Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.
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The Neighbourhood – R.I.P to My Youth
Bella salió de la habitación, atraída por mi voz y la de mi padre mientras conversábamos los detalles de la reunión que el FBI había pedido por la tarde. La puerta se cerró en un suave clic a mi espalda y su mano cálida, acaricio mi espalda en tanto se posicionaba a mi lado.
Llevaba el rostro limpio con las pecas a la vista, lo que le daba un aspecto más joven, los ojos chocolates adormilados, los labios hinchados por las veces en que hicimos el amor y el cabello chocolate cayéndole por los hombros.
—¿Qué sucede?
Carlisle hizo un gesto hacia su oficina que se encontraba hacia el final del pasillo.
—Conversemos en un lugar más privado.
Bella me miró interrogante, sin embargo trate de decirle a través de mi mirada que todo estaría bien. La guie con un gesto y ella comenzó a caminar por delante mio.
Por último, comprobé a los niños con un vistazo al pasar a su habitación. Estaban dormidos, tal como la última vez que los vi en el monitor hacia unos minutos.
Al entrar a la oficina de mi padre, cerró la puerta y nos ofreció las sillas al frente de su escritorio.
Bella y yo tomamos asiento. Uno al lado del otro. Ella se recorrió hasta el borde de la silla y alargo su mano derecha para entrelazarla entre las mías sobre mi regazo.
—¿Qué es? —volvió a insistir, urgiendo a mi padre por una respuesta.
—Recibí una llamada hace un par de minutos. —se deshizo de los lentes y tallo su rostro. Era evidente que no éramos los únicos estresados durante las últimas semanas— Tienen una testigo de importancia, probablemente la última persona en ver con vida a Renne y Alec.
Bella soltó mi mano para ponerse de pie.
—¿Cómo lo saben? —se giró mientras hablada de nuevo hacia nosotros.
Mi padre le explico.
—Es sobre la cámara de seguridad. No era una prueba fehaciente, pero se tenía la sospecha. Compararon un par de huellas dactilares desconocida e hubo una coincidencia.
—¿Quién es?
—Una mujer, pero no me dieron muchos más detalles.
—¿Cómo saben quién es ella? ¿Si en verdad es ella? Y si lo es, ¿tuvo algo que ver con su muerte?
—Son muchas preguntas a las que no tengo respuesta, Bella.
Bella se tranquilizó.
—Supongo que quieren verme.
Carlisle asistió.
—Así es.
—¿Cuándo?
—Lo más pronto posible.
Bella se adelantó hasta quedar detrás mio y poner ambas manos sobre mis hombros. Sus dedos apretaron la piel como si intentara que dejara ir la tensión que se adueñaba de mis músculos, pero la realidad es que era solo una prueba más de su ansiedad.
—Si ellos logran comprobar algo…
Mi padre termino la frase por ella.
—Es probable que el caso sea cerrado.
Ella dejo salir el aire de golpe.
—¿Te dijeron cuando quieren verme?
—Lo más pronto posible.
Bella miro en dirección al reloj grande y redondo que adornaba la pared lateral de la oficina. Sus manecillas marcaban las seis cuarenta y cinco.
—La comisaria de Port Angeles abre sus oficinas a las nueve y media. Quiero terminar con esto de una vez por todas. —dejo mis hombros, bajando las palmas hasta mi pecho— ¿Puedes concertar una cita esta misma mañana?
Mi padre se puso los lentes de nuevo y procedió a revisar su agenda. Cogió una de sus plumas, alineadas cuidadosamente sobre el escritorio y escribió algo sobre algunas notas.
—Tengo que cancelar uno o dos reuniones, pero puedo hacerlo.
—Gracias, papá. —agarre una de las manos de Bella.
Mi padre fue el que se puso de pie esta vez.
—Muy bien. Tienen que dormir un poco más, darse un baño y antes de irnos desayunaremos. Supongo que, ¿tienes ropa de repuesto aquí, Bella?
—La tiene. —respondí yo.
—Muy bien. —mi padre volvió a revisar el reloj— Salimos a las nueve en punto.
Me puse de pie a la par de Bella y la atraje a mis brazos para dar un beso en una de sus cienes. Sus cálidos ojos me observaron nerviosos.
—Todo va a estar bien. —la tranquilice.
Sus dedos se aferraron a mi camisa.
—Lo sé.
Antes de salir de la oficina de mi padre, trate de agradecerle en silencio. Él negó con un leve movimiento y salimos de la habitación. El silencio que todavía reinaba en casa fue bien recibido mientras caminábamos por el pasillo.
Bella se relajó entre mis brazos y suspiro profundamente.
