Oliver ya tenía todo preparado. El risotto estaba casi listo y lanzaba un aroma que le parecía delicioso, esperaba que a Barry también.

Frunció el ceño sorprendido por el tiempo que llevaba el muchacho en la ducha. No le decían el hombre más rápido del mundo por nada.

Atribuyó la tardanza al sinfín de sentimientos que imaginaba rondarían por su mente, a pesar de no haber elegido compartirlos con él, Oliver no era estúpido y tenía muchísima experiencia ocultando secretos de los demás como para no darse cuenta cuando los otros hacían lo mismo. Barry estaba teniendo un debate interno, uno grande y todavía no confiaba ni en sí mismo como para hablarlo con alguien más. Él esperaba que lo eligiese como receptor de dicha información. No le gustaba que la gente que quería sufriese si podía hacer algo para impedirlo.

Detuvo lo que estaba haciendo cuando fue consciente de lo que había pensado. "¿Quería a Barry?". Al instante se sintió ridículo. ¡Claro que lo quería! ¿Por algo eran amigos no? Por algo estaba allí cocinándole risotto y conteniéndolo en lugar de estar en Starling City con sus propios problemas y responsabilidades.

Y sin embargo jamás en todo ese tiempo había puesto en palabras el cariño que sentía por él muchacho. Nunca en todos esos años había siquiera pensado en que lo quería, en cuanto le importaba, a pesar de que era innegable.

Él no era bueno demostrando sus sentimientos, de eso estaba seguro, ni siquiera antes de haber naufragado en Lian yu. Había requerido mucho tiempo, paciencia y unos cuantos golpes que comenzase a confiar en otros, que fuese capaz de admitir lo que sentía por Felicity e ir a por ello, que fuese capaz de reconocer cuánto le importaba su equipo.

Claro que cada vez estaba mejor. Cada vez se le hacía más fácil romper ese escudo que se ponía y que le permitía esconder sus emociones bajo una cara seria. Debía darse crédito por eso.

—Mmm… eso huele delicioso —Volvió a la realidad cuando la voz de Barry lo sorprendió por la espalda. Sintió el olor a loción para después de afeitar que emanaba la piel del chico y realmente olía delicioso. Relajó los músculos de sus hombros, sin siquiera ser consciente de que estaban tensos. Barry solía causar ese efecto en él.

—Esperemos que sepa igual —Respondió Oliver revolviendo la olla del risotto por última vez.

—Pondré la mesa — Decidió Barry.

—No es nece...— Antes de que Oliver tuviera la oportunidad de terminar esa frase, una ráfaga lo despeinaba y un sonriente Barry Allen estaba parado junto a la mesa ya preparada. —sario —Finalizó mirando con un gesto reprobatorio a su amigo.

—¿Qué? —Barry lo miró con una inocencia fingida y se encogió de hombros. Sabía que Oliver se estresaba fácilmente cuando lo veía usar sus poderes para cosas tan mundanas. Lo seguía haciendo porque le parecía increíblemente divertido sorprenderlo cuando menos lo esperaba.

Oliver rodó los ojos en señal de derrota.

Sentados uno frente al otro, saboreando la comida recién preparada de Oliver los dos se sintieron en una situación totalmente fuera de lo ordinario.

Ya bastante extraño había sido compartir departamento todo el día, incluso el hecho de que Barry se bañase mientras Oliver les preparaba la cena parecía algo totalmente surreal para el tipo de relación que solían mantener. Y estar ahí, poniéndose al día sobre sus vidas, riéndo y bromeando como dos personas normales que no se habían conocido en las circunstancias más bizarras que pudiesen existir era una situación en la que ninguno de los dos se había imaginado encontrar. Ver al otro siempre había significado problemas. Ni una vez en todo el tiempo que habían compartido juntos se habían visto en una situación que no tuviese "Peligro" escrita toda por encima.

