Más días, más frio hace en el Atlántico.
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Guest 777. Jeje, me alegra que te haya gustado la inclusión de Joan fue algo que se me ocurrió de repente. Vaya… sé que la Revolución Mexicana fue algo horrible, he leído en artículos sobre ella y realmente la pasaron mal. Aquí en Honduras pasamos por la guerra del futbol en 1969 y el golpe de estado en 2009. ¡Saludos!
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nadaoriginal. Jejeje, sí, casi mueren. En la película fue así y Jack la salvó a tiempo. Fue algo difícil esta parte ya que tuve que dividir los diálogos para que todo quedara bien. Lo del NozoEli, te prometo que saldrá, lo del RinPana… ya sabremos. ¡Saludos!
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Sin más, comencemos…
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Al día siguiente…
Las cosas fueron más calmadas para Umi y Maki. Por suerte, todo el intento de suicidio, solo quedó en eso, un intento. Sus familias se creyeron por completo lo del accidente y nunca sospecharon que en realidad ambas chicas intentaron quitarse la vida.
En uno de los cuartos de la primera clase, se hallaban dos personas o, mejor dicho, dos adolescentes durmiendo juntas en la misma cama. Pero no piensen mal, todo estaba normal en el enorme sentido de la palabra.
En la cama, dormidas juntas, se hallaban las jóvenes Nozomi Tojou y Eli Ayase.
La brisa marina era algo tibia, por lo que la rubia fue la primera en despertarse y al ver a su lado, notó a su mejor amiga dormida, cosa que provocó un sonrojo en sus mejillas.
El ver el calmado y bello rostro de la peli morada, le daba un toque de calma a Eli. Nozomi era bella y dormida parecía un bello animalito indefenso, pero a la vez transmitía una armonía muy extraña.
Pero como todo lo bueno termina, la peli morada comenzó a despertar de su sueño y al abrir los ojos, miró unos bellos orbes azules, tan bellos como el cielo que les adornaba.
-Buenos días dormilona – dijo Eli con una sonrisa.
- Buenos días Elicchi.
- Veo que dormiste bien.
- Sí, dormí de lo mejor.
- Me alegro – en eso, Eli miró al reloj de la habitación – veo que nos despertamos algo tarde.
- ¿En serio? – Nozomi hizo lo mismo y miró la hora - ¿las 9 de la mañana?
- Sí, creo que mucha comida le da un sueño infernal a uno.
- Por suerte no engordamos Elicchi.
- Que suerte tienes Nozomi, toda la grasa se te va al pecho.
- Vamos Elicchi, tú no te quedas atrás – dijo Nozomi mientras ambas se levantaban – por cierto, ¿Dónde está Elisa-san?
- Ahora que lo mencionas, no sé dónde estará mamá.
- Conociéndola, debe estar por ahí viendo el mar, sabes que a ella le gusta el mar.
- Mamá ha sido siempre un caso, lo malo que tu mamá no haya venido con nosotras.
- Sí, es una lástima – Nozomi bajó un poco la mirada.
- Vamos Nozomi, apuesto que ella está bien, sabes que no podía hacer nada por afectar su salud. El venir en el Titanic solo habría empeorado su condición.
- Sí, tienes razón Elicchi, solo que me pregunto como estará ahora.
- ¿Sabes? Podemos ir a la estación de radio.
- ¿A la radio?
- Sí, podemos hacer que le manden un mensaje a ella.
- ¿Cómo?
- A través del código morse – dijo Eli – ellos mandan mensajes a varias personas del mundo, a lo mejor pueden mandarle un mensaje a tu mamá y le explicas que estamos bien.
- Gran idea Elicchi, por eso te quiero.
- Yo también te quiero – dijo Eli quien recibía un abrazo de parte de su amiga.
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A esa misma hora, en la cubierta del Titanic…
Umi y Maki se hallaban caminando por la cubierta viendo el azul del océano. Ahora iban con yukatas diferentes al día anterior. Esta vez, Umi iba con una de color verde limón, mientras que Maki iba con una morada. Obviamente eran el centro de atención debido a su belleza y elegancia, aunque ellas aún no se acostumbraran a esto.
