¡Hola de nuevo! Ranma no es mío, ya bye.
Capítulo Tres. El Espíritu.
—¡¿Qué rayos quieres decir con eso?!
—Bueno no sé si esa horrible mujer quiere usar sus armas contra nosotros... Pero, estoy seguro de que algo planea.
—¡Carajos! ¿Y qué vamos a hacer ahora?
—Primero cálmate, tal vez estoy exagerando.
—¡Sí claro Tofú! Así como exageramos cuando la atacamos.
—Pues entonces hay que avisar a los investigadores.
—¡No! Solo estamos suponiendo, aunque sabemos de lo que es capaz esa desgraciada, pero aun así no hay una prueba contundente en su contra, además si avisamos ahora tal vez ellos se asusten y se vayan ¡Trabajan para una revista! No son la policía y lo que menos necesitamos es que nos dejen solos.
—Tienes razón, yo también ruego porque no se vayan ella no se va a atrever a hacer nada mientras estén aquí, como sea hay dos funcionarios de gobierno
—Además... Temo por ti.
—No voy a besarte Shinnosuke.
—¡Estúpido! Serías suertudo de probar el néctar de mis labios ¿Ella se dio cuenta que escuchaste lo que dijeron sus hombres?
—No... No lo creo.
—Si avisamos ahora y ellos llaman a la policía o al ejército y de casualidad se apiadan de nosotros y vienen, sabrá que tú la escuchaste y aunque eres un bueno para nada no quiero que te metan una bala en la cabeza o desaparezcas en la jungla.
—Jajaja ¿Crees que va a matarme?
—No lo creo. Estoy seguro, esa infeliz es capaz de muchas cosas.
Ambos se quedaron serios por completo, reflexionando sobre sus propios razonamientos cuando el sacerdote habló de nuevo.
—Vamos Tofú, desayunemos, después pensamos en cosas horribles.
—¡Doctor Tofú! Qué gusto verlo tan temprano ¿Está todo bien?
—Hola Nodoka buenos días, sí yo solo venía a dejarles pan y queso para su desayuno ¿Durmieron bien?
—De maravilla, gracias. Pensé que algo había pasado porque el padre Yamanaka se demoró en la puerta.
—Ah… Sí, es que le contaba a Shinnosuke que la mansión de Tomoe sufrió algunos daños de estructura por la fuerza del tifón por lo que, se marchó muy rápido esta mañana.
—¡Oh vaya! ¿Ella está bien?
—Y si no lo está me alegro mucho.
—Jajaja vamos padre, me muero por probar ese pan.
El desayuno transcurrió de manera tranquila. Todos hablaron del daño a la propiedad de Tomoe y Shinnosuke les pidió que no le mencionaran a la mujer nada del asunto si llegaban a verla en la aldea.
Después de comer decidieron establecer el plan de trabajo para investigar, inicialmente era ir a la playa a las ruinas del hotel de Kasumi, sin embargo, el sacerdote les hizo saber que el clima del lugar sería peligroso todavía, por lo que decidieron entonces que primeramente irían a hablar con los pobladores de la aldea.
Para ello Ranma y Nodoka salieron en compañía de Mousse y Ryoga. Akane y Shoun decidieron ir a la clínica del doctor Tofú por un compendio de animales y plantas existentes en la selva y el bosque de Ryugenzawa.
—Papá ¿Y si vamos a la playa?
—Ya escuchaste al sacerdote, el clima puede ser malo.
—Ay por favor, jamás nos ha detenido un poco de frío y lluvia ¿Acaso estás envejeciendo?
—La mansión de Tomoe sufrió daños por el huracán, solo es precaución Akane y si vuelves a decirme viejo le diré a tu novio que de niña te comías los mocos.
—Jajaja ¡No es mi novio!
—Lo será… Puedo imaginar lo que ya están planeando ¡Par de pervertidos!
—¡No digas tonterías! Escucha, pidámosle a Shinnosuke que nos lleve en la carreta, si comenzamos a sentir frío y hay lluvia regresamos en seguida, por favor, no quiero estar sin hacer nada.
—Tampoco quiero quedarme sin hacer nada… De acuerdo, vamos.
Los Tendo regresaron a la iglesia a buscar sus mochilas de viaje y los artefactos necesarios para embalar muestras y evidencia que pudieran encontrar. En seguida, partieron a la playa en compañía del sacerdote.
Mientras Akane revisaba el libro que el doctor le había dado, Shoun y Shinnosuke hablaban de cosas del pueblo y sorpresivamente mientras avanzaban hacia las ruinas el tiempo era tan agradable como en la aldea.
Al llegar a lo que pudo haber sido el hotel de la señorita Tomoe la bióloga comenzó a buscar entre las piedras algún indicio o prueba que les revelara lo que estaba pasando.
No encontró nada entre las ruinas.
—Padre necesitamos adentrarnos en el bosque ¿Podría acompañarnos?
—Claro señorita, iré por delante y ustedes me siguen.
Shinnosuke caminó hacia la espesa selva abriéndose paso entre los árboles mientras Akane ataba un hilo a un árbol y sacaba un mapa de su mochila.
—¿A dónde vamos Akane?
—Estamos marcando un perímetro de búsqueda señor Yamanaka. Papá toma el mapa.
—¿Y qué estamos buscando?
—Hongos, plantas que florezcan en esta época del año, hierbas o frutos que no sean endémicos del lugar y por supuesto algún rastro de un animal de gran tamaño.
—Entiendo lo del animal, pero ¿Para qué plantas?
—Se lo explicaré cuando estemos en las afueras del pueblo
—¿De cuánto establecerás el perímetro Akane?
—Un kilómetro papá, creo que con eso cubriremos todo.
—Hay un río a poco más de un kilómetro ¿Está bien hasta ahí?
—Perfecto. Padre ¿Qué hay después del río?
—Dos kilómetros más de selva y se llega a la laguna.
—Bien, llegamos al río y marcamos el lugar. También debemos ir a la laguna y caminar hacia acá para cubrir todo y continuar buscando.
Siguieron observando en ese enorme verdor, todo era como la chica lo recordaba el día anterior, escuchó pájaros, sapos y diversos sonidos, pero todo seguía normal, las plantas eran las que esperaba y conocía y no vio nada relevante.
Hacía mucho calor y humedad y al llegar al río Akane tomó muestras del agua y de la tierra, encontró en las orillas algunos frutos que no logró identificar con seguridad así que los guardó para analizarlos, recolectó hongos y hojas, pero nada más.
—¿Encontró algo?
—Nada realmente, lo que tomé son algunas plantas que no estoy segura de lo que sean, pero creo que son comunes y no arrojarán resultados, las revisaré con el compendio que me dio el doctor y con respecto al agua y la tierra; las mandaremos al laboratorio. No vi nada que pudiera representar indicios, padre.
—¿Y eso qué significa?
—Que necesitamos revisar todo el terreno.
—Shinnosuke ¿Usted cree que la señorita Sayuri quiera hacerse pruebas de sangre?
—Todos aquí haremos lo que ustedes digan doctor Tendo.
—¿Beben de esta agua?
—No. Es de riego realmente, el agua de nuestro consumo viene de los manantiales de la montaña, tenemos un rudimentario pero efectivo sistema de filtración que fue aprobado por el ministerio de salud hace varios años, podemos ir ahí y revisarlo.
—¿Han visto hongos o ranas de colores brillantes?
—No, nunca nada semejante Akane.
—Bien, volvamos.
Regresaron tranquilamente. Al revisar las plantas que habían recolectado se dieron cuenta que todas se encontraban en el compendio de flora y no eran nocivas. Lo que descartaba algunas teorías de la bióloga por el momento.
Apenas la carreta entraba en la vereda al pueblo, Shoun vio a lo lejos a Ranma caminando hacia ellos por el camino.
—Creo que alguien está impaciente por verte hija.
Al levantar el rostro Akane enrojeció por completo, pero sin pensar dio un increíble salto y bajó de su transporte corriendo sonriente hacia él.
Segundos después las piernas de la bella niña volaban dando vueltas por el aire porque Ranma la levantó de la cintura luego de abrazarla con fuerza y calor, reían como si el mañana no existiera, como si se hubieran esperado toda la vida desde el día en que llegaron al mundo. La añoranza en la mirada de ambos era tal que Shoun tuvo la corazonada de que su hija se había enamorado sin remedio y para siempre.
Ni siquiera voltearon a la carreta, caminaron juntos de la mano hacia la aldea y Shinnosuke supo con toda seguridad que ese joven haría lo que fuera por esa niña de ojos del color de la madre tierra y sintió vergüenza de haber sido estúpido al amenazarla, se preguntó ¿Qué pensaría el doctor Tendo de él? Y no supo la razón, pero sintió vergüenza de haberse comportado como un palurdo por defender su amada aldea.
—Te dije que no te despegaras de mí.
—Tenía que ir a la playa, necesitaba revisarla.
—Pudiste avisarme.
—Estabas ocupado entrevistando personas.
—Debí ir contigo.
—Fui con mi padre ¿Por qué estás cuestionándome?
—No me agrada el sacerdote, lo sabes. Estaba preocupado por ustedes.
—Lo sé, pero necesitamos investigar y no podía esperarte.
Él suspiró. Era cierto, no debía olvidar que estaban ahí para buscar respuestas y que la vida de esas personas estaba en sus manos.
—...Sí lo entiendo... Yo, no quise hostigarte Discúlpame.
—Gracias por preocuparte—Dijo sonriendo mientras se ponía de puntitas sobre sus pies y jalaba al chico hacia ella.
Solo se escuchó el vibrante chasquido de un beso ardiente en su mejilla varonil que lo hizo estremecer de los pies a la cabeza.
Sintió arder su piel en un delicioso calor que encendió todo su ser. La miró maravillado queriendo abrazarla fuerte, besar sus labios de rosa y perderse en el fragante olor de su cabello azulado.
Tomó el rostro de la bella niña entre sus manos y besó su frente pequeña y la punta de su nariz juguetona, no se atrevió a hacer nada más no porque no lo deseara sino porque no quería asustarla y que pudiera alejarse.
Siguieron su camino hacia el pueblo, iban de la mano de nuevo caminando y sonriendo.
Nodoka sonrió sincera al verlos llegar juntos a la aldea, su corazón se sintió alegre por ver feliz a su hijo con esa chiquilla preciosa que solo irradiaba dulzura.
Después de dar el informe a la señora Saotome, el equipo estuvo de acuerdo en que irían a las afueras de la aldea a buscar a Sayuri y acampar ahí. Así que todos se prepararon para irse y al salir de la iglesia. Akane decidió hacer algunos anuncios.
—Muy bien, escuchen todos. Desde este momento empieza formalmente mi labor, soy la jefa de esta expedición en campo y les pido que tomen con seriedad lo que voy a decirles; en primer lugar acamparemos en la selva y ya que no conocemos el terreno ni lo que habita ahí, debemos tener cuidado, mi trabajo es llevarlos, recolectar material, muestras, documentarlo todo y traerlos de regreso sanos y salvos por lo tanto, deben ayudarme a que se preserve su seguridad que es lo más importante y obedecer siempre la primer regla: Nadie va solo a ninguna parte y debemos mantenernos siempre tan cerca del campamento como sea posible.
