Los personajes de Harry Potter no me pertenecen son de J.K Rowling.
Summary: Harry es un niño con una inteligencia, astucia y actitud que muchas personas no esperaban en él, además de que poco a poco se va dando cuenta que los hechos y las personas no son como se dan a conocer, dejando detrás de ellos rastros de mentiras que Harry va descubriendo. Luchando también contra las personas que quieren controlarlo y matarlo solo por ser quien es.
Parsel- "Hola"
Hechizos- Accio
Recuerdos- [Hola]
He reeditado los capis anteriores por lo que para las que no lo lean de nuevo le cambié el nombre a la serpiente de Harry quise darle un nombre original y Callidus me gusto porque significa Astucia o Inteligencia bueno eso es todo disfruten del capi.
Capítulo 18 Verano
Pov Sirius
No podía creer que Remus este aquí, ahora comprendo a Harry cuando dijo que hizo un gran sacrificio al darme este regalo, lo mire detenidamente sin saber que decir.
—Sabes, cuándo Harry me dijo que podía verte, pensé en lo que te diría, tenía todo un discurso, pero ahora que te tengo de frente, simplemente mi mente se quedó en blanco, tengo tanto de que disculparme, no sabes el dolor y culpa que siento por no haber confiado en ti—me miro expectante, a pesar de que no lo odio por lo que paso, aun siento mucho dolor y resentimiento.
—Es cierto que quiero estar contigo Moony, pero cada vez que te veo, recuerdo el día que me apresaron, en vez de recibir tu apoyo, lo único que tuve fue una mirada de odio y traición. Te amo, eso no ha cambiado, pero ganarte mi confianza, tomara más tiempo—dije mirándolo lo más frio que pude.
—No importa el tiempo que me tome, te amo Sirius y lo único que evitaba que me acercara libremente es Harry, hare lo que sea para que nuestra relación sea la misma de antes—me mordí el labio sin saber qué hacer.
—¿Aun estas con Dumbledore? ¿Despues de saber que por su culpa estuve preso?, ¿que no movió un dedo para ayudarme? ¿Piensas estar de su lado? —su mirada adquirió un brillo peligroso con formé hablaba, pero sé que no está enojado conmigo.
—Me sentí el idiota más grande del mundo, sigo con él, pero no de la manera en que tú piensas, quiero ser un espiar, solo a su lado sabré si está tramando algo contra ustedes, Sirius, no pude protegerte antes, eso no volverá a pasar, no puede entrar a mi mente, ya que los hombres lobos tenemos un escudo natural, así que nunca se enterara de nuestro encuentro, déjame ayudarte, quiero protegerlos—me miraba suplicante, es una buena idea, pero no sé si puedo confiar tanto en él, pero si no le doy una oportunidad, nunca lo sabré.
—Confiare en ti, pero si me vuelves a traicionar, conocerás porque los Black siempre fuimos temidos—el solo asintió serio, nos pasamos hablando, recordando los viejos tiempos, si la seguridad de Harry no estuviera en juego, no estaríamos precisamente hablando, pero no quiero arriesgarme e involucrarme más de lo necesario.
Al regresar a la mansión Malfoy, fui a buscar a Harry, quiero contarle lo que me dijo Remus, con referente a Dumbledore. Lo encontré en la biblioteca, leyendo un enorme ejemplar, que por su apariencia es de magia oscura.
—Padre, ¿Cómo te fue? —pregunto curioso.
—En primera gracias, sé que fue difícil, hablamos pero aun no quedamos en nada, no retomamos nuestra relación, le dije a Remus que por primera vez en mi vida, iremos despacio, no quiero equivocarme y que por un error mío, pueda provocar que nos separen, en este momento, tu eres mi prioridad—le conté todo, incluyendo el motivo del porque seguirá con Dumbledore y el plan que ideo, quiere hacerle creer al vejete que esta dolido y que me odia, todo con el fin que le confié cualquier plan que nos involucre, ese es otro motivo del porque quiero que vayamos lento, aunque me duela, aun no sé si Remus es de confianza y no arriesgare a Harry, por mucho que lo ame, ahora soy padre y mi prioridad es mi hijo.
Pov Harry
Admito que estoy sorprendido y complacido, sinceramente esperaba verlo regresar con Lupin, que yo sea más importante en este momento en su vida, hizo que mi pecho se calentara de una sensación agradable.