Mientras ambas caminaban, notaron de lejos a sus dos salvadoras que las rescataron la noche anterior.
Nico y Honoka iban platicando algunos temas aleatorios, que no notaron cuando Umi y Maki se les iban acercando.
-Buenos días Kousaka-san, Yazawa-san – saludó Umi detrás de ellas seguida de Maki.
- ¿Eh? – Honoka volteó la mirada junto con Nico – b-buenos días Sonoda-san, Nishikino-san.
- Veo que ya están despiertas.
- Sí, Nico-chan y yo decidimos venir a dar una vuelta y ver el océano.
- Mejor dicho, tu no dejabas de insistir de que viniera contigo a la cubierta porque no querías perderte.
- ¡Nico-chan!
- Vamos, si no hubieras insistido tanto, quizás hubiera ido con Joan-san a tomar un trago.
- ¿Joan-san? – preguntó Maki un poco extrañada.
- ¡Oh! Lo lamento, no lo conocen, es un muchacho que conocimos hace poco.
Mientras pasaban los minutos, las 4 chicas iban caminando por la cubierta mientras hablaban sobre sus vidas.
- ¿Por qué están en este barco? – preguntó Umi a Honoka.
- Eso también quisiera saber – dijo Maki mientras miraba a Nico.
- Hace tres años que estoy sola – dijo la peli jengibre – mis padres murieron en una epidemia de gripe que pegó en el lugar en el que vivía. Mi hermana también se fue con ellos. No tenía otros parientes ya que mi abuela había muerto unos años antes. Eso fue cuando estaba en Japón. Viajé por todo el mundo, incluso estuve en Estados Unidos hace dos años, ese fue mi primer destino. Desde entonces no he vuelto.
- Vaya – Umi puso una mirada triste – realmente has pasado por mucho.
- Sí, pero creo que así debían ser las cosas, la vida me ha enseñado a no darme por vencida. De ahí viene mi frase… "Faito dayo"
- Que rara eres.
- ¿Y tú Yazawa-san?
- No soy tanto como Honoka en ese sentido, pero casi lo mismo – lo dicho por Nico confundió un poco a ambas chicas, pero enseguida continuó – no soy huérfana del todo como Honoka, solo de padre. Él murió cuando estaba pequeña y éramos muy pobres, por lo que mi madre decidió trabajar para sacarnos adelante, no solo a mí, sino también a mis tres hermanos menores. Conocí a Honoka hace 2 años y desde entonces viajamos por el mundo. Ayudo a mi familia con el poco dinero que podía, pero decidí irme a Estados Unidos a ganar el dinero necesario para darle a mi madre y hermanos una vida mejor, por eso voy en el Titanic.
- Vaya, si han sabido luchar contra todo.
- Sí, pero no nos damos por vencidas con Nico-chan – dijo Honoka – al final, creo que lo lograremos.
- Sí, no nos daremos por vencidas.
- Somos como las hojas de un árbol que arrastra el viento – habló la peli jengibre – Bueno, Sonoda-san, Nishikino-san, ya hablamos sobre nosotras y como crecimos, pero no creo que eso hayan venido a hablar ¿no?
- E-Este… - Umi fue la primera en hablar – verás Kousaka-san…
- Honoka – dijo la peli jengibre confundiendo un poco a la peli azul – llámame por mi primer nombre, no me gusta mucho que me llamen por mi apellido.
- Bien… Honoka – Umi se sintió algo extraña al decir el nombre de la oji azul.
- Tú también Nishikino-san – habló la oji azul.
- N-No sé si sea buena idea…
- Mira señorita Tsundere, no lograrás que Honoka cambie de opinión, ella es así.
- B-Bien… Honoka – dijo la peli roja.
- Si quieren también pueden llamar a Nico-chan por su primer nombre.
- ¡Honoka!
