estoy negando el acceso a Bella. No les importa su estado mental, solo quieren llegar al fondo de todo esto. No hay ninguna conexión entre la muerte de Clarie o la de Renne, por lo que no debería haber ningún problema.

Esme me pasó un plato caliente con un poco de caldo de pollo.

—Gracias, mamá.

—De nada, cariño. Come. Tu padre puede hablar mientras tanto.

Agarre la cuchara y probé un poco del caldo.

—¿Qué hay con Charlie?

—No fueron más educados con él. —dijo irónicamente— Fueron bastante agresivos, pero Charlie es policía y tiene eso a su favor, por lo que no obtuvieron mucho más de él. Preguntaron qué estaba haciendo el día del asesinato, pero ese dia Charlie se encontraba patrullando un asalto cerca de Port Angeles, por lo que les fue imposible imbricarlo.

—Bien. Un problema menos para Bella, y de paso para nosotros.

Seguí comiendo sin muchas ganas. Lo único que quería era volver al lado de Bella. No quería que se despertara y pensara que la deje.

—Mencionaste un video de una cámara de seguridad. —murmure.

—No he recibido muchas noticias. Es importante que ni tú ni Bella revelen nada de lo que les dije esta tarde. Es información extraoficial.

—Entendido.

Esme cogió una charola con dos platos más.

—Le llevare algo de comer a Emmett y Rosalie. —nos avisó antes de salir.

Carlisle la vio marchar y luego volvió a concentrarse en mí.

—Bella lo sabe. —fue lo único que dijo.

—Fue la carpeta.

—Lo supuse cuando no la encontré. ¿Cómo esta ella?

Dejé caer la cuchara sobre la mesa y aleje el plato.

—Destrozada.

Y se me ocurrían otros tantos adjetivos.

—Pero sigue a tu lado. —tanteo.

—Lo hace. Ella me dijo que me ama a pesar de todo, por aun sobre eso, está sufriendo y eso me matá, porqué la amo y no puedo decir que no me haga feliz estar a su lado, pero no si es a costa de ella misma.

Carlisle se apoyó en la mesa.

—¿Sin embargo…? —pregunto, porqué él me conocía mejor que nadie y sabia, que había algo más.

No me atreví a mirarlo.

—No estoy dispuesto a alejarme de ella a menos de que me lo pida.

Carlisle se quedó en silencio. Me quede atreví a mirarlo entonces, solo para asegurarme que me estaba escuchando.

—Y exactamente, eso es lo que ella necesita. —hablo con voz firme— Demuéstrale que no comete un error al volver a confiar en ti, que a pesar de todo lo que sabes, que a pesar de conocer esa parte oscura de tu alma y seguirte amando, no comete un error. Incluso si ella te ordena alejarte, no des marcha atrás. Eso es lo que hace un hombre. Ya no eres un niño asustadizo manipulable y espero que te portes como tal. Tienes una familia. Dos hijos y una mujer que proteger, no les falles. No has llegado tan lejos para dar marcha atrás.

Apreté la mandíbula.

—Daria mi vida por ellos.

—No esperaba menos de ti.

Nos quedamos mirándonos fijamente. Padre e hijo. Esperaba que viera en mis ojos cuanto lo amaba y le agradecía por estar aquí a mi lado a pesar de todo. De mí mismo.

—Carlisle. —Esme entro a la cocina.

Tenía las mejillas pálidas y los ojos verdes inundados de miedo.

—Están aquí, vi su auto estacionarse en la carretera.

Carlisle bajo de su asiento y se puso la chaqueta de su traje tres piezas. Con una sola mano acomodo su cabello rubio.

—Ten listo el café, cariño.

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"Melodías bajas y amargas. Falsa esperanza en los dientes de un amigo. Es un largo camino cuando estas por tu cuenta. Cuida de mi alma rota. Debe haber ángeles salvando nuestra gracia, debe haber un cielo, debe haber un cielo en el infierno"

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¡Hola, nenas hermosas! Estamos de vuelta a que no se esperaban este tamaño de capitulo. Es más que obvio que Bella está al límite. Imagínate enterarte que tu hermana le faltaban sus buenos tres tornillos, que tu ex novio y su esposo la asesino y que tu madre murió. No te enteras de ese tipo de cosas todos los días, ¿verdad? Cuando piensen que tuvieron un mal día, piensen en Bella hahaha. ¿Ustedes como lo ven? ¿La liga entre Edward y Bella se estiro demasiado o aguantaran un poco más? Carlisle en modo papi protector me encanta y la frase final de: cariño, prepara el café es como de: AHHHHHHHH, frase épica antes de conversar con el FBI. Alguien por allí me comento que porque el FBI y no la policía del pueblo o así, bueno, porque nuestro amiguito Alec tenía mucho cola que le pisaran, (si saben a lo que me refiero). También me mencionaron que si James ya no saldría, pero claro que obvio que si, esperen su regreso. Sin más que decir, me despido hasta la siguiente actualización, gracias pos su apoyo, ¡besos a la distancia!

Las leo en sus reviews siempre y no lo olviden: #DejarUnReviewNoCuestaNada.

Ariam. R.


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