Las situaciones que parecían más inocentes, como la boda de Barry y Iris también terminaban en tragedia. Así que esa nueva e inesperada calma los preocupaba y relajaba a partes iguales.

Oliver no podía dejar de sentir que algo andaba mal. Le costaba creer que realmente pudiese estar compartiendo el día más ordinario de su vida en meses (o incluso años) con Barry Allen, alias The Flash.

La conversación se detuvo cuando los dos se vieron inmersos en sus pensamientos, ambos contemplando lo extraño de su situación.

Barry carraspeó y se tapó la boca con la mano —¿Esto es extraño no? — Comentó, decidido a mencionar lo que ninguno de los dos se atrevía. —Tu y yo actuando como personas normales más de cinco minutos —

Oliver dibujó una sonrisa que le llegó a los ojos y se preguntó desde cuando sonreía así por algo tan mínimo. No todas sus sonrisas eran así de sinceras. No como las de Barry, eso era seguro. Cada vez que Barry sonreía toda su cara lo hacía con él. Era la persona más transparente del mundo. Y Oliver bueno, Oliver era un muro de cemento en comparación. Pero en momentos como ese, en donde no llevaba el peso del mundo en sus hombros, y en compañía de personas como Barry, Felicity o su hijo, todo parecía adquirir un nuevo color.

¿Desde cuando incluía a Barry en esa pequeña lista de personas que lo hacían sonreír? No lo sabía. Pero este viaje lo estaba haciendo descubrir más de sí mismo de lo que había anticipado.

—Temo que de un momento a otro un rayo atraviese la ventana. ¿Te sucede lo mismo? Demasiado difícil de creer — le respondió dando el último bocado a su plato.

—Ni me lo digas. No se como existir sin que mi vida esté en constante riesgo —Se rieron los dos y el ambiente se relajó nuevamente.

—Creo que deberíamos comer algo de helado. ¿Estás conmigo?— Exclamó Barry levantándose de un salto del lugar. Oliver vislumbró en sus ojos el brillo excepcional que antecedía el tornado.

—Ni se te ocurra —Exclamó firmemente mientras se levantaba también, llevando su plato a la bacha. —¡No puedes usar super velocidad para todo Barry! —Lo reprendió algo exasperado.

—¿Por qué no? ¡Déjame divertirme un poco! No puedo solo usarla para situación deprimentes — Oliver suspiró dispuesto a lavar los platos sucios. No le gustaba dejarlos así. Le gustaba todo ordenado y en su lugar.

—Bien. Haz lo que quieras. —Aceptó rendido, encogiéndose de hombros y una sonrisa de punta a punta se dibujó en el rostro de su amigo.

—Eso quería escuchar —Acto seguido, en menos de 5 segundos Barry había desaparecido y vuelto a aparecer con un pote de helado. —No sabía que sabores te gustaban, así que dado el hecho de que eres un hombre clásico, fui por sabores clásicos: Vainilla y Chocolate.

Oliver pasaba la esponja con detergente por los platos que acababan de usar mientras contenía una incipiente sonrisa. No recordaba haber sonreído tantas veces en un mismo día en demasiado tiempo.

—Has acertado, porque son mis favoritos. — Barry sonrió triunfante.

Sentados uno junto al otro en el sofá, a una distancia prudencial, Oliver y Barry comían helado directo del pote (a pesar de las insistencias de Oliver por servirlo en dos recipientes de vidrio como personas civilizadas) y se paseaban sorprendidos por los canales de televisión de esa tierra tan extraña.

—¿Esto es lo que haces en tu tiempo libre con Iris? ¿Comer y ver televisión hasta quedarte dormido?—Preguntó Oliver sin ser consciente que la mención de su mujer tensaría a su amigo de pies a cabeza. Sabía que estaba teniendo ciertas dudas respecto a Iris pero no se esperó esa reacción.

