"Capítulo 8 - El Comienzo Del Algo Más Grande"

La mañana que había comenzado moderadamente bien terminó con un fuerte golpe en la cabeza, un poco exagerado, pero así fue como sucedió.

Lynn, tras haber dado aquél fuerte batazo que iba dirigido a su hermana menor, fue duramente recibido por Lincoln en un vago intento por defenderla. Cualquier persona al estar cegado por la ira tendía a realizar acciones de las que se terminaba arrepintiendo demasiado pronto, claramente esta no sería la excepción.

Lincoln trató de frenar el bate con una de sus manos, sin éxito alguno; pues el gran impulso que llevaba Lynn fue suficiente para desviar el bate directamente a su cabeza.

El chico impactó contra la puerta de su habitación y quedó completamente inmóvil sin replicar algo al respecto.

El rostro lleno de furia por parte de Lynn cambió al sentir la mano de una de sus hermanas sosteniendo el brazo con el que tomaba el bate de baseball, ese hecho hizo que lo soltara en cuestión de milésimas. La chica volteó su cabeza y se encontró a Luna con un rostro bastante enojado. No había que ser muy inteligente para saber el motivo de su enojo, por lo que soltar su preciado objeto fue lo menos que pudo hacer.

— ¿¡En qué demonios estabas pensando!? —gritó Lori desde la puerta de su alcoba.

La rockera la jaló fuertemente del brazo y la llevó a donde estaba Lori, quien mostraba un rostro despectivo solo notorio para ella.

— ¡Oye! Oye... Espera —dijo Lynn, molesta.

Luna soltó su brazo al estar frente a Lori, ambas la miraban con desprecio y llenas de amargura.

— ¿¡Qué sucede contigo!? —exclamó la rockera.

— ¡Literalmente estás en problemas! ¿¡Ibas a golpear a tu hermana de tan sólo seis años!? —recalcó Lori.

— Sabes perfectamente lo que acordamos respecto a tu comportamiento. ¿¡Tan rápido se te olvidó!? —dijo Luna.

Lynn miró sus manos detenidamente, había sido demasiado tarde para darse cuenta de lo que acababa de hacer, y todo por una simple discusión. Asustada, giró su cabeza en dirección a su hermano, quien estaba tumbado en el suelo sin indicios de quererse levantar. Claramente sus hermanas mayores ignoraban ese hecho, dándole prioridad a llenarla de regaños y a recalcárle sus errores, o simplemente habían dejado por inadvertido el estado en el que se encontraba su hermano menor.

Lynn, al ver el estado en el que estaba su hermano, no pudo evitar sentir preocupación. Con una voz temerosa, dijo:

— O-Oigan, creo que le pasa a...

— ¡Cállate!... Solo cállate... ¡No te das cuenta de lo que causas con tu incontrolable temperamento! —repudió la mayor de los Loud.

Ni una sola palabra salió de la boca de la chica después de eso, quedó atónita ante la dureza en la que se expresaba su hermana mayor, por lo que no le recriminó.

— ¡No sabes medir tu temperamento, hermana! ¡¿Cómo se te pudo ocurrir?! —preguntó Luna con odio.

La única quien se dio cuenta de la gravedad de la situación y la verdaderamente preocupada era Lola. No reaccionaba con total plenitud, todo había pasado demasiado rápido, solo mantenía su mirada congelada en el cuerpo de su hermano sin saber que hacer. Preocupada, preguntó:

— ¿L-Linky? ¿Te encuentras bien? —le preguntó, sin recibir respuesta a cambio.

Lola comenzó a dar pequeños pasos hacía su hermano. A pesar de lo que pudo haber hecho Lynn, no le importaba la discusión que se llevaba a cabo al otro lado de ella ni lo que le pudo haber causado con ese golpe.

— ¿Lincoln? ¿Qué sucede? ¿Por qué no te levantas?.

Tras hacer esa pregunta, sus ojos comenzaron a humedecerse, se hizo un nudo en su garganta y su cuerpo temblaba ligeramente.

Al tener a su hermano ante sus pies, se agachó ante él y empezó a sacudirlo con desesperación.

— Lincoln, porfavor, di algo... Respóndeme cuando te hablo... Porfavor.

