Te Amo


Llegaron a la cafetería. Ambos, inconscientemente, suspiraron a la vez. Preparándose para un momento que ni ella ni él esperaban que llegara.

Entraron y se sentaron en la misma mesa que Itachi había ocupado el día que se conocieron. El día que ella estaba trabajando medio tiempo en el lugar y le tocó atender al joven Uchiha.

Los dos se miraron, sin saber qué decir.

Itachi carraspeó.

-Sakura – llamó, pero fue súbitamente interrumpido por la chica.

-Ya lo sé – dijo, con una falsa sonrisa adornando sus labios – tu padre se encargó de hacérmelo saber.

Itachi apretó sus manos en puños, visiblemente molesto.

-¿Cómo? – preguntó. Sakura suspiró.

-Se ha encargado de dejar el periódico en la puerta de mi casa – dijo, y se encogió de hombros, como si no estuviera muriéndose por dentro.

Itachi masajeó su sien izquierda, tratando de serenarse.

Sakura necesitaba saber el por qué de todo lo que estaba pasando.

-Dime, ¿Qué es lo que está pasando, Itachi? – le preguntó, esperando comprender cómo es que ahora su relación pendía de un hilo.

Itachi dirigió sus ojos a ella y, armándose de valor, se dispuso a hablar.

-La empresa está pasando por su peor momento, y a mi papá no se le ocurrió una mejor idea que casarme con esa chica –estaba dispuesto a continuar, pero la joven lo interrumpió, nuevamente.

-Y, ¿vas a hacerlo? – Sakura necesita que él contestara esa pregunta. Necesitaba que él le dejara claro que lo suyo ya no podía ser. Necesitaba convencerse de que su relación se había acabado definitivamente, para así contener las ganas de correr hacia él como seguramente lo haría al sentirlo lejos. Aunque doliera, quería escucharlo.

-Sabes que no quiero hacerlo – le dijo, casi como reproche.

-Pero tienes que hacerlo, ¿No es así? – le preguntó, con voz suave, como tratando de aliviar su pena.

Itachi se quedó sin palabras, incapaz de negar lo evidente.

Sakura le sonrió.

-Veo que ya has elegido –Itachi abrió la boca, dispuesto a hablar, pero Sakura no se lo permitió, agregando rápidamente –Está bien, lo entiendo. Es el precio de la corona que llevas.

Itachi tomó la mano de la joven sobre la mesa, y le dijo, desesperado:

-Dime que no lo haga y te seguiré hasta el fin del mundo – pidió.

Sakura apretó la mano del joven.

-Sabes que no puedo hacerlo. Tu familia te necesita, y no puedo hacerte esto. No puedo arruinar tu futuro. Jamás me perdonaría si hago…- Sakura se vio interrumpida por el joven pelinegro.

-Mi futuro eres tú – le dijo, serio.

Itachi buscó los ojos de la joven, y Sakura le regresó la mirada cargada de sentimientos. Itachi quiso sonreír. Después de todo, esa era una de las cosas que más le gustaban de ella. Sakura nunca bajaba la mirada, sin importar las circunstancias. Siempre lo miraba a los ojos, sin importar si estaba apenada, molesta, alegre, o rota en mil pedazos, como lo estaba ahora. Sin embargo, ninguna sonrisa adornó su rostro.

La joven pelirrosa sonrió, y fijando su mirada en sus manos entrelazadas sobre la mesa, le dijo:

-Te quiero demasiado como para hacerte sufrir de esa manera. Has luchado tanto para cumplir tu sueño de ocupar ese lugar que es tuyo, la presidencia de la corporación. No pienso arruinarlo – terminó por decir.

Itachi buscó su mirada, la cual estaba ensimismada en la unión de sus manos.

-Sakura – llamó Itachi, pero la joven fue incapaz de verlo a los ojos. Era la primera vez que lo hacía. Itachi tragó grueso –Mírame, Sakura – le dijo afectado, pero la joven se negó a mirarlo, demasiado concentrada en sus manos.

Itachi se vio en la necesidad de colocar su mano bajo el mentón de Sakura, y lo elevó, buscando su mirada. Sakura, obligada a verlo a los ojos, le encaró. Itachi vio muchas cosas en esa mirada, y Sakura se permitió perderse en la profundidad de los ojos ónix de su novio, pensando que, quizá, esa sería la última vez que podría hacerlo.