—Si, algo así. Cuando no está trabajando o cuando no estamos trabajando juntos con el equipo Flash — Oliver sintió que tal vez había sonado más crítico de lo que pretendía. No había nada de malo en ver televisión y abarrotarse de comida chatarra de vez en cuando, más considerando que era el único momento donde héroes como él y Flash tenían un descanso de su vida normal (por muy anormal que esta fuese). Él y Felicity también lo hacían, ella amaba ver televisión y él amaba complacerla. Pero por lo que habían estado charlando esa noche, parecía que era lo único que hacían. Y en relación a "único plan", Oliver incluso podía percibir que ni siquiera el sexo formaba parte de esas veladas. Algo que sin dudas estaba incluido no en todas, pero si en varias noches de comida y películas compartidas con su esposa.

Barry parecía más del tipo de novio que no para de organizar planes por ridículos que suenen, por complicados que parezcan y quiere llevarte a conocer el bendito monte everest con supervelocidad, quieras o no. Le sorprendía que su relación pudiese haberse tornado así de aburrida. Claro que él no era nade para juzgar.

Se sorprendió por millonésima vez aquel día al comprobar que había dedicado parte de su esfuerzo mental en imaginar como sería Barry Allen siendo pareja de alguien.

—No quise incomodarte. Lo lamento. Digo, es maravilloso ser capaz de relajarte con una persona de esa manera. Estén o no en los mejores términos con iris —

Barry pestañeó sin poder disimular su incomodidad y se removió en el asiento pensando que decir a continuación.

—Lo es. Solo que...creo que ya resolví que es lo que me tiene tan ido estos días — Oliver lo miró con atención por unos segundos y decidió apagar la televisión, percibiendo que su amigo necesitaba desahogarse.

—¿Necesitas hablarlo? —Preguntó con suavidad. Una suavidad poco característica en Oliver Queen pero que aparecía en los momentos indicados.

—Yo… no sé. —La cabeza de Barry se movía a una velocidad casi demasiado rápida incluso para el hombre más veloz del mundo. Tenía un millón de dudas aún, pero sí había podido aclarar la cosa más fundamental, y necesitaba alguien a quien contársela. Después de todo Oliver era de las personas más idóneas para hablar del tema ¿Verdad? Era bisexual y era la persona más segura y centrada que había conocido en toda su vida.

—Todo está bien. Cuando estés listo —Acto seguido apoyó su mano derecha en la rodilla de Barry, buscando reconfortarlo. Aquel gesto tan íntimo los tomó a los dos de sorpresa.

Ambos sabían que si algo caracterizaba a Arrow era su cuasi nulo deseo de establecer contacto físico con las personas que lo rodeaban. Había abrazado a Barry en contadas ocasiones, y siempre por iniciativa del muchacho. Oliver no tocaba a las personas. Solo cuando tenía que patearles el trasero. Y punto final.

Se miraron a los ojos unos segundos y Barry suspiró.

—Bien. No se como decir esto. No lo he dicho en voz alta todavía. Pero… —Desvió la mirada de su amigo, sintiendo que toda la fuerza de su cuerpo estaba concentrada en que pudiera decir lo que tenía que decir sin acobardarse —Creo, creo que el motivo por el que lo mío con Iris no está funcionando es porque, bueno porque… ¿Me gustan los hombres? —No pretendía que eso sonase como una pregunta, pero había sido la única manera en la que su cerebro había sido capaz de transmitir esa información en voz alta.

—Reafirmo. Me gustan los hombres, aunque la idea de tener sexo con uno me aterra— Todavía no podía decir "Soy gay". Como si no fuese lo mismo, como si poner ese nombre tan representativo a lo que le pasaba fuese un paso que aún no estaba dispuesto a dar. —Y creo que el haber visto a mi doppelganger hoy me ayudó a comprenderlo — Tuvo cuidado de no decir "nuestros doppelgangers", temiendo que algo de lo que estuviese diciendo pudiese llegar a malinterpretarse. Recordó su situación en la ducha y tuvo que hacer esfuerzos para controlarse y no ruborizarse de pies a cabeza.