—No creo poder dormir después de semejante noticia, si es verdad lo que sospecha Carlisle y esa mujer sabe algo, eso quiere decir… —su voz se entrecorto— Significaría mucho para el caso y para nuestra relación.
Metí mi nariz en el hueco de su cuello.
—Dejemos eso fuera de nuestra habitación. Estoy cansado de verte preocupada. Tal vez no puedas dormir, ¿pero qué tal un baño?
Alcance a ver con el rabillo del ojo un inicio de sonrisa en sus labios.
—¿Es una propuesta indecorosa?
Pique mis dedos en su costado.
—Solo quiero que te relajes. —abrace su vientre— No tiene nada que ver con el sexo, Bella. Somos más que eso.
Se giró entre mis brazos para abrazarme por el cuello.
—¿Y si el sexo en la única forma de tranquilizarme?
—¿Es una propuesta indecorosa? —le devolví la broma.
—¿Y si lo es? —sonrió, aunque no llego a sus ojos.
Intentaba huir de sus emociones a través de nosotros y no me negaba a complacerla, pero sería injusto para ambos después de todo lo que habíamos vivido. Desde que habíamos reanudado nuestra intimidad era algo más que sexo u obtener placer, se trataba de conectarnos a un nivel más profundo.
—Entonces podría complacerte, pero te ayudaría a huir de ti misma.
La sonrisa fue remplaza por otra más pequeña y verdadera.
—Me conoces demasiado bien.
—Lo hago.
Nos encamine en el pasillo hasta llegar a nuestra habitación. Entramos y cerré la puerta con la punta de mi pie. Bella seguía sobre mi pecho, solo que esta vez me abrazaba más fuertemente, escondiendo su rostro en mi pecho.
Me senté en la cama y la ayude a montarse sobre mi regazo con mis manos en su trasero.
La escuche sorber su nariz.
—Quiero que esto termine.
Acaricie su espalda de arriba abajo.
—Lo sé, cariño.
—Y al mismo tiempo estoy asustada. Asustada de mis sentimientos y deseos, de las emociones con las que he estado lidiando todas estas semanas. Me siento egoísta por querer que todo el desastre desaparezca y como una mujer miserable por ni siquiera pode llorar más de tres lagrimas por mi madre. —se alejó— Pero estoy tan cansada al mismo tiempo. Me canse de Renne, de Clarie y de todas sus manipulaciones, estoy cansada de mentir y cansada de ocultar lo nuestro. Cuando tu padre me dijo de la mujer… no pude evitar sentirme… realmente sentirme agradecida por que todo esto fuera a acabar.
Peine el cabello castaño fuera de su rostro.
—Todo lo que sientes es totalmente normal, Bella.
—¿También es normal que un parte de mí no se sienta triste por sus muertes? —pregunto dolida.
Acune sus mejillas.
—Eres buena. Eres una mujer excepcional y tienes un corazón grande. —coloque una mano por encima de su pecho, justo donde su corazón latía por debajo— Encontraste el camino hacia el perdón para mí, pero te es difícil encontrarlo para Clarie y tu madre, ¿es por mí que te detienes?
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—¿Cómo puedo perdonarlas sin traicionarte?
—¿Cómo puedes amarme sin traicionarlas?
Negó.
—Ellas te orillo a hacer lo que hiciste.
Baje mi mano y desvié la mirada.
—Asesinarla. Puedes decirlo con todas sus letras, Bella. —respondí con voz dura.
Me obligo a mirarla cogiendo mi barbilla.
—Lo hiciste para protegernos.
—Renne y Clarie protegían sus propios intereses. Aun no entiendo muy bien los de tu madre, pero los de Clarie me quedaron claros los últimos cinco años. Para ella no existían límites más allá de la obsesión que la atormentaba. Tu perdón no significará nada para ellas porque las dos están muertas, pero puede significar mucho más para nosotros. No puedo obligarme a mí mismo a verte sufrir por lo que resta de nuestras vidas.
Se aferró a mi cuello con ambas manos y acerco nuestros rostros. Las respiraciones se entremezclaron mi sus ojos iban y venían desde mis ojos hasta mis labios.
—¿Significa eso que planeas pasar el resto de tu vida conmigo? —pregunto con voz suave.
Nos deje caer sobre la cama y nos gire. Mi cuerpo quedo por encima del suyo. Mis antebrazos soportaban todo el peso y use mi mano izquierda para acariciar su cabello.
—Es lo único que deseo.
Mordió su labio inferior.
—Bésame.
No me lo tuvo que pedir de nuevo, mis labios buscaron los suyos. Mi lengua reconociendo la suya, mis labios tratando de satisfacer cada uno de sus deseos por poco que parecieran. Una de sus manos se aferró al cabello de mi nuca y me trague el gemido que vino desde su pecho.