En segundo lugar y como no tenemos tiempo para entrenarnos solo les pediré que no se alejen del guía que es el padre Shinnosuke, nadie come nada que crezca en árboles ni toca plantas o animales, si encuentran algo que creen puede ser importante me llaman o avisan a mi padre para hacer un embalaje correcto, deben meterse los pantalones en los calcetines o zapatos para evitar picaduras y, sobre todo: Nadie se hace el héroe. Si hay una situación peligrosa que espero no suceda nadie hace tonterías. Y por favor todos obedezcan estas reglas.
Partieron al fin. En el trayecto, Ranma, Mousse y Ryoga comenzaron su trabajo entrevistando a Shoun, organizando información y preguntándole sobre lo que pasaría si se encontraban con alguna enfermedad y sobre eso basaron el cuestionamiento.
Después, Ranma les contó lo que habían averiguado de las personas de la aldea. Prácticamente nada. Todos habían coincidido en el mismo testimonio del padre, no daban datos nuevos o relevantes, cosa que no sorprendió al periodista, de antemano sabía por su experiencia que los habitantes darían la misma versión.
Pese a lo que todos pensaron, el camino a las afueras no solo era bosque, sino que había casas como en la aldea y más personas.
—Pensé que encontraríamos solo algunas chozas en las afueras padre.
—No señora Saotome, es una población relativamente grande, tenemos escuelas, un pequeña cantina, y comerciamos diversos productos. Las hermanas a las que iremos a ver no viven en una cueva, de hecho, se dedican a hacer una gran variedad de mermeladas, jaleas y conservas que inclusive envían a Tokio y les va muy bien, pronto lo verán, ya vamos llegando.
La carreta dejó de moverse cuando apareció ante ellos una enorme casa parecida a las de la aldea pero con toques occidentales, tenía un jardín lleno de flores y árboles de frutas, no podía faltar un estanque y hortalizas; pero lo que más llamaba la atención era su altura con balcones y lindas lámparas en forma de faroles, se veía elegante y cálida.
Dos jóvenes salieron a recibirlos, ambas eran delgadas de cabello castaño y muy parecidas, inclusive en lo risueñas.
—Padre buenas tardes.
—Hola Sayuri, Yuka, me da gusto verlas de nuevo. Ellos son los reporteros de los que les hablé, vienen a hacerles unas preguntas.
—¿Por qué no pasan y comen con nosotras?
El hogar tan lindo por fuera como por dentro, era una casa cómoda pero fina y definitivamente muy distinta a las de la aldea.
Las chicas se mostraron sumamente amables y excelentes anfitrionas, se presentaron y tomaron los alimentos con sus invitados de manera amena y divertida.
Cuando terminaron, le autorizaron a Ranma a tomar un vídeo de la entrevista a Sayuri y comenzaron de inmediato.
—Sé que esto debe ser muy difícil para usted, pero necesitamos saber su versión de la historia sobre lo que pasó el día del festival.
—Si quiere que sea honesta créame que no me duele hablarlo, ese mal nacido recibió lo que merecía.
—Entiendo. Desde este momento comenzamos a grabar. Cuénteme ¿Qué es lo que recuerda de ese día?
—La mañana del festival todo fue normal como de costumbre, hicimos lo de siempre. Levantarnos, desayunar y ordenar la casa, lo hicimos muy rápido porque teníamos que cumplir con un pedido de mermeladas y jaleas. Ya íbamos hacia el pueblo, pero me di cuenta de que algunos de nuestros matorrales estaban un poco secos así que le dije a Yuka que se adelantara y yo la alcanzaba después.
—Pero usted tardó más tiempo.
—No había agua en el estanque, tenía que sacarla del pozo así que esperé a que se encendiera la bomba para activar el sistema de riego, eso tarda, decidí recoger la fruta que ya estaba madura, me ensucié recolectando, iba a cambiarme la ropa cuando ese infeliz apareció.
—¿Cómo fue el ataque?
—Él quiso golpearme por detrás, pero escuché el crujido de una rama y volteé. Entonces se abalanzó con todo su peso sobre mí, era un hombre realmente muy alto y pesado, lo reconocí en seguida porque lo vi en el pueblo anteriormente, de hecho, nos compró frutas algunas veces. Comencé a gritar y a forcejear con él, lo mordí y me dio una cachetada, lo pateé y me dio un puñetazo en el estómago que casi me desmaya, me quedé sin aire y él comenzó a jalarme la ropa; yo ya estaba a punto de cerrar los ojos y sucedió.
Sentí que algo lo jaló, pero no vi que era. Giré sobre mi tratando de respirar, ese golpe me había dejado muy mal y en seguida lo escuché gritar.
Voltee por un segundo, pero lo que lo atacó fue muy rápido, como una sombra, no era corpóreo, lo alzó aproximadamente dos o tres metros sobre el suelo y lo golpeó y yo solo escuchaba cómo gritaba y pataleaba. Quise correr, pero antes de eso escuché como si algo hubiera explotado y de repente estaba empapada en líquido viscoso. Escuché un aleteo y muchísimo viento, pero no miré hacia arriba porque estaba petrificada de miedo, yo tenía los ojos cerrados, no quería ver nada y le juro que no vi nada, me arrastré tratando de no abrir los ojos y cuando sentí que me había alejado eche a correr hacia el pueblo con todas mis fuerzas.
No paré hasta que llegué. Todo el Mundo me miraba con horror y fue cuando me di cuenta: Estaba llena de la sangre de ese horrible hombre, empecé a gritar como una loca y a llorar. En seguida llegó Yuka y sé que me hablaba tratando de calmarme, pero no la escuchaba ni lograba entender lo que me decía, solo recuerdo que vi a Shinnosuke frente a mí y me llevaron a la iglesia.
—¿Qué sucedió después?
—Mi hermana me abrazó largamente hasta que logré tranquilizarme y le conté a Shinnosuke y a Tofú lo mismo que le estoy diciendo ahora.
Tofú me revisó de manera muy somera porque la policía le dijo que no debía quitarme la ropa hasta que llegaran. Después estaban ahí Hiroshi y su hermano Daisuke. Ellos son nuestros novios. Querían matar a esa mujer y a sus hombres, pero el padre los calmó, ya era suficiente sangre derramada, después esperamos horas y la policía no llegó.
Ya entrada la noche vinimos hacia acá y creo que el resto ya lo sabe. Inclusive sé que hay fotografías de lo que quedó de ese tipo.
—Las hay y las vimos ¿Qué cree usted que lo mató?
La mujer lo miró profundamente resignada antes de responder.
—No lo sé Ranma. No pude verlo ¡Lo juro! No mentiría porque además lo que haya sido me salvó y le agradecería siempre, aun y cuando sea un demonio.
—¿Un demonio?
—Existe una leyenda en este lugar. Se dice que aquí vive un ser mágico, un espíritu de la tierra no sé cómo explicarlo… Verá, cuando éramos niños existía un anciano en la aldea se llamaba Happosai, él no vivía aquí, sino que era un ermitaño errante pero cuando venía, nos hablaba de historias fantásticas de espíritus que habitaban Ryugenzawa. Una de esas leyendas era la del Dragon de Fuego y el Caballo Salvaje.
—Continúe.
—Happosai decía que en un principio sólo existían espíritus arbóreos que vigilaban la tierra. Sumamente poderosos porque habían nacido de la propia naturaleza, y eran venerados como gobernantes, sin embargo, cuando los humanos aparecieron, éstos eran débiles porque no tenían magia ni eran enormes como los dragones del cielo o los animales míticos. Entonces el gran dragón rojo vio con tristeza que los humanos pasaban hambre y frío, su corazón era bondadoso y sentía dolor por nosotros así que decidió ir a la montaña más alta que existía a ver al príncipe águila para pedirle que les regalara fuego a los hombres y además les diera la sabiduría para usarlo. El príncipe no se negó, pero explicó que en la naturaleza existe una regla universal: Dar tanto como se recibe, así que para entregar el regalo del fuego y la sabiduría debía haber un presente del mismo valor.
Triste, el dragón recurrió a su gran amigo. El caballo del bosque que era un animal valeroso, protector de la justicia y de espíritu guerrero.
Le hizo saber el pedimento del príncipe, pero ninguno de los dos tenía algo lo suficientemente valioso para ofrendar, por lo tanto, el caballo al reflexionar se dio cuenta de que la única manera era pagar con su vida.
Decidieron que el dragón entregaría su fuerza vital y el caballo sería el protector del fuego para los hombres. Juró con su vida que haría todo lo necesario para resguardar y proteger el alma de su amigo que viviría por siempre y para siempre en cada llama, en cada flama y en cada chispa de fuego que existiera sobre el mundo, esa era su tarea cuando el dragón dejara de existir en cuerpo en la tierra.
Entonces ambos subieron de nuevo a la montaña donde moraba el fuego, el dragón se entregó arrojándose a la llama perpetua hasta que fue consumido por completo, entonces el caballo quiso tomar el alma de su amigo para entregarla a los humanos, pero al momento de acercarse, la llama se extinguía.
Fue cuando el príncipe Águila, que había visto todo, le habló de la sabiduría del fuego y el caballo comprendió: Necesitaba entregar tanto como lo que recibía.
El animal del bosque era consciente de su propia valentía y de su honorabilidad, no podía dejar que el sacrificio del dragón se perdiera para siempre, no, él le daría todo el valor que merecía porque conocía el amor del dragón hacia los humanos y ya que no podía proteger a su amigo en la tierra, lo haría siempre en espíritu, le hizo jurar al príncipe lealtad hacia los hombres y protección, le hizo prometer que les llevaría la luz y la sabiduría además de que siempre los protegería de todo mal para que el sacrificio de los dos espíritus no fuera olvidado. Ese era el único regalo que podrían dejar al mundo, el fuego, la sabiduría y el honor.
El príncipe se enterneció y juró que nunca dejaría desamparados a los hombres y que su descendencia también los protegería cuando estuvieran en peligro porque entendía que lo que hacían era una ofrenda de amor.
El hermoso equino dio un grito de guerra y se entregó sin dudarlo.
Al instante, el fuego se transformó en una enorme columna roja y azul llena de fuerza y energía, era avasalladora y tan alta como la montaña misma, atronadora, devoradora, rebosante de calor quemante y abrazador, de ese incendio nació un espíritu de color escarlata poderoso y descomunal, de sus fauces salía más lumbre vibrante y ardiente. En seguida fue alcanzado por el espíritu valiente del guerrero celeste, un descomunal ser de potente fortaleza y gallardía, de tremenda musculatura e imposible de domar.
El príncipe se acercó a las nuevas deidades con sumo respeto y saludó al Dragón de Fuego y al Caballo Salvaje con una reverencia reconociendo su valía, entonces tomó dos cristales de la tierra y les pidió que dejaran parte de sí mismos dentro de esos pequeños contenedores antes de irse al mundo de los espíritus.
Inmediatamente después, ambos surcaron el cielo en toda su plenitud puesto que eran reclamados por los dioses creadores del universo. Mientras desaparecían del plano terrenal, el soberano les refrendó su juramento de protección y amor a los humanos.
