El Camino a ser un Maestro Pokémon
Escrito por FanaticLAguy06, traducido por LordRazor con la debida autorización del autor original.
Nota del traductor al final del capítulo.
Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri, Nintendo y GameFreak. Todos los derechos reservados.
¡Hola a todos! Antes que nada, quiero agradecer a aquellos que empezaron a seguir la historia y la agregaron como favorita, desde un inicio sabía que eso sería difícil, que la historia llamara la atención, pero de verdad me alegra que a algunos les guste esta traducción. Espero que sigan disfrutando de ella tanto como yo disfruto traducir, de verdad le pongo todo mi esfuerzo para que sea una traducción de calidad más que aceptable. Una vez más agradecerles a todos, sin más ¡Disfruten!
Capítulo 2: Conociendo a los Iniciales
Era tarde por la noche en Pueblo Paleta. Las tiendas habían cerrado hace horas, y la mayoría de los habitantes ya habían ido a dormir con el fin de recuperar sus energías para el día siguiente. Los pocos sonidos que se podían escuchar en ese momento no eran suficientes para molestar a alguien en la pequeña comunidad rural. Todo estaba muy tranquilo y pacífico.
Sin embargo, todavía había una luz encendida en el pueblo. Se veía desde la ventana del segundo piso del dormitorio de una casa de dos pisos. Dicha habitación pertenecía a Ash Ketchum. Habían pasado tres años desde el campamento de verano de Pueblo Paleta. Ahora, tenía diez años de edad, y mañana sería el día en que finalmente comenzaría su viaje para ser un Maestro Pokémon. Ese era el único pensamiento que había rondado en su cabeza durante todo el día.
En ese preciso momento la televisión se encontraba encendida, mostrando una feroz batalla entre un Gengar y un Nidorino. Gengar era del tipo fantasma/veneno y era de color púrpura oscuro, su cara se mostraba con su característica sonrisa traviesa. Poseía unas protuberancias provenientes de su parte posterior que asemejaban a afiladas púas. Nidorino era un Pokémon tipo veneno, y su coloración era rosa oscuro y se parecía a un gran conejo. Además, tenía un gran y amenazante cuerno que sobresalía de su frente. Los Pokémon pertenecían a los conocidos miembros de la Elite Cuatro, Agatha y Bruno, respectivamente.
A pesar de la intensidad de la batalla, Ash no le estaba prestando mucha atención. Se encontraba demasiado concentrado en su viaje de mañana. Ese mismo día su madre acababa de comprarle ropa nueva para su viaje, la cual se estaba probando actualmente.
Consistía en una camisa negra de manga corta con un par de jeans azules. Sobre la camisa llevaba una chaqueta azul con mangas cortas blancas la cual llevaba sin cerrar. En sus manos tenía puestos un par de guantes negros sin dedos con bordes verdes. También llevaba su gorra rojo y blanco favorita. Era la gorra oficial de la Liga Pokémon, la cual afirmaba que tuvo que enviar alrededor de un millón de postales para ganarla, por lo cual tenía un valor muy especial para él.
―Muy bien. Mañana finalmente es el día. ―Se dijo Ash. ―Mi sueño de convertirme en un Maestro Pokémon por fin va a comenzar.
Luego, tomó su reloj despertador en forma de Poké Ball y lo sostuvo frente a él. ―¡Seré siempre el mejor, mejor que nadie más! Atraparlos es lo que yo..."
―¡Ash! ¡Hora de ir a la cama!
La repentina aparición de su madre, Delia Ketchum, en la puerta y su reproche en forma de grito sorprendieron tanto a Ash que arrojó el despertador al otro lado de la habitación. Por suerte, Delia lo atrapó en una pequeña muestra de grandes reflejos. Justo después este se abrió y reveló un Pidgey mecánico que empezó a trinar. La madre de Ash era una hermosa y esbelta mujer de treinta y tantos años, con bellos ojos marrones y cabello largo y castaño que estaba atado en una cola de caballo. Actualmente llevaba puesta su bata de dormir.
―Es tarde, Ash. ―Continuó Delia con el ceño fruncido y con un tono de reproche. ―Mañana es el día en que comienzas tu viaje. Necesitas descansar para no quedarte dormido y comenzar tarde.
―Lo sé, mamá. Es solo que estoy tan emocionado por mañana que no estoy cansado. Pero me iré a la cama muy pronto. Lo prometo. ―respondió Ash.
