Los personajes de Harry Potter no me pertenecen son de J.K Rowling.

Summary: Harry es un niño con una inteligencia, astucia y actitud que muchas personas no esperaban en él, además de que poco a poco se va dando cuenta que los hechos y las personas no son como se dan a conocer, dejando detrás de ellos rastros de mentiras, que Harry va descubriendo.

Parsel- "Hola"

Hechizos- Accio

Recuerdos- [Hola]


Capítulo 24 Final del torneo

Pov Harry

Lady Hogwarts me informo que las criaturas mágicas ya nacerán, el único lugar que se me ocurre llevarlas, es la cámara de los secretos. Nicholai me dijo donde se encuentra, baje una vez para curiosear, admito que tuve escalofrió al ver al basilisco. Gracias a merlín nunca tuve que enfrentarme a semejante serpiente.

Agrande la mochila y coloque en el suelo, saque los dos huevos, el del dragón es hermoso, con detalles interesantes, parece una piña de color verde azulado y el del Thunderbird es azul eléctrico. Puse mis manos sobre ellos y empecé a pasar conscientemente magia. Al hacerlo una luz brillo y los huevos empezaron a quebrar, el primero en nacer fue el Dragon, un pequeño Ironbelly ucraniano, de un magnifico color blanco y ojos rojos, acerque mi mano para acariciarlo, se restregó como un pequeño gatito.

—Te llamare Silver—no sé cómo, pero sé que es macho, además va acorde a él. Mire como el pequeño Thunderbird empezó a salir del huevo. Ambos tienen más o menos el mismo tamaño, de un cachorro.

—Tu hermosura, serás Thais—significa rayo de luz, con la capacidad de estas criaturas me pareció apropiado, además es hembra, tiene un hermoso color dorado con ojos azules. "Lady Hogwarts ¿cómo hare para cuidarlos? aunque pequeños, son demasiado llamativos" Callidus es fácil, puede encogerse y cuidarse sola.

"Puedo hacerlos invisibles, solo lo verán las personas que tu desees, pero solo en Hogwarts, una vez dejes el castillo se harán visibles. Solo puedo otorgarles una habilidad, la que te mencione, pero aún son unos bebes, talvez cuando su magia madure logren conseguirlo" no importa si lo ven fuera de Hogwarts, padre se pondrá histérico, pero no es como si pudiera devolverlos.

"No tengo problemas fuera de Hogwarts, puedo volverlos invisible cuando vayamos en el tren, pero me preocupaba que el director se diera cuenta, gracias" mande a Callidus para que les trajera roedores, ambos lo comen. Con algo de renuencia, salí con ellos en mis brazos, según Lady Hogwarts, parecerá que camino normal. Temía que pudiera parecer idiota con los brazos como si estuviera sosteniendo algo.

Al llegar a mi habitación, los puse sobre mi cama, estuve debatiéndome mucho y decidí que les diría a los chicos, así me ayudaran a cuidarlos. Diré que Callidus encontró los huevos en alguna parte de Hogwarts, no quiero meter a mi protectora.

—Hola Harry ¿Dónde estabas? —pregunto Draco saliendo del baño.

—Resolviendo un asunto, ¿Podrías llamar a los chicos? Tengo que contarles algo—me miro extrañado, pero asintió y salió a buscarlos.

—¿Qué pasa? —pregunto Blaise bostezando, todos están en pijamas.

—Como bien saben, me gusta caminar en las noches y dejo que Callidus salga a cazar, el punto es que en una de sus cazarías se topó con dos huevos. Digamos que quise hacer un poco de experimento y realice un ritual con los huevos, sin tomar en cuenta el tipo de criatura que podría salir. Para ir al grano, tengo dos nuevos familiares, un tanto peculiares—la incredulidad en sus rostros iba aumentando con forme hablaba.

—¿Es una broma? —pregunto Theo.

—No—dije señalando mi cama, mis dos bebes están mirándolos fijamente, las chicas pegaron un grito al verlos.

—Un dragón—dijo Draco ilusionado y acercándose con cuidado.

—Eso no es un Thunderbird ¿Cierto? —pregunto con temor y cautela Theo.

—Si, se llaman Silver el dragón y Thais el Thunderbird—cuando estuvo a punto de tocarlo, ambos volaron a mis brazos y se escondieron o trataron de hacerlo, evite hacer una mueca cuando me enterraron sus garras.

—¡Son tan lindos! —dijeron Daphne y Pansy una vez se les paso el shock.

—Me gustaría que me ayudaran a cuidarlos, no se preocupen, les puse un hechizo para que nadie más que nosotros los veamos—dije colocándolos de nuevo en la cama, les susurre que son amigos, al instante se relajaron. Draco intento volver a tocarlos y a pesar de que se tensaron, se dejaron.

—Debemos de tener mucho cuidado, si Dumbledore se entere puede denunciarte, no creo que este permitido que tengas estas criaturas, sin el debido permiso—dijo Pansy acercándose cautelosa a tocarlos, cuando lo consiguió, sonrió.

—Lo sé, no pensé que pudiera funcionar, fue solo un experimento. Ahora tengo tres familiares—despues de platicar el modo en que lo cuidaríamos y los turnos, todos se fueron a dormir. Me acosté y sentí a los bebes acurrucarse junto a mí, escuché un revoloteo y Hedwig se unió, sonreí al ver que la pequeña se puso celosa, no le gusta estar aquí abajo, ya que solo puede salir a volar, sacándola de la sala común. Callidus nos rodeó a todos, incluyendo Hedwig, por la risa de Draco, debemos ser un cuadro muy peculiar.

Faltan solo dos días para el veinticuatro de febrero, que es cuando se dará lugar la segunda prueba, en este tiempo. He estado reclutando chicos, los invito a formar parte de un grupo de metamorfosis, quiero un cambio en esta sociedad tan cerrada, las metas son simples. Mis amigos de Slytherin ya están en el grupo, obviamente no saben que es para cumplir con los objetivos de Nicholai, no creo que sea el momento para mencionarlo. Aunque di a entender que nos apoya, al igual que Lucius y sus padres.

Nicholai ya tiene a varias personas con el dinero suficiente, lo que necesita ahora son soldados en las diferentes áreas del ministerio y que mejor que los estudiantes. Solo los influenciaremos para que estudian la carrera adecuada. Mis bebes los deje con Callidus, no pensaba separarme de ella, pero los chicos tienen deberes y es la única que puede cuidarlos y alimentarlos.

