Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.
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Michele Marrone – Hard For Me
Tres semanas después
—¿Cuándo abordaras? —pregunte a Alice al otro lado de la pantalla online. Me llamaba desde el aeropuerto de Nueva York, a la espera del vuelo que la traería a casa.
Miro al reloj en su muñeca.
—Un par de minutos más.
—Bien, mamá está deseando verte.
Alice sonrió, sus pómulos mucho más réyenos. Se veía mucho mejor de lo que nunca la había visto. Relajada, centrada y sobre todo feliz.
—Mamá y yo hablamos todos los días. Me dijo que estas trabajando con Tanya, ¿cómo va eso?
—¿Por qué mamá te hablaría de Tanya?
—Creo que esta algo preocupada, sobre Bella y tú.
—¿También hablan de mi relación con Bella? —levante las cejas, acercando mi rostro a la pantalla.
Me saco la lengua.
—Mocosa.
Ladeó la cabeza.
—También dijo que ella y James…
Me cruce de brazos.
—Bella y James no tienen nada.
—No es lo mismo que piensa el FBI.
Recargue un codo en la mesa y revolví mi cabello.
—Es mejor que lo piensen.
Con el último altercado que habíamos tenido Bella y yo hacía unas semanas había sido suficiente. Todo se había salido de control demasiado rápido. La llamada de mi padre me había sacado de mis casillas, haciendo que mis peores miedos se hicieran realidad. Luego vino Emmett y Garrett y de alguna manera, termine con la peor resaca de la vida al día siguiente.
Bella me había despertado entrada la tarde, tratando de explicarme la situación.
Entonces mi parte imbécil salió a relucir de nuevo y la acuse de querer dejarme. Pero ella sabía cómo calmar mis demonios, eliminándolos de un plumazo. Se paró enfrente mio y confeso que sí, me mintió y si, hizo cosas a mis espaldas, pero había sido con el único fin de protegerme.
¿Cuántas otras cosas peores había hecho yo por protegerla?
No tenía derecho.
Así que en los últimos días, la había dejado llevar las riendas de la situación.
Todos los días desde entonces me tragaba mi desprecio hacia James y soportaba que se vanagloriara con mi mujer por el pueblo. Como si lo suyo no hubiera terminado. Lo dejaba vivir una fantasía, porque la verdad era que a quien amaba Bella era a mí.
Sin embargo, eso no le quitaba impacto a la situación. Todavía se me retorcían las tripas al imaginarlos juntos.
Por ahora, Thomas se estaba quedando en casa junto conmigo.
Unas pequeñas vacaciones. Bella y yo habíamos llegado al acuerdo de no exponerlo. Volver a convivir con James lo confundiría. Así que mientras Bella se había vuelto a mudar a su apartamento, Thomas y yo pasábamos tiempo entre padre e hijo.
—¿Mejor para ti o para ella? Sigo sin entender como esto te ayuda en algo o siquiera ayuda a la investigación de la muerte de su madre.
—Es complicado, Alice.
—Mamá tampoco me lo quiso explicar. Lo intente como papá, pero es demasiado listo para caer en mis insinuaciones.
Sus palabras me hicieron reír.
—Créeme, no queremos inmiscuirte en esto. La última vez que casi te arruino, Alice. Tienes que seguir manteniéndote tranquila. Volver a casa no quiere decir que tengas que implicarte en los problemas que rondan por aquí.
—Escucha, ustedes son mi familia. En el pasado no lo maneje bien, si, pero ahora estoy mejor. —se encogió de hombros— Mucho mejor. Mantenerme alejada no me hace bien. Me hace sentir como si no confiaras en mí. ¿Es así? Sé que te lastime…
Me recargue en mi asiento. Me encontraba en la oficina de nuestro padre para tener más privacidad en nuestra conversación. Lleve el teléfono conmigo.
—No tiene nada que ver con el pasado. Es… complicado. Escucha. —me di por vencido, llevaba razón, mantenerla en la oscuridad no servía de nada, al contrario, eso la dejaba ciega— Es el FBI. Parecen creer que soy un posible sospechoso. —su rostro se tiño de preocupación— No es nada grave, pero han comenzado a hacer preguntas sobre la muerte de Clarie.
Hizo un mohín.
—¿Qué con la muerte de Clarie? —no oculto su desagrado al pronunciar el nombre.
