Partiendo rumbo a aguas más profundas…

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Guest 777. Honoka y Nico llegaron al puro estilo de Inglaterra XD. Respecto a lo del dato, también lo leí desde el año pasado en el canal de GENIAL y me dio bastante curiosidad y resultó ser cierto. Quien sabe, a lo mejor fue una explosión que hundió el barco. Hace poco dieron la noticia que un submarino estadounidense chocó el Titanic. Por cierto, ¿sabías que había un mexicano y un japonés a bordo del Titanic cuando naufragó? ¡Saludos!

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nadaoriginal. Honoka y Nico entraron al barco de la misma forma que Jack y Fabricio, no tanto como Umi y Maki que son de primera clase. Lo de Anna y Elsa lo hice porque en la película, Jack y Fabricio le ganan los boletos a dos tipos que se llaman Olaf y Sven, entiendes la referencia XD. ¡Saludos!

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Sin más, comencemos…

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El Titanic, era considerado por muchos y más por su propio dueño, como el barco más grande construido por el hombre en la historia.

Ahora mismo, estábamos en la sala de primera clase, en donde se hallaban varias de las personas más ricas del mundo, las más poderosas e influyentes.

En una de las mesas, se hallaban los miembros de las familias Nishikino y Sonoda, y como es más que obvio, estaban Maki y Umi, una sentada al lado de la otra.

Mientras comían, sus padres hablaban entre sí y con otros grandes del Titanic. No solo eso, también en la mesa se hallaba Elisa Ayase junto a su hija Eli y su mejor amiga Nozomi. Aunque para los señores Nishikino y Sonoda no era tan agradable la presencia de esa nueva rica, como les decían ellos, para las señoras era más agradable ya que hablaban con ella.

Nozomi y Eli hablaban entre sí, mientras que Umi y Maki solo medio daban un comentario y volvían a estar en silencio.

En la mesa, se hallaban dos personas más que eran de gran influencia. Se hallaba un señor de cabello castaño oscuro y con bigote de nombre Joseph Bruce Ismay, quien era ni nada más ni nada menos que el Presidente de la White Star Line, la compañía dueña del Titanic.

El otro, era un señor de cabellos negros y ojos del mismo color de nombre Thomas Andrews, quien era el arquitecto y constructor del barco.

- ¡El Titanic es el vehículo más equipado y resistente del mundo! – decía el señor Ismay – Nuestro constructor lo diseñó desde la quilla.

- V-Vamos – dijo algo sonrojado el señor Andrews – es verdad que yo lo armé, pero la idea en sí fue del señor Ismay. Él imaginó un buque grande en escala y que fuera tan lujoso en su mobiliario que su supremacía jamás podría ser retada.

- Eso es increíble Andrews-san – decía Gendo mirando al constructor.

Mientras hablaban, Umi dejó a un lado su comida, la cual era costilla de cerdo al vapor, cosa que ella detestaba.

-Umi – llamó la señora Sonoda a su hija – sabes que no me gusta que dejes tu comida a un lado.

- Lo siento, pero es que ya no quiero – dijo en voz baja.

- Umi, comete el plato, no ves que das mala impresión.

- Tsk – la peli azul menor chasqueó los dientes, pero de suerte no fue escuchada por su madre quien solo desvió la mirada algo enojada por el mal ejemplo de su hija. Maki al ver esto, supo reaccionar.

- Yo aún quiero costilla – la peli roja tomó el platillo de Umi y comenzó a comer mientras era observada por su padre, quien se vio un poco extrañado de ese comportamiento de su hija.

La señora Ayase notó este ambiente tenso y supo que debía hacer algo por las dos menores.

- ¿Quién fue el que pensó en el nombre de Titanic? – la mujer de descendencia rusa preguntó a los dos señores. ¿Fue usted Bruce-san?

- Sí, fui yo – dijo el Presidente de la White Star – Quería transmitir el tamaño puro y el tamaño significa estabilidad, lujo y, sobre todo, fuerza.

- Hay algo que me he querido preguntar – dijo Umi.

- Adelante señorita Sonoda.

- El barco es grande, pero no cree que no hay suficientes botes salvavidas en caso de un accidente – dijo la peli azul.

- Yo también pensé en eso, en caso de un hundimiento, no habría suficientes botes salvavidas para todos los tripulantes.

- Maki, Umi-san – la señora Nishikino miró algo molesta a ambas jóvenes.

- Con permiso, nos retiramos – dijeron ambas levantándose de sus asientos y saliendo de la sala de primera clase algo molestas.

