Los personajes de Harry Potter no me pertenecen son de J.K Rowling.

Summary: Harry es un niño con una inteligencia, astucia y actitud que muchas personas no esperaban en él, además de que poco a poco se va dando cuenta que los hechos y las personas no son como se dan a conocer, dejando detrás de ellos rastros de mentiras que Harry va descubriendo. Luchando también contra las personas que quieren controlarlo y matarlo solo por ser quien es.

Parsel- "Hola"

Hechizos- Accio

Recuerdos- [Hola]

He reeditado los capis anteriores por lo que para las que no lo lean de nuevo le cambié el nombre a la serpiente de Harry quise darle un nombre original y Callidus me gusto porque significa Astucia o Inteligencia bueno eso es todo disfruten del capi.


Capítulo 19 La verdad sale a la luz

Pov Harry

Conforme avanzaba la tarde la emoción aumentaba en el cámping, como si una neblina, se hubiera instalado aquí. Al oscurecer, el aire aún vibraba de expectación y cuando la noche llegó, la magia desbordo por todo el lugar, el Ministerio parecía haberse resignado ya a lo inevitable y dejó de reprimir los ostensibles indicios de magia que surgían por todas partes.

Los vendedores se aparecían a cada paso, con bandejas o empujando carros en los que llevaban cosas extraordinarias: escarapelas luminosas (verdes de Irlanda, rojas de Bulgaria) que gritaban los nombres de los jugadores; sombreros puntiagudos de color verde adornados con tréboles que se movían; bufandas del equipo de Bulgaria con leones estampados que rugían realmente; banderas de ambos países que entonaban el himno nacional cada vez que se las agitaba; miniaturas de Saetas de Fuego que volaban de verdad y figuras coleccionables de jugadores famosos que se paseaban por la palma de la mano en actitud jactanciosa, por mi parte me compre una miniatura saeta de fuego, es lo único que llamo mi atención, Draco compro a Viktor Krum en miniatura y una bandera de Bulgaria que canta el himno.

—No puedo creer que te compraras eso—dije viendo a la miniatura de Krum, pasearse pretencioso y viéndome con superioridad, me dan ganas de cruciarlo, una sonrisa surco en mi rostro, solo de pensarlo.

—Es increíble, ya quiero que el partido comience—dijo emocionado.

—He esperado todo el verano para esto —le dijo Blaise mientras caminábamos entre los vendedores, comprando recuerdos.

—¡Vaya, mira esto! —exclamó Theo, acercándose rápidamente hasta un carro lleno de montones de unas cosas de metal que parecían prismáticos, excepto en el detalle de que estaban llenos de botones y ruedecillas.

—Son omniculares—explicó el vendedor con entusiasmo.

—Se puede volver a ver una jugada... pasarla a cámara lenta, y si quieres te pueden ofrecer un análisis jugada a jugada. Son una ganga: diez galeones cada uno.

—Esto si vale la pena comprar—reconocí, haciendo un gesto desdeñoso hacia el muñeco.

—Deme cuatro—dije tranquilamente, les di a los chicos y me colgué el mío. Regresamos a nuestra carpa, los chicos se fueron con sus familias, no sabemos si estaremos en el mismo lugar. Se oyó el sonido profundo y retumbante de un gong al otro lado del bosque, de inmediato se iluminaron varios faroles verdes y rojos, marcando el camino al estadio.

—¡Ya es la hora! ¡Vamos! —anunció Lucius, caminando de forma altiva y apartando con la mirada, a todos los magos que le estorbaban.

Oíamos los gritos, las risas, los retazos de canciones de los miles de personas que iban. La atmósfera de emoción se contagiaba fácilmente y no podía dejar de sonreír. Caminamos por el bosque hablando y bromeando en voz alta unos veinte minutos, hasta que al salir por el otro lado nos hallamos a la sombra de un estadio colosal. Aunque sólo puedo ver una parte de los inmensos muros dorados que rodeaban el campo de juego, calculaba que dentro podrían haber cabido, sin apretujones, diez catedrales.

