Barry sentado con las piernas cruzadas en el sofá, con la laptop entre sus piernas vagaba por distintos sitios a una velocidad imperceptible para el ojo humano. Leía noticia tras noticia, aprendiendo sobre aquella Tierra como si fuera la propia. La realidad era que se sentía extremadamente intrigado por ese mundo, y quisiera o no, la curiosidad era una de sus mayores virtudes pero también defectos.
Podía escuchar el sonido de la ducha mientras Oliver se bañaba, le había dicho que luego se dedicaría a hacer la cena, así que Barry aprovechaba ese momento a solas para descansar.
Se detuvo en un artículo en particular que hablaba de Green Arrow. No estaba seguro de si en esa tierra Oliver también era un vigilante, pero se sintió lo suficientemente tentado como para leer. El encabezado decía "Green arrow y Arsenal lo hacen de nuevo". ¿Roy? ¿Arsenal también sería Roy en aquella tierra? Clickeó el enlace y una noticia se desplegó ante sus ojos. Cuando algo requería su completa atención prefería leerlo a una velocidad normal, no la "Flash velocidad" que solía acostumbrar. Después de todo había vivido la mayor parte de su vida sin poderes; Y aunque fuese fácil acostumbrarse, el hábito es algo poderoso.
Abrió los ojos con excesivo asombro ante la fotografía que tenía frente a sí. Conocía lo suficiente a su compañero vestido de vigilante como para reconocerlo donde fuera. Efectivamente en ese universo Oliver Queen también era Green Arrow, pero lo que más lo sorprendió fue reconocerse a sí mismo en el atuendo de Arsenal.
"Rojo. Claramente mi color es el rojo" fue lo primero que pensó, y le pareció incluso hasta gracioso.
Él no era Flash en ese universo, pero seguía siendo un héroe y seguía peleando al lado de Oliver. Y como si fuera poco, no debía olvidar que eran pareja.
¿Qué clase de broma ridícula era esa? El multiverso parecía estar jugándole una broma pesada.
No pudo evitar la tentación, abrió otra pestaña en el navegador y entró a ó unos segundos y colocó su nombre en el buscador, esperando encontrar su propio perfil en dicha red social. Agradeció que su perfil fuera público, y se dedicó a repasar con la mirada cada una de las fotos que ahí estaban subidas.
En algunas estaba junto a personas que no conocía. En otra podía descubrir que trabajaba como Fiscal de Startral City, una foto junto al jefe de policía le llamó la atención. Era acaso…¿Cisco? ¿Existía un universo en el que Cisco Ramón se dedicaba a algo que no fuera la tecnología?
Siguió vagando. Una foto de Cisco frente a su prometida Caitlin Snow. El cerebro de Barry por muy rápido que procesase la información no dejaba de estar en shock. Caitlin lucía un pelo color naranja muy particular y su cara estaba cubierta de pecas, pero era Caitlin al fín y al cabo. Una muy distinta a la que conocía pero era ella.
De pronto Oliver apareció en las fotos. Oliver y él festejando su aniversario de casados. Oliver y él en un barco pescando. ¡Ni siquiera le gustaba pescar! Oliver y él ambos vestidos de traje en su propia boda…
¡Aquello era ridículo! ¿Salvaban a la ciudad juntos y a la vez eran un matrimonio? Parecía una historia salida de alguna película. No correspondía ni de lejos con una realidad que él considerase plausible.
Aunque claro, viajar en el tiempo y a través del multiverso tampoco parecía ser algo muy normal…
Se encontraba tan inmerso en sus pensamientos que no escuchó la llave de la ducha cerrarse, mucho menos la puerta del baño abrirse, y para cuando fue consciente de lo que sucedía, tenía a Oliver frente a sí.
—¿Y esa cara? ¿Qué estabas mirando? —Oliver se estaba secando el pelo con una toalla, ya completamente vestido.
Barry no lo pensó dos veces. Usó su super velocidad para cerrar las ventanas y la laptop de un solo golpe.
—Nada —Se limitó a decir más nervioso de lo que le hubiera gustado aparentar.
Oliver enarcó una ceja y lo miró fijamente, expectante. Fue en ese momento donde Flash notó con envidia lo bien que le quedaba a Oliver cualquier prenda que se pusiese encima. La camiseta que llevaba era de Barry, con lo cual le quedaba tres veces más ajustada de lo normal. Todos sus músculos se marcaban de una manera que a le pareció demasiado interesante como para sentirse avergonzado por ello. Sin contar que estaba más preocupado porque su amigo no descubriese lo que tenía abierto en el navegador.
—No puedes simplemente cerrar la computadora y hacerte el desentendido. ¿Qué estabas viendo? Si no me lo dices asumiré que era porno...— Barry se ruborizó como nunca antes lo había hecho en la vida, y Oliver no pudo sino lanzar una carcajada. Sabía que generaría esa reacción en el chico, justamente por eso lo había dicho.
