Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


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Rag´N´Bone Man – Skin

¿Edward?

Le di la espalda a Bella para que no pudiera ver mi expresión.

—Sí, Tanya. Estoy aquí. —escuche a Bella removerse sobre la cama— Es Max, me distraje y no te pude escuchar correctamente.

Pensé en presentarme en casa de tus padres para hablar contigo, pero dado que has estado tan ocupado últimamente. —dijo evaluativamente— También intente comunicarme con Alice, pero no tuve mucha suerte.

Bella se levantó de la cama de un salto y comenzó a andar por la habitación.

—Bruja. —murmuro entre dientes.

Pase mi mano por mi cabello aun húmedo.

—Solamente mantiene contacto con nuestra madre, se está tomando un buen tiempo para recorrer la ciudad y ponerse al dia con su trabajo, NY es una ciudad muy atareada.

Tanya se rio de manera ligera.

Camine para unirme a Bella y la atraje hacia mi pecho con una mano en su cadera. Suspiro y dejo caer su rostro en mi pecho.

Suponiendo que eso sea verdad. —afilo la última palabra— No me gustaría que las cosas se malinterpretaran o que tu familia piense que me acerque a Alice con otro interés que no fuera ayudarle. Estaba abrumada y algo perdida, así que intente ayudarla dentro de mis posibilidades. La considero una amiga, incluso.

Me tuve que morder la lengua para no hacer las acusaciones que se amontonaron en mi mente. Alice se había tornado más oscura después de hablar con Tanya y la note fácilmente manipulable. Con las cosas que Garrett siempre decía de ella y la forma que Bella la describió, quería mantenerme al dia.

Además, Bella y yo queríamos mantener un perfil bajo para no levantar sospechas. Tanya ya nos había visto más cercanos y era seguro, que no era demasiado difícil concluir lo que estaba sucediendo.

Desde la muerte de Clarie me convino mantenerla cerca como un movimiento seguro si en algún momento alguien se atrevía a indagar en la muerte de Clarie. Perderla ahora, cuando Bella y yo nos encontrábamos tan vulnerables en nuestra relación y con el FBI merodeando, sería una tontería.

—Lo sé, y mi familia y yo estamos agradecidos por el apoyo que le diste. Te considero una muy buena amiga. Eso no ha cambiado.

Bella se tensó entre mis brazos.

Subí la mano que rodeaba su cintura hasta su espalda, cuello y nuca. Enterré mis dedos en el pelo de su nuca y masajee su piel.

Eso significa que estamos en el mismo canal. Me alegra saberlo. —escuche el arrastre de una silla de oficina, probablemente se encontraba en el hospital— Como te decía, necesitamos hablar. Tengo un proyecto en puerta y quiero incluirte.

—Ahora mismo estoy en casa, pero puedes encontrarme en mi oficina a partir de las tres de la tarde, por otro lado, si quieres que nos encontremos en el hospital…

No estoy en el hospital. —comento— Me ofrecieron trabajar medio tiempo en un pequeño consultorio del pueblo, pero puedo encontrarte en tu oficina. De todos modos, tengo unos pendientes en Seattle.

—Muy bien, te espero en mi oficina.

—Estoy ansiosa.

—Hasta pronto.

Ella se despidió también y la llamada finalizo. Lancé el teléfono a la cama y abrace a Bella con ambos brazos. Besé la coronilla de su cabeza y enterré mi nariz entre su cabello para absorber su olor.

—No quiero que la veas. —su voz salió amortiguada.

—¿No confías en mí?

—Confió y mucho.

—Hablo de un proyecto. —dije.

—Solo es una excusa para verte.

—Mhmm.

—¿Un proyecto? ¿Es arquitecta aparte de ser médico? —interrogo.

Aquel comentario me provoco una leve sonrisa.

—Quizás. De cualquier forma, fuiste tú la tuvo la idea de mantenerla cerca.

Levanto el rosto y me miro.

—¿Me puedo arrepentir?

—Si no quieres que este cerca de ella, no lo voy a estar.

Se quedó un momento en silencio.

—Seria egoísta. —puso una mano en mi pecho— Y no es momento de ser egoísta. No quiero que nadie levante sospechas o siquiera dude sobre ti y una mujer desechada puede ser muy peligrosa.

Peine su cabello hacia atrás para poder apreciar su rostro por completo. Su piel suave y nívea, aquellas mejillas con pómulos saltones, su pequeña nariz y esos ojos líquidos chocolates.

—Dudo que Tanya sienta algo por mí, pero de ser verdad, cualquier intento seria en vano. No me puedo permitir perderte otra vez… —baje mi rostro para acariciar mi nariz con la suya— y tengo dos hermosos hijos que proteger también.

Sus ojos se volvieron increíblemente cálidos.

—Tenemos.

El corazón se me agito y la polla se me endureció. Dulce mujer, lo que me hacía que hablara de Max como su hijo. Agradecía ese corazón suyo tan grande. Y si me lo permitía, pasaría lo que restaba de mi vida arrastrándome a sus pies.