—Hay asientos para cien mil personas —explicó Nicholai, mirándome con una pequeña sonrisa.

—Quinientos funcionarios han estado trabajando durante todo el año para levantarlo. Cada centímetro del edificio tiene un repelente mágico de muggles. Cada vez que los muggles se acercan hasta aquí, recuerdan de repente que tenían una cita en otro lugar —los muggles son tan idiotas y manejables.

—¡Asientos de primera! ¡Tribuna principal! Todo recto escaleras arriba, señor Malfoy—dijo la bruja del Ministerio apostada ante la puerta, al comprobar nuestras entradas. Las escaleras del estadio estaban tapizadas con una suntuosa alfombra de color púrpura. Estoy seguro que la elección del ministro, después de todo, solo él considera que botas purpuras se ven bien.

Subimos con la multitud, que poco a poco iban entrando por las puertas que daban a las tribunas que había de derecha e izquierda. Nuestro grupo siguió subiendo hasta llegar al final de la escalera, encontramos una pequeña tribuna ubicada en la parte elevada del estadio, justo a la mitad del camino entre los postes de gol, en verdad es una excelente vista.

Contenía unas veinte butacas de color rojo y dorado, repartidas en dos filas, tome asiento con los demás en la fila de delante y observe el estadio que tenía a mis pies, cuyo aspecto nunca hubiera imaginado.

Cien mil magos y brujas ocupaban sus asientos en las gradas dispuestas en torno al largo campo oval. Todo estaba envuelto en una misteriosa luz dorada que parecía provenir del mismo estadio. Desde aquella elevada posición, el campo parecía forrado de terciopelo. A cada extremo se levantaban tres aros de gol, a unos quince metros de altura.

Justo enfrente de la tribuna en que nos hallábamos, casi a la misma altura de mis ojos, había un panel gigante. Unas letras de color dorado iban apareciendo en él, como si las escribiera la mano de un gigante invisible, y luego se borraban.

—Es impresionante no crees, la magia no tiene límites, hay un hechizo para todo, no todos legales, pero eso no disminuye la capacidad y el poder que se llega a tener—dijo Nicholai viendo con una sonrisa.

—Lo es—fue lo único que dije, seguimos platicando de magia y teorías, hasta que escuche el resoplido de Draco, quien nos miraba molesto, no comprendo porque se enoja, sabe perfectamente que me gusta hablar con los adultos, me divierto con ellos, tener este tipo de pláticas con Lucius y Nicholai, estimula mi cerebro, ahora sabe lo que siento cuando solo habla de quidditch, aunque me guste el deporte.

—Déjalos Draco, son unos aburridos, mira que hablar de libros cuando estamos a punto de ver un partido tan importante—bufo mi padre, mirándonos con incredulidad. Rodé los ojos por su dramatismo y los ignoré para seguir platicando con Nicholai. Durante la siguiente media hora se fue llenando lentamente la tribuna. Los adultos se la pasaron estrechando la mano de personas que obviamente son magos importantes.

Cuando llegó Cornelius Fudge, el Ministro, me saludo como si fuéramos viejos amigos. Ya nos conocíamos, y Fudge me estrechó la mano con ademán paternal, preguntándome cómo estaba y me presentó a los magos que lo acompañaban.

—Ya sabe, Harry Potter—le dijo muy alto al ministro de Bulgaria, que llevaba una espléndida túnica de terciopelo negro con adornos de oro y parecía que no entendía una palabra de inglés.

—¡Harry Potter...! Seguro que lo conoce: el niño que sobrevivió a Quien-usted-sabe... Tiene que saber quién es... —El búlgaro vio de pronto la cicatriz y señalándola, se puso a decir en voz alta y visiblemente emocionado cosas que nadie entendía.

—Sabía que al final lo conseguiríamos —dijo Fudge cansinamente. Justo en ese momento aparecieron los Weasley, toda la tropa, hay dos chicos que nunca había visto, pero su aspecto grita que son Weasley, Granger tambien está con ellos.