Fue cuando nos regalaron el fuego, la sabiduría y el honor y se dice que es precisamente el soberano y príncipe de la montaña quien nos ha cuidado todo este tiempo y aunque suene como una locura, yo lo creo fervientemente porque no encuentro otra explicación a lo que vivió Shinnosuke el día de la emboscada y lo que me salvó cuando ese maldito quiso abusar de mí.
Aunque ustedes no quieran creerme algo está pasando aquí, hay una fuerza que vive en estas tierras y que está más allá de la lógica y la ciencia, díganme ¿Cómo se explican la destrucción del hotel de Tomoe? Aquí no tenemos nada lo suficientemente fuerte para hacerlo pedazos cada noche y los hombres que estuvieron ahí y lo vieron aseguran que eran animales inmensos, nunca nos acusaron a los aldeanos.
¿Cómo explican el cambio de clima solamente en la playa? Hubo un ciclón y ni siquiera nos afectó.
Dígame, señorita Tendo si en sus registros existe algo en la naturaleza como lo que describí.
Cuénteme doctor Shoun ¿Qué fue lo que mató a ese hombre? ¿Qué cosa pudo causar esas heridas?
—Por favor, Sayuri cálmese.
—¡No me pida que me calme Akane!
Ante el grito de la mujer instintivamente Ranma le lanzó una intimidante mirada de advertencia a Sayuri que había retirado su mano de manera violenta cuando Akane quiso tomarla para tranquilizarla.
—Nadie ha dicho que miente, pero debe entender que es algo sumamente difícil de creer, y, por cierto, la señorita Tendo solo trató de ser amable con usted.
—Lo siento Ranma discúlpeme, Akane.
—El doctor Shoun le tomará unas muestras de sangre para analizarlas ¿Está bien Sayuri?
—De acuerdo.
El resto de la tarde la pasaron entrevistando a Yuka pero en realidad no obtuvieron información nueva o relevante.
—Nos vamos señoritas, muchas gracias por su hospitalidad.
—No tienen que irse Akane, por favor ¿Por qué no se quedan aquí esta noche? tenemos suficiente espacio. Supongo que van a las afueras ¿Cierto?
—Exactamente Sayuri ¿Por qué?
—Bueno Ranma, si se van ahora no llegarán con luz solar ¿Por qué no se van mañana temprano? Mientras podrían inspeccionar la hortaliza donde sucedió el asesinato de ese hombre.
—Akane, tú decides eres la jefa de la expedición.
—Gracias señora Nodoka. Está bien Sayuri, abusaremos de su hospitalidad por esta noche, le agradecemos su atención.
—Ranma, ¿Puedo hablar contigo y con tu madre afuera?
—Claro doctor Tendo.
—Ranma yo… Te noto un poco estresado ¿Estás bien hijo?
—En realidad no doctor… Verá, desde que llegamos aquí tengo un presentimiento y es con respecto a Akane no sé si es malo, sin embargo, siento como si algo quisiera que ella se quedara aquí no sé cómo explicarlo realmente, pero temo que, si la dejo sola, no regresará con nosotros a Tokio. No sé qué me pasa, pero estoy muy a la defensiva cuando se trata de ella es como si tuviera la imperiosa necesidad de protegerla, realmente siento que algo la vigila.
—También tengo esa sensación hijo… No es tan fuerte como la que sientes tú, supongo que es porque te gusta mucho Akane.
Shoun esperaba que Ranma se pusiera como un tomate pero no fue así, el chico se quedó pensativo por unos minutos mientras que su madre lo miraba preocupada, nunca lo había visto así por nada ni por nadie y en su ser entendía que no era solo porque le atrajera la niña Tendo, había algo más en los impulsos de Ranma, en su cuerpo, en su mirada y sus palabras, no se trataba de una calentura juvenil era verdadera incertidumbre por protegerla.
—Yo no te pediría esto si no sintiera que algo quiere arrebatarnos a Akane. Y quiero hacerlo delante de tu madre porque creo que es lo correcto.
—¿Qué sucede Shoun?
—Nodoka. Quiero pedirle a Ranma que no se separe de mi hija en ningún momento.
—Entiendo, pero ¿Crees que le pase algo malo a Akane?
—Yo espero que no, pero si es así no creo poder ser tan rápido y fuerte para poder defenderla, yo sé que estoy arriesgando a tu hijo, pero debemos enfocarnos en vigilar y encontrar al que está cambiando la información en favor de Tomoe. Además, recuerda que debemos ir a la ciudad tú y yo a entregar los informes y las muestras de laboratorio y solo reconocerán las peticiones si llevan nuestras firmas. Debemos irnos ahora o la muestra de sangre se contaminará.
—Llevemos a Akane.
—Ella es la segunda al mando cuando no estamos nosotros Nodoka. Alguien tiene que seguir buscando.
—Pero…
—Pero nada mamá — Contestó Ranma quien solamente se había limitado a escucharlos —¿No querías que me fijara en una mujer y cuidara de ella? Pues bien, aquí está, elegí cuidar a Akane y eso no va a cambiar por muchos peros que pongas.
—Ranma…
—Sé que temes por mí madre y por ella, pero tienen que entender los dos que Akane no es una inválida, es mucho más fuerte de lo que creen, parece frágil pero no lo es y si me he portado como un guardaespaldas con ella es porque sé que es alguien muy importante en este viaje, es lista y demasiado bondadosa, sé perfectamente por qué está preocupado doctor… Akane sin decir nada ha llamado la atención. Primeramente, de Tomoe que es la más peligrosa aquí, después del sacerdote y del doctor Tofú, usted como yo Shoun nos dimos cuenta de cómo ambos la miran.
—Eso es cierto Shoun, los dos la miran con evidente gusto.
—Lo sé Nodoka, por eso no puedo más que confiar en tu muchacho.
—Ranma. Si aceptas cuidarla tendrás que ser imperiosamente respetuoso y protector con Akane, no aceptaré estupideces ¿Entiendes hijo? Sé que te gusta, pero no estás aquí para seducirla, sino para cuidarla.
—Yo jamás haría algo así madre. Lo sabes de sobra.
—Lo sé, pero quiero que Shoun también tenga muy en claro que tomamos en serio a Akane.
—¿Nos vamos Nodoka? Ranma, llegaremos mañana en la mañana, debemos ir hasta la ciudad y no quiero manejar de noche. Por favor no dejes sola a Akane... Ni siquiera para dormir.
—Shoun, créame que no lastimaría a Akane jamás, ni me burlaré de ella o defraudaría su confianza. Váyase tranquilo. Cuidaré de su hija.
Ambos hombres se dieron la mano y Nodoka se sintió más que orgullosa de su gallardo hijo.
—Ya te alcanzo Shoun. Ranma toma.
Dijo su madre sacando un pequeño bulto de la bolsa delantera de su pantalón vaquero.
—¿Y esto que es?
Nodoka comenzó a reír de manera traviesa y Ranma solo quería ocultar su creciente vergüenza.
—¿De dónde diablos sacaste esto?
—Se los robé al doctor Tofú esta mañana.
—¡Tú de verdad estás loca!
—¿Por qué? Ambos se gustan y creo que es más que eso mi niño, estás entregando tu corazón y expresarlo de manera corpo...
—¡Ya cállate, mamá! De verdad que no puedo creer que le hayas robado condones a Tofú.
—Pues tenía muchos, supongo que por el control de natalidad de la aldea.
—Por favor, ya vete.
—Si no te gustan esos, puedo traerte de sabo...
—¡Adiós, mamá!
Shinnosuke no durmió en la casa de las hermanas, por lo que volvió en su carreta llevando al pueblo a Shoun y Nodoka para que salieran a dejar las muestras, regresaría en la mañana con ellos y acompañaría al equipo a revisar el agua y de campamento para seguir buscando. Después de cenar todos estaban listos para ir a descansar.
—Akane dormirás en la habitación de huéspedes, chicos ustedes pueden dormir uno en la habitación de Yuka y uno en la de nuestros padres... Y bueno uno dormirá en la sala, espero que no les moleste.
—Buenas noches y hasta mañana.
Se despidieron todos dispuestos a dormir.
A media noche, Akane sintió sed y salió de la habitación, casi salta del miedo cuando un bulto se encontraba al lado del umbral de la puerta que acababa de abrir. Lo miró enroscado entre algunas mantas, pero a pesar de eso tal vez sentía frío, sin embargo ¿Qué estaba haciendo ahí? ¿Por qué no fue a dormir a la sala? Observó su rostro tiritando y sintió pena al verlo, necesitaba hacer algo.
—Ranma, Ranma despierta— Susurró apenas tomando su hombro.
—Um, qué... ¡Akane! ¿Qué pasa? ¿Todo está bien?
—Sht, no grites ¿Ranma qué estás haciendo dormido aquí en el piso? ¿Por qué no dormiste en el sofá cama de la sala?
—Ahí hace más frío y... Y si me quedaba lejos, no podría cuidarte.
Ella se enterneció completamente, estaba ahí solo para vigilarla sin considerar su descanso y comodidad.
—Vamos levántate… La… La cama es lo suficientemente grande para los dos.
Tragó duro y agradeció que era de noche o ella habría visto la tremenda sorpresa y sonrojo en todo su esplendor.
—¿Qué? A... Akane ¿Estás segura?
—No quiero que enfermes y menos que duermas mal por mí, vamos solamente dormiremos... Pervertido.
Ambos rieron y caminaron juntos a la habitación.
Akane entró en la cama y se recostó en seguida dándole la espalda tratando de aparentar que no estaba nerviosa por tenerlo cerca, porque ni dormida podía pasar por alto que la sola presencia de Ranma era suficiente para perderse en él.
—De... De verdad estás loco, la noche es demasiado fresca para que duermas en el piso.
—Tengo qué cuidarte—Contestó queriendo sonar seguro y no mostrar la ansiedad que lo carcomía por estar a su lado.
—Creo que estás un poco paranoico ¿De qué me cuidas?
No podía decirle lo que sentía, no quería asustarla, alterarla o peor aún, alejarla de él.
—Tu papá no está y yo prometí que te cuidaría desde el momento en que Kasumi quiso ofenderte, además, no conocemos esta casa.
Se giró para mirarlo encontrándose con su gallardo rostro iluminado por la luz de la luna que entraba por la ventana.
Comenzó a quitar el cabello negro que caía desordenadamente sobre su frente.
—¿En serio estás tan preocupado?
Ranma sintió el corazón en la garganta golpeando furioso dentro de sí, el calor punzante y doloroso que avanzaba en todo su cuerpo y no lo dejaba pensar con claridad, la caricia de Akane era tan quemante como sanadora, tímida y demandante en un sentimiento que él no había experimentado jamás, veía sus ojos llenos de fuego. Sí, las mismas brazas de la historia era lo que existía en la mirada de Akane y por poco saltaba sobre ella a través de las sábanas si no es porque estaba petrificado de los pies a la cabeza creciendo como todo un hombre.
