Como que las aguas del Atlántico norte están algo heladas.
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Dobromir. Top the HonoUmi. The things look good for them, although not everything will be happiness. NicoMaki for now is something that does not go, but you'll see later. Greetings!
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Guest 777. Jeje, las cosas que uno hace en las fiestas, sí, a parte, Joan tendrá algo de protagonismo después, espéralo. Lo del holograma de Zimmermman, eso veré más adelante. ¡Saludos!
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Guest. Jeje, por dos, el KotoUmi me gusta, pero últimamente el HonoUmi me ha fascinado, creo que es uno de los ships que más me han gustado. ¡Saludos!
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nadaoriginal. Me alegra que te haya gustado el avance del romance entre ambas, pues sí, las familias están muy en contra de sus romances, pero verás cómo se pondrán las cosas. ¡Saludos!
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Sin más, comencemos…
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Antes de que pasaran las cosas entre Umi y Honoka, Maki se hallaba paseando por los pasillos del Titanic mientras pensaba en las cosas que habían ocurrido en estos días.
La peli roja miró el océano que estaba en paz, bueno, el frio del Atlántico se hacía presente, incluso si eran las 3 de la tarde el frio comenzaba a sentirse.
Maki no quería volver al camerino ya que solo se encontraría con sus padres y no deseaba verles en estos momentos luego de la discusión que habían tenido en la mañana.
- ¿Dónde estará Umi? – dijo Maki mirando el océano, curiosamente.
- Si sigues pensando en cosas como en donde está Umi, perderás el sentido de todo.
- ¿Nico-chan?
- La misma que ves.
- Nico-chan, no me hables.
- ¿Qué dices mujer? – eso extrañó a la peli negra - ¿Por qué me dices eso?
- Solo escúchame, no debo hablar contigo, es todo.
- ¿Y entonces porque me estás hablando?
- Para que no me hables.
- ¿Y por qué me hablas para que no te hable?
- Pues para que… - la peli roja supo que no hacía nada con discutir y solo Nico la estaba provocando – tonta.
- No puedo creer que cayeras en eso.
- C-Cállate Nico-chan.
- Bueno, entonces, ¿para que buscas a Umi?
- No quiero pasar el tiempo en nuestra recamara.
- ¿Por qué? ¿Te peleaste con tus padres?
- P-Podemos decir que algo.
- Vaya.
- Nico-chan.
- ¿Qué pasa?
- ¿Por qué no fuiste a la cena de ayer en primera clase?
- Oh, ¿eso? – la peli roja asintió – bueno, no me gusta mucho las fiestas de alcurnia, mucha moda y elegancia no me gusta.
- ¿No te gusta?
- Sí, a diferencia de Honoka, prefiero llevarme solo con los de mi clase, así nos divertimos más.
- Y-Ya veo – eso entristeció más a la peli roja.
- ¿Maki-chan?
- L-Lo siento Nico-chan, solo me puse a pensar.
- ¿En qué?
- Es distintas cosas.
- Bueno – Nico no dijo nada y solo miró el océano junto con Maki sin decir nada.
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En otro sitio del barco, se hallaban dos chicas, una rubia y una peli morada, ambas paseaban por la parte de babor del barco, la vista del océano era bella, más por el bello atardecer que se estaba aproximando.
- Está lindo el atardecer ¿no lo crees? – dijo Eli.
- Sí, está muy lindo Elicchi – dijo Nozomi mirando el cielo.
- ¿Sabes? Aunque ya hayamos pasado 4 días en el Titanic, realmente siento que han sido más días.
- ¿En serio?
- Sí, desde que embarcamos en Francia, siento que el viaje ha sido mágico, una maravilla de viaje.
- Vaya.
- Me pregunto porque será que este viaje está tan bello.
- ¿Será porque estamos en primera clase?
- No creo que sea mucho eso.
- ¿Y entonces?
- No lo sé, venir con mamá ha sido un gran sueño que he tenido de niña, iremos a ver a papá a Estados Unidos.
- ¿A Estados Unidos? ¿No se supone que estaba en San Petersburgo?
- No, él viajó meses antes a Estados Unidos por negocios, así que en parte vamos a verlo.
- Pensé que solo íbamos a viajar al viejo continente.
- En parte, vamos a disfrutar el viaje, pero realmente quiero que este viaje sea inolvidable.
- Sí, lo será – dijo Nozomi desviando la mirada – sabes Elicchi, hay algo que no dejo de pensar.
- ¿Qué es?
- Siento una vibra rara en el aire.