Empecé con los Hufflepuff, que en este momento me tienen en alta estima, los que ya están son: Hannah Abbott, Susan Bones, Justin Finch-Fletchley, Ernie Macmillan, Zacharias Smith. Fue muy fácil convencerlos y en este momento estoy con el ultimo.

—Entonces, lo que quieres es que los magos tengamos más acceso y retomemos nuestras costumbres—afirmo Cedric con una sonrisa.

—Correcto, nunca me ha gustado que las costumbres de los magos sean dejadas de lado solo por lo hijos muggles, me crie en el mundo muggle y en vez de enseñarnos las costumbres de los magos, lo único que hicieron fue meter festejos muggles, fue en verdad decepcionante. Además de que algunas leyes son estúpidas, por eso deseo que logramos cambiar y reformar muchas de ellas—comente tranquilamente.

—En eso tienes razón, en vez de celebrar Samhain y Yule, el director para comodidad de los nacidos muggles, tomo los festejos de ese mundo. No tengo nada en contra de los nacidos muggles, pero todas las metas que mencionaste, son buenas. Mas la de los orfanatos mágicos, tengo amigos nacidos muggles que sufren de abusos, por partes de sus familias y te aseguro que preferirían estar en un orfanato magico que seguir siendo maltratados y humillados, solo por tener magia—los Dursley son una prueba que los muggles, pueden ser muy intolerantes con las personas diferentes a ellos. Al final Cedric, igual que el resto de mis escogidos, se unió al grupo y se pusieron a escoger entre las carreras que les recomendé, consultándome cada detalle y paso que darán.

Ahora mi objetivo son los Ravenclaw, pienso dejar de ultimo a los Gryffindor, demasiado prejuicio contra los Slytherin y sera un dolor de cabeza convencerlos, al menos los gemelos son algo seguro. La noche previa a la prueba, me topé con Luna, quien buscaba algunos objetos perdidos.

—¿Qué te parece? —le pregunte a Luna, quien lee interesada.

—Son muy buenas, me gusta esta de separar a los hijos muggles de sus padres, si son maltratados, los duendecillos me dijeron que son muy malos con sus hijos, estoy dentro—muchos pueden considerar que Luna está loca, pero desde mi punto de vista es muy intuitiva y presiento que tiene un ligero poder de clarividencia, no tan fuerte, pero si lo suficiente.

—Lamento que tengas que hacer esto, no te gustara. Los torposoplos me dijeron que estarás muy molesto cuando reacciones—la mire sin comprender. Si un ligero poder.

—Señor Black, acompáñeme —me despedí de Luna y seguí al profesor Snape. Al llegar a nuestro destino, mire a Cho Chang, Gabrielle Delacourt.

—Lamento esto—antes de que pudiera protestar, sentí mis sentidos dormirse y todo fue oscuro.


Pov Draco

Hoy es el día de la prueba, no he visto a Harry desde anoche, preocupado le pregunte al profesor Snape, temeroso que tuviera otra recaída, pero dijo que estaba bien. Abrace con cariño a Silver, estoy seguro que Norberto hubiera sido un excelente compañero. Callidus va como brazalete en la muñeca de Daphne.

—¿Y Harry? —pregunto Blaise, una vez lo alcance. El lleva a Thais.

—No lo sé, pero el profesor Snape dice que está bien—Al bajar por la explanada, las mismas tribunas que habían rodeado en noviembre el cercado de los dragones están ahora dispuestas a lo largo de una de las orillas del lago. Las gradas, llenas a rebosar, por suerte, contamos con nuestro propio espacio. El eco de la algarabía de la emocionada multitud se propagaba de forma extraña por la superficie del agua y llega hasta la orilla, el tribunal, está sentado en el borde del lago a una mesa cubierta con tela dorada. Cedric, Fleur y Krum se hallan junto a la mesa.

—Oh merlín, no saben de lo que me entere, al parecer los campeones tienen que buscar algo valioso bajo el agua, personas—dijo Pansy agitada y emocionada.

—No estas insinuando lo que creo ¿verdad? —se tendrán que esconder si es así.

—¿Harry? —pregunto Theo impactado. Todos sabemos que el responsable de todo es Krum.

—Oh mierda, si Harry está bajo el agua, siento lastima por Krum, porque es capaz de hechizarlo una vez salga—dijo Blaise eufórico. Al llegar a nuestro lugar, esperamos expectante.

—Bien, todos los campeones están listos para la segunda prueba, que comenzará cuando suene el silbato. Disponen exactamente de una hora para recuperar lo que se les ha quitado. Así que, cuando cuente tres: uno... dos... ¡tres! — El silbato sonó en el aire frío y calmado. Las tribunas se convirtieron en un hervidero de gritos y aplausos. Apreté a Silver para que no se asustara, no queríamos traerlas, pero no tuvimos opción.

Uno a uno, los campeones fueron entrando en el agua. Solo espero que cuando Harry salga, no hechice a todos a su alrededor.


Pov Harry

Poco a poco fui abriendo a los ojos, para verme bajo el agua, al instante como algo natural en una persona, traté de respirar, tragando agua en el proceso. Busque mi varita y no la encontré, por lo que, con un movimiento de mano, realice el encantamiento casco-burbuja, al instante una enorme burbuja cubrió mi rostro, permitiéndome respirar, al voltear solo me topé con Gabrielle, lo que quiere decir que Cedric ya se llevó a Chang.

Trate de moverme, pero estoy atado a una tosca estatua que representa a una sirena gigante tallada en una mole de piedra. Mire alrededor una multitud de sirenas y tritones flotaban delante de las casas que se alineaban en lo que parecía una versión submarina de la plaza de un pueblo pintoresco. En el medio cantaba un coro de tritones y sirenas para atraer a los campeones.

Diffindo—el hechizo cumplió su objetivo y la cuerda que me tenía inmovilizado se rompió, mire con cautela a las sirenas y tritones, que por cómo están mirandome no saben qué hacer.

De pronto, los tritones y las sirenas prorrumpieron en alaridos de excitación. Volteé y algo monstruoso se dirige hacia donde me encuentro, abriéndose paso por el agua: el cuerpo de un hombre en bañador con cabeza de tiburón: es Krum. Lo mire con furia y desee lanzarle miles de crucios.

