Y he aquí finalmente el segundo capítulo por fin! Perdón la demora, editarlo me tomó más tiempo de lo que creí en un principio...eso y soy bastante perezosa aveces :v

Espero que el resultado les guste :D.

Here We Go...

Obi-Wan corrió y corrió sin un rumbo exacto, hasta que gastó sus energías y tuvo que detenerse .

Inclinó su cuerpo hacia delante, apoyando las manos sobre las rodillas. A pesar del dolor en su pecho debido a su respiración irregular y los músculos adoloridos, nunca se había sentido tan bien.

No podía recordar cuándo había sido la última vez que se había sentido tan vivo y joven. Tal vez antes de Mustafar, o el comienzo de las Guerras Clon, o Mandalore. Melidaa/Daan. Xanatos...

Suspiró pesadamente, sus ojos explorando sus alrededores. De alguna manera, había llegado a la Sala de las Mil Fuentes, el lugar donde había despertado antes. Hacia rato que había dejado atrás a Bant, y no se la veía en ninguna parte, pero estaba demasiado agotado para preocuparse por ello en el momento.

En todo lo que podía pensar era en que en vez de morir, había regresado en el tiempo, y ahora estaba de nuevo en el Templo rodeado de sus compañeros Jedi, en su cuerpo de Iniciado de doce años, y lo mejor y más extraño, con todas las habilidades que había adquirido a lo largo de su vida en la primera línea de tiempo, incluso su aura se sentía distinta de lo que podía recordar de aquella época.

Tenía que meditar en todo eso cuanto antes, así que contempló la vegetación que lo rodeaba y sus ojos vieron un árbol alto con un grueso tronco rodeado de hierba verde y suave. Corrió hacia él y se sentó en el suelo, tendido sobre su espalda sobre la hierba.

Era maravilloso volver a sentir la suave hierba acariciando su piel desnuda, con el tranquilo murmullo de las corrientes y cascadas de fondo. La Fuerza danzaba pacíficamente allí, cantando en armonía alrededor de su entorno, cálida y llena de paz. Respiró hondo, inhalando el delicioso aroma de la variada vegetación, que siempre lo tranquilizaba, y cerró sus ojos azul grisáceos, sonriendo suavemente.

Se mantuvo así durante un rato hasta llegar a un ligero estado meditativo. Una vez que lo hizo, estiró sus sentidos lo más que pudo, utilizando la Fuerza para sentir la cálida y brillante presencia de sus compañeros Jedi a través del Templo. Pequeños puntos de luz tintineantes en la oscuridad. Suspiró aliviado, cuánto había extrañado ese sentimiento, el lado luminoso en su mejor momento, manteniendo la oscuridad a raya. Se hundió profundamente en la Fuerza, bañándose en el cálido océano que la Luz estaba creando.

Allí, estiró su presencia en la Fuerza, buscando las respuestas a las preguntas que llenaban su mente. Lo hizo durante un rato, hasta que un sutil empujón lo instó a seguir una dirección específica. Podía sentir el fuerte poder de la Luz llamándolo, así que respondió, dirigiéndose hacia ese camino.

Una vez alcanzado el punto, se quedó allí, nadando a través de la cálida luz en la que su conciencia estaba sumergida, como si fuera uno de los lagos en la Sala de las Mil Fuentes a donde iba regularmente con su amiga Bant.

Estaba tan cautivado por el tranquilo poder de la Luz que no percibió la llegada de una ola de poder hasta que se estrelló contra sus sentidos, haciendo que su cuerpo físico se sacudiera y temblara.

'Bienvenido'

La voz que le habló era fuerte, pero con un tono amable, se escuchaba como miles de voces sobrepuestas hablando a la vez. Era algo sobrecogedor, y desplegaba el poder con su flujo, resonando en la luz ilimitada que rodeaba su conciencia

'Quien...?' -preguntó, moviendo sus ojos etereos buscando al dueño de la voz -¿dónde estás?

"Estoy en cada ser vivo y todo lo que hace a la galaxia" las voces vibrantes respondieron "Yo soy lo que mantiene la galaxia como un todo, desde el más pequeño insecto hasta la más grande de las estrellas"

Los ojos de Obi-Wan se abrieron ampliamente ante esa declaración.

Era la Fuerza misma.

Las voces, sintiendo su súbito desconcierto, soltaron una leve carcajada.

"¿Por qué estás tan sorprendido de que te esté hablando?"

Había sentido presentimientos, como un cosquilleo en la parte posterior de su mente, o un susurro suave en su cabeza. A veces, había sentido un empujón de la Fuerza señalándolo en alguna dirección.

Pero esto era completamente diferente.

Esta era la Fuerza hablando con él en persona.

Con él, el peor padawan, maestro y mentor que podría haber existido dentro de la Orden.

"Ya veo" agregaron las voces, como si hubieran leído sus pensamientos a pesar de los fuertes escudos que protegían su mente

Algo que era de esperarse.