Lo que Lupin dijo con respecto a quedarse con Dumbledore, es buena idea, el problema aquí, es que no sé si Lupin hará de espiar para nosotros, o es un espía de Dumbledore haciendo de espía, tenemos que tener mucho cuidado, hasta que pruebe que es de confianza debemos de andar con pie de plomo.
Los días pasaron rápido, tanto que cuando menos nos dimos cuenta, estábamos en el tren para regresar a Hogwarts.
—Odio tener que regresar, tío Sirius dijo que nos llevaría al zoológico, tanto muggle como magico, pero debido a las festividades no dio tiempo, ahora tenemos que esperar hasta el verano—se quejó Draco apoyando la cabeza en mi hombro, solo le acaricie el cabello como hace la tía Cissy, sé que eso lo relaje y duerme, justamente eso fue lo que paso.
El resto del viaje me la pase leyendo, me sorprende que los chicos aún no se hayan aparecido, pero no me molesta, este libro que Nicholai me regalo, es realmente interesante.
Las clases trascurrieron sin problema alguno, los dementores aún siguen merodeando, pero ya no se acercan tanto al castillo, dentro de unos días tenemos un partido contra Gryffindor, lo que tiene a Marcus como loco, odia la idea de perder contra los Gryffindor, aunque nunca ha ocurrido.
Nos encaminamos juntos hacia el campo de quidditch. La señora Hooch, seguía supervisando los entrenamientos de Slytherin para cuidarme de Pettigrew, los chicos se impresionaron con mi nueva saeta de fuego, a pesar de que le dije a padre que no era necesario comprármela, ya que la Nimbus está en perfecto estado, pero como amante del quidditch que es, no me escucho.
—¡Miren qué equilibrio! Si la serie Nimbus tiene un defecto, es esa tendencia a escorar hacia la cola. Cuando tienen ya unos años, desarrollan una resistencia al avance. También han actualizado el palo, que es algo más delgado que el de las Barredoras. Me recuerda el de la vieja Flecha Plateada. Es una pena que dejaran de fabricarlas. Yo aprendí a volar en una y también era una escoba excelente... —dijo Blaise emocionado. Aunque debo de darla razón a Blaise en algo, montarla fue alucinante.
Era mejor de lo que había soñado. La Saeta giraba al más ligero roce. Parecía obedecer más a mis pensamientos que mis manos. Volé por el terreno de juego a tal velocidad que el estadio se convirtió en una mancha verde y gris. Le di un viraje tan brusco que Theo pego un grito cuando el viento lo desestabilizo.
—¡Harry, suelto la snitch! —gritó Marcus, me volví y corrí junto a una bludger hacia la portería. La adelante con facilidad, vi la snitch que salía disparada por detrás de Goyle y al cabo de diez segundos la tenía en la mano.
El equipo me vitoreó entusiasmado. Solté la snitch, le di un minuto de ventaja y me lancé tras ella esquivando al resto del equipo. La localice cerca de una rodilla de Vincent, di un rodeo y volvi a atraparla.
Fue la mejor sesión de entrenamiento que he tenido nunca. El equipo, animado por la presencia de la Saeta de Fuego, realice los mejores movimientos de forma impecable, y cuando descendimos, Marcus no tenía una sola crítica que hacer, lo cual, como señaló Draco, era una absoluta novedad.
—No sé qué problema podríamos tener mañana —dijo Marcus con una sonrisa engreída. Me quede un rato más en el estadio, Draco quería usarla, por lo que disfrutamos, primero monto Draco y luego yo, al final estuvimos los dos juntos sobrevolando el bosque prohibido.
Me eche al hombro la Saeta de Fuego y los dos salimos del estadio a oscuras, comentando el suave movimiento de la Saeta, su formidable aceleración y su viraje milimétrico. Estábamos a mitad de camino cuando al mirar hacia la izquierda, vi algo que le hizo dar un brinco: dos ojos que brillaban en la oscuridad. Me detuve en seco. El corazón me latía con fuerza. Por un momento pensé que era mi padre, pero no tienen la misma estatura, es mas pequeño.
—¿Qué ocurre? —pregunto Draco, señale hacía los ojos.
—¡Lumos! —Un rayo de luz se extendió sobre la hierba, llegó hasta la base de un árbol e iluminó sus ramas. Allí, oculto en el follaje, estaba el gato de Granger, lo que quiere decir que tenemos compañía.