—¡Tu! Se útil y ayúdame a subir a la niña y talvez considere no hechizarte, por hacer que acabara bajo el agua—sisee furioso. Solo asintió asustado, mordió las cuerdas y tomo a la niña en sus brazos, por mi parte, tuve que sostenerme del otro, al instante empezó a subir, nos persiguen. Pero no están atacándonos, lo que fue un alivio.

Note que rompía con la cabeza la superficie del agua. Un aire limpio, fresco y maravilloso, me produjo escozor en la cara empapada. Tome una bocanada de aquel aire, con la sensación de que nunca había respirado de verdad y jadeando, tome a la niña de los brazos de Krum, quien se ve arrepentido y asustado de que lo hechice. Alrededor, por todas partes, emergían unas primitivas cabezas de pelo verde, pero ahora sonríen.

Desde las tribunas, la multitud armaba muchísimo jaleo: todos estaban de pie, gritando y chillando. Con la compañía de veinte sirenas y tritones, que hacen de guardia de honor cantando sus horribles cánticos que parecen chirridos, lleve a la hermana de Fleur por el agua hasta la orilla, desde donde nos observan los miembros del tribunal.

Mire a Madame Pomfrey prodigando sus atenciones a Cedric y Chang, que están envueltos en mantas muy gruesas. Desde la orilla a la que nos dirigimos, Dumbledore y Ludo Bagman nos sonríen, los mire envenenada mente a los dos, lo que les borro la sonrisa, Ludo incluso retrocedió. Percy está muy pálido. Madame Maxime intenta sujetar a Fleur, que está completamente histérica y pelea con uñas y dientes para volver al agua.

—¡Gabguielle! ¡Gabguielle! ¿Está viva? ¿Está heguida? —no me moleste en contestar. Se que no es casualidad que haya despertado antes, estoy seguro que fue obra de ese maldito viejo.

Al llegar a la orilla, le entregue a Gabrielle a Fleur, la abrazo y acaricio. Subí con ayuda de Madame Maxime, lo cual agradecí, me quedé sentado a su lado. Krum fue directo donde su director y se pusieron a discutir en voz baja.

—Fue pog los guindylows... Me atacagon... ¡Ah, Gabguielle, pensé... pensé...! —asentí y dejé que se desahogara. Me abrazo y beso las mejillas constantemente, sabe que estoy enojado, a pesar de que llevamos poco tiempo, siendo amigos. Deje que Madame Pomfrey me revisara, cuando dijo que estaba bien, me levante. Ignore el llamado de Dumbledore, si me quedo capaz lo hechizo, con un Accio no verbal, invoque mi varita, que casualidad, la tenía el viejo. Lance un hechizo para secarme la ropa, no pienso pescar un resfriado por esos idiotas.

Weasley está cerca del lago, con sus estúpidos amigos riéndose. Respire profundo y trate de relajarme.

—¿Qué pasa Black? Te dio miedo estar…—no lo deje terminar y con un movimiento de varita lo mande al lago, mire a los Gryffindor que estaban con él, estos solo corrieron, vaya casa de valientes.

—¡Señor Black! —dijo severa la profesora McGonagall.

—Lo siento, no fue mi intención—camine directo a mi sala común, todos se apartaron de mi camino, al ver lo que le paso a Weasley. Al llegar, me acosté y esperé que los chicos aparecieran. Solo pasaron cinco minutos cuando todos entraron, aún estoy furioso por lo ocurrido, quienes se creen que son, para usarme en su estúpida prueba, ni siquiera pidieron mi opinión al respeto, solo me durmieron. Es algo que nunca le perdonare al profesor Snape, porque pudo haberme advertido. Mis familiares volaron a mis brazos.

—Hey Harry, sé que estas molesto, así que no te preguntaremos nada. A menos que quieras contarnos—dijo Draco con una pequeña sonrisa, todos se ven divertidos y no se rien porque saben que los hechizare.

—¡Que amables! —dije sarcásticamente, al ver las miradas inocentes de todos. Solo suspire y los mire hastiado.

—Estaba hablando con Luna Lovegood para que se uniera al grupo—al ver la mirada horrorizada de los chicos, solo bufe.

—Cuando el profesor Snape, llego a buscarme y me hechizaron antes de que me diera cuenta—sisee molesto lo último.

—¿Por qué estabas despierto? —pregunto Theo.

—No lo sé, les aseguro que es sumamente desagradable despertar rodeado de agua, si no reacciono a tiempo, me hubiera ahogado—no quiero contarles de Dumbledore, prefiero dejarlos fuera de esto.

—Eso fue irresponsable, al menos ustedes pueden reaccionar a tal situación, pero si le hubiera pasado a la hermanita de Fleur, hubiera muerto—dijo Daphne consternada.

—¿Sabes quién te lanzo el hechizo? —pregunto Blaise.

—No estoy seguro, estaba el jefe de casa de Ravenclaw, el director y el profesor Snape, sinceramente no me dio tiempo de reaccionar, nunca pensé que me hechizarían estando el profesor Snape presente, pero me equivoqué—lo último lo dije con molestia.

—Todos son magos competentes, sin importar quien haya sido, es difícil de creer que se hayan equivocado—comento Draco confundido. Despues, cada quien se fue a su habitación, tome un baño antes que Draco, ya que estoy cansado y quiero dormir, cuando me acosté, Callidus recto hasta apoyarse en mi pecho.

—"Fue Dumbledore, siento rastro de su magia en usted" —hice una mueca, solo de pensar que tengo magia de ese viejo, solo queda la esperanza, que el profesor Snape estuviera conmigo todo el tiempo. Solo de pensar que estuve inconsciente, con ese viejo alrededor, me da escalofrió.

Ni mi padre o Nicholai pudieron venir a ver la segunda prueba. Mi padre dijo que debido a que está cerrando unos negocios, le es imposible. Probablemente esté en el país para la última prueba, Nicholai tuvo una reunión con sus seguidores extranjeros. Por lo que Lucius se fue con él y Narcissa no es muy fans de este tipo de eventos.

Ha empezado marzo, y el tiempo se hizo más seco, pero un viento terrible parece despellejarnos manos y cara cada vez que salíamos del castillo. Hay retrasos en el correo porque el viento desvía a las lechuzas del camino. Aunque esto me lo informo Draco, ya que no veo la necesidad de escribir cuando no hay nada que contar y no deseo hablar de lo que hizo Dumbledore por carta, es muy arriesgado.