En la cubierta del barco…

Muchas personas, en especial personas de tercera clase miraban la maravillosa vista del océano, la cual era increíble e imposible de describir.

Honoka se hallaba dibujando en unas hojas de papel, el dibujo de uno de los señores que se encontraban ahí con su hija. La peli jengibre se notaba que tenía un gran talento en el dibujo.

- ¿No crees que el barco es lindo? – dijo Nico a un chico que estaba ahí.

- Sí, es un barco irlandés – dijo el joven.

- ¿No es inglés?

- Fue hecho en Irlanda. 15 mil irlandeses lo construyeron, les digo porque yo estuve ahí – decía el chico de cabellos cafés y ojos del mismo color – este es sólido como roca, puras manos irlandesas amigo.

En eso, algunos oficiales paseaban a algunos perros.

- ¡Ja! Típico, los perros de primera clase vienen a ensuciar aquí – dijo el joven.

- Eso nos indica nuestro sitio que ocupamos en todo esto.

- ¿Podemos olvidarlo? – el joven se acercó a Honoka y se presentó – soy Joan Fábregas.

- Honoka Kousaka.

- Soy Nico Yazawa – se presentó la peli negra.

- Hola – saludó el joven a la joven – dime Honoka-san, ¿ganas dinero con tus dibujos?

La peli jengibre no respondió ya que miró hacia arriba y miró algo que la dejó sin palabras.

Sus ojos celestes no despegaron la vista de la que sería una gran persona en su vida.

De cabellos azules oscuros, tan bellos como el agua y su cuerpo vestido con un yukata que combinaba con su cabello y unos ojos dorados como el más lujoso tesoro de oro.

Joan notó la mirada perdida de Honoka y miró hacia donde la peli jengibre veía. El joven notó a la mujer que veía Honoka.

Nico notó eso y agitó su mano derecha en la cara de Honoka, pero esta no reaccionó ya que seguía perdida viendo a la peli azul.

- ¿Qué les ves? – dijo Nico – no es para tan…

Las palabras murieron en la boca de la peli negra al ver como detrás de la peli azul aparecía una peli roja de buen cuerpo, también vestida con yukata que combinaba con su cabello y unos ojos color morado que daban una mirada como la más bella amatista del mundo.

Ambas chicas de primera clase miraban el mar desde el balcón de la planta superior mientras que Honoka y Nico no podían despegar la imagen de ambas jóvenes.

Joan sonrió un poco y solo se dirigió a ambas jóvenes.

- ¡Ah! Olvídenlo chicas – dijo Joan – unas chicas de la nobleza como ellas jamás se fijarían en alguien como ustedes.

A pesar de las palabras de Joan, dichas sin mala intención, Honoka y Nico no despegaron la mirada de Maki y Umi, quienes notaron de lejos que alguien las veía. Medio voltearon la mirada y notaron a Honoka y Nico quienes las veían fijamente.

Los cuatro pares de ojos conectaron y solo se miraron por unos cuantos segundos.

Joan se río un poco de la situación de ambas jóvenes, se notaba que alguien les había arrebatado el corazón.

En eso, los señores Sonoda y Nishikino les dijeron algo a Umi y Maki y las llevaron de vuelta adentro.

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Narra Umi anciana.

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Vi toda mi vida como si ya la hubiera vivido.

Un desfile interminable de fiestas y bailes elegantes, yates y partidos de polo.

Siempre la misma gente y la plática superflua.

Maki y yo sentíamos que estábamos en el borde de un enorme precipicio sin nadie que nos jalara hacia atrás.

A nadie le importábamos o nadie tan siquiera nos notaba.

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En eso, después se notó a dos chicas en yukata correr por los pasillos del barco.

Dos destellos color azul y rojo iban a gran velocidad sin importarles si chocaban con alguien o hacían algún escándalo.

Estaban hartas de esa vida y realmente se veía que no soportaban más.

Aunque se veía que la que corría más rápido, era la peli azul quien iba botando una que otra lágrima mientras que la peli roja la seguía, como si tratara de darle alcance.

La carrera llegó hasta la popa del barco, en el que de suerte no había nadie, o al menos eso pensaban.

En una de las bancas, se hallaban Honoka y Nico mirando el cielo nocturno. Realmente era una vista hermosa del firmamento tan claro de esa fría noche de abril.

- ¿Qué opinas de la vista de esta noche Nico-chan?

- Se ve bien, aunque muchas veces las cosas no son como parecen.