Sus insesantes lágrimas cayeron en la pijama naranja del chico, dejando marcas en toda esta.

— Papá y mamá te castigarán en cuanto se enteren de lo que estabas a punto de hacer —dijo Lori.

— Pe-pero Lori, Li...

— Tendremos que tener otra seria charla sobre la forma en la que te comportas, así que no digas peros. No te salvarán esta vez —interrumpió Luna.

— Lincoln... Dime algo... Lo que sea.

Con esfuerzo, abrazó al cuerpo inmóvil de Lincoln con todas sus fuerzas, con todo su llanto.

– Ahora debemos saber si Lola está bien y...

Los ligeros sollozos que se escuchaban al otro lado del pasillo interrumpieron a Lori, quien volteó su cabeza para ver de quién provenían y porqué. La sorpresa y la más aún mayor preocupación llegaron en la chica al saber la razón de ese ligero llanto; su pequeña hermana lloraba mientras rodeaba de brazos a su hermano.

— ¡Lincoln! —gritó Lori con todas sus fuerzas. Corrió en dirección al cuerpo de su hermano y conocer la razón de su estado.

Ante el grito, Lynn y Luna voltearon de igual manera; Luna corrió detrás de su hermana mayor con la misma preocupación.

La deportista se quedó mirando la escena desde la puerta del baño. Su cobardía le impidió acercarse, pues no sería correcto de su parte, pensó.

— ¡¿Qué le pasa a Lincoln?! —preguntó Luna.

Lola despojó sus brazos de Lincoln y se puso de rodillas. Con voz quebradiza, respondió:

— Yo... yo... no lo sé.

Lori se arrodilló ante Lincoln y colocó su mano sobre su pecho.

— No... ¿cómo pude darle más importancia a Lynn? ¿Cómo pude distraerme en algo tan tonto? ¿Qué clase de hermana mayor soy?

Su mente estaba tan sometida en el momento que era incapaz de pensar con claridad. Se preguntaba cómo había podido ser tan tonta como para no darse cuenta de lo que sucedía, no, cómo había sido capaz de hacer a su hermano a un lado y darle preferencia a demostrar toda su superioridad como hermana mayor.

— Por favor... perdóname, Lincoln —colocó su cabeza en el pecho de Lincoln, intentando quitarse la culpa por sus actos egoístas y poco atentos.

Aunque en ocasiones llegara a demostrar lo temible que podía ser, eso no quitaba su lado sentimental y debilidad al sentir culpa o al ver una foto de su tan querido novio. Su momento de conmoción junto a su hermano menor se vio interrumpido por una linda voz al lado suyo.

— Lo-Lori... ¿Linky estará bien? —preguntó Lola.

Lori despegó su cabeza y volteó a ver a su hermana, esos ojos cristalinos con los que la miraba le hicieron recordar algo en concreto. Tenía que ser la hermana mayor y no podía echarse a llorar cuando sus hermanos menores la necesitaban; eso había prometido cuando el manto de hermana mayor le fue otorgado junto con otras tantas promesas que eso conllevaba.

¡Vamos, Lori!... lo haces por ellos, debes comportarte como una hermana mayor incluso en los momentos más duros.

Lori pasó su brazo sobre sus ojos para limpiar unas pocas lágrimas que lograron salirle.

— No te preocupes, Lola. Todo estará bien —acarició la mejilla de la pequeña y le limpió las lágrimas que le caían a montones.

Lori inhaló hondo, cerró sus puños y se levantó del suelo.

— Bien. Luna, ve por Lisa y tráela aquí. Necesitamos saber lo que le sucede a Lincoln.

— Es... está bien, Lori.

Tras la orden, Luna se dirigió a la habitación de Lily y Lisa. Al entrar, vio a su hermana genio despojarse de su cama. Muy posiblemente los fuertes gritos que hicieron en el pasillo la habrían despertado; sus demás hermanas probablemente también habrían hecho lo mismo, por lo que no descartaba la idea. Tenía que pensar en algo para excusar el estado de Lincoln sin llamar mucho la atención.