—Tienes que vestirte y alejarte, antes de que te eche sobre mi hombro y volvamos a la cama.

Sonrió coqueta.

—Eso no suena mal.

Su humor había mejorado drásticamente.

Se paró sobre la puntita de sus pies y mordisqueo mi barbilla.

—Tú lo pediste. —la cogí por abajo del trasero oculto por la simple sabana que había usado para cubrirse y la levante sobre sus pies.

Un chillido salió de su boca.

—¡¿Qué?! No.

La coloque sobre la cama y me puse a horcadas sobre sus caderas.

—Tú, Bella Swan, me vuelves completamente loco.

Se carcajeo y las mejillas se le llenaron de un rojo granate.

—Tú, Edward Cullen, me haces confundir lo correcto con lo incorrecto y que deseé lo que se supone que no debo desear. Rompes mi moral y provocas que mi corazón cante. —jalo el cuello de mi camisa y me plato un besó— Todavía no te perdono por lo de anoche.

—Creo que me esforcé lo suficiente. —hable sobre sus labios.

Me miró a través de sus pestañas risadas.

—¿Por llegar ebrio a casa? Uno imaginaria que tendrías una resaca de muerte.

Escabullí una mano por debajo de su cuerpo hasta su trasero, apreté la carne entre mis dedos.

—La ducha ayudo y dormir con la mujer que amo también.

Su pecho vibro.

—Tonto.

—Hermosa. —regué pequeños besos por todo su rostro.

Me abrazo por el cuello y enredo sus piernas en mis caderas. Me hundí en sus labios, con el sabor de su piel y su intoxicante olor. En sus brazos me convertía en un mendigo deseoso de cualquier muestra de cariño. A veces me dolía el corazón por todas las noches que deseaba tenerla entre mis brazos. Los recuerdos me atormentaban y la promesa de una vida que yo había permitido que nos arrebataran. Pero la suerte es una hija de puta y por la razón que fuera, estaba recibiendo mi segunda oportunidad y no estaba dispuesto a desaprovecharla.

—A pesar de que quisiera quedarme retozando contigo en la cama, probablemente tengo que levantarme para ponerme al dia con los niños y quien sabe, me apetece ayudarle a tu madre con el desayuno.

Miré hacia uno de mis buros de noche.

—Bien, pero que tengas en claro que me lo cobrare. —bromeé.

Me dio un beso esquimal.

—Y que tengas tú claro, que si esa mujer se acerca demasiado, la voy a buscar hasta su consultorio de poca monta y le sacare los ojos. No soy la misma chica de hace cinco años.

—Sigues siendo la misma, Bella. Solo que menos frágil. —resumí— Y eso me encanta.

—Eso lo sé.

Me empujo y me hice a un lado para dejarla levantar. Tomó una toalla de mi armario y camino, agitando sus caderas de manera que casi me deja hipnotizado.

—Quita esa cara. —me dijo sobre su hombro— Como si no conocieras lo que hay de bajo.

Coloque los brazos detrás de mí nuca.

—Eso no quiere decir que no pueda apreciarte.

Me guiñó un ojo y entro al cuarto de baño. El ruido del agua corriendo por la ducha me distrajo y tuve que esforzarme para no seguirla hasta el baño.

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—Ya te lo digo, es una mierda. —Garrett refunfuño— Que seguro nos vamos a terminar casando en la maldita calle porque Kate no logra conseguir ningún salón de baile disponible para los siguientes tres meses.

Yo iba revisando mi teléfono, poniéndome al día con los proyectos y pendientes de Cullen Constructions. Por otro lado, también le había enviado un par de mensajes a mi padre, pidiéndole que me mantuviera informado sobre cualquier avance del FBI, como si tenía que ver con la investigación o con Bella.

No le había visto por el desayuno, mientras Thomas cantaba canciones, inundando la cocina con su vececita, mi madre y Bella se coordinaban para terminar con el desayuno y yo alimentaba a Max con su papilla y un poco de frutilla.

Hacia el final de la mañana, aparecieron Kate y Garrett para acompañarnos. Y aunque me sentía resistente a dejar a mi familia, sobre todo a Bella lidiando con todo lo de Renne, apenas dio la primera hora de la tarde, tomamos rumbo a la oficina y las chicas se quedaron en casa.

Lo único que me consolaba era que Kate se encontraba envolviendo a Bella en sus nuevos planes de boda express, lo que parecía alejar la nube negra que dejo a su paso el asesinato de Renne y Alec. No sería para siempre, puesto que el FBI andaban tras el rastro de Bella y toda la investigación apuntaba a que alguien había arreglado la escena para asesinar a Renne y su amante.

Mientras la investigación durase, tendríamos que lidiar con toda la situación y Bella no podía vivir un duelo completo si ni siquiera tenía un cuerpo que enterrar.

—Forks es un pueblo pequeño. —excuse— La gente siempre usa las mismas fechas y es un pueblo con pocos salones.