—Creen que puedo tener algo que ver, eso sumaria dos asesinatos a mi lista y creen que tuve algo que ver con la muerte de Renne y Alice, pero para todo asesinato se necesita una causa y esa causa es…
No hizo falta que dijera mucho más.
—Bella.
El anhelo se amontono en mi pecho con la sola mención de Bella.
—Sí.
—Oh, Edward. Son idiotas. No serias capaz de dañar a nadie. Es lamentable la forma en la que murieron Renne y esa sabandija, pero se lo merecían.
—Alice.
—Soy sínica, lo sé, pero no hay nada mejor que cortar algo de raíz.
Quise cambiar de tema.
—Mejor dime, ¿qué es esa insinuación sobre Tanya?
Quería sondear como seguía su relación. La última vez no me había gustado la manera en la que comenzó a actuar Alice luego de hablar con Tanya.
Ese tema seguía pendiente. Según , era difícil juntar la información porque el pasado de Tanya era algo confuso. Eso me mantenía en constante alerta, sin saber muy bien cómo mover mis fichas con ella.
Nuestra relación había regresado a la normalidad después de nuestra discusión. Unos días después, le había propuesto una sociedad más amplia a Garrett y él había aceptado, así que ahora también nos acompañaba a las reuniones, juntas y revisiones sobre el proyecto para la aplicación del hospital de Forks.
—Tanya se ha convertido en una buena amiga. Nos hemos mantenido en contacto a través de unos cuantos correos electrónicos cada tantos días. Es una buena chica, Edward.
¿A qué venia ese último comentario?
—Eso lo sé, no olvides que la conozco.
Mi hermana entorno los ojos.
—Quiero decir, es una muy buena chica. —hizo énfasis.
Fruncí el ceño.
—Háblame claro, Ally.
—¿Nunca… las has visto como algo más que una amiga?
Carraspeé.
—Discúlpame si no soy capaz de ver a Tanya como algo más que no sea la mejor amiga de Clarie. ¿Te estás oyendo?
Un leve rubor adorno sus mejillas.
—Solo quería asegurarme.
Fui directo con mi siguiente pregunta.
—¿Ella te dijo algo?
—¿Tiene que decirme algo? —increpo.
—No juegues esos juegos conmigo, Alice. —le advertí— No me gusta.
Suspiro y echo una mirada a su alrededor antes de volver su atención en mí.
—Creo que de verdad le gustas.
—Debes estar confundida. —me hice el desentendido. Con la única intención de que me dijera más.
Recargo la barbilla sobre una de sus manos.
—No me lo dijo directamente, pero lo puedo intuir.
—¿Ahora lees el pensamientos de las personas? —no pude evitar bromear.
—No, ese eres tú. —una voz sonó en los altavoces a través del audio de mi teléfono, "pasajeros con destino a Seattle, Washington, abordar en la puerta 3B"— Yo veo el futuro. —puso dos dedos sobre su frente— Y ahora mi futuro me dice que tengo que abordar un avión.
Me reí entre dientes.
—No me digas.
Se despidió con la mano.
—No vemos en un par de horas.
—Cuídate.
—Te quiero, Eddie. —me mando un beso a través de la pantalla y esta se volvió negra.
Aproveche para mandarle un mensaje a . Con la información que había obtenido de Alice, poca o mucha, mi interés por saber que ocultaba Tanya se acrecentó.
Antes de continuar un mensaje llego a mi bandeja de entrada.
Bella.
"Estoy por ir a la oficina. Tal vez en la noche, ¿podemos cenar? Thomas, Max, tú y yo, los extraño" —BS.
Respondí inmediatamente.
"Bien. Preparare algo para después del trabajo. Ven a casa" —EC.
"Suena como un sueño. Te amo" —BS.
"Yo también te amo" —EC.
Di en enviar y me desplace hasta llegar al chat de .
"¿Tienes algo?" —EC.
"Sigo trabajando en ello." —J.
Guarde el teléfono en uno de mis bolsillos y me puse de pie.
Me asegure de apagar la luz de la oficina y cerré la puerta mis espaldas. Baje las escaleras de dos en dos, en la sala de estar, Kate se encontraba en el suelo en medio de los sofás.
