¡Suban a los botes!
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Guest 777. El hundimiento se acelera y las cosas se complican. Nico y Honoka fueron acusadas injustamente y ahora Umi y Maki irán a rescatarlas sabiendo que el barco está naufragando. Veremos que sucede. ¡Saludos!
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Sin más, comencemos…
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El barco había chocado con un iceberg y eso había provocado que el gran navío comenzara a naufragar y para empeorar las cosas, Honoka y Nico fueron acusadas injustamente de robo y llevadas a los camarotes abajo del barco.
Umi y Maki van a su rescate.
Las dos chicas se metieron en el elevador, el cual estaba cerrado debido al hundimiento, del cual muchas personas no estaban enteradas.
Mientras ambas chicas bajaban, se notaba la impaciencia en ellas por llegar hacia abajo, pero cuando estaba bajando, de la nada, agua comenzó a entrar desde abajo.
- ¡¿Qué?!
- Señoritas, voy a volver a subir – decía el elevadorista tratando de volver hacia arriba.
- ¡No! ¡No lo haga! – decía Umi.
- ¡Por favor! – decía Maki.
Sabiendo que la cosa se complicaría, Umi abrió la puerta del elevador y se fue junto con Maki.
- ¡Regresen! ¡Volveré a subir!
Umi y Maki ignoraron esto y solo caminaron por un pasillo el cual estaba inundado.
- ¡Voy a subir!
El encargado del elevador sin opción alguna, subió de nuevo, llevándose consigo el elevador y ambas chicas solo miraron como el hombre se iba.
Sin opción, ambas fueron por los pasillos que estaban con agua en el piso. Siguieron la ruta dada por Andrews para llegar hacia el lugar en el que tenían a Honoka y Nico esposadas.
Eran una gran cantidad de pasillos, pero aun así estaban pasando por la fría agua, y a eso sumarle que estaban fallando algunas luces en los pasillos.
Pero esto no les importaba, Maki y Umi seguían caminando aun en los pasillos en el que el agua aumentaba el nivel.
- ¿Dónde estarán?
- Ni idea – dijo la peli roja para luego gritar - ¡Nico-chan!
- ¿Qué haces?
- Si gritamos sus nombres, sabremos donde están.
- Buena idea – Umi hizo lo mismo que Maki - ¡Honoka!
Ambas chicas gritaban el nombre de sus amadas.
Mientras que con ellas…
- ¿Escuchaste eso? – dijo Honoka.
- ¿Qué cosa?
- ¡Honoka! – se escuchó un grito de una voz.
- ¡Nico-chan!
- Esa voz… - Nico supo de quien se trataba - ¡Maki-chan!
- ¡Umi-chan!
Umi y Maki escucharon la voz de sus amadas provenientes de un cuarto.
- ¡Honoka! ¡Nico!
- ¡Umi-chan! – gritaba Honoka.
- ¡Estamos aquí!
Umi y Maki llegaron a la habitación en la que Nico y Honoka estaban esposadas.
- ¡Honoka! – Umi corrió hacia la peli jengibre.
- ¡Nico-chan! – Maki hizo lo mismo.
- Umi-chan – Honoka recibió a la peli azul dándole un beso en los labios.
- Maki-chan – la peli roja hizo lo mismo con la peli negra.
- ¡Umi-chan, yo no fui! – dijo Honoka – yo no robé ese diamante.
- ¡Lo sé! – dijo Umi – lo lamento, debí creerte.
- Deben hallar el duplicado de la llave – dijo Nico – Maki-chan, háyalo.
- Sí – la peli roja se fue a buscar la llave en la mesa y distintos lugares que había.
- Umi-chan, la llave es plateada y pequeña – dijo la peli jengibre mientras su amada peli azul buscaba la llave.
Había un estante con muchas llaves en el que Umi y Maki buscaron si cesar la llave.
- ¿Cuál es? – dijo Nico.
