¡Hay que subir rápido a un bote!
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Guest 777. LoL, ambos murieron como Fabricio y Tommy en la película. Honoka tratará de salvarse junto a Umi, el final de ambas aun no lo tengo bien planeado, ya veremos cómo sale. ¡Saludos!
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Antes de comenzar, aviso que el próximo capítulo, que sería el último, se estrenará en 14 de abril, o sea, el martes, no el lunes.
Esto por dos razones:
#1. Ese día el Titanic cumplirá 108 años desde el choque con el iceberg.
#2. Ese día también cumplo años así que lo haré como motivo de celebración.
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Sin más, comencemos…
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- ¡Remen! ¡Remen! – decía uno de los oficiales mientras los demás remaban con todas sus fuerzas mientras se veía como la popa del Titanic se levantaba mostrando las hélices que usaba para moverse.
La gente que estaba en la popa, se lanzaba al mar, sin importarle la gran altura a la que se arriesgaban.
Unos lo hacían más para salvarse de seguir y hundirse con el barco. Mientras seguían los segundos, el barco se levantaba más y más.
Honoka llevaba de la mano a Umi por camino de la popa.
La peli jengibre notaba como la gente se lanzaba hacia el agua.
En eso, pasaron frente a un padre que estaba con varias personas que estaban rezando. Honoka y Umi solo siguieron de paso.
- ¡Roguemos! – dijo el padre – Santa María, madre de Dios, reza por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte…
- Por acá – dijo Honoka llevando a Umi a través de la popa, la cual costaba caminar debido a la inclinación de esta.
- ¡Vamos Umi-chan! – dijo la chica de ojos azules guiándola hasta el barandal de la popa.
Ambas llegaron al barandal y se agarraron de esta, y esto no fue el final.
La popa se elevó a pasos agigantados, ahora las hélices estaban en el aire y parte del barco estaba saliendo del barco.
Mientras las demás personas trataban de llegar a la popa y al barandal, se miraba en sus rostros el verdadero terror de estar en una situación parecida.
Umi miraba a todos estos mientras era abrazada por Honoka, esto más para protegerla y más para abrigarla del frío.
- ¿Q-Que pasará con nosotros mamá? – decía un niño mientras abrazaba a su madre.
- No te preocupes hijo, ya terminarán pronto.
Umi miró el barandal y recordó algo.
- ¿Honoka?
- ¿Qué pasa?
- ¿Recuerdas este sitio? – dijo la peli azul – es el sitio en el que nos conocimos.
- Umi – Honoka solo abrazó más fuerte a su amada y esta le correspondía fuerte el abrazo.
Los platos de la cocina, la vajilla nueva que recién hace unos días se estrenaba estaba destruyéndose mientras se caía por la inclinación del barco.
Los panes y la comida cayéndose de sus lugares… todo en el insumergible barco, se estaba destruyendo.
Los botes salvavidas seguían remando alejándose lo más que podían del barco mientras estaba hundiéndose. La popa seguía elevándose cada vez más y más, casi a un ángulo de 45 grados.
La gente se aglomeraba en la popa abarcando espacio mientras el lugar seguía haciendo estragos.
Las personas patinaban por los pasillos o caían hasta el fondo de este que era pura agua helada.
Las recamaras se destruían, haciendo que sus camas se hicieran, sus sillas se rompían estrellándose con estas o con la pared. Las habitaciones más lujosas que existieron en barco alguno de aquel entonces… eran ahora nada.
La gente lo seguía haciendo, había personas que seguían tirándose desde la parte alta del barco hasta el agua helada sin importarles la altura de donde se tiraban o el impacto, aunque fuera.
Pero uno de ellos no tuvo tanta suerte ya que, al tirarse, pegó sus piernas en una de las hélices por lo que posiblemente murió o se quedó sin piernas.
- ¡Sujétate fuerte Umi-chan! – dijo Honoka mientras sentía como el barco se inclinaba más.
En los botes salvavidas, se veía a las madres de Maki y Umi mirando la escena con ojos súper llorosos. Esto era más, por sus hijas de las cuales no sabían si seguían vivas.
La escena era horrible de ver, el barco de los sueños… convertido en un desastre.
La señora Ayase miraba esto junto a sus hijas que solo se abrazaban no queriendo ver a la gente sufrir.
- Dios mío – exclamó la rusa.
Ismay miraba su maravilloso barco todo un desastre y solo volteó la mirada sintiendo pena por esto.
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En la sala de los interruptores de la luz…
- ¡Apaguen los interruptores! – gritaba un oficial - ¡Apáguenlos!
Un hombre llegó hacia los interruptores, pero para su desgracia, tocó un mal fusible y este hizo corto circuito matándolo en el acto por electricidad.
Aunque para su desgracia, ese corto circuito, hizo que la luz en todo el barco se fuera.