"No te crees digno de un honor como éste ¿verdad?"

Obi-Wan, todavía anonadado de saber que estaba en presencia de nada menos que la Fuerza en persona, volvió a sus sentidos y encontró su voz para hablar.

"En primer lugar, debo decir que me siento honrado por esta repentina muestra de interés hacia mi humilde persona", dijo, bajando la cabeza con respeto, pero luego su voz perdió el entusiasmo. "Y tienes razón, no soy digno"

"¿Oh?"

Pudo sentir de alguna manera a la poderosa presencia inclinando su 'cabeza' en interés y curiosidad ante sus palabras, una señal para hacerle saber que podía y debía continuar.

Y él lo haría.

Exhaló, sus ojos ensombrecidos, o se imaginó que eran así, mirando hacia abajo con vergüenza y pesar. No se sentía lo suficientemente digno para este privilegio, ni siquiera para que se le permitiera hablar con la Fuerza para explicar por qué se sentía así.

Sin embargo, lo estaba esperando pacientemente y él era demasiado educado como para dejar que lo esperara más tiempo del necesario.

"Cometí tantos errores, dejé que mi amor fraternal nublara mi juicio, no me di cuenta de cuánto estaba cambiando, cuánto estaba sufriendo, pasé por alto muchos de sus problemas..." no necesitaba elaborar sobre a quien se estaba refiriendo. "No puedo dejar de pensar que todo lo que sucedió fue mi culpa, todas esas vidas perdidas, todo el sufrimiento, el dolor... si no hubiera sido tan negligente"

Suspiró profundamente, casi ahogándose en un sollozo que de repente le atravesó la garganta.

"Simplemente no merezco esto", continuó, agitando una mano alrededor de ellos, ante la luz cálida y tranquila que los rodeaba. "No merecía descansar en paz, menos merezco una segunda oportunidad como esta"

"Aunque parecías realmente feliz, antes, al darte cuenta de que esto era real", observaron las voces con un tono suave.

El joven Jedi unió sus 'manos' en su 'regazo', aún con los ojos mirando hacia abajo con tristeza.

"Bueno, estaba demasiado abrumado por la felicidad y el desconcierto como para tomarme un momento para pensar en esto", explicó, en voz baja. "Estaba... demasiado estupefacto, al ver a Bant y Mace de nuevo y todo eso", levantó las palmas de las manos y las miró, flexionándolas.

"Sintiendo las presencias relajantes de mis hermanos y hermanas a través de la fuerza otra vez, después de tanto tiempo..."

Todavía podía sentir el dolor fantasma desgarrando su corazón, haciéndolo sentir tan enfermo que pensó que vomitaría allí, incluso cuando no fuera posible.

Un dolor fantasma que lo había acompañado durante los largos y solitarios años bajo el imperdonable calor de los soles gemelos. Un dolor que ensombrecía sus días incluso bajo el cielo más brillante, que le quitaba el sueño en la noche o lo atormentaba con pesadillas horribles durante sus pocas horas de sueño.

Su mano se disparó hacia su corazón, apretando la carne sobre su pecho, sus dedos hundiéndose alrededor de la forma palpitante. Un pensamiento repentino pasó por su cabeza, que probablemente estaba profundamente atrapado bajo un estado de meditación, que esa acción sería imposible de hacer en esas circunstancias.

Pero no se detuvo a pensar razonablemente en eso, el dolor era demasiado intenso y real como para enfocarse en otra cosa.

Cerró los ojos con fuerza, apretando los dientes, ordenando a los pesados y oscuros sentimientos que se esfumaran, sin éxito.

Su cuerpo joven era demasiado pequeño para soportar el sufrimiento acumulado durante exhaustivos años.

Sintió lágrimas tratando de salir de sus ojos, ¿podría siquiera derramar lágrimas en este plano etéreo?

Sintió entonces como si le estuvieran colocando una mano cálida en la espalda, el calor calmando su turbulenta mente, conectándolo al aquí y ahora, sacando su mente de sus recuerdos más oscuros, extendiéndose por su cuerpo como una suave corriente. Haciéndole olvidar el inmenso dolor y la desesperación que recordaba tan vívidamente. La sensación áspera y cruda de tantas vidas brillantes siendo apagadas en un suspiro.

Sollozó, tragando con dificultad para detener el flujo de lágrimas y el nudo que le había obstruido la garganta. Había dejado de tratar de entender cómo todo eso era posible en el plano de la mente. Él simplemente siguió con la corriente.

Después de lo que pareció una eternidad, pero podría haber sido horas o minutos - el tiempo en estado de meditación era difícil de determinar - se sintió lo suficientemente seguro como para finalmente abrir los ojos.

"Lo siento", murmuró, sintiendo sus ojos hinchados y su cuerpo temblando con los últimos espasmos de su colapso.