―Bien. Tienes diez minutos más, y luego quiero verte en la cama, jovencito. ―Le respondió su madre con ambas manos en las caderas. Luego, se acercó a la televisión y colocó el reloj Pidgey sobre este antes de cambiar de canal. ―Mientras tanto, al menos mira algo un poco más educativo.
Con eso, Delia salió de la habitación.
Ash volteo hacia la televisión. El nuevo canal que su madre había puesto presentaba al Profesor Oak discutiendo sobre los tres Pokémon iniciales de la región, los mismos que los entrenadores novatos podían elegir. Estos consistían en: Charmander, Bulbasaur y Squirtle. Los entrenadores solo pueden elegir uno al momento de iniciar su viaje, y cada uno tenía sus propias fortalezas y debilidades, las cuales servirían a los entrenadores de manera diferente según las distintas circunstancias que fueran a enfrentar.
―Para todos ustedes futuros entrenadores Pokémon. ―Comenzó el profesor Oak. ―Me gustaría presentarles a los Pokémon iniciales. Ellos son Bulbasaur, de tipo planta, Charmander, de tipo fuego, y Squirtle, de tipo agua. Uno de estos tres poderosos Pokémon los espera y será su leal compañero, pero recuerden, los Pokémon también son sus amigos. Quizás quieras elegir a Bulbasaur, cuyas hojas y enredaderas afiladas pueden atravesar el bosque más grueso. Quizás a Charmander, cuyo un cuerpo fuerte seguramente será útil en climas difíciles, o tal vez Squirtle sea más de tu agrado, que puede llevarte a través de cualquier cuerpo de agua.
―Todos ellos lucen geniales. Será una elección realmente difícil. ―Pensó Ash.
El azabache sabía que cualquiera que eligiera sería el mejor amigo que podría pedir. No podía esperar para conocer a su futuro compañero mañana.
En otra parte del pueblo, solo a unas pocas casas más abajo, una chica con cabello rubio miel ya estaba en la cama. Sin embargo, al igual que Ash, no podía conciliar el sueño. Era Serena Gabena. De aquella chica super tímida que era cuando se mudó a Pueblo Paleta ya no quedaba rastro. Después de todo, había logrado encajar bien en el grupo del pueblo en los últimos tres años.
Ella y Leaf se convirtieron en mejores amigas durante ese tiempo e hicieron todo tipo de cosas juntas, ya fuera desde ver películas, hablar de lo último en moda o cualquier cosa relacionada, e incluso discutir de quien era más despistado, si Gary o Ash. Usualmente concordaban en que era Ash. Serena valoraba mucho su amistad con Leaf porque había algunas cosas que una chica jamás podría discutir con un chico.
Serena y Gary fueron capaces de llevarse bien la mayor parte del tiempo, si bien a veces discutían, no era ni cerca de la misma intensidad o tan a menudo como lo hacían Gary y Ash. Esos dos todavía eran rivales feroces y competían en casi todo. Aunque Gary ya no era tan imbécil como solía ser e incluso llegaba a ser bastante agradable en ocasiones, no parecía que fuera a dejar de lado su actitud arrogante. Eso era exactamente lo que Serena, así como Ash y Leaf, no podían soportar de él.
Y entonces estaba Ash. Desde el día en que la había ayudado desinteresadamente en el campamento de verano, ella había desarrollado un enamoramiento secreto por el despistado azabache. Bueno, en realidad no era tan secreto, ya que la única persona que no parecía saberlo era el propio Ash.
Serena nunca había conocido a nadie tan amable como Ash Ketchum. Tal y como lo había prometido, había ido a jugar con ella después del campamento de verano y fue quien le presentó a Leaf y Gary adecuadamente. Ella y el azabache habían jugado juntos todo el tiempo y siempre se divirtieron mucho. Podía verlo durante solo un minuto y con eso ser feliz el resto del día. Él también había sido quien le regaló el sombrero que le encantaba usar ahora.
XXX
―¡Feliz cumpleaños, Serena! ―Dijo Ash con una gran sonrisa mientras le entregaba el regalo.
Era el décimo cumpleaños de Serena. Su madre, Grace, organizó una fiesta de cumpleaños en su casa e invitó a Ash, Leaf y Gary. Serena ya había abierto todos sus regalos, excepto los de Ash.