Nos separamos poco a poco, aunque deje mi frente sobe la suya.
—¿Es ese un si al baño?
—Sip. —me dio un corto beso en los labios antes de dejarme ir.
Me levante fuera de la cama, avance hasta el baño y comencé a preparar todo lo necesario. El grifo abierto para dejar caer el agua hasta llenar la bañera, un par de esencias naturales y un par de toallas mullidas cerca en un banquillo.
Volví cinco minutos después y extendí mi mano hacia ella.
Acepto, y la cogí para hacerla ponerse de pie.
Me miro con rebosante cariño, en tanto mis manos buscaban el cinturón de su bata. Deshice el nudo que la mantenía sujeta y con mi dedo indice recorrí los bordes hasta su cuello, luego la deje caer a sus pies, creando un charco de seda azul a sus pies. Debajo de ella no llevaba otra cosa que un ligero camisón que dejaba a la vista cada una de sus curvas, las cuales eran más pronunciadas, gracias a que su cuerpo había dado vida para nuestro hijo.
Sostuve entre mis dedos los delgados tirantes que mantenía la prenda en su lugar y la deje caer.
Detalle su cuerpo.
Los pechos llenos cremosos coronados de pezones rosados, los hombros delgados al igual que su cintura, la ligera curva de su vientre bajo, adornado de líneas blanquecinas provocadas por el estiramiento de la piel, seguramente durante el embarazo. Sus anchas caderas, sus piernas llenas, sus finos tobillos y pequeños pies.
—Tu turno. —intento llegar al dobladillo de mi camisa.
Atrape su muñeca en el aire. La atraje hasta mi boca y besé su muñeca.
—Esto es para ti.
—Te quiero conmigo en la bañera. —dio un paso más cerca de mí.
Cogí el cuello de mi camisa por detrás y la saque por mi cabeza rápidamente. Fui a por mis pantalones y calzoncillos, y los deje caer al suelo junto a la camisa.
Sus manos acariciaron mi pecho. Sus pechos se presionaron contra el mismo y siseo un poco.
—¿Qué pasa?
—Son mis pechos, están un poco sensibles desde hace unos días. —le quito importancia— Debe ser el periodo.
Pase un brazo por debajo de sus piernas y la levante en vilo.
—¡¿Qué haces?! —su risa rompió entre nosotros.
—Entonces tendré que consentirte mucho más.
—Ya lo haces.
El vapor del baño nos recibió cuando entre.
La deje en el suelo frente a la bañera y cerré el grifo.
Ella se apoyó en uno de mis hombros para entrar a la bañera y yo la sostuve de la cintura hasta que se metió en el agua. Me dejo un espacio detrás de ella y antes de entrar agarre una esponja con su jabón corporal favorito.
Me senté detrás de ella con cada una de mis piernas al lateral de sus caderas.
Su espalda se apoyó en pecho. Dejo salir un suspiro de gozo y su cabeza encontró su lugar en mi hombro.
—La última vez que nos bañamos junto estábamos en el Instituto. Lo hicimos en nuestras vacaciones, pero fue solo la ducha.
Comencé a pasar la esponja enjabonada por su muslo derecho.
—Esa vez hicimos todo menos ducharnos.
—Oh, sí, lo recuerdo muy bien. Especialmente tú llegando al orgasmo en mi boca.
Pellizque el interior de su rodilla.
—También te recuerdo muy bien, atacándome en la habitación antes de que pudiera prepararnos la cena.
Se rio.
—Eso fue totalmente circunstancial.
—Excusas.
Poco a poco, fui subiendo la esponja. Masajeé sobre su cadera, su vientre y subí a sus pechos. Fui especialmente cuidadoso al lavar la piel, pues no quería lastimarla.
Sus dedos jugueteaban en el agua, chapoteando por aquí y por allá.
Seguí lavando la piel descubierta, tocando secretamente con la punta de mi dedo indice cada lunar que encontraba en mi camino.
Nos hundimos en un silencio cómodo.
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—Te fuiste ayer. —Alice dijo, entrando a la cocina.
La mañana apenas comenzaba. Bella y yo habíamos terminado con nuestro baño, nos vestimos y acordamos encontrarnos abajo cuando lograra despertar a Thomas para desayunar.
Mi madre siguió en lo suyo en la cocineta, terminando los huevos revueltos. Saque los panqueques, una bandeja completa para cuando todos decidieran bajar finalmente y la coloque en la barra de la cocina.
Repase la vestimenta de mi hermana menor. Usaba un mono deportivo con un chaqueta mullida por encima y tenis deportivos de colores fosforescentes.
—¿Sales tan temprano?