La mesita de centro había sido movida y remplazada por miles de telas de diferentes colores, papeles, carpetas fotografías y todo lo que parecía necesitarse para una boda.
Mi hijo mayor me miro desde el piso, acostado boca abajo mientras se divertía con un libro de colorear y plumones.
Kate también me miro.
—Hola, tú. ¿Cómo le va a Alice?
—Bastante bien. —camine hasta ellos y me deje caer al lado de Thomas. Él se estiro y me tendió un plumón color azul— Vaya gracias, campeón.
Me dio una sonrisa desdentada. Un diente más se le había caído la noche anterior y esta mañana se había despertado hilarante al descubrir diez dólares bajo su almohada. En las últimas semanas mi madre había estado amueblando una habitación para él en casa, pero hasta ahora, dormía en una habitación continua con su cama de "Toy Story" que Emmett le había regalado.
—¿Dibujas a Batman o Superman? —saco la lengua entre los dientes.
—Me va mejor Batman.
Señalo al dibujo que me tendió.
—Me gusta Batman.
Se volvió a concentrar en sus dibujos. Revolví su cabello tan parecido al mio y me dispuse a dibujar junto a él.
Kate levanto un muestrario de telas y las examinó.
—Me alegra verte más tranquilo.
Me reí sin ganas.
—¿Me queda otra opción?
Me miró sobre las telas.
—Aunque no lo digas, todos notamos como de afectados están Bella y tú, pero tienes que tener confianza, Ed. Es solo una prueba más.
Las líneas que mi mano dibujaba se volvieron más remarcadas. Trate de relajar mi agarre y dejarlo ir.
Había tenido un par de sesiones intensivas con la doctora Cope luego de mi arranque de furia. De verdad me estaba esforzando con la terapia para que funcionara. Entre tantas cosas, controlar mis cambios de humor era uno de los principales objetivos.
—Está bien, Bella va a venir a cenar esta noche.
—Bueno, puede estar aquí para la cena de bienvenida de Alice.
—Cierto, lo olvide. —deje el plumón de lado y saque mi teléfono de nuevo. Mire la hora. Todavía faltaba algo de tiempo hasta que llegara Bella— No quiero interrumpirla en el trabajo. Supongo que tendremos que unirnos a la cena.
Examino más de cerca las telas contra el sol.
—No me puedo decidir por un color para las mesas.
Intente descifrar cual era el problema.
—Yo veo todas las telas igual. —comente.
Cabeceo, sacudiéndolas en mi cara.
—¿Bromeas? Son todos sub colores y necesito el correcto. —se quejó, dando un último suspiro y dejándolas caer— Lo puedes creer, yo organizando una boda. Cuando pensaba en casarme con Irina, la imaginaba a ella haciéndolo todo.
—¿Alguna noticia de ella? —quise saber.
No me gustaba esa mujer, no después de todo el daño que le hizo a Kate. La forma en la que la abandono en un momento tan vulnerable había sido inhumano de su parte. Y todo por el que dirán, porque su familia no era capaz de aceptar su homosexualidad.
—Tenemos amigos en común. Algunos de ellos me comentan que pregunta por mí, pero trato de mantener mi distancia, no necesito el peso de su recuerdo sobre Garrett y yo.
Me estire para tomar una de sus manos.
—Has pasado por tanto, mereces ser feliz, Kate.
Se relajó.
—No puedo creer que me vaya a casar con un hombre. —gorgojeo— Es… era —rectifico— inimaginable. Ahora no puedo imaginarme una vida sin Garrett.
—Realmente lo amas, ¿no?
—No tienes ni idea. —acepto. Volvió a lo suyo y arranco dos pedazos de tela del muestrario. Los dos se veían igual para mí. Beige. Me las mostro— ¿Cuál color crees que quede mejor?
Me quede pensativo por un segundo.
—Me gusta este.
Estrecho los ojos.
—¿Cuál es la diferencia? —pregunto.
—¿Realmente? No lo sé.
Se rio entre dientes.
—Idiota.
Intente atraerla hacia mí, pero término por revolverse, mientras me daba un golpecito en el pecho.
—No sé cómo Bella puede aguantarte. —chilló.
Thomas levanto la cabeza desde sus dibujos.
—Es por que mami ama a papi.
Mi garganta se apretó. Desistí de mi ataque hacia Kate y me incline hasta por Thomas, atrapándolo entre mis brazos.