―Gracias Ash. ―Respondió Serena agradecida mientras tomaba el regalo.
Serena se sentó y comenzó a desenvolverlo. No podía esperar para ver lo que su enamorado le había regalado. Una vez que lo desenvolvió, pudo ver una caja de tamaño mediano. Abrió la misma, y dentro había un sombrero rosa con una franja horizontal negra que lo atravesaba y tenía un borde rosa.
―De verdad espero que te guste. ―Mencionó el azabache con un poco de timidez y nerviosismo nada usual en él, mientras se frotaba la nuca. ―Sé que no soy muy bueno con la moda, pero vi ese sombrero en la tienda el otro día y pensé que te verías muy bien con él, así que...
―¡Oh, Ash! ¡Me encanta! ―Exclamó la pelimiel con mucha emoción.
Luego se levantó de un salto y le dio a Ash un gran abrazo el cual en realidad logro que las mejillas de este enrojecieran un poco.
―Eso es genial. Me alegro. ―Dijo con ese inusual nerviosismo.
―¡Voy a probármelo ahora mismo! ―Sonrió radiante Serena.
Luego, colocó el sombrero en su cabeza, guiñó uno de sus hermosos ojos celestes y sonrió. ―¿Cómo me veo? ―Les preguntó a todos.
―¡Excelente! ―Leaf exclamó. ―¡Con mucho estilo!
―Meh. Se ve bien. ―Gary se encogió de hombros sin darle mucha importancia, solo para recibir una patada en la pierna cortesía de Leaf.
Ante esto Gary la fulminó con la mirada antes de volverse hacia Serena. ―Sí. Sí. Te ves genial ―Dijo, más por compromiso que otra cosa, bueno, era lo mejor que se podía esperar de él.
Serena solo pudo reír levemente antes de volverse hacia Ash. ―¡Gracias de nuevo, Ash! ¡Lo usaré todos los días!
―¡Oh! Jeje. De nada ―Respondió Ash.
XXX
Fiel a su palabra, desde que Ash le había dado el sombrero, la pelimiel lo había usado todos los días desde ese entonces. Era elegante y combinaba bien con sus atuendos, pero lo más importante para ella era que fue un regalo de su querido azabache.
Su cumpleaños había sido hace unos meses, y mañana era el día en que ella también comenzaría su viaje. El único problema era que no tenía idea de cuál sería su objetivo una vez iniciara. Ash, Gary y Leaf sabían lo que habían querido hacer durante mucho tiempo. ¿Por qué ella no podía decidir cuál era su objetivo? Solo podía esperar que al emprender este viaje encontrara algo que llamara su atención y lo siguiera.
Además, tampoco quería emprender su viaje sola. Serena creía que los viajes siempre eran mejores con más de una persona. Siempre tendrías a alguien que te cuidara en caso de que ocurriera algo, y, por supuesto, sería más divertido tener a alguien con quien charlar. Esperaba que Ash, Leaf o incluso Gary (bueno, tal vez no Gary) aceptara que los acompañara. Todos estos pensamientos estaban rondando en su cabeza, y ella simplemente no podía dormir. Suspiro con exasperación. Esta iba a ser una larga noche.
―Finalmente, hoy es el día. ―Pensó Ash mientras terminaba de atar sus tenis.
Era la mañana siguiente, y había esperado este momento durante mucho tiempo. Ash estaba muy emocionado. Salió corriendo de su habitación, bajó las escaleras y luego irrumpió en la cocina. Su madre, Delia, acababa de terminar de prepararle un gran desayuno.
―Ash, esta es la última comida que cocinaré para ti en mucho tiempo, así que espero que tengas hambre. Hice mucho para ti cariño. ―Dijo Delia mientras dejaba el plato de comida sobre la mesa.
Ash miró hambriento el plato de comida frente a él. Consistía en una pila bastante alta de panqueques y una gran cantidad de tocino a un lado.
―¡Gracias mamá! ―Exclamo contento antes de comenzar a devorar su comida.
¡Todo estaba exquisito! Realmente echaría de menos la cocina de su madre mientras no estuviera en casa.
―Oh, mi pequeño bebé se va de viaje. ¡Estás creciendo muy rápido! ―Dijo Delia mientras unas pequeñas lagrimas comenzaban a asomarse en sus hermosos ojos mientras Ash terminaba su desayuno.