"No lo estés", las voces superpuestas le dijeron suavemente mientras una mano etérea acariciaba con tacto maternal sus cortos cabellos. "Es comprensible, y sano, desahogarse de vez en cuando...¿Te sientes mejor ahora?"

Él solo asintió, respirando profundamente. Sin embargo, con esos horribles recuerdos impresos en su mente, pensó que no podría sentirse realmente bien nunca jamás.

"¿Crees que podemos continuar con nuestros asuntos?"

"Por supuesto"

"Bien"

Sintió el cambio en el entorno, de triste y pesado a relajante y reconfortante. El peso en su corazón que lo agotaba se elevó, sintió que podía respirar mejor y su mente se llenó con una sensación de paz que no había sentido en mucho tiempo.

Hacia muchísimo tiempo.

Esbozó una sonrisa, débil y delgada, pero una sonrisa igualmente.

"Gracias"

La fuerza le sonrió, no vio el gesto exactamente pero podía... sentirlo. Una cálida y amable sonrisa para él.

"Bueno, entonces, supongo que tienes muchas preguntas, ¿no?"

Él asintió, sintiéndose un poco tímido y avergonzado.

"Unas pocas... si no te importa... responderme, eso sí"

"¡Oh, estoy dispuesta a responder lo que quieras preguntarme!" respondieron las voces con gran entusiasmo.

El hedor frío de la muerte que había plagado su mente se desvaneció al instante. El aire a su alrededor se volvió cálido y agradable, como un día soleado en Naboo.

"Pero primero, después de tanto estrés, tenemos que ponernos cómodos"

Chasqueó los dedos - o eso le pareció a él - y en un abrir y cerrar de ojos, el joven pelirrojo se encontró en la Sala de las Mil Fuentes, bajo el árbol, sentado sobre la hierba suave. Pero lo que lo sorprendió fue ver a la figura que estaba sentada a su lado.

Era una bella mujer humana, tal vez con la apariencia de unos veinte años, con largo cabello rojo brillante que parecía flotar suavemente en el aire, con hermosos ojos verdes y una dulce sonrisa en los labios. Llevaba un vestido sedoso de color verde esmeralda que coincidía con sus impresionantes ojos. Caía enmarcando perfectamente sus curvas, lo que le hizo sonrojarse avergonzado cuando al alzar de nuevo la mirada se encontró con sus ojos puestos en él.

'Ella' solo se rió suavemente, un sonido grácil y delicado.

"¿Es esta tu forma real?", le preguntó después de haberse compuesto lo suficiente.

"No, no tengo una realmente, pero creí que te gustaría verme así en lugar de hablar con energía intocable", sonrió, mirando el cuerpo que se le había ocurrido utilizar, "¿te gusta?"

"Es encantador" respondió el muchacho con sinceridad.

"Gracias" la 'joven' se aclaró la garganta. "Bueno, ya que estamos listos, puedes empezar cuando quieras"

No pensándolo dos veces ni retrasándose más, Obi-Wan comenzó con el pensamiento que había plagado su mente desde el momento de despertar.

"¿Por qué me trajiste de vuelta?" preguntó, yendo directo la punto. "Soy la peor persona para arreglar todo lo que pasó, principalmente porque fui yo quien provocó todo"

"¿Oh?" Ella arqueó una ceja rojiza. "¿Por qué piensas eso?"

"Porque es la verdad", suspiró. "Fue mi culpa que el Maestro Qui-Gon haya sido asesinado, no fui lo suficientemente rápido para alcanzarlo y ayudarle. Debido a mi error, él murió y perdió la oportunidad de entrenar a Anakin, debido a mi arrogancia, me consideré lo suficientemente bueno como para tomar al Elegido como mi padawan en lugar de dejar la tarea a un mejor maestro como Yoda o Mace, y llegué a estar tan apegado a él y estaba tan orgulloso de él y lo amaba tanto que fallé en ver sus faltas y debilidades, no sentí los engaños del Sith y el peligro en su relación con el Canciller, que sembró semillas de dudas en mi propio aprendiz, justo en frente de mis narices ¡No pude hacer mi deber en Mustafar y lo dejé por muerto, abandonándolo y condenándolo a una vida de sufrimiento atrapado dentro de una horrible máquina durante casi veinte años!" al final de su diatriba, estaba casi al borde de las lágrimas otra vez, pero se sentía mejor también, había tenido que y había querido dejar salir todo eso de su corazón hacía mucho tiempo, pero no había tenido a nadie con quien desahogarse, así que cuando ella no lo detuvo, continuó: "Debería haber aceptado mi destino al principio, cuando ningún maestro me eligió, debería haber bajado la cabeza y seguir la voluntad de la fuerza... tu voluntad... debería haber sabido, estaba marcado para el desastre ¡seguramente todo el mundo había visto mi potencial para atraer el peligro a mí mismo y todos y cada uno de los seres vivos a mi alrededor!"