Abrió la puerta del frigorífico para sacar una manzana. Le dio un mordisco y camino hasta la barra donde yo me encontraba.
—Necesito deshacerme de algo de energía antes de comenzar con mi día.
—¿Sin desayunar? —interrogo mi madre con tono maternal.
—Saldré a correr solo veinte minutos. De todos modos, nadie está despierto. —le echo un vistazo a Max que se encontraba ya despierto dentro de su carriola, gorgojando y tratando de atrapar sus piececillos— Hola, pequeño. No sabía que los bebés se despertaban tan temprano.
—Usualmente lo hace. —comente yo y obtuve un bowl para comenzar a preparar la papilla de mi hijo menor— Le gusta comer su papilla fresca por la mañana.
—Aww. —le hizo morritos— Creo que me quedare para darle yo misma su papilla. ¿No es cierto, pequeño Max?
Mi hijo chilló, soltando sus pies y estiro las manos abiertas, tratando de atraparla.
Estaba por responderle, cuando Thomas entro a la cocina por delante de Bella, saltando y cargando su Woody.
—¡Panqueques! —grito, subiéndose a uno de los banquillos de la barra para tratar de agarrar uno.
—¡Op! —Bella lo atrapo antes de que pudiera obtener uno. Se lo colgó de la cadera y camino hasta el fregadero. Dejo correr el agua— No sin antes lavarse las baños, jovencito.
—¡Mami! —se revolvió, tratando de escapar— El agua esta fría.
Me encamine hasta ellos y se lo quite de los brazos. Sus piernas se colgaron de mi cintura como un monito y logre que dejara de moverse como una lombriz.
—Si te lavas las manos, podrás tener una hora más de juego esta tarde.
Bella levanto las cejas.
—¡Eso es coacción! —refunfuño Thomas.
—Lo tomas o lo dejas. —lo gire y volví a abrir el grifo del agua.
Con un mohín acorde a su edad, acepto el jabón líquido que puse en sus manos y las metió de bajo de agua al enjuagarse.
Bella cerró los labios en una fina línea, aunque pude ver un claro atisbo de sonrisa.
Se cruzó de brazos y cruzo los tobillos juntos.
—¿Esa es tu táctica, super papá? ¿Qué pasa cuando tengas que darle una hora más de juego diario para que se lave las manos? —me reto.
Me estire a por un corto beso que derrumbó su falsa fachada se severidad.
—Hago lo que puedo sin ti.
Algo ligero golpeo mi brazo.
—¡Oye! —mi madre recogió su trapo y lo volvió a poner sobre la encimera, el mismo con el que me había golpeado— Te estoy observando, jovencito. No quieras llevarte todo el crédito.
—Mamá. —refunfuñe.
Bella y mi madre se miraron.
—¡Pero si pone el mismo rostro de Thomas! ¡De tal padre tal hijo! —Bella se rio entre dientes, pasándome una toalla para secar las manos de nuestro hijo.
Lo deje en el suelo y comencé a eliminar el agua de su piel mojada.
—Eso sin contar su aversión por el brócoli. —comento Alice, haciendo notar su presencia frente a Bella.
Bella se giró en su dirección.
—Lo siento, Alice. No te vi. Buenos días. —también repaso la ropa deportiva— Nueva York te ha sentado bien.
Alice se encogió de hombros.
—Va bien.
Bella se siguió haciendo cargo de la papilla, la cual había quedado incompleta. Alcanzo la lata donde la guardaba y vertió dos cucharadas en el bowl. Luego agrego un poco de agua y mezclo todo junto.
Yo cogí a Thomas y lo cargue hasta dejarlo sentado en un banquillo a su lado.
Mi madre me extendió un plato, lo acepté y lo use para poner un panqueque para mi hijo. De paso, saque un babero, una cuchara y toallitas para el desayuno de Max. Bella me los quito de las manos y empezó a hacerse cargo ella misma, dejando todo en la encimera y saco la sillita de comer de Max.
Thomas sentó al gran Woody a su lado.
—Quiero mermelada. —le dijo a su madre.
Bella paso al lado de Alice y desabrochó las correas que mantenían sujeto a Max a la carriola.
—Pídele un poco de mermelada a tu padre.
Thomas se metió los dedos a la boca. Su expresión nerviosa y extremadamente tímida.
—¿Un poco le leche también? —pregunto en un tono más bajo.
—Puede ser. —respondió Bella, guiñándole un ojo.
Sin sacar los primeros cuatro dedos de su mano izquierda, Thomas se giró en su asiento.
—¿Puedo tener un poco de mermelada y leche, Edward? —apenas lo dijo lo suficientemente alto, casi como un susurro.
—Puedes, campeón.
Dejo ir su mano y me sonrió emocionado.