―Mamá... ―Murmuró el azabache en un tono algo avergonzado, pero ella lo ignoró.
―Ahora, el Profesor Oak te está esperando, Ash. Deberías ir a su laboratorio. No quieres llegar tarde ¿O sí? ―Le preguntó mientras se retiraba las lágrimas con un pañuelo.
Fue entonces cuando Ash miró el reloj colgado en la pared. ¡Solo tenía diez minutos para llegar a la que se suponía era la hora acordada en la debía estar en el laboratorio del Profesor Oak!
―¡Oh, no! ¡Ya voy muy tarde! ―Ash exclamó desesperado mientras salía corriendo de la casa.
―¡Asegúrate de pasar por la casa de nuevo antes de irte! ―Grito Delia desde la puerta de su casa antes de que Ash se alejara lo suficiente para no escucharla.
―¡De acuerdo! ―Gritó el azabache mientras volteaba a verla antes de seguir corriendo.
―¡Serena! ¡Date prisa, o llegarás tarde! ―Grace, la madre de Serena, llamó escaleras arriba a su hija. Grace al igual que Delia era una bella mujer entrada en sus treinta, de estatura promedio y cuerpo delgado, pero de atributos sobresalientes. Tenía el cabello corto y castaño oscuro, el cual llegaba hasta sus orejas. Llevaba puesta una blusa negra ajustada la cual se amoldaba muy bien a su torso, y un pantalón verde claro un poco holgado. Se lo ponía como sustituto del overol que solía usar. Por último, llevaba puestas unas zapatillas rojas.
―¡Lo sé! ¡Sin embargo no sé qué ponerme! ―Gritó Serena.
―¡Solo elige algo! ―Le respondió Grace con exasperación.
Serena luego bajó las escaleras, todavía con su pijama rosa. ―¡No puedo decidir entre estas dos blusas! ¿Qué piensas? ―Preguntó la pelimiel, sosteniendo ambas blusas en sus manos para que su madre las viera.
Una era una blusa negra con cuello blanco. La otra era bastante similar en diseño, pero tenía un color diferente. Era de color gris claro con cuello negro.
―Hmm… ―Reflexionó Grace por un momento con una mano en su barbilla mientras las examinaba antes de tomar una decisión. ―Me gusta la gris claro con el cuello negro.
―¡Muy bien! ¡Eso lo resuelve! ¡Será la blusa negra! ―Exclamó Serena de alegría mientras corría a su habitación para cambiarse.
―Espera. ¿Vas a elegir lo contrario de lo que dije? Pensé que querías mi opinión. ―Expresó Grace con confusión y cierto dejo de indignación mientras veía a su hija subir las escaleras.
Serena se dio la vuelta y soltó una pequeña risita y un guiño pícaro. ―El atuendo que elegiste definitivamente sería el menos a la moda mamá. ―Respondió ella, haciendo que Grace rodara los ojos.
Decidiendo no darle mucha importancia al comentario de su hija siguió. ―Bien. Solo date prisa y cámbiate ―Aconsejó Grace y miró su reloj. ―El Profesor Oak dijo que los quería a todos a las diez en punto ¡Y ya son las nueve cuarenta y cinco!
Aproximadamente dos minutos después, Serena bajó con su nueva vestimenta. Además de la blusa negra con cuello blanco, su atuendo consistía en una falda rosa que llegaba ligeramente por encima de sus rodillas, calcetines negros hasta los muslos, zapatos negros y, por supuesto, el sombrero rosa que Ash le había regalado.
―¿Me veo bien, mamá? ―Preguntó.
―¡Te ves bien! ¡Ahora ve! ¡Solo asegúrate de volver aquí por tus cosas después de que obtengas a tu Pokémon! ―Le dijo con urgencia, de verdad no quería que su hija llegara tarde.
―¡Está bien! ¡Adiós, mamá! ¡Te amo! ―Se despidió con un gesto de mano mientras salía corriendo por la puerta.
También se despidió rápidamente del Rhyhorn de su madre que caminaba por el patio delantero. Luego dobló la esquina y corrió por el camino hacia el laboratorio del Profesor Oak.