Giro en una pendiente y siguió conducido con la mirada fija en el camino.

—Kate quiere espera a que todo lo de Renne avance para poder decidir de una vez por todas una fecha para la boda. No quiere incomodar a Bella y quiere estar allí para ella.

Un lindo gesto de nuestra rubia amiga.

—Lo agradezco y estoy seguro que Bella también, pero pueden pasar semanas antes de que siquiera quieran entregarle el cuerpo de Renne a Bella. Alec no tenía familia, por lo que sé, así que es posible que nadie reclame un cuerpo o reclame por la agilización de la investigación. Si el tiempo arrebasa sus planeas, no se sientan obligados a esperar.

—Qué va. —me miró brevemente— Entre más tiempo, Kate puede aprovechar para perfeccionar los detalles de la boda.

Aun después de saberlo, todavía me resultaba extraño que por algún azar curioso del destino, Kate y Garrett estuvieran destinados a estar juntos. Él salió bastante herido de su relación con Tanya, lo que lo hizo más cuidadoso con las mujeres y Kate, bueno, paso gran parte de su vida enamorándose de mujeres e intentando establecerse con Irina.

—Se le ve feliz, en realidad… —respuse— se le ve radiante.

Poco a poco, la luz de sus ojos había regresado.

—Fue espontaneó, casi catastrófico. La forma en la que me atrajo desde la primera vez que la vi, como si algo en ella me llamara y luego estaba allí con ese carácter suyo tan fuerte pero a la misma vez irradiando esa tristeza capaz de romper hasta al más duro.

Guarde mi teléfono.

—¿Te conto del aborto?

—Me hablo de su familia, de Irina, sus preferencias sexuales y como término su última relación. Ha pasado por mucho y creo que ambos nos hemos dado cuenta de que esta es una oportunidad real para ser felices. Si estuvo o no en una relación con mujeres la mayor parte de su vida, es algo que no me molesta. Me basta con que los dos vamos por el mismo canal ahora mismo. Y ese canal tiene tres prospectos principales: amor, familia y compromiso. Estaba listo para sentar cabeza desde ya hace unos años.

—Con Tanya.

Cabeceo.

—Probablemente si la viera ahora mismo terminaría por agradecerle. Mi persona es Kate y es así de fácil. Siempre fue ella.

Acaricie mi frente con la mano.

—De todos modos, ¿qué sucede con Tanya? —no me abstuve de preguntar.

Exhalo bruscamente.

—Eres como mi hermano, Edward. Lo sabes. Pero hubo un tiempo en que de verdad te odie.

Me tomo desprevenido.

—¿Qué cojones?

—Eres tú. —se encogió de hombros desinteresadamente— Tanya siempre ha estado obviamente interesada en ti y eso es una mierda. Al principio pensé que estaba loco, puse la misma expresión que tienes ahora mismo, pero la mujer esta coladita por ti hasta los huesos y es la pura verdad. —entro a la ciudad y redujo la velocidad del auto— Pero va más allá de un enamoramiento insulso, tío. Créeme, hable con su hermana.

Fruncí el ceño, evidentemente confundido.

—¿Tanya tiene una hermana? —no podía ser, ¿o sí? Tanya siempre reducía su historia a lo mismo. Sin familia. Sus padres murieron cuando ella estaba en la Universidad en un accidente automovilístico y fue hija única del matrimonio Smith.

El tono de voz de Garrett se hizo un poco más duro.

—No es como si Tanya habla mucho de ella, pero existe. Carmen es al menos diez años mayor que Tanya y es el producto de una aventura de su padre. Ella y su madre radicaban en Texas, hasta que la madre de Carmen murió el mismo año que los padres de Tanya. Un año después Carmen se trasladó a Chicago para pasar más tiempo con su media hermana. Por mucho que Tanya no hable de ella, Carmen es como su sombra misma. Siempre está al pendiente de ella y su bienestar. Fue ella quien pago por lo que faltaba de la Universidad de Tanya cuando sus padres murieron.

Interesante. Y extraño, pero todos tenemos secretos y yo soy la vida muestra de aquel hecho. Solo quedaba una pregunta, ¿era real lo que Garrett decía creer y Bella me confesó que sospechaba? ¿Tanya tenía sentimientos por mí?

Considere mis opciones y me decidí por la más fiable, ir con pies de plomo y no subestimar a nadie.

Si lo que Garrett decía es verdad, lo descubriría esta tarde. Entonces, podría calcular lo que estaba en juego y cuales cartas podía mover.

—Al parecer nadie se libra de tener una historia. —fue todo lo que dije, dando por terminada la conversación sobre Tanya— Por otro lado, ¿por qué Kate y tú no se casan en el jardín trasero de la casa de mis padres? Es lo suficientemente grande como para hacer una ceremonia y una recepción.

La idea le vino bien, porque su rostro se ilumino. Estaciono el auto fuera de nuestro edificio de oficinas y le golpeteo el volante con la punta de sus dedos.