La mayor de los hermanos Loud esperaba pacientemente a que su hermana saliera de la habitación de Lisa. Quería pensar que nada malo le sucedió a Lincoln. Era tan distraída en ciertas ocasiones, tanto así que llegaba a ignorar todo lo que sucedía a su alrededor y centrarse en una única cosa; en este caso, regañar a Lynn.

Justo en ese instante; Lucy, Lana, Leni y Luan salieron de sus habitaciones después de que los gritos que daban Lori y Luna cesaran. Lo primero que pudieron notar las cuatro fue a Lori viendo con preocupación el piso y a Lynn quien estaba cabizbaja en medio del pasillo sin hacer absolutamente nada. Lo más resaltante era el cuerpo inmóvil de su hermano en el suelo siendo abrazado por su hermana y gemela, casi como si fuese el último abrazo que le fuera a dar.

Las cuatro miraron con asombro la escena, Lana fue la primera en preguntar.

— ¡¿Pero qué?! ¡¿Qué pasó aquí?! ¡¿Qué le pasa a Lincoln?! —preguntó estupefacta ante la escena.

Lori se mantuvo al margen, por lo que no dio respuesta alguna para no alarmar a Lana o alguna de sus hermanas menores.

Luan se fue por unos minutos, pero al ya haber presenciado la discusión con anterioridad, pudo deducir lo que había pasado. Decidió quedarse callada.

La puerta de la alcoba de Lisa se abría lentamente, mostrando a esta última acompañada de Luna, ambas portando todavía sus pijamas, al igual que al resto de las presentes con excepción de Lola.

La genio llevaba puesto un -- y su equipo de paramédico. Se agachó a la altura de Lincoln y colocó el -- en el pecho del chico. El objeto metálico se sentía frío al tacto, pero no era de importar demasiado.

— Lisa, ¿Lincoln va a estar bien? —preguntó Lola al lado suyo con un tono de voz quebradizo.

Lisa no respondió, pero no por eso le quitaba mérito a la duda de su hermana.

El silencio perduraba en todo el pasillo, todas se encontraban a la espera de la declaración que daría su hermana menor. Las más nerviosas eran aquellas que presenciaron todo con anterioridad, entre ellas Lynn, quien había resultado más afectada al ser la causante de todo ese lío.

Lisa terminó de analizarlo más a detalle. Luego de unos segundos, dio una conclusión de su análisis.

— Ejem... nuestra unidad fraternal número seis está bien, solo está inconsciente. Debió ser algo fuerte lo que lo golpeó para dejarlo en ese estado —dijo, dejando aliviadas a todas con sus reconfortantes palabras.

Lori y Luna suspiraron aliviadas, mientras que Lola daba una sonrisa de oreja a oreja. Lynn seguía fuera de la conversación, parecía demasiado retraída.

— Afortunadamente nuestro hermano no se golpeó en alguna parte vital, de haber sido así estaríamos en serios problemas—dijo—. Lo mejor será dejarlo tranquilo, en un momento le haré entrega de un medicamento que lo ayudará con su situación... Ahora, ¿Alguien me puede explicar que sucedió aquí?.

— De acuerdo. Luna, lleva a Lincoln al sofá, yo bajaré en unos minutos. Todas las demás vuelvan a sus habitaciones, hablaremos de este tema después—ordenó Lori.

— De acuerdo, Lori —la rockera asintió con la cabeza, mientras se dirigía a donde estaba su hermano menor.

Lori fue directo a la habitación de Lisa para hablar de lo acontecido hace unos minutos. Todas las demás que no presenciaron lo sucedido tenían demasiadas preguntas en mente, pero decidieron no preguntar para no complicar más la situación, al menos no aún.

Luna se agachó ante Lincoln para llevarlo directo al sillón de la plana inferior. Antes de siquiera cargarlo, la voz que menos quería escuchar en ese momento habló desmesuradamente.

— ¡Espera! —dijo Lynn.

La deportista se acercó a Luna. Pese a los problemas que caudó, se veía dispuesta a ayudar de una u otra forma para calmar las cosas, si no podía hacerlo con sus hermanas, al menos lo intentaría con Lincoln; sabía que su hermano no era del tipo rencoroso y tampoco se aprovecharía de su confianza.