—¡No seas tonto! ¿Como voy a estar viendo porno mientras te estas duchando en la habitación de al lado? —Respondió apresuradamente.
Oliver se encogió de hombros —Si no me muestras que hacías es lo que seguiré pensando —No solía presionar a las personas a hablar de lo que no tenían deseos. Pero conocía a Barry lo suficiente como para saber que eso era justamente lo que el chico necesitaba. Necesitaba alguien que dejase de hacerse el desentendido y lo hiciese enfrentar el problema.
Claro que no se imaginó que era lo que Barry estaba mirando.
Barry lo miró de mala manera, y rendido abrió nuevamente la computadora mientras Oliver regresaba al baño para poner a secar la toalla que estaba usando en el pelo.
—Bien. Esto era lo que estaba haciendo —El muchacho reabrió las dos pestañas que tenía abiertas mientras Oliver se sentaba a su lado en el sofá.
Se acercó para ver mejor y abrió los ojos con un gesto confuso en la mirada. Primero vio la foto de él y este supuesto Barry-Arsenal y no pudo sino escapar una risa incrédula.
—¿Estamos casados y eres un vigilante? —Volvió a carcajearse un poco más ante lo ridículo de esa posibilidad. —El rojo es tu color claramente—
—¡Eso mismo pensé! —Expresó Barry sin poder evitar reírse también. —Pero después también busqué esto...—A continuación movió el mouse hacia el perfil de instagram de su doppelganger.
—¿Seguiste pensando en eso que vimos? —Preguntó y Barry asintió con la cabeza algo avergonzado. Oliver paseó su mirada por las fotos publicadas al igual que había hecho su amigo, sorprendiéndose por los mismos detalles que él.
—Bueno, debo admitir que nos vemos muy felices —Se quedó analizando varios segundos cada foto que su otro yo compartía con aquel Barry y sintió un anhelo difícil de describir.
Realmente se veía feliz, se concentró en una foto en particular en la que aparecía solo, sin Barry, así que asumía que este había sido quien la había tomado. Miró sus ojos y la media sonrisa que tenía dibujada, junto con el brazo extendido intentando quitarle la cámara de las manos a su pareja. Tenía el pelo apenas más crecido de cómo lo llevaba en ese momento, y estaba algo despeinado. Usaba un sweater que no era propio de su persona, pero tal vez era la manera en la que ese Oliver Queen se vestía, no tenía ni idea.
Sintió una especie de estúpido anhelo al descubrirse tan feliz en los brazos de una persona y a la vez extremadamente culpable. ¡Él estaba casado! Y amaba a su mujer. Pero ahí se tenía a sí mismo, anhelando una relación que no conocía simplemente porque su clon de otro universo se veía feliz al lado de aquel Barry Allen. Las palabras de Dinah volvieron a cruzar su mente, recordando como esta le había dicho "que tenía un tipo". ¿Era Barry Allen su tipo? No el extraño Barry Allen de aquella extraña tierra, sino el Barry Allen que tenía a su lado. Lo miró unos segundos mientras que él seguía concentrado en la pantalla de la computadora. Analizó sus ojos azules, sus pestañas tan delicadas y el tono tan transparente de su piel. Sin dudas Barry era una persona muy atractiva, de eso no cabían dudas, pero nunca se había detenido a analizarlo con claridad. Eran compañeros, eran un equipo, y Oliver Queen no tenía tiempo para ponerse a pensar en ese tipo de cosas. Con el tiempo que le había costado admitir sus sentimientos por Felicity ya tenía suficiente. Lo único que recordaba era sentirse celoso de ese estúpido forense cuando había descubierto lo bien que se entendía con Felicity. Y sí, le había parecido atractivo, pero en un sentido completamente distinto al que pensaba en ese momento.
—Me pregunto si podré sentirme así de feliz con alguien alguna vez —Dijo Barry sorprendiéndose al haberlo pronunciado en voz alta. Desvió la mirada de la pantalla y atrapó a Oliver mirándolo. Tuvo que hacer un esfuerzo para no volver a ruborizarse. ¿Por qué demonios se ruborizaba ante Oliver Queen? ¿Y desde cuando?
—Si tu doppelganger puede, ciertamente tú también — Se miraron a los ojos unos segundos cuando Arrow se levantó del sofá y carraspeó sintiéndose algo incómodo. Por un momento se había sentido demasiado vulnerable y no entendía el porqué. El simple hecho de saber que en un rincón de universo existía un Oliver Queen que había entregado su corazón a un Barry Allen le parecía demasiado. Y al mirar esas fotos su cerebro no podía simplemente creer que esas eran otras personas, porque para él se sentían demasiado reales.
"Tal vez sí que puedas enamorarte de un hombre Oliver" se dijo a sí mismo. "Si tan solo te hubieras dado el espacio para intentarlo". Negó con la cabeza en un intento de ahuyentar esos pensamientos. No tenía sentido pensar en eso en ese momento. Estaba casado. Y sí, él y Felicity habían estado experimentando algunos problemas, sobre todo desde que él había salido de la cárcel, pero seguían juntos, y seguirían estándolo. Pensar en que hubiera podido ser ya no valía la pena.