- Es plateada y pequeña.
- ¿Pequeña y paletada? – dijo Umi buscando la llave, pero no la hallaba – no hay llave plateada, todas son doradas.
- ¿No es alguna de esas?
- No, es plateada y pequeña – dijo Honoka.
- Chicas – dijo Nico deteniendo la búsqueda de las chicas.
- ¿Qué pasa?
- ¿Cómo saben que no fuimos nosotras?
- No lo supimos – dijo Maki – lo sabíamos desde un principio ¿verdad Umi?
- Sí.
El pequeño momento de las chicas se vio interrumpido cuando el agua comenzó a subir de nivel en el lugar.
- ¡No hay llave! – dijo Maki.
- ¡Chicas, vayan por ayuda! – dijo Nico.
- No te dejaré aquí – dijo Maki – no quiero dejarte Nico-chan.
- No te dejaré tampoco Honoka – dijo Umi que luchaba por que no se salieran las lágrimas.
- Umi-chan, ve a buscar ayuda, estaré bien – dijo la peli jengibre.
- P-Pero…
- ¡Vayan!
Umi y Maki decidieron ir a buscar ayuda, dejando a sus amadas solas un momento mientras salían.
Ambas jóvenes buscaban en los pasillos inundados del barco a ver si hallaban a alguna persona.
Subieron incluso a algunos de los que estaban secos, pero para su desgracia, no hallaron a nadie.
- ¡¿No hay una puta persona que nos ayude?!
- Maki, no hables de ese modo.
- ¡Me vale mierda Umi! Nico-chan y Honoka pueden morir en estos momentos por este maldito barco y no hay nadie que nos puede ayudar.
- Maki.
- ¿Qué pasa?
- Eso – dijo señalando una caja de vidrio en la que había un hacha.
- ¿Un hacha?
- Vamos.
Ambas fueron al cuarto en el que estaban sus amadas, pero cuando llegaron, vieron como el agua estaba subiendo rápidamente en el lugar.
- ¡Maldición, está helada! – dijo Maki que el agua le llevaba a la cintura.
- Esta agua está como el hielo – dijo Umi.
- Y lo dices tú.
Ambas llegaron al lugar en el que las chicas estaban aun esposadas.
- ¡Ya llegamos!
- ¿Traen un hacha?
- Sí, con esto tal vez les rompamos las esposas – dijo Umi.
- Esperen – dijo Nico – primero entrena eso.
- ¿Entrenar eso?
- Sí, mira, dale al armario – dijo la peli negra.
- ¿Por qué al armario?
- Para que entrenes Umi – dijo Nico – dale al armario y haz un agujero.
- Bien – Umi tomó bien el hacha y le dio con fuerza al armario de madera de roble – ¿así?
- Sí, ahora vuelve a darle.
- Bien – dijo Umi tomando de nuevo el hacha, pero le dio a un lado del agujero original – maldición.
- No importa, ya entrenaste – dijo Nico - ahora dale a las esposas.
- ¿A-A las esposas?
- Sí, necesito que les des.
- B-Bien.
- Tu puedes Umi-chan – dijo Honoka.
Umi estaba muy nerviosa mientras sostenía el hacha frente a las esposas que tenía Nico.
Sin más, lanzó el hachazo y logró romper las esposas de Nico.
- ¡Lo lograste! – dijo Nico liberada y luego siendo abrazada por cierta peli roja - ¿Maki-chan?
- ¡Te extrañé! – dijo.
- Ya no te preocupes, estoy bien.
- Váyanse – dijo Umi al dúo.
- No nos iremos Umi, no sin ustedes.
- Ya las alcanzaremos Maki-chan – dijo Honoka – solo espérennos arriba.
- No me quiero ir sin ti Umi – dijo la peli roja.
- Ya vamos a estar juntas – dijo Umi – vete Maki.