- E-Este… - Maki no estaba muy segura de esto, pero como dijo Nico, no podía ganarle a Honoka en una discusión – y-yo lo haré… Nico-chan.
- ¿Eh? – las mejillas de Nico se tornaron rojas al escuchar a la peli roja decir su primer nombre.
- Jeje, Nico-chan se avergonzó – molestó Honoka a su amiga peli negra – y eso que solo Nishikino-san te dijo tu primer nombre.
- Maki.
- ¿Eh?
- Honoka, te llamamos por tu primer nombre, creo que sería justo que también nos llamases por nuestros nombres.
- ¿Segura?
- Sí, ¿no lo crees Umi?
- P-Pues sí… se libre de llamarnos por nuestro primer nombre… Honoka.
- Bien… Umi-chan, Maki-chan.
- Hm.
Las chicas siguieron caminando un buen rato.
-E-Este… - Maki habló – chicas, nosotras con Umi, queríamos agradecerles por salvarnos ayer.
- Sí, realmente estamos muy agradecidas de que hayan evitado que Maki y yo hiciéramos esa estupidez.
- No fue ningún problema – dijo Honoka – después de todo, estaban mal y no queríamos con Nico que saltaran del barco.
- Es más, el agua estaba muy fría, obvio íbamos a morir congeladas.
- Tal vez – Umi miró al cielo antes de continuar – miren, tal vez sé lo que están pensando. Pobres niñas ricas, ¿Qué saben ellas de miseria?
- No – dijo Honoka deteniéndose – en ningún momento Nico-chan y yo pensamos en eso.
- Es cierto – dijo Nico – en realidad lo que pensé fue "¿Qué deben pensar para que creyeran que no había salida?"
- B-Bueno… - Umi miró a Maki quien asintió – todo el mundo, nuestras vidas, nuestros padres, nos tienen un poco mal.
- Lo décimos por esto – Maki mostró un anillo en su mano, cosa que Umi también hizo.
- ¿Anillos de compromiso? – dijo Honoka.
- Vaya, se hubieran ido al fondo del mar con esto – dijo Nico.
- Esto es terrible – habló con amargura la peli azul – ya se enviaron más de 500 invitaciones.
- Toda la sociedad de Filadelfia y alta alcurnia de Japón asistirá y todo el tiempo sentimos que estamos paradas en medio de un salón y gritando a todo pulmón y nadie nos quiere voltear a ver.
Nico miró a Honoka y esta comprendió la situación en la que estaban metidas ambas chicas.
- ¿Se aman? – preguntó Honoka causando un rostro de indignación en Umi y Maki.
- ¿Perdón?
- Ya escuchaste lo que dijo, ¿ustedes se aman? – dijo Nico.
- Estás siendo algo grosera – dijo la peli roja.
- Esas preguntas no se hacen – dijo Umi.
- Es solo una pregunta – dijo Honoka - ¿se aman o no?
- N-No es una conversación apropiada – dijo Maki.
- ¿Por qué no contestas la pregunta? – Nico miró fijamente a la oji morado.
- Dios mío – Maki caminó un poco riéndose un poco – vamos, no nos conocemos y no conversaremos sobre esto.
- Lo mismo digo – dijo la peli azul – Honoka, realmente deben aprender a no hablar estos temas.
- Nico-chan, apenas son unas horas que te conozco y eres grosera, descortés y un poco presumida y… ya nos vamos.
- S-Sí – dijo Umi estrechando su mano con Honoka – fue un gusto Honoka… Kousaka-san, pero nos vamos.
- Lo mismo Nico-chan… Yazawa-san.
- Bien, adiós – dijeron ambas mientras Umi y Maki se daban media vuelta, pero en eso se detuvieron.
- Esperen.
- ¿No se supone que ya se iban? – dijo Nico en tono de burla.
- No nos tenemos que ir – dijo Umi – esta es nuestra parte del barco, ustedes son las que deben irse.
- Vaya, ¿Quién lo diría?
- ¿Quiénes son las groseras ahora? – se burló Nico.