Cuando Grace vio a su hija irse, sacudió levemente la cabeza y suspiró. Sabía que Serena no quería competir en carreras de Rhyhorn por el resto de su vida, y eso estaba bien. Solo deseaba que su hija encontrara un objetivo claro: ser entrenadora, coordinadora, criadora, observadora, conocedora, ¡Cualquier cosa! Aunque había alentado a su hija a quedarse en casa por un tiempo hasta que pudiera descubrir lo que quería hacer, Serena había insistido tanto en irse este año (probablemente porque Ash también partía), que había tenido que ceder. Grace se giró para dirigirse a la cocina. ―A Serena le gusta mucho la moda. Tal vez podría ser una diseñadora de moda Pokémon. Es lo único que se me ocurre ―Pensó.
Serena continuó apresurándose por el camino hacia el laboratorio del Profesor Oak. Estaría realmente avergonzada de llegar tarde en su primer día como entrenadora para escoger su Pokémon. Sabía que, si continuaba corriendo, debería poder llegar a tiempo. Mientras corría, llegó a una intersección y vio que Ash también corriendo venía del otro lado. Al menos ella no era la única presionada por el tiempo.
―¡Ash! ¡Hola! ―Saludo la pelimiel entre respiraciones mientras giraba en la esquina hacia el laboratorio del Profesor Oak.
―¡Hola, Serena! ―Respondió el azabache, también entre respiraciones mientras doblaba la esquina.
Continuaron corriendo uno al lado del otro. Ya casi estaban allí. Subieron corriendo las escaleras y entraron por la puerta principal justo antes de que el reloj marcara las diez. Lograron llegar al recibidor del laboratorio justo a tiempo. Ambos jadeaban fuertemente, tratando de recuperar la mayor cantidad de oxígeno posible para sus agitados pulmones.
Gary y Leaf ya estaban allí y esperaban a Ash y Serena. No pudieron evitar mirar divertidos el estado de los recién llegados. Ambos estaban preparados para su viaje. Gary llevaba una camisa morada de manga larga y pantalones azul oscuro. También llevaba botas marrones claro y un collar verde. Leaf llevaba una camisa sin mangas azul cielo, una falda roja que llegaba por debajo de sus muslos, medias azules hasta la rodilla, zapatillas de tenis blancas y un sombrero blanco con rayas rojas y el símbolo de la mitad de una Poké Ball.
Detrás de ellos estaba el Profesor Samuel Oak. Era un hombre mayor entrado en sus sesenta años. Era de tamaño y complexión promedio para un adulto, tenía el cabello gris bien peinado y poseía gruesas, oscuras y tupidas cejas. Llevaba puesta una bata blanca de laboratorio sobre una camisa polo de color rojo bien ajustada, y pantalones de color caqui con un cinturón oscuro.
―Bueno, bueno. Parece que todos ustedes llegaron a tiempo. ―Comentó el profesor Oak, dándoles a los cuatro una sonrisa. Sin embargo, antes de hacerlos pasar, debía decirles unas palabras de suma importancia. ―Sé que todos ustedes están muy emocionados. ¡Una aventura completamente nueva los espera a todos! ¡Es el increíble mundo de los Pokémon! Su viaje con su compañero Pokémon tendrá muchos momentos alegres, pero también puede haber momentos peligrosos. Si alguna vez pasa eso, deben usar a sus Pokémon para protegerse. Sin embargo, recuerden siempre esto, sus Pokémon no solo están ahí para protegerlos del peligro, sino que también están para ser sus amigos y compañeros. ¿Lo comprenden?
Una vez que termino con su introducción, los cuatro jóvenes asintieron con la cabeza, cada uno con diferentes pensamientos pasando por su cabeza.
―¡Eso es todo! ¡No puedo esperar! ¡Voy a ser el mejor! ―Ceño ligeramente fruncido y una mirada determinada, postura firme y puños cerrados, signos de los pensamientos de gran decisión que el azabache guardaba en su cabeza.
―Bien… Aquí está. Espero estar lista. ―Postura un poco tensa, más no en exceso, y con su mirada azul cielo reflejando cierto deje de incertidumbre, la pelimiel no podía despejar su mente de las dudas acerca de su futuro.
―¡Esto es genial! ¡No puedo esperar para ver todos los diferentes tipos de Pokémon existentes! ―Hermosa y gran sonrisa, con sus delicadas manos entrelazadas frente a su pecho, y ojos brillantes llenos de emoción, delataban los pensamientos de extrema alegría que Leaf tenía para sí.