Pov Dumbledore

Las sirenas me contaron que el chico reacciono rápido, cuando despertó, invoco con mucha eficacia y sin varita el hechizo casco-burbuja. Y tambien está el hecho que sabe hacer magia no verbal y sin varita, al recuperar la suya.

Otra cosa que en verdad me tiene intrigado, es Moody, despues de poner el nombre de Harry en la copa, no ha vuelto hacer nada y eso es en verdad extraño. Unos golpes me sacaron de mis pensamientos.

—Pase—la chica Weasley entro indignada, desde el rechazo directo que le hizo con lo del baile, ha intentado acercarse, pero las chicas de Slytherin la mantienen alejada, en más de una ocasión la estúpida mocosa ha entrado llorando, como si me importara lo que le hicieran o digan. Mientras cumplas mis órdenes.

—¿Qué pasa? —le pregunte molesto.

—Nada. Eso es lo que pasa, ese maldito desgraciado no quiere tenerme cerca, cada vez que lo hago me insulta, ya no sé que hacer—exclamo desquiciada.

—Me decepcionas. Jamás pensé que me fallarías, de tu hermano lo comprendo, pero creí que eras más inteligente y astuta, puede que tengas que recurrir a métodos más extremos, como pociones—sugerí amablemente, sus ojos se iluminaron al escucharlo, sondee su mente y lo primero que se le vino fue usar amortentia.

—Oh, tengo una excelente idea, tiene razón, soy mucho más inteligente que mi hermano, el cual solo acaba humillado y hechizado—me abstuve de comentar, que a ella le pasa lo mismo.

—No me defraudes, usa a cualquier método con tal de conseguir lo que quieres, si consigues tu objetivo, serás la mujer más rica y famosa del mundo magico, te casaras con el niño que vivió—la engatusé y le dije lo que quiere oír.

—Estoy enamorada de Harry desde pequeña, soy la única que merece ser su esposa. El sera mío—sonrió de forma alocada, quien diría que esta niña tendría más de un tornillo suelto. Desde pequeña note ese lado desquiciado, está obsesionada con el chico, su madre solo empeoro las cosas leyéndole todas las noches de él, describiéndoselo como un príncipe azul.

—Estoy seguro que lo conseguirás, ahora retírate, tengo cosas que hacer—asintió y se fue riendo y dando saltitos, tuve escalofríos solo de verla, mocosa desquiciada, pero sera útil.


Pov Harry

Nos dirigimos a clases de pociones, desde que el viejo se ha vuelto más atrevido a la hora de atacarme, mande a Callidus a espiarlo de nuevo.

—"Maestro, le tengo noticias"—escuche atentamente toda la conversación que tuvo el maldito viejo con la chica Weasley. Obviamente ahora debo de tener cuidado con lo que ingiero.

—"Buen trabajo Callidus"—sisee muy bajo.

Nos dirigimos a clase de pociones, en mis hombros están Thais y Silver, aunque ya se acostumbraron a los chicos, siempre se les escapan y me buscan, por lo que ya no puedo dejarlos solos. Según Lady Hogwarts, es algo normal, ya que son unos bebes y quieren estar todo el tiempo conmigo, alimentándose de mi magia y solo se sienten seguro teniéndome cerca.

La clase empezó con normalidad, con la única diferencia que prácticamente use la ley del hielo con el profesor Snape y no me refiero simplemente a no hablarle, sino que tambien mi trato se volvió frio, traiciono la confianza que le tenía, al no haberme advertido. Llamaron a la puerta de la mazmorra.

—Pase —dijo Snape en su tono habitual. Toda la clase miró hacia la puerta. Entró el profesor Karkarov y se dirigió a la mesa de Snape, enroscándose el pelo de la barbilla en el dedo. Parece nervioso.

—Tenemos que hablar —dijo Karkarov abruptamente, cuando hubo llegado hasta Snape. Parece tan interesado en que nadie más entendiera lo que dice, que apenas movía los labios: da la impresión de ser un ventrílocuo de poca monta. Sin apartar los ojos de las raíces de jengibre, trate de escuchar.

—Hablaremos después de clase, Karkarov... —susurró Snape, pero Karkarov lo interrumpió.

—Quiero hablar ahora, no quiero que te escabullas, Severus. Me has estado evitando.

—Después de clase —repitió Snape. Con el pretexto de levantar una taza de medición para ver si había echado en ella suficiente bilis de armadillo, les eche a ambos una mirada de soslayo. Karkarov parece sumamente preocupado, y Snape, molesto.

Karkarov permaneció detrás de la mesa de Snape durante el resto de la doble clase. Al parecer, quiere evitar que Snape se le escapara al final. Interesado en escuchar lo que Karkarov tiene que decir, derrame adrede su frasco de bilis de armadillo dos minutos antes de que sonara la campana, lo que me dio una excusa para agacharme tras el caldero a limpiar el suelo mientras el resto de la clase se dirigía ruidosamente hacia la puerta. Les hice seña a los chicos para que se adelantaran. Frente, tengo a las dos personas que traicionaron de una u otra forma a Nicholai y si logro conseguir información útil para él, pues mejor. Usualmente usaría a Callidus, pero quiero ver y escuchar lo que tienen que decir.

—¿Qué es eso tan urgente? —escuche que Snape le preguntaba a Karkarov en un susurro.

—Esto —dijo Karkarov. Echando un vistazo por el borde del caldero, vi que Karkarov se subía la manga izquierda de la túnica y le mostraba a Snape algo situado en la parte interior del antebrazo. La marca tenebrosa, había olvidado que son los únicos que la tienen.

—¿Qué te parece? ¿Ves? Nunca había estado tan clara, nunca desde... —añadió Karkarov, haciendo aún el mismo esfuerzo por mover los labios lo menos posible.

—¡Tapa eso! —gruñó Snape, recorriendo la clase con los ojos.

—Pero tú también tienes que haber notado... —comenzó Karkarov con voz agitada.

—¡Podemos hablar después, Karkarov! ¡Black! ¿Qué está haciendo? —le corto Snape.

—Limpiando la bilis de armadillo, profesor —conteste con frialdad, al tiempo que me levante y le enseñe el trapo empapado que tengo en la mano.

