¡Amigos, gracias por el apoyo con este nuevo fic! ¡Realmente lo agradezco!
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Guest 777. Yo también me acordé del meme cuando escribía eso. Espero ese fic de Hachinai, ¿la Primera Guerra Mundial? Raro, pero se mira interesante, lo esperaré con ansias. A mí también me gusta el KotoUmi, pero es que creo que también HonoUmi es uno de mis favoritos, en el manga realmente se mira que están locas por la otra. ¡Saludos!
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Dobromir. Thanks friend, I'm glad you like the plot. Titanic is a good movie and we'll see how things happen. Regards!
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nadaoriginal. Sí, la película inicia con los exploradores mirando el Titanic, de ahí llega la vieja Rose y les cuenta su experiencia. Habrá saltos de tiempo ya que en la película pasa lo mismo. Espero que disfrutes el capítulo. ¡Saludos!
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Sin más, comencemos…
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10 de abril de 1912.
En el famoso Puerto de Southampton, una gran multitud de gente se hallaba en este mismo lugar.
¿La razón?
Ese día, zarpaba rumbo a Nueva York un gran buque de lujo llamado el Titanic. La compañía White Star Line invirtió mucho dinero en armar aquel barco tan bello y elegante.
En ese entonces, para abordar un barco se dividían en tres clases. La primera clase que era para la gente de dinero, gente de reconocimiento.
Los de segunda clase aun eran personas de nombre, pero no tan lujosas como las de primera clase.
Y, por último, estaba la tercera clase. Para aquel entonces, esta clase era para la gente humilde, normalmente inmigrantes que iban a América en busca del famoso sueño americano.
Dependiendo de la clase, cada habitación era más lujosa.
Volviendo a la era, el Titanic había llamado la atención de muchas personas, las cuales venían a despedir a las personas que viajaban a Nueva York.
- ¡Que buque tan grande papá! – dijo una niña mirando a su papá.
- Así es hija, el barco es muy grande.
En eso, venían varios autos pequeños que, para aquel entonces, eran símbolo de lujo entre las familias.
Uno de los choferes paró y se puso frente a la puerta del auto y la abrió.
Ayudó a una mujer a bajar y cuando bajó, realmente se apreció a aquella misteriosa mujer. Su largo cabello azul marino junto con sus ojos color ámbar, llamaron mucho la atención de muchas personas que estaban en el puerto.
- ¿Es Umi Sonoda? – decían algunas personas viendo a la chica.
Umi llevaba puesto una yukata de color azul marino y su cabello estaba suelto mostrando su bello rostro al mundo entero.
De otro auto, bajó otra señorita que también llamó la atención de muchos. La chica, casi de la misma edad que Umi, tenía el cabello color rojo y este era más corto, llegándole nomás hasta los hombros. Poseía unos ojos color violetas muy bellos y también, para llamar la atención, llevaba un yukata color rojo que se le veía muy elegante.
Ambas chicas se acercaron entre sí y solo miraron el gran buque.
En eso, de los demás autos, bajaban varias personas más. Dos de ellas eran muy conocidas en la zona. Una pareja bajó. La mujer, era idéntica a Umi físicamente, vestida también con una yukata de color azul marino. Y el hombre, de cabellos negros y ojos negros, vestía formalmente un esmoquin.
La otra pareja que bajó eran distintos. La mujer poseía el cabello de color café rojizo, mientras que el señor poseía el cabello color humo y ojos negros.
Estos eran los padres de ambas jovencitas.
- ¿Qué les parece? – dijo el hombre de cabello humo de nombre Gendo Nishikino.
- No veo porque tanto escándalo – dijo Umi mirando hacia el frente – este barco no se ve tan grande como el Mauritania.
- Pueden aburrirte muchas cosas Umi-san, pero no el Titanic – dijo el hombre – este barco mide 30 metros más de eslora que el Mauritania, y es más lujoso.
- Ya veo – Umi solo siguió mirando el barco.
- Tu hija… es difícil de complacer Sora-san – dijo el hombre a la mujer de cabello azul.
- Así es – dijo Sora Sonoda, la madre de Umi – dime Gendo-san, ¿este es el barco que dicen que es insumergible?
- ¡Claro que es insumergible! Ni Dios podría hundir este barco.
- Señor – dijo uno de los oficiales.
- ¿Qué quiere?
- Debe mandar el equipaje a la terminal principal…
- Pongo mi confianza en sus manos señor – dijo Gendo dándole unas libras esterlinas al oficial.
- C-Con gusto mi señor.
- Bien.
Mientras tanto, Umi y la peli roja iban caminando.
- ¿Qué opinas de este barco? – preguntó Umi.
- N-No me importa andar en este buque – dijo la joven.
- Maki, realmente no quiero hacer esto, pero no tenemos opción.
- Sí, odio ser familia de clase alta y todo por ese maldito acuerdo.
- Chicas, hay que abordar rápido el Titanic, el barco zarpará pronto – dijo la señora de cabello rojizo llamada Reina Nishikino.
