Ranma No me pertenece.

Capítulo Dos. Ryugenzawa y un Pijama.

El día era soleado, pero a pesar de esto había nubes y un agradable viento que refrescaba el ambiente.

Nodoka, Ranma, Mousse y Ryoga habían llegado primero a la estación de trenes que los llevaría a un poblado cercano a Ryugenzawa, de ahí tendrían que moverse en dos automóviles rentados para llegar a la zona de la playa donde serían recibidos por el doctor del pueblo y el sacerdote.

El equipaje de todos era de poca ropa ligera por el calor; lo que en verdad importaba eran las cámaras, así como los micrófonos.

Nodoka estaba pensativa, la chica Tomoe les había ofrecido su residencia en la playa para alojarse, pero ella tenía serias dudas sobre eso y ya que su mejor lema era no confiar en nadie, le parecía que lo prudente era quedarse en la aldea y observar desde fuera.

—¿A qué hora citaste a los Tendo mamá?

— Preguntó Ranma interrumpiendo sus pensamientos.

—A las once. Tranquilo Ranma son las once con dos minutos ella llegará.

—¿Ella? — Preguntaron al unísono Ryoga y Mousse mirándolo.

El rostro del periodista se transformó al color de una granada, ni siquiera los miró intentando no dar importancia a las palabras de su madre.

—Ah es que a su amigo le gustó la señorita Tendo, es la bióloga que nos va a acompañar.

—¡Vaya! Y yo que pensé que estabas enamorado de Mikado.

—Ya cállate colmillín. Yo... Yo no la conozco... solo... ni siquiera es tan boni...

—¡Ya está aquí! – Aseguró Nodoka.

Inmediatamente los ojos azules voltearon a la entrada de la estación buscándola y principalmente delatándose ante todos al darse cuenta de que fue una burlona mentira de su madre.

Las risas y juegos de sus amigos sonaron en toda la sala mientas que Nodoka solo se encogía de hombros.

—Voy por un café a la máquina— Dijo alejándose y refunfuñando al no soportar las risas de sus acompañantes.

Fue en ese momento cuando Shoun y Akane entraron de verdad; Ranma se dio cuenta de ello porque escuchó la voz fuerte y amable de su madre llamándolos y entonces volteó para mirar a la linda chica del retrato.

Sin duda alguna en persona era más hermosa, menuda y bonita, llevaba unos pantalones de mezclilla azules entallados y una sencilla Blusa de tirantes blanca, la gran diferencia ahora era su corto cabello que daba abajo de los oídos y que la hacía lucir aún más joven de lo que era, se veía sonriente y amable, eso le encantó.

Ella saludó a su madre con gran respeto y calidez, lo que hizo sonreír al periodista y vio molesto cómo Mousse y Ryoga le daban la bienvenida, por supuesto mirándola como idiotas.

Shoun Tendo era un hombre que se apreciaba bastante sereno y gentil, que se dirigió inmediatamente a su madre antes de saludar a los chicos y fue entonces que el periodista decidió ir a presentarse.

Estaba nervioso pero no quiso parecerlo, justamente la niña Tendo le daba la espalda, en su cabeza imaginó quedarse de pie hasta que su mamá lo nombrara, ella voltearía y él solamente iba a sonreírle galante para encantarle.

Era un plan a prueba de bobos... O al menos eso pensaba.

En ese instante y sin que nadie dijera nada, Akane volvió su mirada hacia él y Ranma se quedó petrificado, todo su encanto se fue al caño, los ojos avellanados de la joven lo traspasaron y tuvo la certeza de que le habían quitado la ropa sin tocarlo y entendió lo que era el ardor candoroso en su pecho que latía locamente en un ardiente sol que era su corazón. Entonces ambos fueron golpeados por una fantástica sensación de aire caliente que nació en sus pies y subió como un remolino hasta su cabeza, dejándolos mirarse por esos segundos que se antojaban eternos e intranquilos; con la mirada alegre, intrigante e inocente de una mujer que parecía una niña sin serlo y del joven gallardo y sonriente que no supo cómo ni de dónde pero juntó las agallas necesarias para poder articular una sola palabra y no dejarse ver como un tarado.

—Ho... Hola— Dijo con su ronca voz rompiendo el encanto de esa burbuja mágica y cuando habló pudo notar que la chica se ruborizó y tembló ligeramente, lo que la hizo ver encantadora y dulce.

—Hola—Contestó la niña Tendo sonriendo.

Nodoka entonces se dio cuenta inmediatamente de que ambos eran un par de brutos en el amor y que se iban a quedar mirando toda la tarde, por lo que decidió ayudar un poco a su hijo.

—Señorita Akane y señor Shoun les presento a mi hijo, Ranma Saotome él es el periodista que nos acompañará en el viaje.

—Buenos días y mucho gusto— Contestó galante en una respetuosa reverencia que le agradó a Shoun.

—Qué gusto conocerte joven Saotome.

—El gusto es todo mío señor.

—Bueno por favor ya vámonos o nos dejará el tren ¡oh! señor Tendo ¿Conoce usted Ryugenzawa?

—La he visitado una vez, pero recuerdo el paisaje señora Nodoka.

—¡Ah perfecto! Siéntese conmigo y me señala los lugares Ryoga, Mousse ustedes tienen los asientos del otro lado del tren para que vigilen las cámaras y Ranma y Akane tomen sus boletos lo siento pero, sólo pude conseguirles asientos hasta atrás ¡Buen viaje!

—Pero señora Nodoka yo debería ir con mi hi...

—Usted debe enseñarme el paisaje, ande ande...

—Tu mamá es linda.

—No tienes idea ¿Vamos?

—¡Sí!

Ranma y Akane se encaminaron hacia el tren riendo, hablando y lanzándose miradas alegres y seductoras y él no pudo más que sentirse agradecido con su madre por ayudarlo... En definitiva, ella merecía un gran regalo de navidad.

—Creo que perdimos al afeminado.

—¿Acaso estás celoso?

—Vete al diablo ciego.

—La señora Nodoka es buena casamentera lo malo es que nosotros nos convertimos en los maleteros ¡Arre mula!

—¡Mula tu abuelita pajarraco!

El chico de la trenza y su acompañante se veían muy bien juntos. En todo el viaje en tren se sintieron de lo mejor, al principio, habían hablado de cosas banales y graciosas pero en cuanto mencionaron las artes marciales encontraron una manera de conectarse y hacerse amigos.

Ella era amable pero firme y él se mostraba tranquilo y cómodo, hablaban y reían sin parar y en un momento el mundo se desvaneció para ambos.

Nodoka por su parte miraba de vez en cuando a la pareja y se sentía orgullosa de haber podido ayudar a su hijo; tuvo suerte de que Akane además de ser buena chica fuera tan hermosa, la eligió por casualidad de la vida y del trabajo y cuando le mostró a Ranma la fotografía jamás imagino que su hijo quedaría prendado de ella tan fácil, entonces lo decidió, investigó a Akane desde el principio y supo que si alguien podía ser amiga de Ranma y meterse en su cabeza era esa linda niña, lista, terca y sobre todo muy valiente, había estado en torneos de combate y aunque terminaba golpeada en ocasiones jamás se rendía, eso hablaba de un corazón indomable; además afrontó como una mujer la muerte de su madre unos años antes y emprendió con su padre una escuela de artes marciales de estilo libre que les permitió salir adelante y sobraba decir que en su historial laboral ya brillaban auditorías de gobierno que la niña Tendo siempre libró fácilmente, por lo tanto, era una mujer honesta y trabajadora.

Los miró atenta y por fin su alma tuvo un descanso.

Ranma había estado tan ensimismado en su carrera que se había olvidado de divertirse, de ver la vida de diferentes maneras y sobre todo, se había olvidado de su corazón y su hombría.

