"Capítulo 7 – Esto Lo Hago Por Ti"

Las nubes grises y la incesante lluvia había decidido detenerse hace unas horas atrás. El cielo se limpiaba cada vez más mientras más pasaban los minutos. El sol comenzaba a brillar y los cantos de algunos pájaros que decidieron salir de sus refugios se oían por todo el vecindario. Los pavimentos presentaban bastante humedad, habían charcos de agua por todos lados y las gotas de agua seguían cayendo de los techos de las casas y las hojas de los árboles.

El ambiente en aquella conocida casa era pacífico y tranquilo. Los habitantes de la residencia yacían dormidos bajo sus camas sin preocupación alguna. El suceso de la noche anterior había sido... ¿Extraño? Podría decirse que si, una extraña coincidencia sería lo más adecuado para llamar a aquél suceso que pasaron ambos hermanos, quienes seguían recostados en la cama del propietario de esta.

Los rayos de luz que emanaba el recién salido sol penetraban la pequeña ventana de la habitación, iluminando parte de esta.

Lola, quien después de tener algunas horas de sueño reparador, comenzaba a despertar de la siesta tan placentera que tuvo acompañada de su hermano. Dio un leve bostezo y se apoyó con ambos brazos sobre la cama para contemplar la luz del sol y parte de la habitación.

Los recuerdos de lo sucedido en la noche anterior seguían presentes en su mente, los recordaba con cierto cariño.

La pequeña se mantuvo observando a su hermano dormir, le alegraba recordar lo gentil que había sido y que sus problemas habían sido solucionados. Sin hacer mucho ruido, se acercó a su oreja y con una suave voz le dijo:

- Gracias por tu ayuda, Linky.

Se alejó del chico y con mucho cuidado de no despertarlo, se despojó de las cobijas de la cama.

Rodeó la cama y se quedó de pie frente a esta. Pudo contemplar el rostro de su hermano dormir, era dulce verlo de ese modo, pues nunca se detuvo a hacerlo alguna vez.

Gracias a ti, ahora me doy cuenta de mis errores y sé por todo lo que has pasado... No te preocupes, ya no volverás a sufrir... Nadie lo hará.

Con una sonrisa, dio un paso para estar más cerca de él.

A partir de hoy seré una Lola Loud completamente nueva. No más regaños, no más amenazas, no más intimidaciones... te prometo que todo será diferente... Esto lo hago por ti.

Eso último lo dijo con una sonrisa de oreja a oreja. Antes de salir de la habitación, hizo algo que deseaba hacer con mucho anhelo, era una pequeña recompensa por la valentía que demostró.

- Esto es por lo que hiciste anoche.

Se acercó a su mejilla y le dio un dulce beso. Lincoln esbozó una sonrisa por el acto, Lola notó eso y sonrió de igual manera. Habría querido estar más tiempo a su lado para seguir sintiendo su agradable compañía, pero los planes para comenzar esa mañana habían llegado primero; de cualquier forma valdría la pena para reforzar ese lazo algo quebrantado que tenían ambos.

Salió de la habitación y cerró la puerta lentamente, lista para comenzar el día que seguramente traería demasiadas sorpresas. Cuando puso su vista al frente, pudo observar el largo pasillo de la casa, ya no parecía tenebroso como lo había sido la noche anterior. Al mirar al fondo, notó cómo algunos vidrios rotos sobresalían de la puerta entreabierta. El miedo invadió su mente al recordar lo que vivió dentro de ese lugar.

Resignada, entró primeramente a la habitación que estaba justo a su derecha. Al entrar, dio un vistazo a su hermana gemela, quien aún se encontraba dormida. Tenía mucho que agradecerle, pero eso lo haría en cuanto tuviera tiempo; ahora solo tenía un objetivo en mente, y era prepararse para entrar a esa habitación con malos recuerdos.

Caminó a su armario y lo abrió lentamente para evitar algún sonido que despertara a su hermana. El armario abierto enseñó sus decenas de tiaras y vestimentas de todo tipo. Tomó uno de sus tantos vestidos rosas y lo cerró de la misma manera que antes.

Con todas sus cosas en mano, abandonó la habitación y se dirigió al baño que tanto quería evitar.

Antes de entrar, suspiró hondo y susurró algunas palabras para darse confianza.

- Lo haces por él, recuerdalo.

Entró al baño y cerró la puerta detrás de ella. Con sumo cuidado, caminó por el piso hasta llegar a la bañera y abrió la llave para dar comienzo con su tan amado baño de princesa.