- E-Este… - Umi miró el portafolios que cargaba Honoka - ¿Qué es esto que cargas todo el tiempo?
- Míralo tú misma – dijo Honoka mostrándole la carpeta en la que había dibujos de distintas mujeres.
- ¿Eres artista o algo así?
- Honoka tiene la costumbre de dibujar, ella ha sido una de las mejores dibujantes desde que tengo memoria.
- Increíble – Umi y Maki miraban las obras de la peli jengibre y realmente la chica era muy buena.
- ¿Lo ven? Honoka tiene talento en esto.
- Sí – las chicas miraban las obras de la oji azul con bastante admiración, imaginar a alguien de recursos limitados con semejante talento… era algo único.
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Mientras que en la sala de primera clase…
En una de las mesas se hallaba el capitán Smith y el dueño del barco, el señor Ismay hablando.
- ¡Increíble!
- Así es señor Ismay, llevamos buen tiempo – dijo el capitán.
- La prensa conoce el tamaño del barco, quiero darles algo que les asombre, debemos darles más que imprimir.
- ¿Cómo qué?
- El viaje inaugural del Titanic debe ir en los titulares.
- Señor Ismay, no quisiera forzar los motores hasta que estén apropiadamente aclimatados al uso.
- Solo soy un pasajero, le dejo a usted decidir lo mejor – hablaba el señor Ismay – pero que glorioso sería terminar su último viaje llegando a Nueva York el martes en la noche y sorprenderlos a todos. Ganaríamos los encabezados, se retiraría con honores E.J.
- … - el capitán Smith quedó un poco pensativo, realmente era una oferta tentadora – lo pensaré.
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Volviendo a la cubierta…
Esta vez, solo estaban Umi y Honoka hablando. Nico se había retirado a la sala de tercera clase a festejar con sus amigos de tercera y Maki había decidido descansar un poco en su habitación.
- ¿En serio todo eso hiciste? – preguntó Umi impresionada, al parecer lo que le contaba Honoka la estaba dejando anonadada.
- Sí, luego de eso trabajé en la pesca de calamar en Monterrey, fui al muelle de Santa Mónica en Los Ángeles y de vez en cuando hacia retratos y cobraba 10 centavos.
- Vaya – Umi miró un poco el horizonte, después de todo estaba atardeciendo - ¿Por qué no puedo ser como tú? Solo dirigirme al horizonte cada vez que yo quiera.
- … - Honoka no contestó y solo miró al sol que se estaba escondiendo, en cambio Umi miraba a Honoka un poco mientras esbozaba una pequeña sonrisa.
- Honoka, dime que alguna vez iremos a ese muelle o hablaremos de él por lo menos.
- No, iremos – dijo la peli jengibre – tomaremos cerveza de la barata, subir a la montaña rusa hasta vomitar y cabalgar un caballo por la playa mientras aun tengamos resaca.
- ¿En serio? – reía Umi.
- Sí, pero lo harás como una auténtica vaquera, no con esas sillas en las que se sientan.
- O-O sea… ¿con una pierna de cada lado?
- Sí.
- ¿Me enseñarás?
- Sí.
- ¿Y qué más?
- A escupir como los vagabundos.
- ¿A escupir?
- Sí, mira – Honoka se dirigió al borde del barco y tomó una gran gárgara y la escupió - ¿lo ves?
- Qué asco Honoka.
- Vamos, ¿a poco crees que no podrás?
- C-Claro que puedo – dijo la peli azul acercándose al borde y tomó mucha saliva y escupió - ¿lo ves?
- Eso no fue nada, yo lo hago mejor – dijo Honoka, pero cuando iba a escupir…
- ¿Umi? – esa voz llamó la atención de ambas, incluso Honoka volteó la mirada junto con su nueva amiga mientras tragaba el escupitajo que iba a tirar.
- ¿M-Mamá?
- Hija, ¿Qué haces aquí? – dijo Kenji Sonoda – veo que estás con Kousaka-san.
- S-Sí, H-Honoka Kousaka.