¡Y vaya que necesitaba a una mujer! Cada día estaba más gruñón y molesto y Nodoka pensaba que si la bella Akane no lo alegraba, nada lo haría.

Dejó de verlos para que no se dieran cuenta de que los espiaba y deseó con su alma que su hijo dejara un poco a sus amigotes y se convirtiera en un hombre de una vez por todas.

Muy pronto el paisaje fue cambiando, los enormes edificios y casas desparecieron para dar paso a pequeños pueblos y después a verdes valles y montañas color jade que eran tan altas que llegaban a las nubes; ambos chicos miraban encantados cómo los rayos del sol bañaban y acariciaban esas imponentes montañas llenas de vida y candor, por las ventanas vieron garzas volar sobre ellos, esplendorosas y elegantes y supieron que pronto estarían en su destino.

El calor se hizo presente y en un momento Akane decidió cambiarse y ponerse un cómodo short de mezclilla, algo que su acompañante agradeció fervorosamente porque esa niña blanca como la leche y de cabello azulado como una noche estrellada le despertaba todos y cada uno de los sentidos y hacía volar su imaginación, inclusive, en su alocada lujuria Ranma ya había pensado los nombres de los doscientos hijos que iba a tener con ella.

Llegaron al fin.

Bajaron del tren y el calor junto con el viento fresco los saludaron, Ryugenzawa ya no se encontraba tan lejos sin embargo, cuando tomaron los dos automóviles rentados se dieron cuenta de que estos eran pequeños, por lo que decidieron que en uno irían Mousse, Ryoga, Shoun como copiloto y manejando Nodoka y los seguirían Ranma y Akane en el segundo auto ya que ellos llevarían todo el equipaje y las cámaras para mayor comodidad de todos.

Antes de irse, Shoun y Nodoka llamaron a sus respectivos hijos.

—No creas que no me doy cuenta de que te quieren dejar sola con este muchacho.

—Ay papá.

—Si te besa y te mete la lengua lo muerdes ¿Entendido?

—¿Qué tonterías estás...?

—¡Hazme caso niña! Si te toquetea... ¡Pues también lo muerdes! O mejor dale en los...

—¡Papá ya cállate y súbete al auto! Nos están esperando.

—Ranma. Hijo, si puedes desvíate en algún paraje y embarázala de una vez y ...

—¡Tú estás loca! ¡Cállate no te vayan a escuchar!

—Um... Bueno sí es apresurado... Al menos manoséala para que le dejes en claro que tú quieres aparear...

—¡Ni te atrevas! ni te atrevas mamá, ya guarda silencio y pon atención cuando conduzcas y... ¡Y Ya vámonos, súbanse a sus autos! —Gritó con todas sus fuerzas antes de que otra ocurrencia llegara a la cabeza de su madre, o peor aún a oídos de Akane.

El viaje había sido rápido y relajante envuelto en un agradable calor, Nodoka resultó ser una mujer muy audaz al volante, condujo hasta el lugar sin perderse y a una velocidad aceptable, lamentablemente, la alegría y emoción desapareció una vez que se acercaban al sitio en el cual serían recibidos por el sacerdote y el doctor de la aldea ya que conforme se acercaron a la playa, la temperatura comenzó a descender y el frío los mermó, fue inmediato ya que al entrar a ese territorio pudieron admirar una enorme línea de agua hasta donde se perdía la vista, había muchos matorrales, algunos se mostraban secos y sin vida y los pocos que aún estaban verdes eran sacudidos sin piedad por las fuertes ventiscas de aire que llegaban de repente.

Aparcaron en un lugar visible, no había ni un alma en la playa y eso no le gustó a nadie, por su parte Ranma se estacionó justo detrás de su madre esperando algo que les permitiera avanzar.

La playa de Ryugenzawa era todo menos turística, se esperaba que fuese un lugar cálido y hermoso, de arenas blancas y finas que los invitaran a sumergirse en hermosas aguas de todas las gamas azules posibles, pensaron que encontrarían peces multicolores y arrecifes de coral, pero, al contrario de lo que soñaron, el lugar era de aguas frías y embravecidas, tremendas olas de más de dos metros chocaban con violencia en las enormes y filosas piedras de la orilla y una espesa bruma que salía Dios sabe de dónde hacían ver el paisaje sumido en desesperanza.

—¿Pararemos aquí?

—Al parecer sí, mi mamá me dijo que vendrían a esperarnos, pero no hay nadie... Akane no podré tener encendida la calefacción mucho tiempo, necesitamos abrigarnos ¿Dónde está tu maleta?

—Está en la cajuela pero...

—Pero.

—Es que no esperaba que la playa pudiera ser así, imaginé que el calor sería insoportable.

—No me digas, no traes ropa abrigadora ¿Verdad?

—... No.

—Bueno yo sólo traigo una chamarra— De repente un pensamiento iluminó su cabeza, pero lo puso rojo como un tomate— Yo... Bueno yo, am... Fui precavido y traje un pijama de franela es pantalón y camisa, créeme que es bastante caliente, si... Si tú quieres yo...

—¡Sí quiero!— Respondió al instante Akane sonriendo como si acabara de cometer una travesura.

Ranma instintivamente volteó a verla y ambos se convirtieron en bobos de nuevo y no fue hasta que el llamado de su madre por el móvil los sacó de su estupor.

—¿Sí mamá?

—Ranma, no sé cuánto tardarán en venir por favor abre la cajuela para que saquemos algo para abrigarnos, si no llegan rápido, iremos a la aldea por nuestra cuenta, necesitamos comida y alojo.

—Claro mamá. Akane, voy a abrirles para que saquen algún suéter de las maletas, no te bajes podrías enfermar, te traeré la ropa.

—Gracias Ranma.

Él bajó de inmediato y sintió en seguida el cambio de temperatura y temió que, si la aldea era tan fría, Akane estaría en serios problemas; buscó como un loco la ropa hasta que alguien lo interrumpió.

—¿Pasa algo?

—¡Señor Tendo! Me...

—Lo siento, no quise asustarte Ranma ¿Sucede algo? Te veo apurado y Akane no bajó del auto ¿Se siente mal?

—Oh no, nada de eso señor Tendo, no quise que bajara porque hace mucho frío aquí y ella sólo trae el short y el top, le iba a llevar su maleta, pero me dijo que no trae ropa abrigadora así que le... Le prestaré un pijama para que al menos se abrigue un poco.

La mirada severa de Soun ante la acalorada explicación del muchacho hizo que Ranma sintiera que salía humo de sus orejas, él creyó que se veía completamente estúpido ante el hombre que lo miraba incrédulo y serio.

—Vaya Nodoka, tu chico es muy amable y considerado con mi hija.

—Te lo dije—Contestó la mujer que se encontraba detrás de la ancha espalda de Soun y que había estado escuchando la conversación— Mi hijo es todo un caballero, está cuidando de tu niña.

El joven abrió los ojos como platos estaba tan avergonzado que no pudo más que bajar la vista a la arena.

—Jajajajaja ¡Niño deberías ver tu cara! Escucha, al principio dudé de ti, pero tu madre y tus amigos me han dicho lo buen chico que eres y veo que cuidas a mi Akane, anda dale la ropa ¡Pero no la veas cambiarse!

—¡No! — Contestó él huyendo como un loco.

Pasaron solo unos minutos y todos volvieron a sus autos, decidieron que debían quedarse dentro por el frío.

—¿El clima será siempre así?

—La verdad no lo sé Shoun.

—Para ser una playa no hace nada de calor dígame señora Saotome ¿Dónde nos quedaremos?

—En la iglesia hay unos pequeños cuartos que nos acondicionó el sacerdote para dormir, Akane se quedara…—En seguida se detuvo porque vio la cara expectante del señor Tendo—Se quedará conmigo en una recámara y los chicos y usted se quedan en otra. Lamento que no haya muchas comodidades.