El Titanic, quedó a oscuras, y nadie poder ver nada.
La noche era oscura, no había luna en el cielo por lo que nadie podía ver nada.
Todas las personas en el barco gritaron del miedo ya que una cosa era estar en un barco que se hundía, pero otra era estar a oscuras.
Pero todo fue callado por un extraño ruido, como un poderoso estruendo.
Aunque nadie podía verlo, se miraba que, desde la parte de debajo del barco, se veía como la estructura comenzaba a desmoronarse.
En la superficie, el piso de madera comenzó a romperse, se hacían grietas mientras la estructura colosal también comenzaba a desmoronarse.
El ruido que causaba era molesto, pero finalmente sucedió.
Debido al ángulo de inclinación y al peso del barco, la popa no pudo con su propio peso y terminó cediendo.
El Titanic… se partió en dos.
La popa finalmente se desprendió del resto del barco, sorprendiendo a todos que seguían dentro de este.
Umi y Honoka solo se agarraron fuerte de la baranda mientras sentían como por alguna razón, el barco se "caía".
El resto de los pasajeros sintieron eso.
La popa cayó con fuerza sobre las personas que habían saltado y las aplastó con su gran peso o incluso, las que estaban cerca, las ahogó con la ola que provocó.
Fue un desastre de proporciones bíblicas ver eso.
Pero no fue todo.
Debido a la enorme fisura que provocó el rompimiento del bote, hicieron que se cayeran las dos chimeneas que quedaban.
El agua comenzó a llenar la fisura y eso hizo que la proa, que seguía unida a la popa, comenzara a arrastrar la popa, haciendo que se comenzara a elevar de nuevo, pero a una velocidad extrema.
La popa se levantó con llevando consigo algunos cuerpos que había aplastado al momento de caer.
La gente caía por toda la popa, estrellándose con cualquier cosa que encontraran y como estaba oscuro, nadie podía ver nada.
Honoka sentía que esto se ponía mal, así que actuó rápido.
- ¡Hay que movernos! – dijo la chica saltando detrás el barandal – ven.
- No puedo Honoka – dijo Umi con miedo.
- ¡Dame la mano, te ayudaré!
La popa siguió elevándose hasta que quedó hasta un ángulo de 90 grados, totalmente levantada.
La gente que no había podido subirse al barandal, comenzó a hacer y topar con tubos, los maderos, incluso caían y chocaban contra otras personas.
- ¿Qué está pasando Honoka?
- No lo sé,
- ¡Alguien ayúdeme! – gritaban algunas personas mientras caían al fondo de la popa.
Luego de eso, se vendría la pesadilla.
Umi miraba a las personas que caían para chocar contra otras, realmente era una escena muy dura de ver.
Luego de eso, sintió como la nave comenzaba a bajar.
Efectivamente… se estaba hundiendo.
- ¡Es el fin! – dijo Honoka mientras veía como la popa del barco se estaba hundiendo.
Las personas estaban súper asustadas por como el buque se estaba hundiendo.
El sonido metálico de la nave se escuchaba a menudo que se hundía.
- ¡Dios mío! ¡Honoka! – Umi estaba muy aterrada mientras se acercaban más al agua.
- Sujétate.
- Dios mío.
El agua llegó hasta hélices hundiéndolas mientras la nave seguía bajando.
- ¡Umi-chan! – Honoka llamó la atención de la peli azul – el barco nos va a succionar cuando se hunda, así que respira hondo cuando diga.
- S-Sí.
- No dejes de patear hasta la superficie y no sueltes mi mano ¿bien?
- Sí.
El agua ya estaba llegando donde ellas y ella casi las tocaba.
- ¡Lo lograremos Umi-chan!
- Confío en ti.
El agua llegó a su nivel.
- ¡Ahora Umi-chan!
- … - la peli azul solo respiró profundo mientras el agua finalmente las alcanzó llevándose con ellas… al Titanic.
El insumergible barco que se había llamado como el más seguro del mundo y cuyo apodo era el barco que ni el propio Dios podía hundir… se había hundido.
Mientras que debajo del agua, se veía a Umi y Honoka luchando por subir a la superficie juntas mientras se veía al Titanic cayendo al fondo del Atlántico.
Las chicas se habían tomado de la mano, pero la fuerza con la que el barco se hundió, las separó.
Umi buscó la mano de su amada, más no la pudo sentir más.
Sin aire ya en sus pulmones, la joven peli azul tuvo que salir a la superficie.
- ¡Honoka! – gritaba la peli azul mirando para todos lados mientras buscaba a su amada peli jengibre, pero sus gritos era muy pocos - ¡Honoka! ¡Honoka!
Los sobrevivientes que quedaron flotando en el agua solo gritaban por sus vidas, el agua estaba muy helada y cada quien gritaba por ayuda.
