¡Muy bonitas madrugadas a todas! Oh sí, hoy me armé de valor y abrí el documento de S.T. y le di rienda a mi limitada imaginación XD Y esto fue lo que salió. Así que espero sea de su agrado y se rían un poco de las desgracias que les pasan a estos pobres chicos. Ya saben, a veces te llueve sobre mojado lol. Y sin más, nos leemos en la siguiente actualización. Matta ne =D
Capítulo 12
Next Stage
Había despertado. Incluso antes de que la alarma de su celular sonara y le demandara ponerse de pie para arreglarse y alistarse para la rutina de preparación que siempre tenía lugar antes de las clases. Sin embargo, no estaba sorprendido de que su cuerpo le traicionara; en primer lugar su organismo ya se había acostumbrado a tal itinerario, segundo y tal vez más importante, el hecho de haber perdido contra Kuramochi, azotaba sus pensamientos sin que lo deseara y no le dejaban estar en paz. Pero los hombres de verdad cumplen sus problemas, ¿no?
—…Ya ha amanecido…—se dijo a sí mismo como intentando convencerse de que el nuevo día había llegado y con ello posiblemente uno de los peores días de su vida. No podía esperarse que el moreno fuera a dejarle las cosas tan fáciles, no cuando existía tanto material al cual recurrir.
Se puso de pie y sacudió la escasa somnolencia que poseía. Se dirigió hacia su escritorio y se dispuso a colocarse las lentillas. Procedió a intercambiar su pijama con el impecable uniforme de béisbol de Seidou. Y antes de abandonar su cuarto con todo lo necesario para la práctica, pasó rápidamente el cepillo por ese rebelde cabello suyo que no quería cooperar con su escasez de tiempo.
Y en el instante en que llegó a las canchas de béisbol supo que el peli verde ya había pensado muy bien cada una de las actividades que le obligaría a realizar durante todo el día.
—Hubieran visto cómo Kuramochi-senpai barrió el piso con Miyuki —obviamente alguien como Sawamura se alegraría de la aplastante derrota que vivió el capitán—. Recuerdo que decía que sería pan comido.
—Yahahahaha…—lo peor es que Youichi estaba igual o más feliz por el logro obtenido—. Espero que hayas descansado bien, Miyuki. Hoy tendrás un día bastante ajetreado —y esas palabras eran una amenaza demasiado obvia para el castaño.
—Esto podría ser problemático…—Haruichi estaba en todo lo cierto. Pero sus comentarios no hacían más que llevárselos el viento. Había algo así como un aura perversa rodeando a Youichi y Eijun; ¿por qué sospechaba que ambos habían planeado meticulosamente los desafíos que Kazuya debía saltear?
—¿Por qué tengo el presentimiento de que mi día será un verdadero infierno? —no necesitó decir nada. Esa cara llena de malicia y esa sonrisa digna de un premio, le mostraron que estaba en toda la razón—. Realmente va a disfrutarlo…
—Bueno, por ahora pongámonos en marcha y empecemos con el entrenamiento —decía tranquilamente el corredor en corto—. En cuanto comiencen las clases te diré lo que vas a hacer durante todo el día —Kazuya se quedó completamente helado. No podía evitarlo. Tragó saliva lentamente y experimentó esa sensación que todos conocen como miedo.
Las primeras clases del día se fueron como agua entre sus manos. Jamás en la vida una mañana se le había ido tan rápido. Y posiblemente nunca sintió desagrado por la idea de que la hora del almuerzo llegara hasta ese día. Lo peor del asunto es que allí estaba Kuramchi, parado frente a su pupitre, con una sonrisa que haría desconfiar a cualquiera que le conociera.
—Pensé que saldrías corriendo de aquí, Miyuki —habló el moreno, examinando sus reacciones con cuidado.
—Sólo dime lo que tengo que hacer —era mejor dar inicio a la tortura.
—Empezaremos con algo simple… De modo que quiero que vayas a la cafetería y me compres unas cuentas cosas —sonaba demasiado perfecto para ser real. Kazuya lo supo en cuanto vio la lista; todo lo que quería era lo que se acababa de inmediato. Sí, justamente había sido mandado a una versión ligera de un matadero humano.