—"Callidus, ¿Tenemos compañía?" —sisee muy bajo.
—"La chica está escondido detrás de ese árbol"—mire hacia donde me señalaba, ya se me hacía raro que no hubieran hecho movimiento, lo que no entiendo porque nos espían. Tome la mano de Draco y lo inste a caminar, lo que menos deseo en este momento es lidiar con ella.
Al día siguiente, fui a desayunar con los demás chicos de su dormitorio. Al entrar en el Gran Comedor; todos se volvieron a mirar la Saeta de Fuego, murmurando emocionados. Vi con satisfacción que los del equipo de Gryffindor estaban atónitos.
A las once menos cuarto nos dirigimos a los vestuarios. El tiempo no podía ser más distinto del que había imperado en el partido contra Ravenclaw. Hacía un día fresco y despejado, con una brisa muy ligera. Esta vez no habría problemas de visibilidad. Oía al resto del colegio que se dirigía al estadio. Me quité las ropas negras del colegio, saque del bolsillo la varita y me la metí dentro de la camiseta que iba a llevar bajo las ropas de quidditch. Esperaba no necesitarla de nuevo.
—Ya saben lo que tienen que hacer —dijo Marcus cuando nos disponíamos a salir del vestuario.
El partido trascurrió sin problema, no habian pasado ni diez minutos, cuándo me hice con la snitch, no pude evitar sonreír al ver el shock en sus rostros, al instante todos los Slytherin empezaron a vitorear. No los dejamos anotar ni un punto, por nuestra parte ganamos con doscientos puntos, los cientos cincuenta por la snitch y los cincuenta que el equipo había anotado.
Despues del partido los días pasaron más rápido de lo esperado, nos encontramos en el andén 9 ¾ .
—Me escribirán ¿cierto?, si no lo hacen, les hare la vida imposible—dijo Pansy señalándonos y mirándonos con fijeza.
—Por supuesto Pans, como no le voy a escribir a una de mis chicas favorita—dije con una sonrisa.
—Tan galante como siempre, bueno nos vemos el próximo año, si es posible, los visitare antes—dijo besándonos a todos en los cachetes y yéndose donde sus padres la esperan.
Nos despedimos de todos y fuimos donde nos esperaban nuestros padres, este año fue muy productivo, las cosas salieron mejor de lo que esperaba, según lo que me informo Callidus, Granger y Weasley solo nos siguieron, cosa que hasta yo note, no sé qué traman, pero pienso estar atento.
Pov Nicholai
Ya reconstruí mi alma, al menos eso creo, aun me siento vacío a pesar de que absorbí de nuevo el guardapelo, que lo recupere de la mansión Black, la diadema cuando estuve en Hogwarts, Nagini quien fue la primera a quien busque, el diario por medio de Lucius, la copa que me la entrego Narcissa, doy gracias a Merlín que al ser hermana de Bellatrix, haya podido acceder y por supuesto el anillo, pero este decidí llevarlo puesto, pero por algún motivo siento que falta algo y el único momento que puedo estar en paz, es junto a Harry.
Debido a esto decidí hacer un hechizo, solo para estar seguro que no dejo alguna parte de mi alma, tirada en alguna parte, ahora se lo estúpido que fue de mi parte fragmentarla, tomara meses sino años que mi alma este sana de nuevo, si por algún motivo deje mi alguna parte de mi alma libre, el anillo brillara, en este momento me encuentro viajando a todos los lugares que estuve, pero aun el anillo no ha reaccionado.
Tendré que buscar en otra ocasión, no pude recoger a los chicos, espero que Harry y su padre, pasen el verano con nosotros. Dumbledore ha estado inquietantemente pasivo, no ha hecho ningún movimiento y eso me preocupa, sé que no estará tranquilo, hasta tener a Harry en sus garras de nuevo.
—Mi lord, espero que haya tenido una tarde productiva—dijo Lucius una vez entre a la casa.
—No la que me hubiera gustado ¿Los chicos llegaron? —pregunte curioso.
—Solo Draco, Black decidió que nos alcanzarían despues, quieren visitar a los padres del chico—en esta ocasión pasaremos las vacaciones en Brasil, pero regresaremos a tiempo para ir a las mundiales.
—Comprendo, nos veremos en unas horas, quiero descansar, me avisas cuando vayamos a partir—murmure para luego irme a mi habitación, hoy fue un día agotador, solo quiero descansar y no pensar nada.