—¿Y un poco de chocolate también?
—Solo un poco. —levante mi mano, dejando un espacio pequeño entre mi dedo indice y pulgar.
Asistió efusivamente.
Bella continúo con lo suyo, abrazando a Max.
Lo levanto y besó sus mejillas, haciendo trompetillas en su cuello. Él se revolvió entré sus brazos, chillando, aferrado a su blusa lila lisa. Cuando Bella lo dejo ir, mi hijo se acercó y dejo un baboso besó en su nariz.
—¡Un beso para mamá! —chilló Bella radiante, dejando ella también un beso en su nariz.
Fue el sonido ahogado procedente de Alice lo que nos sacó de nuestra burbuja de felicidad.
—¿Tú… que acabas de decir? —tartamudeo.
Bella frunció el ceño.
—He dicho muchas cosas desde que llegue. —anclo a Max sobre su cadera— ¿Qué es exactamente lo que estás buscando que repita?
Alice parpadeo, claramente descolocada.
—Tú no eres…
—Alice. —me adelante con en bote de mermelada y chocolate que había bajado de una de las alacenas— Detente.
Me acuso con la mirada.
—¿Estas dejando que se llame a si misma su madre?
Apreté el puente de mi nariz entre mis dedos.
Había tolerado lo suficiente de ella desde su llegada, mucho antes. Desde la videollamada que habíamos tenido ayer, donde insinuó bastantes cosas que me habían disgustado y luego, se encargó de hacer muy incómoda su cena de bienvenida, invitando a Tanya.
¿Ahora… esto?
—Alice, hija. Sera mejor que salgas. —llamó mi madre.
Alice nos dejó de mirar para concentrarse en ella.
—¿Estás de acuerdo, mamá?
Mi madre estrecho los ojos.
—Es tu primer día aquí, han pasado unas buenas semanas desde que te marchaste y las cosas han cambiado. Ahora, creo que todos por aquí entendemos que es bastante difícil para ti desde joven, pero hay algo que tienes que respectar y esa, son las decisiones de tu hermano. Bella y tu hermano son una pareja, juntos tienen una familia ahora, Alice.
Extendió la mano hacia Bella y Max.
—¿Dónde ella finge que es la madre de Max? —respondió entre dientes.
Deje la mermelada y el chocolate en la encimera, levante a Thomas de su asiento.
—Toma a Max, Bella. Podemos desayunar en otro lado.
Alice estrecho los ojos.
—Sí, vete, Edward. No es algo extraño que lo hagas.
—Pensé que habías madurado un poco, Alice.
Levanto las manos al aire.
—Muy bien. La que se larga soy yo. —anduvo de espaldas a la puerta y por último, nos dio una buena mirada a Bella y a mi antes de dar media vuelta y salir.
Volví a dejar a Thomas en su asiento.
Mi madre miro al techo.
—Lo siento, chicos.
—No es tu culpa, Esme. —Bella dejo en su sillita a Max— Quizás sea momento de que ella y yo tengamos una conversación.
—Tú no le debes explicaciones a nadie, cariño. —extendí la papilla de Max hacia ella— Soy yo quien tiene que hablar con ella y parar con esta tontería de una vez por todas.
Bella asistió, perdida en sus pensamientos.
Thomas llamó mi atención, jalando el borde de mi camisa.
—¿Tía Alice se molestó?
Maldita sea, solo a ella se le ocurría hacer sus cuestionamientos frente a mis hijos. Después de lo que Bella y yo habíamos hecho para mantener la tranquilidad de nuestros hijos y ella venía a arruinarlo todo en un par de minutos.
—No, campeón. Solo estaba un poco sorprendida.
Rosalie y Emmett entraron. Todavía usaban pijamas, pero me alegro que se hayan quedado a pasar una noche más. Su negocio los mantenía la mayor parte de tiempo fuera en Port Angeles, pero se habían tomado un tiempo para pasarlo en Forks durante el cumpleaños de Thomas y la boda de Garrett y Kate.
Thomas se alegró al ver a Rosalie y Emmett, por lo que rápidamente se olvidó de Alice.
La tensión todavía se sentía en el ambiente, pero Emmett comenzó a contar un par de chistes malos y nos fuimos relajando poco a poco.
Thomas termino de comer y Bella se encargó de darle de comer a Max. Yo descarte el desayuno y me concentre en la hora. Pasados veinte minutos tal como Alice había mencionado, deje la cocina con una excusa no sin antes recibir una mirada expectante de Bella.
El aire frio del patio delantero se coló por los espacios abiertos de la chaqueta que tome antes de salir. Baje los escalones del porche de dos en dos y espere recargado en el camino de salida.