Muchas personas pataleando tratando de buscar algunos lugares para quietarse el frio que estaba haciendo esa madrugada del 15 de abril.
Algunas personas luchaban por unos barriles para subirse en ellos, mientras tanto Umi buscaba desesperadamente a Honoka.
Llegó un momento en el que, nadando, un hombre tomó a Umi y trató de usarla como flotador.
- ¡Honoka! – gritó Umi tratando de llamar a su amada.
- ¡Umi-chan! – Honoka llegó nadando a donde estaba su amada - ¡déjala!
El hombre no quiso soltar a la peli azul, entonces Honoka le dio varios golpes para que la liberara, cosa que al final logró.
- ¡Honoka!
- Ven Umi-chan – Honoka guío a través de los náufragos a su peli azul mientras buscaban algo.
- Tengo frio Honoka.
- Nada Umi-chan, nada.
La pareja finalmente llegó a un pedazo de madera de la escalinata del Titanic que se había zafado cuando el agua inundó la sala de primera clase.
- ¡Sube! – Honoka ayudó a la peli azul a subir al pedazo de madera, pero cuando ella también iba a subir, la tabla se dio vuelta – solo sube tú, solo tu Umi-chan.
- Honoka.
Umi estaba en la tabla mientras Honoka solo estaba al lado suyo, eso sí, siempre en el agua helada.
- ¿Estás bien?
- S-Sí, el agua está sumamente helada, pero estaré bien – dijo la peli jengibre con bastante frio.
En eso, se escuchaba a un hombre con un pito mientras lo sonaba.
- ¡Que regresen los botes!
- Los botes vendrán por nosotras Umi-chan – decía Honoka – solo aguanta un poco más. Se tuvieron que alejar por la succión del barco, pero volverán, te lo aseguro.
- ¡Alguien ayúdeme! ¡Regresen! – eran varios de los gritos de las personas que estaban en el mar congelándose.
Mientras que en el bote en el que estaban las madres de Umi y Maki, solo veían la escena de lejos y escuchaban los gritos de las personas que pedían ayuda.
- ¿No lo entienden? – dijo el oficial a cargo – si regresamos, les aseguro que hundirán el bote.
- Cierre la boca, me está asustando – dijo Elisa alarmando un poco a sus hijas.
- Siéntese señora.
- Mamá, por favor, me asustas – dijo Eli.
- ¡Díganme una cosa! – dijo el oficial - ¿quieren vivir o quieren morir?
- No lo entiendo – dijo la rusa - ¡Sus esposos, incluso sus hijos están ahí y no harán nada!
- ¡Señora, si no se calla la boca habrá un espacio más en el bote! – amenazó el oficial haciendo que la rusa se sentará mientras su hija y Nozomi la abrazaban.
Pero lo que no sabía Elisa Ayase, es que había algunos botes que estaban juntos mientras uno de ellos hacia un plan.
- ¡Escúchenme! – dijo el oficial de uno de ellos – debemos regresar, transferiré a las mujeres y los niños de este bote al otro.
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Pasaron varios minutos, casi la media hora desde que el Titanic se hundió en el fondo del Atlántico.
En el lugar en el que se escuchaban los gritos de las personas, ahora había solo murmullos.
El hombre con el silbato… había muerto.
- ¿S-Se les hizo tarde? – dijo Umi muy débil por el frio.
- Les tomará un par de minutos más – dijo Honoka luchando contra el frio – el organizar los botes. No sé tú, pero quiero escribir una carta a la White Star Line por esto.
- Te amo Honoka – fue lo que dijo Umi mientras temblaba de frio y Honoka parecía estar debilitándose.
- N-No hagas eso – dijo la peli jengibre temblando del frio y hablando con dificultad debido a este – aun no te despidas. Aun no ¿me entiendes?
- Tengo mucho frio.
- Escucha Umi-chan – habló Honoka – Tú vas a salir de aquí, vas a seguir adelante y tendrás muchos hijos. Los verás crecer y morirás calentita en tu cama. No aquí, no esta noche. No de esta forma ¿me entiendes?
- N-No siento el cuerpo.
- Ganar ese boleto… fue lo mejor que me pudo haber pasado – a pesar del frio, Honoka siempre seguía con su típica personalidad – eso me trajo a ti y estoy agradecida por eso, Umi-chan. Mil gracias por haberte conocido.
- Honoka.
- Debes honrarme con esto – decía tomando las manos de la peli azul – prométeme que vas a sobrevivir, no te rendirás. No importa lo que pase o lo desesperada que estés. Prométemelo Umi-chan y nunca lo olvides.
- Y-Yo… - la chica sentía una gran tristeza ya que sentía como si eso fuera una despedida, pero aun así no dudo – lo prometo.
- Nunca lo olvides – le dijo la peli jengibre besando al mano de su amada.