—¡Ah, Fudge! —dijo el señor Weasley, tendiendo la mano al llegar ante el ministro de Magia.

—¿Cómo está usted?, ¿cómo estás? —saludó Fudge, sonriendo.

—Permítanme presentarles al señor Oblansk... Obalonsk... al señor... Bueno, es el ministro búlgaro de Magia, y, como no entiende ni jota de lo que digo, da lo mismo. Veamos quién más... Supongo que conoces a Arthur Weasley—dijo dirigiéndose a nosotros.

Fue un momento muy tenso. El señor Weasley y el señor Malfoy se miraron el uno al otro con desprecio.

—Hola Sirius, es bueno volver a verte, te has perdido, el director está preocupado por ti—dijo con una sonrisa tensa.

—No tiene porque, soy adulto, no tengo porque reportarme o rendirle cuentas, no es nada mío, ni me interesa tener relación alguna con el—dijo mi padre con frialdad.

—¿Y Remus? —apreté lo labios molesto, obviamente todos ya deben de saber el pasado de mi padre y Lupin, el director debió de haberles informado o el mismo Lupin.

—Lo siento, pero no veo porque deba de interesarme esa persona, fuimos algo, en el pasado, no es como si me importara lo que pasa con el ahora—no pude evitar sonreír orgulloso ante la frialdad e indiferencia en su rostro, se perfectamente que se ha estado carteando con Lupin, el lobo está informándole todos los pasos que el viejo hace, según lo ultimo que informo, piensa buscar a mi padre personalmente.

—Lo siento, fue mi error, si nos disculpan—dijo sentándose dos asientos detrás de nosotros, no me pasó desapercibido la mirada juguetona de los gemelos, la curiosa de los mayores y la fulminante de los últimos.

—Damas y caballeros... ¡bienvenidos! ¡Bienvenidos a la cuadringentésima vigésima segunda edición de la Copa del Mundo de quidditch! —Los espectadores gritaron y aplaudieron. Ondearon miles de banderas, y los discordantes himnos de sus naciones se sumaron al jaleo de la multitud.

—Y ahora, sin más dilación, permítanme que les presente a... ¡las mascotas del equipo de Bulgaria! —Las tribunas del lado derecho, que eran un sólido bloque de color escarlata, bramaron su aprobación.

—Me pregunto qué habrán traído —dijo mí padre, inclinándose en el asiento hacia delante.

—¡Aaah! ¡Son veelas! —rodé los ojos al ver su mirada apreciativa, acaba de salir a flote su lado seductor y conquistador.

Un centenar de veelas salieron al campo de juego, eran mujeres, las mujeres más hermosas que hubiera visto nunca... pero no eran humanas. Sentí un influjo tratando de dominarme, pero reforcé mis barreras, no quiero queda embotado por esto, no fui el único, miré como todos hacían lo mismo, bueno no todos, el Weasley menor estuvo a punto de caer, sino fuera por su hermano. El estadio se sumió en gritos de protesta. La multitud no quería que las veelas se fueran.

—Y ahora, tengan la bondad de alzar sus varitas para recibir a... ¡las mascotas del equipo nacional de Irlanda! —bramó la voz de Ludo Bagman.

En aquel momento, lo que parecía ser un cometa de color oro y verde entró en el estadio como disparado, dio una vuelta al terreno de juego y se dividió en dos cometas más pequeños que se dirigieron a toda velocidad hacia los postes de gol. Repentinamente se formó un arco iris que se extendió de un lado a otro del campo de juego, conectando las dos bolas de luz. La multitud exclamaba «¡oooooooh!» y luego «¡aaaaaaah!», como si estuviera contemplando un castillo de fuegos de artificio.

Luego se desvaneció el arco iris, y las dos bolas de luz volvieron a juntarse y se abrieron: formaron un trébol enorme y reluciente que se levantó en el aire y empezó a elevarse sobre las tribunas. De él caía algo que parecía una lluvia de oro.