—La verdad no me molesta, para mí lo mejor es salir al bosque y estoy acostumbrado a acampar, de hecho, creo que será necesario hacerlo para nuestro documental.

—Sí, tiene razón, chicos ¿Se encuentran bien?

—Por supuesto señora Nodoka, es que tengo hambre y la verdad el frío está arreciando ¿Verdad ciego?

—Yo no me encuentro muy bien, necesito un baño.

—Tengo por aquí una botella Mousse, supongo que podría ayudarte.

—Mejor me bajo a buscar un matorral señora Saotome, muchas gracias.

—Como gustes. Llamaré a Ranma, estoy preocupada por Akane.

—Tranquila Nodoka ella es fuerte y tu muchacho la cuida, además le dije a la muy necia que empacara ropa de frío, pero como siempre no hace caso... Ahora que se aguante con el pijama de Ranma.

—Jajaja señor Shoun, usted es un padre único.

—Hago lo que puedo señor Hibiky... ¿Escuchan eso?

Una pequeña carreta jalada por un caballo negro apareció en su campo de visión, la conducía un joven hombre de unos veinticinco años vestido con unos simples pantalones y abrigo para el frío, venía acompañado de otro hombre al parecer de mediana edad de anteojos y ropa similar al conductor, Nodoka entonces pudo reconocer al sacerdote y al médico y todos bajaron de los autos.

—Disculpen la tardanza, el amanerado este que me compaña es el doctor Tofú y se estaba maquillando para venir, usted es la señora de la revista y su equipo ¿Cierto? Soy el padre Yamanaka.

El clérigo no tenía modos elegantes ni parecía importarle, era un hombre por completo del campo, sus ojos turquesa contrastaban con la piel morena quemada ya por el sol, las manos se veían callosas y curtidas por el trabajo, pero aun así, su semblante era sereno y sonriente.

—Mucho gusto padre, efectivamente soy la señora Nodoka Saotome, ellos son mi equipo, el señor Shoun Tendo que también es médico y su hija Akane, Mousse, Ryoga y mi hijo Ranma, ellos son los reporteros.

—Buen día a todos y bienvenidos, en un momento nos iremos; doctor Tofú ¿Va a venir a saludar o le da miedo bajarse de la carreta?

—¡Cállese, ya voy! Y no crea que no escuché lo que dijo de mí.

—Apúrese con esa comida y las mantas y deje de renegar ¡Amanerado!

—Vaya padre, se llevan muy bien ustedes dos.

—Jajaja nos conocemos desde hace mucho tiempo y somos los mejores amigos aunque de hecho, lo que le estoy diciendo no es broma, pero en fin traemos un poco de comida de la aldea y mantas, realmente hace mucho frío.

—Perdonen—Dijo el médico acercándose a todos con unas canastas en las manos y extendiéndoselas a Nodoka—El sacerdote olvida sus modales. Esto es para ustedes por favor abríguense y coman algo, yo soy el doctor Tofú y…

—Y déjalos comer en paz hombre y vámonos antes de morirnos aquí en medio de la tormenta que está por llegar. Señora reportera por favor suban a sus autos, la lluvia se desatará en unos momentos.

—Claro que sí padre, vámonos.

Se disponían a irse cuando de repente y a toda velocidad se escuchaba lo que podría ser una camioneta o un enorme auto. Pasaron unos pocos segundos y después se encontraron con enormes Jeep Wrangler Sahara plateadas y cubiertas en su totalidad, eran todo terreno y muy lujosas.

Ranma miró las camionetas y por instinto tomó la mano de Akane quién dio un pequeño salto al sentirlo.

De las Jeep bajaron dos personas solamente, una elegante mujer vestida de pantalones negros entallados, botas de tacón cuadrado del mismo color, camisa granate y chamarra de piel oscura, esta vez no llevaba un sombrero sino una coleta alta que le afilaba el rostro, realmente era más imponente que linda, mientras que el hombre parecía ser solamente un chófer.

—Ya llegó su novia presumida doctor— Soltó el padre con hastío mientras que el médico fruncía el ceño al verla, al parecer no era del agrado de ninguno de los dos.

—Buenos días a todos, soy Kasumi Tomoe, yo…

—Usted ¿Qué está haciendo aquí? — Preguntó el médico con evidente enojo.

—Estoy dándole la bienvenida al equipo de la ciudad doctor, me pongo a sus órdenes y… Me interesa saber si hay una nueva especie qué proteger en mis tierras ¿Qué tiene eso de malo? —Contestó la empresaria haciendo una alegre y profunda reverencia frente a los presentes que solo veían la rara relación de los habitantes de Ryugenzawa.

—¡Qué amable es usted!

—Siempre lo soy doctor y más con quien me agrada— Contestó cínica la mujer y guiñando un ojo con coquetería a Tofú.

—Niña regrese a su mansión, le avisaremos si encontramos un niño huérfano al cual pueda vender.

—Padre, me encantaría pero hay amenaza de tifón y no creo que la bodega de cacharros a lo que llama iglesia sea apropiado para nuestros visitantes, por ese motivo estoy aquí señora Saotome — Dijo tomando las manos de Nodoka y sonriendo — Le pido encarecidamente que se queden esta noche en mi mansión, mañana los llevaré a la aldea, además en las camionetas hay mantas y bebidas calientes.

Todos miraron al rededor, el viento se sentía más furioso y frío a cada momento, Nodoka miró con sus ojos filosos a Kasumi y esta se vio por un momento incómoda sin embargo le tomó un segundo volver a su amabilidad.

—Veo que es usted una mujer con muchos recursos; los cuales le agradezco, pero lo mejor será que partamos hacia la aldea.

—Entiendo, sin embargo debo insistir, de verdad sería mejor que se quedaran en mi casa, es muy cómoda y no hay riesgo de inundación.

—El único riesgo es verla salir volando en una escoba— Contestó el sacerdote irritado.

Un silencio incómodo reinó entre ellos hasta que Nodoka habló.

—Disculpe he sido muy grosera señorita, le presento a mi equipo, el señor Shoun Tendo nuestro querido doctor epidemiólogo, y los jóvenes Mousse y Ryoga camarógrafo y fotógrafo respectivamente, así como a mí hijo Ranma Saotome que es quien narrará los resultados de la investigación porque él es periodista y por último, pero no menos importante le presento a la Señorita Akane Tendo, nuestra bióloga.

Kasumi vio a los visitantes de manera rápida, pero en cuanto le puso atención a Akane, se dio cuenta de que era una niña apenas, sin embargo, lo que realmente la irritó fue la belleza natural de esa chiquilla que resaltaba con ese atuendo que parecía cuatro tallas más grande, era linda sí, inclusive más que ella y recordó que desde que había llegado a Ryugenzawa se había declarado la mujer más hermosa en la aldea y alrededores y con mucho pesar tuvo que reconocer con toda su vanidad herida que esa niña era sumamente preciosa dejando ver su desagrado por tenerla ahí.

—Veo que la señorita Tendo se levantó muy tarde hoy ¿Dónde pasó la noche? Parece que viene de ver a… Alguien.

Todos entendieron de inmediato la intención del comentario; Shoun y Nodoka iban a hablar cuando un enfurecido Ranma dio un paso hacia adelante cubriendo con su enorme cuerpo a Akane y contestó:

—La ropa que trae puesta es mía, no es de ningún "Alguien" ella pensó como todos, que haría mucho calor aquí y no teníamos nada adecuado a la mano.

Los ojos castaños de la mujer cambiaron; en seguida pasaron de ser amables a desdeñosos y Nodoka lo notó, sin embargo, la chica tomó unos segundos para mostrar de nuevo su rostro sonriente.