-Lo siento – dijeron ambos la vez. Sin separar la mirada de sus ojos, Sakura soltó la mano de Itachi con mucha dificultad y, levantándose de la silla que ocupaba, salió del establecimiento, casi corriendo, como queriendo escapar de esa realidad donde ella estaba perdiendo al hombre que amaba.
Itachi la siguió de inmediato.

-Sakura – llamó Itachi, tomando la muñeca de la joven para detener su huida.

La pelirrosa se volvió a él, y regalándole una sonrisa, sincera esta vez, de las que a él tanto le gustaban, le dijo:

-Te deseo lo mejor, Ita-kun – dicho esto, se acercó a él y besando dulcemente su mejilla, se alejó, sonriendo, aunque el Uchiha se dio cuenta cómo sus ojos se llenaron de lágrimas. Sintió un nudo en su garganta -Sé que ambos brillaremos, aunque sea en cielos diferentes - dispuesta a irse, dio media vuelta, antes de que su corazón se rompiera en pedazos delante del único hombre que había amado en su corta vida.

Pero Itachi no estaba dispuesto a dejarla ir así, sin más.

-Te amo – dijo. Sakura detuvo súbitamente sus pasos, preguntándose si lo que había oído era producto de su imaginación. Ella sabía que Itachi la amaba, se lo había demostrado en muchas ocasiones. Pero era la primera vez que se lo decía así, con palabras. Supo que no lo había imaginado cuando sintió los brazos de Itachi rodeando su cintura, atrayendo su espalda hacia su anatomía –Te amo – dijo otra vez, susurrándole al oído –Estoy seguro que siempre lo haré.

Una lágrima recorrió el lado izquierdo de la cara de Sakura.

Las manos de Itachi, posadas en la cintura de la joven, hicieron más fuerte su agarre, y Sakura posó sus manos encima de ellas.

-Yo también Te amo, Itachi – soltando el agarre de Itachi sobre su cuerpo, dio media vuelta y lo miró –ojala eso fuera suficiente.

Ambos se miraron, tratando de contener el mar de sentimientos que revolvían su interior.

-Te amo – dijeron ambos a la vez. Y Sakura rió por la coincidencia. Itachi se perdió en la risa de la joven, esa que tantas alegrías le había traído, y que ahora probablemente no volvería a escuchar.

Sakura se atrevió a romper el espacio entre ellos, y se lanzó a sus brazos, dándole un abrazo, un abrazo que lo decía todo. Se aferró a él como si no hubiera un mañana, como si no lo quisiera soltar nunca, y es que no quería hacerlo. Sus brazos eran su mejor refugio, y odiaba al destino, a su suerte y a Fugaku por hacer que se separara de la única persona que había atrapado su corazón, para siempre.

Itachi la abrazó, tan fuerte como ella lo hacía. Tocó su cabello con delicadeza y lo besó, besó su frente, besó su cuello. La llenó de besos, tratando de saciarse de su cuerpo, de ese cuerpo que ya no tendría entre sus brazos otra vez.

Sakura rompió el abrazo, contra la voluntad de Itachi.

Se miraron a los ojos, y Sakura sonrió e Itachi, por reflejo, también lo hizo. Sonrieron a modo de despedida, con sus corazones destrozados.

Sakura levantó su mano derecha y la agitó, como despedida. Dio media vuelta y se alejó, corriendo, escapándose de esa horrible realidad.

Itachi sintió que, irremediablemente, una parte de él se iba con ella.

Su corazón.


Y bien, ¿Les ha gustado?

Siento que es lo más emotivo que he escrito hasta el momento, superando incluso a Medianoche. Espero haber logrado trasmitir ese sentimiento en ustedes, las personas que se tomaron el tiempo de leer esta historia.

Este sería el último capítulo. Aunque, siendo sincera, estoy pensando en hacer un epílogo, pero pondré la historia como finalizada porque no sé si podré hacerlo. No quiero prometer algo que no sé si podré cumplir.

Espero ansiosa su opinión sobre esta mini historia.

Les Quiero.