Por fin, no pudo evitar dejar que una solitaria lágrima saliera de su ojo derecho y le corriera por la mejilla. Rápidamente, él la quitó con la mano y tomó una respiración temblorosa.

¡Ni siquiera podía mantener sus emociones bajo control aunque fueran unos minutos! ¡Se sentía tan frustrado!

La Fuerza permaneció en silencio, permitiéndole recuperar su centro. Cuando lo sintió calmar sus pensamientos otra vez, habló con voz suave.

"Buenas reflexiones, me alegra que hayas podido quitarte todo eso de tu corazón... pero no te había cuestionado por eso" aclaró.

"¿Perdón?" él la miró desconcertado, su segundo colapso evitado.

Ella soltó una risita y luego llevó sus ojos verdes a una cascada cercana.

"Mi pregunta era: ¿por qué crees que te traje de vuelta al pasado para arreglar los errores?"

Sintió sus mejillas enrojecerse de nuevo, pero esta vez por una razón diferente.

"¿Para qué más?" preguntó, como si fuera lo obvio.

¿Faltaba algo? ¿Había confundido la voluntad de la Fuerza?

"No, no la confundiste, lo entendiste mal", le aclaró ella, leyendo sus pensamientos como un libro abierto.

Él arqueó una ceja castaña rojiza hacia ella, y ella continuó.

"Sí, una de las razones por las que te traje de vuelta es que hay que cambiar muchas cosas, pero esa no es la principal razón"

"Entonces, ¿cuál es la razón principal?"

"Tu felicidad" ella respondió simplemente.

"¿Qué?"

La miró intrigado, con la boca ligeramente abierta.

Ella le sonrió cálidamente, levantando su delgado brazo para echar a un lado mechones de pelo rojo de su frente con sus dedos.

"Tú, pequeño, eres una de las personas que más sufrieron en todo esto", comenzó "primero sufriste el rechazo de los maestros, luego luchaste para ganar la aceptación y el amor de tu propio Maestro, te sentiste culpable por incontables muertes a lo largo de tu vida, has sufrido la muerte de tus más queridos amigos. Cerasi, Siri y Satine, las mujeres que amaste, murieron en tus brazos, tu Maestro murió en tus brazos también y te sentiste herido cuando sus últimas palabras fueron para el muchacho, el muchacho que prometiste entrenar y que llegaste a amar más tarde, a pesar de su falta de respeto a tus enseñanzas, tú lo amabas como un hijo convertido en hermano y te sentiste traicionado y destrozado al descubrir que él no solo le había dado la espalda a todo lo que considerabas sagrado, sino que también había revelado sus más oscuros secretos a tu jurado enemigo. No puso su confianza en ti, y ayudó a destruir a la única familia que habías conocido, pero igualmente ayudaste a su esposa moribunda a dar a luz y luego te ocupaste de la seguridad de sus hijos"

Ella tomó una de sus manos entre las suyas, apretándola ligeramente con cariño, sus ojos brillando cálidamente.

"Nunca permitiste que el odio, el miedo o la rabia te dominasen, y te portaste como uno de los hombres más valientes, desinteresados y bondadosos de la galaxia, así que decidí que tú, más que nadie, merecías una segunda oportunidad para lograr un poco de felicidad en tu vida"

Por lo que le pareció una eternidad, Obi-Wan sólo pudo mirar a sus ojos verdes en estado de shock, procesando todas sus palabras en su mente.

Finalmente, suspiró pesadamente.

"Wow... yo... estoy tan atónito" confesó. "No sé qué decir..."

"Un simple 'Gracias' podría estar bien para mí", sugirió la Fuerza con un toque de diversión.

Se echó a reír, torpemente, casi histérico, como antes con Bant, y pasó su mano libre por su rostro a su cabello y lo desbarató.

"Sabes, me alegro por todo esto, de verdad, es increíble, pero no puedo preocuparme en buscar mi propia felicidad y bienestar mientras un plan para destruir a mi familia y para desgarrar la galaxia está siendo preparado por nada menos que un Sith", su semblante se volvió serio y envolvió sus manos sobre las suyas, endureciendo la mirada. "Si puedo hacer algo para cambiar todo lo que podría suceder, lo haré, aunque tenga que sacrificar mis propios deseos y necesidades", afirmó firmemente.

Ella sólo sonrió con un destello de orgullo brillando en sus ojos.

"Lo sé, y no esperaba menos de ti, después de todo, eres uno de los seres más desinteresados de toda la galaxia" ella inclinó su cuerpo hacia delante para acercarse más a él, todavía con sus manos entre las suyas

"Debo admitir que ya lo había previsto, en realidad" añadió, por lo que él la miró con una ceja arqueada. "Seguramente has notado que tienes todas las habilidades que has conseguido a lo largo de toda tu vida alternativa", prosiguió, "y todas ellas están en las mejores condiciones"

El asintió, un tanto confundido.