- P-Pero…
- Espero que lleguen arriba pronto – dijo Nico llevándose a Maki – cuídate Honoka.
- N-Nico-chan… - Maki fue arrastrada por Nico hasta salir de la habitación dejando solas a Umi y Honoka.
- ¿Estás bien? – dijo Umi.
- He estado en peores, sé que podemos salir de esta.
- Sí – Umi tomó el hacha mientras se preparaba para lanzar – Honoka, trataré de hacerlo bien.
- Confío en ti Umi-chan – dijo la peli jengibre.
- Sí.
La peli azul tomó el hacha y confiando en las cosas que había aprendido de su padre, dejó caer el hacha y pudo romper las esposas de la peli jengibre.
- ¡Lo lograste Umi-chan! – dijo Honoka lanzándose a la peli jengibre.
- ¡Sí! – Honoka le dio un beso a la peli azul, muy apasionado.
- ¡Mierda! ¡Qué fría está el agua!
- Vámonos, Maki y Nico nos esperan.
- Sí.
Las dos salieron del lugar y miraron a Nico y Maki en las escaleras del pasillo.
- ¡Chicas! – Nico hizo que se apuraran.
- Ya vamos – Honoka iba hacia adelante, pero una de las paredes se derrumbó, inundando más la sala e impidiendo el paso de las chicas.
- ¡Umi! ¡Honoka! – gritó Maki.
- ¡Suban! ¡Buscaremos otra salida! – dijo Honoka.
- ¿Otra salida? ¿Están locas?
- Sí – dijo Umi mientras ella y Honoka se iban por otro lado.
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Mientras tanto en la cubierta, varios botes salvavidas habían sido lanzados al mar.
- ¡Remen! ¡Remen! – decía un oficial que iba guiando uno de los botes salvavidas que estaban en el mar.
Varios botes iban saliendo del barco con varios pasajeros en ellos, mientras se veía como el lujoso Titanic se había hundido en parte de la proa.
En uno de los botes, se miraba a las señoras Nishikino y Sonoda viendo el barco con expresión de suma tristeza. Con ellas estaba Elisa Ayase junto a su hija y mejor amiga.
- Esto es algo que no se ve todos los días – dijo la rusa mayor.
- Mamá, ¿Qué ocurrirá con las demás personas? – dijo Eli.
- No lo sé hija, no lo sé.
Del barco comenzaron a salir más bengalas hacia el cielo, realmente era un desastre este hundimiento.
Desde el cielo, solo se miraba el océano Atlántico y una pequeña luz que lanzaba bengalas. Este era el Titanic, que naufragaba y lanzaba señales de auxilio para alguna nave que estuviera cerca.
Mientras tanto en la cubierta del barco, Gendo Nishikino y Kenji Sonoda buscaban a sus hijas, sin éxito por ahora.
En los botes era otro cuento. Muchas mujeres eran separadas de sus maridos para abordadas a los botes.
- ¿Hallaste algo? – preguntó Gendo.
- No, no está en estribor – dijo Kenji.
- Maldición – dijo el señor Nishikino – y este idiota no deja subir hombres.
- Descubrí que un bote del otro lado deja subir hombres.
- Bien, esta será nuestra jugada, debemos apresurarnos, vamos.
Ambos hombres fueron a idear su plan.
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Mientras que, en uno de los pasillos, una puerta fue rota y salieron de ahí, Umi y Honoka.
- ¡Oigan! ¿Qué creen que hacen? – dijo uno de los oficiales que vio como las dos chicas entraron a la fuerza – deberán pagar eso, es propiedad de White Star.
- ¡Cállate! – dijeron ambas al oficial.
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- ¡Bajen el bote! – dijo uno de los oficiales.
- ¡Sr. Lightoller! ¿Por qué van medio llenos? – dijo Andrews llegando al lugar.
- Ahora no Sr. Andrews…
- ¡¿Por qué llenan los botes a la mitad?!