Oliver se enorgullecía de tener un rostro imperturbable, de no dejarse sorprender fácilmente, y sin embargo en un mismo día había tenido dos sorpresas que ni en un millón de años hubiera podido imaginarse: Él y Barry casados en otro universo y su propio Barry confesándole que era gay. ¿Acaso estaba soñando? Porque aquello no parecía real.

¿Barry gay? Era la última persona que Oliver podría haber considerado que le atrajeran los hombres. Y teniendo en cuenta que a él mismo le gustaban, pensaba que para ese entonces lo habría notado. ¿O no?

"Nadie pensaría que a tí te gustan los hombres y sin embargo…" una voz interior lo reprendió. Tenía un punto.

Se pasó las manos por la cara empezando a estresarse por su amigo, realmente estaba en una situación de mierda. —Bien. Dejando de lado el sexo, ¿Como te sientes con eso? ¿Estas bien? — Barry realmente agradeció que Oliver no le preguntase el típico "¿Estás seguro?" que seguramente más de uno de sus amigos diría cuando se enteraran. Si es que estaba dispuesto a decirles. Por algún motivo se sentía avergonzado. Como si el hecho de que le atrajeran las personas de su mismo sexo fuera algo malo. O tal vez era la vergüenza de haber tardado tanto en descubrirlo.

—Bueno, para serte sincero lo he descubierto hace menos de 24 horas. No tengo muy en claro nada. No me molesta. Pero tampoco ando dando saltos de alegría. Me preocupa mi relación con Iris, me preocupa sentir que no me conozco en nada a pesar de haber convivido conmigo mismo prácticamente desde que nací — Oliver le apretó la rodilla cariñosamente. Otra vez. Otro contacto físico totalmente inesperado. Barry se sintió reconfortado de una manera que no esperaba, Oliver solía calmarlo cuando nadie más podía, pero aquello era diferente.

—Mira, descubrir a los treinta y un años que te gustan los hombres es una mierda. Lo entiendo. Pero en lugar de pensar en lo negativo tienes que agradecer que finalmente las piezas de tu vida que te estaban faltando empiezan a encontrar su lugar. Y para poder ponerte a pensar en lo que harás con Iris, primero tienes que tomarte el tiempo de entenderte, de conocerte y no hablar desde la vulnerabilidad e inestabilidad que sientes en este momento. No adelantes pasos. Primero lo primero —

Barry asintió y sintió unas leves ganas de llorar. Se sentía frustrado y enojado consigo mismo por haber sido tan ciego y estúpido; Pero al mismo tiempo la compañía de Oliver y el haber podido finalmente poner en palabras lo que sentía le había otorgado cierto alivio.

—¿Puedo hacerte una pregunta personal? — Oliver asintió y finalmente retiró la mano de la rodilla de su amigo. Barry se quedó mirando el lugar donde previamente había estado, anhelando volver a sentirse contenido aunque fuera con un mísero tacto. —¿Cuándo y cómo te diste cuenta que te gustaban los hombres? —

Oliver se lo vio venir. Sabía que esa sería la pregunta del millón. Y nunca se la había respondido a nadie hasta ese momento.

Inhaló antes de responder, pero se vio interrumpido por su amigo —No tienes que responderme si no quieres. Se que no te encanta hablar de tu vida privada —