Karkarov giró sobre los talones y salió de la mazmorra a zancadas. Parece tan preocupado como enojado.

A las doce del día siguiente, salimos del castillo bajo un débil sol plateado que brilla sobre los campos. El tiempo es más suave de lo que había sido en lo que llevamos de año, y cuando llegamos a Hogsmeade nos quitamos la capa. Mi padre me escribió, debido a todos los acontecimientos no hemos podido vernos, por lo que se hizo un tiempo para venir a Hogsmeade. Al llegar a las tres escobas, los chicos se fueron a sentar a otra mesa, para darme privacidad.

—Hola, Padre—salude, cuando llegue hasta él.

—Mi niño, te he extrañado—susurro abrazándome con fuerza.

—Cuéntame todo lo que ha pasado—dijo serio una vez que nos trajeron nuestra comida.

—Como te había comentado, Dumbledore fue quien puso mi nombre en el cáliz, no sé que planea padre, pero el viejo se está arriesgando cada vez más. Por suerte logre romper el vínculo que me hubiera obligado a participar, así que me libre de eso, pero hace unos días, me usaron como un simple objeto, al que debían de recuperar sin mi consentimiento—le explique lo del lago y la certeza de que Dumbledore puso mal el hechizo a propósito. Conforme hablaba su mirada se tornó cada vez más oscura.

—Ese maldito, Remus tampoco está siendo de mucha ayuda, debido a que el viejo no ha vuelto a hacer una reunión. Quiero que tengas mucho cuidado, no me gusta nada lo que está pasando, cada día se vuelve más impulsivo, se está desesperando y eso no es bueno—asentí dandole la razón, despues de eso, platicamos de los diferentes negocios que ha cerrado y su no relación con Lupin, al parecer ese hombre pasara el verano con nosotros, lo cual es verdaderamente molesto.

Despues de platicar, recorrimos Hogsmeade con los chicos, comiendo y disfrutando, sonreí al ver lo feliz y libre que mi padre esta. No me arrepiento de ninguna de mis decisiones y hay algo muy importante que decidí. No pienso contarle a mi padre, la verdadera identidad de Nicholai, es algo que no creo que acepte y no quiero dejar de verlo solo por su pasado. Nos despedimos y regresamos a Hogwarts.

Hagrid, en la clase anterior nos había dicho que ya habíamos acabado con los unicornios, que fue lo que estudiamos despues del fiasco de la clase que la estúpida periodista presencio, nos espera fuera de la cabaña con una nueva remesa de cajas, cuando llegamos lo bastante cerca para echar un vistazo, vimos un montón de animalitos negros de aspecto esponjoso y largo hocico. Tienen las patas delanteras curiosamente planas, como palas, y miraban a la clase sin dejar de parpadear, algo sorprendidos de la atención que atraían.

—Son Nifflers. Se encuentran sobre todo en las minas. Les gustan las cosas brillantes... Miren—explicó Hagrid cuando la clase se congregó en torno a ellos.

Uno de los Nifflers dio un salto para intentar quitarle de un mordisco el reloj de pulsera a Pansy, que gritó y se echó para atrás.

—Resultan muy útiles como detectores de tesoros. Pensé que hoy podríamos divertirnos un poco con ellos. ¿Ven eso? —dijo Hagrid contento. Señaló el trozo grande de tierra recién cavada.

—He enterrado algunas monedas de oro. Tengo preparado un premio, para el que coja al Niffler que consiga sacar más. Pero lo primero que tienen que hacer es quitarse las cosas de valor; luego escojan un Niffler y prepárense para soltarlo—me quite la pulsera de oro blanco y la cadena que Nicholai me regalo, lo guarde en el bolsillo. Luego cogi un Niffler, que metió el hocico en el cabello, olfateándome. Es bastante cariñoso. Presiento que siente la presencia de mis bebes y Callidus.

Draco y Blaise juegan entretenidos con los suyos, Pansy y Daphne acarician a sus Nifflers como si fueran niños.

Es con diferencia lo más divertido que hubiéramos visto, nunca en clase de Cuidado de Criaturas Mágicas. Los Nifflers entran y salen de la tierra como si ésta fuera agua, y acuden corriendo a su estudiante respectivo, para depositar el oro en sus manos. El de Draco parece especialmente eficiente. No tardó en llenarle el regazo de monedas.

—¿Se pueden comprar y tener de mascotas, Hagrid? —le preguntó emocionado, mientras su Niffler volvía a hundirse en la tierra, salpicándole la túnica. Supongo que hará que su padre se lo compre, despues de haber regalado su dragón sin decirle nada.

—A tu madre no le haría gracia, Draco, porque destrozan las casas. Me parece que ya deben de haberlas recuperado todas—repuso Hagrid sonriendo. Despues de eso el tiempo transcurrió sin contratiempo alguno, por lo que decidí caminar por los alrededores, para que mis criaturas no se sientan agobiadas por tanto encierro.

—¿Podrríamos hablarr? —al voltear me topé con Krum, al parecer me dio desde su barco.

—Sí, claro —conteste, algo sorprendido e irritado

—¿Te imporrta si caminamos juntos? —pregunto como si no lo estuviéramos haciendo, en este momento.

Caminamos hacia el bosque, cosa que no comprendo, hubiera preferido no tener que estar tanto tiempo a solas, es demasiado irritante.

—¿Por qué vamos por aquí? —pregunte al pasar ante la cabaña de Hagrid y el iluminado carruaje de Beauxbatons.

—No quierro que nadie nos oiga —contestó simplemente Krum.

Cuando por fin llegamos a un paraje tranquilo, a escasa distancia del potrero de los caballos de Beauxbatons, Krum se detuvo bajo los árboles y se volvió a verme.

—Quisierra saberr, si hay algo entrre Fleurr y tu—dijo, mirándome con el entrecejo fruncido.

—Eso es algo que no te incumbe, es mi vida personal y si saliera con ella o no, es asunto mio—conteste molesto, quien se cree que es. Pero Krum siguió mirándome ceñudo.

—Me gustas, quierro salirr contigo—dijo abruptamente Krum, mirándolo fijamente.

No puedo creer que estoy teniendo esta conversación, merlín me ampare, acaso le he dado alguna señal que estoy interesado, simplemente no es mi tipo.