—¡Maravilloso! —exclamó Weasley cuando el trébol se elevó sobre el estadio dejando caer pesadas monedas de oro que rebotaban al dar en los asientos y en las cabezas de la multitud.

—¡Son leprechauns! —explicó Nicholai, alzando la voz por encima del tumultuoso aplauso de los espectadores, muchos de los cuales estaban todavía buscando monedas de oro debajo de los asientos.

—Y ahora, damas y caballeros, ¡demos una calurosa bienvenida a la selección nacional de quidditch de Bulgaria! Con ustedes... ¡Dimitrov! —Una figura vestida de escarlata entró tan rápido montada sobre el palo de su escoba que sólo se pudo distinguir un borrón en el aire. La afición del equipo de Bulgaria aplaudió como loca.

—¡Ivanova! — Una nueva figura hizo su aparición zumbando en el aire, igualmente vestida con una túnica de color escarlata.

—¡Zograf!, ¡Levski!, ¡Vulchanov!, ¡Volkov! y... ¡Krum! —termino por presentar.

—¡Es él, es él! —gritó Draco, siguiendo a Krum con los omniculares. Mire a la persona que tanto emocionaba a Draco y sinceramente fue decepcionante.

Viktor Krum era delgado, moreno y de piel cetrina, con una nariz grande y curva cejas negras muy pobladas. Semejaba una enorme ave de presa. Costaba creer que sólo tuviera dieciocho años.

—Y recibamos ahora con un cordial saludo ¡a la selección nacional de quidditch de Irlanda! Les presento a... ¡Connolly!, ¡Ryan!, ¡Troy!, ¡Mullet!, ¡Moran!, ¡Quigley! y... ¡Lynch! —bramó Bagman.

Siete borrones de color verde rasgaron el aire al entrar en el campo de juego. Di vueltas a una ruedecilla lateral de los omniculares para ralentizar el movimiento de los jugadores hasta conseguir ver la inscripción «Saeta de Fuego» en cada una de las escobas y los nombres de los jugadores bordados en plata en la parte de atrás de las túnicas.

—Y ya por fin, llegado desde Egipto, nuestro árbitro, el aclamado Presimago de la Asociación Internacional de Quidditch: ¡Hasán Mustafá! —Entonces, caminando a zancadas, entró en el campo de juego un mago vestido con una túnica dorada que hacía juego con el estadio. Era delgado, pequeño y totalmente calvo salvo por el bigote, que no tenía nada que envidiar a Vernon. Debajo de aquel bigote sobresalía un silbato de plata; bajo un brazo llevaba una caja de madera, y bajo el otro, su escoba voladora.

Volví a poner en velocidad normal sus omniculares y observó atentamente a Mustafá mientras éste montaba en la escoba y abría la caja con un golpe de la pierna: cuatro bolas quedaron libres en ese momento: la quaffle, de color escarlata; las dos bludgers negras, y vi sólo durante una fracción de segundo, porque inmediatamente desapareció de la vista, la alada, dorada y minúscula snitch. Soplando el silbato, Mustafá emprendió el vuelo detrás de las bolas.

—¡Comieeeeeeeeenza el partido! —gritó Bagman, admito que el partido fue emocionante, pero lo que más llamó mi atención y en verdad me alegro haber comprado los omniculares fueron las jugadas: Formación de ataque cabeza de halcón, Finta de Porskov, Amago de Wronski, Krum tomo la snitch, pero Irlanda de igual forma gano por diez puntos.

—Ha estado magnífico, ¿verdad? Está hecho una pena... —dijo Draco, inclinándose hacia delante para verlo aterrizar, mientras un enjambre de medimagos se abría camino hacia él entre los leprechauns y las veelas, que seguían peleándose.

Volví a mirar por los omniculares. Era difícil ver lo que ocurría en aquel momento, porque los leprechauns zumbaban de un lado para otro por el terreno de juego, pero conseguí divisar a Krum entre los medimagos. Parecía más hosco que nunca, y no les dejaba ni que le limpiaran la sangre.