Ella no sabía ni siquiera lo que estaba haciendo, solo reaccionaba a su cuerpo, fue su brazo el que libremente se aventuró para llegar al rostro varonil de Ranma, ese contacto con él la había dejado trastornada por completo e incapaz de pensar en lo que podía suceder, ambos se miraron, los ojos, los labios entreabiertos y clamando por ese beso que no se atrevía a llegar, sintieron su propia respiración entrecortada y querían emitir una palabra que moría en el nudo de su estómago porque era ahogada por el deseo clamando por salir de ellos.
Entonces al intentar hablar, la voz de Ranma fue sustituida por un quejido lastimero que sonaba a todo menos a gallardía rompiendo toda la magia y sensualidad del momento; la fuerza del joven no existió porque parecía que volvía a sus años de adolescente y que apenas le estaba cambiando la voz.
La carcajada de Akane los trajo de nuevo a la realidad, él la acompaño riendo a sus anchas no solo por el ridículo que acababa de hacer sino por sentirse cómodo a su lado.
—Creo que mejor dormimos.
—Está bien Akane, vamos a dormir.
La luz matinal iluminó a Ranma sobre su lado derecho y de espaldas con la cabeza de Akane clavada en su columna, los brazos de la niña y sus piernas estaban completamente estirados y ella totalmente atravesada en diagonal en la cama.
Abrió los ojos espantada al momento en que escuchó la voz de su padre llamándola a lo lejos.
—¡Ranma, levántate ya llegaron! —Gritó alarmada empujándolo fuera de la cama.
—¡Ah! Pero qué ¡¿Se puede saber por qué me aventaste?!
—¡Porque nuestros padres ya están aquí!
—¡Carajos! ¿Y qué hacemos ahora?
—Sal por la ventana.
—¿Y si me mato?
—Ay claro que no ¿No eres artista marcial?
—¿Y qué yo vuelo?
—Akane ya despierta hija, vamos a desayunar— Se escuchó la voz de su padre acercándose a la puerta.
—¡Vete!
Saltó. Pero hacia abajo de la cama justo a tiempo antes de que Shoun entrara a la habitación.
—Akane ya llegamos…
—Hola papá, buenos días ¿Có… Cómo les fue?
—Cansado hija, llegamos muy tarde al laboratorio y no conseguimos lugar para pasar la noche así que nos quedamos en la estación, dormimos muy poco, pero en cuanto amaneció regresamos ¿Y tú?
—¡Bien! Todo bien papá.
—Alístate hija tenemos que salir y seguir buscando, te veo abajo.
—¡Claro papá!
Ya le había dado la espalda cuando se giró para verla de nuevo.
—Por cierto… ¿Has visto a Ranma?
—¿Yo? No ¿Por qué?
—Porque no está abajo y Nodoka lo busca.
—No… No lo he visto. A lo mejor salió a caminar.
—Por supuesto… Bien, me voy… Um Akane…
—¿Sí?
—¿Estabas muy cansada?
—Un poco papá ¿Por qué?
—Porque cuando subía las escaleras, juro que te escuché roncar.
Shoun sonrió dándole la espalda de nuevo a Akane, por esta ocasión pasaría por alto el pie del joven que se asomaba por debajo de la cobija, la prueba de que ambos eran sumamente torpes y era casi seguro que no habían hecho nada la noche anterior.
—Ya se fue, puedes salir.
—¿Se dio cuenta?
—Creo que no, pero es mejor que salgas ya.
—Está bien ¡Buenos días, bella Akane! —Dijo esto besando la frente y las mejillas de la chica tomándola del rostro por sorpresa, no dejó que se repusiera del asombro porque Ranma ya volaba por la ventana camino al jardín, mientras Akane luchaba por mantener el corazón en su cuerpo porque su alma traicionera ya había sido robada por él.
Mientras los demás se preparaban para salir a explorar la selva, la niña Tendo se vistió con unos pantalones de gabardina verdes olivo y un top negro, así como una camisa holgada de algodón de manga tres cuartos abierta, se puso unos anteojos que Ranma creía le quedaban enormes, pero aun así lucía muy linda e inteligente, usó un paliacate amarrado a la cabeza para protegerse del sol y unos botines negros que se veían muy cómodos para caminar.
—Y bien ¿Dónde dejaste las ametralladoras pequeña Rambo?
—Están escondidas en mi sostén— Contestó sonriendo— Vamos a salir a campo abierto y no sé qué animales existen. Así que debemos ir con ropa que nos permita movernos y nos proteja.
—Y yo que pensé que con solo repelente para mosquitos estaría bien.
—Quédate a mi lado niño de la ciudad. Ahora me toca cuidarte— Dijo guiñándole un ojo al periodista con coquetería y él tuvo que contenerse con toda su alma para no estrecharla entre sus brazos y besarla como loco.
—Será mejor que nos vayamos ya, la carreta no sube hasta los límites y tendremos que llegar caminando.
—Está bien padre, andando todos—Contestó Akane tomando su mochila y despidiéndose de sus anfitrionas.
Salieron de nueva cuenta a la selva, subiendo por una enorme pendiente que hacía que el aire se sintiera un poco más pesado y denso por la altura. La vegetación era aún más basta en ese lugar y Akane albergó la esperanza de que encontrarían la respuesta a lo que sucedía en Ryugenzawa.
Caminaron alrededor de veinte minutos cuando llegaron a un pequeño claro con suficiente espacio para pasa la noche, en seguida montaron el campamento y comenzaron a buscar.
—Muy bien, estableceremos un perímetro de búsqueda primero. Necesitamos encontrar hongos de colores llamativos o flores brillantes e inclusive ranas de estas mismas características, algún hueso de animal o pelo, cualquier cosa deben notificármela en seguida.
—Akane por favor dígame ¿Por qué estamos buscando esto?
—Es muy simple Shinnosuke, aun y cuando Sayuri cree que un ser mágico vino a salvarla o que los hombres de Tomoe vieron animales enormes y no se sabe qué mato a ese tipo, mi trabajo no es creer en leyendas ni espíritus. En primer lugar, debo descartar que existan alucinaciones en todas las personas y eso puede deberse a tres cosas: Narcóticos, animales o plantas y enfermedades.
—¿Cree que estamos locos Akane?
—No. Pero la ley me marca un protocolo de investigación a seguir y lo primero es analizar a las personas, revisar historiales médicos y buscar una explicación lógica basada en la ciencia. Hace un tiempo en Okinawa un hombre juró haber visto extraterrestres en el páramo donde pastaba su ganado y paso toda la noche subido en un árbol llorando de terror, lo que sucedió realmente es que en esa parte crecieron unas extrañas flores que en primavera sueltan esporas durante la noche y son altamente alucinógenas, el hombre estaba intoxicado, nunca hubo alienígenas.
—Aquí no hay nada de eso.
—No puede saberlo. Inclusive si alguien viajó y compró una planta o un animal o comió algo puede ser suficiente para cambiar el equilibrio y provocar muchos problemas. Los análisis de Sayuri, el agua y la tierra nos darán algunas respuestas. Ahora bien, todavía tenemos la gran incógnita sobre lo que mató al atacante de la chica, eso sí pudo ser un animal que inclusive no conocemos, por lo tanto, es nuestro deber buscarlo y protegerlo si es el caso.
—Está bien señorita, haremos lo que usted nos diga—Contestó el sacerdote suspirando resignado—¿Buscamos?
Durante toda la tarde examinaron la zona, sin embargo, lo que llegaban a ver sospechoso era inmediatamente localizado por Akane en el compendio o eran plantas que reconocía, inclusive casi todo era comestible lo que eliminó la primera teoría de Akane.
Cuando llegó la hora de la cena todos se sentaron alrededor de una pequeña fogata a descansar.
—Disculpe padre hay algo que me gustaría que me aclarara.
—Claro Akane, dígame.
—No quiero ofender a nadie, pero no pude evitar notar que las condiciones en las que viven las hermanas no son las mismas que las de las personas del pueblo ¿Es por lo próspero de su negocio?
—Sé a lo que se refiere Akane y no, no ofende a nadie, es muy natural su pregunta puesto que se nota la diferencia en las comodidades que ellas tienen. Que yo sepa todo se debe a que su negocio es muy estable, pero existe un rumor con respecto a sus bienes.
—¿Y cuál es?
—Se dice que ellos eran muy pobres, aunque tenían una pequeña parcela por estos rumbos no había mucho que pudieran obtener, pero, un día para su buena suerte supuestamente el papá de las chicas encontró unas piedras preciosas, unos dicen que, en su tierra, otros dicen que en una cueva cerca de aquí y que las vendió en Tokio y con eso invirtió en el arreglo de su casa y la inversión del negocio de jaleas y mermeladas.
—¿Ellas tiene la marca registrada de las mermeladas?
—Claro que sí Ranma, se llama Diamond Fruit.
—¡¿Qué?! —Preguntaron todos al mismo tiempo, mientras Shinnosuke sonreía.
—Sí, aunque no lo crean Diamond Fruit es la empresa de Yuka y Sayuri.
—Pero padre, ellas son casi millonarias, es una empresa exitosa y muy comercial, jamás me imaginé que esas chicas son las dueñas, no viven en la opulencia.
—Bueno, en primer lugar no están acostumbradas a vivir así, y como la empresa está en Tokio, ellas viajan a veces hacia allá pero tienen una vida muy tranquila en este lugar que está muy apartado, de hecho nunca han querido llamar la atención de nadie, ellas han vacacionado en todo el mundo pero no hacen alarde de nada y siempre que se les pide apoyo para algo lo dan pero intentan pasar desapercibidas, las mermeladas que hacen aquí en casa no tienen marca y las distribuyen en negocios locales.
—Entiendo. Vaya sorpresas. Dígame, padre ¿Alguna vez han buscado alguna piedra preciosa en las tierras de Ryugenzawa?
—Creo que sí, cuando el rumor se esparció, pero no encontraron nada ni antes ni ahora, todo es un mito créame que si eso existiera ya tendríamos autos voladores… Por cierto, ¿Puedo preguntarle algo señorita Tendo?
—Claro padre, dígame.
—¿Qué va a pasar con nosotros si no encuentra nada?
—Es muy pronto para pensar en eso, todavía no terminamos de revisar todo el terreno.
—Lo entiendo, pero… En el remoto caso de que no se encontrara nada ¿Qué sucedería con mi pueblo?
—¿Con su pueblo?
—Señorita Akane, si ustedes no encuentran una explicación se irán ¿Cierto? El documental no tendría ni una razón de ser y entonces todo esto se olvidará y nadie podrá ayudarnos.
—Bueno, sobre el documental debe hablarlo con la señora Nodoka que es la representante de la revista, y si no encontramos nada sería muy difícil solicitar ayuda de la policía. Pero si hay al menos un indicio en el agua, en las plantas o algo, por mínimo que sea sí podremos pedir la intervención de las autoridades.
Nodoka miró a su hijo que a su vez seguía la conversación de Akane con el sacerdote, se veía un poco frustrado y ella en seguida pensó que Ranma debía estar sintiéndose mal por mentirle a la niña Tendo sobre quiénes eran en realidad.
—Padre—Habló Nodoka— Le prometo que ayudaremos, quédese tranquilo, si no hay nada, entonces nuestra revista apoyará a Ryugenzawa hablando sobre lo variado de su comercio y buscaremos la forma de voltear los ojos del gobierno hacia acá… Pero por ahora es tiempo de descansar. Akane linda tú dormirás conmigo, los demás acomódense como puedan. Buenas noches.