La unión que tanto tenían los dos se desquebrajó tan fácil como una taza de café al caer al piso; todo por una superstición, una que desde un principio había llegado demasiado lejos. Al aclarar las cosas, todo fue de mal en peor en su relación. Ella permaneció con la burda idea de la mala suerte, no se molestaba casi en hablarle más que para pedir favores o llamarle saco de mala suerte. A pesar de los constantes abusos, a Lincoln no le molestaba; le daba malos recuerdos, pero nunca pensó en enfrentarla o mucho menos vengarse. De todas formas no estaría enojada con él por tantos meses, pensaba Lincoln en ese entonces, dos meses para ser exactos.

— ¿Puedo llevar a Lincoln? Es lo menos que puedo hacer —preguntó Lynn cabizbaja y con notorio arrepentimiento en su rostro.

Luna estaba a punto de dar una respuesta negativa, pero su mirada le mostraba lo arrepentida que estaba, pudo notar la culpa en su rostro y seguramente persitiría a ayudar de cualquier forma posible.

— Bien, pero no creas que eso te salvará de tu castigo —dijo Luna.

Daba a entender que más adelante terminarían aquella discusión que quedó inconclusa.

Lynn se agachó y tomó el brazo de su hermano, poniéndolo en la parte trasera de su cuello y sujetándolo fuertemente. Teniéndolo a su merced, caminó en dirección a las escaleras y bajó cuidadosamente de estas. Tan pronto como bajó, lo acostó boca arriba en el sofá y esperó a sus hermanas mayores.

Luna decidió bajar a la planta baja para supervisar a Lynn, creía que haría una cosa peor ahora que tenía la oportunidad. No confiaba en ella, por lo que no esperó más.

Leni, Lana, Lucy, Luan y Lola quedaron en el pasillo. Esta última seguía de rodillas en el mismo lugar de antes.

— Ehh... ¿Lola? ¿Podrías explicarnos que fue lo que pasó? —preguntó Leni, llamando la atención de las demás y haciendo que se preguntasen lo mismo.

Lola no se dignó a verla. Secamente, respondió:

— Lo siento, Leni. No estoy de ánimos en estos momentos, ¿Podrías decírselos tú, Luan? —preguntó, tallándose ligeramente sus hinchados ojos, resultado tras heber llorado con anterioridad.

— Está bien, Lola. Lucy ¿No te molestaría si lo hablamos en tu habitación? —preguntó Luan, con ciertos motivos.

— Suspiro... supongo que está bien —afirmó Lucy ante la petición.

Todas a excepción de Lola entraron a la habitación de Lynn y Lucy, donde charlarían de lo acontecido.

Lola tenía demasiados pensamientos respecto a su hermano mayor. Pensar que quizá pudo haberlo perdido para siempre y todo por un simple error, claro que no era su culpa, pero eso creía; más aún sabiendo la razón del porqué sucedió. Su preocupación no la dejaba tranquila, sin muchos ánimos, se levantó y descendió a la parte inferior de la casa. Al bajar, los escalones, inmediatamente se dio cuenta de la presencia de sus dos hermanas, quienes estaban sentadas frente a frente. Luna miraba a Lynn con desprecio, mientras que Lynn Solo se limitaba a mirar hacía otro lado para evitar esos ojos con los que la miraba su hermana.

Lola no pasó desapercibida, Luna fue la primera en notarlo, rápidamente le dijo:

— Menos mal que llegaste, Lol; ya no aguantaba ver por más tiempo el rostro de esta mala perdedora, ¿Podrías cuidar a Lincoln? Tengo que ir a mi habitación —preguntó.

— Si, no hay problema —dijo Lola totalmente decaída.

Tras las palabras de Lola, Luna fue directo a su habitación. Al abrir la puerta, no tardó en perctarse de las cintas de grabación de su hermana; todas dispersas en su cama junto con su laptop. Un panorama demasiado extraño.

Ahora entendía a que se refería Luan con que "iría a revisar unas cosas". Luna ya estaba informada que su hermana bromista poseía algunas cámaras de seguridad colocadas en ciertas partes de la casa. Pensó que tan solo quería revisar la forma en que de había roto el foco del baño la noche anterior. Decidió no ver lo obvio y cerrar la puerta detrás de ella.