- ¿Por qué lo dices?

- ¿Te imaginas que esas estrellas… fueran almas que nos ven desde el cielo?

- Te cae – dijo impresionada la peli jengibre – yo siempre pensé que eran una especie de bolas de gases que estaban a mucha distancia de nosotras en el espacio.

- Honoka, deberías dejar de comer un poco de la comida del barco, te está haciendo alucinar.

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Umi finalmente llegó a la entrada de la popa, un poco lejos aún de Honoka y Nico, pero la peli azul se cansó de correr por lo que se dispuso a tomar algo de aire.

- ¡Umi, ¿Qué haces?! – dijo Maki algo molesta y tratando de recuperar el aire perdido.

- Estoy harta de esto Maki – dijo Umi quien botaba algunas lágrimas.

- Pero esta no es la forma de solucionar las cosas – le reprochó la peli roja - ¿en serio haciendo esto estarás feliz? ¡Puedes morir!

- ¿Tú también quieres hacer esto?

- ¿Qué?

- Maki, sé muy bien que tu no quieres nada de este matrimonio – la peli azul hablaba mirando fijamente a su amiga – sabes más que yo que todo esto es una maldita farsa.

- Ya lo sé – Maki bajó la mirada – eres mi mejor amiga Umi, pero no te quiero de ese modo.

- Yo tampoco Maki – dijo Umi – pero ya no soporto todo esto de la primera clase, estoy cansada de tanto lujo, de tanta regla que debe uno seguir… estoy harta.

- Yo también – Maki parecía haberse estado conteniendo todo este tiempo ya que algunas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos – mis padres… solo piensan en ellos, nunca me preguntaron sobre mis sueños ni nada.

- Imagínate yo – dijo la peli azul en el mismo estado de su amiga – desde artes marciales, entrenamientos de lucha, elegancia… desde que mi hermana renunció al apellido Sonoda he vivido una vida miserable, aunque viva llena de lujos, para mi toda esa mierda no es nada.

- C-Creo que te comprendo.

- No hay nada que discutir – dijo Umi quien se dirigió hacia la entrada de la popa del barco – sabes a lo que voy ¿no?

- … - Maki no respondió y solo siguió a Umi.

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Mientras Honoka y Nico habían terminado de pelear, decidieron cerrar un poco los ojos y descansar un poco.

Hasta que…

Umi pasó corriendo junto con Maki para llegar lo más pronto a la popa. Honoka despertó de su pequeño descanso al escuchar los pasos de Umi y al ver que iba con Maki, despertó a Nico quien iba a reclamarle, pero notó también a ambas chicas de primera clase correr por lo que con Honoka fueron a ver qué pasaba.

Umi y Maki llegaron a la baranda de la popa en la que era finalmente la parte final del buque.

Ambas jóvenes, con lágrimas en los ojos, miraban el océano que había dejado atrás a bordo del Titanic y solo miraban las aguas que recorrían.

Sin nada que pensar y sabiendo de la espantosa vida que les quedaba si se quedaban aún con vida en el barco, Umi y Maki se pasaron la baranda de seguridad y solo se pusieron enfrente, estaban dispuestas a saltar del barco.

- ¿D-De verdad quieres hacer esto conmigo Maki?

- T-Tengo miedo Umi, pero sé que, si me quedo más en este mísero barco, soportaré una vida miserable solo para cumplir los caprichos de mis padres.

- Y-Yo también – Umi comenzó a llorar mirando el mar – no quise esta vida Maki, quisiera haber sido como mi hermana y poder liberarme de estas malditas cadenas de la riqueza.

- Estamos iguales, odio esta vida de rica.

Ambas jóvenes estaban frente a frente con un destino que las llevaría a otro mundo, pero en eso, se miró dos siluetas detrás de la baranda.

- ¡No lo hagan! – gritó una de las chicas detrás de Umi y Maki.

Ambas ricas miraron hacia atrás y vieron con sorpresa a Honoka y Nico.

- ¡No se acerquen! – dijo Umi.

- También se los pido, no se acerquen más – dijo Maki.

- Vamos, deme su mano señorita, la jalaré aquí – Honoka trató de acercarse a Umi.

- Yo también la ayudaré a usted – Nico trató de acercarse a Maki.

- ¡No! – dijeron ambas – quédense donde están.

- P-Pero…

- Se acercan un poco más…

- …saltaremos.

- … - Honoka solo miró a Nico quien supo lo que su amiga tramaba.

- … - Umi y Maki miraban a las otras dos chicas con interrogación.