- Kenji Sonoda – el señor se presentó un poco serio.
- Yo soy Sora Sonoda, madre de Umi.
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Narra Umi anciana.
Mis padres vinieron con varias personas de la nobleza, incluso vino la señora Ayase con ellos. Todos eran amables y sentían curiosidad por la persona que salvó mi vida.
Pero mis padres la miraron como a un bicho, un peligroso bicho que debía ser aplastado rápido.
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-Kousaka-san, parece que eres la indicada para los momentos difíciles – dijo Elisa Ayase.
En eso, se escucharon algunos sonidos de trompeta desde el fondo de los pasillos, justamente en la sala de primera clase.
- ¿Por qué insisten en anunciar la cena como carga de caballería? – dijo la rusa quien aún no comprendía muchas cosas de primera clase.
- Quien sabe – río un poco Umi – ¿vamos a vestirnos? ¿mamá, papá?
- Bien.
- Nos vemos en la cena Honoka – dijo Umi yéndose con su madre.
- Adiós – se despidió Honoka mientras no despegaba la mirada de Umi.
- ¿Kousaka-san? – Elisa miraba a la joven - ¡Kousaka-san!
- ¿Qué pasa?
- ¿Tienes idea de lo que estás haciendo?
- Pues no, no en realidad.
- Pues estás a punto de entrar en la boca del lobo – Elisa miró a Honoka de pies a cabeza - ¿Qué piensas ponerte?
- Pues… - Honoka solo abrió las manos como mostrándole su ropa, como indicando que era la única que tenía.
- Eso pensé – la rusa tomó del brazo a Honoka – vamos.
Un rato después, se veía a Honoka ponerse un traje muy elegante, consistía en un largo vestido de color azul celeste que le quedaba divino, más eso, unos zapatos de tacón azules, al igual que sus ojos y su cabello suelto, sin su típica cinta.
- ¡Tenía razón! – dijo la mujer – mi hija y tu son casi de la misma talla.
- Pues sí, casi iguales.
Honoka se miró al espejo y miraba su nueva apariencia, realmente se miraba como toda una chica de clase alta.
-Brillas como una moneda nueva.
Ambas mujeres se echaron a reír.
El Titanic seguía su rumbo, más sobre un bello atardecer que realmente le daba hermosura y solemnidad al barco.
Honoka se dirigía hacia la sala de primera clase. Cuando iba llegando a la puerta…
-Buenas tardes señorita – saludó un joven abriendo la puerta y Honoka entró.
La peli jengibre no podía creer la majestuosidad de aquella sala. Grandes construcciones de madera adornadas con bellos decorados de plata y oro. También se observaba una cúpula muy bella que le daba un toque de brillo al lugar.
Honoka bajó por las escaleras, las famosas escaleras del Titanic en donde pasaban muchas personas ricas e influyentes del mundo.
Pasó un buen rato y Honoka miraba a la gente de ese lugar, sus formas de como pararse, de cómo ponerse al saludar, de hecho, de cómo saludar incluso.
En eso, en las escaleras se miró al padre de Maki y a la madre de Umi bajar tomados del brazo.
-Si hay problemas, te culparé de esto – dijo el señor.
- Claro, te prometo que no habrá problemas – dijo la señora Sonoda – por cierto, ¿y mi hija?
- No tarda en llegar.
- Bien.
- Mira, ahí está la condesa.
- Hola – ambos saludaban a la condesa, mientras tanto, Umi llegaba a las escaleras y miró a Honoka, quien estaba practicando sobre como saludar.
En eso, Honoka medio levantó la mirada y se encontró con Umi. La peli jengibre quedó ida viendo el hermoso aspecto que poseía la peli azul.
Umi llevaba un vestido color azul cielo, casi igual al de Honoka, solo que este era más elegante. Su cabello con el adorno de una estrella en uno de sus flequillos y llevaba zapatos de planta baja color azul oscuro, así como su cabello.