"Bien, yo las transferí en el tiempo y el espacio a tu cuerpo actual para que pudieras utilizarlas para alcanzar tus objetivos más rápido" explicó la pelirroja, guiñándole un ojo.

Obi-Wan asintió pensativo. Se había preguntado la razón detrás de las habilidades que poseía, aunque solo le había dedicado unos minutos de su tiempo, el resto utilizándolo en correr y reír de manera histérica, lamentarse y gimotear. Pero aun había algo que se le había metido en la cabeza y que estaba carcomiendo la mente. Decidió preguntarle.

"Lo que no entiendo es, si tu sabías cual iba a ser mi decisión desde un principio ¿por qué me devolviste en mi cuerpo de doce años?" cuestionó. "Mi mente y mis habilidades están mejoradas por mi experiencia, pero apenas podría hacer nada con esta apariencia, es decir ¡mirame! nadie va a tomarme en serio así, soy apenas un niño ¿no habría sido más útil traerme en un cuerpo más adulto? incluso mi cuerpo de veinticinco años hubiera bastado para ser tomado más seriamente", razonó, regresando a su viejo hábito de acariciarse el mentón donde aun pasaría tiempo antes de que creciera una barba.

"Analicé muy bien las consecuencias de mis acciones antes de poner manos a la obra, y sé muy bien lo que habría pasado si lo hubiera hecho. Primero que nada, hubiera creado mucha controversia, porque desde el punto de vista de quienes te rodean, hubieras pasado de ser un niño a ser un adulto de un día para el otro, y eso hubiera despertado muchos interrogantes por los que estoy segura no desearías ser cuestionado; además, te conozco muy bien Obi-Wan, desde que estabas en el vientre de tu madre, si hubiera hecho lo que tu crees hubiera sido más lógico, habrías huido del Templo sin despedirte de nadie, te habrías puesto a planear un ataque contra los Sith en soledad y habrías ido a enfrentar a Sidious por tu cuenta ¿tengo razón?" preguntó mirándolo con una chispa de diversión en sus ojos, y el respondió con una mueca culpable. "Pero lamento decirte que, aunque de alguna manera te la hubieras ingeniado para derrotarlo, no habrías conseguido nada más que meterte en más problemas, esto no se trata solo de Sidious, hay mucho más tras él, ten en cuenta que no maquinó todo esto solo"

La joven posó una delicada mano sobre su hombro

"Para salir victorioso necesitarás más que solo habilidades de pelea y avanzado manejo de la Fuerza, necesitarás ayuda, toda la que puedas conseguir, y por último, no deseo que tu principal objetivo en esta vida sea tan solo destruir a los Sith, quiero que seas feliz, que pases tiempo con tus amigos, que experimentes el amor... el amor es importante para todo ser vivo, incluso para un Jedi" se apresuró a agregar presintiendo que el joven estaba a punto de discutir que a los jedi no les estaba permitido amar. "Pero es un tema cuyos aspectos discutiremos más profundamente más adelante, por ahora, quiero que pienses en ello, y que aproveches todo el tiempo posible que tengas para disfrutar de la compañía de tus seres queridos ¿sí?"

El adulto en el cuerpo de niño asintió con la cabeza, decidiendo que la Fuerza tenía razón, y que prestaría atención a sus consejos.

"Y ¿qué pasa con... con Anakin", inquirió, tragando saliva y aguantando el deseo de seguir lamentando el destino que le había aguardado. " ¿Él sigue siendo el niño de la profecía?"

"Sí, aún es el Elegido, no podría dejarlo fuera de esto" se inclinó más cerca de él y bajó la voz como si estuviera diciendo un secreto. "Es algo personal ¿sabes? alguien ha estado entrometiéndose y jugando con lo que no debe, y Ani les dará su merecido" entonces regresó a su voz normal, y Obi-Wan sabía mejor que cuestionarla de algo que aún no le correspondía saber, así que la dejó continuar. "Y no te preocupes, tendrás a tu hermano pequeño a tu lado de nuevo", le aseguró con dulzura, "pero tendrás que esperar a que crezca, la espera será difícil, lo sé, pero tiene que experimentar algunas cosas con el fin de cumplir su papel y traer el equilibrio a la Fuerza"

Él suspiró, alisando sus cabellos con la mano. Realmente había esperado ser capaz de traer a Anakin al Templo antes, pero confiaba en la Fuerza, iba a ser paciente.

"Lo sé, pero de nuevo ¿cómo voy a hacer algo?"

Ella se echó a reír ligeramente.

"Paciencia, joven, un paso a la vez, por el momento tienes que ir a hablar con el Concejo"

No pudo evitar dar una risotada ante aquello.