—Yo... Yo lo lamento joven Saotome solo era una broma, pero no lo dije de manera correcta, no volveré a molestar a su novia.

—No necesito ser su novio para defenderla y solo le pido que modere sus comentarios; aceptamos sus disculpas— Contestó Ranma sonriente y amable—Vamos Akane subamos al auto hace muchísimo frío—Terminó de hablar mientras tomaba de la mano a Akane quien intentaba descifrar en la mirada de hielo de la señorita Kasumi el tipo de mujer que realmente era—Mamá, debemos ir a la aldea, si mañana el camino es sinuoso por la tormenta no podremos llegar nunca y no tenemos mucho tiempo.

—Tienes razón hijo debemos irnos. Suban a los autos. Señorita Tomoe, lamento rechazar su invitación de nuevo pero mi equipo desea llegar ya a la aldea, correremos el riesgo.

—Entiendo señora Saotome, pero yo iré con ustedes; Hiru, regresa a la casa voy a pasar la noche en la aldea.

Cuando la escucharon el médico y el sacerdote se miraron con molestia.

—¿Y dónde pretende quedarse niña?

—En cualquier lugar que gusten alquilarme por esta noche padre.

—La bodega de cacharros va a estar ocupada por la señorita Tendo y nuestra amable reportera.

—Podría dormir con ellas.

—Usted tiene prohibido entrar a mi iglesia.

—Doctor ¿Qué dice me alquila una camilla en la clínica?

—Como usted lo dijo Kasumi, hay peligro de inundación y si hay heridos no puedo atenderlos a todos con usted en mi clínica, por favor no haga las cosas más complicadas con la aldea y regrese a su fortaleza.

—Regreso, pero usted venga conmigo— Contestó la mujer sonriendo de manera sensual a lo que el médico simplemente arrugó el entrecejo y se dio la vuelta dándole la espalda.

—Te espero en la carreta Shinnosuke.

—¡Doctor por favor espere!

Nodoka, quien hasta ese momento solo había escuchado la conversación se animó a hablar con el sacerdote cuando la señorita Kasumi se alejó lo suficiente al ir tras el médico.

—No pude evitar notar la peculiar relación que tienen con Tomoe ¿Qué está pasando?

Shinnosuke la miró seriamente y después volteó a ver al doctor que discutía con la mujer, en seguida cambió su mirada hacia los autos del equipo de Nodoka que ya se encontraban ocupados.

—Créame señora Nodoka que el comportamiento para con ella no es gratuito.

—Lo imagino y lo entiendo padre, en este mundo nada es porque sí.

—Exactamente.

—Shinnosuke, sé que algo está pasando y puede hablarlo conmigo.

—Solo confío en mis aldeanos, por lo demás gracias.

—Padre—Dijo Nodoka tomando del hombro al joven y mirándolo a los ojos—No estoy aquí para beneficiar a nadie, solo quiero encontrar la verdad, no soy la mala aquí.

—Entonces demuéstrelo… Le contaré lo que sé porque necesito su ayuda, muchas cosas malas han pasado aquí ¿Le parece si lo hablamos en la aldea?

—Claro, por favor ya vámonos.

Se encaminaron hacia la carreta y los autos cuando Kasumi y el doctor los encontraron.

—Convencí a Tofú de quedarme en la clínica— Anunció triunfante la mujer tomando del brazo al médico.

—Solo será por esta noche, debe pagar su hospedaje y ya le dije que no me toque— Contestó él malhumorado.

—Bien, en marcha. Usted por delante Kasumi, la señora Nodoka y su muchacho la seguirán y nosotros iremos al final en la carreta, la iglesia se encuentra antes de la clínica. Con cuidado por favor.

—Váyase conmigo en la camioneta doctor, creo que es lo mejor.

—Ve con ella Tofú y dejémonos de niñerías—Ordenó el sacerdote.

—Nos vemos en la aldea, le indicaré a Ranma como nos iremos—Dijo Nodoka yendo hacia el automóvil.

No habían avanzado más de doscientos metros cuando el camino les mostró las ruinas de lo que pudo haber sido un imponente hotel.

—Mira Ranma ¿Será este el hotel de la señorita Tomoe?

—Supongo que sí, es la única construcción que existía en esta zona.

—¿Qué crees que pasó?

—La verdad creo que los pobladores tienen algo que ver, ella no les agrada.

—Por cierto… Muchas gracias por defenderme fue muy lindo de tu parte.

Él iba manejando muy atento al camino y su semblante se hizo más serio aún, desde todo el trayecto en que habían hablado, Ranma sintió que conocía a Akane de toda la vida, tuvo una fuerte y especial conexión con ella y se vio rebasado por su necesidad de protegerla cuando Kasumi quiso ofenderla.

—Bueno yo… No sé qué me pasó, me molestó mucho que te faltara al respeto, de verdad que no pude contenerme.

—Gracias— Le contestó ella poniendo su cálida mano sobre la de Ranma, lo que hizo que ambos se sonrojaran de inmediato y sonrieran—Pero por favor, se prudente, no confío en ella.

—Akane…

—¿Sí?

—No voy a dejar que te pase nada, lo prometo.

—¿Qué era lo que platicabas con el sacerdote?

—Le pregunté por qué no se lleva bien con Tomoe.

—Realmente no los culpo si no les agrada.

—Le haré pagar por ese comentario hacia tu hija, Shoun.

—Tranquila… Creo que tu hijo se encargará muy bien de eso.

El camino no era tan sinuoso como lo esperaban, las veredas del bosque se trazaron a lo largo de los años en los que los pobladores habían transitado por ahí, por lo que avanzaron sin problemas disfrutando que el paisaje y el clima habían cambiado considerablemente al adentrarse en la parte selvática.

El calor de nuevo se volvió presente como un lienzo húmedo y pronto escucharon a la jungla llena de vida, todo era verdor, Akane observó divertida a diversas ranitas dando impresionantes saltos en las anchas hojas de diversas plantas mientras volaban mariposas, catarinas y libélulas de colores brillantes y translúcidos al sol.Tuvo ante sí muchos detalles, puso atención en el terreno encontrando musgo que era de distintas tonalidades de verde grisáceo y el hogar de cientos de insectos, escuchó el canto y el sonido de muchos animalitos que vivían apacibles en ese paraíso y se dejó seducir por el aroma a madre selva, humedad de tierra y flores que hasta se podía saborear.

Las sombras de los jóvenes monos que se balanceaban en lianas regalaban haces de luz que los hacía parecer pequeños niños jugando, por su parte, las hermosas enredaderas subían alrededor de los enormes e imponentes árboles de denso follaje que se llenaba de diáfanas y frescas corrientes de viento y los movía a su antojo haciéndolos danzar.

Akane miró con la romántica idea en la cabeza de que las enredaderas eran las amantes de los árboles y vivían para abrazarse a ellos en un ciclo eterno de cariño; se sorprendió a sí misma preguntándose ¿Cómo sería estrechar a Ranma contra ella? Saberse protegida por sus fuertes brazos y sentir su calor.

Lo miró vehemente, sonrosada y acalorada pues los labios del chico a su lado eran la menor de sus tentaciones, eran sus ojos, la anchura de su espalda, la tremenda altura, los brazos fuertes, tonificados y su cuerpo perfecto los que la hicieron arder de pronto.

Dejó de mirarlo inmediatamente pues su imaginación podía delatarla ante él y giró su rostro de nuevo a la naturaleza buscando alguna distracción que la hiciera olvidar un poco la galanura de Ranma.

En sus autos, el equipo estaba maravillado con lo que percibían y sin duda se tranquilizaron ya que mientras avanzaban quedaban atrás los pensamientos de la amenaza de tifón que tanto los había preocupado.