- No, sé que no lo harán – dijo Nico para impresión de las dos.

- ¿Qué quieres decir con que no lo haremos? – dijo Maki – no presumas de decirme que haré, tu no me conoces.

- Ya hubieras saltado entonces – dijo la peli negra para sorpresa de la oji morado.

- ¡Nos están distrayendo! ¡Váyanse! – dijo Umi haciendo que Honoka no retrocediera.

- No lo haré – dijo Honoka – además, ya estoy involucrada ¿verdad Nico-chan?

- Sí.

- Si ustedes saltan, pues…

- …deberemos saltar a rescatarlas.

- No sean tontas, se matarán.

- Fui muy buena en la escuela para natación – presumió Nico mientras se quitaba parte de su ropa junto con Honoka.

- La caída las matará.

- Sí, dolerá, no estoy diciendo que no – respondió Honoka.

- A decir verdad, lo único que nos preocupa es que el agua esté tan fría.

Umi y Maki solo miraban a Honoka y Nico con sorpresa, más por lo dicho por Nico sobre el agua.

- ¿Q-Que tan fría es el agua? – preguntó Umi.

- Helada – respondió Honoka – quizá poco para congelarse.

- … - Umi quedó callada por eso.

- El agua de cuando una vez fui a Francia, era tan helada que pega como 1000 cuchillos en la piel, y se lo digo señorita, el agua de ahí abajo, de la que estamos pasando, es realmente helada, lo digo por experiencia.

- No queremos saltar por ustedes – dijo Nico – pero no tendremos opción si deciden saltar.

- Por eso, queremos que nos saquen de este embrollo, esperando que ustedes reconsideren y vuelvan al lado seguro del barco.

- Están locas – reprocharon ambas chicas de yukatas.

- Eso me dicen muchas de mis antiguas amigas, pero… - Honoka miró al cielo un poco – con todo el respeto que se merece señorita, yo no soy la que está colgada de la popa del barco.

- Eso mismo le digo a usted señorita Tsundere – dijo Nico a la peli roja quien desvió un poco la mirada.

Umi y Maki pensaron un poco las cosas, realmente estaban muy confundidas.

-Vamos, deme la mano señorita – dijo Honoka a Umi, lo mismo Nico a Maki quienes reconsideraron las cosas y comenzaron a voltearse lentamente hacia la dirección contraria para tomar la mano de ambas chicas.

Umi y Maki se voltearon y miraron a sus "salvadoras".

-Soy Honoka Kousaka.

- Y yo Nico Yazawa.

- Umi Sonoda.

- Maki Nishikino.

Mientras las chicas trataban de subir por la baranda, las sandalias que llevaban, estaban algo resbalosas, o tal vez fueron los tubos por la humedad del frio, pero las dos resbalaron y quedaron colgando, solo tomadas por las manos de Nico y Honoka.

- ¡Sujétese con fuerza! – gritó Honoka a Umi.

- ¡No te vayas a soltar! – dijo Nico a Maki.

- ¡No nos suelten por favor! – dijeron ambas chicas con varias lágrimas en los ojos.

Honoka y Nico batallaron por subir a Umi y Maki hacia arriba, pero les costaba trabajo ya que realmente era algo pesado y difícil de hacer.

- ¡No me suelte por favor! – suplicó Maki a Nico.

- ¡No te preocupes, no lo haré!

- ¡Por favor, no te vayas a soltar! – Honoka le dijo a Umi.

- ¡Ayúdame, por favor! – gritó Umi siendo escuchada por algunos oficiales de la White Star que pasaban por ahí.

Honoka y Nico pusieron todas sus fuerzas para subir a Umi y Maki de vuelta a la popa y finalmente lo lograron, pero cuando las jalaron de regreso, las cuatro cayeron en una posición algo comprometedora, Honoka encima de Umi y Nico encima de Maki.

Al llegar los oficiales de la White Star Line, notaron la escena con distintas opiniones.

Pero no pudieron interpretarlo de otra forma la escena, ya que al notar la posición en la que estaban las 4, más ver como las sandalias de Umi y Maki estaban regadas por parte de la popa, pensaron mal de todo esto.

- ¡Den un paso atrás ustedes dos y no se muevan! – dijo uno de los oficiales a Honoka y Nico mientras se levantaban lentamente – busquen al sargento de marina.

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Un poco después…

Umi y Maki estaban sentadas en una banca envueltas en una manta, estaban sus padres con ellas mientras que el sargento de marina tenía a Nico y Honoka esposadas.