Akane sintió mucho frío a medida que la noche avanzaba, despertó y miró a la señora Saotome durmiendo apaciblemente y no entendió como es que no sentía molestia alguna; así que decidió ir a preguntarle a su padre si tenía una manta extra para poder abrigarse la pijama de Ranma era cálida pero no lograba hacerla entrar en calor.
Salió a la noche y sorpresivamente afuera hacía un agradable tiempo caluroso en una madrugada clara y diáfana, entonces ¿Por qué ella y solo ella sentía tanto frío en la tienda? Iba a entrar a dormir de nuevo cuando escuchó ruido entre la selva, no se asustó porque no era un sonido pesado sino de pequeños pasitos. Regresó a buscar su linterna y cuando iba a salir de nuevo una voz la paralizó.
—¿A dónde rayos vas?
—¡Carajo!
—No grites o despertarás a todos.
—¡Me asustaste!
—¿A dónde vas? ¿Qué no dijiste que nadie iba solo a ningún lado?
—Solo quería ver lo que está haciendo ruido por aquí, debe ser algún animal iba a asustarlo y regresar a dormir.
De nueva cuenta sonó algo entre las plantas interrumpiéndolos. Miraron alrededor, pero a pesar de que la luna los iluminaba, no lograban ver del todo el panorama. Akane comenzó a caminar en dirección al ruido.
—Ven Ranma, vamos a investigar.
—Está bien, pero yo voy por delante, dame esa linterna y ve siempre detrás de mí.
—Deja de tratarme como una bebé.
—Yo tengo qué cuidarte y si no obedeces te muerdo un cachete.
—Jajaja eres un tonto.
—Sht, escucha hay algo en esos arbustos.
—¡Veré qué es!
—Tú quédate atrás.
Caminaron con calma, pero sigilosos tratando de agudizar su oído ya que la jungla no estaba dormida, a lo lejos se escuchaban grillos, sapos y aleteos, susurros de todo tipo de animales, pero ellos buscaban en particular algo que se erguía en dos pies.
Cada vez que se detenían seguros de no escuchar ya nada y no ver a ningún animal el sonido nuevamente se hacía presente, parecía que les indicaba por dónde debían seguir aunque en realidad no lograban identificar claramente de dónde venía puesto que se escuchaba en todos lados y en ninguno al mismo tiempo, no se dieron cuenta de lo mucho que habían avanzado hasta que Ranma de repente tuvo la sensación de ser observado y regresó ese presentimiento sobre algo que venía por Akane, entonces se detuvo de inmediato.
—Ranma ¿Qué pasa?
—¿Por qué saliste de la tienda de campaña?
—Tenía mucho frío, iba a pedirle una manta a mi padre cuando escuché el ruido.
El reportero cerró los ojos y se maldijo internamente por ser tan idiota y haber caído, nunca hizo frío todo era una trampa para atraerla y él la había puesto en peligro.
—Debemos volver.
—¿Por qué?
—Ya nos alejamos demasiado.
—Pero…
—Nada. Por favor, Akane no discutas conmigo vámonos ya, sube a mi espalda y…
Justo detrás de ellos escucharon claramente los pasos sobre la hojarasca y la tierra acercándose cada vez más y el miedo los invadió, no voltearon, pero los pensamientos de Ranma ya se encontraban a mil por hora planeando lo que haría, instintivamente colocó a Akane detrás de él protegiéndola con todo su cuerpo mientras ambos veían cómo se movía un enorme helecho que de inmediato iluminaron con la linterna.
—Si te digo que corras te vas.
—No.
—¿Qué?
—Ya escuchaste y tú tampoco discu…
De pronto lo vieron.
Un pequeñísimo hombrecillo de yukata café apoyado en un bastón salió de la planta, tenía algunos mechones de cabello blanco alrededor de la cabeza y que en conjunto con las arrugas de su rostro delataban una avanzada edad, pero a pesar de eso dos ojitos brillantes y vivaces eran lo que más llamaba la atención de él y la sonrisa amigable que los saludaba.
—Ranma mira, un duende—Susurró la chica.
—No creo que sea un duende.
—Buenas noches majestades—Saludó el hombrecito por fin con una voz cantarina haciendo una profunda reverencia.
—Um bu… Buenas noches, señor duen…
—¡Akane! — Bufó Ranma.
—¡Perdón! ¿Está usted perdido señor?
—No princesa. De hecho, la estaba esperando, créame que me alegra mucho verla.
—¡¿Y para qué la quiere ver eh?!
—Vaya príncipe, ha olvidado los antiguos modales.
—No soy un príncipe soy Ranma Saotome y deje de llamar princesa a Akane ¿Qué busca y qué quiere aquí?
El Hombre sonrió amigablemente.
—Disculpe si lo ofendí, pero no puedo dirigirme de otra manera hacia usted.
—¿De qué rayos está hablando? ¿Quién es y qué quiere?
—Ranma cálmate, señor por favor díganos ¿Quién es usted y por qué nos llama príncipes?
—Es lógico que no me recuerden, han pasado muchos siglos y ustedes han tomado una forma humana por lo que debo comenzar desde el principio.
Mi nombre es Happosai, soy un mensajero de los dioses y los llamo príncipes porque ustedes son las reencarnaciones del espíritu del Dragón de Fuego y del Caballo Salvaje.
—Ok, buenas noches señor duende. Vámonos Akane.
—¡Alto! — La voz del hombrecillo se convirtió de repente en un furioso viento que se asomaba entre los árboles haciéndolos moverse violentamente, Ranma lo escuchó fuerte y ronco y enseguida su imaginación lo llevó a pensar en piedras chocando entre sí y cayendo sobre ellos, abrazó a Akane haciendo que se acuclillara en el suelo y poniéndose encima para protegerla, ambos vieron como Happosai los miraba tranquilo sin que el viento lo tocara, estaba inmutable.
Entonces tocó el suelo ligeramente con su bastón. Al hacerlo, ambos chicos quedaron sorprendidos y sin habla completamente porque vieron algo que jamás habían visto en su vida, algo que no tenía precedentes y que escapaba de toda lógica y ciencia, algo que no olvidarían jamás: Todo lo que alcanzaban a ver se iluminó. Los árboles, plantas y el mismo suelo era de brillantes colores verdes y azules neón, vivos e increíbles y el viento ondeaba por todo su cuerpo haciendo imposible de creer lo que estaban viviendo.
—¡¿Qué rayos está pasando Akane?! ¡¿De dónde carajos salió esa luz?!— Gritó tratando de hacerse escuchar sobre el fuerte viento.
—¡¿Y tú crees que yo lo sé!? ¡Él lo hizo con su bastón!
—¡No debiste decirle duende!
—¡Tú le gritaste! — Ranma puso los ojos en blanco.
—¡Oiga Happosai, le creemos, ya basta de esto!
El mensajero sonrió de nuevo amigable y golpeó otra vez el suelo, al instante todo cesó repentinamente.
Ranma y Akane cayeron sobre la hojarasca en medio de la oscura noche jadeando y asustados a más no poder.
—Ruego me disculpen majestades, pero si no les demostraba quién soy ustedes se irían sin dejarme darles un mensaje importante.
—¿Un mensaje? ¿Qué mensaje? ¡¿Qué diablos está pasando aquí?!
—¡Ranma basta! Si no lo dejas hablar no podremos saber, ya sé que estás asustado y yo también, pero por favor deja de ser tan impulsivo. Señor— Dijo encarando al mensajero— Si soy su princesa le demando que me aclare su identidad y me entregue el mensaje del que habla, además, necesito que me diga quién lo mandó.
—Por supuesto majestad, como ya le dije soy el mensajero de los dioses, ustedes y yo nos conocimos hace muchísimo tiempo en el inicio del mundo, sin embargo, no tenían esta forma que hoy adoptaron. Me parece que el día de hoy les contaron una historia ¿Cierto?
—¿Cómo sabe eso?
—Joven Príncipe los he estado observando desde que llegaron aquí y creo que se ha dado cuenta, desperté en el momento en que pisaron esta tierra y es mi deber estar a su lado en todo momento.
—¿Nos ha estado espiando?
—No amo, no es así, verá, su naturaleza divina me llama a estar cerca porque soy su sirviente.
—Ah, así que eres tú el que me ha dado tantos problemas.
—Sí amo lo lamento, no ha sido mi intención asustarlos, especialmente a su majestad que es el guardián de la princesa.
Ambos chicos se miraron confundidos. Ranma a pesar de lo que había visto no estaba dispuesto a creer tan fácilmente en las palabras de un ancianito mirón.
—¿Quiénes somos nosotros según usted y qué tiene que ver la historia que nos contó Sayuri?
—En realidad joven amo la historia es cierta, ambos vinieron al mundo como espíritus guardianes de la tierra y antes de su sacrificio era llamados El Dragón Rojo y El Caballo del Bosque, los dos regalaron a la humanidad el fuego y la sabiduría y cuando eso sucedió se convirtieron en dioses mayores y ascendieron al cielo, desde ese entonces son nobleza entre las deidades, son muy poderosos y antiguos.
—Bien. Supongamos que le creo y todo suena muy bonito, pero en realidad no tenemos ningún poder sobrenatural, yo soy periodista y Akane es bióloga así que creo que se equivoca de personas.
—No es así, no me equivoco, aún en el plano espiritual existen reglas; el mundo ha cambiado y ya no existen seres como antes, los humanos se asustarían mucho si aparecieran dragones en el cielo o caballos descomunales en la tierra, por eso, si una deidad debe bajar al reino de los hombres debe ser mediante la reencarnación y siempre en humanos. Ustedes no tienen poderes por ahora porque deben despertarlos, pero existen rasgos en su personalidad que indican la superioridad de su origen. Mi señora Akane usted se ha visto herida en sus peleas en torneos; cuando las jóvenes del colegio Seinan lastimaron a todas sus compañeras en la competencia en karate usted las enfrentó a todas y las derrotó en conjunto ¿No le pareció rara tanta fuerza? Lo mismo cuando derrotó a la Rosa Negra aun y cuando su tobillo estaba sumamente lastimado.
—¿Cómo sabe eso? —Preguntó la chica totalmente absorta.
—Veo en sus recuerdos, se lo que sintió en todo momento, también veo en los suyos amo, sé que odia las injusticias y que quiere lograr todo por sí mismo, es demasiado orgulloso y cuando le han ofrecido cosas fáciles no las toma porque en su corazón sabe que hay una lucha que tendrá que librar con su propia fuerza y es un hombre demasiado protector, vino aquí más por su madre y sus amigos que por usted, siempre intenta ayudar a los menos afortunados y detesta los abusos.
Cuando nadie quería investigar en lugares peligrosos usted se ofrecía y siempre sabía dónde y cómo buscar ¿Cierto? Toda la vida ha sabido que es diferente y ha buscado esa otra parte de usted.
—¿La otra parte de mí?
—La señorita Akane por supuesto.
—¡¿Qué?!
—No se avergüence príncipe es lógico, igual que en la historia, es su protector. Um, sin embargo…
—Sin embargo ¿Qué?