Sus compañeros lo rodeaban, moviendo la cabeza de un lado a otro y con aspecto abatido. A poca distancia, los jugadores del equipo de Irlanda bailaban de alegría bajo una lluvia de oro que les arrojaban sus mascotas. Por todo el estadio se agitaban las banderas, y el himno nacional de Irlanda atronaba en cada rincón. Las veelas recuperaron su aspecto habitual, nuevamente hermosas, aunque tristes.

—Vueno, hemos luchado vrravamente —dijo detrás una voz lúgubre. Miré y me encontré con que era el ministro búlgaro de Magia.

—¡Usted habla nuestro idioma! ¡Y me ha tenido todo el día comunicándome por gestos! —dijo Fudge, ofendido.

—Vueno, eso fue muy divertida—dijo el ministro búlgaro, encogiéndose de hombros.

—¡Y mientras la selección irlandesa da una vuelta de honor al campo, escoltada por sus mascotas, llega a la tribuna principal la Copa del Mundo de quidditch! —voceó Bagman.

Deslumbre de repente una cegadora luz blanca que bañó mágicamente la tribuna en que nos hallábamos, para que todo el mundo pudiera ver el interior. Entornando los ojos y mirando hacia la entrada, pude distinguir a dos magos que llevaban, jadeando, una gran copa de oro que entregaron a Cornelius Fudge, el cual aún parecía muy contrariado por haberse pasado el día comunicándose por señas sin razón.

—Dediquemos un fuerte aplauso a los caballerosos perdedores: ¡la selección de Bulgaria! —gritó Bagman.

Y, subiendo por la escalera, llegaron hasta la tribuna los siete derrotados jugadores búlgaros. Abajo, la multitud aplaudía con aprecio. Vi miles y miles de omniculares apuntando en dirección a ellos.

Uno a uno, los búlgaros desfilaron entre las butacas de la tribuna, y Bagman los fue nombrando mientras estrechaban la mano de su ministro y luego la de Fudge. Krum, que estaba en último lugar, tenía realmente muy mal aspecto. Los ojos negros relucían en medio del rostro ensangrentado. Todavía agarraba la snitch. Percibí que en tierra sus movimientos parecían menos ágiles. Era un poco patoso y caminaba cabizbajo. Pero, cuando Bagman pronunció el nombre de Krum, el estadio entero le dedicó una ovación ensordecedora.

Y a continuación subió el equipo de Irlanda. Moran y Connolly llevaban a Aidan Lynch. El segundo batacazo parecía haberlo aturdido, y tenía los ojos desenfocados. Pero sonrió muy contento cuando Troy y Quigley levantaron la Copa en el aire y la multitud expresó estruendosamente su aprobación. A Harry le dolían las manos de tanto aplaudir.

Al final, cuando la selección irlandesa bajó de la tribuna para dar otra vuelta de honor sobre las escobas, Aidan Lynch montado detrás de Connolly, agarrándose con fuerza a su cintura y todavía sonriendo como aturdido.

Despues de la premiación regresamos a nuestra tienda, los chicos hablaban emocionados por el partido iba a irme con ellos, cuando una mano en mi hombro me detuvo.

—Podemos hablar, hay algo importante que quiero decirte, pero aquí no—dijo Nicholai serio, asentí y lo seguí, llegamos a la orilla del bosque, transformo dos piedras en cómodos asientos, espere a que hablara, no sé qué me dirá, pero debe ser muy importante para tener esa mirada.

—Lo que tengo que decirte es muy importante, quise esperar hasta ahora, porque a pesar de que eres maduro, considere que esta edad es la adecuada para que comprendas mejor la situación, te pido que no me interrumpas, escucha y cuando acabe de hablar, contestare todas tus preguntas—esto me da un mal presentimiento.

—Procurare no hacerlo—no sé qué dirá, pero no puedo prometer algo que no estoy seguro que cumpliré.