—Iré a preparar la cena. ¿Un risotto te suena bien? —Preguntó intentando distender la tensión que sentía en el ambiente. Aunque quizás fuesen ideas suyas.
—Suena genial —Respondió Barry dibujando una sonrisa que no le llegó a los ojos. Y por supuesto Oliver lo notó. —Iré a ducharme mientras tanto —Su compañero asintió mientras dedicaba toda su atención a la comida.
Barry podría haberse duchado en un santiamén de haberlo querido. Pero tenía los sentimientos y la cabeza lo suficientemente revueltos como para necesitar por lo menos 20 minutos de agua caliente corriendo por sus músculos, relajandolo y ayudándolo a pensar.
Más allá de la innegable incomodidad que sentía al pensarlos a él y a Oliver como pareja, ya no podía negar que la idea de estar con un hombre no le parecía en lo absoluto desagradable. Se puso a pensar en cada hombre que había considerado atractivo a lo largo de su vida y se dio cuenta que la lista era mucho más larga de lo que esperaba. Nunca había dicho nada al respecto. Podía contar con los dedos de las manos las veces que había admitido el atractivo de un tiempo en voz alta (y más de una vez había sido Oliver el recibidor de aquellos cumplidos. No podía olvidar su reacción al verlo con el traje que llevaría el día de su boda con Iris), pero descubrió que tenía pensamientos al respecto más seguido de lo que quería admitir. Siempre había tenido un motivo para desviar su atención de ese hecho. El asesinato de su madre, la cárcel de su padre, el tener que adaptarse a una nueva vida, su obsesión por descubrir a Thawne sin saber siquiera su nombre en ese tiempo, y podía continuar poniendo ejemplos tanto de hechos concretos como de excusas inventadas que le habían permitido vivir toda su vida sin siquiera plantearse la posibilidad de que le gustase su mismo género.
Luego estaba Iris. Toda la vida había vivido enamorado de ella, incluso la había usado de excusa para terminar su relación con más de una mujer a lo largo de su vida. Tal vez, solo tal vez ¿esa había sido una excusa? ¿Era posible que la hubiera elegido por ser justamente inalcanzable? Hasta que se había vuelto alcanzable… y la amaba, con intensidad. Sin embargo…
El agua lo empapaba mientras se esparcía shampoo por el pelo y dejaba la espuma caer por su espalda. Cerró un poco más el agua fría, esperando sentir cierta quemazón en la piel producto del agua caliente. Necesitaba que cada músculo de su cuerpo se destensase, cosa que se le hacía difícil dado el camino que estaban siguiendo sus pensamientos.
¿Siquiera podía imaginarse teniendo sexo con un hombre? Porque una cosa era considerar a un tipo atractivo, incluso imaginarse enamorado de alguien del sexo masculino, pero ¿Podía besar a uno? ¿Podía tocarlo? ¿Recorrer su cuerpo como hacía con el de una mujer? Intentó pensar en alguien. En quien fuera. Algún hombre al que se hubiese sentido atraído en el último tiempo.
Aunque no quisiera, su cabeza le estaba jugando una mala pasada poniéndole la imagen del último tipo al que había visto, y quien había desencadenado todo ese embrollo de pensamientos.
Oliver.
Abrió los ojos con sorpresa al sentir su cuerpo reaccionando ante esas ideas. Tenía una erección en plena ducha, y la mera ilusión de tocar a otro hombre le pareció la mejor idea que había tenido en mucho tiempo.
Se avergonzó de sí mismo. ¿La tenía dura pensando en Oliver? ¡Por el amor de dios! ¡Era su amigo! Sin contar con el hecho de que se encontraba a escasos metros cocinando su cena.
"Piensas en él porque te ha contado que es bisexual. Y porque te has visto casado con él, todo en un mismo día".
Se odió a sí mismo, porque solo podía seguir pensando en Oliver. En sus abdominales, en sus cicatrices, en sus bicep, en sus ojos, en su voz y la manera que tenía de decir "Barry" con la mirada seria y la voz firme, siempre buscando como reprenderlo.
La erección comenzaba a dolerle, y se negaba a hacer cualquier cosa para calmarla. Podía experimentar pensando en un hombre y ver que pasaba, pero no lo haría pensando en Oliver. No era correcto.
Abrió el agua fría y cerró lo más que pudo el agua caliente. Esperando que ese frío que le calaba los huesos lo hiciese olvidar aquellas ideas tan nefastas.
Lo único bueno de esa situación era que cada vez estaba más seguro de algo: Le gustaban los hombres. Y había sido un idiota por estarlo negando tanto tiempo.
¿Se hacía llamar valiente? Ni siquiera había podido hacerle frente a sus propios deseos.
Lo aterraba siquiera pensar en que significaría para su vida.
