—Capítulo 3—

"Sueños de una remembranza"

¿Recuerdas aquel mundo donde la fantasía se volvía realidad?

La sangre corrió por muchos años durante las primeras décadas, aunque después de un tiempo todo se mantuvo en calma, la sangre volvió a correr.

Dime, ¿Qué veías con aquellos ojos teñidos de rojo?

Despierta.

Los sollozos se oían a través de las paredes, sollozos de dolor impulsado por el dolor físico.

—Responde, ¿dónde se encuentra?

La cabeza gacha del hombre solo vislumbraba a la figura esbelta de aquella mujer frente él desde el suelo, tratando de mantenerse despierto y no desmayarse. La última vez que lo hizo fue despertado por cortaduras en los pies.

—Ya te lo dije, no lo sé…. Pero si te detienes… te diré algo que…. Tal vez, te sirva. — no sabía si fueron sus palabras o el cansancio de la figura femenina al estar todo ese tiempo de pie: esta se sentó estando a la altura del hombre atado de manos inclinado casi rozando la cabeza con el piso de concreto.

—Bien, dímelo.

Los susurros volaron cual viento en otoño al oído de la fémina, apaciguando las pesadas vibraciones de la habitación alejada en algún recóndito lugar del mundo. La mujer se enderezo ante un pequeño silencio.

—Bueno, creo que esperaba mucho de ti. —el pánico en los ojos del hombre llenaron sus pupilas, empezando a forcejear con las sogas de sus manos por millonésima vez.

— ¡Lo prometiste! ¡Dijiste que te detendrías!

Parecía que la figura frente a él se mantenía pensando a las palabras pronunciadas, sin embargo, una risa divertida se asomó por sus delgados labios.

—Te equivocas, jamás te prometí nada. Además, no es como si fueras necesario en este mundo como para que deje que tu existencia siga prevaleciendo no beneficiándome en absoluto.

—Entonces, es cierto— el hombre la miro a los ojos, esperando que su furia fuera lo suficientemente fuerte para que ella lo sintiera —eres un maldito demonio, Darkness…— las palabras fueron estropeadas por el desgarro de un grito, producido por la cortadura de un pie, separándolo del extremo inferior derecho. Inmediatamente le siguieron otros gritos, donde la voz de la mujer se pudo apreciar con palabras siendo pronunciadas con furia helada.

—Sabes que ese no es mi nombre.

La mañana surgió de entre las nubes oscuras de una noche anterior. Las sabanas corrieron como agua cuando el movimiento de despertar las corrió. Su cuerpo se mantuvo quieto por un par de segundos para después levantarlo con cansancio.

La noche estuvo completamente aburrida.

La paso observando desde la suficiente lejanía para no ser descubierto, un milagro puesto que no era la mejor habilidad del compañero que tenía en esa tarea. Su rubio amigo barra idiota tendía a desesperarse ante esas actividades.

Caminando rumbo a su próximo destino recordó que debía comprar la despensa si no quería morir antes de tiempo. Abrió la puerta de la habitación y entre la poca luz que comenzaba hacer acto de presencia ese día, detuvo su andar al lado de la cama individual que mantenía a flote una masa amorfa de almohadas, sabanas y un cuerpo con un nauseabundo olor. Saliva si podía ser más específico.

Frunciendo la nariz en un intento de alejar el olor, puso un pie lo suficientemente cerca de su objetivo para darse impulso y descargar toda la fuerza que pudo estando aun dormido. El quejido de dolor vino después de ello, provocándole una sonrisa de satisfacción.

—Levántate si no quieres llegar tarde a tu segundo día, dobe.

—Ahgg…

Fue la señal suficiente para que saliera del lugar sin contratiempos.

—Maldito engreído, tienes suerte que no estuviera consiente en el momento, ya te habría dado una paliza.

Ignorando los quejidos de su compañero, siguió su camino a través del camino desértico que tomaban, desde ese día, para llegar a su siguiente objetivo teniendo por nombre escuela.

— ¡Aj! Todavía que te ayudo a vigilar a esa mujer, me golpeas. Ni siquiera pude comer algo de comida por tu estúpido golpe, ¡aun me duele!

Suspiro de nuevo, recordándose el porqué de su acción: Naruto nunca se levantaría si no fuera a palazos.

