Título: Una Doncella Misteriosa.
Emparejamiento: Kagome x Harem Inverso.
Género: Romance / Angustia / Familia / Humor.
Historia Crossover: Inuyasha and Nanatsu no Taizai.
Resumen.
UA: Por más que intentaban, ninguno de ellos podía sacarse ese par de hermosos ojos azules de la mente. Era oficial, estaban irremediablemente jodidos.
N-A: El harem de Kagome estará conformado por Zeldris, Estarossa, Gloxinia, Meliodas, Ban y King.
Fin de N-A.
Disclaimer: no soy dueña de los personajes deNanatsu ni del anime y manga. Estos son propiedad de su increíble creador Nakaba Suzuki. Tampoco soy dueña de el Manga y Anime de Inuyasha, son propiedad de su creadora Rumiko Takahashi.
NANATSU X INUYASHA NANATSU X INUYASHA NANATSU X INUYASHA NANATSU X INUYASHA NANATSU X INUYASHA NANATSU X INUYASHA
Capítulo 1: La Hermosa sacerdotisa Kagome.
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Ambas partes no apartaban la mirada la una de la otra. Los Mandamientos se preguntaban serios quién era la mujer delante de ellos. La hermosa ojiazul por su lado, ya tenía preparada otra de sus flechas sagradas, en caso de que el grupo de demonios fuese a atacar repentinamente.
"Ustedes deben ser los llamados Diez Mandamientos, de los que tanto he escuchado ¿no es así?" Dijo la mujer rompiendo el pesado silencio.
"Así es, humana". Dijo Melascula fríamente. "Ahora responde, ¡quién diablos eres tú!" Siseó muy enojada.
"Mi nombre es Kagome. Soy una sacerdotisa y me pidieron proteger estas tierras y a la gente que vive en ellas". Dijo la ojiazul con voz seria. "Por lo tanto, no puedo permitir que dañen a ninguna de estas personas".
Melascula profirió una risa burlona. "¿Ah sí?, eso ya lo veremos".
Seguidamente, la pelirrosa creó una lanza de materia oscura, y la arrojó con fuerza contra Kagome. Sin embargo, esta nunca golpeó a su objetivo, pues fue neutralizada por la flecha sagrada de la mujer que desvaneció por completo la energía demoníaca, pero esto no detuvo a Melascula la cual continuó atacando a la ojiazul.
Distraída al defenderse de los ataques de la demonio, Kagome no se percató de la presencia de Estarossa el cual se movió a una gran velocidad apareciendo repentinamente tras la joven, para ser sujetada con fuerza por el Mandamiento del Amor restringiendo así a la chica de todo movimiento.
El peliplata tenía su mano derecha alrededor de su cuello y su brazo izquierdo rodeaba su pequeña cintura apresando a la vez, ambos brazos de Kagome, de igual modo, cuerdas hechas de materia oscura ataban sus piernas quedando ésta complétamente inmóvil.
El resto de los Mandamientos sonrieron sintiéndose ya victoriosos. Solo bastaría con que Estarossa aplicara la suficiente fuerza en el cuello de la mujer para romperlo y que ésta dejase de ser una molestia menos de la cual preocuparse. Desafortunadamente para ellos, no conocían a Kagome Higurashi y que ésta no era en lo absoluto, el tipo de persona que se dejase amedrentar ante el peligro.
"Realmente, es lamentable el tener que asesinar a una mujer tan hermosa y poderosa como tú". Dijo Estarossa mirando con leve interés a la delicada mujer la cual con mucho esfuerzo le devolvía la mirada con furia fría.
Kagome luchaba por liberarse del fuerte agarre de Estarossa, sin embargo, por más que intentaba, su fuerza física no era suficiente para competir contra la fuerza ejercida por un demonio del nivel del peliplata.
"Bueno, ahora que esa fastidiosa mujer ya no es un problema, podemos disfrutar de las deliciosas almas de los insignificantes humanos que habitan este pueblo". Dijo Melascula maliciosamente recibiendo asentimientos de el resto de los Mandamientos los cuales sonreían burlándose de la desesperada situación de Kagome.
"Y por causarnos tantos problemas, como castigo antes de morir, dejaremos que veas como asesinamos a estas personas una por una delante de ti. ¿Y sabes que será lo más divertido?" Le dijo la pelirrosa burlona a la furiosa ojiazul. "Tu mirada de desesperación al no poder hacer nada para detenernos".
Riendo cruelmente, Melascula hizo aparecer sus alas de materia oscura, y emprendió el vuelo hacia dicho lugar, pero antes de que pudiese adentrarse en el, la mujer se estrelló contra una poderosa barrera de energía sagrada, echo que le sacó una sonrisa satisfecha a Kagome.