Espere y después de diez minutos más, pude observar a Alice tomar el camino de vuelta a casa por el camino de grava.
Apenas trotaba, enfocada en sus respiraciones. El pelo lo llevaba recogido en una coleta y los audífonos colgaban de sus orejas al igual que su teléfono de su brazo derecho.
Paro a pocos metros al levantar la cabeza y verme en el camino de entrada esperándola con los brazos cruzados.
Se agacho entre los arbustos por un bote de agua y bebió un poco a la par que seguía caminando.
—Sé porque estás aquí. —dijo al acercarse— No tienes que regañarme, ¿bien? La cague y lo lamento.
No deje mi postura.
—¿Crees que eso es suficiente como disculpa? —desafié.
—Ahora el que se comporta como un cretino eres tú. —ladeo la cabeza— Me estoy disculpando, ¿no es suficiente?
Exactamente.
—No lo es.
Bajo la mirada.
—Solo me sorprendió.
—¿Qué parte? ¿La parte donde soy increíblemente feliz al lado de la mujer que amo y mis hijos?
Me miró sorprendida.
—¿Qué diablos? ¿Piensas que no quiero verte feliz?
—Pienso que estas actuando igual que antes de que te marcharas, Alice. No puedes cagarla una y otra vez y esperar que lo pase por alto cada vez. —respondí yo.
El color se fue de su rostro. El color rojizo de sus mejillas por el la reciente actividad se esfumo y solo quedo el sudor que humedecía su frente y barbilla.
—¿Es por Bella todo esto? ¡Lo siento!, lamento haber herido sus sentimientos. —se burló.
—¿Esto es por Tanya? —contraataqué. No necesitaba que le explicara, estaba seguro de que ella entendía muy bien— ¿O porque no terminas de aceptar mi relación con Bella?
Sus ojos reflejaron algo muy parecido al resentimiento al responderme.
—¡Bella! ¡Bella! —murmuro— ¿Nadie por aquí puede dejar de girar alrededor suyo por un maldito segundo? Al menos Tanya es una buena chica y no una zorra que se mete con el ex marido de su hermana.
Intento esquivarme para llegar a casa.
—¿Qué. Dijiste? —la retuve. Mi mano atrapo su brazo.
—¡Lo que escuchaste! ¡Suéltame!
La atraje más cerca de mí de un solo movimiento.
—Todos por aquí hemos cometido errores, por pequeños que sean o grandes. No creo que estés en posición de juzgar las decisiones de Bella.
—Ella es capaz de hacer que se te funda en cerebro. A ti y a todo aquel que este cerca de ella.
La solté como si quemara.
—¿Quién demonios eres?
—Soy menos tonta que todos por aquí. Claramente. Ustedes dos no deberían estar juntos después de todo. Bien, Thomas es tu hijo, pero puedes obtener custodia compartida y Max… Clarie pudo ser una perra, pero siempre será su madre.
Sus palabras… el veneno con el que hablaba de Bella. ¿En qué momento no me di cuenta?
—No sabes lo que dices.
Metió las manos en los bolsillos de su chaqueta.
—Lo sé muy bien. ¿Sabes porque Renne prefirió a Clarie por encima de Bella? Fácil, Charlie siempre protegió a Bella. ¿Sabes porque Clarie lucho por ti aun sobre el amor que Bella sentía por ti? Por qué tú representabas todo lo que Bella siempre le quito. ¿Y sabes por qué Charlie nunca estuvo convencido de dejar a Renne del todo? ¿Realmente? Por Bella. Muchos hemos perdido por ella. Ahora tengo que ver como intentas formar una familia feliz con ella, gracias pero no. No lo acepto.
Antes de que se girara, la detuve al volver a hablar.
—No tienes nada que aceptar, Alice. No es tu problema y el mio tampoco, que no seas capaz de ver más allá de tus propias narices.
Me fulmino con la mirada.
—Ella te tiene cegado.
—En cambio, pienso que tu rencor te ciega a ti. Te quiero, Alice, pero no por encima de mi familia. No volveré a cometer el mismo error dos veces. Márchate si no quieres que Bella sea parte de tu vida, porque Bella esta entretejida en cada aspecto de la vida de esta familia y sobre todo, en mí.
Cualquier esperanza dentro de mi corazón de que Alice aceptara mi felicidad fue eliminada.
—Esta también es mi casa. —se defendió.
—Entonces no te cruces en mi camino. —di un paso más cerca de ella— Ni en el de Bella. No intentes meterme por los ojos a Tanya y apártate de mi camino, Alice.
Intentó hacerme frente, per todo su cuerpo se sacudió al tragarse un sollozo.
—Me quedare hasta el cumpleaños de Thomas.