- ¿Una vibra rara?
- Sí, como si algo malo fuera a pasar.
- Nozomi, no pienses en cosas malas.
- L-Lo siento Elicchi, pero es que no me quita esa fea sensación de que algo malo va a pasar.
- Vaya, bueno, tal vez te equivoques, sabes que no todo pasa como uno cree.
- Sí, tal vez tengas razón – Nozomi solo volvió a mirar el mar mientras el enorme buque surcaba los mares.
- Nozomi – Eli miró un poco el bello rostro de la peli morada – que bella eres.
- ¿Elicchi? – de suerte Nozomi estaba distraída viendo el mar que no se dio cuenta de lo que su mejor amiga dijo.
- N-No es nada, no me prestes atención.
Nozomi solo miró a su mejor amiga y realmente notó algo de confusión en su mirada y también vergüenza.
-Eres demasiado inocente Elicchi.
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En una de las habitaciones de la segunda clase, una chica de cabello naranja se levantaba de la cama, aunque sabiendo que eran las 4 de la tarde, no le impedía tomar su siesta de medio día.
- ¿Ya despertaste Rin-chan? – dijo una chica entrando al lugar.
- ¿Eh? – la peli naranja se frotaba un poco los ojos - ¡Kayo-chin!
- Que bueno que despiertas, dentro de unos momentos será el entretenimiento en el comedor y luego servirán la cena.
- Ya iré – dijo levantándose – que bien dormí-nya.
- Rin-chan, no creo que debas dormir por las tardes por mucho tiempo, en la noche no podrás dormir.
- Pero es que no puedo evitarlo-nya, la calma del barco es muy linda como para no dormir una buena siesta.
- Bueno, en eso no te culpo.
- La cosa es que el mar es tan relajante – dijo Rin – podría dormir todo el día.
- Tus padres se preocuparían si duermes todo el día – dijo Hanayo – debemos ir ahora para tomar asientos.
- Sí.
Hanayo Koizumi y Rin Hoshizora eran mejores amigas desde hace años. A pesar de tener solo 16 años, ambas se querían tanto que la mayoría creía que eran pareja, pero la cosa era que eran amigas desde muy pequeñas.
La verdad es que Rin y Hanayo estaban enamoradas de la otra, pero pensaban que la sociedad en la que vivían no aceptaran su relación, además de ser hijas de familias de clase media era algo que afectaría su título.
Aun así, trataban de disimular las cosas.
- ¿Kayo-chin?
- ¿Qué pasa Rin-chan?
- ¿Qué día es hoy?
- Pues… es 14 de abril.
- Bien – la peli naranja pensó un poco su próxima jugada – e-este… me preguntaba…
- ¿Sí?
- M-me preguntaba si… q-quisieras ir a… dar…
- ¿Dar?
- A-A… dar una vuelta… por el barco… solo nosotras dos.
- ¿S-Solo nosotras dos? – dijo Hanayo con las mejillas sonrojadas al ver eso.
- S-Sí… digo, si no te molesta.
- P-Para nada, sabes que podemos ir siempre nosotras dos.
- B-Bien.
Se formó un silencio incómodo.
-I-Iré a ver si ya tienen la comida.
- B-Bien-nya.
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Los recuerdos del Titanic sobre cada pareja era algo que esa tarde comenzaba a desarrollarse. Umi y Honoka habían logrado confesar lo que sentían la una por la otra.
Maki y Nico se miraban muy juntas, cosa que tal vez se mostraría como algo que daba para más. Hanayo y Rin y Eli y Nozomi apuntaban para parejas.
Pero ese día 14 de abril… sería una noche trágica.
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De vuelta a 1997…
La anciana Umi miraba la proa del Titanic en el fondo del barco a través de las múltiples cámaras que habían bajado a ver el pecio del Titanic.
Umi miraba con algo de pena la proa que, en aquel entonces, sirvió como el punto en el que ella y Honoka habían iniciado su amor.
- Esa fue la última vez que el Titanic vio la luz del día – dijo Umi.
Los demás que estaban en el barco solo seguían pensando en el relato que la anciana contaba. Brock Lovett solo pensaba en las palabras de la anciana.
- Bien – dijo el investigador – nuestra historia llegó a la noche del naufragio. Solo quedan 6 horas antes del desastre.
- ¡Increíble! – dijo Lewis algo molesto – el capitán Smith está ahí con una alerta de icebergs en sus malditas manos…
- Lewis.
- Perdón, en sus manos y ordena más velocidad.