―Hmph, ya era hora. Ahora el mundo verá cómo se ve un verdadero Entrenador Pokémon. ―Sonrisa arrogante de medio lado, brazos cruzados sobre su pecho y mirada altiva, Gary estaba decidido a devorar el mundo frente a él y ganar la fama y gloria que solo él merecía.
―Muy bien. En ese caso, síganme a la otra habitación para conocer a su primer Pokémon. ―Dijo el Profesor Oak.
Luego se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la parte principal del laboratorio, con los cuatro futuros entrenadores siguiéndole de cerca. El Profesor los condujo a una gran y amplia habitación con un moderno y gran computador a un lado. En el centro de la habitación se encontraba una mesa circular con tres Poké Ball encima resguardadas por un cristal de vidrio. Aparte de eso, curiosamente la habitación estaba bastante vacía, aunque había varios estantes colgados de las paredes.
―¡Aquí están! Uno de estos se convertirá en su primer Pokémon. ―Declaró el profesor Oak con orgullo, señalando a las Poké Ball en la mesa. ―Una de ellas contiene a Bulbasaur, de tipo planta. Otra contiene Charmander, de tipo fuego, y el otro contiene Squirtle, de tipo agua. Deben elegir sabiamente. Ahora ¿A quién le gustaría ir primero?"
Ash, siempre siendo un caballero, se adelantó a hablar antes que el resto. ―Como dicen, las damas primero. ―Causando que tanto Serena como Leaf le sonrieran agradecidas.
Gary simplemente se encogió de hombros. ―Sí. Sí. Lo que sea. Esas dos pueden ir primero si quieren. No es que vaya a ser de gran diferencia. Seré el mejor sin importar cuál obtenga.
―¡Entonces está arreglado! ―Exclamo el Profesor con un asentimiento de cabeza mientras retiraba el cristal. ―Serena, Leaf, por favor, pasen adelante y escojan a su primer Pokémon.
Leaf fue la primera en caminar hacia la mesa. Ella sabía cuál Pokémon quería desde el principio. ―Me gustan todos los Pokémon de aquí, pero si tuviera que elegir a uno ¡Sería Bulbasaur! ¡Así que sal ahora! ―Dijo mientras agarraba la Poké Ball y apretaba el botón central para abrirla.
Un haz de luz blanca salió disparado de la Poké Ball hasta que se materializó en un pequeño Pokémon verde grisáceo similar a un dinosaurio, el cual tenía un gran bulbo verde en la parte posterior de su cuerpo y estaba sobre sus cuatro patas. Bulbasaur miró a su alrededor antes de mirar a Leaf, su nueva entrenadora.
Leaf se arrodilló para estar más a una altura en que ambos pudieran mirarse a los ojos. ―¡Eres tan lindo! ―Exclamo en un tono que demostraba la ternura que sentía. ―¿Te gustaría viajar conmigo, Bulbasaur?
Bulbasaur estudió a Leaf de arriba a abajo por un momento antes de sonreír y gritar. ―¡Bulbasaur! ―Señalando así su aprobación con la entrenadora.
―Supuse que elegirías un Pokémon tipo planta, después de todo tu nombre es Leaf. ―Sonrió Gary a manera de broma, solo para que la castaña le sacara la lengua.
―Ja, ja. Muy gracioso ―Le respondió sarcásticamente.
―Serena ¿Por qué no continúas y eliges tu Pokémon? ―Sugirió el Profesor Oak amablemente, en definitiva, poseía una gran paciencia con los chicos.
―¡Vamos, Serena! ¡Estoy realmente emocionado por ver qué Pokémon elijes! ―Mencionó Ash, dándole un pulgar en alto y una de sus características sonrisas.
Serena le devolvió la sonrisa al azabache y sintió que se sonrojaba un poco, pero rápidamente lo ocultó de los demás. Luego se acercó a la mesa y estudió por un momento las dos Poké Ball restantes. La que eligiera contendría al que sería su compañero de por vida. Realmente tenía que asegurarse de elegir el correcto. ¿Charmander o Squirtle? Serena respiró hondo mientras tomaba su decisión.
―¡Charmander! ¡Yo te elijo! ―Exclamo la pelimiel mientras abría la Poké Ball para revelar a Charmander. Era un Pokémon que se asemejaba a una salamandra naranja que estaba parado sobre sus dos patas traseras. Tenía una pequeña llama ardiendo al final de su cola.