—Buena idea. Muy buena. Espera a que se lo diga a Kate, seguro le encantara.

—Por no decir que mi madre se va a poner hilarante. —salí del auto y cerré la puerta.

Acomode mi saco con una sola mano y con la otra maneje mi maletín y la mochila en la que cargaba mi lap top. Adicional a aquello, Garrett me paso una caja de cartón.

Adentro mi madre había empacado fotos enmarcadas de mis vacaciones con Bella y nuestros hijos en Vancouver, un pequeño presente que nos dio esta misma mañana.

Garre detuvo sus pasos sobre la acera y echo un vistazo a nuestro costado.

—Olvídalo, estoy seguro que si pongo mis brazos sobre ella y Kate se entera, pedirá mis bolas en bandeja de plata.

Miré a la misma dirección que él.

Tanya se encontraba recargada sobre la pared lateral del edificio. Vestía pantalones a cuadros blanco y negros y una blusa formal blanca, zapatos bajos y el cabello rubio rojizo suelto.

Levanto la mano y me saludo con una sonrisa suave y relajada.

Muy diferente a la mujer que me había increpado esta mañana.

Sin medir mis acciones, levante mi muñeca izquierda para poder ver la hora.

Una y media de la tarde.

De pronto, no solo sentía que la mujer que me esperaba tranquilamente sobre la entrada del edificio me ocultaba algo, sino que en el fondo, comencé a considerar las acusaciones de Garrett y Bella.

No me gustaba sentirme acorralado y no me gustaba mucho menos sentirme vigilado. Primero la coincidencia en el hospital, las visitas a mi casa, su extraña relación con Alice, aquel encuentro en la cafetería y su llamada esta mañana.

Esboce mi mejor sonrisa y me encendí detrás de la máscara amable que con los años perfeccione.

Garrett camino a la par de mis pasos.

—¿Qué quiere? —dijo por lo bajo con suficientes metros de separación para que no nos escuchara.

Decidí hablar con la verdad.

—No lo sé —respondí— pero lo voy a averiguar.

Llegamos a su lado, ella le hizo una seña con la cabeza a Garrett en modo de saludo y por mi lado, se acercó y me besó la mejilla derecha.

—Llego temprano. Lo siento si inoportuno, pero me he desocupado antes. Con eso, espero que puedas hacerme un espacio… —se alejó— a menos que quieras que vuelva después.

—No hay problema.

Su sonrisa se agrando y camino junto a nosotros. Entramos por la recepción y pedimos a por un elevador.

El teléfono de Garrett sonó cuando estábamos por entrar y se excusó para apartarse para contestar

Sacudió la mano.

—Adelantémonos.

Coloque una mano en su espalda, el ascensor anuncio su llegada y juntos entramos.

Tanya no perdió atención de Garrett hasta que las puertas del ascensor de cerraron.

—Escuche que se va a casar, ¿es cierto? —aludió.

Su falta de delicadeza no me sorprendió. Al contrario, mantuve mi actitud tranquila. Hacía falta que Tanya bajara la guardia para descubrir que tan verdaderas eran sus intenciones.

—Está enamorado.

—De Kate. Pensé que era lesbiana.

Contraje la mandíbula.

—El amor es el amor y ellos tuvieron una conexión desde la primera vez que se vieron.

Tanya se rio, balanceándose sobre sus pies.

—Y Garrett es por poco, irresistible. Me alegra verlo feliz y entusiasmado, pero Kate está incompleta y con lo que Garrett siempre ha querido tener una familia, seguro les costara…

La corte a media frase.

En ascensor paro en mi oficina y eche a andar sin esperarla. El repiqueo de sus zapatos me siguió el ritmo, así que no me moleste en disculparme.

—Me temo que Garrett no mide a Kate por su porcentaje de fertilidad. —abrí la puerta de mi oficina y le hice una invitación a entrar.

Sus mejillas se colorearon. Avergonzada, agacho la cabeza y entro a la habitación. Yo por mi parte, deje la caja con las fotos enmarcadas y me quite el saco, dejándolo en el perchero.

—Todo lo que dije en el ascensor, ha sido completamente impropio de mi parte. Lo siento. —se disculpó.

Me moví al pequeño bar en la esquina izquierda de mi oficina.

—No soy del tipo que se escandaliza por dos o tres comentarios soeces, pero en cambio sí soy del tipo protector con mis amigos.

Dejo su bolso y maletín sobre uno de los silloncillos.

—Me disculpo de nuevo. —acomodo su cabello tras sus orejas, dejando su rostro al descubierto.

—Disculpas aceptadas. —me serví un poco de agua mineral— ¿Deseas algo de beber?

Se sentó.

—¿Quizás un poco de café?

—Café será. —tomé una taza y vertí el líquido oscuro de la cafetera dentro— Y bien, ¿qué te trae por aquí, Tanya?

Cogí mi vaso de agua mineral y le entregue su taza de café. Bebió un sorbo y la dejo en la mesita.