- No queremos que se vayan al fondo…
- ¡Vi un bote con solo 12 personas! ¡12! En un bote para 60 personas.
- No estamos seguros del peso Sr. Andrews – dijo el oficial Lightoller – pueden hundirse con muchas personas.
- ¡Mentira! – dijo Andrews – los probaron en Belfas con un peso de 70 hombres. ¡Llénelos por el amor de Dios!
- B-Bien – el oficial no tuvo más opción que acatar la orden - ¡Más mujeres y niños por aquí!
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En la parte baja del barco, una puerta se abría y se miraba a varias personas mirar el mar, entre ellas, Joan.
- ¿Qué hacemos aquí? – dijo Joan.
- Ni idea.
- Vuelvan a entrar, esta no es una salida – dijo un oficial.
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- ¡No pueden tenernos aquí como animales! – dijo un hombre de tercera clase mientras hablaba con uno de los oficiales que tenían la puerta para los de tercera clase cerrada.
- ¡Vamos a morir ahogados!
- Hasta que nos den ordenes, deberán permanecer aquí – dijo el oficial.
Honoka y Umi llegaron hasta aquí y esa celda era el puente hacia la libertad de ambas.
Honoka subió rápidamente y se puso al frente.
- ¡Abran la puerta! – dijo la chica de cabello peli jengibre.
- ¡Por dios, hay mujeres y niños aquí abajo!
- Hasta que recibamos ordenes, permanecerán aquí.
- Come mierda – le dijo el chico de nombre Rafael en español.
Mientras bajaba, se halló con alguien.
- ¿Honoka-san? – dijo el chico.
- Rafael-san, esto es malo.
- ¿Se conocen? – dijo Umi.
- Umi-chan, él es Rafael Díaz, Rafael-san, ella es mi novia Umi-chan.
- Al final te la conseguiste Honoka-san.
- Jeje, si – dijo con nerviosa la peli jengibre.
En eso, viene una cara familiar para ambos.
- ¡Honoka-san!
- ¡Joan-san! – la peli jengibre recibió un pequeño brazo de parte del mexicano – ya se fueron todos los botes.
- Esta mierda se inunda.
- Debemos salir de aquí, vámonos.
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En la habitación de la familia Sonoda…
Kenji estaba poniendo varios fardos de dinero en su abrigo, mientras tanto saqueaba su propia caja fuerte.
- ¡Voy con mi propia suerte! – dijo el señor.
- También yo – dijo Gendo mientras mostraba como escondía una pistola en su saco.
- Bien jugado amigo mío – Kenji finalmente cerró la caja fuerte… para nunca verla más.
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Umi, Honoka, Rafael y Joan iban corriendo por los pasillos buscando una salida hacia la superficie.
- ¡Acá! – dijo Honoka subiendo por unas escaleras que iban hacia una salida, pero estaban unas bardas que estorbaban la salida.
- Regresen a la escalera principal, regresen a la escalera principal – decía el oficial.
- Abra la puerta – dijo Honoka.
- Regresen a la escalera principal.
- ¡El barco se hunde! – dijo Umi – abra la puerta.
- Por favor, vayan a otra escalera.
- Maldición – dijo la peli jengibre en voz baja para luego explotar mientras golpeaba la puerta - ¡Abra la puerta maldito hijo de puta!
Honoka, ya harta, fue hacia atrás y miró un banco de madera y supo que hacer.
- ¡Joan-san, Rafael-san! ¡Ayúdenme!
- ¡Sí! – ambos mexicanos ayudaron a la chica a arrancar del piso de madera el banco, cosa que lograron.
- Vamos a derribar la puerta – dijo la chica - ¿listos?
- Tu da la orden Honoka-san.
- ¡Dejen eso! – decía el oficial.
- ¡1, 2, 3! ¡Ahora!
Los jóvenes lograron derribar la puerta con mucha fuerza y eso hizo que todas las personas pudieran pasar.