Estiro sus manitas a por sus dibujos.
—¡No puedes hacer eso, Edward! —reclamo.
—¿Qué tan si vamos a por un helado? —ofrecí.
Kate también pareció interesada.
—¿Chocolate? —cuestiono.
—¿Hay algún otro sabor?
Thomas asistió efusivamente.
—¡Me gusta el chocolate!
—Chocolate será.
Me levante del suelo con el en brazos y me dispuse a caminar hacia la cocina. Miré a Kate sobre mi hombro.
—¿Vienes?
Gimió.
—Ojala. Todavía necesito terminar aquí. —señalo a su alrededor.
Sonreí suavemente,
—Bien, lo traeré para ti.
Me lanzo un besó.
—¡Por es te quiero! —canturreo.
—Como si eso fuera cierto.
Thomas soltó una risotada.
—Touché.
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Estaba terminando por cambiarme para la cena de esta noche cuando un pequeño huracán entro a mi habitación. Mi hermana menor prácticamente brinco sobre sí misma y salto a mis brazos.
Estreche su pequeño cuerpo contra mí.
—Te extrañe. —dijo sobre mi pecho.
Besé su coronilla.
—Es bueno verte, enana.
Se separó para mirarme.
—Fui una perra la última vez que estuve por aquí. Tal vez no lo dije, pero de verdad lo siento, Edward.
Peine su cabello fuera de su rostro. Sus delicados rasgos me recordaban a la niña que una vez uso vestidos pomposos y pasaba el día diseñando ropa extravagante. Hiperactiva. Celosa. Protectora. Podía ver como ella todavía se encontraba allí.
—¿No cometemos errores todos? —le quite importancia.
Apoyo una mano en mi pecho.
—Muy cierto. ¿Puedo darles un vistazo a Thomas y a Max? —miró a mi habitación— Creí que estarían por aquí.
La guie fuera de la habitación con una mano en su espalda.
—Están durmiendo una siesta antes de la cena. —abrí la puerta continua a la mía— Mamá esta diseñando una habitación para ambos, mientras tanto esta es la que usan.
Coloque un dedo sobre mis labios para indicar que fuera silenciosa.
La habitación se encontraba iluminada por una suave luz azul. A ambos lados de la habitación, contralateral una a otra, se encontraba la cama y cuna de mis hijos.
Thomas se encontraba boca abajo, enredado en mantas de uno de sus tantos personajes favoritos. "¿Mosters? " Su pequeña cabeza de cabello cobrizo revuelto recargada sobre la almohada y abrazaba una versión gigante de Woody. Roncaba ligeramente y hacia algunos ruidillos entre sueños.
Max, por otro lado, se encogía sobre su lado derecho con las minitas por debajo de su cabeza. Sus cortas extremidades unas sobre otras, mientras viajaba por el mundo de los sueños.
Últimamente había estado más inquieto de lo normal a la falta de Bella.
Al principio me sentía demasiado abrumado, mis hijos sufrían y yo también. Luego de un par de días, se acostumbró a una rutina sin Bella y todo mejoro. Aunque en algunas ocasiones buscaba en la habitación con sus dulces ojos chocolates, como si quiera asegurarse.
Bella había logrado colarse en su corazón.
Me incline y toque ligeramente su mejilla de bebé.
—Oh, está mucho más grande. ¿Cómo puede crecer tan rápido? —se lamentó Alice— Me he perdido mucho.
—No tanto.
—Mentiroso. —me riño.
—Ayer comenzó sus primeros intentos de gateo. Mamá lo tiene todo documentado, estoy segura que te puede compartir algo de material.
Alice me miró de reojo.
—Tiene un drive donde sube todo.
—No me sorprende.
Alice se alejó y se giró, recargándose sobre la cuna con la espalda y las manos a cada lateral.
—¿Cómo lo llevas con Thomas?
—Nuestra relación ha avanzado bastante. Todavía no me llama papá, sigue manteniendo el Edward, pero estoy bien con eso, no quiero forzarlo. Es simplemente maravilloso y muy amoroso con su hermano. —me cruce de brazos— Si alguien lo protege es él.
Alice se quedó pensativa por un minuto.
—¿Esto, quiero decir —se acercó a la cama de Thomas y se sentó, acariciando su espalda— es algo permanente?