Pasados veinte minutos, Lola por fin había terminado, aunque antes de entrar a la ducha tuvo que quitarse las vendas que su hermano le había colocado. Por suerte, sus cortes ya no le dolían como antes, aunque las marcas permanecían ahí.

Será mejor darme prisa. Lincoln o alguna de las chicas pueden despertar en cualquier momento.

Pensó mientras cepillaba sus dientes más rápido y evadía a toda costa mirar hacia el espejo.

Al terminar, fue a su habitación para dejar todas sus cosas para comenzar con su pequeño gesto para su hermano mayor

- Bien, a preparar la sorpresa para Linky -se colocó una de sus brillantes tiaras que había tomado de su armario.

Lo que tenía en mente era algo sencillo y que le ayudaría a Lincoln para comenzar con su mañana de la mejor manera, un gesto inocente.

La pequeña buscaba debajo de su cama algo que la pudiera ayudar con su plan. Solo habían cosas sin importancia, cerca de 10 hornos miniatura y algunas cosas que guardaba de sus certámenes. Fue cuando encontró algo que no había visto desde hace varios meses atrás, aquél libro de recetas que usó en esa ocasión para preparar las pizzas para su familia.

Lo sacó arrastrándolo y pasó su mano sobre este para quitar todo el polvo que tenía acumulado. Al tenerlo en sus manos, un recuerdo lleno de nostalgia decidió impactar en su mente. El bello momento que pasó junto a Lincoln en la biblioteca y lo bien que se la pasaron juntos. Sonrió al recordarlo, pues significaba mucho para ella y más aún sabiendo lo que Lincoln había hecho.

Con el libro en mano, salió de su habitación y bajó cuidadosamente las escaleras. Al llegar a la planta baja, lo primero que vio fue a sus dos padres en la sala vistiendo formalmente con Lily durmiendo profundamente en los brazos de su madre. Posiblemente saldrían a algún lugar importante, no era algo que se esperaba, pero haría lo que fuera para evadir el verdadero propósito por el que estaba despierta tan temprano.

Rita fue la primera en darse cuenta de su presencia, se sorprendió al verla por lo que no esperó a preguntar.

- ¿Lola? Hija, ¿Qué haces despierta tan temprano? -preguntó la señora Loud.

- Eh... yo... sólo venía por algo de comer -respondió Lola con algo de nerviosismo, ya que no tenía previsto encontrarse con sus padres.

- ¿Y ese libro que llevas ahí? -preguntó el señor Lynn observando el libro de recetas que su hija llevaba en sus manos.

- ¿Qué? ¿Esto? No es nada... So-Sólo es un libro cualquiera.

Inmediatamente, escondió el libro detrás de su espalda.

El señor Loud conocía perfectamente ese libro, era uno de los tantos que usaba para preparar los deliciosos platillos en su restaurante.

Ambos padres se miraron algo confundidos por el extraño comportamiento de su hija; sin embargo, no tenían tiempo para preguntarle, estaban demasiado apurados como para preguntar algo sin mucha importancia.

- Está bien. Hija, quiero que les digas a los chicos que fuimos a la consulta trimestral de Lily y a arreglar algunos asuntos en el restaurante de tu padre, así que no regresaremos hasta las seis, ¿Puedo contar contigo? -preguntó Rita.

- Claro, mamá. No te preocupes, se los diré.

Ambos padres se acercaron a ella y le otorgaron un abrazo y un beso en la mejilla uno de cada lado.

- Te queremos, hija -dijeron ambos padres al mismo tiempo.

- Traten de no destruir la casa mientras no es estamos -mencionó Lynn.

- Todo estará bien mami y papi, no se preocupen.

Ambos padres, seguros de esa declaración, caminaron a la puerta principal y cerraron la puerta.

Lola pasó su brazo derecho con la frente en gesto de alivio

- ¿Qué? No me miren así, no deben enterarse que cocinaré solo para Linky.

Su mayor preocupación era que sus hermanas se llegarán a enterar, le pedirían respuestas verídicas y su reputación de ser una chismosa por excelencia no le ayudaban.

Con todas sus cosas listas, se dirigió a la cocina para iniciar con la pequeña sorpresa para su hermano mayor.

- Bien, hora de comenzar.

Varios minutos después...

Siendo las ocho treinta de la mañana, Lincoln empezaba a levantarse tras aquél suceso de la noche anterior.

El chico dio un fuerte bostezo y se rascó un poco la cabeza.