—Lo siento, no estoy interesado en tener ningún tipo de relación—dije con firmeza. Krum parecía desanimado. Me miro durante unos segundos.

—Te esperrarré—que parte de no estoy interesado, no capto.

Iba a decir lo que pienso sobre su respuesta, cuando algo se movió tras los árboles y tengo cierta experiencia del tipo de cosas que se esconden en el bosque, agarre a Krum instintivamente del brazo y tire de él.

—¿Qué ha sido eso? —negué con la cabeza, mirando el lugar que se había movido y metí la mano en mi túnica para coger la varita. Al instante detrás de un alto roble salió tambaleándose un hombre. Tarde un momento en darme cuenta que se trata del señor Crouch.

Por su aspecto, se habría dicho que lleva días de un lado para otro: a la altura de las rodillas, la túnica esta rasgada y ensangrentada; tiene la cara llena de arañazos, sin afeitar y con señales de agotamiento, y tanto el cabello como el bigote, habitualmente impecables, reclaman un lavado y corte.

Su extraña apariencia, sin embargo, no es tan llamativa como la forma en que se comporta, murmura y gesticula, como si hablara con alguien que sólo él ve. Me recordó un viejo mendigo que había visto en una ocasión, cuando había acompañado a los Dursley a ir de compras. También aquel hombre conversaba vehementemente con el aire. Tía Petunia había cogido a Dudley de la mano y habían cruzado la calle para evitarlo. Luego tío Vernon dedicó a la familia una larga diatriba sobre lo que él haría con mendigos y vagabundos.

—¿No es uno de los miembrros del trribunal? ¿No es del Ministerrio? —preguntó Krum, mirando al señor Crouch. Asentí y tras dudar un momento, caminé lentamente hacia el señor Crouch, que, sin mirarme, siguió hablando con un árbol cercano.

—... y cuando hayas acabado, Weatherby, envíale a Dumbledore una lechuza confirmándole el número de alumnos de Durmstrang que asistirán al Torneo. Karkarov acaba de comunicarme que serán doce...

—Señor Crouch... —dije con cautela.

—... y luego envíale otra lechuza a Madame Máxime, porque tal vez quiera traer a algún alumno más, dado que Karkarov ha completado la docena... Hazlo, Weatherby, ¿querrás? ¿Querrás? —El señor Crouch tiene los ojos desmesuradamente abiertos. Siguió allí de pie mirando al árbol, moviendo la boca sin pronunciar una palabra. Luego se tambaleó hacia un lado y cayó de rodillas.

—¡Señor Crouch! ¿se encuentra bien? —pregunte serio. Los ojos le daban vueltas. Mire a Krum, que me siguió hasta los árboles y observa a Crouch asustado.

—¿Qué le pasa?

—Ni idea. Será mejor que vayas a buscar a alguien...—susurre sin apartar la vista, no vaya a ser que me ataque en un descuido.

—¡A Dumbledore! Tengo... que ver... a Dumbledore... —dijo el señor Crouch con voz ahogada. Agarró la tela de mi túnica y me atrajo hacia él, aunque los ojos miran por encima de su cabeza.

—De acuerdo. Si se levanta usted, señor Crouch, podemos ir al... —conteste tratando que me soltara.

—He hecho... idioteces... Tienes que... decirle a Dumbledore... —musitó el señor Crouch. Parecía realmente trastornado: los ojos se le movían desorbitados, y un hilo de baba le caía de la barbilla. Cada palabra que pronunciaba parecía costarle un terrible esfuerzo, no pienso buscar a ese maldito viejo.

—Levántese, señor Crouch —le indique en voz alta y clara. El señor Crouch dirigió los ojos hacia mí.

—¿Quién... eres? —susurró.

—Soy alumno del colegio —conteste, mirando a Krum quien aún no se mueve, se muestra indeciso y nervioso.

—¿Que esperas? una invitación, busca ayuda—le espete molesto, asintió y corrió.

—¿No eres de... él? —preguntó Crouch, y se quedó con la mandíbula caída.

—No —respondi, teniendo la más leve idea de lo que quería decir Crouch.

—¿De Dumbledore...?

—¡No! —exclame horrorizado, ni loco serviría a ese viejo, solo eso faltaba. Crouch me tira hacia él. Trate de soltarme, pero me agarra con demasiada fuerza.

—Avisa a... Dumbledore...

—Traeré a Dumbledore si me suelta. Suélteme, señor Crouch, e iré a buscarlo —le dije irritado. Ya ni se puede pasear, sin toparse con locos.

—Gracias, Weatherby. Y, cuando termines, me tomaría una taza de té. Mi mujer y mi hijo no tardarán en llegar. Vamos a ir esta noche a un concierto con Fudge y su señora. Sí, mi hijo acaba de sacar doce TIMOS, muy pero que muy bien, sí, gracias, sí, sí que me siento orgulloso. Y ahora, si me puedes traer ese memorándum del ministro de Magia de Andorra, creo que tendré tiempo de redactar una respuesta... —Crouch hablaba otra vez con el árbol, completamente ajeno.

—¡No me... dejes! Me he escapado... Tengo que avisar... tengo que decir... ver a Dumbledore... Ha sido culpa mía, sólo mía... Bertha... muerta... sólo culpa mía... mi hijo... culpa mía... Tengo que decírselo a Dumbledore... el Señor Tenebroso... más fuerte... Harry Black... —susurró, con los ojos de nuevo desorbitados. Lo mire impactado, pero que es lo que sabe, no creo que Nicholai le haya dicho algo, es imposible.

En un momento de distracción, el señor Crouch me golpeo con una piedra, haciendo que cayera y viera borroso, mire como corrió hacia las profundidades del bosque, toque mi cabeza y note que hay sangre en ella. Estoy mareado, parpadee tratando de ver mejor. Me acosté y traté de relajarme.

—¡Harrry! —el grito de Krum, hizo que la cabeza me punzara.

—Señor Black ¿Se encuentra bien? —pregunto Snape revisándome, que pregunta más estúpida, estoy sangrando, obviamente no estoy bien.

—Estoy mareado—dije en lugar de lo que pienso. Me ayudaron a levantarme e ir a la enfermería. Al día siguiente me llego una lechuza de mi padre.