―¡Char! ¡Char! ―Exclamo con emoción mientras corría y abrazaba las piernas de Serena. A Serena le encanto al instante.
―¡Oooooh, es tan lindo! ―Chilló Leaf, dando pequeños saltitos arriba y abajo, haciendo reír a Serena, Ash y al mismo Profesor Oak. Gary solo pudo rodar los ojos y resoplar.
―Exagerada. ―Pensó para sí.
―Bueno, ciertamente eres amigable ¿No es así? ―Menciono Serena mientras levantaba a Charmander y lo sostenía frente a ella. ―¿Te gustaría venir conmigo?
Charmander asintió con entusiasmo. Luego extendió su garra y, tomando el sombrero de Serena lo colocó sobre su cabeza antes de guiñarle un ojo. Era claramente un Charmander hembra.
―¡Jajaja! ¿Tanto te gusta mi sombrero? ―Se rio mientras lo retiraba y lo volvía a colocar en su cabeza.
―¡Char! ¡Char! ―Respondió esta mientras asentía nuevamente.
―Tengo un apodo para ti, Charmander. ―Comenzó Serena. ―¿Qué tal si te llamo Charla?
―¡Charmander! ―Estuvo de acuerdo de inmediato, de verdad le había agradado ese apodo.
Serena sonrió contenta. Creía que había tomado la decisión correcta para su primer Pokémon. Solo esperaba secretamente que fuera lo suficientemente buena para el Pokémon amistoso teniendo en cuenta que no sabía que quería hacer todavía.
Gary decidió que era su turno. Se acercó a la mesa y miró la Poké Ball restante. ―Bueno, supongo que eso deja a este para mí. ―Dijo mientras agarraba la última Poké Ball y la abría. ―¡Sal ahora, Squirtle!
La Poké Ball se abrió para revelar Squirtle. Era un pequeño Pokémon con forma de tortuga y color azul claro que estaba parado sobre sus patas traseras, además, tenía una cola rizada que salía de su caparazón. Estaba parado allí con los brazos cruzados una expresión de confianza pura en su rostro.
―Je, pareces un tipo duro. ¿Por qué no viajas conmigo, Squirtle? Vamos a derrotar a cualquiera en nuestro camino y conquistar el mundo de las batallas. ¡Pronto, todos sabrán nuestro nombre y reconocerán nuestra fuerza! ―Ofreció Gary con una mano extendida mientras miraba a Squirtle.
―¡Squirtle! ―Respondió, mientras estrechaba su pata con la mano del castaño.
Con su pacto saldado, Gary y Squirtle comenzaron a reír arrogantemente. Todos los demás en la habitación tuvieron una gran gota de sudor bajando por su cabeza. Esos dos definitivamente eran el uno para el otro.
―Supongo que eso me deja a mí. ―Dijo Ash mientras se acercaba a la mesa.
Fue entonces cuando notó que algo andaba muy mal. Solo había tres Poké Ball sobre la mesa, y eran cuatro futuros entrenadores. No quedaba ningún Pokémon. Todos los demás en la sala también se dieron cuenta de esto, ya que sus rostros delataron el nerviosismo que empezaron a sentir por Ash.
―¿Emm, Profesor Oak? Usted tenía preparados al menos cuatro Pokémon para nosotros ¿Verdad? Hay al menos un Pokémon extra para mí ¿No? ―Preguntó el azabache esperanzado, pero su tono delataba el miedo que suponía no tener un compañero.
Serena, Leaf y Gary miraron al Profesor Oak. Todos se estaban preguntaban lo mismo.
El Profesor Oak comenzó a frotar la parte posterior de su cuello, inseguro de si estaba por tomar la decisión correcta, al final, dio un suspiro cansado antes de responder. ―Bueno, aún tengo otro Pokémon que el cual podría darte. A pesar de eso, es bastante… diferente. ¿Estás seguro de que lo quieres Ash? ―Gotas perladas de sudor bajaban por su frente, no pudo evitar preguntar lo último con una expresión preocupada y cierto deje de inseguridad.
―¡Definitivamente! ¡Lo tomaré! ―Respondió sin dudarlo y un poco exaltado el joven de cabello oscuro, con temor de que el Profesor quisiera arrepentirse.
―Si estás seguro… ―Dijo el Profesor con el mismo tono anterior, mientras presionaba un botón al costado de la mesa.