- ¿Qué hacen? No pueden pasar.
- Callase puto – dijo Joan dándole un gancho izquierdo al oficial, desmayándolo.
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El llenar los botes se había vuelto más difícil.
Las cosas se habían descontrolado, los pasajeros atemorizados buscaban subir a los botes a como diera lugar, pero los oficiales daban todo de sí para evitar esto.
Umi y Honoka llegaron a la cubierta por fin. No iban solas, Joan y Rafael también iban con ellas.
Por el momento buscaban a Maki y Nico para ver si estaban bien.
Llegó un momento en el que las cosas se estaban complicando para nuestra pareja.
En uno de los botes que estaban en babor, se hallaba el oficial Murdoch junto a Gendo
- ¿Dónde están los demás? – dijo el oficial.
- Siguen en popa.
- No puede ser – dijo el oficial.
- Sr, Murdoch – Gendo lo detuvo - ¿tenemos un acuerdo no?
El señor Nishikino metió un fardo de dinero en el abrigo del oficial.
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El barco seguía naufragando y las esperanzas se veían reducidas para muchas personas que ya veían su fin.
- ¡Solo mujeres y niños! – decían uno de los oficiales de los pocos botes que quedaban.
- Esto está mal – dijo Honoka para luego mirar a Rafael – ve a buscar del otro lado.
- ¿Del otro lado?
- Sí, ve – Rafael se fue a buscar al otro lado a ver si había más botes.
- ¿Estás segura de esto Honoka? – preguntó Umi.
- Sí, solo necesitamos algo de tiempo.
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En el bote de hombres, Kenji llegó donde estaba Gendo.
- ¡Gendo! ¡La hallé a Umi!
- ¿Y Maki?
- No la encontré, pero creo que están por allá.
- ¿En dónde?
- Del otro lado, esperando un bote… con la muchacha de tercera clase.
- ¿Con ella? – Gendo miró su bote que pronto sería botado – maldición.
- ¿Qué hacemos?
- Vamos.
Ambos señores fueron a buscar a la peli azul y a la peli roja para traerlas de vuelta.
Mientras que en el mismo bote…
Ismay, el Presidente de la White Star Line, estaba montando más pasajeros al bote.
-Bien, estupendo – dijo el hombre quien miró de reojo a algunos oficiales que estaban distraídos – está es mi oportunidad.
Sin más, se subió al bote salvavidas.
- ¡Bájenlo por izquierda! – dijo Murdoch que luego notó la presencia de Ismay, pero no dijo nada, es más, el oficial puso mala cara ante esto – bájenlo.
El bote comenzó su descenso, Ismay puso cara de satisfacción. Su vida estaba salvada, aunque eso le traería consecuencias a futuro.
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Volviendo donde estaban Umi y Honoka…
Los botes estaban siendo llenados por madres e hijos que se separaban de sus padres.
- ¡Démela! – dijo un oficial quitándole una niña de unos 6 años de edad.
- ¡No papá! ¡No quiero irme sin mi papá! – decía la niña mientras subía al bote salvavidas con su madre.
- No te preocupes nena, hay otro bote para los papis, solo es un adiós por ahora – dijo el señor que era el padre de la niña.
Umi miraba esto y de la nada sintió una presencia detrás.
- ¿Umi?
- ¡Maki! ¡Nico! – dijo la peli azul mirando a las dos jóvenes, eso sí, Umi abrazó con fuerza a Maki.
- ¡Nico-chan! – Honoka abrazó con fuerza a la peli negra.
- Sí, sí, me alegro de verte también Honoka.
- ¿Ya no hay botes?
- Se acaban – dijo Umi – necesitamos irnos de aquí.
- ¡Aún queda espacio para tres personas! – dijo un oficial.
- Suban, Maki, Nico.
- No Umi, no nos iremos sin ustedes.