—Bien. Hora de hablar de negocios. —canturreo. Agarro su maletín y saco una carpeta, de ella, un plano a pequeña escala. Con su otra mano, volvió a coger su taza de café y señalo el plano— Aquí esta.

Jale una silla desde mi escritorio y me senté. Observe el plano y finalmente, lo tome para poder analizarlo detenidamente.

—¿De qué se trata?

—Los directivos del hospital en Forks quieren hacerlo crecer. Hacerlo más autosuficiente. Quieren abrir al menos, tres áreas nuevas. —se puso de pie y se colocó en mi espalda. Su cuerpo inclinado sobre el mio. Señalo por encima de mi hombro— Una nueva área de quirófanos, agrandar el área de ginecología y remodelar totalmente el área de emergencias. Por su puesto, se preguntan, si es posible llevarlo a cabo sin que el hospital deje de funcionar.

Examine las áreas que deberíamos cerrar y las que se deberían agilizar para no afectar a ningún paciente.

—Siempre y cuando se aseguren de tener una buena área en la cual trabajar. Podemos tomar un ala a la vez, sin poner en obras negras todo el hospital, mientras tanto, las otras áreas pueden seguir funcionando.

—¡Estupendo! —asintió efusivamente— Es exactamente lo que están buscando.

Las puntas de su cabello tocaron mi mejilla.

—¿Quieren a Cullen Constructions?

Coló su mano a mi otro hombro y apretó.

—Te quieren a ti. —argumento con voz melosa— Saben lo buen arquitecto que eres y quieren que te encargues tú mismo del seguimiento del proyecto junto conmigo. Eso —se irguió de manera normal y camino de nuevo hasta quedar sentada en el silloncito— si no es un mal momento.

Acaricie mi barbilla.

—Puedo considerarlo.

Coloco una mano abierta sobre la mesa al lado del plano, bajo su torso y su camisa blanca se abrió, relevando un escote prominente.

Me aleje y me recargue sobre el asiento. Subí un pie sobre mi rodilla y coloque una mano sobre la misma.

Espere por sus siguientes palabras.

—Realmente significaría mucho para mi si tú mismo te encargas del… —mordió su labio inferior— proyecto. ¿Puedes tomarlo como un favor personal especial? —el doble significado de sus palabras hizo que la billis me subiera por la garganta— Claro, por los años de amistad. Eso… —esbozo una sonrisa más desafiante— si Bella y los niños de dejan algo de tiempo restante.

Se volvió a sentar erguida y olio su café.

—Uhm, me encanta el olor de este café.

Fue inevitable que no sonriera. Solo un idiota no se daría cuenta que me estaba tocando los cojones cada dos minutos.

—Sera un placer ayudarte con el proyecto del hospital.

Agito su cabello rubio.

—Sabía que no me fallarías.

Me lleve el vaso de mi agua mineral a los labios.

—Imposible. —trague, mirándola directamente.

Sus ojos azules brillaron con algo que me provoco un escalofrió. Bella llevaba razón. Mejor andarnos con cuidado con Tanya. Porque un depredador sabia oler a otro y ella apestaba a miles de kilómetros.

Ya descubriría su juego y lo rompería. Si pensaba que por pasar tiempo juntos o hacer un par de movimientos para enseñarme sus tetas y toquetearme podía lograr algo, se llevaría una sorpresa.

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A media tarde me encontraba sentado en la oficina de la doctora Cope. La mujer se encontraba como siempre, sentada sobre su silla característica y con la tableta en mano. La única diferencia es que no llevaba lentes y se había dejado el pelo castaño suelto. Lo tenía corto hasta los hombros y enmarcaba su rostro perfectamente. Su vestimenta consistía en una chaqueta de punto de rayas azules y negras en conjunto con un vestido azul. Medias y zapatos de tacón bajo.

—Me alegra verte de nuevo, Edward. —murmuro.

Me incline sobre mis rodillas y desate el primer botón de mi camisa.

—Han sido días agitados.

—Uh. Uh. —anoto en su tablet— Dime tres cosas que marcaron los días que no nos vimos. Tres buenas y tres malas.

Ejercicios mentales.

Apoye mis manos unidas en un puño bajo mi barbilla.

—Empecemos por las malas: Ocultar secretos, hablar de esos secretos y sentir que perdía a Bella. De nuevo. —intente ignorar la angustia que me sobrevino al recordar ese momento— Si nos vamos por las buenas: Decirle a Thomas que soy su padre, verle correr con una cometa de colores y… por supuesto, Bella.

—Familia. —adjudico.

—En efecto. —acepte sin más.

Cruzo una pierna sobre otra.

—Háblame de los secretos. —pidió.

Me reí secamente.

—¿Sin más? Eso es un poco pretencioso de su parte.

Ella no hizo más que asentir y sonreírme.

—¿Qué tal si me cuentas dos verdades y una mentira? Si adivino, tienes que contarme la historia completa. ¿Es eso menos pretencioso para ti?

Apoye los codos en mis rodillas.