- Sí, ya vamos madre – dijo Maki con elegancia, aunque lo dijo de mala gana.
Todos los miembros de distintas familias subían por la escalinata hacia los interiores del buque en el que les aguardaba muchas cosas.
Maki y Umi iban tomadas del brazo cada una, esto por indicaciones de la madre de Umi.
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Narra Umi anciana.
Ese… era el barco de los sueños para todos los demás.
Para mí, era un barco de esclavos regresándome encadenada a Estados Unidos. No solo a mí, sino también a Maki.
Por fuera, éramos todo lo que las chicas de clase alta debían ser… pero por dentro… ¡estábamos gritando!
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Sonó una de las chimeneas como si el barco llamara la atención de todo el mundo.
Cerca del puerto, había una pequeña cantina en el que se hallaban varias personas viendo el Titanic, otras estaban bebiendo, en cambio unos cuantos, jugaban cartas.
En una de las mesas, estaban 4 personas jugando, mujeres específicamente. Dos de ellas hablaban sueco, por lo que no se les entendía nada. Las otras dos personas, hablaban perfectamente japonés e inglés.
La más baja llamó a la otra.
- ¡Estás loca Honoka! Apostaste todo nuestro dinero – dijo una peli negra de ojos color carmín.
- Si no tienes nada, no tienes nada que perder – le dijo una chica de cabello jengibre y ojos azules.
- You moron. I can't believe you be tour tickets – dijo una de las otras chicas.
- ¿Elsa? – dijo Honoka mirando a la chica de cabello platino.
- Card.
El juego prosiguió por un rato. Era una gran apuesta, dinero en efectivo y dos boletos de tercera clase del Titanic.
-De acuerdo – dijo Honoka llamando la atención de las tres – el momento de la verdad, está a punto de cambiar la vida de alguien.
- … -
- ¿Nico-chan? – Honoka miró a su amiga peli negra quien, al verla, solo puso las cartas en la mesa mostrando lo que tenía – ¿nada?
- Niente.
- Bien – Honoka miró a la otra chica - ¿Anna?
- … - la otra chica, de cabello castaño, mostró sus cartas – nada. ¿Elsa?
- … - la chica de cabello platino mostró sus cartas y… - ¡Oh no! Dos pares.
- Hm.
- Vaya – Honoka miró a su amiga – Lo siento Nico-chan.
- ¿Lo sientes? ¡No me digas eso Honoka! ¡Apostaste todo nuestro dinero y…!
- Lamento que no vas a ver a tus hermanos y a tu madre en largo tiempo – Honoka al decir eso hizo que Nico abriera grande sus ojos – Lo digo… ¡por qué nos vamos a América! ¡Tengo full amigos!
- ¡No! ¡¿En serio?! – Nico al ver eso comenzó a celebrar mientras tomaba los boletos - ¡Gracias Dios Mio!
Mientras Honoka tomaba el dinero que habían ganado, Anna tomó del cuello de la camiseta a la peli jengibre y cuando parecía que la iba a golpear, esta golpeó a Elsa mientras la insultaba en su idioma.
- ¡Vámonos!
- Maldita bastarda.
- ¡Me voy a América Nico-chan! – ambas jóvenes se abrazaban felices de poder viajar en el Titanic.
- ¡Chicos, me voy a América! – dijo Nico celebrando con varias personas de la cantina.
- ¡Es mejor que se den prisa! – dijo un señor – El Titanic zarpa en 5 minutos.
- ¡Demonios! – dijo Honoka - ¡Toma todo Nico-chan!
- Sí – ambas jóvenes metieron todo el dinero en los sacos que llevaban como mochilas y se apresuraron a salir de ahí.
Ambas chicas corrían como locas por el puerto rumbo a la escalera.
- ¡Viajaremos como la realeza Nico-chan!
- ¿Lo ves? ¡Es mi destino! Te lo dije Honoka, ¡me voy a América a hacerme millonaria!
- Vamos.
- Estás loca estúpida.
- Soy estúpida Nico-chan, pero tengo los boletos.
Cuando iban llegando, vieron que el pasaje para tercera clase se estaba quitando.
- ¡Esperen! ¡Somos pasajeras! – gritó Honoka deteniendo a los guardias.
- ¿Ya pasaron por la inspección? – preguntó el oficial en la puerta del barco.
- Sí, y no tenemos piojos, somos de América – dijo Honoka tratando de sonar fuerte.
- Bien, suban a bordo.
Y ambas chicas subieron a bordo del barco mientras corrían hasta la cubierta.
El barco estaba por zarpar y entonces ambas llegaron a una de las barandas mientras todo el mundo se despedía de la gente en el puerto.
- ¡Adiós! – gritó Honoka a las personas que despedían a los pasajeros del Titanic.
- ¿Conoces a alguien?
- No, pero no importa – respondió la oji azul – adiós, nos vemos.
- ¡Nunca voy a olvidarte! – siguió el juego Nico despidiéndose de la gente.
El momento había llegado. Las tres hélices que movían al Titanic finalmente se activaron y dieron rumbo a la travesía.