Supe inmediatamente a que se refería sin más explicación.
—Al menos hasta que se resuelva nuestra situación.
—¿Cuánto puede durar eso? ¿Meses? ¿Años?
No me agradaron sus cuestionamientos. Sin embargo, decidí pasarlo por alto.
—Lo que sea necesario, Bella quiere anteponer la tranquilidad y estabilidad de Thomas y Max ante todo.
—Ya veo. —miró una vez más a Thomas antes de levantarse— Tomare un baño y me preparare para la cena. Mamá está emocionada y papá no debe tardar en llegar.
Asentí.
Me besó la mejilla y salió de la habitación.
Yo me quede un poco más en la habitación, preguntándome si algo de lo que menciono Alice llevaba algo de verdad. Al final decidí que no era así. Bella y yo habíamos decidido confiar, no solo en entre nosotros, sino también en el FBI.
Pronto, descubrirían que fue exactamente lo que sucedió con Renne y Alec, y entonces, podría recuperar a mi familia por completo y para siempre.
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Las risas de mi madre, Alice, Rosalie y Kate se colaban hasta la sala de estar. Todas hablando con Alice, hablando sobre cómo iba su vida en Nueva York. Y por lo que había escuchado, mi hermana lo llevaba muy bien.
Me lleve a los labios la copa de vino blanco que Emmett los había servido a Garrett y a mí.
—Llévalo lento, amigo. —Garrett dijo sobre su propia bebida.
Lo fulmine con la mirada.
—No soy yo quien termino dormido en una barra de un bar cualquiera.
—Eso fue culpa de Emmett. —señalo a mi hermano, sentado frente a nosotros con un pie sobre la rodilla.
—Fuiste tú quien se bebió todas esas cervezas, Garrett. —le recordó.
Mi mejor amigo dio una mirada hacia la cocina antes de hablar entre dientes.
—Kate me amenazó. Dejemos el tema y así yo puedo continuar con mis pelotas intactas.
Le di un codazo.
—Suena exactamente como Kate. —me regodee.
Hizo un gesto afirmativo.
—Y joder si no la amo con cada célula de mí ser.
Emmett se inclinó sobre su trasero y dejo la copa de cristal en la mesita. La cual Kate había reacomodado luego de terminar los últimos detalles de su boda.
—¿Cómo van los últimos detalles de la boda? —cogió un aperitivo de una bandeja que Rosalie había colocado allí para nosotros. Se trataba de semillas secas, queso y carnes frías.
—Joder, tio. Está volviéndose loca con los últimos detalles. Ayer se pasó toda la noche despierta en mi apartamento. No podía decidirse entre dos colores para los manteles de las mesas en la recepción.
—Uh, —Emmett asistió compresivo— déjame adivinar, todos eran igual.
—¡Lo sé! A veces me siento como un mono a su lado. Ella es tan hermosa, delicada e inteligente. Por más que mire el pedazo de tela, no pude identificar otro color que no fuera el beige.
Lo señale.
—Esta tarde la ayude con eso.
—¿Qué demonios? —refunfuñó— A mí me mando a la mierda, ¿y a ti te pide ayuda? Dime que lograste que eligiera un color. No puedo soportar otra noche intentando saber la diferencia entre uno y otro color.
—Lo hice.
Emmett me apunto.
—Asegúrate de llamarme cuando Rosalie empiece con nuestra boda.
Garrett se interesó.
—¿Piensan casarse por la iglesia?
—Rosalie lo quiere y no le voy a negar una boda por todo lo alto. Creo que ver a Kate preparando todo la motivo. Aunque no este año, quizás el próximo. El trabajo apenas nos deja tiempo.
—Eso me deja como el único sin casarse, idiotas.
—Proponlo, entonces.
—¿E invitar a Jemes como mi padrino de honor? —bromeé sórdido— Fantástico.
—Eso es una mierda. —coincidió Garrett.
Le di un trago a mi copa de vino.
—De verdad quiero casarme con Bella, pero no en medio de todo el desastre que esta sobre nosotros. Se siente incorrecto si es así.
El timbre de casa interrumpió nuestra conversación.
Deje mi asiento y me levante. Camine hacia la puerta y la abrí, inmediatamente el vino burbujeante se agito en mi estómago de manera incomoda.