"¡AAAAHHHH!" Gritó en dolorosa agonía Melascula, a la vez que era expulsada con fuerza en dirección contraria al pueblo, directamente hacia un gran árbol quedando semiconsciente a causa de las graves heridas causadas por la poderosa barrera.
Aprovechando que los demás Mandamientos se encontraban paralizados por la conmoción provocada tras lo ocurrido a su compañera, Kagome repentinamente liberó una enorme cantidad de energía espiritual que golpeó con fuerza abrumadora a todos los Mandamientos, sobretodo a Estarossa el cual se encontraba mucho más cerca de la ojiazul hiriéndolo horriblemente.
Zeldris sentía un terrible dolor recorrer todo su cuerpo. Con mucho esfuerzo, lentamente se fue poniendo de pie soportando el inmenso dolor. Con una mueca de enojo, comenzó a inspeccionarcon detalle la extensión de sus heridas las cuales abarcaban gran parte de su cuerpo, que dado lo graves que eran, tardarían un poco en sanar en su totalidad. El Mandamiento luego berificó el estado de sus demás compañeros, y vio que Monspeet había protegido a Derieri de la mayor parte del ataque, quedando éste cubierto de terribles quemaduras que abarcaban toda su espalda, por otro lado, Derieri estaba en su mayor parte ilesa gracias al sacrificio de Monspeet, aunque ésta aún había recibido una que otra leción en los brazos y las piernas. Con Gloxinia y Drole las cosas no estaban mejor, ambos se hallaban semiconscientes en el duro suelo sangrando e intentando con mucho esfuerzo tratar de ponerse de pie igual que él. Melascula, ahora se encontraba inconsciente en el mismo lugar con el cuerpo cubierto de cortes y quemaduras, en cuanto Estarossa, se encontraba inconsciente y sangrando profundamente con grotescas heridas de pie a cabeza, y su ropa casi hecha trizas.
"¡MALDITA!" Gritó Derieri enfurecida a causa de lo que le sucedió a Monspeet y cegada por la ira, se abalanzó imprudentemente hacia la joven sacerdotisa la cual estaba de pie, con una mirada impasible observándolos fijamente con otra flecha ya lista en su arco.
"¡NO, ESPERA DERIERI!" Llamó Zeldris a la pelinaranja en un intento de detenerla, pero ya era demaciado tarde, ya que Kagome disparó la flecha, la cual el Mandamiento de la Pureza logró esquivar por poco, sin embargo, lo que no pudo evadir fue el pergamino sagrado que instantáneamente se adhirió a su cuerpo, dejándola paralizada, cayendo ésta sin ceremonias al suelo.
Ya van cuatro, faltan tres. Pensó Kagome cuando en eso, tuvo que correr para escapar de varias enredaderas espinosas convocadas por Gloxinia, quien usando la forma 7 de su lanza espiritual, logró sanar sus heridas y las de Drole y estaba en el proceso de curar a Zeldris.
Cansada de correr, Kagome creó una esfera de energía sagrada a su alrededor, deteniendo con éxito los ataques de las enredaderas, no obstante, Zeldris y Drole ya estaban listos para pelear contra ella, y comenzaron a lanzarle esferas de materia oscura para romper su escudo, lo que estaba funcionando, ya que empezaban a aparecer grietas en este. Por su parte, Gloxinia continuaba curando a los otros Mandamientos, y cuando se preparaba para usar su poder de curación con Estarossa, se detuvo con los ojos bien abiertos al sentir que hacia donde estaban ellos venía un ser con un enorme poder. El pelirrojo volteó a ver a Drole y a Zeldris quienes también se habían quedado quietos como estatuas viendo hacia la dirección de donde provenía la monstruosa presencia demoníaca, la cual de acuerdo a la tremenda velocidad que iba, llegaría en cuestión de segundos.
La mujer llamada Kagome llamó la atención de los tres demonios y del resto que debilitados lentamente iban saliendo de la inconsciencia, cuando sonrió con alivio.
"Ya era hora de que apareciera, Lord Sesshomaru". Dijo ésta sin perder su sonrisa.
Gloxinia se apresuró a curar a Estarossa. Sus instintos le decían a gritos que debían irse ya, que este nuevo enemigo era extremadamente peligroso, y no era el único , pues los demás también sentían lo mismo.
De pronto, justo a un par de metros frente a ellos, se materializó una brillante esfera de luz y cuando esta desapareció, dejó ver a un hombre muy alto de largo cabello plateado, de apariencia sobrenaturalmente atractiva, ojos color dorado, y tes blanca. En su rostro a cada lado de sus mejillas tenía dos franjas moradas y una luna igual morada en la frente.