—Puedes irte. No necesito que ofendas a la madre de mi hijo enfrente de él. Con respecto a la fiesta, puede que no seas requerida.
—No puedes hacerme esto.
Ma aleje.
—Lo lamento, Alice, pero la única que se lo hace a si misma eres tú. Somos dueños de nuestro propio destino. Tal vez no podemos cambiar el pasado, pero el presente es el presagio de nuestro futuro y a pesar de que has dejado una buena parte atrás, no eres capaz de aceptar lo que has hecho. El alcance de tus actos. Te perdone por lo que nos hiciste a Bella y a mi hace cinco años, pero no volveré a permitir una falta más. No confundas el cariño que te tengo con debilidad. Si no eres capaz de respetar a mi mujer, no hay cabida para ti en mi vida.
Eche a andar lejos de ella.
Entre a casa con las tripas revueltas y un nudo apretado en la garganta.
Bella se encontraba recargada sobre una de las paredes de la sala. En cuento sus ojos me encontraron, corrió hacia mí y me acogió entre sus brazos.
—Edward…
Enterré el rostro en su cabello para absorber su olor.
—Tú eres lo único que necesito.
Su abrazo solo se volvió más fuerte y yo le correspondí, la levante sobre el suelo y atraje su rostro hacia el mio para besarla.
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Ese mismo día por la tarde, Alice abandonó la casa de mis padres en compañía de Emmett, quien la llevaría al aeropuerto. Mi madre y ellas intercambiaron unas cuentas palabras, pero nada más. Mi madre la despidió y prometió que la despediría de Carlisle, quien había partido con Bella hacia Port Angeles para asistir a su cita con el FBI.
Ignore su mirada cuando antes de partir, se quedó observando el intercambio entre Thomas, Max y yo.
Thomas estaba dormido sobre mi muslo izquierdo, con uno de sus brazos abrasando mi pierna. Yo jugueteaba con Max en el piso, mientras mi hijo se esforzaba por atrapar los juguetes que sostenía por arriba de su cuerpecito.
Alice se marchó y el ruido del auto saliendo, fue nuestra despedida por un largo tiempo.
Esme volvió a mi lado, sentándose al lado de Max.
—Tu hermana te ama, Edward. Solo le hace falta curar las heridas de su alma. Lo sabes, ¿verdad?
Eche la cabeza hacia atrás para mirarla.
—Lo sé, es solo que lo que tengo con Bella y mis hijos es tan precioso y delicado, que no puedo permitir que nadie se atreva a cuestionarlo. Debo defender a mi familia, mamá.
La expresión de Esme se tono orgullosa.
—Algún día tu hermana se enamorara de nuevo, el tipo de amor que te hace ir en contra de tus propios límites y lo entenderá. Lo que tuvo con Charlie fue amor, sí, pero solo representó el salvavidas que necesitaba para salir adelante. Ahora tiene que ir allá afuera y encontrarse a sí misma.
Las palabras me tranquilizaron.
Deje de lado la conversación y me concentre en Max. Subí una mano y la pase por el cabello revuelto de Thomas.
Bella y mis hijos eran lo único que necesitaba para ser feliz.
Esperaba que algún día Alice lo entendiera. Tal vez no hoy o mañana, pero un en algún momento en un futuro no tan lejano.
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Bella regreso de su cita con el FBI ya caída la noche. Escuche el auto ser estacionado, el ruido de las puertas ser cerradas y las voces amortiguadas. Apague la luz de la habitación improvisada de los niños y salí lo más silencioso posible.
Mi madre salió de su habitación también, ya vistiendo su pijama de franela.
Me extendió una mano, gesto que acepte y caminamos juntos por el pasillo. Juntos, bajamos hacia el primer piso.
Lo primero que vimos al entrar fue a mi padre. Dejo su maletín sobre uno de los sofás y se dispuso a quitarse la corbata con un par de tirones. En tanto, Bella se quitaba los tacones y salía de su chaqueta.
Los dos debieron escucharnos, porque levantaron la cabeza al mismo tiempo.
Mi madre camino más rápido, llego a su lado y lo ayudo con el desastre en el que se había convertido su corbata. Mi padre lo agradeció con un corto beso y se dejó ser, la adoración escrita en sus ojos azules.
Bella me atrapo entre sus brazos antes de que llegara a ella.
—Dios, te extrañe. —-su aliento caliente barrió la piel de mi cuello.
La sostuve por la cintura.
—Estoy aquí, cariño.
Levanto la cabeza y sus ojos buscaron los míos.
—Termino. —dijo, pronunciando una palabra que significaba tan poco y tanto para nosotros.
Trague en seco.
—¿Qué?
Bella se soltó y le lanzo una mirada a mi padre.