—Mi madre era una mujer sangre pura que se enamoró de un muggle, ella no era agraciada, por lo que él no le hacía el caso, así que recurrió a una poción de amor, haciendo que mi padre cayera en un falso amor, se casaron y ella quedo embarazada de mí, pensó que mi padre la amaría debido a que llevaba a su hijo dentro, por lo que dejo de darle la poción, al recuperar sus sentidos mi padre la acusó de haberlo hechizado y la abandono sin importarle que estuviera embarazada.

La familia de mi madre eran magos sangre pura, que odiaban a los muggles, al enterarse que se embarazo de uno, quisieron matarla, lucho y logro escapar con unas cuantas cosas que vendió para sobrevivir el tiempo suficiente para tenerme, nací en un orfanato, mi vida ahí no fue la mejor, debido a que hacia magia accidental constantemente, fui considerado un fenómeno, monstruo como les gustaba llamarme, bueno digamos que me convertí en lo que dijeron, use mi magia para defenderme, a los once años recibí la visita del subdirector de un colegio de magia y hechicería.

Mi vida dentro del mundo magico no fue como esperaba, pensé que al estar con personas como yo, seria aceptado, fue lo contrario, hay muchos magos que odian a las personas que poseen sangre muggle en sus venas, me molesto y decepciono, por lo que me esforcé en demostrarle que estaban equivocado, tenía ideales, quería que niños magico como yo, tuvieran la posibilidad de crecer en un entorno magico, al no tener padres, pensé que la mejor forma era creando orfanatos, educándolos sobre el nuevo mundo al que pertenecerían, alejándolos de los muggles que solo los lastimarían por ser diferentes, al tener una habilidad mágica fui aceptado y respetado por mis compañeros—me miro con una sonrisa amarga en su rostro, desde que comenzó la historia no me pasó desapercibido, que no me dijo ni el nombre de sus padres, colegio, tampoco el nombre de la persona que lo busco.

—Forme un grupo, todos herederos de sangre puras, quienes serían muy importantes una vez salieran de la escuela, todo comenzó bien, pero una persona intervino en mi vida, arruinándola, me limito todo lo que pudo y manipulo, ahora lo acepto, antes era demasiado orgulloso para aceptar ese hecho, me creía muy astuto y no me di cuenta que era guiado para cometer una serie de errores que me transformaron en un ser, sin juicio y raciocinio, el primer error que cometí, fue liberar a una criatura que mato a una chica, eso provoco que el lugar que consideraba mi hogar casi fuera cerrado, el segundo fue escuchar a ese desgraciado y aceptar la direccion de mi padre biológico, cuando fui a verlo, nuestro encuentro no fue el mejor, lo mate y a mis abuelos, me dirigí donde la familia de mi madre, quien vivía en la misma zona, solo me encontré con mi tío, el cual me desprecio, lo inculpe por la muerte de mi familia paterna.

Debido a un hecho traumático que me ocurrió cuando era pequeño, en el que casi morí, tengo un miedo irracional a la muerte, eso provoco que desde que entré a Hogwarts, buscara la forma de ser inmortal, encontré un libro, el cual me permitía fragmentar mi alma, pero necesitaba un sacrificio, debido a que ya había matado a tres personas, me fue fácil crear mi primer horrocrux—susurro mirando a la nada.

—¿Qué es un horrocrux? —pregunte con una mirada de disculpa, solo me sonrió suavemente.

—Un horrocrux, es cuando un mago fragmenta su alma en pedazo y los coloca dentro de un objeto determinado, eso evitara de que muera, ya que siempre habrá un pedazo de su alma que lo anclara aquí, es difícil pero no imposible colocarlos en seres vivos ya que no se sabe si sobrevivirán, para crear un horrocrux se debe de matar a una persona, el alma se desgarra, hacer esto provoca que la persona pierda su humanidad y su apariencia se desfigure dependiendo de la cantidad de horrocrux que tiene—explico con seriedad, no necesito decir más, para juntar todas las piezas y saber quién es realmente.