—Es que… En el pasado eran amigos y ahora creo que…
—¡Happosai!
—¿¡Sí príncipe!?
—¡No te distraigas y danos el mensaje ya!
—Oh, sí alteza, bien, debo entregarles esto.
De su yukata, Happosai sacó dos sencillos collares cuyos dijes eran de un hermoso, reluciente y brillante cristal.
—Esto es para ustedes majestades.
—¿Son los collares de la historia?
—Exactamente señorita, el príncipe Águila es quien les otorga este regalo.
—¿Y dónde está él?
—En la montaña mi señora, ansioso de verlos, si me permiten podríamos ir ahora.
—Nada de eso amigo, Akane no va a ir a ninguna montaña y menos para ver a un pajarraco.
—No es un pajarraco, es un príncipe y una deidad.
—No me importa si es un flamenco, si el cotorro ese quiere vernos que venga.
—Le daré su mensaje amo.
—Ya basta Ranma, Happosai ¿Cómo funciona el collar?
—Tienen que usarlo, el rojo es el de usted señorita y el azul lógicamente es del príncipe, no despertarán en seguida, el espíritu que se encuentra dentro del cristal saldrá en el momento en que ustedes necesiten probar su fuerza y valor.
—¿Por qué quiere vernos?
—Quiere pedir su ayuda señorita.
—¿Qué está pasando aquí Happosai? ¿El señor Águila tiene que ver?
—La aldea corre peligro majestad y sí, el príncipe está buscando protegerla y para eso los necesita, pero yo no puedo decirles más porque debe ser mi amo Águila quien se los diga.
—Bien ¿Eso es todo?
—No mi señor, el príncipe me pide que les advierta que son vulnerables no despertando su poder y que va a necesitar de su ayuda, por eso les ruego que reconsideren verlo.
—Ya sabes nuestra respuesta.
—Lo entiendo majestad, hasta pronto príncipes.
En un parpadeo el hombrecillo desapareció ante sus ojos y en su lugar solo escucharon los ruidos de la selva y la noche.
—Volvamos Akane—Dijo comenzando a caminar y tomándola de la mano.
—¿Nos pondremos el collar?
—¡Claro que no! ¿Acaso creíste todas sus patrañas?
—No lo sé ¿Cómo te explicas el viento?
—Eso pudo ser coincidencia.
—Tal vez, pero ¿Y las luces? Tú las viste igual que yo.
—Posiblemente estemos alucinando, tú dijiste que podría haber plantas tóxicas.
—Si fuera el caso, no tendríamos la misma alucinación, además, los detalles de mis combates ¿Cómo lo supo?
—Ay Akane por favor, seguro lo leyó en alguna gaceta o en internet, eso no es tan complicado y las luces…
—Puede ser una bioluminiscencia natural… Um, después de todo, creo que tienes razón.
—Claro que la tengo, no podemos creer lo que nos dijo un viejito Vouyerista que piensa que somos la reencarnación de unos fantasmas piromaníacos.
—Claro, aunque me da curiosidad conocer al dichoso príncipe.
—¡Oye compórtate! y respeta a tu protector, niñita.
—Vaya que estás insoportablemente celoso esta noche Ranma, ¿Sabes qué? Me voy a dormir.
—¿Celoso yo? Solo estoy tratando de cuidarte, aunque no sé para qué me molesto, si quieres ponerte el collar y creerle a ese viejillo que tiene cara de roba calzones adelante yo me largo a dormir.
—¡Eres un nefasto Ranma!
—¡Y tú una niña terca!
—¡Bien! — Se gritaron ambos a pocos metros del campamento y enojados por primera vez.
El día siguiente todos los expedicionarios lo pasaron buscando evidencias, Ranma y Akane se miraban enojados sin dirigirse la palabra por la mañana, para la tarde solo se veían expectantes y para la hora de la cena ambos rogaban porque el otro diera el primer paso para que pudieran hablar.
Los demás, aunque notaron el distanciamiento de los chicos no emitieron comentario alguno ya que no había distracciones y trabajaban aún más rápido en revisar la tierra y tomar muestras, pasaron un día más buscando y a la tercera mañana decidieron volver al pueblo a revisar la laguna que era lo único que faltaba.
Pese a que no se dirigían la palabra, Ranma siempre estuvo muy al pendiente de todos los movimientos de Akane, inclusive cuando al tratar de bajar se resbaló, él la sujetó de la cintura impidiendo que cayera y de inmediato le preguntó si estaba bien.
Akane por su parte estaba triste sin él, no entendía por qué, pero de cierta manera ella sí creía las cosas que Happosai les había contado y le dolía el que Ranma no diera lugar a dudas, tal vez necesitaba más pruebas de que en ese lugar había algo que la ciencia no podría explicar.
Lo extrañó esos días y cuando él la ayudo a no caerse y lo vio tan preocupado por ella decidió que ese era el momento de retirar la ridícula ley del hielo en la que se encontraban y hacer las paces.
Llegando a la iglesia, una enorme camioneta propiedad de Kasumi Tomoe los esperaba en la puerta.
Ella bajó vistiendo un entallado vestido negro a los hombros y llevando consigo canastas con lo que parecían vinos y quesos, además de carnes frías y pan.
—Buen día a todos—Saludó con una radiante sonrisa que irritó mucho más a Ranma de lo que ya estaba—Veo que vienen de analizar la montaña, les traje estas cosas para que puedan comer.
—No nos gustan las cosas envenenadas Kasumi muchas gracias.
—Padre, nada está envenenado, de hecho, yo comeré con ustedes.
—¿Sabe niña? Estoy demasiado cansado para discutir con una bruja como usted si quiere pasar hágalo, pero no espere que me porte amable porque eso no va a suceder.
—Muchas gracias por sus presentes, señorita Tomoe, lamentablemente desayunaremos después porque en estos momentos la señora Nodoka y yo debemos ir a la ciudad a dejar las muestras que recolectamos.
—Oh claro lo entiendo Doctor Tendo, pero esperaba poder platicar con ustedes durante el desayuno.
—¿Sabes Shoun? Las muestras no se contaminarán por una hora que tomemos; desayunemos con ella—Solicitó Nodoka tomando del brazo al doctor y conduciéndolo hacia la iglesia—¿Shinnosuke nos permite pasar con Kasumi?
—Adelante, pero yo me voy con Tofú, de ninguna manera compartiré la mesa con esa horrible mujer.
—Hasta luego padre—Contestó la empresaria maliciosa.
Ranma se acercó a Akane y la tomó por el brazo para hablarle al oído.
—Por favor no tomes nada de lo que te de esa mujer.
—Tú tampoco—Contestó hosca.
—Si no como ella lo verá sospechoso y la que no le agrada eres tú… Por favor hazme caso—Rogó sinceramente.
—Lo sé, gracias.
Ambos se miraron largamente hasta que Ranma se vio sorprendido por los brazos de Akane que rodearon su cintura de repente recargándose en su pecho.
—¿Ya no estás enojado?
Él la miró y le sonrió ampliamente pellizcando la linda mejilla rosada de la niña la abrazándola después.
—Claro que no, boba.
—¿Entonces?
—Bueno, no me gustó que dijeras que querías conocer al príncipe… Puedo ser muy celoso chiquilla bonita—Contestó dándole un beso en la punta de la nariz—Te extrañé.
—Y yo a ti tonto, desayunaré la fruta que nos dieron las hermanas cuando regresamos ¿Entramos?
—Claro preciosa—Dijo tomándola de nuevo de la mano.
En la iglesia todos compartían los víveres que la empresaria había llevado mientras Akane estaba en la cocina de la casa del sacerdote preparando su desayuno.
Cuando apareció, entró con un plato vistoso de diversas frutas rebanadas y acomodadas de una manera tan curiosa que parecía que formaban una carita sonriente.
—Tu ensalada se ve deliciosa Akane.
—Oh, gracias Ranma podemos compartirla si quieres, hay más fruta adentro.
No terminó de decirlo cuando el chico ya tomaba la ensalada en sus manos comiendo un bocado y dándole otro a Akane con singular alegría.
Cuando Kasumi los miró tontear coqueteando le resultó difícil creer que un hombre tan apuesto como Ranma se desviviera por una niña tan insignificante como Akane, no le veía nada en especial era pequeña de estatura y demasiado delgada para su gusto, en comparación con ella no representaba gran belleza ya que era mucho más alta, acuerpada y de mucho mejor gusto al vestir ¿Acaso tenía un lindo carácter para que Ranma la tratara de manera tan especial? Lo averiguaría, es más lo probaría porque nada sería más divertido que ver a esa tonta chiquilla celosa.
Hizo una llamada desde su radio y tras solo unos minutos apareció con un tremendo pastel rebosante de brillante y jugosa fruta.
—Mire Ranma— Le habló al chico de manera coqueta acercándose a él con el postre— Mandé traer en seguida un pastel de frutas para usted, veo que le encantan.
—La verdad señorita, le agradezco la molestia, pero ya terminé de comer desde hace un rato, la ensalada estaba deliciosa.
—Oh, pero le prometo que le encantará; mis cocineros siempre tienen todo a la mano para hacer enseguida lo que les pido, además son frutas más que frescas y mejores que una simple ensalada.
Ranma había sido muy amable con esa mujer que realmente no le agradaba en lo absoluto, pero ya era suficiente de tratar de menospreciar a Akane, él supuso que Kasumi la envidiaba porque a pesar de que Tomoe era a la vista exuberante, la que despertaba las miradas de los hombres de su grupo y de la aldea era Akane, inclusive la del doctor Tofú y el sacerdote, aunque le pesara debía reconocerlo, Akane tenía algo que no podía explicar, era como si a su paso deslumbrara y alejara la oscuridad, su presencia hacía sentir al otro bondad y amistad y mirarla deleitaba no solo su vista sino su alma ¿Sería acaso cierta su naturaleza divina? Estaba dudoso en contestar lo que quería puesto que no necesitaba que Akane ganara más rencor de esa pesada mujer, sin embargo, esta vez no podía quedarse callado.
—Honestamente Kasumi, no me gusta la fruta, sino que me gusta todo lo que Akane me de y en segundo lugar las cosas tan dulces me hostigan y me dan asco. Compártalo con los demás, por mi parte no quiero, gracias. Ven Akane creo que quiero más ensalada.
Kasumi se sorprendió por la respuesta del reportero y de haber sido por ella le habría restregado a ese par de imbéciles todo el pastel entero ¿Cómo se atrevía ese mocoso a hacerle semejante desplante? ¡Todos rogaban por un poco de su riqueza, por un poco de su atención! Y él la estaba rechazando sin ningún reparo y a su juicio todo era por esa pequeña zorra de Tendo, pero se la cobraría sin dudarlo y con creces.
—Señorita Tomoe—Dijo Nodoka tratando de aligerar la tensión— Dijo Usted que quería hablar sobre algo con nosotros ¿Qué es?
—Realmente no era nada señora Saotome—Contestó apenas conteniéndose—Solo quería informarles que mi mansión está en remodelación, así que me verán un poco más aquí en el pueblo.
—Ah... Ya veo ¿Hay algún motivo especial para que haya remodelado en estos momentos?