El camino siguió abriéndose siempre como una majestuosa esmeralda cálida, tan calurosa y fragante que Akane tuvo que quitarse el pijama de Ranma en el camino, algo que el joven no pudo apreciar en su totalidad porque de hacerlo se habrían volcado por el sendero.

De repente al doblar en una curva, descubrieron una vereda con menos vegetación que los condujo directamente a una calle ancha y empedrada; al inicio de esta se encontraban pequeñas pero lindas casitas hechas de adobe de tierra y piedras de un tono rojizo natural que las hacía ver fuertes, frescas y resistentes.

Las personas que pudieron ver estaban trabajando en sus jardines ya que todos los hogares de la aldea tenían hortalizas donde se apreciaban variadas verduras y flores de múltiples colores vivaces.

En algunos lugares pudieron ver corrales con gallinas, cabras y vacas, también había hombres de trabajo montando a caballo y niños que jugaban con sus perros en la calle alegremente y que eran bañados por el sol matinal, Akane los saludó con la mano y ellos sonrieron inflando las mejillas y gritando contentos.

Era un hermoso lugar lleno de vitalidad, paz y alegría y de pronto Shoun tuvo el presentimiento de que esas personas inocentes corrían un gran peligro.

No tardaron mucho en llegar a una casita distinta a las demás, parecía de concreto y era color trigo.

Justamente fue ahí donde el doctor y Kasumi bajaron de la camioneta.

—¡Esta es mi clínica señores! —Dijo orgulloso Tofú—Si hay alguna urgencia por favor no duden en venir, mucho gusto a todos. Shinnosuke, te veo mañana.

—No quiero encontrar a mi amigo sin entrañas Kasumi, se lo advierto.

La mujer puso los ojos en blanco y solo volteó el rostro, el doctor por su parte los despidió sonriendo bajo los rayos de un brillante sol al atardecer.

Unos metros más adelante y justo en medio del sendero una preciosa fuente con unos pequeños matorrales y flores los recibió, al rodearla del lado derecho se alzaba el hogar de Shinnosuke; la iglesia de Ryugenzawa.

—Vaya, es grande para ser de una población rural—Dijo Akane mirándola de arriba a abajo.

—Era muy pequeña hace unos años, pero en conjunto con los aldeanos decidimos ampliarla, las paredes y cimientos se hicieron de nuevo y ahora son más gruesos y resistentes, inclusive soportaría un ataque militar, muy buenas tardes, soy el abuelo del sacerdote y el guardabosques, Kentaro Yamanaka—Dijo un hombre amable que se veía alto y fuerte, de unos sesenta años que igual que su nieto tenía el rostro tostado por el sol pero surcado por arrugas, vestía una camisola gris de trabajo y pantalones café.

—¿Puedo ayudarles con su equipaje?

—Mucho gusto señor Yamanaka, soy la señora Saotome y ellos son mi equipo, se los presentaré dentro de la iglesia por favor, quisiera meter las cámaras y micrófonos antes de que llegue la lluvia.

—Por supuesto señora Nodoka, aunque le advierto que la lluvia vendrá en la noche y no será tan peligrosa como piensa.

Las enormes puertas de metal y madera de la iglesia se cerraron una vez que todos ingresaron. Por dentro, la iglesia era fresca y olía a incienso, era muy alta y del techo colgaban unos enormes y preciosos candelabros de cristal. Pinturas renacentistas de vírgenes y santos adornaban las paredes blancas y al menos tres docenas de largas butacas estaban pulcramente colocadas al lado del enorme pasillo central que conducía al altar principal donde encima de este un Cristo Redentor colgaba también del techo.

—Es una iglesia católica—Susurró Nodoka.

—Así es, yo no iba a ser sacerdote, de hecho quería estudiar arquitectura, pero me di cuenta de que mi pueblo necesitaba muchas cosas y la única manera de conseguirlas era mediante el sacerdocio, averigüe y había una gran congregación aquí en Japón y no era tan difícil conseguir donaciones, teníamos un templo sintoísta pero por el bien de mi pueblo cambiamos y hoy ya tenemos calles empedradas pero, aún nos falta mucho por hacer. Pasen por aquí para que coman algo, seguro tienen hambre.

—Padre, nosotros pagaremos por el hospedaje y la comida—Mencionó Shoun caminando al lado del joven mientras salían de la iglesia y caminaban a la parte trasera.

—Nada de eso—Suspiró— Pese a lo que pareció con la señorita Tomoe, somos muy hospitalarios en este lugar, por favor, déjenme mostrarles.

Detrás de la iglesia había un pequeño jardín lleno de flores blancas y cerezos, un bello estanque proveía de agua al pasto y una casita igual de pintoresca que las del pueblo se alzaba al lado de una variada hortaliza.

Por dentro, había algunos sencillos muebles que servían para sentarse, el lugar era en extremo limpio, tanto el pequeño comedor y las dos habitaciones que existían en ese hogar.

—¡Qué bonita casa padre y su jardín es maravilloso!

—Puede venir cuando guste señorita Tendo— contestó el sacerdote guiñándole un ojo a Akane.

Ranma por su parte hizo como que el comentario no le importaba pero era justamente todo lo contrario.

—Por favor, todos siéntense a comer—Anunció el guardabosques poniendo sendos platos de arroz, verduras y pescados humeantes de sabor crocante en la mesa— Deben estar hambrientos, igual que nosotros.

Durante la comida se hicieron las presentaciones correspondientes y todos hablaron del viaje y el extraño clima en la región. Después de estar satisfechos Mousse y Ryoga salieron a tomar algunas panorámicas de todo el lugar, simplemente era tan bonito que no podían dejar pasar la oportunidad.

Cuando se quedaron solos en la mesa, Shinnosuke fue el primero en hablar.

—Bien. Señora Nodoka—Dijo encendiendo un cigarro— Dígame ¿Qué están haciendo aquí?

—Somos un grupo de investigación para una revista; Se ha informado sobre la situación de este lugar, así que si hay un animal mítico o nueva especie responsable de esto debe ser protegido, no asesinado, es por eso por lo que también enviaron funcionarios de gobierno a ayudarnos—Respondió la mujer con completo dominio y claridad tomando de un trago el sake que el sacerdote le había servido un minuto antes—Pero, me parece que usted tiene algunas cosas qué decirme.

—Digamos que, he aprendido a no confiar en los forasteros ya tuvimos la desgracia de conocer a la señorita Tomoe, por eso tomo mis precauciones.

—No venimos a molestarlos padre y si hay algún atropello, el gobierno lo sabrá, de eso puede estar seguro—Habló ahora Shoun, sacando una curiosa pipa de su bolsillo y dando profundas bocanadas.

—¿Qué opinas?

—Hijo, es evidente que algo pasa aquí, hazles fácil el trabajo y hablemos con ellos— Contestó el anciano a su nieto.

El joven se tomó algunos minutos antes de contestar, su mirada los recorría a todos con curiosidad hasta que se detuvo en el rostro tranquilo de Shoun.

—La señorita Akane es su hija ¿Cierto señor Tendo?

—Lo es.

—¿La ama?

—Por supuesto.

—Bien. Obviamente, usted haría todo por su hijo señora Saotome.

—Claro.

—Y a ti te importa ella ¿Verdad? —La pregunta era para Ranma ya que el sacerdote miró directamente al chico de manera seria y señalando a Akane.

—Y si así es ¿Qué?

—Voy a tomar eso como un sí. Escuchen bien; puedo ser un hombre muy amable con los forasteros, pero les prometo que si empeoran las cosas en la aldea y le pasa algo a las personas que he tratado de cuidar, iré hasta el fin del mundo por esta chica y lo lamentarán.

—¡Te voy a!

La mano de Akane se posó sobre el hombro de Ranma calmándolo porque ya se había levantado de la mesa tan pronto como Shinnosuke terminó de hablar.