—¿Es todo lo que quieres? —no tenía caso mortificarse. Y tampoco quería alterar su compostura por una petición tan simplona como ésa.
—Por el momento sí —dijo. El castaño se puso de pie, ya con la mirada puesta a la salida de la puerta—. Desayunaremos en la azotea, así que trae a Sora contigo —¿cómo que desayunarían todos juntos?¿Y a quiénes más había invitado? Y que mencionara a la pelinegra no le daba buena espina.
—Mmm…—y tras una rápida mirada al salón de clases se percató de que la aludida se había esfumado; era comprensible, olió el peligro y escapó—. Al final de nada sirvió que recuperara su celular…
Y tal como Miyuki lo predijo, el comprar todos esos aperitivos no fue una tarea fácil ni por asomo. Tuvo que atravesar una masa viviente de hambrientos estudiantes que no querían abandonar sus posiciones de batalla. Asimismo salir de allí con toda la compra requirió de excelentes reflejos y no soltar absolutamente nada.
El primer punto había sido cubierto. Ahora quedaba el otro asunto peliagudo.
—¿Y dónde se supone que la encuentre? —mal momento para darse cuenta de que no tenía el número telefónico de la chica y que le quedaría buscarla manualmente.
—Con que aquí estabas —podría jurar que las coincidencias existían. Sin embargo, el que ella fuera precisamente la persona que le encontrara mientras él tenía el cometido de hallarla, no lo dejaba nada tranquilo.
—Puedo deducir que él te ha mandado hasta aquí —sonrió vivaracho. Ella se limitó a bufar y cruzarse de brazos con mala gana.
—Incluso cuando he recuperado mi celular, de nada ha servido… Miu se ha encargado de pasarle amablemente más cosas a Kuramochi —para amigas como esas para qué quería enemigas.
—Al menos lo mío es por un día nada más —tenía razones de sobra para sentirse feliz y aliviado.
—Por cierto, tengo que hacer algo que seguramente nos incomodará y causará problemas a ambos —esa voz llena de seriedad alarmó al castaño. Y por largos segundos se mantuvieron en mutismo absoluto, intercambiando miradas y aguardando la reacción del otro—. Pero si somos rápidos podremos lograrlo sin que nadie lo note.
Sora no le dio ni tiempo al castaño para hablar. Lo único que podía hacer era seguirle el paso a la presurosa chica que había empezado a correr con dirección a las escaleras que conectaban al segundo piso; tenían que hacerlo si no querían que nadie les prestara la suficiente atención y se percataran de que iban tomados de la mano.
—¡No digas nada! —vociferó antes de que Kazuya ofertara algún comentario burlesco. No estaba para nada contenta con lo que había hecho; prácticamente estaba haciendo que aquella mentira se viera demasiado verídica.
Gracias a que disponían de motivaciones de sobra, lograron llegar hasta la azotea sin ser vistos por más de un puñado de alumnos. Y claramente, ninguno estaba dispuesto a mantenerse tomado de las manos y menos si se tenía a esos dos mirándoles tan felizmente, como si no estuvieran abusando de su buena suerte.
Pero ignoraron lo que fuera que se dijeran con las miradas. Nada como merendar sentados en el suelo y con un mundo de cosas deliciosas.
—Pequeño bribón. ¡Mira que hacer que hiciera semejante cosa en frente de todos! —si Sora no estallaba en esos momentos era porque sabía qué pasaría si se ponía de rebelde.
—Ahí tienes todo lo que pediste —Miyuki pese a todo estaba tranquilo. Una tomada de mano no era la gran cosa; hasta cierto punto era algo leve, considerando lo que Kuramochi podía pedirle hacer.
—Estos pastelillos saben deliciosos —Miu tomó un pequeño empaque, lo abrió y comenzó a degustar su contenido—. Pero ustedes también coman, no se queden allí mirando.
—No sean tímidos —decía cantarían, Kuramochi.