El centro de la mesa se abrió, y una pequeña plataforma se levantó de la abertura. En la parte superior de la plataforma había una Poké Ball, la cual curiosamente tenía un pequeño rayo marcado en la parte superior.
Luego, el Profesor Oak recogió la Poké Ball y se la entregó al azabache con una expresión seria adornando su rostro. ―Muy bien, Ash. Este Pokémon ha tenido muy malas experiencias con humanos en el pasado. Como resultado, es muy desconfiado de los humanos en general. Tuve que trabajar muy duro para que incluso me dejara acercarme a él. Confío en ti para que le des a este Pokémon el amor y la amistad que merece. ¿Lo harás? ―Pregunto al final sin dejar en ningún momento su expresión de seriedad.
Al ver la expresión del hombre mayor, y escuchar con atención sus palabras, entendió que la responsabilidad que tendría sería bastante grande. A pesar de eso no retrocedió y le respondió al adulto con una sonrisa sincera. ―Lo haré Profesor. ¡Puede contar conmigo! ¡Este Pokémon y yo nos convertiremos en los mejores amigos!
―Muy bien, Ash. Aquí tienes. Pero antes de que lo llames, debo pedir a todos los demás que retrocedan unos pasos para no asustarlo. ―Dijo el Profesor Oak con esa misma seriedad de antes, si bien ahora mostraba una sonrisa mientras le daba a Ash la Poké Ball.
A pesar de la tentación de acercarse lo más posible, los demás obedecieron y retrocedieron unos cuantos pasos. Ash volteo a ver la Poké Ball ahora en su mano. Cualquier Pokémon que estuviera dentro de ella, se convertiría en su compañero de toda la vida. Sin importar por lo que sea que haya pasado ese Pokémon, lo ayudaría a superarlo y sería el mejor amigo que el Pokémon podría pedir, esa era la promesa que se hizo a sí mismo.
―Aquí vamos. ―Pensó para sí mientras abría la Poké Ball.
El haz de luz blanca salió disparado de la Poké Ball y aterrizó sobre la mesa mientras comenzaba a tomar forma. Todos los jóvenes esperaron ansiosos para ver qué tipo de Pokémon saldría. La forma del rayo se estaba volviendo más clara, y pronto fue obvio para todos que no sería ni un Charmander, Bulbasaur o Squirtle lo que saldría. El rayo finalmente desaparecía cuando el Pokémon comenzaba a aparecer.
El Pokémon era de coloración amarilla y tenía forma similar a la de un ratón, su cuerpo tenía una forma redondeada. Sus orejas eran puntiagudas y terminaban con la punta negra, además de poseer un círculo rojo en cada una de sus mejillas. Finalmente, tenía una cola con curiosa forma de rayo.
Era un Pikachu.
N/T: Hola a todos, en este capítulo vimos quien obtiene cada Pokémon, y para el siguiente cap veremos la primera interacción entre Ash y Pikachu ¿Será igual que el anime? ¿O será de distinta forma? Además de que Serena obtiene su primer Pokémon, la cual sí, es hembra y se llama Charla como la del Valle Charicifico. Antes de que despedirme, me encantaría que dejaran sus comentarios de como creen que será la aventura de los chicos en Kanto, puesto que me da una idea de las sorpresas que se llevarán más adelante. Y pedirles a aquellos que ya leyeron la historia en su idioma original, que por favor no hagan spoiler de las cosas que se avecinan, ellos saben a qué me refiero. Para todos los demás, si tienen alguna pregunta acerca de la historia la pueden dejar como review, o me pueden mandar un PM, y dependiendo de que tanto estas fueran a revelar de la historia les responderé. Espero que tengan un/a feliz día, tarde o noche ¡Hasta la próxima!
Respondiendo a los reviews: (Espero que pronto sean más…)
Guest: Muchas gracias por tu apoyo amigo, de verdad. También me preocupo bastante por el hecho del hiatus. Pero es entendible, no por nada hasta donde tengo entendido el autor lleva casi una década con este proyecto. Y muchas gracias por tus consejos, de verdad me ayudaron bastante, espero que si se me llega a escapar algo me lo digas. Ojalá que el capítulo te agrade y espero leerte de nuevo. Cuídate y hasta la próxima.
Capítulo 3: Reunión de Amigos para Toda la Vida