—Puede ser.

Agito su pluma.

—Entonces, comienza.

Mi mente comenzó a maquinar las dos verdades y las mentiras, hasta que otra idea surgió. Quizás si lo intentaba…

—Uno: Bella descubrió que investigue a su ex novio, dos: le confesé que asesine consiente y predeterminadamente a mi ex esposa, que también era su hermana gemela o tres: le confesé que preferí vivir una vida de a miedo que luchar por ella.

Marian Cope sopeso cada una de mis verdades. Imagine que con la dos, obtendría una reacción más sustancial, pero estaba seguro que ya la estaba descartando apenas la termine. Nadie quiere aceptar que esta con un asesino. Es algo humano, como un instinto de auto protección.

—Me voy por la uno y la tres.

Ding, Ding, Ding, Ding. —imite el sonido de ganada.

—Si acerté, tienes que contarme.

Pase las manos por mi pantalón para tratar de eliminar un poco de tensión.

—¿Empiezo por la primera o la tercera?

—La que sea de tu preferencia.

—Investigue al ex de Bella porque tengo miedo. Puedo esconderme detrás de otra excusa, diciendo que es por protección o cuidado, pero la única verdad es que tengo miedo. Presencié una pelea donde él la trato de manera brusca y decidí tomar mis propias precauciones.

Anoto otra cosa en esa tableta suya.

—En la número tres también mencionas el miedo. ¿De dónde proviene en esta ocasión?

Ni siquiera lo había notado.

—Es… un sentimiento inevitable. Cuando te fallas como hombre o como pareja. Se incrusta tan hondo en el pecho que a veces es difícil distinguirlo, pero a veces es lo único que podía sentir después de la muerte de Clarie. Supongo que es un proceso más difícil de aceptar cuando es un hombre quien lo sufre.

—La violencia no tiene nada que ver con el género. —frunció el ceño. Cruzo una pierna sobre otra y me lanzo la pregunta— Lo que me hace pensar que hay algo que no me estas contando.

Un sabor amargo inundo mi boca.

—Es Clarie. A veces se siente como un fantasma que sigue rondando por aquí, dejando una estela de oscuridad. Nuestra relación fue… toxica, por decirlo menos. En algún momento la llegue a apreciar… tal vez a querer, pero ella se aprovechó de ese cariño y lo convirtió en algo retorcido.

—¿Qué había de retorcido entre tú y ella?

—La manipulación y el abuso.

—¿Cada cuánto tiempo?

—Toda nuestra relación y sus embarazos. Max no fue el primer intento que hizo por embarazarse. No tengo mucha información, pero al menos se deshizo de dos embarazos antes.

—¿Había alguna razón en especial?

—Controlarme y dejarme en claro que si se me ocurría insistir en el divorcio o dejarla, ella podía usar aquello en mi contra.

Cope dejo la tableta sobre la mesita entre nosotros y se inclinó hacia adelante.

—Hablaste de abuso, ¿qué clase de abuso?

Intente hablar, pero no pude. El cuerpo se me puso rígido de impotencia e hice las manos puños, tratando de contenerme.

—Suéltalo, Edward.

Intente llenar de aire mis pulmones.

—No puedo. Lo que siento por ella, quisiera traerla a la vida para matarla una y otra vez. Con mis propias manos. La destrozaría de la misma forma en que ella lo hizo conmigo. Rompiéndola poco a poco. Pienso en ella y solo siento asco. Y he fingido durante mucho tiempo que la amaba por mi propio bien. No quería regar su mierda sobre mi familia, sobre Bella o nuestros hijos. Y ahora que Bella lo sabe, ella me sigue amando. A mí, que soy igual de miserable por abandonarla hace cinco años.

Deshice los puños y mire mis manos.

—Me permite sostenerla por las noches y amarle. ¿Cómo es que lo hace? Después de todo lo que he hecho… —me repuse y carraspeé, para quitar el nudo en mi garganta— pero no me arrepiento ni un segundo de lo que he hecho para estar hoy aquí sentado. Recupere a mi familia en todo el sentido de la palabra.

Su rostro se suavizó.

—Nadie puede acusarte entonces, hacemos lo que podemos con lo que tenemos a mano. Eres un sobreviviente.

Una lagrima se me escapo.

—Ella abusaba de mí. —hinche el pecho— Me violaba. Usaba mis medicamentos para drogarme. ¿Sabe lo humillante que era despertar cada mañana a su lado sabiendo que usaba mi cuerpo? Pasaron semanas antes de que pudiera verme al espejo de nuevo. Me daba asco permitir que me hiciera aquello. No la deseaba de esa manera.

—El abuso sexual y físico es algo de lo que no se habla mucho. A pesar de que la estadística va hacia el otro lado, el daño que provoca una violación es igualmente medible en hombres y mujeres. No solo trae problemas a niveles psicológicos, también sexuales y sociales. La depresión, la ansiedad, ataques de pánico, poca falta de control de ira y el trastorno estrés postraumático (TEPT) son sintomatología común también. ¿Reconoces alguno de ellos?