—El caso va a ser cerrado. La declaración de la mujer sirvió de mucho. Se llama Hannah Chaney y era una de las principales socias en los negocios ilícitos de Alec. Creen que fue un ajuste de cuentas con alguna banda criminal y que quisieron hacer pasar su muerte como un suicido para distraer al FBI por un tiempo. Buscar al hombre o mujer que llevo a cabo en asesinato se seguirá de oficio, pero eso solo en caso de que aparezca otra pista, están en un callejón sin salida. La investigación va a ser cerrada.
Esme se sostuvo de Carlisle.
—¿Es cierto?
—Sí, cielo. —le sonrió de la forma más relajada que lo había visto sonreír desde que la muerte de Renne y Alec había convertido nuestras vidas en un desastre mayor— Tiene que quedar resuelto para el final de esta semana.
Mi madre llevo ambas manos a sus labios.
—Gracias.
Bella me observo detenidamente.
—¿Edward?
—Lo siento, yo… solo estoy un poco sorprendido.
Mi padre se sentó sobre uno de los apoya brazos y abrazo a mi madre por la cintura.
—Tendrán que tener cuidado un poco más, pero nada que no se pueda arreglar siendo discretos.
—¿James? —no pude evitar preguntar.
Bella titubeó.
—Le he llamado de camino aquí. Le di lo que resta del mes para irse del apartamento.
—Bella…
Mi cabeza estaba hecha un desastre.
Ella me cogió por el rostro y me hizo mirarla.
—¿Qué te pasa? Estas como en shock. Lo logramos, Edward. Ya no tendremos que ocultarnos o fingir que no estamos juntos. Podemos ser… una familia.
—Una familia. —susurre por lo bajo.
Mis padres se pusieron de pie juntos, mi madre con la chaqueta y el maletín de mi padre en mano.
—Los dejamos. Necesitan un minuto. —dijeron y se marcharon.
Distraído, los vi subir la escalera y alejarse.
Bella hizo un ruidito con la boca para volver a atraer mi atención. Así mismo, volví a mirarla. Sus ojos chocolates eran un mar de amor, anhelo y note, un poco de temor.
—¿Edward?
Una solitaria lágrima humedeció mi mejilla.
—Oh, Edward. —su voz se rompió.
—Te amo.
El temor en sus ojos fue eliminando, dejando consigo solo el amor y el anhelo. Cerró los ojos y me abrazo, y ese simple gesto, fue suficiente. La abrace más fuerte y enterré mi rostro entre su cuello y hombro.
—Yo también te amo. —susurro.
Juntos, nos quedamos allí. Simplemente disfrutando el uno del otro, como hace mucho tiempo no lo hacíamos.
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"Todos están hablando, ¿pero qué es lo que dicen? Mamá dijo que si en serio quiero cambiar puedo hacerlo. Que en paz descanse mi juventud. Si en verdad estas escuchando esto, va para ti. Era inocente y tenía esperanzas y estaba perdido, ahora estoy atrapado y tengo conocimiento de mis pensamientos. ¿Qué debo hacer? No creo en ello si no tengo pruebas."
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¡Hola, hermosas! Lamento el retraso, pero como algunas sabrán, estoy enfermita de gripa y ando que suelto mocos por todos lados hahaha. Tuve covid hace unas semanas y como estoy algo baja inmunológicamente, me pego un poco más fuerte esta vez. Pero aquí estamos de nuevo, un capítulo más. Me encantan los momentos en familia y mucho más, poder ejemplificar como Bella y Edward fortalece su amor, si notaron algo raro, espero verlo en los rr, sino es que no repararon en las pequeñas pistas que deje. Alice es otro tema. No es mala, pero no puede dejar el rencor contra Bella y eso le juega en contra, por mi parte, por el momento ese fue el cierre del personaje, Edward le dejo los puntos sobre las i y ya veremos si en su siguiente aparición que es más hacia el final, podemos ver a una Alice diferente. Cuando le dijo que no le metiera a Tanya por los ojos. ESO MAMONNNN HAHAHA. Así se dice, ¿pero será que antes de irse Alice le dice algo a Tanya? Y finalmente podemos ver como Bella y papi Carlisle traer buenas noticias. Edward rompiéndose al final ufffff, es comprensible. Después de todo lo que tuvo que pasar para llegar a este momento. Tal parece que todo va tomando su lugar poco a poco, ¿nos acercamos al final? Sí, no lo puedo negar. No más de unos cuantos capítulos más, pero ya les iré avisando. Gracias infinitas por leerme. ¡Un beso a la distancia!
Las leo en sus reviews siempre y no lo olviden: #DejarUnReviewNoCuestaNada.
—Ariam. R.
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