El barco finalmente comenzó a moverse ya listos para ir rumbo a su destino.
Mientras tanto, Nico y Honoka buscaban sus habitaciones.
- ¿Es por aquí Honoka?
- Sí, voy bien – Honoka miraba las habitaciones por el número – 360… 361, oh es aquí.
Ambas chicas entraron.
- ¿Cómo están? Honoka Kousaka – saludó la peli jengibre a otras chicas dentro.
- Hola, Nico Yazawa – saludó la peli negra mientras se subía a la cama de arriba. El barco contaba con literas para los de tercera clase.
- ¡Nico-chan! ¿Quién te dijo que te dormirías arriba? – dijo Honoka haciéndole cosquillas a la peli negra quien luchaba con su amiga para que la dejara en paz.
Mientras que las otras dos chicas…
-Where are Anna and Elsa?
En primera clase…
Los señores Nishikino y Sonoda miraban su sala de estar.
-Esta es su cubierta de paseo privada – decía uno de los mayordomos a los señores - ¿Necesitan algo?
- No gracias – dijo Gendo.
- Bueno, con su permiso, me retiro.
Mientras que en la habitación…
- ¿Este?
- No.
- ¿No prefieres este Umi? – dijo Maki señalando una de las pinturas que estaban exhibiendo – tiene muchas caras.
- Me gusta – dijo Umi mirando el cuadro.
- Veo que les gustan mucho estas pinturas – habló Kenji Sonoda, padre de Umi.
- Sí, son muy bonitas.
- ¿Y de que artistas son?
- Umi me ha dicho que son de un tal Picasso.
- ¿Picasso? – dijo Kenji – nunca he escuchado de él, no creo que sea famoso nunca.
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Narra Umi anciana.
Esa noche del 10 de abril, el Titanic arribó a Francia.
En Cherburgo, subió una de las mujeres que había causado sensación estos últimos tiempos. La mujer, de nombre Elisa Ayase, era una mujer de descendencia rusa que venía junto con su hija, Eli Ayase, y venía junto con su mejor amiga, Nozomi Tojou.
- ¡Qué bien se mira el barco! – dijo la señora Ayase, de excelente cuerpo, cabello rubio claro y ojos azules pálidos – No iba a esperarte todo el día hijo.
- Lo siento señora Ayase – dijo uno de los mayordomos cargando las maletas de la familia Ayase y la de Nozomi.
Su esposo había encontrado petróleo en las costas de la aquella entonces Unión Soviética y como los terrenos eran suyos, se hizo de una fortuna grande. La pequeña Nozomi Tojou era hija de la mejor amiga de la señora Ayase, por lo tanto, como la madre de Nozomi estaba enferma, le pidió a Elisa-san que llevará con ellas a Nozomi, por lo que aceptó con mucho gusto. Es más, Nozomi y Eli no querían separarse por nada, parecían una linda pareja para tener 18 años en aquel entonces.
Mamá llamaba a estas mujeres "nuevas ricas".
Al día siguiente navegábamos por el oeste de la costa de Irlanda con nada más, que mar frente a nosotros.
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Los oficiales del barco, miraban con gran belleza el mar azul que se presentaba, acompañado de un cielo azul, le daba un toque de romanticismo y belleza al lugar.
En eso, uno de los oficiales miró cuando el capitán del barco, el famoso capitán Edward John Smith, se acercaba a él.
-Llévelo al mar señor Murdoch. A toda velocidad.
- Sí señor – el oficial se retiró contento mientras el capitán miraba el paisaje muy feliz.
Las máquinas del barco que daban la velocidad al barco aumentaron hasta darle al máximo para que el barco fuera a todo lo que daba.
El Titanic comenzó a surcar los mares a toda velocidad.
Honoka y Nico que estaban en la proa del barco, fueron directo a la punta del navío a ver como este navegaba con máxima velocidad.
- ¡Mira Nico-chan! – dijo Honoka señalando al agua – Delfines.
- ¿Delfines? – Nico miró hacia donde Honoka señalaba y efectivamente miró eso - ¡Increíbles!
- ¿Lo ves? Ahí hay otros.
- Son lindos – la peli negra se dio cuenta de lo que dijo – p-pero no son tan lindos como yo.
- Lo que digas – Honoka solo rodó los ojos.
El barco seguía su curso y eso emocionó más a ambas chicas.
- ¡Es genial! – gritó Honoka.
- Ya puedo ver la estatua de la libertad – dijo la peli negra – muy pequeña por supuesto.
Mientras el capitán Smith miraba orgulloso el mar, Honoka se paró sobre el barandal y con todo pulmón, gritó a los 4 vientos y a los 7 mares.
- ¡SOY LA REINA DEL MUNDO!
- ¡Allá vamos Estados Unidos!
El Titanic siguió su curso, navegando por el Océano Atlántico rumbo a su destino… Nueva York.
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Continuará…
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El barco zarpó a Nueva York.
Puede que la trama ahora esté algo confusa, pero es que más adelante explicaré todos los cambios que hice con respecto a la película.
Sin más, este ninja se despide.
Bye.