"Lo siento" se aclaró la garganta, "es que... el Concejo a menudo no escucha a Maestros experimentados y crecidos ¿cómo puedo lograr que me escuchen cuando soy...así?" preguntó, señalando a su cuerpo entero con sus manos. "Y además ¿qué voy a decirles? 'Hola, soy un Maestro del Concejo que viajó en el tiempo desde un futuro oscuro, ahora estoy atrapado en mi cuerpo de doce años pero en realidad tengo casi sesenta y vine a advertirles sobre el regreso de los Sith, que en mi futuro exterminaron a todos los Jedi con ayuda de mi antiguo padawan que cayó en el lado oscuro y que le volvió la espalda a la Orden... ' estaré encerrado en una habitación en la sección de salud mental en el ala de Sanación antes de que pueda terminar de decirlo"

"¿Confías en mi?" le preguntó la Fuerza, mirando directamente a sus ojos azul grisáceo.

"Con mi vida" respondió al instante sin titubear ni un momento.

"Entonces confía en mi cuando te digo que no vas a estar solo allí dentro, yo estaré contigo y te ayudaré, pero tú, por tu parte, tienes que ir y hablar con ellos primero"

Obi-Wan tomó una profunda respiración y luego dejó ir el aire en un suave suspiro, asintiendo levemente con la cabeza en acuerdo.

"No estoy ansioso por hacerlo, pero te prometo que lo haré" le aseguró, golpeando el puño en su pecho en el punto donde descansaba su corazón.

"Estoy segura de ello, pero, un concejo: no vayas justo después de despertar de este estado de meditación, tómate tu tiempo para calmar tu cabeza y ordenar tus pensamientos, diviértete un poco con tus amigos, relájate"

"Lo intentaré"

"Hazlo o no lo hagas..." comenzó ella

"... no hay intento" completó él con una media sonrisa. "Lo que me hace recordar ¿qué pasa con el Maestro Yoda o Windu? de seguro han de haber sentido algo, sobre todo el Maestro Windu", su media sonrisa se transformó en una mueca de vergüenza cuando cierto incidente llegó a su memoria. "Me lo crucé después de despertar aquí y... no estaba muy en mis cabales así que no controlé muy bien mis reacciones y tampoco fui muy sutil en cuanto al uso de mis habilidades frente a él" admitió tímidamente.

"Sí, lo presencié todo, y puedo asegurarte que están en medio de una profunda meditación ahora mismo, tratando de encontrar respuestas a lo que sintieron, pero no es nada de lo que tengas que preocuparte por el momento, les dejaré aprender lo suficiente para satisfacer su curiosidad y saber que eres más de lo que sus ojos pueden ver" lo tranquilizó con seguridad. "No van a molestarte por ahora"

Suspiró agradecido, aliviado de no tener que encarar a los Maestros con la cruda verdad de su futuro tan rápido, pero tan pronto como ese alivio lo relajó, los músculos de su espalda se tensaron y su postura se tornó rígida.

"¿Qué hay de Sidius?" preguntó con inquietud. "¡Es poderoso, seguro que sintió mi llegada, debe saber que algo está pasando!"

"Calma muchacho" ella ahuecó sus manos alrededor de sus mejillas, hablándole con cariño. "Sí, Sidious sintió la grieta, y se figura que algo ha pasado, pero como con los maestros Yoda y Windu, no le dejaré averiguar demasiado, estás seguro, confía en mí"

Cerró ambos ojos, sintiendo esa agradable y reconfortante calidez envolviéndol nuevamente, asintiendo mientras relajaba su postura y sus hombros caían laxos.

"Gracias" susurró, abriendo de nuevo los ojos.

Ella le respondió con una sonrisa, deslizando suavemente las manos de su rostro. Volvió a acomodarse sobre la hierba, con sus manos apoyadas tras ella sobre el suelo y su cuerpo inclinado hacia atrás, sus ojos verdes puestos en tranquilo lago cercano. Él la imitó, y ambos se quedaron en un agradable silencio, disfrutando de la compañía del otro. Luego de un rato, el sonido del roce y movimiento de ropas lo hizo salir del momentáneo trance y vio a su lado a la Fuerza poniéndose de pié.

"Bien, fue una bonita conversación la que tuvimos, pero es hora de que tú y yo volvamos al trabajo"

Obi-Wan dejó salir un suspiro de fatiga.

"Sí, aunque me encantaría quedarme aquí una eternidad, es tan maravilloso"

"Sí, pero tienes una tarea que cumplir ahora, además... " ladeó ligeramente la cabeza, alzando la mirada con los ojos entornados en concentración, luego dio una risita. "Alguien se está volviendo loca buscándote, y está muy cerca de aquí, así que es mejor que recuperes la conciencia" sugirió.

"Bien, en ese caso, nos vemos después, querida" dijo, guiñándole un ojo con una sonrisa encantadora.

"Por supuesto, mi Caballero Jedi" ella le dedicó una cómica reverencia con una sonrisa antes de desaparecer en el aire y que todo a su alrededor se desvaneciera.


Un inconfundible faro de dulce luz lo hizo consciente de su entorno de nuevo, y poco a poco, volvió en sí.