¿A qué crees que juegas, Harry, ¿dando paseos por el bosque con Viktor Krum? Quiero que me jures, a vuelta de lechuza, que no vas a salir de noche del castillo con ninguna otra persona. En Hogwarts hay alguien muy peligroso. Podrían haberte matado.

Tu nombre no entró en el cáliz de fuego por accidente, aunque no participes. Si alguien trata de atacarte, todavía tiene oportunidad. No te separes de tus amigos, no salgas de Slytherin a deshoras.

Por lo que respecta a Crouch, no puedes hacer nada. Ten mucho cuidado. Espero la respuesta dándome tu palabra de que no vuelves a comportarte de manera imprudente.

Con cariño, tu padre.

Porque soy quien termina regañado, no es como si hubiera querido ser atacado por un estúpido trastornado.

—Está preocupado, creo es un año muy accidentado para ti, querido—dijo Daphne con una sonrisa.

Al empezar junio, volvió la excitación y el nerviosismo al castillo. Todos esperan con impaciencia la tercera prueba, que tendría lugar una semana antes de fin de curso. Decidí mantenerme alejados de todos, aproveché cualquier momento para practicar con mis familiares, los cuales están creciendo y mostrando algunas de sus habilidades. Por lo que mi rutina son las clases y pasar el resto del tiempo en la sala común o la cámara de los secretos.

La fecha de la tercera prueba se acerca, el 24 de junio. El Torneo va a finalizar, lo que sera un gran alivio. Krum se la ha pasado buscándome, por suerte su director lo tiene vigilado debido al ataque, en el que su campeón pudo ser el atacado.

Llegamos al campo de quidditch, que está totalmente irreconocible. Un seto de seis metros de altura lo bordea. Hay un hueco que es la entrada al enorme laberinto. El camino que hay dentro parece oscuro y terrorífico. Nos dirigimos a las tribunas, aunque el campeón sea un Hufflepuff, por primera vez, todas las casas están en un mismo sector.

Cinco minutos después, empezaron a ocuparse las tribunas. El aire se llenó de voces excitadas y del ruido de pisadas de cientos de alumnos que se dirigen a sus sitios. El cielo es de un azul intenso pero claro y empezaron a aparecer las primeras estrellas. Hagrid, el profesor Moody, la profesora McGonagall y el profesor Flitwick llegaron al estadio y se aproximaron a Bagman y los campeones. Llevan en el sombrero estrellas luminosas, grandes y rojas. Todos menos Hagrid, que las lleva en la espalda de su chaleco de piel de topo. Supongo que es para ser visibles para los campeones.

Bagman se apuntó a la garganta con la varita, murmuró «¡Sonorus!» y su voz, amplificada por arte de magia, retumbó en las tribunas.

—¡Damas y caballeros, va a dar comienzo la tercera y última prueba del Torneo de los tres magos! Permítanme que les recuerde el estado de las puntuaciones: en el primer puesto, con ochenta y cinco puntos… ¡el señor Cedric Diggory del colegio Hogwarts! —Los aplausos y vítores provocaron que algunos pájaros salieran revoloteando del bosque prohibido y se perdieran en el cielo cada vez más oscuro.

—En segundo lugar, con ochenta puntos, ¡el señor Viktor Krum, del Instituto Durmstrang! —Más aplausos.

—Y, en tercer lugar, ¡la señorita Fleur Delacour, de la Academia Beauxbatons! —pude distinguir a mi padre, los Malfoy y Nicholai, hice una mueca al ver que están cerca de la señora Weasley y otro de sus hijos, ellos están en el sector de invitados, solo personas con influencias pueden entrar, obviamente mi padre y los Malfoy, vinieron como invitados de Nicholai. Los salude con la mano y ellos me devolvieron el saludo, sonriéndome. No hay que ser un genio para saber cómo entraron los Weasley.

Escuche el silbato y el primero en entrar fue Cedric, luego le siguió con Krum y por último Fleur. no hay mucho que ver despues de eso, solo el bendito seto, se escuchan gritos y rugidos, pero nada más.

—Sinceramente, para ver esto, me hubiera quedado en la sala común—me queje molesto, si al menos hubieran utilizado el hechizo para ver atreves de las cosas, sin que los competidores se den cuenta, veríamos todo lo que hacen, como una televisión. El tiempo transcurrió y fue realmente aburrido.

—Estoy aburrido, pensé que veríamos a los campeones realizar la prueba, no ver un enorme seto—dijo Blaise despues de un rato.

Las primeras chispas rojas surgieron, al instante la profesora McGonagall apareció con Fleur, que está toda sucia y desmayada. Madame Pomfrey se puso atenderla. El siguiente que aprecio fue Krum, por lo que las tribunas de Hogwarts rompieron en gritos al darse cuenta que posiblemente el ganador es Cedric. Y así fue, cuando apareció con el profesor Flitwick y la copa en la otra mano.

—Esta última prueba, fue la más aburrida de todas, la única que valió la pena de ver fue la primera y porque presenciamos lo que los campeones hicieron, las últimas dos solo nos quedamos viendo como idiotas—dijo Draco aburrido, nos dirigimos donde se encuentran nuestros padres. Despues de mostrarse igual de decepcionados, ya que esperaban ver algo.

Salimos a comer, Dumbledore no pudo hacer nada al respecto, ya que vamos con nuestros padres y tienen la autorización de los otros padres. Fuimos a un restaurante caro muggle, los chicos están emocionados, ya que no suelen venir mucho al mundo muggle.

Platicamos y reímos, fue una noche agradable. Mi padre me volvió a regañar por caminar a altas horas con Krum.

—Estaba caminando solo, Krum se pegó y arruino mi noche—ni loco les cuento que se declaró.

—Está loco por Harry—exclamo Blaise riéndose.

—Ya veo—dijo con frialdad Nicholai. Por su mirada no es de su agrado, estoy halagado, me he dado cuenta que me gusta.

—Bueno, Harry no está interesado en nadie ¿O Krum es tu nuevo interés? —la sonrisa de burla de padre lo dijo todo.

—No—entrecerré los ojos, retándolo a seguir burlándose, me guiño un ojo y siguió comiendo. La risa de los chicos, se oyó por todo el restaurante, a pesar de la censura de Lucius y Narcissa, ya que mi padre se les unió. Había olvidado que posee un lado muy cómico.

Fui al baño a lavarme y darle un poco de agua a mis familiares. Justo en ese momento, entro Nicholai.