Oliver lo ignoró y decidió hablar directamente —No sabría decirte el momento exacto. Creo que fue algo progresivo. Digo, es diferente conmigo, a mí siempre me gustaron las mujeres, por un lado eso volvía más difícil el darme cuenta que un hombre también me podía interesar. Pero mucho antes de naufragar en Lian Yu sabía que admiraba la belleza masculina de una manera distinta a la de mis amigos. No sabía si eso me hacía gay, bisexual o que cosa, pero me entró el pánico e intenté bloquearlo lo máximo que pude —Hizo una pausa para mirar a Barry a los ojos. Este lo escuchaba atento, sin decir palabra. —Y si era mujeriego en un principio, me volví peor. Como si estuviese intentando demostrar mi masculinidad, negándome a mí mismo que podían gustarme los hombres porque eso me haría gay. Y creeme que no quería ser gay. Era un maldito homofobico — Barry dibujó una sonrisa triste pero sincera al imaginarse a ese Oliver tan distinto al que tenía frente a sí. —Cuando estuve en Lian Yu tuve tiempo para pensar, mis viajes a China y Rusia sirvieron como una manera de descubrirme a mí mismo, a pesar de estar viviendo una vida de mierda, pude conocer gente, conectar con esa parte mía con la que nunca había conectado. Pude… pude tener sexo con hombres y darme cuenta que realmente era algo que me gustaba, aunque no los viese de la misma manera que a una mujer. Y creo que eso fue todo. No hubo un momento de revelación, fui yo mismo digiriendo lo que me pasaba hasta poder darle forma en mi cabeza como lo que realmente era. Y por eso te digo, no se si soy bisexual o que soy, solo sé lo que siento, y eso me es suficiente —

—Creo que en cierta manera para mí ha sido parecido. Hasta que me encuentro de frente con mi doppelganger siendo abiertamente gay y paseándose casado contigo. Digamos que eso te deja pensando. Una revelación difícil de ignorar — Hizo énfasis en el "contigo", porque sabía que ignorar ese pequeño detalle solamente lo delataría más. Era preferible decir las cosas como eran.

Oliver lanzó una carcajada —Bueno, creo que definitivamente es algo que te deja pensando. No sabía que era tu tipo tampoco — Incluso a él mismo ver a Barry tomado de su brazo lo había dejado sorprendido.

—Ollie creo que eres el tipo de cualquiera —Lo dijo en broma, pero se dio cuenta que no solo siempre que había hecho chistes de ese estilo estaba diciéndolo en serio, sino que luego de que ambos admitieran abiertamente su atracción por los hombres, esos comentarios adquirían un peso y un significado muy diferente.

El muchacho rubio bajó la cabeza y desvió la mirada avergonzado. Lanzó un leve suspiro sonriendo con una timidez no propia de él. Siempre le incomodaba que hicieran referencia a su aspecto físico. Sabía que lo consideraban atractivo, sabía que tenía una belleza por encima del promedio (se había aprovechado de eso todos los años de su adolescencia), pero realmente él no se sentía así la mayor parte del tiempo. Se sentía feo por dentro y no tenía tiempo en concentrarse en su propio reflejo y en la supuesta belleza que tenía.

—Que conquistador te has puesto Allen — Le respondió para luego volver a mirarlo a los ojos. Enarcó una ceja antes de hablar —Aunque tienes que admitir que tu eres el novio que cualquier padre querría para su hijo o hija. Demasiado inocente y correcto como para causar algún mal. Yo soy el pretendiente que ocultas por miedo a las reacciones de tu familia. — Barry rió achinando los ojos como solo él sabía hacer y Oliver se alegró de poder sentir que lentamente el chico comenzaba a relajarse. Se sintió contento al poder hacerle olvidar sus problemas aunque fuera por solo un momento.

—Creo que ahora si empiezas a parecerme mas gay que antes Oliver — Bromeó Flash, sorprendiendo con sus palabras a su acompañante pero también a sí mismo. ¿Y ese sentido del humor de dónde había salido?

—¡Oh por favor! — Exclamó Arrow y le propinó un golpe en el brazo más fuerte de lo normal. Barry se quejó sin desarmar la sonrisa que tenía dibujada en el rostro y se sobó el lugar donde había recibido el impacto.

Con el apoyo de Oliver se sentía bien. Si. Él podía resolver todo si tenía a su amigo ayudándolo en el camino.