Él llevaba un extraño ropaje blanco el cual tenía varios bordados de color rojo, así mismo, también tenía muchos hexágonos dibujados, y en los mismos se apreciaba lo que parecía ser una flor en el centro, sobre el cual llevaba una armadura de acero con púas. También tenía una especie de cinto de color amarillo en la que parecía portar dos espadas y en el hombro derecho llevaba una especie de estola blanca.
"De nuevo en problemas, no se te puede dejar ni un minuto sola, ¿cierto sacerdotisa?" Dijo Sesshomaru con su característico tono serio mirando a Kagome.
"Hola a ti también, Sesshomaru". Dijo la joven mujer rodando los ojos irritada por el comentario del Lord de la Casa de la Luna.
Centrándose en los demonios delante de él, sin perder el tiempo, Sesshomaru atacó con Bakusaiga al Mandamiento más cercano, el cual fue Melascula, cortándole el brazo a la mujer la cual intentó evadir el ataque. Para el horror de ésta y de los demás Mandamientos, el corte comenzó a extenderse por todo su cuerpo hasta hacerla pedazos matándola en cuestión de minutos.
Acabó con Melascula sin esfuerzo, pensó Zeldris mirando a Sesshomaru con aprensión.
Este maldito es muy fuerte, tenemos que escapar o seremos eliminados. Mierda, para colmo, la pelea con esa mujer nos dejó bastante debilitados al casi utilizar toda nuestra energía demoníaca para escudarnos de la explosión de energía sagrada que lanzó y aún así nos lastimó gravemente. Pensaba Estarossa mirando tenso de Sesshomaru a Kagome deteniéndose su mirada sin poder evitarlo, unos segundos más en la hermosa joven.
"¡Zeldris, tenemos que escapar ahora!" Dijo Derieri con evidente pánico agradeciendo para sus adentros el ya estar libre de los efectos paralizantes del pergamino que le colocó Kagome.
Zeldris le iba a responder a la pelinaranja, cuando en eso Sesshomaru nuevamente desenvainó a Bakusaiga y en un rápido movimiento, atacó a los restantes seis Mandamientos con la espada expulsando una poderosa onda de energía de luz verde.
Tras el increíble ataque, se levantó una gran columna de polvo y escombros. Cuando esta se fue despejando poco a poco, mostró que ya no había nadie en ese lugar.
"Hmm, lograron escapar antes de que los golpeara el ataque". Dijo el peliplata fríamente enfundando nuevamente la espada.
"Es muy posible que ellos regresen". Dijo Kagome seria.
"Si son tan estúpidos para hacerlo, se encontrarán con su muerte". Dijo el poderoso daiyoukai comenzando a marcharse del lugar.
Asintiendo de acuerdo con Sesshomaru, Kagome imitó la acción del hombre caminando hacia el pueblo deteniéndose solo unos segundos para mirar con curiosidad por última vez hacia la dirección en la que sentía a los seis demonios alejándose velozmente.
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Todos los Mandamientos volaban en silencio tras su humillante derrota y posterior vergonzosa huida para no ser asesinados por el poderoso demonio que apareció repentinamente interrumpiendo su pelea con Kagome.
De vuelta al reino de Camelot, tres de los seis Mandamientos, se sentían más furiosos y frustrados que el resto de los otros tres demonios, y la razón de tan negativos estados de ánimo en sus personas sorprendentemente no era su derrota a manos del demonio peliplata, si no el recuerdo de nada más y nada menos que la hermosa Sacerdotisa que casi los había aniquilado a las fronteras de ese pueblo de humanos.
Por más que intentaban, ninguno de ellos podía sacarse ese par de hermosos ojos azules de la mente. Su encantadora mirada expresaba tanta ferocidad y determinación al momento de luchar para defender a las personas bajo su protección. Ella era fuerte y lo había demostrado al momento de pelear contra todos ellos sin titubear, y mantenerse al día perfectamente. No había ninguna duda para ellos, si ella hubiese sido otra simple humana más, hubiese temblado aterrorizada ante su gran poder juntos, pero ella, ni siquiera parpadeó ante sus poderosas presencias. Eso por sí solo, era fascinante, y su energía sagrada no era como alguna otra contra la que se hubiesen enfrentado antes. Sus propios instintos de demonio les decían que era muy peligrosa, que se mantuvieran alejados de ella, pero a la vez, los atraía como el dulce canto de una sirena.
Aquella mujer había despertado un fuerte deseo en ellos. Querían poseerla en todos los sentidos de la palabra, cosa que no sería nada fácil y más con ese demonio de gran poder a su lado. Era oficial, estaban irremediablemente jodidos. Fue el irritante pensamiento de Estarossa, Zeldris y Gloxinia.
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Fin del Capítulo.