—¿Tanya? —no podía ser cierto.
Levanto una botella de champagne.
—¡Alice me invito!
De ninguna manera.
A mis espaldas, Alice y las demás chicas salieron de la cocina. Los tacones de mi hermana repiquetearon sobre la madera del suelo. Con su pequeña altura se adelantó entre la puerta y yo, y envolvió sus brazos en el cuello de Tanya.
—¡Me alegra verte, Tan!
¿Un par de correos?, y una mierda.
Apreté mi agarre en torno a la puerta.
Faltaba poco para que llegara Bella, ¿y Tanya se encontraba aquí? Con ella en casa, la distancia entre Bella y yo se tendría que mantener. Esperaba una noche tranquila en familia y ahora ella venia aquí.
¿Qué estaba tratando de lograr Alice?
Bueno, no me gustaban ese tipo de intentos de manipulación.
Me aleje de la puerta. Le hice un gesto a Emmett y Garrett, Rosalie y Kate se encontraban ya a su lado. Garrett apretó un brazo alrededor de Kate y puso un mal gesto. Esto también seria incómodo para él, con su prometida y ex novia juntas.
Negué con la cabeza.
Me dirigí a la cocina y Rosalie me siguió.
Mi madre me dio una mirada de disculpa que disuadí. Ella no tenía culpa en nada y no la pondría en medio. Solo… necesitaba un momento.
—¿Qué hace la doctorcita aquí? —susurro Rosalie.
Puse ambas manos en la encimera y me agache.
—No lo sé.
Respira.
Uno.
Dos.
—Creí que Bella vendría en camino.
Tres.
Cuatro.
—Así es. —dije entre dientes.
Cinco. Seis. Siete.
Suspiro.
Ocho.
Nueve.
—Alice y sus maravillosas ideas. La adoro, pero cuando mete la pata lo hace hasta el fondo. —me dio una palmada en el hombro— Mierda, Edward. ¿Quiénes que llame a Bella?
Diez.
—Lo único que quería era una cena y noche tranquila con la mujer que amo.
—Ha sido difícil para ambos. —chasqueo la lengua— ¿Por qué no van tú y ella a cenar fuera? Thomas y Max siguen dormidos y estoy segura que si despiertan, Esme y Kate me ayudaran encantadas.
Eso me dio una pequeña luz de esperanza.
—¿De verdad? —cuestione— No quiero…
—Deja de decir tonterías, son niños hermosos y adoro cada segundo que paso a su lado.
Pase ambas manos por mi cabello.
—Te lo agradezco, Rosalie.
—Lo hago porque francamente, odio la emboscada que te han hecho. Puede que las intenciones de Alice sean buenas, pero Tanya no me genera mucha confianza.
Colgué una mano de mi cuello.
—Es una buena amiga, pero es demasiado.
—A veces a las chicas nos cuesta entender una indirecta. —apunto a la puerta con la barbilla— Vamos, puedes salir por la puerta trasera.
Fue inevitable que sonriera.
La atrape en mis brazos.
—¡Hey! —chilló.
Emmett asomo su gran cabeza
—Sera mejor que esto sea un no es lo que parece. —trato de sonar serio, pero una sonrisilla amenazaba con romper su fachada.
Rosalie hablo sobre mi hombro.
—Trae la chaqueta de Edward, ah y las llaves de su auto…
—Bella puede llevarnos en su auto.
—Chaqueta será. —Emmett desapareció.
—Alice estará triste. —deje a Rosalie sobre el piso y me aleje un paso.
Sacudió la mano.
—Lo superara. Además, tienen toda la semana y un poco más para pasar tiempo hermana-hermano, Bella y tú llevan tres semanas viviendo a tiempos robados. —Emmett entro a la cocina y Rose le arrebato la chaqueta, extendiéndola hacia mí— Vamos, vete antes de que me arrepienta.
Mi hermano al fin reacciono.
—¿De qué se trata esto? —se colocó atrás de Rosalie y ubico sus manos sobre sus hombros, apretando cariñosamente.
—Lo ayudo a escaparte, duh.
Emmett besó entre su cuello y su hombro.
—Mi mujer es muy inteligente.
Rosalie lo golpeó en el estómago y se rio.
Mientras tanto, me coloque mi chaqueta. Emmett dejo de hacerle morritos a su esposa y me miro sugestivamente.