- ¡Esto es totalmente inaceptable! – dijo el señor Sonoda mirando a la peli jengibre - ¿Por qué creíste que podías tocar a mi hija cuando ya está comprometida?

- Con la mía también pasa lo mismo – habló el señor Nishikino – eres demasiado lista para atreverte a hacer algo así.

- … - ambas jóvenes desviaron la mirada.

- ¡Mírenme basuras!

- ¡Papá, basta! – gritaron Umi y Maki al mismo tiempo llamando la atención de todos.

- Hija – dijeron las madres de ambas jóvenes.

- Fue un accidente.

- ¿Accidente? – dijeron incrédulos los señores - ¿a eso le llaman accidente?

- Sí, ¿verdad Maki?

- S-Sí, y estúpido para variar.

- ¿Cómo así?

- Umi y yo nos asomamos para ver la vista del mar por la popa y resbalamos.

- ¿Se resbalaron?

- Sí – dijo Umi mirando de reojo a Honoka – habríamos caído por la borda, pero…

- Kousaka-san y Yazawa-san nos rescataron a tiempo – finalizó Maki.

- ¿Cómo se les ocurre ver el mar desde la popa?

- Al parecer las máquinas y las mujeres no combinan.

- ¿Así fue como sucedió esto? – preguntó el sargento de marina a las jóvenes.

- S-Sí, eso pasó – dijo Honoka asintiendo con Nico.

- Entonces son unas heroínas – dijo uno de los oficiales.

- Muy bien chicas – des esposaron a ambas jóvenes.

- Mírate Umi, debes estar helada – dijo el padre de la peli azul.

- Tu también Maki, vamos adentro.

- ¿No creen que ambas jóvenes se merecen una recompensa? – dijo uno de los oficiales a los señores.

- Sí padre, nos salvaron, por lo menos hay que hacerles algo.

- Tiene razón Umi, hay que recompensarles – ahora fue Maki.

Ambos señores se miraron entre sí y supieron que no podrían hacer nada.

-Está bien – el señor Nishikino se acercó a Honoka y Nico – como recompensa, vendrán mañana a una cena de honor en la sala de primera clase ¿de acuerdo?

- S-Sí.

- Bien – Gendo se retiró llevándose consigo a Maki y Kenji a Umi.

Honoka y Nico miraban a ambas chicas irse y solo las veían alejarse mientras unas sonrisas se formaban en sus caras.

Unos momentos después…

Umi se hallaba en su habitación mirándose al espejo y recordando todo este asunto, pero en eso, alguien tocó la puerta.

- ¡Adelante!

- Permiso Umi.

- Maki, sabes que puedes entrar sin pedirme permiso.

- Lo sé, pero es que quería hablar contigo.

- ¿De qué?

- Mira, seré breve, papá notó que has estado melancólica, y me pidió que te diera esto – Maki extendió un presente envuelto en una caja de color azul.

- ¿Q-Que es esto Maki?

- Un regalo de mi padre que debe ser que te lo entregue yo.

- Conociendo a Gendo-san ya sé que es lo que trama.

- Imagínate.

- ¿Qué es?

- Ábrelo y verás.

Umi procedió a abrir el regalo y enseguida notó de que se trataba.

- ¿M-Maki?

- O-Oye, no me mires así.

- L-Lo siento, es solo que un regalo de esta magnitud…

- Lo sé, pero mi padre insistió mucho en que te lo diera como regalo de eterno amor y ya sabes la regada en paja que se da mi padre.

- Lo sé.

- ¿Qué opinas?

- No te mentiré, es muy bello.

- Se llama… The Heart of the Ocean, o mejor conocido como… el Corazón del Mar.

Umi sostenía en sus manos un diamante en forma de corazón, el cual era de un bello color azul marino, casi igual al cabello de Umi.

- ¿Cómo tienen este diamante?

- Ha estado en mi familia durante un tiempo – explicó la peli roja – 56 quilates para ser exactos. Lo portó el rey Luis XVI y era llamado le Coeur de la Mer.

- El Corazón del Mar.

- Sí – ambas jóvenes rieron por esto.

El barco solo siguió tranquilo su rumbo con mucha calma ese día.

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Continuará…

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Las cosas se tornarán más bellas a partir de aquí. Sé que no incluí el NozoEli, pero tendrá protagonismo el próximo capítulo, lo aseguró.

Espero que hayan disfrutado el capítulo.

Sin más, este ninja se despide.

Bye.