—Padre— dijo Akane con tranquilidad—No es necesario la amenaza, solo tratamos de ayudar, además de que yo no tengo miedo, pero puedo ver que usted sí.

El hombre la miró con preocupación y vergüenza y por un momento los ojos de Akane, que le recordaban tanto a la tierra que amaba lo desarmaron y se vio obligado a bajar la guardia.

—Me disculpo por lo que dije; es solo que cuando llegó aquí Kasumi todos pensamos que podríamos coexistir con ella, pero no fue así.

Verán; Ryugenzawa es una tierra muy fértil, nosotros criamos y cultivamos nuestra comida, inclusive comerciamos con ella y con la gran variedad de flora que existe aquí, pero tratamos de no contaminar, respetamos todo lo que existe y no interferimos en el ecosistema, eso es algo sumamente importante para nosotros, cuidamos mucho el agua que viene de manantiales cercanos y durante generaciones hemos vivido de esta manera, siempre venerando la tierra y solo tomamos lo que necesitamos para vivir por lo que la paz ha sido indispensable para este pueblo.

Pero, desde que Tomoe llegó, se nos informó que iba a construirse un hotel muy grande, lo que daría lugar a la tala de árboles, sin embargo se sabía que no dejarían desértico el lugar sino que la belleza natural de la playa comulgaría con el turismo y de todos modos no nos opusimos porque es su tierra, inclusive fuimos a verla Tofú y yo llevando algunos de nuestros productos proponiéndole que una vez que su hotel se estableciera nosotros podríamos venderle carnes, verduras, frutas y flores de primera calidad, no usamos pesticidas ni nada dañino, además de que le consultamos si podríamos poner un pequeño mercado artesanal para vender mermelada, legumbres, quesos, pan y alimentos en general a los turistas ya que la construcción del hotel iba muy rápido.

Ni siquiera nos escuchó, solo dijo que no quería a ninguno de nosotros en su propiedad, que éramos una peste y nos trató como mendigos, inclusive destruyeron todo lo que llevamos ese día.

Desde ahí todo empeoró, sus hombres venían buscando comida armados y se la robaban, no pagaban por nada, intimidaban a mi pueblo y destruían las hortalizas, contaminaron uno de nuestros pozos de agua y tuvimos que clausurarlo, cuando todo esto pasaba Tofú y yo aparecíamos en la mansión y peleábamos, nos golpearon muchas veces y ella siempre dijo que sus hombres seguían sus órdenes, así que todo lo que ha ocurrido ha sido por las ganas que tiene de molestarnos.

—¿Por qué no pidió ayuda al gobierno?

—Lo hice señora Saotome pero nadie acudió, al decir el nombre Tomoe era como pedirles que no vinieran.

Nodoka entonces recordó el por qué estaba encubierta, era cierto, Kasumi era una mujer muy poderosa.

—Pero al parecer ella ya respeta este lugar y se ve en aparente calma la aldea ¿Qué sucedió?

—La gota que derramó el vaso fue el intento de violación y la muerte de aquel hombre señor Shoun, sabíamos que ella vendría porque solo necesitaba un pretexto para acabarnos, sería una masacre, nosotros la íbamos a enfrentar con azadones, flechas y algunos rifles de cacería y ella no dudaría en usar sus armas. El gobierno no contestó, estábamos solos y de verdad no sé qué es lo que ella busca aquí.

—¿Qué hizo entonces Shinnosuke?

—Una estrategia joven Ranma. Los hombres de la aldea y yo nos armamos con todo lo que encontramos, somos muy buenos cazadores así que nos escondimos en puntos estratégicos por la selva y en el camino hacia acá, estuvimos esperando toda la mañana y cuando los vimos venir disparamos como advertencia, inmediatamente se bajaron de sus camionetas y contestaron, pero no sabían en qué dirección. Curiosamente ese día amaneció muy nublado en la playa y eso nos dio una ventaja sobre ellos, desde donde estaba le grite a Kasumi que no permitiríamos un abuso más, que nosotros habíamos matado a ese hombre y que eso le esperaba a ella si no nos dejaban en paz, entonces lancé una flecha que cayó directo en su camioneta, si el vidrio no hubiera estado en la ventana, le habría dado en la sien sin dudarlo.

—Es usted muy poco ortodoxo.

—Como lo dije antes Akane, estoy en el sacerdocio porque así puedo ayudar pero eso no significa que no soy un hombre valiente y nadie tiene el derecho de violar los derechos de otro.

—Nunca dije que estuviera mal ¿Por qué culpó a la aldea del asesinato?

—Usted lo dijo, tengo miedo. Ella debía saber que estamos dispuestos a todo por defendernos.

—¿Saben lo que mató a ese hombre?

—No señorita, pero ante ellos, lo hicimos nosotros y eso no debe ser desmentido.

—¿Y solo por una flecha se intimidó Tomoe?

—No Ranma, eso fue lo más raro.

Después de los disparos Kasumi gritó que quería hablar conmigo en ese momento así que pidió que saliera de mi escondite, que lo arreglaríamos sin armas.

Yo le creí. Ya iba a salir al camino cuando comenzó a llover y la bruma se intensificó aún peor pero yo conozco el terreno, lo extraño es que la bruma era más densa sobre ellos y yo sí podía ver, también los demás.

Salí de ahí gateando, mentiría si dijera que no iba armado pero antes de llegar al punto de reunión comenzó a soplar un viento horrible y a llover más donde yo estaba; tuve que resguardarme en una piedra y entonces me quedé helado.

En todo el lugar se escuchó un tremendo revolotear de alas, yo no podía mirar hacia el cielo porque el agua no me lo permitía y todos mis amigos estaban en la misma situación, tuve miedo porque no sabía de dónde venía ese sonido metálico ni qué cosa era lo que lo provocaba y además levantaba la hojarasca del suelo, era muy poderoso, era tan fuerte, cortante y violento que no me dejaba avanzar.

De pronto el sonido cesó y dio paso a un gritó desgarrador, me resguardé en una roca y pude identificar la voz a pesar de la lluvia... Era Kasumi, salí de la piedra y miré hacia donde se supondría que la encontraría, pero no se veía nada, solo escuché a sus hombres preguntándole si estaba bien y gritando mi nombre, ella les contestó que no era yo lo que la había asustado, que era otra cosa y fue ahí donde reveló sus intenciones. Ordenó claramente que cambiaran de objetivo, que dispararan al cielo.

Iba a matarme. Y de no ser por la tromba que me cayó encima y lo que sea que la distrajo, lo habría hecho.

—¿Usted está seguro de eso?

—Ranma, la amenazamos de muerte. Yo no esperaría menos y si me pregunta por lo que la asustó si fue un pájaro, un ángel o lo que haya sido, solo estoy seguro de una cosa; hay algo ahí afuera y tanto nosotros como los hombres de Tomoe lo escuchamos, si alguien lo vio es cosa que yo ignoro, pero lo que sea la intimidó tanto que la hizo retroceder porque salió huyendo en sus costosas camionetas.

—Hábleme de los otros tres muertos.

El Rostro del sacerdote se veía extrañado y genuinamente sorprendido al escuchar las palabras de Ranma.

—¿De qué me está hablando? ¿Cuáles muertos?

El reportero se quedó mirándolo, tratando de descifrar mentiras en la voz y el rostro del aldeano.

—En la información que se le entregó a nuestra revista dice que se reportaron tres decesos más de los hombres de la empresaria y que murieron de la misma manera.

—¡Eso es mentira! No hay tales muertos, eso nunca pasó ¡Lo juro!

—Cálmese padre, solo quiero saber su versión.

—Obviamente mi versión es diferente a la de ellos y nunca va a ser igual porque están manipulando la verdad.