—Ve por ella, galán.
Lo ignore y eche un vistazo más hacia la sala. Alice no se separaba del lado de Tanya, mi madre hablaba con ella, aunque pasaba su peso de un pie a otro, Garrett y Kate se encontraban en su propia burbuja.
Salí de casa.
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Bella llego en su auto un par de minutos después. El frio me tenía titiritando, así que en cuanto paro el auto, abrí la puerta y subí.
—¡Vaya! Hola.
Me estire y besé sus labios.
—Hola, tú.
—¿Qué pasa con la cena? —intento girarse para mirar hacia la casa de mis padres, pero tomé su barbilla y volví a robarle un beso corto— También me alegro de verte.
Sus brazos abrazaron mi cuello.
—Te contare en el restaurante. ¿Recuerdas ese lugar en Port Angeles donde tuvimos nuestra primera cita?
—Lo hago, ¿qué pasa con los niños?
—Rosalie, Kate y mi madre se harán cargo.
Acaricio su nariz con la mía.
—Recuérdame agradecérselos mañana.
—Vamos. —le robe un último beso.
Sus bonitos ojos chocolates se iluminaron y salimos hacia el camino de grava que nos sacaría a la carretera. Yo me quede mirándola con el sonido del estéreo de fondo.
Al llegar a Port Angeles, logramos obtener una mesa para dos. Pedimos dos copas de vino, ella unos rabioles y yo mi platillo favorito, albóndigas con espagueti. En tiempo se ralentizó entre nosotros y todo lo demás dejo de existir.
Hacia el final de nuestra cena, comiendo la última cuchara de postre, me increpo sobre la cena.
Me tomé más de un minuto para responderle.
—Alice invito a Tanya.
Saboreo un rastro de chocolate en sus labios.
—No me sorprende, antes de que se marchara a Nueva York parecían bastante unidas.
—Continuaron en contacto.
—¿Te molesta?
—No necesariamente. —aclare— Pero me preocupa que mi hermana, influenciada por su amistad, crea que puede intentar actuar de casamentera. No lo necesito. —estire mi mano sobre la mesa y jugueteé con sus dedos— Tú eres todo lo que necesito.
Bajo la mirada.
—Confió en ti, Edward.
—¿Es así? La última vez yo no dude en dejar que mi imaginación volara.
—Bueno, eso nos hizo más fuertes, ¿no es cierto? —retiro el plato con los restos de nuestro postre y se adelantó, mucho más cerca. Levanto nuestras manos unidas y besó mis nudillos— Alice y Tanya pueden intentar lo que sea, yo confió en ti. Conozco lo que ahí allí. —señalo mi pecho con su mano libre— Bueno, malo, pero me pertenece.
Atraje su frente sobre la mía con una mano en su cuello. Acaricie con la punta de mis dedos la piel sensible de su nuca.
—Este tiempo separados ha sido difícil. —cerré los ojos, tratando de controlar mi necesidad por ella.
—Lo sé, amor, pero estamos a punto de lograrlo. ¿No es cierto? —susurro— No tengo ninguna duda de mis sentimientos, tú tampoco.
No pude evitar hacer la siguiente pregunta.
—¿Cómo lo lleva James?
Nos alejamos.
—No mucho mejor de lo que lo llevamos tú y yo. Hemos hablado y sigue doliendo. Me siento culpable, pero no puedo evitar ser sincera con lo que siento. No podría engañarle de esa forma. Creo que está considerando dejar Forks después de que se acabe toda esta locura.
Note el pesar en su voz.
—¿Eso está bien para ti?
—No puedo tener lo mejor de los dos mundos. La verdad es que antes de convertirnos en pareja éramos muy buenos amigos. Ojala pudiera recuperar algo de eso, pero es imposible.
Si era sincero conmigo mismo, no me importaba a donde fuera James ni lo que hiciera con su vida. Era evidente que él todavía no estaba dispuesto a contarle a Bella sobre su pasado, pero me tranquilizaba saber que no había intentado ningún movimiento con Bella ahora que se mantenían viviendo juntos.
—Te amo, y lamento que tengas que pasar por todo esto. —me disculpe.
Suspiro, mirando nuestras manos unidas.