Umi no se quedaba atrás con la mirada, el ver a Honoka vestida de esa manera y como se veía su cabello suelto, le daba un toque de elegancia y hermosura únicos.
La peli azul comenzó a bajar las escaleras y Honoka la recibiría, pero esta vez la oji azul fue más allá. Honoka la tomó de la mano y besó su dorsal, cosa que hizo que se sonrojara.
Luego de eso, la chica le ofreció su brazo para que Umi la tomara, cosa que aceptó.
Ambas entraron a la sala donde la primera clase tomaba su cena.
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Narra Umi anciana.
Debió estar nerviosa, más nunca titubeó.
Todos supusieron que era una de ellos.
Incluso quizás pensaron que era heredera de una fortuna de trenes. Nueva rica, obviamente, pero, aun así, miembro del club.
Claro que mis padres y los de Maki, siempre quisieron ponerla en ridículo.
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-Háblenos de su hospedaje en tercera clase, Kousaka-san – dijo Sora, cosa que provocó cierto enojo en Umi y en Maki que estaba también en la mesa – dicen que es muy cómoda en este barco.
- La mejor en la que he viajado – dijo sin titubear la peli jengibre – apenas si hay ratas.
Lo dicho por la chica, provocó varias risas en muchos de los que estaban sentados en la mesa.
-Kousaka-san es una pasajera de tercera clase – dijo Gendo – anoche ayudó a la prometida de mi hija.
- Y también resulta ser una gran artista – dijo Maki – fue amable al mostrarnos su arte ¿verdad Umi?
- Así es.
En eso, un mayordomo llegó con la comida y la sirvió frente a Honoka.
La cosa fue que había distintos tipos de cubiertos en la mesa y Honoka no sabía cuál escoger.
- ¿Cuál escojo? – dijo en voz baja a Elisa quien estaba a su lado.
- Empieza al extremo y hazlo que todos hacen.
- El barco es una gran pieza creada por el hombre, incluso podría decirse que es más grande que el propio cielo.
- Su barco es una maravilla señor Andrews, de veras – dijo Umi mirando al constructor del barco.
- Gracias Umi-san.
Las cosas pasaron entre muchas pláticas, cosas de gente rica. Incluso preguntaron por la otra mujer que había salvado a las jóvenes.
- ¿Y Nic… digo, y Yazawa-san? – preguntó Maki.
- ¡Oh! Lo lamento, pero Nico-chan dijo que tenía otras cosas que hacer, al parecer un amigo la invitó a la fiesta que tendrán en tercera.
- Vaya – eso por alguna razón causó tristeza en Maki.
Luego de varios minutos, al final, la cena terminó y ya todo el mundo estaba listo para irse.
Muchos de los invitados ya se habían retirado, las madres de Umi y Maki hablaban con algunas mujeres de la nobleza, los padres de ambas chicas se habían retirado, dejando solo a las dos jóvenes.
-Bueno, ya me voy – dijo Honoka levantándose de su asiento – debo irme con los otros esclavos.
Umi río un poco seguida de Maki quien dio una pequeña sonrisa. La madre de Umi notó eso, pero no dijo nada.
-Buenas noches, Umi-chan, Maki-chan – dijo la peli jengibre mientras le daba un beso en la dorsal de la mano a Umi, pero la peli azul notó que algo le dejaba debajo.
Cuando la joven peli jengibre se retiró, Umi notó el papel que le dejó Honoka y Maki incluso se le acercó a leerlo.
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"Haz que cuente. Nos vemos en las escaleras"
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Ambas jóvenes se miraron y unos segundos, Umi y Maki fueron a donde les indicaba la nota y efectivamente notaron como la chica estaba de espaldas mirando el reloj.
- ¿Honoka?
- … - la chica no respondió y solo se volteó para mirar a ambas - ¿quieren ir a una fiesta de verdad?
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Continuará…
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Y así termina este capítulo.
Honestamente tenía otra idea para este capítulo, pero, bueno, me salió esto.
Espero les haya gustado.
Sin más, este ninja se despide.
Bye.