- 26 años de experiencia hicieron que se confiara – dijo Lovett – creyó que algo tan grande como para hundirlo sería visto a tiempo para esquivarlo. El problema es que era un barco muy grande con un timón muy pequeño. No giraba con mucha precisión.
Mientras Lovett hablaba, Umi solo acariciaba el gancho de pelo que usó en aquella época en la que era joven.
Una vez más, la anciana miró las pantallas, pero esta vez miró la pantalla en la que se enfocaba su habitación en el Titanic.
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De vuelta a 1912…
En la habitación de la familia Sonoda, Umi aprovechó que su familia no estaba ni mucho menos Maki, entró con Honoka a la habitación riéndose, más por el hecho de que se habían besado en la proa del barco.
-Es apropiado, te lo puedo asegurar – dijo Umi entrando con Honoka.
- ¿En serio?
- Sí, mira, esta es la sala de estar.
- … - Honoka quedó ida viendo la habitación de Umi, realmente era lujosa.
- ¿Está bien la luz?
- ¿Cómo?
- Que, si necesitas luz Honoka, los artistas necesitan luz.
- Cierto, pero nunca he trabajado en condiciones tan horribles – dijo la peli jengibre imitando un acento francés.
- Chistosita – dijo Umi riéndose un poco.
- No puede ser – dijo la de ojos azules mirando un cuadro - ¡Monet!
- ¿Conoces su obra?
- Sí, su pintura es algo increíble, realmente se luce cuando pintaba.
- Vaya, debes saber mucho de pintura.
- Pues sí, después de todo soy artista – sonrió la peli jengibre – por cierto, ¿tus padres no vendrán pronto?
- No, mientras no acaben los tabacos y el alcohol, estarán ahí largo tiempo.
- Vaya.
- Mira esto – Umi le mostró el diamante azul que le dio Maki.
- Que belleza – dijo Honoka - ¿Qué es? ¿Un zafiro?
- Un diamante muy extraño – respondió la peli azul – me lo dio Maki hace dos días.
- ¿Maki-chan?
- Sí – Umi pensó un poco la propuesta que le iba a hacer, pero, aun así, se arriesgó – Honoka, quiero que me hagas un dibujo.
- ¿Un dibujo?
- Sí, quiero que me dibujes.
- ¿A ti?
- Sí.
Un rato después, Umi estaba con una bata puesta en el baño, pensando que hacer con la postura en la que se iba a dejar retratar.
Mientras tanto, Honoka alistaba la sala acomodando los sillones para cuando Umi viniera, sería más fácil poder dibujarla mejor.
Honoka sacó sus instrumentos de dibujo, incluso un pequeño cuchillo con el que afiló un poco su lápiz de carboncillo para poder tener más punta.
En eso, salió Umi con bata mirando un poco nerviosa a la peli jengibre.
Honoka se detuvo de sacarle punta a su lápiz cuando vio a Umi entrar en bata. Se veía tan sexy que la hizo sonrojar.
Umi se acercó a Honoka.
-Como cliente que paga – dijo mientras le extendía una moneda de 1 dólar – espero recibir lo que merezco.
Sin más, Umi dejó caer su bata y fue sorpresa para Honoka cuando vio que no llevaba nada puesto encima, lo único que llevaba era el Corazón del Mar en el cuello.
La cara de Honoka se puso roja por tan bello espectáculo. Umi estaba mostrando sus desnudeces. Normalmente mantenía la calma, pero los nervios la traicionaron esta vez.
-E-En la cama… digo, en el sillón – dijo con su tono nervioso.
Umi, aunque por dentro estaba muerta de los nervios, hizo caso a lo que su amante dijo. Desnuda y con su belleza expuesta, la joven de cabellera azul fue y se recostó en el sillón.
- ¿Me puedes decir cómo ponerme? – le dijo Umi.
- M-Mueve tu mano a la derecha.
- ¿Así?
- Regresa el brazo a como estaba.
- Bien.
- Levanta el otro. La mano junto a la cara.
- Bien.
- Está bien Umi-chan, ahora trata de quedarte lo más quieta posible.
- Lo intentaré.
Honoka comenzó. En el papel trazaba los planos de la peli azul, su cuerpo poco a poco era dibujado desde arriba hacia abajo. La cabeza con su bella cabellera azul, los pechos que, aunque no eran tan grandes, eran perfectos para ella, sus bellas caderas junto a su delgada cintura. Sus piernas torneadas le daban un toque de belleza extra.