Pov Harry
Nos encontramos en el cementerio, delante de las tumbas de mis padres, cuando padre se puso a llorar y disculparse, lo dejé solo y fui a la tumba del abuelo. Sé que tiene mucho que decirles por lo que no quiero estorba, lo dejare desahogarse.
—Hola abuelo, han pasado muchas cosas desde la última vez que vine, como te conté, ahora tengo un padre que me apoya y quiere, he estado siguiendo tu consejo, he tenido cuidado de Dumbledore y ya tengo un grupo de amigos en quienes puedo confiar, me hubiera gustado que estuvieras vivo, estoy seguro que todos te agradarían—suspire nostálgico, en verdad lo extraño.
Al primer lugar que fuimos una vez llegamos a Brasil, fue a un hermoso lugar llamado Chapada Diamantina situada en el estado de Bahía, es donde nacen muchos ríos y corrientes de agua que circulan gran parte del país, tambien es el lugar donde habitan las sirenas, Draco y yo queríamos nadar, pero nuestros padres consideraron que es muy peligroso, ya que no sabemos cómo reaccionaran al invadir su espacio.
Luego fuimos a uno de los pueblos mágicos más famosos que existen tanto muggle como magico, llamado Ouro Petro, posee una belleza arquitectónica realmente impactante, pero nuestro objetivo principal fue el rio amazonas, según lo que leímos hay muchas criaturas mágicas en este lugar.
—Impresionante, deberíamos de explorar más a fondo este lugar, imaginan la cantidad de plantas y criaturas que deben de haber—dijo Nicholai realmente extasiado.
—Incluso puede haber criaturas que se creían extintas, ¿Podemos explorar? —le rogué a mi padre, el me miro sonriendo.
—En otro momento, aún hay varios lugares que debemos visitar—suspiré decepcionado, pero asentí.
—No te preocupes Harry, si tu padre no te trae, lo hare yo—dijo sonriendo Nicholai comprendiendo mi sentir.
Las semanas pasaron rápido, estaba en mi habitación, cuando Kreacher se apareció, inclinando su nariz, hasta tocar el suelo.
—Kreacher lamenta interrumpir las vacaciones del amo, pero Kreacher quería informarle que el viejo amante de muggle apareció en la casa, Kreacher lo echo—entrecerré los ojos, ya estaba tardando en aparecer.
—Infórmale a padre, si vuelve aparecer me avisas—dije serio.
—Kreacher hará lo que el amo ordene—dijo inclinándose para luego desaparecer. No sé qué está tramando, pero no dejare que arruine mis vacaciones.
Al siguiente lugar que fuimos se llama Bonito, es un lugar donde se puede disfrutar del ecosistema, debido a que iremos a la mundiales, no podremos visitar nada mas de este país, pero antes de irnos, visitaremos el rio amazona de nuevo, explorarlo fue gratificante, logre tomar muchas plantas mágicas que no se hayan en Inglaterra, pude tomar fotos de las criaturas mágicas que vimos, mañana nos iremos a Inglaterra, es una verdadera lástima, pero si padre me pregunta donde quiero vacacionar el próximo año, este lugar será mi primera opción.
El traslador nos llevó a lo que, a través de la niebla, parecía un páramo. Delante de nosotros había un par de magos cansados y de aspecto malhumorado. Uno de ellos sujetaba un reloj grande de oro; el otro, un grueso rollo de pergamino y una pluma de ganso. Los dos vestían como muggles, aunque con muy poco acierto: el hombre del reloj llevaba un traje de tweed con chanclos hasta los muslos; su compañero llevaba falda escocesa y poncho.
—Buenos días, Basil —saludó Lucius, cogiendo la estatuilla de dragón y entregándosela en mano al mago de la falda, que la echó a una caja grande de trasladores usados que tenía a su lado. Vi en la caja un periódico viejo, una lata vacía de cerveza y un balón de fútbol pinchado. Creo que nuestro traslador es el más caro. Despues de que nos indicó por dónde ir, nos dirigimos por un páramo desierto.
Al otro lado, vislumbre las formas fantasmales de miles de tiendas dispuestas en la ladera de una colina, en medio de un vasto campo que se extendía hasta el horizonte, donde se divisaba el oscuro perfil de un bosque.