- No importa, subiremos a otro bote.
- Solo quedan tres espacios, una de ustedes quedará.
- Yo lo haré – dijo Honoka ganándose la mirada de todos, pero en especial la de Umi.
- Honoka, no me iré sin ti.
- No, te tienes que ir junto a Nico-chan y Maki-chan.
- Honoka… - la voz de Umi comenzaba a rasgarse – no me quiero ir sin ti.
- No quiero Honoka.
- Sube al bote – Honoka comenzó a llevar a Umi al bote – ustedes también chicas.
- S-Sí – Maki y Nico subieron al bote por orden de Honoka, asegurando así su seguridad.
- Vamos, sube al bote – dijo Kenji llegando al lugar sorprendiendo a las chicas.
- Padre.
- Ten – el señor le dio el abrigo de su parte para que la chica se cubriera del frio.
- Sonoda-san – Honoka miraba al señor, para luego ver a otra persona que venía detrás de él y era el padre de Maki.
- No te preocupes por nosotros Umi – dijo Kenji – hice un trato con un oficial del otro lado. Kousaka-san, yo y Gendo subiremos al bote y sobreviviremos.
- Hazlo Umi-chan – dijo Honoka.
- Pero Honoka…
- ¿No lo recuerdas? Soy una sobreviviente nata, puedo con esto. Ve, cuida de Maki-chan y Nico-chan.
- … - Umi ya con el corazón en la mano solo se subió en el bote junto a su mejor amiga y pareja.
- ¡Bote lleno! ¡Bájenlo! – dijo el oficial mientras el bote era bajado de su sitio.
Umi no dejaba de ver a la peli jengibre que la veía cuando esta era bajada.
- La engañaste – dijo el señor Sonoda.
- Sí, igual que usted.
- Sí.
- No hay ningún arreglo ¿verdad? – dijo Honoka mirando a Umi.
- Sí lo hay – dijo el señor mientras Honoka lo miraba – pero no te beneficiará a ti.
Honoka al saber eso, se entristeció un poco, pero supo que su amada Umi estaría a salvo y eso la alegraba.
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N/A. Insertar "Titanic – The Heart of the Ocean"
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- ¡Sigan bajándolo! – decían los oficiales mientras Umi solo veía el ambiente.
La peli azul miraba los niveles que bajaban, mientras volteaba a ver a Honoka que la veía fijamente.
También vio a las niñas que lloraban por su padre que no estaba con ellas.
Una vez más miró hacia Honoka que solo la veía fijamente y, por último, miró a su mejor amiga que iba abrazando a Nico, esta última se veía algo triste mientras le echaba mirada a Honoka que se quedaba en el puente.
Umi sabía que tenía algo que hacer y lo que haría, sería riesgoso, pero estaba dispuesta a correrlo.
- Nico, cuida de Maki – dijo.
- ¿Qué?
- Adiós.
Umi sin pensarlo dos veces, cuando iban pasando por las ventanas de los pasillos, saltó del bote y cayó en el borde, por lo cual varias personas la ayudaron a volver al Titanic.
- ¡Umi! – gritó Maki.
- ¡Umi-chan! – gritó Honoka al ver a su amada que volvía al barco.
- ¡¿Qué haces Umi?! – gritó Nico.
- Umi-chan – Honoka supo que debía hacer y salió corriendo hacia los pasillos en donde tal vez se hallaba a su querida peli azul.
Umi corría por los pasillos mientras Honoka hacia lo mismo yendo para allá.
Justo cuando la peli jengibre llegó hacia escalera de la primera clase, miró a Umi que estaba llegando.
Al verse ambas, corrieron a abrazarse con fuerza.
- ¡¿Por qué hiciste eso?! – dijo Honoka mientras la besaba.
- ¿No lo recuerdas? – dijo la chica con ojos llorosos y la voz igual – tú lo dijiste ese día ¿no? Tu saltas, yo salto.