—Ese fue el comienzo de mi fin, ya que en ese momento no me importo, solo quería evitar morir a toda costa, con el transcurso del tiempo, mi humanidad fue decayendo, sabes que es lo más estúpido, es que solo hasta ahora me doy cuenta que Dumbledore fue quien dejo el libro a mi alcance, siempre me estuvo monitoreando, sinceramente no comprendo su interés por la familia Gaunt, pero fue por ellos que llego a mí, perdí mi camino, mis ideales y transforme a los caballeros de Walpurgis en simple y despreciables mortifagos, no te diré todo lo que hicimos porque estoy seguro que ya lo sabes, cree siete horrocrux, ni siquiera era humano, pero aún conservo mis recuerdos, aunque en ese tiempo no estaba muy cuerdo, hay algo que debes de saber, Albus Dumbledore fue quien indujo la profecía, debido a que se dio cuenta que Severus Snape quien antes era un mortifago leal, estaba en el lugar, quería que escuchara todo.

El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca..., Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes...

Desde un comienzo utilizo a los Potter y Longbottom, eran dos fichas que tenía pensado descartar solo para destruirme, tambien averigüe que al igual que con los Gaunt , su interés por los Potter era el mismo, lo único que se me ocurre es que pensaba deshacerse de todos los miembros de dichas familias, el motivo fue lo único que no logre descubrir —sinceramente no sé qué decir, desde que tengo conocimiento de todo lo ocurrido con mis padres, supe desde un comienzo que mi horrible infancia es culpa de Dumbledore, pero conocer toda la verdad y hasta qué punto estuvo involucrado, me llena de odio y tristeza, con respeto a Nicholai no sé qué pensar, en verdad lo estimo y mucho. Siento la caricia de Callidus, ella esta relajada, lo que quiere decir que no es peligroso.

—¿Por qué me lo dices hasta ahora? —le pregunte con frialdad.

—En primera porque quería conocerte, sabía que, si te lo decía antes esa posibilidad sería nula, pero al hacerlo, me di cuenta que eres un niño muy inteligente, maduro, estuve planteándome qué momento seria el adecuado, no quería arruinarte el momento con tu padre y admito que quería conocerte más, ya que no sabía si me permitirías acercarme a ti nuevo ¿Me odias? —pregunto serio.

—No, se cómo son las guerras y mis padres estaban involucrados directamente en ella, acepto su muerte, comprendo porque no me lo dijiste y tienes razón, probablemente ni siquiera te hablaría, pero me diste la oportunidad de conocerte y me agradas, lo que me tiene lleno de odio y rabia es que Dumbledore manipule la vida de las personas de esa forma, no les importo que muchos murieran o peor aún que perdieran la cordura por su culpa, la libertad, todo por cumplir con su meta, la cual ni siquiera sabemos cuál es y ahora lo que no se, es que quiere de nosotros—dije tratando de comprender el motivo del porque Dumbledore me quiere bajo sus garras.

—Tengo una teoría, esto lo deduje desde el momento en que te conocí, esa cicatriz es la clave—dijo acariciando mi frente, sentí un cosquilleo y luego una conexión con la mente del hombre frente a mí.

—¿Mi cicatriz? —pregunte aturdido por la sensación.

—Siento una parte de mí en ti, creo que fue el día que ataque a tus padres, no sé si lo sabes, pero tenía la intención de matarte, pero el sacrificio de tu madre provoco que la maldición rebotara y me diera, creo que parte de mi alma se anclo en ti y esto lo prueba—dijo mostrando su mano, tiene un anillo el cual está unido por una línea roja con mi pecho.

—¿Qué es eso? —pregunte cauteloso.

—He recolectado las partes de mi alma de nuevo y fusionado con ellas, pero siempre sentí como si me faltara algo, temí que el día que "morí" algún pedazo de mi alma se desprendiera, debido a eso decidí realizar un hechizo de rastreo, viaje a todos los países en lo que alguna vez estuve, pero nada, hasta el día que estuve de nuevo junto a ti, mi anillo reacciono, por eso te pido que me acompañes mañana a Gringott para recuperar ese pedazo de alma, sin que tu vida esté en peligro—dijo con seriedad. No quiero que su pedazo de alma se vaya, sé que es egoísta de mi parte, pero ahora comprendo porque no me sentía tan solo.