—No, para nada, solo por aburrimiento.
—Bueno en todo caso, me alegra mucho tenerla por aquí.
—Gracias. Y dígame Shoun ¿Han encontrado algo?
—Solo plantas señorita.
Antes de partir a la ciudad, Shoun tomó muestras de tierra y agua de la laguna, de la misma manera se llevó un pez y les pidió sangre a Hiroshi, Daisuke y por último a Shinnosuke.
Después se fue con Nodoka a la ciudad mientras el equipo revisaba meticulosamente la laguna.
Al anochecer el doctor Tendo y la señora Saotome regresaron a la aldea.
Cuando entraron a la iglesia llevaban un semblante serio y preocupado.
—¿Pasa algo papá?
—Entregamos todo al laboratorio y nos dieron los resultados del material anterior.
—¿Y bien? ¿Qué encontraron?
—Ese es el problema, no hay nada. Sayuri está limpia e inclusive no hay indicios de alta en potasio. El agua es completamente normal y la tierra tampoco muestra alteraciones. No hay nada.
—¡Carajo! Y nosotros no encontramos algo sospechoso.
—Eso no es lo peor señorita— Dijo Nodoka uniéndose con Ranma a la conversación que sostenían sus colegas.
—El ministerio de salud nos advirtió que los resultados de las nuevas muestras estarán en cuarenta y ocho horas y es el mismo tiempo que tenemos para entregar evidencia sustentable o cerrarán la investigación por parte de gobierno y no se hará el documental.
—¡¿Qué?! ¡Ellos no pueden hacer eso!
—Pueden y lo harán hija.
—Pero ¿Por qué?
—Al parecer Kasumi Tomoe tiene amigos muy influyentes. Nunca había pasado algo así, siempre se respetaba el tiempo establecido para investigar.
—¿Qué haremos ahora doctor Shoun?
—¿Tú qué opinas Akane?
—Hay un lugar en el que no hemos buscado y tal vez podría hacernos ganar un poco de tiempo.
—Haremos lo que usted diga señorita Tendo.
—Posiblemente no tenga nada qué ver, pero creo firmemente que debemos ir a la cueva que se encuentra en las afueras, donde supuestamente se encontraban las piedras preciosas.
—Claro, si encontramos al menos un grano de algo valioso podríamos pedir más tiempo.
—¿Partimos ahora Akane?
—No Ranma. Debemos tener mucho cuidado con Tomoe, ella podría sospechar, nos iremos mañana después del almuerzo, pero diremos que vamos a las afueras de nuevo solo a revisar una última vez antes de irnos. Disimulen tranquilidad y parezcan contentos de que nos vamos ya, díselo a Ryoga y a Mousse, que estén muy atentos pero que parezcan indiferentes. Que ella piense que nada malo está pasando y que solo vinimos a perder el tiempo.
—Eres tan tonta como un zorro mi querida Akane—Dijo orgullosa Nodoka abrazándola—Bien, estoy de acuerdo contigo, ahora vamos a descansar.
Al otro día y después del desayuno Ranma llamó a Mousse y Ryoga.
—¿Me acompañan a la clínica del doctor Tofú?
—¿Te sientes mal?
—Um... No precisamente P-Chan, yo, voy a devolverle algo y necesito hablar con ustedes—Contestó rojo de vergüenza.
—¿Qué está pasando? Ayer tu suegro se veía preocupado— Dijo el joven de anteojos mientras caminaban por el pueblo hacia la clínica.
—¡El doctor Tendo! Y mi madre trajeron malas noticias.
Ambos jóvenes lo miraron con suma atención.
—Resulta que los resultados son negativos, no tenemos nada, pero eso no es lo peor, el gobierno quiere que entreguemos algo en menos de cuarenta y ocho horas o la investigación se cierra.
—Esos malditos...
—Lo sé Ryoga.
—¿No será por la mujer fatal?
—Es lo que piensa el doctor Shoun, ciego.
—¿Y solo nos vamos a ir, así como así? Ranma no podemos permitirlo, necesito asegurar a Akary y a mi bebé.
—Precisamente por eso subiremos de nuevo a las afueras y buscaremos la cueva que nos contó Shinnosuke.
—Gracias Ranma. Por cierto ¿Hay alguna pista de quién es la persona que manipuló la información?
—No, pensábamos que teníamos el tiempo de investigar bien... Otra cosa chicos, si viene Tomoe no hablen con ella más que lo necesario, disimulen y finjan demencia con el tema de irnos.
—Entendido ¿Qué es lo que vas a devolverle al doctor?
—Em... No, nada Mousse solo era un pretexto para salir con ustedes e investigar un poco la clínica—Dijo el chico rojo a más no poder, porque en realidad sí necesitaba dejar cierto paquete que su madre tomó—Si no está entraré al consultorio y ustedes vigilan la parte del pequeño hospital y ven qué encuentran.
Cuando llegaron con el médico, notaron que estaba abierto, pero el consultorio se encontraba vacío así que Ranma entró a un pequeño cuartito bastante limpio y normal, había una camilla, un librero con bastantes revistas y libros y por último una vitrina con medicamentos; se dirigió inmediatamente hacia el mueble y por el vidrio pudo ver las cajas de preservativos, era lo que buscaba, sin embargo, estaba cerrado con llave ¿Cómo rayos había hecho su madre para robarlos?
De repente escuchó la voz del doctor saludando a sus amigos que habían ido a husmear y ya regresaban.
Simplemente se quedó de pie viendo los libros del médico llamándole uno en particular la atención muy viejo y delgado, nada sobresaliente y en el lomo decía "Breve historia de Ryugenzawa" no supo por qué, pero decidió que debía tomarlo y estuvo a punto de hacerlo cuando Tofú entró.
—Hola Ranma qué sorpresa verte aquí, me dijeron tus amigos que querías pedirme algo.
—Ah, sí doctor es que iremos de nuevo a las afueras y quería ver si me prestaba algunas revistas para leer, si tiene algo de plantas mejor, porque no le entiendo mucho a Akane.
—Claro, aquí tengo varias déjame ver, ah, también puedes buscar en esas que están al lado del librero.
¡Bingo! Pensó y en cuanto el doctor le dio la espalda, Ranma sacó el libro y lo escondió.
—Toma Ranma, estas tienen artículos muy bien explicados.
—Gracias Doctor, nos vemos después.
—Eh… Ranma.
—¿Sí doctor?
—Me enteré de que van a revisar las afuera y se irán de la aldea ¿Es eso cierto?
—Sí doctor, realmente no encontramos nada, así que no tiene caso quedarnos más.
—Ya veo… Por favor Ranma esfuércense por buscar, no es que piense que no lo han hecho bien, pero por favor prométeme que intentarán más a fondo.
—Claro que sí doctor con Akane es difícil no hacer las cosas bien, ya tomamos muestras de sangre y todo salió bien.
—Oh, ya veo.
—Por favor no se preocupe ¿Quiere ir con nosotros a la ciudad? Podría comparecer ante gobierno y dar su testimonio médico.
—Aunque quisiera Ranma, no podría, después de que se vayan tengo programada la temporada de vacunación oficial y dispongo de pocos días para vacunar a todos aquí y hacer inventarios. Pero confío en que encontrarán algo.
—Lo haremos doctor, lo prometo, Tengo que irme, nos vemos después.
—Adiós Ranma.
—¿Encontraron algo?
—Solo camillas y cajas con medicamentos, nos robamos esto.
Ryoga sacó de su bolsillo una pequeña ampolleta.
—Lo tomamos de una caja que decía vacuna.
—Ah sí, algo me comentó de esto ¿Cómo decidieron cuál robar ciego?
—Había varias cajas, pero los letreros eran blancos esta tenía letras negras. De todas maneras, también tomamos una blanca.
—Tal vez tu suegro pueda mandarlas a analizar y decirnos qué es.
—Hablando de eso y como el marido no declarado de Akane, les advierto que si vuelven a verle las piernas les arranco los ojos, par de cretinos.
—¡Si nos alcanzas nena!
—Ranma ¿Y si vemos de nuevo a Hapy? — Preguntó Akane sentada en la carreta mientras subían por el camino a las afueras.
—Ah, ahora le dices Hapy a ese viejo fisgón.
—No te enojes, es solo que ya no hablamos de eso.
—Estabas molesta conmigo por "Hapy".
—Solo te pregunté si nos pondríamos el collar y te pusiste furioso.
—Ese Happosai tiene cara de ladrón de ropa interior.
—Jajaja de ¿Dónde sacas eso?
—No lo sé.
—¿Dónde está tu collar?
—En mi mochila ¿Y el tuyo?
—En mi cuello— Contestó Akane descubriendo ligeramente su pecho y mostrándole a Ranma la piedra roja.
—¡¿Por qué te pusiste eso?!
—Me gustó ¿Qué piedra será?
—Una baratija seguramente.
—Anda ponte el tuyo.
—Que no preciosa, que no—Aseguró sonriendo y dándole un beso en la nariz.
—No me importa que seas tan terco si me tratas así.
—Akane... Por favor, si lo vemos o al pajarraco haz lo que te digo, si te pido que corras lo haces, no te pongas en peligro.
—Ranma ya basta. No voy a pelear contigo, pero entiende que no soy una inútil y si no quieres que me vuelva a enojar deja de tratarme como tal.
Él no dijo nada más, tal vez era cierto y estaba propasándose, después de todo Akane siempre iba a estar segura si no la dejaba sola.
Llegaron casi al anochecer y en seguida comenzaron a montar el campamento antes de que los últimos rayos del sol se apagaran.
—Ranma y Akane por favor vayan rápido por madera para la fogata.
—Claro papá ¿Dónde están las linternas? Ya está oscuro.
—En mi mochila, toma.
—Gracias Ranma.
—Doctor Shoun ¿Tiene un minuto?
—Claro muchacho ¿Qué pasa?
—Cuando fui a la clínica de Tofú, tomé estas vacunas, parecen iguales, pero una estaba en una caja con letras blancas y esta estaba en letras negras. Por favor ¿Podría analizarlas?
—Por supuesto Ranma ¿Desconfías del doctor?
—Aunque se ha portado bien, sigue siendo el amigo del sacerdote y no puedo confiar en ninguno de los dos.
—Lo entiendo, gracias muchacho.
Al momento de buscar las lámparas Akane encontró el collar azul que le correspondía a su amigo. Entonces se lo escondió en el pecho, era muy obvio que el necio no se lo pondría, así que ella lo traería consigo, ya estaba terminando cuando entonces vio un libro.
—¿Encontraste las linternas?
—Sí ¿Y esto?
—Ah sí... Es que se lo robé a Tofú.
—¿Breve historia de Ryugenzawa?
—Sí, estaba casi escondido, entonces me pregunté por qué y lo traje, tal vez tenga información importante y nos pueda dar algún dato.
—Bien pensado. Pero hay que revisarlo ahora que recogemos leña, si Shinnosuke se da cuenta de que es de Tofú podría decirle que lo tomaste.
—Lo voy a atorar en mi cinturón, vámonos ya.