Sus brillantes ojos se abrieron, y fijó su mirada en la pequeña y hermosa muchacha Mon Calamari que corrió a su lado una vez que lo divisó acostado sobre la hierba.

"¡Obi-Wan! ¿dónde has estado?" demandó saber, con el ceño fruncido y las manos en las caderas, agachando la mirada hacia él. "¡He estado buscándote durante horas!"

No pudo evitar sonreír felizmente ante su pequeño estallido. Ella siempre había sido una especie de madre para su grupo de amigos, y parecía estar más preocupada por él que por nadie más.

Otro pinchazo de dolor atravesó su pecho.

¡No sabía cuánto la había echado de menos!

"Lo siento Bant, sólo necesitaba tiempo para ordenar algunas cosas en mi mente, y este lugar era perfecto para la meditación que tenía que hacer" se disculpó con ella, poniendo cuerpo en una posición sentada.

"Bueno, podrías habérmelo dicho ¿sabes? sólo tenías que detenerte, darte la vuelta y decirme 'No te preocupes Bant, estoy bien, por si te interesa, me dirijo a la Sala de las Mil Fuentes a meditar un poco, así que puedes estar tranquila', en lugar de tenerme corriendo tras de ti y buscándote por todo el Templo" exclamó exasperada, entonces, su rostro cayó. "... estaba muy preocupada"

Obi-Wan suspiró pesadamente, sintiéndose terriblemente culpable por haber preocupado innecesariamente a una niña tan dulce y bondadosa como ella. Bant era una iniciada de un par de años menor que él, y de muchísimos años menos de experiencia que él, con poca capacidad para crear y mantener escudos mentales fuertes y estables, así que ni siquiera tenía que esforzarse en estirar sus sentidos en la fuerza para sentir la frustración, la preocupación, el miedo y el enfado de su amiga hacia a él. Palmeó suavemente el suelo junto a él, indicándole que se sentara. Ella lo hizo.

"No fue mi intención preocuparte" susurró, pasando un brazo sobre los hombros de su amiga y tirando de ella hacia su cuerpo para besarla en la frente. "No volveré a darte un susto de esos, te lo prometo"

Ella hizo un mohín, que mantuvo solo segundos antes de rendirse.

"Estás perdonado, pero primero" Bant se inclinó un poco hacia atrás y alzó la cabeza para mirarlo directamente, achicando sus ojos plateados, "tienes que explicarme que pasó contigo"

"¿De qué estás hablando?" preguntó con su tono de voz más inocente.

Luego hizo una mueca de dolor cuando su amiga le dio un codazo en las costillas.

"No actúes como si no supieras a lo que me refiero" comenzó. "Empezaste a actuar como un completo loco, abrazando a Chun, corriendo por los pasillos del templo llevándote por delante a la gente ¡luego le faltaste el respeto al Maestro Windu llamándolo por su primer nombre y abrazándolo como si no lo hubieras visto en mucho tiempo! tú no eres así, lo sé bien porque he sido tu amiga desde que estábamos en la guardería. Sé que algo no esta del todo bien en tu cabeza, desde que caíste en ese estado de trance te has estado comportando demasiado extraño..."

La bonita Mon Cala siguió con su verborragia, y él no pudo menos que sonreír suavemente con una chispa de cariño en sus ojos mientras la observaba sin prestar atención a sus palabras. Realmente había extrañado sus extensos reproches.

"... y tengo que saber que te pasó para poder ayudarte... ¿qué es tan gracioso?" preguntó la muchacha cuando lo pescó tratando de esconder su sonrisa y fracasando.

"Perdón, estaba pensando que te ves linda cuando estás preocupada"

Ella se ruborizó, hinchando sus mejillas. "¡No trates de usar tu encanto verbal en mi Obi-Wan!"

Él chico se echó a reír suavemente, alzando las manos en el aire e inclinándose hacia atrás en un gesto pacificador.

"Está bien, bueno, te lo contaré todo, no puedo hacerlo ahora mismo, pero te prometo que lo haré, tú eres mi linda, dulce y cariñosa mejor amiga" le aseguró con una sonrisa cariñosa.

Ella le mantuvo la mirada unos segundos más antes de relajar sus suaves rasgos y suspirar profundamente, pero aliviada.

"Eso espero"

Él sonrió una vez más, tomando una de sus manos con la suya. Debería empezar a pensar en lo que le iba a decir a los Maestros del Concejo y a trazar un plan de partida, pero la Fuerza le había aconsejado que se relajara, y era precisamente eso lo que haría.

"Ahora ¿qué dices de nadar un poco?"