- Umi-chan.
- Ya podemos estar juntas – dijo mientras se abrazaban con fuerza.
Todo esto fue visto por el padre de Umi y el de Maki.
- ¿En serio desperdiciará su vida con una tercermundista?
- Parece que perdimos a nuestras hijas – dijo Gendo – malditas pobretonas.
- ¡Maldita! – Kenji tomó el arma del abrigo de Gendo y comenzó a disparar a Honoka, que de suerte miró su intención y logró esquivarlo.
La persecución no fue tanto y ambas lograron llegar al puente en donde se mezclaron con la gente y no podrían darles alcance.
Cuando Kenji no le pudo dar alcance y las perdió de vista, solo pudo maldecir su suerte.
- ¡Espero que sean muy felices juntas! – gritó el señor Sonoda.
- ¿Te diste por vencido?
- Jajaja – reía de forma sarcástica.
- ¿De qué te reías?
- Recordé que puso el corazón del Mar en el abrigo que yo llevaba… ¡y le puse el abrigo a ella!
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Mientras que con ambas…
- ¿Lo perdimos? – dijo Honoka.
- Creo que sí – en eso, Umi notó el agua que subía en proa – Honoka, ya no hay botes, debemos salir de aquí.
- Vamos a la popa.
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- ¡Bajen ese bote! – decía un oficial mientras trataban de bajar uno de los dos últimos botes que quedaban.
El bote cayó al suelo, pero se dio vuelta, mientras que el otro bote estaba aún con los cabos (cuerdas) sujetos.
- ¡Solo mujeres y niños! – decía el oficial.
Mientras que el capitán Smith solo miraba el desastre que causaba el hundimiento del navío.
- ¿Capitán? – dijo una mujer de origen humilde mientras llegaba con una bebé - ¿A dónde debo ir para tomar un bote?
Esa confesión destrozó la poca calma de capitán y solo se fue al centro de mando en el que tenía su timón y todo y solo… se encerró en él.
La orquesta sinfónica del Titanic tocaba música desde hace varios minutos, pero al notar como la multitud enloquecía, se detuvieron.
-No tiene caso continuar.
- Caballeros, creo que debemos separarnos por ahora – dijo el líder de la banda mientras los demás se iban y quedaba el solo con su violín.
Lo que no se esperaban era que el que se quedó comenzara a ejecutar su violín mientras los demás se iban del lugar.
Los demás miembros al ver esto, solo se unieron al tipo mientras ejecutaban sus instrumentos.
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En la sala de primera clase…
- ¡Señor Guggenheim! Su salvavidas.
- No gracias, me vestí de gala y vamos a hundirnos como Caballeros – dijo el señor con traje elegante y sombrero de copa – te aceptaría un brandi.
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Mientras la música sonaba, se veían varias escenas del barco con distintas personas que reaccionaban al hundimiento.
En la sala de fumadores de primera clase, estaba solo Andrews, el diseñador del barco, quien se destinaba a morir ya que se lamentaba no haber construido un barco más grande y resistente.
En otra habitación, estaban dos chicas, una de cabello naranja corto y la otra de cabello rubio oscuro.
- ¿R-Rin-chan?
- Duérmete Kayo-chin, cuando despertemos, estaremos mejor que nunca.
- ¿Me lo juras?
- Sí.
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- ¡Necesito mujeres y niños para llenar este bote!
- No hay tiempo, el barco se hunde – decían varios hombres ahí presentes, entre ellos Joan y Rafael.
- ¡Quiero orden!
- ¡Tenemos un trato Murdoch! – dijo Kenji legando donde estaba el oficial.
- … - el oficial no dijo nada y solo le tiró el fardo de dinero a la cara al señor Sonoda – tu dinero no puede comprar la vida de todas estas personas.
- Maldito.