Caminaron aproximadamente media hora internándose en el bosque, la noche ya había caído por completo y extrañamente se tornó nublada, fría y con húmeda niebla, no era densa, pero les dificultaba ver bien el camino.
—Necesitamos apurarnos ¿Me prestas el libro?
—Sí, espera.
Antes de que Ranma pudiera hacer algún movimiento escucharon de nuevo esos ruidos extraños como de pisadas provenientes de los árboles, solo que esta vez eran más grandes y pesadas.
—Ay no puede ser, ahí viene ese viejito hablador.
—Vamos Ranma, tal vez quiera contarnos otra historia ¡Hey Hapy sal de ahí!
De inmediato y frente a ellos apareció una sombra enorme, alta y oscura sin forma definida, una mezcla de un hombre y vapor, no se veía su rostro ni algo que les permitiera reconocerlo.
—Ese no es Hapy…—Habló la chica con miedo en la voz.
Como un rayo el joven la aventó hacia atrás tanto como pudo haciéndola trastabillar y alejándola de él y de la cosa que estaba frente a ellos.
La sombra se movió pareciendo ver a la niña y Ranma se interpuso.
—Te lo advierto, no te le acerques— Amenazó al ente—Akane... ¡Corre!
La niña Tendo quién solo había estado mirando salió por completo de su estupor con el grito de trueno en la voz de Ranma, pero no podía mover las piernas, parecía clavada en el suelo de tierra mientras la sombra se movía en dirección a ella.
Ranma soltó una tremenda patada que dio de lleno en la zona media de la cosa que iba por Akane haciéndola retroceder. En cuanto hizo contacto con la sombra, el chico entendió que sí tenía un cuerpo y ese humo a su alrededor solo era una treta. Podía detenerlo y no solo eso, acabarlo si intentaba algo.
Se volvió ligeramente a mirar a la niña y la sangre le hirvió al verla de pie detrás de él.
—¡Con un demonio, que huyas!
La chica dio tremendo salto y por fin pudo despegar los pies de la hierba; en ese instante dio la vuelta y corrió, pero solo a ocultarse en un árbol, jamás iba a dejarlo solo, nunca y de ninguna manera.
De nueva cuenta el supuesto espíritu quiso moverse, entonces Ranma tuvo la seguridad de que iba tras la chica. No lo dudó ni un segundo y se abalanzó sobre él.
Lanzó sus puños directo a lo que sería su zona blanda y sintió la dureza de un abdomen, sí, era humano, no había magia, el maldito que quería llevarse a la niña era humano y nada más.
Akane miró cómo el reportero soltaba patadas y puñetazos mientras la sombra solo se movía veloz e intentaba esquivarlo.
—No lo ataca ¡No lo ataca! —Susurró—¡Ranma detente, él no te está atacando!—Gritó desde su escondite.
Al escucharla a su espalda se llenó de ira, no era posible que existiera una mujer así de necia.
Entonces el ente quiso acercarse de nuevo, pero fue regresado de un potente proyectil lanzado por la rodilla del joven y que fue recibido con todo su poder en el pecho del espíritu. Levantó la pierna tanto como su compás se lo permitió y lo descargó con toda fuerza en la cabeza del invasor.
Esta vez sí le había hecho daño o al menos eso pensó porque la sombra cayó en lo que Ranma creyó eran sus rodillas.
Apenas iba a acercarse cuando el humo se levantó tan rápido como se había caído y sin más lo aventó en un violento movimiento de sus brazos. Akane solo lo vio despegar dos metros sobre el piso y estrellarse sin piedad contra un árbol para después aterrizar lánguido y sin sentido en el suelo de hojarasca.
—¡No! —Gritó completamente fuera de sí. Iba a atacar a ese intruso cuando el rubí rojo de su pecho comenzó a brillar tanto como el sol del mediodía y de pronto se vio envuelta en un aura escarlata que de la sorpresa la llevó al dolor en un instante.
Gritaba desgarrándose la garganta, sintió el ardor y el dolor inhumano, quemante y abrazador de su anterior cuerpo, de su vida antigua al ser divina y cuando fue devorada por el fuego al sacrificarse por la humanidad.
Su cabeza se llenó de imágenes rápidas de un mundo prehistórico y una tierra salvaje y joven que nunca había visto antes, se vio volando por el cielo y hablar con un enorme caballo celeste pidiéndole ayuda.
Todo su cuerpo ardía en sufrimiento agonizante mientras se revolcaba en el suelo buscando poner fin a su suplicio, miró sus manos y ya no eran humanas, eran garras de reptil llenas de escamas rojas y brillantes duras como el acero.
El dolor comenzó a cesar de repente y poco a poco sintió que crecía, que se alzaba por encima de los árboles, miró a Ranma y al extraño en el suelo y ella se sintió flotar, alcanzó a ver su vientre delgado de serpiente y oscilante elevándose. Respiró el aire puro de la noche y de sus enormes fosas nasales salió fuego porque ella entendió que ya no era la niña Tendo sino un dragón poderoso lleno de energía y magia antigua.
Abrió los ojos lentamente aún en el suelo y miró a su protector inconsciente y sangrando de la frente y junto a él esa cosa que no tenía rostro ni forma.
Su corazón dio un vuelco doloroso que dio paso a una rabia asesina que no había sentido jamás.
—¡Te mataré! —Gritó mientras se levantaba del musgo y daba fuertes y rápidos golpes que caían precisos en el ahora corpóreo espíritu.
Ella sintió su propio poder, no era su fuerza habitual, era algo más que nacía de sus entrañas y se exteriorizaba en terribles golpes que morían en el que había golpeado a Ranma.
La cosa intentó defenderse, pero era inútil, el nacimiento de su Dios interior era implacable; ni siquiera se maravilló cuando de sus manos brotaron bolas de fuego con solo pensarlo y sin saber exactamente lo que estaba haciendo las lanzó contra el ente una y otra vez buscando destruirlo. A pesar de su rapidez no pudo esquivarla por siempre y fue un último proyectil de brazas el que le dio por completo y lo dejó en la tierra.
—Akane...
Se detuvo al escucharlo despertar.
—¿Ranma estás bien? —Preguntó angustiada cargándolo en sus brazos sin esfuerzo—No te muevas, te voy a llevar al pueblo para que te atiendan.
—Estoy bien solo ayúdame a levantarme, no me duele nada.
—Pero estás sangrando.
—De verdad estoy bien y ahora que recuerdo ¿Por qué rayos no te fuiste?
—¡¿Qué?!
—Te dije que corrieras ¡¿Por qué no me hiciste caso?! ¿no te dije que te fueras?
—Pero…
—¡¿No te dije que te fueras?!
—Esa cosa es más fuerte que tú ¡No podía dejarte aquí!
—Pero ¡¿Por qué te arriesgaste?!
—¡Por ti idiota!
—¡Qué mujer tan terca eres!
Tanto estaban discutiendo que el espíritu los miraba solamente en silencio y sin interrumpir.
—¡No me grites!
—Tú no me grites a mí ¡Que me duele horrible la cabeza! ¿Sabes qué? Mejor hubiera dejado que el loco este que parece chimenea te llevara. Es más, ande señor fantasma llévesela de aquí, pero por favor no me la regrese porque es una niña de lo más terca. Anda vete, igual lo matas con tu necedad.
—¡Te abriré otro hoyo en el cabeza cretino!
Diciendo esto Akane tomó de la tierra un solitario y enorme coco y se lo arrojó a Ranma que pese a su herida pudo evitarlo, aterrizando directamente en la cabeza del espíritu haciéndolo caer de nuevo.
Esta vez escucharon el quejido del fantasma.
Era una voz humana. De eso no había duda. Al momento de caer al suelo, la bruma desapareció trayendo claridad a la noche por primera vez.
Entonces lo vieron. Era un hombre, ya no había humo a su alrededor, solo era una persona. Un joven recostado en… Plumas blancas y largas. Vestía un traje que recordaba a la ropa china de una tela muy parecida al satín blanco; reluciente y brillante. En su pecho y pese a las quemaduras podía observarse un escudo bellamente bordado en hijos de seda y oro que formaban claramente un águila al vuelo.
—Creo que sé quién es, Ranma dame la linterna.
Lo iluminaron desde los pies que eran enormes, pero no estaban descalzos, sus piernas largas que a pesar del pantalón se notaban musculosas. La cintura era estrecha en contraste con su ancha espalda y los largos brazos prominentes terminados en finas manos de piel blanca que extrañamente lucían unas largas uñas puntiagudas.
Se habían equivocado, sí tenía un rostro, no podían verlo bien porque todo el largo cabello rubio le caía encima.
Akane se agachó sobre él y le volteó la cara con cuidado.
Se dieron cuenta de que tenía dos mechones de cabello rojo colgando de la frente donde una especie de tiara con una preciosa esmeralda brillante lo adornaba ¿Era eso el símbolo de su origen? Akane lo iluminó despacio; era un joven muy apuesto, de no más de veinticinco años y de facciones suaves pero firmes, la nariz era recta y en armonía con sus gruesos labios color cereza.
—Vaya qué apuesto muchacho.
—¿¡Casi nos mata y para ti es apuesto?!
—No... Yo, retiro lo dicho— Dijo poniendo los ojos en blanco—¿Él será el príncipe Águila?
—Me importa muy poco quién sea, este infeliz tiene mucho qué explicar y tú también.
Akane iba a replicar cuando los enormes ojos del rubio se abrieron por completo mostrándoles unos preciosos iris color verde selva.
Ambos chicos se sobresaltaron y antes de poder hacer nada solo una palabra en una grave voz salió del hombre:
—¡Duerman! — Ordenó apuntando a la pareja, mientras que ellos caían pesadamente sobre la tierra.
Notas de la autora: Muchas gracias por estar leyendo esto y por todo el apoyo que me han mostrado en la historia, ya llegamos a lo más interesante ¿Ya saben quién es el príncipe verdad? He de confesarles que el rostro de nuestro príncipe está inspirado en una noticia que me conmocionó en esta semana. En Estados Unidos un verdadero héroe, un niño de seis años salvó a su hermana del ataque de un perro al atravesarse entre ellos, el pequeño dijo: "Si alguien iba a morir, ese debo ser yo". ¿No es impresionante la valentía y el amor de este pequeño? Me conmovió hasta las lágrimas ya que recibió 90 puntadas en su rosto y además estuvo en cirugía el chiquitín es rubio y de tremendos ojos verdes, así que no podía dejar de darle ese rostro al misterioso príncipe, si pueden buscar la nota, el color del cabello, los ojos y la forma de los labios son los de este chiquito, siendo esta mi pobre manera de honrarlo aunque jamás le haré justicia.
Realmente el fic no está demasiado enredoso o misterioso o todo lo terminado con oso, no, mejor dicho, es solo para que se diviertan, les mando muchos abrazos y besos y cuídense mucho ¿Vale? Déjenme sus opiniones porque siempre ¡SIEMPRE! Me encanta leerlos, gracias a Todas Amamos A Ranma y en especial a mi Tía Juany Nodoka porque creo es quien más disfruta este relato.
Beta preciosa yo siempre feliz contigo y más con esta nueva etapa tuya, es un honor ser tu amiga y quererte tanto.
Los quiero mucho y nos leemos pronto.