Mientras Umi veía a Honoka dibujar, realmente sintió varias emociones que eran desconocidas para ellas.
Sus ojos ambarinos realmente no le mentían. Estar frente a una persona tan bella como Honoka era algo… indescriptible.
Volviendo a 1997…
-Mi corazón latió fuertemente todo el tiempo mientras dibujaba – dijo la anciana Umi – fue el momento más erótico de mi vida.
- ¿Y qué pasó luego? – dijo Lewis quien ya estaba metido mucho en la historia.
- ¿Quiere, saber si lo hicimos? – dijo Umi causando la risa algo nerviosa en más de algunos de los tripulantes.
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Narra Umi anciana…
Lamento decepcionarlo señor Lewis.
Honoka era una profesional.
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La peli jengibre había finalizado el dibujo y solo lo firmó en la parte inferior del papel poniendo sus iniciales y la fecha: "H.K. 14 abril 1912"
-Aquí tiene – dijo Honoka en tono chistoso a Umi.
- Gracias señorita Kousaka – bromeó la peli azul.
- ¿Qué dices Umi-chan? ¿Vamos a dar una vuelta?
- Vamos – dijo guardando el dibujo junto a la carpeta de Honoka en la caja fuerte que tenían en el cuarto.
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En la sala de fumadores de la primera clase…
- ¿La han visto? – dijo Sora a su esposo.
- No, no la han encontrado.
- ¿En dónde se habrá metido Umi?
- Cariño, no creo que se haya desaparecido.
- Lo sé mujer, pero este es un barco. Hay pocos lugares donde esconderse.
- Avisaré a Reina y a Gendo-san si la han visto.
- Que la encuentren rápido.
El Titanic viajaba ya en horas de noche y esta era estrellada, no había luna y el cielo era adornado con las estrellas que adornaban el firmamento.
Mientras tanto, en la sala del capitán, los encargados de mantener el timón veían de frente y no veían ninguna amenaza.
Uno de los oficiales se acercó al capitán Smith.
-Despejado.
- Sí.
- No creo haber visto una calma así desde hace tiempo.
- Como un estanque – dijo el capitán Smith – todo en calma.
- Hará más difícil ver los icebergs sin agua que rompan en la base.
- Sí, eso sí – dijo Smith mirando su taza de té – bien, me voy. Mantenga la velocidad y rumbo Lightoller.
- Sí, señor, que descanse.
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Honoka estaba mirando el océano por una de las ventanas.
Sin más, la chica entró en la sala de vuelta y se encontró a Umi.
- ¿Qué pasa?
- Brrrr – dijo la peli jengibre soplando un poco de aire – hace frio afuera.
- ¿En serio?
- Sí – en eso, la de ojos azules notó la ropa que llevaba Umi, era un vestido pegado de color lila – te ves hermosa Umi-chan.
- Gracias – respondió Umi, pero en eso tocaron la puerta.
- Umi-san – dijo una voz detrás de la puerta.
- ¿G-Gendo-san? – dijo en voz baja la peli azul sabiendo que era el padre de Maki.
- ¿El padre de Maki-chan? – susurró Honoka.
- Ven, vámonos – Umi tomó a Honoka de la mano y se fueron por la parte trasera de la habitación.
En eso, Gendo entró a la habitación y solo notó de lejos cuando la puerta de atrás se cerró.
Cuando fue rápidamente al pasillo notó que al final de este, estaban Umi y Honoka que iban al lado de la otra.
- ¡Umi-san!
- ¡Corre Honoka! – dijo la peli azul corriendo junto a Honoka por los pasillos del barco.
- ¡Esperen!
Como si fuera el juego de atrapar al más rápido, Honoka y Umi corrieron por varios pasillos, tomaron elevadores evitando al padre de la peli roja e incluso llegaron a la sala de calderas.
- ¡Oigan! – gritó uno de los señores – no deben estar aquí, es peligroso.
Pero esto a Umi y Honoka no les importó ya que salieron corriendo por toda la sala de calderas corriendo como dos almas libres.
Un momento después, llegaron a la sala de correo.
Honoka guio a Umi hasta donde se hallaba un auto de aquellos años, este parecía muy valioso.
-Ven, sube – Honoka ayudó a Umi a subir.
Luego, ella se puso como chofer mientras Umi era la pasajera.
- ¿A dónde la llevo señorita Sonoda? – dijo Honoka.
- Veamos… - Umi rodeó el cuello de Honoka – a las estrellas.
- Pues allá vamos – rieron un poco.