—En el informe no hay identidad de ninguno de los otros tres muertos, supongo que usted tendría la razón.

—Claro que la tengo joven Saotome, eso no pasó nunca.

—Bien ¿Hubo algún otro suceso extraño después?

—... Bueno no sé si es importante, pero...

—¿Pero?

—... El tiempo.

—¿Se refiere al clima?

—Exactamente Ranma... Escuchen yo sé cómo suena todo esto, de verdad, parece que están hablando con un loco, pero lo que digo es cierto.

—Nadie ha puesto en duda sus palabras Shinnosuke. Mi padre y yo nos dedicamos al estudio e investigación, sin embargo, puedo asegurarle que en el mundo existen cosas que no pueden ser explicadas por la razón; estamos aquí para tratar de buscar esa explicación, pero siempre cuestionando todo, hasta la ciencia. Por favor, díganos, es muy importante.

—... Desde que sucedió lo del enfrentamiento armado, el clima cambió en la playa por completo. Siempre hacía mucho calor ahí, pero desde ese día todo el tiempo está frío con neblina y la azotan fuertes tormentas como la amenaza de tifón de esta noche, aquí en la aldea le aseguro que solo será una lluvia un poco fuerte, pero nada más, inclusive puedo apostar que en estos momentos la playa está sufriendo el embate del huracán. No sé si la cosa que vio Kasumi tiene algo que ver en todo esto; además, la destrucción del hotel comenzó ese mismo día y el supuesto avistamiento de animales gigantes, de eso, nosotros no sabemos nada ya que fueron los hombres de Kasumi quienes dijeron todas esas barbaridades.

—Después de que Tomoe se retiró ¿Qué hicieron ustedes?

—Lo mismo que ella solo que nosotros regresamos a la aldea Ranma, después fuimos a buscar a las mujeres y niños que huyeron hacia las montañas con mi abuelo y con Tofú.

—¿Por qué Tofú no lo acompañó al enfrentamiento? —Cuestionó Ranma, ahora la conversación era solo de ellos dos.

—Él quería ir, pero yo no lo dejé porque hay mujeres embarazadas en la aldea, ancianos y personas que están enfermas. Además, es más importante un médico que un sacerdote siempre.

—¿Pasó algo más?

—En la madrugada mucho antes del amanecer los hombres de Tomoe llegaron horrorizados pidiendo ayuda porque unos animales enormes los habían atacado destruyendo el hotel… ¡Ellos eran tres! Deben ser los supuestos muertos y realmente solo llegaron rasguñados y asustados no muertos, ni siquiera heridos de gravedad.

—Un momento Yamanaka, en el testimonio de Kasumi ella dijo que a su hotel lo atacaron antes del asunto de la niña.

—Eso tampoco es cierto. Ella llegó aquí y al principio todo estaba en relativa calma, después vinieron los problemas con sus hombres durante todo ese tiempo y lo último fue lo que ya le conté, si dijo eso fue por justificarse solamente; y algo más, a la policía la metimos nosotros en esto, ella no llamó a ninguna autoridad.

Y estoy seguro de lo que les digo porque después de que pasó la muerte del hombre nadie venía, estuvimos esperando casi cuarenta y ocho horas para que nos ayudaran y nada.

—Entonces ¿Cuándo murió?

—Fue exactamente el día del equinoccio de verano, no sé qué diga su información.

—¿Quién levantó el cadáver?

—La policía, casi tres días después.

—¿Dónde estaban ustedes en el momento en que ocurrió?

—La mayoría de las personas del pueblo estaba aquí en la iglesia, hicimos una pequeña celebración para ese día, había alimentos, música y juegos que pusieron algunas personas, mi abuelo estaba en los puestos de comida y Tofú y yo preparábamos los fuegos artificiales de esa noche.

—¿Cuál es el nombre de la niña?

—Sayuri.

—¿Estaba en la celebración?

—No.

—¿Por qué?

—Porque quería juntar fruta para hacer mermelada antes de bajar al pueblo.

—¿Bajar al pueblo?

—Sí, ella vive en las afueras con su hermana Yuka. Son huérfanas.

—¿Qué les pasó a sus padres?

—Su padre falleció hace como seis años en un accidente en la ciudad, pero su madre murió hace como dos por un alta en potasio.

—¿Qué más recuerda padre?

—Pues, la celebración comenzó aproximadamente a las dos de la tarde, vi a Yuka en el pueblo más o menos a esa hora porque me dio unos frascos de mermelada para vender, le pregunté por Sayuri y me dijo que ella llegaría después porque aún no terminaba con sus quehaceres pero que no tardaría, la verdad es que ya no la vi, estaba en la feria ayudando y comiendo, después, unas dos horas más tarde Tofú me pidió que lo ayudara con los fuegos artificiales y estábamos en eso cuando llegó Sayuri corriendo al pueblo y gritando horriblemente; su hermana fue la primera que la vio, estaba bañada en sangre de pies a cabeza y era la encarnación de verdadero terror.

—Un momento, en el informe dice que la encontraron en el bosque.

—Me queda muy claro Ranma que aquí alguien está mintiendo, pero ese no soy yo. Quien redactó ese dichoso informe está ocultando algo porque no fue así.

—La ficha de la muerte la hizo el doctor Tofú.

—¡Eso no puede ser!

—¿Cómo está tan seguro?

—Porque yo estaba con él cuando redactó ese informe. Yo lo vi firmarlo y lo leí antes de que lo entregara a la policía y era exactamente lo que le estoy contando.

Alguien alteró esos documentos en favor de Kasumi.

Ranma miró a su madre y ambos estaban preocupados, algo no estaba marchando bien.

—¿Qué hicieron cuando la vieron?

—Corrimos hacia ella preguntándole qué le había pasado, pero Sayuri no podía hablar solo gritaba pidiendo ayuda porque aseguraba que un monstruo venía persiguiéndola. Su hermana la calmó y la llevaron a la clínica. Yo les dije a todos que regresaran a sus casas y que no salieran, entonces mi abuelo se encargó de que nadie estuviera en las calles de la aldea y yo corrí con Tofú, apenas llegaba a la clínica cuando Hiroshi y Daisuke también iban llegando.

—Y ellos son…

—Los novios de Yuka y Sayuri.

—Novios… ¿Qué edades tienen?

—Supongo que entre los veinte y veintidós años, también ellas, son todos de esas edades.

—Ya veo.

—Su informe dice otra cosa ¿Cierto?

—Sí… Que Sayuri tiene trece años.

—No me sorprende, sería sencillo desacreditar a una niña. Malditos.

—¿Dónde estaban los novios de las chicas al momento del ataque?

—Ellos son pescadores, son hermanos y viven con sus padres, yo los vi en la mañana de ese día porque me dieron peces frescos y me consta que eso estaban haciendo porque la laguna y el río están muy lejos de las afueras, vestían la misma ropa con la que los encontré y uno de los vecinos acompañó a sus padres a llamarlos donde pescaban.

—¿Qué pasó después?

—Tofú nos hizo pasar a la clínica y yo traté de calmarlos cuando escucharon lo que el tipo quiso hacerle a Sayuri; al momento de saber lo que había pasado Tofú llamó de inmediato a la policía y nos encaminamos hacia la casa de las chicas una vez que el doctor se cercioró de que no estaba herida.

—¿La limpiaron?

—No. Teníamos que esperar a la policía, pobrecilla, estuvo casi toda la noche con esa asquerosa sangre encima oliendo a hierro y con el recuerdo de ese infeliz...

Nos fuimos en la carreta hacia el bosque, el abuelo esperó a la policía en la entrada de la aldea, esperó en valde porque no aparecieron.

Para cuando llegamos ahí, ya estaba atardeciendo, pero pudimos ver con las linternas el Dantesco panorama, créanme que solamente era un despojo rojo brillante lo que yacía sobre la hierba… Era una cosa, era carne desecha y sangrienta porque ya no era un humano, solo restos de lo que fue una persona.