—Te dije un montón de veces que si estabas seguro de lo que apostabas —le susurró al castaño en cuanto vio que ese par empezaron a conversar como si se conocieran de toda la vida—. Y míranos ahora, nos encontramos totalmente a su merced.
—Solamente deja que todos vean esas vergonzosas cosas y no tendrá cómo chantajearte —si todo fuera tan fácil como ello, ya lo hubiera hecho desde un comienzo. Pero no podía ceder, su orgullo y dignidad se lo impedían.
—Estás loco. No dejaré que eso pase —había un detalle sobre todos los demás que no deseaba que se conociera. Desataría demasiadas preguntas que no estaba dispuesta a responder.
—Por cierto, terminando las prácticas iremos juntos a divertimos a un karaoke —la pelirroja sonreía ante la pequeña idea que estaba forzando a realizar a ese par—. Nunca he salido en una cita doble, por lo que me ha apetecido —Sora comenzó con un ligero tic nervioso en su ojo derecho y Miyuki se quedó totalmente callado, ocultando su mirada detrás de sus lentes.
—Tenemos cosas que hacer. No podemos simplemente salir…Si tienen ganas, háganlo ustedes dos —la pelinegra no iba a ser arrastrada. Lucharía hasta el final.
—Ninguno de los dos tiene elección alguna —Kuramochi en verdad tenía que estar disfrutando en tener a ambos bajo su control. Para él estaba siendo uno de los mejores días de su vida.
—Así que buen provecho —solamente ese par podían comer tranquila y armoniosamente, los otros dos suspiraron y empezaron a mentalizarse para el broche de oro que tendría su día.
Y como si el destino mismo se hubiera puesto del lado de Youichi, ese par que intentaba mantenerse alejados en la mayor medida posible, habrían de ponerse a replantearse que en esta vida muchas veces ocurre lo contrario a lo que se está deseando o buscando. Porque solamente así podrían explicarse cómo es que habían sido puestos en el mismo equipo de la clase de matemáticas.
—Esto tiene que ser una broma…—desde que el profesor formó los grupos, todos habían sido obligados a sentarse frente a su respectivo compañero de equipo para comenzar a discutir sobre el proyecto a realizar.
—…Estos son demasiados ejercicios…—Kazuya no estaba exagerando. Lo que tenían sobre el pupitre fácilmente excedía las treinta hojas.
—Y el descarado se está divirtiendo de lo lindo —a Sora le bastó mirar hacia atrás y toparse con un moreno muy complacido por las crueles coincidencias de la vida—. Pero regresando a la clase…—ella también consideraba que lo que les pidió el maestro era una rotunda exageración—. ¿Por qué son tantos?
—Si nos los dividimos será mucho más sencillo —fue su recomendación. Una que apoyaba la oji gris sin dificultad alguna.
—Tenemos hasta la semana que viene para entregarlos, por lo que estoy segura de que lo lograremos.
—Entonces ya está hecho —nada como estar de acuerdo y llevar la fiesta en paz.
Pero las clases continuaron y con ello se llegó una de las asignaturas que provocaba el bostezo de más de uno. Y es que no a muchos les agradaba estar en la clase de educación cívica y menos si se consideraba la muy particular personalidad que tenía la maestra en cuestión.
—Profesora, ¿por qué razón ha traído algo como es0 a clases? —uno de los alumnos se armó de valor y preguntó por esos pequeños animalitos que permanecían dentro de la amplia reja que descansaba sobre el escritorio.
—Muy buena pregunta —su sonrisa alertó a todos—. La educación cívica, no es más que la formación ciudadana. Y por ende, está dirigida a las relaciones sociales, ayudando a fortalecer los espacios de convivencia entre las personas… La cooperación y solidaridad son cualidades que toda persona debe poseer y por eso haremos un trabajo de clase en el cual tengamos que aplicar tan importantes aspectos.
—¿Cuidaremos un cuyo, profesora? —una chica parecía estar más que emocionada al respecto.
—Exactamente, Yonekura-kun —le felicitó—. Pero ya que no he logrado conseguir suficientes, tendremos que formar parejas —tales palabras llevó al parloteo de casi todos—. Así que uno de estos pequeños será asignado por pareja… Tendrán que llevárselo a casa, cuidarlo, alimentarlo y llevarlo consigo a todas partes.