En eso, Umi se acercó a Honoka por detrás y la atrajo hacia ella dentro de la parte de atrás del auto.
- ¿U-Umi-chan?
- Honoka – la peli azul miró a la peli jengibre mientras el ambiente se ponía demasiado romántico.
- ¿E-Estás segura de esto?
- Sí, quiero que mi primera vez sea con la persona que amo – dijo Umi.
- Umi-chan.
- Honoka – las chicas no aguantaron más y se acercaron más mientras el calor del interior del auto se elevaba.
De ahí, la ropa solo estorbó.
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Mientras tanto, en el puesto de vigía, el cual se hallaba sobre el mástil de frente, eran dos y se encargaban de la seguridad del barco y estaban avisados sobre cualquier peligro.
- ¡Que frio hace! – dijo uno de ellos - ¿sabes? Puedo oler el hielo cuando está cerca.
- Eso no es cierto.
- No, si puedo – dijo el primero.
En el puente de mando…
- ¿Consiguieron los binoculares para los vigías?
- No, no los he visto desde que partimos de Southampton. Bueno, seguiré mi ronda.
- Bien.
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Mientras que en el compartimento de correo…
En el auto en el que estaban Umi y Honoka se miraba alfo de movimiento y cuando se miró dentro, se pudo a ambas chicas desnudas en su acto de amor.
Honoka cayó sobre Umi totalmente agotada luego del acto sexual que habían tenido.
Umi abrazó el cuerpo de su ahora amante, ya no le preocupaba nada más, ni que dijeran sus padres, ni que estuvieran desnudas, ni nada, solo le importa ella y Honoka.
Un momento después…
Varios encargados del barco, a petición de Gendo y Kenji bajaron a la zona de correo donde se dice que las dos chicas habían sido vistas.
Llegaron al auto en el que se miraba una marca de mano y dedujeron que tal vez aún seguían ahí, pero cuando abrieron la puerta… no había nadie.
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En el cuarto de los Sonoda…
- ¿La hallaron? – preguntó Kenji que iba junto con a su esposa y los señores Nishikino.
- No, al parecer los guardias no los hallan.
- Maldición.
- Maki tampoco aparece – dijo Reina.
- ¿Qué se habrá hecho?
- Ni idea, esto no me gusta nada – en eso, Kenji abrió la caja fuerte que tenían y solo miró un pequeño portafolios.
- ¿Qué es eso querido?
- N-No puede ser – dijo el señor Sonoda mirando el dibujo que Honoka le hizo a Umi desnuda.
- D-Dios mío – dijo Sora mirando el dibujo, luego Gendo y Reina miraron el retrato.
- Hay una nota – dijo Reina.
Kenji miró la nota y al leerla se llevó una gran sorpresa…
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"Mamá, papá, señores Nishikino, ya pueden tenernos a ambas en la caja fuerte. Por cierto, el compromiso con Maki queda anulado. Umi Kousaka."
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Los 4 señores se quedaron helados y más Gendo y Kenji quienes estaban furiosos por esto.
- ¿Saben? – dijo el padre de Maki – tengo una idea para deshacernos de esas dos molestias.
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En la cubierta…
- ¡Lo logramos! – dijo Honoka llegando junto a Umi, ambas ya vestidas.
- ¿Viste la cara de esos tipos?
- Sí, los burlamos.
- Fue lo mejor de mi vida.
Honoka tomó de la mano a Umi mientras la acercaba más a ella y la besaba, cosa que correspondió con gusto.
Mientras que los vigías desde arriba miraban el espectáculo de ambas chicas.
-Caramba.
- Están más calientes que nosotros.
- Si eso debemos hacer para entrar en calor, prefiero no hacerlo contigo.
- Si te la da lo mismo.
Los vigías estaban riendo un poco sobre eso, pero unos segundos después se pusieron serios y miraron al frente algo preocupados.
Al frente, se miraba una sombra de algo proveniente del agua, era una cosa algo grande, pero cuando miraron más de cerca, supieron de qué se trataba. Y lo peor, que iban directo a él.
- ¡Maldita sea! – dijo uno de los vigías haciendo sonar la campana.
Los demás oficiales que estaban cerca escucharon el campanazo, el que estaba a cargo del timón se puso alerta al escuchar eso.
- ¡Contesten malditos! – dijo el vigía a través del teléfono hacia el cuarto de manejo.
Uno de los oficiales contestó el llamado.
- ¿Sí? ¿Qué es lo que ven?
- ¡ICEBERG A LA VISTA!
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Continuará…