Frote mis manos entre sí.

—Depresión, ansiedad, el control de ira podría ser también. —pase una mano por mi cabello cobrizo.

Cope cogió la tableta.

—Vamos a trabajar en eso y podemos apoyarnos de algunas terapias en grupo. También me gustaría en algún momento, entablar una terapia de pareja contigo y con Bella, ¿qué tal un día cualquier la siguiente semana?

Exhale.

—Han sido días complicados para ella, su madre murió y no sé si…

Marian Cope levanto su mano.

—No hay problema. Mi más sentido pésame. Espero que todo avance mejor, será mejor que lo dejemos para otro momento mucho más adelante. —le echo una hojeada a su tableta— Hemos tenido una sesión muy significativa, Edward. Vamos avanzando de a poco y eso es bueno.

Me deje caer en el sillón.

—Lo que sea por mejorar.

Media hora después, nos despedimos. Me dio unos ejercicios para el control de ira y me dio una carpeta para hacer un test para TEPT.

Me despedí de su secretaria y camine hacia la entrada.

Cada vez que salía de la oficina de Marian Cope, un peso se quitaba sobre mis hombros. Contarle de Clarie no había sido un acto impulsivo, sino algo necesario. Un blindaje más para Bella y nuestros hijos en caso de que el FBI decidiera escarbar en ex matrimonio.

Garrett guardo su teléfono en su chaqueta cuando entre al auto.

—¿Qué tal la terapia? —pregunto, mientras arrancaba.

—Como la mierda, me siento como si me drenaran. —recline el asiento y me deje caer— Solo quiero llegar a casa para ver a Bella y a mis hijos.

—Joder, tío. Que día de trabajo con Tanya rondando por la empresa pegada a tu trasero y esto.

Comenzó a conducir hacia casa. Al menos nos tomaría cuarenta minutos llegar a la casa de mis padres. La tarde se estaba difuminando, dándole paso al crepúsculo.

—Tanya es inofensiva.

—Si tú lo dices. —ironizo.

—Va más allá de si me quiere o no. Bella y yo estamos trabajando sobre nuestra relación y Tanya nunca se ha significado más que una amiga. Pensar en estar con otra mujer ahora mismo me revuelve el estómago.

—Eso sin contar cuantos querrían tus bolas.

—Touché.

Alcance el sonido del auto y se subí, llenando el auto de la voz rasposa de Tom Walker. Garrett se concentró en la música también y pasamos el resto del camino en silencio.

Mi mente necesitaba un descanso antes de llegar a casa. Poco a poco fui cerrando los ojos, concentrándome en la imagen mental de Bella y mis hijos. Deseando que nos dejáramos de rodeos y se mudaran conmigo. Entonces, una idea se me ocurrió.

¿Por qué no lo había pensando antes?

Abrí los ojos, recline mi asiento y me estire al asiento de atrás, sacando mi iPad del maletín. Saque el pequeño lápiz y comencé a trabajar sobre un documento en blanco.

Garrett tarareo y le echo un ojo.

—Muy bonito.

—No mires. —me queje.

—Dah, da igual. Tengo mi propia sorpresa para Kate horneándose desde hace dos semanas.

Me reí.

—Cabrón.

—A eso yo le llamó ser precavido. —se burló.

Continúe lo que quedaba de camino trabajando en mi idea y cuando nos remontamos al camino de grava que dirigía a la casa de mis padres, guarde el archivo y apague el aparatejo.

Garrett estaciono y saco su mierda de su auto. Yo hice lo mismo y juntos caminamos hacia la entrada.

La puerta se abrió y un pequeño niño cobrizo corrió.

—¡Edward!

Solté las cosas en mis manos sin importar que y abrí los brazos para mi hijo mayor.

Su pequeño cuerpo impacto contra mi pecho. Sus deditos se aferraron a mi camisa en mis hombros y sus rodillas se clavaron a los costados de mi abdomen. No me queje. Valía la pena.

Me dio una sonrisa abierta y mi corazón reboto.

—¡Mami hizo pastel de chocolate!

Garrett me ayudo con mis cosas y entro a la casa. Yo le seguí por atrás, pero sin quitar mi atención de Thomas.

—Suena fantástico, ¿me guardaron una rebanada?

—¡Tres rebanadas! —levanto tres pequeños dedos frente a mi rostro— Mamá tuvo que defenderlas del tío Emmett.

—A que sí.

—Oh. —creo una "o" perfecta con su boca— Y mamá le dio pastel de chocolate a Max, pero mi hermanito escupe todo lo que traga, así que la ropa de mamá quedo manchada y una de sus mejillas también. Fue muy chistoso y Max se estaba riendo tanto que al final le término por dar hipo, lo que también fue superduperdivertido.

Bella salió de la cocina con una bandeja de galletas y me hizo una señal con la cabeza.

—Tengo al cena lista para ti.