Mientras trataba de pensar en una mejor manera de despertar al oso que tenía por compañero (porque era tan terriblemente similar a uno, que incluso su gorra deforme de dicho animal lo acompañaba en cada siesta) se detuvo ante lo que tenía frente a él.

Una mancha rosa con los colores del uniforme escolar.

Y el silencio a su lado le dijo que Naruto también lo noto.

—Vamos. — de no ser por su cansancio, Sasuke habría sonado emocionado.

Los pasos para llegar a la chica no fueron muchos, quien estaba en cuclillas frente a una caja malgastada con manchas de dudosos líquidos. La mirada que se mantenía fija ahí decía que había algo sumamente interesante dentro del cortón que luchaba por mantenerse firme.

—Hola Sasuke y amigo de Sasuke. — sin alejar la mirada de donde estaba, Sakura saludo a ambos jóvenes, como si tratara de resolver una difícil función trigonométrica.

Ante el comportamiento de Sakura, Naruto miro a Sasuke con una ceja alzada preguntando "¿Qué le pasa a esta?", a lo que Sasuke solo se encogio de hombros.

—Qué manera más rara de comunicarse. — La atención de ambos chicos volvió a Sakura, está mirándolos por fin con una sonrisa alegre en el rostro, pensó Sasuke.

— ¿Qué tanto haces mirando esa caja?— ante la curiosidad que lo caracterizaba, Naruto se inclinó hacia abajo para después flexionar las rodillas en cuclillas para observar algo que merecía ser visto de una distancia más cercana.

Un gritillo de emoción emergió de la garganta de Naruto, una de emoción sonando más al sonido de pasar un metal rayando el pizarra, un sonido realmente molesto. Y la última vez que oyó ese sonido Sasuke, tuvo que soportar un terrible dolor de estómago por un maldito concurso de comida para unos estúpidos pases a una tienda de maldito ramen.

En resumen, nada bueno.

— ¿Por qué te emocionas así, Naruto?— de repente temió la respuesta, pero ya era demasiado tarde. — ¡Es la cosa más extraordinaria que he visto!

— ¿Verdad? Sinceramente esperaba pensar en una manera de no abandonarlo aquí, es pequeño y tiene una característica en verdad única.— la conversación de Naruto y Sakura que fluyo gracias a una cosa no grata de la caja de cartón lo molesto, no se suponía que él se clasificara en la lista de personas fácilmente ignoradas.

—Bien, si no es de importancia, me marcho. — dijo molesto antes de siquiera dar un paso, cuando Naruto sostuvo frente a sus narices en un movimiento rápido una mancha negra, que poco a poco tomo la forma de pelos, ojos y cola. Una maldita bola de pelos que lo miraba fijamente, siéndole extrañamente familiar.

— ¿Pero qué demonios…?— La vista de un gato pequeño con intensos ojos negros, pelo negro que en la cabeza se mantenía en una extraña posición dándole el aire de una cacatúa le hizo sentirse asustado por un momento.

—Mira Sasuke, ¡hemos encontrado a tu siguiente encarnación! ¡Y pareciera que este lleva sólo un calcetín!— Sasuke recorrió la mirada a las patas, reconociendo una con una gran mancha blanca, concordando con Naruto, asemejándolo con un calcetín.

Sakura tomo al gato de las manos de Naruto, llamando la atención del pelinegro y el rubio. Su mirada se volvió seria.

Hinata no podía apartar los ojos del ser frente a ella. Difícilmente alguien podría hacerlo.

Un par de ojos profundos y oscuros como la noche tampoco dejaban de mirarla como si fuera lo único suficientemente aceptable de ver, como si lo demás solo fueran colores negro y blanco. La seriedad de ese pequeño ser llego a atemorizar la.

Desde el momento en que la directora del colegio la llamo para recibir el reporte de que su querida compañera de clases/vivienda y amiga de la infancia, del porque no llego a clases ese día la inquieto. El pensamiento de que no fue una buena idea de dejar a Sakura ir sola a la escuela para llegar más temprano por trabajo del comité de alumnos, la hizo sentirse culpable.

Pero sorpresa grande fue la suya al encontrarla en la entrada del instituto con un par de personas acompañándola. O pensó que sólo eran dos, hasta mirar bien sus ropas, específicamente el chaleco característico del uniforme siendo decorada por una bola de pelos con ojos y nariz.

Hinata no sabía que esas prendas podían utilizarse como bolsa de canguro.