- Cielos, que día fue el de ayer, ¿No lo crees, Lo...?

Volteó a ver a su lado, sin la presencia de su pequeña hermana por ningún sitio, tampoco habían indicios de que alguien más aparte de él hubiese estado presente

- No lo entiendo... ¿Habrá sido un sueño? -se talló ligeramente sus ojos para disipar el sueño.

Una tristeza comenzó a inundar su ser, estaba más que seguro que ayudó a Lola la noche anterior, si no había sido así, entonces no había arreglado nada.

- Si se supone que esto fue un sueño... Eso quiere decir que todo sigue igual -dijo con los ánimos decaídos.

Estuvo un rato debatiendo consigo mismo para poder llegar a una conclusión y saber si lo que hizo había sido real o un simple sueño. De un momento a otro, escuchó cómo tocaban a su puerta, eso le pareció raro, ya que sus hermanas nunca tocaban a su puerta, siempre entraban pateándola o abriendo sin recibir respuesta que les diera permiso de entrar.

- ¿Lincoln? ¿Sigues dormido? ¿Puedo pasar? -preguntó una linda y dulce voz.

Tras escuchar esa conocida voz, el chico se levantó de su cama y caminó a la puerta para atender a la pequeña niña que hizo el llamado.

Al abrir su puerta, se encontró con quién justo tenía en mente.

- ¿Lola? -preguntó confundido.

La pequeña sostenía una charola entre sus manos con una manta cubriendo lo que había encima.

- Es maravilloso que por fin hayas despertado. Lamento si no me encontraste a tu lado, pero estaba preparando una sorpresa para ti y... bueno... Espero que te guste -dijo con un leve rubor en sus mejillas.

Esas palabras lograron que a Lincoln le invadiera una gran tranquilidad y felicidad, eso solo quería decir que sus suposiciones habían sido incorrectas y que ambos ya estaban en buenos términos y mucho mejor que antes.

- Enserio hiciste esto... ¿Por mi?

- Es una pequeña forma de agradecerte por lo que hiciste anoche y creo que te lo mereces.

- No tienes que agradecerme de esa manera. Aún así gracias, déjame ayudarte con eso -tomó la charola de los brazos de la princesa y la colocó encima de su cama.

Lola esperaba en la entrada de la habitación, como si esperara algo o alguien. Lincoln miró la escena algo extrañado, por lo que no se limitó a decir algo al respecto.

- Oye, sabes que puedes entrar a mi habitación como si fuera tuya.

- Lo sé... es solo que no me siento cómoda entrando sin tu permiso.

Lincoln se sorprendió por eso, nunca creyó escucharla pedir permiso para algo que hacía con tanta regularidad y mucho menos a él.

- Oh... bien, puedes pasar.

Lola sonrió y tomó asiento en la cama.

- ¿Cómo dormiste? -preguntó Lola.

- Mejor que cuando lo hago solo, ¿Qué tal tú?

- Lo mismo, no volví a tener pesadillas y la lluvia no me molestó en lo absoluto. Gracias por haberme dejado dormir contigo.

- No tienes nada que agradecer... puede sonar gracioso, pero por un momento creí que todo lo que sucedió... Tan solo había sido un sueño -rió apenado mientras se rascaba la cabeza.

- No seas tonto, Lincoln ¿Acaso no viste lo que está entre tus pies?

El chico dirigió su mirada al piso, lugar donde de encontraba aquél botiquín que se suponía debía estar en el baño.

- Que distraído soy, debo tener el sueño pesado -miró a la charola que estaba junto a ella- por cierto... ¿Qué es la sorpresa de la que me hablabas?

- Cierto, es algo que preparé solo para ti, y... -tomó la charola y la puso sobre sus piernas- para que te la pueda dar, necesito que cierres tus ojos.

El chico hizo lo pedido y tapó su vista con sus manos.

- Está bien, Lola. ¿Qué tal así?

- Perfecto, veamos... ¿Cuántos dedos tengo en mi mano? -colocó tres dedos de su mano izquierda frente a él.

- No lo sé... ¿Dos, quizá?

Fácilmente, Lincoln podría estar mintiendo, pero este se dejó llevar y prefirió obedecerla.

- Bien, confiaré en ti -quitó la manta de la charola y la puso frente a él. Era un desayuno que ella misma cocinó.

- Puedes confiar en mí -olfateó con su nariz- espera... ¿Acaso eso que huelo son?

- Listo, ya puedes dejar de cubrirte los ojos.