Le seguí como su incondicional súbdito y gemí cuando entre a la cocina. Las aletas de la nariz se me abrieron la boca se me hizo agua.

Senté a Thomas sobre la encimera y atrape a Bella entre mis brazos.

—Uhm, te extrañe. —besé su mejilla.

Su espalda se recargo en mi pecho.

—Hice lasaña para ti.

—Mi favorita… —me acerque a su cuello y aspire su olor de ahí mismo— después de ti.

Se giró entre mis brazos y me dio un pequeño puño en el pecho.

—Tonto. Deja tu toqueteo y ayúdame a poner la mesa. Seremos Kate, Garrett, Emmett, Rosalie, tú y yo. Tus padres salieron a cenar.

Me separe de ella, agarre a Thomas y lo gire, haciendo avioncito con él. Bella se puso de puntitas y saco una de las bajillas de Esme.

Me tendió un par de platos y yo los cogí. Pero no me miró, se giró y saco la lasaña del horno.

Baje a Thomas.

—¿Qué tal si pones una película antes de cenar?

¿Spiderman?

—Sí, Spiderman es una muy buena opción.

—Spiderman. —salió corriendo de la cocina.

Me recargue en la encimera y espere. Solo… espere. Bella dejo de hacer lo suyo y recargo las manos.

—Bella…

—Ya tengo una cita para hablar con el FBI.

—¿Cuándo? —ladre.

Se quitó los guantes para el horno y se giró.

—Mañana por la mañana. —comenzó a trabajar sobre el nudo del delantal, pero sus manos temblaban y no lo logro. Me acerque y yo lo hice yo mismo. Desate el nudillo e hice a un lado la prenda.

La atraje a mi pecho y ella me abrazo.

—Estoy aquí.

—Prométeme que esto va a estar bien. —susurro.

—Todo va a estar bien. —la cogí por las mejillas— Y papá va a estar a tu lado, imagina que soy yo. No te voy a perder de vista. Lo que sea que ellos digan, solo sigue creyendo en nosotros.

Se rio en medio de un resoplido.

—Deben pensar que soy una zorra por estar involucrada con el ex marido de mi hermana.

Sople sobre su rostro.

—Eso es una mierda. En todo caso, será mejor que piensen en mí como el horrible y mezquino hombre que embaucé a la hermana de su ex esposa para convencerla de tener una relación clandestina.

Se rio, y esta vez, llego a su bonitos ojos.

—Eso es una mierda.

Besé sus labios.

—No me digas.

Gimió y me agarro por el cuello para corresponder a mi besó. Su lengua entro a mi boca y se adueñó de todo. Sus labios peleaban con los míos y sus dientes jugueteaban.

—Te amo. —se separe a por aire y deje mi frente sobre la suya.

—Te amo. —respondió simplemente.

Emmett entro a la cocina fregándose el estómago, rompiendo nuestro pequeño momento.

—¡Hey, tortolitos! Por acá necesitamos la cena.

Agarre el delantal de Bella y se lo lancé.

—Oye.

—Ups.

—Necesitas enseñarle modales. —se defendió, quitándose la cosa de la cara.

Bella se rio en mi pecho.

.

.

"Alcance tu mano, cuando las paredes se estaban desmoronando. Pero te veo al otro lado. Cuando escuche ese sonido, estaba pensando en ti. Cuando mi piel envejezca, esteré pensando en ti. Cuando me quede sin aire para respirar, estaré pensando en ti. Porque era casi amor, era casi amor."

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¡Hellow! Hola de nuevo, hermosas. Nueva semana, nuevo capítulo y estamos de nuevo luego de un descanso necesario para poner unas cuentas cosas en orden, por cierto, feliz año nuevo. Mis mejores deseos para ustedes en este 2021, no olviden seguirse cuidando y a sus familias que el covicho todavía anda por allí. Respecto al capítulo, tal como lo pre vimos el capítulo anterior, Tanya está de regreso y con energías recargadas. Viene con esta nueva propuesta de trabajo que Edward acepto, seguro para estar cerca de él. Bella y Edward quieren mantenerla cerca para probarla y ver sus intenciones, ¿pero será eso bueno? Al hablar con Garrett este nos ha dado un pedazo la vida de Tanya muy bueno. Una estrellita a quien reconecte esa parte de la historia con Bella. Solo tienen que pensarle un poquitín. Ya hacía falta una cita con la doctora Cope y como vemos, Edward se abrió ella respecto a Clarie. Ya sin mentiras. Me alegra que aborde con Edward el tema tan naturalmente y este al pie del cañón para ayudarlo. La última escena donde Thomas corre hacia Edward cuando llega de trabajar me derrite el corazón. Por último, ya tenemos noticias del FBI, ya veremos qué pasa en el siguiente capítulo. Nos leemos la siguiente semana, igual, todos los domingos. ¡Gracias por su apoyo y paciencia! XOXO.

Las leo en sus reviews siempre y no lo olviden: #DejarUnReviewNoCuestaNada.

Ariam. R.


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