—Emm… ¿Y se supone que este será el nuevo miembro de la pequeña familia?— pregunto Hinata insegura ante la penetrante mirada del pequeño ser que se hallaba protegida por las ropas de Sakura, aunque el pensamiento de que ese gato no necesitaba ser protegido le vino a la cabeza. La amenaza de ser arañada era palpable en el ambiente.

—Si, por eso he faltado a clases. No podía dejarlo por ahí y luego buscarlo, pudo haberse ido y haberle pasado algo malo.

—Supongo… Y veo que no fuiste la única que lo hizo. — dijo Hinata, mirando al chico serio que estaba a la derecha de su amiga (que extrañamente tenía la misma mirada del pequeño gato) y su nuevo compañero de clase, que reía suavemente como si fuera el culpable de la situación y se sintiera avergonzado, del lado izquierdo.

Sasuke recordó lo anterior sucedido como flashes: Sakura hablándoles de sus planes de faltar a clases, el hecho de que no podía dejarla sola porque era su responsabilidad vigilarla e investigar a lo que se supone debía hacer estando de infiltrado de estudiante junto al rubio que no dejaba de protestar ante su negativa de acompañar a Sakura de seguir con su "aventura" con una excusa que sonaba como "no podemos dejar a una chica paseando sola por las calles", y quien sabe que cosas más. Sólo sabía que termino siendo arrastrado por ambos rompe reglas al parque más cercano, el cual era lugar de una pequeña feria ambulante.

Aunque no podía negar que se divirtió más de lo que ha hecho en su corta vida.

—Ah… Supongo que tendremos que ir de compras a la tienda de mascotas, ¿no Sakura?— La repentina respuesta de Hinata a una pregunta de Sakura lo saco de su ensoñación y lo trajo a la realidad con su cartera vaciada después de la aventura en la feria. Las compras tendrían que ser adquiridas por el sueldo de Naruto.

— ¡No hagas eso! Si compraremos con el dinero adquirido de mi sudor, ¡que sea aunque sea algo comestible!

Las quejas de Naruto de adquirir algo más "comestible" las dejo pasar como si fueran un par de moscas. Esta vez no dejaría que el ramen y embutidos inundaran la alacena y el refrigerador. Tenía mucho que no comía algo rojo que fuera saludable y redondo.

—Cállate o agregare brócoli a la cena de hoy.

Parecía ser suficiente para que la boca de Naruto se cerrara y un extraño color azul coloreara su frente. Las compras después de eso siguieron su rumbo junto a la caja registradora y la salida de mini súper.

La noche había caído para cuando llegaron al pequeño departamento en el que decidieron quedarse para seguir con lo que tenían que hacer: investigar a Sakura Haruno.

—Oye, Sasuke. — paro de cortar las zanahorias necesarias para la preparación de una cena ligera, presto atención a la mirada azulada que le veía un poco inquieto.

— ¿Qué?

— ¿Cómo siguen tus ojos?

La pregunta no le descoloco como en un principio, ya se había acostumbrado dada a la aparición de lo que se suponía era una herencia familiar.

—Bien, ya puedo dominarlo mejor. Las aspas parecen haber aumentado cuando nos enfrentamos la última vez que peleamos.— respondió como si nada, recordando que hubo un tiempo en el que pensó que irse de la organización a costa de su bienestar era lo mejor para ser más fuerte, hasta que Naruto por méritos propios pudo detenerlos de semejante error. En ese aspecto estaba agradecido por él.

—Bien, porque aún no dejan de asustarme cuando se tornan rojos.

—Se le llama sharingan, idiota.

—Como sea, sólo evita hacerlo de noche o harás que me dé un infarto.

El pensamiento de un Naruto siendo torturado por uno le hizo reír, además de un recuerdo en donde su mentor le explico que era una persona especial, puesto que su familia era especial y por ello tenia ojos especiales que surgían del intenso amor que podía sentir, característica que tiene gracias a su familia y al poder que podía manipular por su linaje.

El chakra.

Pocas personas en el mundo podían manejar lo, junto a Naruto y compañeros de la organización, conformaban el grupo que podría cambiar el mundo.

Dime, ¿Qué veías con aquellos ojos teñidos de rojo?

Nota autora:
Algún comentario? Y gracias a aquellas personitas que siguen la historia con o sin dejar review :)
Nos leemos!