Varios hombres trataron de subirse al bote, pero Murdoch les disparaba ya sea en una pierna o hacia el cielo para evitar que ellos siguieran haciendo esto.
Pero en eso, cuando Murdoch lanzó un disparo al cielo, asustó a más de alguno y una de esas personas cayó en la espada de Rafael y lo empujó hacia el frente y Murdoch reaccionó al instante y le disparó en el abdomen al mexicano mayor.
- ¡Rafa! – gritó Joan tomando a su amigo que no reaccionaba - ¡No, Rafa! ¡Oficial bastado!
Mientras Joan pedía ayuda para su amigo Rafael, Murdoch estaba ido por lo que hizo. Su consciencia lo mataría, por lo que hizo algo que nadie creía.
Uno de sus amigos oficiales miró a Murdoch quien le había la seña de adiós y se apuntaba con la pistola en la sien.
- ¡No Will!
Fue demasiado tarde, el oficial Murdoch se pegó un tiro en la cabeza, mientras su cuerpo caía al mar.
El pánico se apoderó más de la multitud mientras la cosa se ponía fea.
Mientras que el capitán Smith que se había encerrado, miraba como el agua inundaba cada vez más el sitio de navegación.
El bote comenzó a inundarse ya que la cosa se estaba poniendo fea, el agua subía y el barco naufragaba más rápido.
Joan le quitaba el salvavidas a su amigo Rafael, que había muerto por el disparo.
- ¡Corten los cabos! – dijo un oficial mientras el bote comenzaba a flotar en el agua.
El bote seguía amarrado con cuerdas, por lo que Joan, una vez que le quitó el salvavidas a su fallecido amigo y comenzó a cortar las cuerdas junto a otras personas.
Kenji y Gendo subieron a ese bote ahora que el pánico se había apoderado ya que ya no importaba si eran mujeres y niños., ahora hasta hombres se subían.
El agua comenzó a llegar hasta más allá de la proa.
La orquesta terminó de tocar la melodía mientras miraban como el agua se subía hasta llegar casi a ellos.
- ¡Caballeros, fue un honor tocar con ustedes esta noche!
El capitán Smith que se había encerrado, ahora se hallaba viendo como el agua había inundado finalmente todo el sitio y los vidrios que lo protegían, se rompieron inundó todo el lugar… ahogándolo en el acto.
Con la aceleración de la inundación, el barco comenzó a hundirse más rápido.
Honoka y Umi corrían a toda velocidad hacia la popa, además, mucha gente les estorbaba en el camino, más porque estaba lleno.
Joan iba hacia el bote que se había volcado cuando el agua comenzó a inundar más el bote.
El mexicano llegaba casi al bote, cuando se escucharon varias cuerdas romperse.
No supieron de que eran hasta que miraron como una de las chimeneas se había zafado.
Kenji y Gendo que estaban en el bote, miraban como la chimenea caía.
Joan que iba nadando hacia el bote, escuchó como si algo estaba cayendo y cuando volteó la mirada, miró como la chimenea caía hacia él.
- ¡Nooooo! – gritó antes de que la gran chimenea naranja le cayera encima, matándolo al instante.
La ola del impacto hizo saliera mucha agua y casi voltear el bote en el que iban los progenitores de las dos chicas de primera clase, pero por gracia de dios o del diablo, se lograron salvar.
Umi y Honoka seguían subiendo hacia la popa a través de un tráfico de personas que buscaban lo mismo.
- ¡Dios, voy hacia ti! Camino por el valle de la muerte – decía un hombre.
- ¿No podría caminar más rápido por ese valle? – dijo Honoka apresurando el paso de ese señor.
La sala de primera clase se inundó por completo, matando a muchas personas en el acto.
Los pasillos se inundaron, puertas, paredes, todo se destruyó.
Desde afuera, las hélices del Titanic salían a vista, dando a indicar que la popa se estaba levantando y daba inicio al hundimiento definitivo del buque.
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Continuará…
