Disclaimer: Los personajes de este fanfic le pertenecen a J.K Rowlling.
"Este relato participa en la Tabla: Tóxicos y despechados de TanitBenNajash de la casa Zabini, los reyes del ponche de huevo"
Si tu amor no vuelve
Apenas puedo sentir el frío de la noche, sin embargo, se que esta helando por el vaho que sale de mi boca y sube hacia el cielo estrellado, me acerco tambaleante hasta la verja de hierro forjado y me da la bienvenida un hermoso jardín lleno de rosas rojas y pavo reales albinos. "¡Cuánta ostentación!" Pensé con sorna.
Intenté abrir la verja, pero estaba cerrada. "Obviamente, idiota", me dije riendo tontamente.
No importa, sabía que hacer, ella entendería mi señal. Levanté mi varita y recordé esa vez en la que nos escondimos en el ático de Grimmauld Place, apenas podíamos vernos las caras por la cantidad de humo de cigarro que flotaba en el ambiente, además, las dos botellas de whiskey de fuego que nos bebimos tampoco ayudaban a vernos menos borrosos. Tus dedos recorrieron mi mejilla.
—Deberías dejarte la barba, te da un aspecto peligroso que me encanta —susurraste.
Tu risa dispersó por un momento toda la neblina gris.
—No te cases con Lucius — suplique por milésima vez.
Tus padres acababan de pactar tu compromiso con los Malfoy. Esbozaste una sonrisa triste y me jalaste del cabello, estaba más largo de lo usual, porque una vez escuche que le dijiste a la loca de tu hermana que te gustan los hombres de cabello largo.
—No lo hare, vamos a escapar juntos a América—prometiste y yo tontamente te creí.
Por un segundo, pensé que no saldría nada de la varita, principalmente, porque estaba que me caía de borracho y aquel recuerdo estaba lleno de melancolía, aun así, el enorme perro emergió de ella en color plateado, no necesitaba susurrarle un mensaje, su presencia seria suficiente.
Me senté frente a la verja y esperé, una hora… dos… tres…
—Sirius.
Cuando levante el rostro, estabas ahí, envuelta en una bata gris. Parecías un ángel, no, más bien un demonio.
—No debiste venir aquí, ¿sabes los problemas que hubieras causado si Lucius veía ese patronus?
—Odio como suena su nombre en tu boca —murmure poniéndome de pie.
—Vete por favor —dijo en voz suplicante pero llena de reproche.
—No me voy a mover de aquí, a menos que tú vengas conmigo, aun podemos huir a América ¿sabes?
Ella se acerco un paso hacia mí, sus ojos eran tan brillantes y por un instante la esperanza lleno mi corazón.
—Estás ebrio, nunca puedo razonar contigo cuando te pones así —dijo con una mueca de disgusto deformando sus perfectas facciones.
—Solías beber conmigo ¿recuerdas? ¿Qué paso con esa chica que se tambaleaba hacia mis brazos con mi chaqueta puesta?
—Cuando recibí tu patronus llamé a alguien para que te lleve a tu casa, eres un impertinente, en los tiempos que corren no deberían vernos juntos.
—Claro, porque ahora estamos en bandos contrarios, ¿tu ambición llega a tanto? Yo podría haberte dado lo que tú quisieras Narcisa, todo.
—No, no podías, tu familia te odia, no tienes casa propia, vives con ese Potter y su esposa sangre sucia…
Hice una mueca de dolor al escucharte llamar a Lily de ese modo, nunca lo habías hecho cuando estábamos a solas.
—Pensé que no creías en eso, que solo lo repetías para complacer a tu madre.
—Las personas cambian.
—No, no lo hacen, tal vez siempre fuiste así y al que le mentiste fue a mí.
—¿Por qué estas aquí? —pregunto con odio en la voz.
Pero ahora, soy yo el que te odia.
—Vine pro ti, quiero que vuelvas a mis brazos, todavía puedes.
La sujete por la cintura y la pegue a mi cuerpo, sus ojos azules se encontraron con los míos, el corazón me latía tan rápido, sentí como su cuerpo se estremecía cuando mi nariz toco la suya, ella levanto la mano derecha para acariciarme la barba, estaba a punto de besarla, entonces, sentí un fuerte dolor en la mejilla, el calor del golpe recorrió toda mi cara. La mire incrédulo.
—Estoy embarazada —anuncio.
Mi mundo entero se desplomó, las piernas me fallaron y estaba seguro de que no era por la bebida, cuando ella pronuncio esas palabras me sentí completamente sobrio.
—Podemos, podemos criarlo juntos —balbucee.
Ella comenzó a llorar silenciosamente y a negar con la cabeza frenéticamente, saco su varita de la manga de la bata, yo no hice ningún movimiento, si quería matarme podía hacerlo. No lanzo un Avada Kedavra, pero la figura plateada que salió de su varita, me asesino. Un pavo real.
—Lo amas —acuse, mi pecho comenzó a doler y un nudo se formó en mi garganta.
—Si —contesto en un susurro.
Desvió su mirada a mi espalda, giré la cabeza para ver lo que ella veía y me encontré con la cara amable y preocupada de Remus.
—No —murmure— Remus ella, yo… no quiero irme…
Tome a Remus de los hombros con desesperación, intentando trasmitirle todo lo que sentía, él lo entendería, Remus siempre sabe que hacer, vi mi dolor reflejado en sus ojos ambarinos.
—Llévatelo, Lupin. —escuche que decía Narcisa a mi espalda.
Antes de que me diera cuenta sentí el tirón en mi estómago y todo a mi alrededor dio vueltas, en cuanto pise el suelo firme caí de rodillas y vomite. Rompiste mi corazón, maldita bruja.