Pasó un buen rato jugando en el agua con su mejor amiga, y al pasar el tiempo más de sus amigos se unieron al par. Primero se le sumaron Garen y Reeft, quienes en principio habían estado buscándolos después de enterarse de la pequeña conmoción causada por su amigo, pero al hallarlos y ver que se encontraba bien, simplemente se unieron a la diversión. Bant convenció a Siri, después apareció Quinlan, quien consiguió arrastrar junto con él a Luminaria, quien atrajo a su amiga Shaak Ti, y finalmente Kit Fisto, que a pesar de ser más grande de edad que ellos no tuvo reparos en unirse a ellos.

En un momento, Obi-Wan salió del agua y se sentó a la orilla del lago sobre una roca, observando con una pequeña sonrisa al grupo de iniciados jugando juntos en el agua, riendo y divirtiéndose como chicos normales, sin preocuparse ni por la guerra ni por los Sith, no como los generales y guerreros en los que se habían convertido en su linea de tiempo. Y pensando en ello se dio cuenta que en su anterior vida había descuidado todas sus amistades. Después de convertirse en Padawan, casi había dejado de relacionarse con ellos excepto en las ocasiones en las que trabajaban juntos en alguna misión, convencido como estaba de que para que su maestro estuviera orgulloso y lo viera con buenos ojos, él debía ser el Padawan perfecto, y que para serlo, no podía permitir que ninguna distracción interviniera en su progreso, lo que se había traducido en cero diversión, más entrenamiento extenuante y más estudios. Bien, ahora era un joven de doce años con una autoestima alta y la experiencia y habilidades de todo un maestro de casi sesenta años, así que podía distraerse todo lo que quisiera con sus amigos. Era algo con lo que la Fuerza estaría muy de acuerdo. De hecho, se lo había aconsejado.

"¡Hey, Obi!"

El chico sacudió la cabeza y bajó la mirada al oír que lo llamaban, y no pudo evitar dar un chillido de sorpresa al ser jalado de los píes por un travieso Quinlan que lo hundió de lleno en el agua, alejándose nadando y riendo por su broma.

Obi-Wan emergió del agua segundos después, escupiendo agua y tosiendo.

"¡Vas a pagar por esto, Vos!" exclamó fingiendo un tono vengativo mientras alzaba un puño en el aire

Tras eso, comenzó a nadar tras el Kiffar, uniéndose de nuevo a su grupo de amigos.

Finalmente, la diversión del día llegó a su fin. Kit se marchó diciendo que debía encontrarse con su Maestro, pero que otro día volvería a pasar un rato con ellos, diciéndoles que era más entretenido pasar el tiempo con ellos que con sus compañeros padawan. Reeft y Garen se fueron con la idea de conseguir algo de comer por que habían gastado mucha energía, e invitaron a Obi-Wan a unirse, pero él les agradeció, diciendo que tenía un par de cosas que atender. Shaak y Luminara se fueron por un lado, y Siri y Bant por otro, la Mon Calamari asegurándose antes de que su amigo estaba en perfecto estado mental.

Y Quinlan salió corriendo hacia los archivos después de recibir un chivatazo por medio de su comunicador de otro padawan advirtiéndole que su maestro andaba buscándolo por ahí, donde supuestamente debía haber estado estudiando las últimas horas.

Obi-Wan se dirigió hacia su cuarto en el ala de los iniciados, donde se despojó de la ropa que traía para meterse al baño y darse una ducha caliente. Se tomó su tiempo, después de todo, se trataba de un lujo del que no había disfrutado hacia casi veinte años.

Una vez terminado, se secó y salió. Al otro lado de su ventana, el cielo de Coruscant ya estaba a oscuras, iluminado solo por las luces de los vehículos que iban y venían y de los edificios circundantes. Obi-Wan bostezo, decidiendo que ya había tenido suficiente para ese día, así que se vistió con su pijama y se metió bajo las colchas en su cama, suspirando de alivio al sentir su espalda descansando sobre un suave y cómodo colchón.

Cerró los ojos y con un ligero movimiento de su mano apagó las luces de su cuarto, sumergiéndose en el mundo de los sueños pocos minutos después.

Esa noche fue la primera que descansó en todo el sentido de la palabra después de muchos años, ya que su sueño fue tranquilo y estuvo libre de las pesadillas horribles y dolorosas que lo habían perseguido hasta el último día de su antigua vida en aquel lejano planeta.


Tomé la idea de lo de la fuerza de una historia que leí una vez, solo que aparecía como una mujer pálida y de cabello negro, no me acuerdo el nombre exactamente pero iba a un rollo parecido de viaje en el tiempo pero con Padme como la viajera y había unos cambios en la historia, estaba bastante bien...en fin.

Para esto investigue sobre la Orden Jedi y no encontré - al menos yo - algo sobre una parte donde hablé si hay una parte del Templo que sea para los Jedi que estén algo mal de la cabeza por todo lo que ven durante sus misiones, aunque imagino que deben de tener algo así como un ala mental, así que me tomé la libertad de hacer como que sí existe, espero que a nadie le incomode.

Y con todo eso dicho, ojalá les haya gustado mi versión :-)

Nos vemos, bye!

H. C.