—Eso suena como si…fuera un hijo…—murmuró uno.
—¿No es el matrimonio una estructura social de gran importancia en nuestra actualidad? —clamó—. Es allí donde la cooperación, la solidaridad, la convivencia social y las reglas del ordenamiento toman un gran peso… Se requiere de aptitudes como ésas para sembrar las bases de una relación sana y prospera —alguien estaba sumamente emocionada y ese entusiasmo les saldría caro a todos—. Descuiden, yo me encargaré de decidir los grupos.
—…Me habían dicho que esta mujer es tan voluble cuando está saliendo con alguien o es abandonada por un hombre, pero pensaba que era una exageración —Sora sintió la mirada de la mujer y tragó saliva en cuanto vio que ese dedito índice iba de un lado a otro, buscándole su pareja.
—Me enteré por buenas fuentes de que ustedes dos andan saliendo, así que no tengo el corazón para separarles —esos dos se quedaron completamente helados, sin creer lo que estaban escuchando de la boca de la maestra. Se les había olvidado lo cotilla que podía resultar la mujer—. Yo sé lo que es sufrir por no tener a tu darling a tu lado…Así que no quisiera que pasaran por ese cruel calvario —la comprensión de su maestra iba a ser totalmente contraproducente.
—No, en realidad, usted no tiene que…
—Yuki-chan, por favor, no seas tímida —le guiñó el ojo, como si le diera a entender que eran cómplices de la misma fiebre amorosa.
—Tiene que ser una broma…—Miyuki estaba empezando a creer de que eso del karma de verdad existe.
—¿Qué más podría pasar ahora? —se interrogaban internamente ambos.
El entrenamiento había sido tan largo como era usual, pero por alguna razón se sintió como un simple parpadeo y eso era algo que en cierto modo le molestaba porque sabía que después de que la cena tuviera lugar, un incierto futuro le aguardaría más allá de las puertas de Seidou.
La cena fue de lo más tranquila, sin ninguna petición ni nada. Todo se sentía de lo más normal que inquietaba demasiado al par que se encontraban a merced de los planes de Kuramochi.
Y aquel momento llegó al fin.
—Quiten esas caras de aburrimiento —fue el comentario que recibió a Sora y Miyuki en cuanto estuvieron fuera de la escuela siendo recibidos por el moreno—. Además, ¿por qué has traído esa cosa contigo?
—Tenemos que llevarlo a todas partes. Tú también deberías traer el tuyo contigo —señaló la pelinegra. Ese pequeño cuyo de pelaje satinado y totalmente albo se encontraba de lo más cómodo en el pequeño bolso que llevaba consigo.
—Se lo dejé encargado a Sawamura —ya no sabía quién la iba a pasar peor, o el pobre animalito o el intimidado pitcher.
—Ya han llegado por nosotros —no era la reciente aparición de la pelirroja la que acaparó su atención, sino el vehículo aparcado detrás de ella. Por lo visto alguien había llegado con conductor designado—. ¿Nos vamos ya?
Para dos de los cuatro jóvenes el llegar a un sitio como ése resultaba de lo más extraño. Juraban que nunca antes habían puesto un solo pie en un establecimiento tan llamativo que atraía a un gran número de clientes de todas las edades. Era su primera vez en un karaoke, y aunque no lo admitirían, se les notaba a leguas.
Y mientras ellas se encargaban de hablar con el dueño del establecimiento para pedir la habitación que emplearían, Miyuki y Kuramochi esperaban pacientemente, ignorando a las personas que entraban y salían de allí.
—¿De verdad estás bien? —fue la amable pregunta de Sora para Miu. No estaba del todo convencida ante el comportamiento que tenía.
—¿Por qué lo dices?
—Pues por todo esto —señaló con la mirada al entretenido Youichi que estaba hablando tranquilamente con el castaño.
—Quería salir a divertirme un poco. Y sé que te gustan los karaokes —mencionó con inocencia fingida.
—Con que lo mantengas alejado de mí, me doy por servida.