Al tener su visión clara, observó con asombro la sorpresa que su hermanita le hizo... o más bien cocinó.

Era un desayuno que consistía en unos panqueques con jarabe de chocolate encima, un poco de tocino crujiente y un vaso con jugo de naranja.

La pequeña esperó a que su hermano dijera algo, pero de veía demasiado feliz.

- Dime, ¿Te gusta? -preguntó dulcemente.

- Esto es... ¡Gracias, Lola! -dejó la charola a un lado y la abrazó con cariño- sabes no tenías porque hacerlo.

- Claro que debía hacerlo -respondió, correspondiendo el abrazo de su hermano. Después de algunos segundos, los dos se separaron.

Lincoln se veía emocionado por comenzar a disfrutar todo lo que había en el plato; sin embargo, antes de darle el primer bocado a los panqueques, el plato le fue arrebatado rápidamente.

- ¿En qué estabas pensando?

- Yo... eh...

- ¿Ibas a desayunar sin antes haberte dado una ducha? Deberías tener un poco más de clase -dijo dando pequeñas carcajadas.

- Je, je... Tienes razón, lo siento.

- No tienes nada de que disculparte.

- En ese caso, iré al baño antes de que a alguna de las chicas entre primero -se levantó de la cama y caminó a la puerta de su habitación.

- Está bien, Lin...

- ¡Papá! ¡Lincoln rompió el bombillo del baño! -gritó una familiar voz al lado opuesto de la habitación.

Los dos hermanos salieron con rapidez. En la entrada del baño, encontraron a Lynn, la cual estaba de pie junto a Lori, Luna y Luan, quienes recién salieron de sus habitaciones tras escuchar el fuerte grito.

- ¿Y bien? -preguntó Lynn mirando con enojo a su hermano menor.

Antes de que Lincoln pudiese decir algo en su defensa, su hermana menor quien estaba a su lado habló primero.

- ¡Oye! ¿Qué pasa contigo? Lincoln no rompió nada.

- ¿Y tú por qué te metes? Le estoy preguntando a ese "rompe focos".

- Lynn, hermana. Cálmate, no hagas las cosas más difíciles -dijo Luna.

- Tranquila, Lynn. Déjame explicar...

Lincoln intentó defenderse; sin embargo, su hermana menor lo interrumpió.

- No te molestes, Linky. Esa deportista de segunda no vale la pena.

Ese comentario hizo que Lynn se enfadase y respondiera con furia.

- ¡¿Qué dijiste mocosa?! -preguntó con enfado.

- ¡Lo que escuchaste! -respondió Lola.

- Lola, por favor. Vas a hacer que se enoje más -dijo el chico tomándola de los hombros.

- Lynn, cálmate. Literalmente esto se está saliendo de control.

Luan es la única que no hablaba ante esa incómoda situación. Tras presenciar el suceso por varios segundos, optó por regresar a su habitación para comprobar la acusación de su hermana.

- ¿Qué vas a hacer? -preguntó Luna al verla regresar a su alcoba.

- Sólo voy a comprobar una cosa -replicó la comediante antes de entrar.

- ¡Ya verás, pequeña malcriada!

Lynn, cargada de furia, caminó a donde estaban parados Lincoln y Lola. Vertiginosamente, recogió el bate que había dejado la noche anterior en el pasillo. Esa acción alertó drásticamente a Lincoln, quien se preparó para cualquier cosa que fuera a pasar.

La chica arrastraba el bate y daba fuertes pasos por todo el pasillo.

- ¡Lynn! ¡Te ordeno que bajes esa cosa ahora mismo! -ordenó Lori, siendo completamente ignorada.

Al ya estar en una distancia cercana a Lola, Lynn alzó su bate y cargó toda su fuerza en este mismo.

– ¡Lynn, detente! –recalcó Lincoln.

Luna no tardó en reaccionar y corrió rápidamente hacía Lynn para intentar quitarle el bate y cometiera algo de lo que terminaría arrepintiéndose

Lola solo se limitó a cubrirse la cabeza, deseando que ese momento pasara lo más rápido posible. Lynn, quien tenía el bate entre sus manos, con toda su fuerza lanzó un duro golpe en dirección a la pequeña.

Justo cuando Lynn estaba a punto de asestar el golpe final, Lincoln se puso frente a Lola, a consecuencia de ello recibió un duro golpe en la cabeza y fue lanzado contra la pared.

- ¡Lincoln! -exclamó Lola al ver a su hermano tirado en el piso, sin decir nada a cambio.