—Si te dijera que quiero conservarla, te prometo que no dejare que nada malo le pase—dije con seriedad, Nicholai solo me miro sorprendido.

—¿Por qué quieres hacer eso? —pregunto serio y precavido.

—Al igual que tú, no tuve una buena infancia pero a pesar de eso, siempre sentí algo en mi interior que evito que me desmoronara, nunca comprendí que era, hasta ahora, sé que es muy egoísta e imprudente pedirte esto, ya que te sientes incompleto por este pedazo de alma, pero no quiero separarme de ella, si para que te sientas seguro, tienes que ponerme un montón de hechizos de protección lo aceptare—dije serio, sé que cualquier persona en mi lugar, debería de estarlo odiando, pero simplemente es algo que no puedo hacer, más ahora que conozco todos los hechos, tal como le dije, mis padres sabían lo que hacían cuando se involucraron tanto en la guerra y aunque los quiero, tal como ellos tomaron sus decisiones, yo tomo las mías.

Al quedarme con su alma, estaré ligado de por vida a él, al menos que decida devolvérsela y por el momento, no es algo que deseo hacer, además de que según lo que averigüe sobre Lord Voldemort, habla parsel, ahora comprendo porque puedo hablar el idioma de las serpientes, según lo que investigue, nadie de la familia Potter habla parsel, no deseo perder la habilidad de hablar con mi querida Callidus y sé que es una posibilidad.

—Está bien, pero te daré algo para que estés a salvo—dijo serio, seguimos platicando, me conto con más detalles su vida y los lugares que ha conocido, admito que fue una plática productiva y me siento más cercano a él.

A la luz de los escasos fuegos que aún ardían, pude ver a gente que corría hacia el bosque, donde nos encontrábamos sentados, huyendo de algo, por el campo, algo que emitía extraños destellos de luz y hacía un ruido como de disparos de pistola. Llegaban hasta nosotros abucheos escandalosos, carcajadas estridentes y gritos de borrachos. A continuación, apareció una fuerte luz de color verde que iluminó la escena.

De pronto, el bosque se llenó de gritos, no comprendo por qué, pero la única causa posible era la repentina aparición de la calavera, que ya se había elevado lo suficiente para iluminar el bosque entero como un horrendo anuncio de neón. Busqué en la oscuridad a la persona que había hecho aparecer la calavera, pero no vi a nadie.

—¿Qué pasa? —pregunte mirando el alboroto y miedo de las personas.

—Es mi marca—dijo Nicholai confundido. Por su mirada es obvio que no es el responsable, me pregunto quién lanzo su marca sin su consentimiento, ya que según me conto, al único que no le ha quitado la marca, es a Snape y eso es debido a que al parecer es leal a Dumbledore, fue algo que me decepciono mucho. Pero ahora sé que debo de tener cuidado con él.


Bueno chicas y chicos, espero que les haya gustado, sé que muchas pensaran que Harry se tomó muy calmado todo, pero recuerden que se enteró de la verdad hace años, analizo e investigo muchas cosas por su cuenta, además de que conoce a Nicholai y le es muy difícil odiarlo.

Mil gracias por sus reviews, ya estoy a punto de decidir quién será la pareja, creo que aquí se nota un poco, quiero decirles que fue una decisión difícil amo el drarry y tomarry, pero como mencione desde un comienzo, lo decidiría con forme se fuera desarrollando la historia, además de que en los votos por sorprendente que parezca, van casi iguales, pero la decisión se haría con forme iba escribiendo, como he dicho a muchas, escribo al momento, las ideas me vienen y el capi se desarrolla, aun no es cien por ciento seguro pero la pareja está casi decidida.

Nos seguimos leyendo

Bella.