—Pero si te estás divirtiendo mucho —sonrió con burla.
—¡Claro que no!
—Vamos, vamos, que hemos pedido la habitación por dos horas y hay muchas canciones que quiero que cantemos juntas —no le importaba empujar a su querida amiga con tal de que se dirigiera hacia las escaleras que conectaban a la segunda planta.
Su cuarto de entretenimiento tenía el tamaño correcto y estaba primorosamente decorado para la ocasión. Había una pantalla de plasma en la pared y abajo ese maravilloso equipo de karaoke para la selección de las canciones a interpretar.
Una mesa redonda con el menú del que disponía el lugar y esos cuatro micrófonos listos para ser usados en cualquier momento.
—Pediremos unas bebidas y bocadillos antes de comenzar —claramente la que llevaba la batuta de lo que se iba a hacer era la mismísima pelirroja.
—Mmm… Creo que podría pedir un par de cosas —Kazuya había tomado asiento frente a la ansiosa pecosa mientras examinaba la carta. Eso era mejor que preocuparse por lo demás.
—¿Está bien que le des de comer eso? —curioseaba Kuramochi tras tomar asiento al lado de Miu.
—A Carolyn le gustan las zanahorias —comentó. La cobaya se encontraba más que feliz engullendo su merienda nocturna.
—¡¿Ya le pusiste nombre?!
—…Sabía que haría algo como eso…—murmuraba Funaki—. Siempre termina poniéndole motes bizarros a los animales.
—Claro que no —defendió Sora—. Es el nombre de un personaje sustancial dentro de Presunto Inocente —obviamente alguien como ella no se sacaba las cosas de la manga.
—No debí de haberte obsequiado ese libro…—suspiró—. Pero es lindo que lleves tu amor por las novelas policiacas a ese nivel —su comentario logró que ese par sonrieran con enorme gozo y burla. Y claro, no estaba de más decir que se estaban riendo.
—Es hasta tierno —Youichi y sus atinados comentarios.
—¡Ya elijan sus canciones y dejen de molestar!
Si todo consistía en interpretar un par de canciones y comer, se podía manejar tranquilamente. O esos fueron los ingenuos pensamientos que tuvieron tanto Sora como Kazuya.
—¿Qué significa esto? —la pelinegra miró el título de la canción en la pantalla y el hecho de que le había sido entregado el micrófono tanto a ella como al capitán de Seidou.
—Haremos duetos… El que obtenga la mejor puntuación podrá pedirle a la otra pareja lo que quiera —esas sensuales apuestas que son capaces de hacerte obtener grandes beneficios o hundirte en lo más hondo de la humillación—. ¿Qué dicen? —ella y Kuramochi estaban listos para cualquier riesgo.
—¿Cuál es su respuesta?
—Si nosotros ganamos, ustedes dejarán de meterse en nuestras vidas y obligarnos a hacer su santa voluntad —Yuki quería ser libre cuanto antes y parecía haber encontrado su oportunidad.
—Ey, ey, ¿estás segura? Si perdemos estaremos arruinados —Miyuki era un hombre precavido y no deseaba verse metido en más problemas innecesarios.
—Si no lo hacemos igualmente nos van a seguir fastidiando —habló—. Vamos, tenemos que hacerlo.
—¿Al menos sabes cantar bien? —obviamente esa sonrisa desafiante se burlaba al mismo tiempo que le alentaba a que no se retractara de su posición.
—Esa es mi línea.
—Ya que han aceptado, nosotros comenzaremos —dijo Kuramochi para ambos. Éstos se limitaron a asentir.
Si las apariencias engañan de maravilla. Porque en ningún momento creyeron que ese par congeniaran tan bien para interpretar aquella pista con total armonía. Incluso su puntaje había sido sobresaliente. Por lo que sus posibilidades de llevarse el primer puesto se habían convertido de lo más limitadas.
Para ganar debían trabajar en equipo o perecerían en el intento. Y ese posiblemente era el mayor de los problemas.
—Elijamos sabiamente una canción y coordinemos bien o no obtendremos una buena puntuación —ella sabía de lo que hablaba. Lo único malo es que no sabía cuál pista poner entre las más de 50,000 canciones disponibles.