Caminamos con dificultad ascendiendo por la ladera cubierta de neblina, entre largas filas de tiendas. La mayoría parecían casi normales. Era evidente que sus dueños habían intentado darles un aspecto lo más muggle posible, aunque habían cometido errores al añadir chimeneas, timbres para llamar a la puerta o veletas. Pero, de vez en cuando, se veían tiendas tan obviamente mágicas que no me sorprendía que los muggles que están en la zona sospecharan. En medio del prado se levantaba una extravagante tienda en seda a rayas que parecía un palacio en miniatura, con varios pavos reales atados a la entrada. Al instante supe que era la nuestra, a tío Lucius les encantan los pavos reales. Un poco más allá pasaron junto a una tienda que tenía tres pisos y varias torretas. Y, casi a continuación, había otra con jardín adosado, un jardín con pila para los pájaros, reloj de sol y una fuente.
—Esas son las tiendas de la familia de Theo y Blaise, más adelante están las de los demás. Al entrar no me sorprendió ver un hermoso departamento de seis habitaciones, una lujosa sala, decorado exquisitamente, caminé un poco, me topé con la cocina y para mi deleite una biblioteca.
—Apuesto que tuviste que ver con la decoración, ¿cierto querida? —pregunto mi padre con una sonrisa burlona.
—Siempre lo mejor—respondió tía Narcissa petulante.
—Nicholai, ven a ver la biblioteca, tiene excelentes ejemplares—dije tomando uno llamado, mil maneras de torturar.
—¡En serio Harry!, vamos a explorar el lugar, si quieres en la noche te pones con el señor Nicholai a leer todos los libros que quieras—dijo con burla Draco, sacándome a rastras, solo pude suspirar y asentir, tiene suerte que tenga cierta debilidad por él, sino ya lo hubiera mandado a freír espárragos.
Con el sol que acababa de salir y la niebla que se levantaba, pudimos ver el mar de tiendas de campaña que se extendía en todas direcciones. Caminábamos entre las filas de tiendas mirando con curiosidad a nuestro alrededor. Hasta entonces no me había preguntado nunca cuántas brujas y magos habría en el mundo; nunca había pensado en los magos de otros países.
Los campistas empezaban a despertar, y las más madrugadoras eran las familias con niños pequeños. Es la primera vez que veo magos y brujas de tan corta edad. Un pequeñín, que no tendría dos años, estaba a gatas y muy contento a la puerta de una tienda con forma de pirámide, dándole con una varita a una babosa, que poco a poco iba adquiriendo el tamaño de una salchicha. Cuando llegábamos a su altura, la madre salió de la tienda.
—¿Cuántas veces te lo tengo que decir, Kevin? No.… toques... la varita... de papá... ¡Ay! —hice una mueca de asco al ver que acababa de pisar la babosa gigante, que reventó. El aire nos llevó la reprimenda de la madre mezclada con los lloros del niño.
—¡Mamá mala!, ¡«rompido» la babosa! —me pregunto si alguna vez mi madre estuvo presente de esa forma para mí.
Un poco más allá vimos dos brujitas, apenas algo mayores que Kevin. Montaban en escobas de juguete que se elevaban lo suficiente para que las niñas pasaran rozando el húmedo césped con los dedos de los pies. Un mago del Ministerio que parecía tener mucha prisa los adelantó, y lo oímos murmurar ensimismado.
—¡A plena luz del día! ¡Y los padres estarán durmiendo tan tranquilos! Como si lo viera... —Por todas partes, magos y brujas salían de las tiendas y comenzaban a preparar el desayuno. Algunos, dirigiendonos miradas furtivas, prendían fuego con sus varitas. Otros frotaban las cerillas en las cajas con miradas escépticas, como si estuvieran convencidos de que aquello no podía funcionar.
Tres magos africanos enfundados en túnicas blancas conversaban animadamente mientras asaban algo que parecía un conejo sobre una lumbre de color morado brillante, en tanto que un grupo de brujas norteamericanas de mediana edad cotilleaba alegremente, sentadas bajo una destellante pancarta que habían desplegado entre sus tiendas, que decía: «Instituto de las brujas de Salem.» Desde el interior de las tiendas por las que iban pasando les llegaban retazos de conversaciones en lenguas extranjeras, y, aunque no podía comprender ni una palabra, el tono de todas las voces era de entusiasmo.
—Eh... ¿son mis ojos, o es que se ha vuelto todo verde? —preguntó Draco mirando alrededor.