- Nunca lo olvidaré Honoka.
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Varios minutos llegó un bote salvavidas al lugar del naufragio a buscar sobrevivientes, pero lo único que se veía, era un momento de cuerpos congelados y sin vida.
- ¿Hay alguien aquí con vida? – gritaba el oficial a cargo de ese bote mientras los otros oficiales a bordo alumbraban con sus linternas el lugar y buscando alguien vivo.
Una de las linternas alumbró incluso a una madre con su hija muerto, de unos 3 meses.
- ¡Tardamos demasiado! – dijo - ¿Pueden oírme? ¡¿Hay alguien aquí con vida?!
Mientras que en la tabla en la que se hallaba Umi, solo miraba esta al cielo mientras cantaba en silencio.
En eso, sintió como una luz le deba en la cara y cuando miró, notó como un bote salvavidas pasaba por donde había unos muertos.
Eso llenó a Umi de alegría, aunque no lo pudo demostrar mucho ya que su cuerpo estaba muy débil por el frio.
- Honoka – dijo la chica sujetando la mano de la peli jengibre que tenía los ojos cerrados – hay un bote.
- … - la peli jengibre no dijo nada.
- ¿Honoka? Hay un bote – decía la peli azul mientras veía como el bote se alejaba, pero más le llamó la atención que su amada no le respondiera.
- … - Honoka seguía sin respuesta.
- ¿Honoka? – la peli azul notó como su amada no respondía, por lo que sacudió un poco a Honoka – Honoka.
- … - la chica no respondía.
- Honoka – Umi solo agitaba la mano de la peli jengibre mientras comenzaba a llorar - ¡Honoka!
- … - nunca recibió respuesta de la peli jengibre.
- Honoka – Umi finalmente tuvo que aceptar la realidad que pasaba y solo se dedicó a llorar un poco en silencio por la pérdida de su amada y todo mientras el bote que la salvaría, se alejaba – vuelvan, por favor vuelvan.
La chica se levantó con la mente destrozada mientras rogaba por que volvieran, pero su voz estaba muy débil para llamarlos.
Miró a Honoka que estaba a su lado y solo la desató de la tabla y la tomó firmemente de las manos.
- Jamás la olvidaré – dijo mientras tomaba sus manos y las besaba por última vez – Lo prometo.
Y finalmente dejó ir a su amada Honoka que se hundía en el mar… hasta más desaparecer.
Umi lloraba… pero no había tiempo de lamentarse, así que cumpliendo la promesa que hizo a Honoka, fue donde estaba el hombre con el silbato. Se lo arrebató y comenzó a sonarlo.
En eso, el sonido del silbato llegó a los oídos del oficial que dio marcha atrás hacia donde estaba Umi.
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La Umi de 101 años tenía la mirada cerrada hasta que abrió los ojos para seguir contando su historia.
- 1500 personas murieron en el océano, después de que el Titanic naufragó – dijo en su relato – había 20 botes y solo uno volvió. Uno
Las nietas y las hijas de Umi lloraban un poco escuchando el relato de la anciana. Incluso los tripulantes del barco estaban igual de conmovidos, incluso Lovett.
- ¿Sabe a cuantos salvaron? Salvaron a 6 del agua, yo incluida – decía – 6 de 1500. Después de eso, las 700 personas en los botes solo tuvieron que esperar para morir, para vivir y por una solución que jamás llegarían.
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De vuelta, eran casi las 4 de la madrugada y en los distintos botes salvavidas había distintas reacciones.
En uno de ellos se miraba a Ismay mirando melancólico el océano.
En otro, los señores Gendo y Kenji tomaban alcohol con otros hombres, esto más para mantener el calor.
Umi y Maki solo se abrazaban con fuerza mientras lloraban en silencio.
Las madres de Umi y Maki estaban abrazándose entre ellas y Elisa estaba con su hija y Nozomi abrazándose fuerte.
Mientras que Umi estaba en el bote que llegó a rescatarla envuelta en mantas, en eso, miró como un oficial hacia una seña con una bengala verde algún lugar.
2 horas después de que el Titanic naufragó, llegó la ayuda.
Un buque había llegado. El único barco que escuchó la voz de auxilio del Titanic.
Umi lo último que recuerda es que cuando abrió los ojos más animada, miró el nombre del barco que pasaría a la historia.
Carpathia.
Ya en el barco, la chica tenía una manta cubriéndole el pelo mientras miraba a varios lugares.
- ¿Acaso… estoy sola? – dijo la peli azul con algo de tristeza.
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Continuará…
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¡Chicos y chicas!
Este es el penúltimo capítulo de este fic y el próximo martes 14 de abril es el final.
Lamento por lo de Honoka, pero es algo que no se podía evitar.
Sin más, este ninja se despide.
Bye.