—Solamente elije una y ya —si para dejar de ser el bufón de Youichi tenía que pulir talentos que seguramente no poseía, lo haría.
—¿Te parece bien ésta? —el titulo se ponía "Endless Tears"—. Tratemos de no cometer errores. En definitiva tenemos que ganarles…Ya no puedo seguir aguantando los caprichitos de estos dos fastidiosos. Tengo que recuperar mi libertad cueste lo que cueste.
—Hasta que estamos de acuerdo en algo —y tras sus palabras, la pista comenzó a sonar fuerte y constante.
—…Although I just parted with you my heart is beating "I want to see you"…The one kiss that day has almost disappeared waiting for your mail…
—Mmm…No lo hace nada mal —felicitaba Kuramochi en cuanto escuchó a Sora mantener su timbre de voz tan impecable como fuera posible.
—…The time limit that will decrease when I meet with you. Cherishing the moment we two are together. Although we have parted, I still want to meet you through my phone I will meet you again…
—Oh, nunca imaginé que alguien como Kazuya pudiera cantar de ese modo. Debo de admitir que me tiene asombrada —elogiaba la pelirroja con toda la sinceridad que su personalidad le permitía—. Hasta la canción parece haberles quedado como anillo al dedo —tampoco perdía oportunidad para aportar su granito de arena a la situación.
La canción dio por concluida. E ignorando magistralmente las miradas socarronas que esos dos les propinaban, se limitaron a contemplar el marcador.
—¡En su cara! —exclamó Sora con la felicidad de un niño que abre sus regalos de cumpleaños. Aunque no era para menos.
—Lo conseguimos —obviamente Miyuki estaba feliz por su logro. Y tal era su estado de ánimo que no dudaron ni un momento en chocar manos para festejar su victoria.
—Si se vieran a ustedes mismos…—las casi murmurantes palabras de Kuramochi llamó la atención de ese par. ¿Por qué empezaron a sentirse incómodos?
—Ahora que al fin les hemos ganado, tendrán que borrar todo archivo sospechoso que tengan sobre mí…y dejar de abusar de nosotros dos —estableció firmemente Yuki. Era momento de poner las cosas claras—. Y también deberán cantar una última canción antes de que nos vayamos.
—…Ha dicho algo muy razonable…pese a todo lo que la hicimos hacer —Youichi estaba a la espera de la resolución de Sora.
—Estaba esperando algo más perverso de tu parte —habló la de pecas.
—Tal vez sólo quiere que se confíen y bajen la guardia…—por alguna razón Miyuki presentía que algo se escondía tras tan "sencilla" petición.
—Ya he elegido la canción de antemano —mencionó tranquilamente—. Y para que no sea aburrido, ¿qué les parece si también le agregamos unos pasos de baile? —alguien estaba demostrando su lado vengativo. ¿Pero se le podía culpar? Estaba en todo su derecho de hacerlo.
—No es algo que no podamos hacer, Kuramochi.
—Por supuesto —la autoconfianza de ese par podría ser su inevitable perdición.
—En realidad eres perversa —Kazuya tenía que mitigar sus ganas de echarse a reír en cuanto miró el título de la canción que ese par debían cantar y bailar.
—¿Te recuerdo que te obligó a lavar toda su ropa sucia y hacer sus deberes de mañana?¿O se te olvidó la parte en que te volviste su manager personal?
—¿Qué estás esperando para poner la canción?
La pegajosa melodía resonaba por cada centímetro del lugar al tiempo que las voces de esos dos intentaban llegar a los agudos tonos que empleaban las cantantes intelectuales de aquella canción. ¿Y qué decir de la coreografía que tuvieron que montar allí mismo? Nunca se imaginaron que ellos hicieran tales pasos tan ridículos.
Si consideraban que Sora era una persona estoica, en ese preciso instante echarían abajo todas esas falsas suposiciones sobre su persona. Ya que se encontraba partiéndose de la risa en conjunto con Miyuki; y es que no había pasado ni un minuto siquiera antes de que la risa les invadiera por completo.