No se distinguían brazos y piernas, solo tripas y pedazos rebanados de sus extremidades, algo verdaderamente repugnante. Lo peor fue que su cabeza no estaba en ese montículo de piel y vísceras.

—¿La encontraron?

—Oh sí, créame que sí, como seis metros bosque adentro, lo que lo mató lo decapitó con una fuerza descomunal porque la cabeza estaba demasiado lejos… Jamás olvidaré esa horripilante mirada en los ojos de ese hombre, él sabía que iba a morir y que iría al infierno por lo que intentó hacer.

—Entiendo su molestia.

Shinnosuke sonrió irónico.

—Claro que me entiende y más que eso Ranma. Sé que ha sentido lo mismo que yo.

—¿De qué habla?

—De que reconocí mi propia furia en usted cuando amenacé a la señorita Tendo.

Ranma no se inmutó ante el comentario del sacerdote, por el contrario, se enorgulleció de tal afirmación, echó su enorme cuerpo hacia adelante y lo miró tranquilo cruzando las manos sobre la mesa.

—En lo único que difiero con su pensar es que ese tipo no era una persona, dejó de serlo al momento de decidir ultrajar a Sayuri; en mi opinión, él tuvo su merecido y lo que lo mató solo le mostró su verdadera naturaleza y en eso lo convirtió. Alimento para gusanos— El chico levantó su trago de sake y lo bebió de un tirón frente al sacerdote— Y sí Shinnosuke, así como a usted le interesa su aldea, a ese grado me importa Akane, de eso puede estar seguro.

Ambos se miraron como verdaderos hombres en sincera camaradería y Nodoka sintió el estremecimiento de lo que era la valentía de su hijo y entendió que esa cualidad la había heredado de su padre y suspiró al recordar al gran amor de su vida, ese maravilloso hombre que la había acompañado en su camino ¿Cómo estaría? Apenas eran pocas horas separados y ya lo extrañaba, miró a su niño que a todas luces ya no lo era, sino un hombre, gallardo y decidido a encontrar la verdad en todo ese caos y ayudar a todas las personas puras y sencillas de esa aldea y de paso, ganarse el corazón de la niña de ojos bellos protegiéndola del inminente peligro.

—Me alegra que estemos de acuerdo Ranma; pero por ahora ¿Por qué no toman un baño y duermen? Sinceramente estoy un poco cansado; si gusta, mañana podemos continuar.

—Está bien padre, vamos a descansar.

—Señora Saotome, el cuarto que está junto al baño es el de usted y el de la señorita Tendo se dará cuenta que son dos cómodas camas, pero lamento decirles a ustedes señores que la habitación contigua tiene solamente cuatro futones, no pudimos conseguir algo mejor.

—No se preocupe, por mi está bien—Contestó Shoun.

—Solo pido por favor bañarme primero —Solicitó Ryoga.

—Claro. Iré a fumar afuera, la tarde está bastante fresca; me gustaría que me acompañara padre.

—Claro Shoun, ven abuelo, usted también Nodoka.

—Akane, iré por agua al pozo ¿Vienes?

—Por supuesto Ranma.

—Voy con ustedes—Dijo Mousse apresurándose a salir.

—Ranma ¿Qué opinas de lo que dijo el sacerdote?

—¿Lo escucharon?

—Por supuesto, el P-Chan y yo oímos todo mientras tomamos las fotos ¿Crees lo que te contó?

—No Mousse, no le creo.

—¿Le crees a Kasumi entonces?

—No dije eso Akane, mi trabajo es precisamente no confiar en ninguno sino buscar pruebas. Todo esto me parece muy raro y peligroso.

—Igual a mí. Y quien haya manipulado los informes definitivamente es alguien de la aldea.

—Coincido contigo Akane y, por cierto, no te le acerques mucho a Shinnosuke, es mejor que te quedes a mi lado todo el tiempo desde ahora, me sentiré más tranquilo.

—Saotome tiene razón señorita Tendo, no podemos confiar en nadie, Ryoga y yo cuidaremos a Nodoka y al señor Shoun.

Akane no se sonrojó en esta ocasión porque el semblante de ambos hombres era de verdadera preocupación, no había coqueteo alguno sino advertencia, por lo tanto, no quiso discutir con Ranma que ella no era una niñita indefensa ni mucho menos porque en esta ocasión su intuición le decía que debía confiar en ellos.

—Te agradezco el que cuiden a mi padre Mousse y está bien Ranma me quedaré cerca de ti, pero por hoy vamos a descansar y mañana lo que debemos hacer es observar y esperar.

Después de asearse todos tomaron té y panecillos, Akane cumplió su palabra y se quedó junto a Ranma toda la cena mientras los demás hablaban también entre sí y compartían historias sin darse cuenta de que poco a poco el cielo de la aldea se ennegrecía fríamente y se llenaba de agua que después caería como pequeña llovizna en todo el pueblo.

Decidieron dormir por fin, confiando en que la noche no llevara tragedia alguna a ellos.

Eran apenas las siete de la mañana cuando el doctor tocó en la iglesia.

—¿Se inundó la clínica Tofú? ¿Estás bien?

—Todo está bien Shinnosuke, ni siquiera está lloviendo solo hace un poco de frío; traje pan que horneé y queso para el desayuno.

—Qué bien, gracias creo que ya empiezan a despertarse, pasa.

—Los hombres de Tomoe me despertaron, vinieron a buscarla.

—¿Ah sí?

—Al parecer el tifón destruyó parte de su mansión.

—¿Qué?

—No alcancé a escuchar bien, pero creo que lo que se derrumbó por la lluvia era su armería.

—¡¿Armería?! ¿Pero qué diablos?

—No lo sé Shinnosuke, pero ahora sabemos que tenía un arsenal en esa casa y creo que planeaba usarlo en la aldea.

Notas de la Autora: ¡Hola a todos! Primero que nada, me disculpo por estar entregándoles este capítulo hasta ahorita ¡Perdonen! Pero en serio tuve como chorrocientas cosas qué hacer, pero de todos modos no abandonaré las historias se los prometo.

Espero que les haya gustado este capítulo y quisiera que me comentaran qué les ha parecido ¿Qué opinan de Kasumi?

Díganme sus teorías conspirativas sobre los problemas en la alea ¡Por favor! Me encantará leerlas ¿Les gustan Ranma y Akane? Créanme que, aunque parezca rápido el que se atraen, hay una razón cósmica y espiritual para esto, esperen más adelante. Jujuju.

Muchísimas gracias a todos por sus preciosísimos Reviews y comentarios, siempre son muy buenos y amables conmigo, no tengo palabras para decirles lo feliz que me hacen por regalarme su tiempo.

Por cierto, gracias a ustedes por el cariñoso recibimiento de "Con A de Akane con A de Amor", les adelanto que voy a escribir una historia basada en Akane Sirena ya me hicieron el honor de poder utilizar un hermoso Fanart de Sakura Saotome que es una de las chicas más talentosas que he conocido, por favor síganla con "Across the Sky", sigan a Cinzia, a mi Maryconchita, a mi preciosa beta que ya se estrenó como escritora, Juany también escribió un hermoso One shot, Jaly con su nueva historia y apoyen a Lum Lum Love que es un sol ¡Por favor no se van a arrepentir!

Gracias de nuevo por ir de la mano conmigo y les comento que tengo tres adaptaciones en puerta y otras tres historias que espero nazcan pronto a la vida y solo le pido a Diosito que me de salud y tiempo para escribirlas.

Me despido por ahora, reiterando que los quiero y que tienen un lugar en mi agrio corazón.

Maya Shapyro.

P.d. Beta… Te quiero hermanita.