A pesar de que Lisa mencionó que Lincoln estaría bien, Lola no dejaba de pensar en lo contrario, le costaba creerlo. Se sentó junto a él mientras lo miraba con cierta intriga. Lynn, por su parte, no podía ver a Lola a la cara, se odiaba a sí misma al recordar que a quien iba dirigido el golpe era a ella.

Para no hacer más incómoda la situación, optó por ir al comedor y esperar ahí pacientemente.

Momentos antes...

— Y eso fue lo que pasó —dijo Lori.

— Así que Lynn tuvo otro de esos ataques de rabia... aunque yo no creo en estas cosas, es un milagro que no haya golpeado a Lincoln en alguna parte importante del cráneo... De haber sido así...

— No hace falta que lo menciones —interrumpió Lori.

Lisa la vio de reojo, decidió hacerle caso. Era duro mencionarlo.

— Bien. Como ya sabes, nunca dejo que mis emociones me dominen... pero me alegra que Lincoln este bien —dijo mientras esbozaba una pequeña sonrisa, lo que hizo que Lori sonriera de igual manera.

Era inusual verla sonreír de aquél modo, verla así alegraba a Lori, pues muy en el fondo tenía sentimientos y un amor a su familia aunque casi nunca lo demostrara.

— Sin embargo... —dijo Lisa—. Lynn sigue sin poder controlarse, "el incidente" parece no ser superado por ella pese a que han pasado dos meses, ochenta y dos días y veintiún horas desde aquél acontecimiento.

— Lo sé, ¿pero qué podemos hacer al respecto? Por más que le expliquemos las cosas no logra entender. Es demasiado orgullosa.

— Ese orgullo fue el mismo que rompió a esta familia.

Por más que le costara aceptarlo, pero sabía que era verdad.

— Incluso rompió la promesa que hizo después del juego de mesa —dijo Lori.

— Conociendo a Lynn, eso era muy probable.

— Creo que tienes razón. A propósito, ¿cómo sigue Lincoln? ¿Sigue teniendo esas pesadillas y alucinaciones? —preguntó la mayor de los Loud.

— En efecto, continúa con su diminuto trauma, pero va mejorando —dijo, mientras se acomodaba los anteojos en el acto—. Aunque este nos haya perdonado, sus traumas psicológicos seguirán en su mente, solo el tiempo hará que se borren por completo.

— Ese niño no nos merece —dijo con un rostro notoriamente decaído.

Lisa suspiró y dijo:

— Lo sé... lo mejor que podemos hacer es apoyarlo para que pueda seguir adelante y no hacerlo pensar tanto en eso. Tenemos que hacer entrar en razón a Lynn, si esto no la hizo cambiar, seguirá persistiendo hasta que algo realmente malo pase. Al ser la mayor de todos nosotros, debes ser capaz de comprenderlo. ¿No es así?.

— Lo entiendo y sé lo que debo hacer a partir de ahora.

— Bien, lo discutiremos más a detalle en cuanto bajemos.

— De acuerdo —dijo Lori sin muchos ánimos.

Ambas se levantaron y decidieron bajar a la planta baja para comenzar con una charla que reabriría una vieja cicatriz que pareció no sanar del todo.

Lola seguía mirando a Lincoln. Temía que algo fuera a pasar en cualquier momento. Lo que más deseaba era que despertara para así llenarlo de abrazos y decirle lo tanto que sentía haber provocado a Lynn de esa manera.

— Lo... Lo lamento mucho, Linky. Yo no quería que esto terminara así.

La pequeña comenzó a acariciar el cabello blanco de su hermano, como si quisiera que eso ayudara de algún modo.

— Te había prometido que cambiaría mi actitud no solo contigo y rompí esa promesa cuando llamé a Lynn de esa manera... Puedes... ¿Puedes perdonarme?.

— Vaya... Eso es reconfortante.

Interrumpió una voz muy familiar desde el pie de las escaleras.

Lola habría seguido así, disfrutando de la compañía y grandes sensaciones que solo su hermano podía brindarle, pero lo que ella no sabía era que tan solo es el comienzo de algo más grande...