—Ya nos vamos—dijo mirando a Callidus.

—Ya voy—no es el lugar ni momento para mostrarle mis nuevos familiares, por lo que no les quite el hechizo.

—Debes de tener muchos pretendientes ¿Ninguno de tu interés? —parpadee ante la pregunta, admito que fue inesperada.

—Son muy inmaduros, supongo que al estar rodeado solo de adultos, los primeros años de mi vida, provoco que tenga cierta expectativa—solo asintió y nos dirigimos donde se encuentran los demás.

Los días pasaron, en el Gran Comedor esta con su acostumbrada decoración: para el banquete de fin de curso suele lucir los colores de la casa ganadora. Aquella noche, están los colores de Hufflepuff, presiento que los tejones se pondrán insoportables.

La silla de Karkarov se encuentra vacía. Nicholai se encargó de él, me pregunto si aún está vivo.

Madame Maxime sigue allí. Se sento al lado de Hagrid. Hablan en voz baja. Más allá, junto a la profesora McGonagall, se halla Snape. Es difícil interpretar su expresión, pero parece tan antipático y malhumorado como siempre.

Dumbledore se levantó de su silla en la mesa de profesores. El Gran Comedor, está más bullicioso de lo normal. Los tejones son los más escandalosos.

—El fin de otro curso —dijo Dumbledore, mirándonos a todos.

—Son muchas las cosas que quisiera decirles esta noche, pero quiero, antes que nada, felicitar al señor Cedric Diggory, por su valor y destreza, dandole así la victoria a Hogwarts —dijo Dumbledore señalando con un gesto hacia los de Hufflepuff.

—Ahora quiero pedirles, por favor, a todos, que se levanten y alcen sus copas para brindar por Cedric Diggory—lo mire incrédulo, es cierto que gano el estúpido torneo, pero no es como si fuera tan importante.

Rodé los ojos, pero igual lo hice, aunque no me levante, más por conservar simpatía, ya que, aunque hayan aceptado ayudarme y formar parte del grupo, pueden cambiar de opinión, tengo pensado ponerlos a todos, en puestos que sea de mucha ayuda para Nicholai y si deseo que las cosas salgan como quiero, debo fingir.

Hubo un estruendo de bancos arrastrados por el suelo cuando se pusieron en pie, levantaron las copas y repitieron, con voz potente, grave y sorda.

—Por Cedric Diggory—mi baúl está listo, Hedwig se encuentra de nuevo en su jaula encima del baúl, pensaba encogerlo, pero al ver la mirada de Dumbledore fija en mi persona, me abstuve. Estoy con los chicos aguardando en el abarrotado vestíbulo, esperando los carruajes que nos llevaran de vuelta a la estación de Hogsmeade. Es otro hermoso día de verano, me pregunto dónde iremos ahora.

—¡Hagui! —Mire alrededor, Fleur sube velozmente la escalinata de piedra para entrar en el castillo. Tras ella, esta Hagrid ayudando a Madame Maxime a hacer recular dos de sus gigantescos caballos para engancharlos: el carruaje de Beauxbatons está a punto de despegar.

—Nos volvegemos a veg, espego. Quiego encontgag tgabajo aquí, paga mejogag mi inglés—dijo besándome las dos mejillas y abrazándome con fuerza.

—Por supuesto, somos amigos—le sonreí tranquilo, por algún motivo, no le cae bien a ninguno de los chicos, bueno a Blaise le afecta un poco, pero no tanto como para comportarse como un idiota. Debe ser por su forma de ser, es petulante, pero igual me agrada.

—Nos vemos, Hagui ¡Ha sido un placeg conocegte, espego me escgibas! —se despidió Fleur,

—Me pregunto cómo volverán los de Durmstrang ¿Crees que podrán manejar el barco sin Karkarov? —comentó Theo despues de un momento.

—Karrkarrov no lo manejaba. Se quedaba en el camarrote y nos dejaba hacerr el trrabajo ¿Podrríamos hablarr? —dijo una voz ronca Krum, se acercó para despedirse, espero. Por su mirada, no se ira hasta hablar conmigo.

—Claro—contesté y seguí a Krum entre la multitud, llegamos a un lugar apartado y sin curiosos alrededor, lo que menos necesito es más burla por parte de los chicos.

—Me gustarria escrribirrte, sé que no sientes nada porr mí, de igual forrma no me rrendirré —suspire hastiado y lo mire con frialdad. Me pregunto si a Nicholai le gustaría tener nuevos prospectos, sé que tiene seguidores en varios países, pero uno como Krum, que además es popular por el quidditch, no está demás.

— Estoy interesado en otra persona, solo puedo ofrecerte amistad—dije serio, dudo que Nicholai le interese un niño, por lo que no creo que sea reciproco.

—Pero no son parreja—es terco, solo lo mire con frialdad, estoy harto de esta conversación.

—¿Tienen ya nuevo director? —pregunte cambiando de tema. Krum se encogió de hombros. Sin darme tiempo de reaccionar, el muy atrevido me beso en la mejilla y se fue corriendo, maldito idiota.

El tiempo no pudo ser más diferente en el viaje de vuelta a Kings Cross, de lo que había sido a la ida en septiembre. Lo que es bueno, padre aun no me ha dicho donde pasaremos las vacaciones, pero no es como si me importara tanto.

Nos la pasamos jugando Snap explosivo, para matar el tiempo, al llegar nos despedimos de los chicos, en esta ocasión no podemos pasar el verano juntos. Solo quede con Draco, cuando miramos a nuestros padres nos acercamos.

—Hola—salude con una sonrisa.

—Hola querido, espero que te veamos, aunque sea unos días. Sabes que nos encanta pasar el verano con ustedes—sonreí al ver la mirada que Narcissa le está dando a mi padre. Es obvio que es una forma no tan sutil, para darle entender que pasemos, aunque sea un tiempo con ellos.

—No te preocupes primita, no pasaremos todo el verano con ustedes, pero si la mayor parte—asintió satisfecha, me despedí y tomé la mano de padre, quien nos apareció en la casa, no pude evitar hacer una mueca al ver a Lupin esperándonos.


Bueno chicas y chicos, espero les haya gustado este nuevo capi, el próximo veremos cómo pasa Harry el verano y otras cosas que ocurrirán, mil gracias por sus comentarios.

Nos seguimos leyendo

Bella