No eran los ojos de Draco. Habíamos llegado a un área en la que las tiendas estaban completamente cubiertas de una espesa capa de tréboles, y daba la impresión de que unos extraños montículos habían brotado de la tierra. Dentro de las tiendas que tenían las portezuelas abiertas se veían caras sonrientes. De pronto oyeron sus nombres a su espalda:
—¡Harry!, ¡Draco! —al voltear vimos a nuestros amigos venir en nuestra direccion. Blaise, Theo.
—Increíble no, tienen que ver lo que han colgado los búlgaros en sus tiendas—dijo Blaise emocionado.
—Vamos a echar un vistazo —propuse Harry, señalando una gran área de tiendas que había en lo alto de la ladera, donde la brisa hacía ondear una bandera de Bulgaria, roja, verde y blanca. Se nota la curiosidad de Draco apenas lo mencionaron.
En aquella parte las tiendas no estaban engalanadas con flora, pero en todas colgaba el mismo póster, que mostraba un rostro muy hosco de pobladas cejas negras. La fotografía, por supuesto, se movía, pero lo único que hacía era parpadear y fruncir el entrecejo.
—Es Krum —explicó Draco en voz baja.
—¿Quién? —pregunte desconcertado, me gusta el quidditch, pero no para conocer a todos sus jugadores.
—¡Krum! ¡Viktor Krum, el buscador del equipo de Bulgaria! —repitió Draco mirándome indignado no saber quién es, al igual que Blaise, Theo solo rodo los ojos.
—Parece que tiene malas pulgas —comente tranquilamente, observando la multitud de Krums que parpadeaban, ceñudos.
—¿Malas pulgas? ¿Qué más da eso? Es increíble. Y es muy joven, además. Sólo tiene dieciocho años o algo así. Es genial. Espera a esta noche y lo veras— dijo Draco, tengo que admitir que siento celos por la manera en que se expresa de un completo extraño, por lo que solo bufe sin decir nada.
Volvimos por el campamento. Por todas partes veían rostros familiares: estudiantes de Hogwarts con sus familias. Oliver Wood, el antiguo capitán del equipo de quidditch de Gryffindor, que acababa de terminar en Hogwarts. Cerca de allí se encontraron con Ernie Macmillan, un estudiante de cuarto de la casa Hufflepuff, y luego vimos a Cho Chang, la buscadora en el equipo de Ravenclaw, intento acercarse a nosotros, pero la mirada de Draco la detuvo, por lo que solo hizo un gesto con la mano y me sonrió. Solo asentí con la cabeza por cortesía, pero no le sonreí ni nada.
—¿Quiénes serán? No van a Hogwarts, ¿verdad? —preguntó Blaise intrigado.
—Supongo que estudian en el extranjero. Sé que hay otros colegios, pero no conozco a nadie que vaya a ninguno de ellos. Un primo se escribía con un chico de Brasil... hace una pila de años... Quería hacer intercambio con él, pero los padres del chico no se lo permitieron—respondió Blaise. No me sorprende que existan otros colegios, despues de todo hay representantes de tantas nacionalidades en el camping, sería estúpido pensar que Hogwarts es el único colegio.
—Oye Draco, en el próximo verano, debemos de visitar todos los colegios, al menos los de Europa, sería interesante conocerlos ¿Crees que sea posible? —pregunte curioso.
—No lo sé, pero sería increíble—dijo Draco emocionado.
—Si se lo permiten, me avisan—dijo Blaise igual de emocionado.
—Por cierto, nos topamos con los Weasley, al parecer viene toda la familia, porque contamos dos chicos más, aunque ellos se ven geniales—dijo Theo tranquilamente, espero que sean como los gemelos, hasta ahora los únicos que me han causado problema, son los retoños del matrimonio.
—Bien, olvidemos de eso, el juego está a punto de comenzar, así que iremos a cambiarnos y nos vemos luego—nos despedimos de Blaise y Theo que se fueron a sus respectivas tiendas, será interesante ver un juego profesional de quidditch, a pesar de que mis intereses personales no es ser uno, puedo aprender nuevas jugadas viéndolos, luego las puedo aplicar en los partidos que tengamos en Hogwarts.
Hola chicas, espero que les haya gustado, lamento que sea corto, mil gracias por si reviews, en verdad me animaron.
Nos seguimos leyendo
Bella