—Bueno, se siente como si finalmente estuviéramos caminando hacia algo. Deseo volver contigo y nuestros hijos. Extraño los arrumacos de Thomas por la mañana, la irremediable fijación que tiene Max por mi cabello y verte llegar a casa por las tardes. Quiero que organicemos la fiesta de cumpleaños de Thomas. Juntos. —su vulnerabilidad me desarmo— Me has arruinado para siempre, Cullen.
—Lo mismo digo. —dije, tratando de calmar la evidente tristeza de sus ojos— Con respecto al próximo cumpleaños de Thomas, lo arreglaremos. Encontraremos la forma. Puedes ir a mi oficina cuantas veces quieras y veremos los detalles. Es en cuatro días, ¿cierto?
El cumpleaños número cinco de mi hijo era importante.
Se mordió el labio inferior, asistiendo lentamente.
—Llévame a casa. Solo por esta noche, lo necesito.
No dude en aceptar.
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Un ruido seco me despertó. Pobre a abrir y cerrar los ojos. Con el cuerpo acalambrado y un peso cálido sobre mi pecho, al fin salí de la bruma del sueño. Bostece y miré hacia abajo. Al peso cálido. El cabello chocolate rojizo de Bella se extendía por todos lados, y su rostro suave y relajado se apoyaba contra mi piel, mis manos probaron a acariciar la piel desnuda de su espalda y más allá.
El ruido sordo volvió a irrumpir.
Fue entonces cuando me di cuenta que no era otra cosa que la puerta. Alguien tocaba a mi habitación.
Con mucho cuidado removí a Bella, girándola sobre una de las almohadas. Ella se volvió a acurrucar y gimió entre sueños.
Me levante de la cama, no sin antes darle un vistazo al monitor de nuestros hijos, Thomas y Max se encontraban dormidos. Deje el monitor sobre mi buro de noche y cogí mi bata.
Me envolví en ella y me encamine a la puerta.
Al abrir, mi padre se encontraba del otro lado. Estaba con pijama también y los lentes de leer en el puente de su nariz. El cabello rubio algo revuelto y par de manchas rojizas en su rostro, resultado de dormir.
Salí de la habitación y cerré la puerta.
—¿Qué pasa?
—Me han llamado. Hay algo. ¿Recuerdas la pista que te mencione? ¿Las cámaras de seguridad? Creen tener a quien fue la última persona que vio con vida a Renne y Alec.
Un escalofrió me recorrió.
—¿Quién es?
—No lo sé, al parecer la están interrogando. Todo lo que sé es que es una mujer.
—Mierda.
—Quieren hablar con Bella formalmente. Si todo sale bien, la investigación será cerrada muy pronto.
—¿Eso qué significa? —no quería hacerme ilusiones.
—Que finalmente Bella y tú podrán dejar todo atrás, hijo.
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"Cuando no estoy aquí, estas sola. Puedes caminar por cuenta propia. Y pienso que deberías de saber que no te dejaría ir. Pensé que no era suficiente, pero no quiero decir adiós."
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¡Hola, nenas! Feliz inicio de semana. Martes de actualización. Entrando de lleno al capítulo, el regreso de Alice era algo que nos esperaríamos puesto que Edward está pasando un momento difícil. No sé tomen a mal las acciones de Alice, ella trata de ayudar a Edward, además de que puede estar un pelín manipulada. Quien sabe, esa Tanya parece querer aprovechar cualquier oportunidad para acercarse a Edward. Pero que no panda en pánico. Bella y Edward está llevando la relación bastante bien a pesar de que les está tocando vivir momentos difíciles. Adoro que el momento feliz de Kate y Garrett se acerque cada vez más, se lo merecen. Pobre Bella, estar lejos de Thomas y Max en verdad la afecta y con el cumpleaños de Thomas a unos días, quiere vivir ese día al lado de su hijo. Ahhhh, el final nos deja pensando. ¿Quién es la misteriosa mujer? Por cierto, si no se acuerdan de la mención de la mujer en las cámaras de seguridad del motel, está en el capítulo 52, entre Bella y Carlisle, allí lo pueden releer. Gracias por sus rr, sus recomendaciones y por seguir por aquí. Nos vemos el viernes por un nuevo capítulo. ¡Besos a la distancia!
Las leo en sus reviews siempre y no lo olviden: #DejarUnReviewNoCuestaNada.
—Ariam. R.
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