Los personajes de Harry Potter no me pertenecen son de J.K Rowling.

Summary: Harry es un niño con una inteligencia, astucia y actitud que muchas personas no esperaban en él, además de que poco a poco se va dando cuenta que los hechos y las personas no son como se dan a conocer, dejando detrás de ellos rastros de mentiras, que Harry va descubriendo.

Parsel- "Hola"

Hechizos- Accio

Recuerdos- [Hola]


Capítulo 27 Confrontación

Pov Harry

A la mañana siguiente, nos encontramos desayunando. Hubiera preferido seguir explorando México, las clases en vez de mejorar como pensé que pasaría, son cada día más aburridas y anticuadas, Nicholai dijo que no han cambiado casi nada, desde que se graduó y eso ocurrió hace años. Que dice eso del nivel de educación de Hogwarts, estamos atascados.

Estuve hablando con Fleur y Krum, les pedí que me dieran sus apuntes, Fleur es mi amiga, siente adoración y afecto por salvar a su hermana y admito que me aproveche del enamoramiento de Krum. Sus clases son interesantes, en Beauxbatons reciben una clase llamada rituales curativos, gracias a sus apuntes, estoy aprendiéndolo. Hay varias materias que me hubiera gustado que dieran en Hogwarts.

En Durmstrang, hay más clases que captaron mi interés, como la de enlaces mágicos y necromancia. Esa en particular es fascinante, muchos piensan que es solo de muerte e inferís, nada más lejos de la realidad, la necromancia es un estudio complejo.

Además de los apuntes, tengo los libros que usaron, están en su idioma, gracias a Merlín esta entre los que conozco.

—¿Cómo creen que sea la clase de esa mujer? —pregunto Blaise curioso.

—No lo sé, pero espero que al menos enseñe algo, sinceramente hasta ahora, Lupin ha sido el único maestro que ha valido la pena, sin importar mi opinión personal hacia su persona—comente tomando jugo.

—Este año son los TIMOS, tenemos que estudiar desde un comienzo si no queremos tener crisis nerviosas o ataque de pánico, como les ocurrió a varios alumnos—dijo Daphne con una sonrisa. Las clases como todos los años, la compartimos con Gryffindor. Pienso usar eso a mi favor y con ayuda de los gemelos, quienes ya forman parte del grupo, reclutare a los que serán útiles, preferiblemente lo que están a punto de graduarse. Los cuales son sus compañeros.

Las clases trascurrieron sin problemas, sino no tomo en cuenta que tengo acosadores por todos lados, además de la comadreja como le dicen los chicos, está un chico de Hufflepuff, Chang que al parecer termino su relación con Diggory, quien se graduó el año pasado. Y los hermanos Creevey y una chica de Gryffindor que tampoco conozco su nombre ni me interesa. En este momento nos encontramos en la clase de pociones, estamos esperando al profesor.

—Silencio —ordenó Snape con voz cortante al cerrar la puerta. Estoy decidido a descubrir si esta con el maldito viejo.

En realidad, no había ninguna necesidad de que impusiera orden, pues en cuanto los alumnos oyeron que la puerta se cerraba, se quedaron quietos y callados. Por lo general, la sola presencia de Snape bastaba para imponer silencio en el aula.

—Antes de empezar la clase de hoy, creo conveniente recordarles que el próximo mes de junio realizaran un importante examen en el que demostraran cuánto han aprendido sobre la composición y el uso de las pociones mágicas. Pese a que algunos alumnos de esta clase son indudablemente imbéciles, espero que consigan un «Aceptable» en el TIMO si no quieren… contrariarme—dijo el profesor desde su mesa, abarcando con la vista a todos los estudiantes y mirándonos fijamente. Su mirada se detuvo en Longbottom, que tragó saliva.

—Después de este curso, muchos de ustedes dejaran de estudiar conmigo, por supuesto. Yo sólo preparo a los mejores alumnos para el ÉXTASIS de Pociones, lo cual significa que tendré que despedirme de algunos de los presentes—su mirada se detuvo en los Gryffindor.

—Pero antes de que llegue el feliz momento de la despedida, tenemos todo un año por delante. Por ese motivo, tanto si piensan presentarse al ÉXTASIS como si no, les recomiendo que concentren sus esfuerzos en mantener el alto nivel que espero de mis alumnos de TIMO.

Hoy vamos a preparar una poción que suele salir en el examen de Título Indispensable de Magia Ordinaria: el Filtro de Paz, una poción para calmar la ansiedad y aliviar el nerviosismo. Pero les advierto: si no miden bien los ingredientes, pueden provocar un profundo y a veces irreversible sueño a la persona que la beba, de modo que tienen que prestar mucha atención a lo que están haciendo—Granger que está sentada con Weasley, se enderezo un poco y su expresión denotaba una concentración absoluta.

—Los ingredientes y el método, están en la pizarra, encontraran todo lo que necesitan en el armario de material, tienen una hora y media. Ya pueden empezar —continuó Snape, y agitó su varita, en ese momento aparecieron escritos y con otro movimiento, la puerta del mueble se abrió sola. Las horas transcurrieron rápido, hasta que llegamos a la tan esperada clase, tengo curiosidad de como esta mujer la dará.

—Con la cantidad de deberes que tenemos, no tendremos tiempo para nada—se quejó Pansy molesta.

—Al menos el día está por terminar, espero que esa mujer sepa lo que hace—murmuro Daphne viéndose las uñas.

—¡Buenas tardes a todos! —saludó a los alumnos. Unos cuantos respondieron con un tímido «Buenas tardes»

—¡Ay, ay, ay! ¿Así saludan a su profesora? Me gustaría oírlos decir: «Buenas tardes, profesora Umbridge.» Volvamos a empezar, por favor. ¡Buenas tardes a todos! —exclamó.

—Buenas tardes, profesora Umbridge —la mire molesto, estamos empezando mal, presiento que esta clase, sera peor que todas las que hemos tenido.

—Eso está mucho mejor ¿A que no ha sido tan difícil? Guarden las varitas y saquen las plumas, por favor—felicitó con dulzura. Unos cuantos alumnos intercambiaron miradas lúgubres; hasta entonces la orden de guardar las varitas nunca había sido el preámbulo de una clase que hubieran considerado interesante.

La profesora Umbridge abrió su bolso, sacó su varita, que era inusitadamente corta, y dio unos golpecitos en la pizarra con ella; de inmediato, aparecieron las siguientes palabras:

Defensa Contra las Artes Oscuras:

regreso a los principios básicos

—Muy bien, hasta ahora su estudio de esta asignatura ha sido muy irregular y fragmentado ¿verdad? —afirmó la profesora Umbridge con las manos entrelazadas frente al cuerpo.

—Por desgracia, el constante cambio de profesores, muchos de los cuales no seguían, al parecer, ningún programa de estudio aprobado por el Ministerio, ha hecho que estén muy por debajo del nivel que nos gustaría que alcanzarais en el año del TIMO. Sin embargo, les complacerá saber que ahora vamos a rectificar esos errores. Este año seguiremos un curso sobre magia defensiva cuidadosamente estructurado, basado en la teoría y aprobado por el Ministerio. Copien esto, por favor—cerré los ojos, al sentir como un eminente dolor de cabeza, está a punto de surgir, porque pensé que tendríamos unas clases decente, parece que estuviera enseñando a niños de cinco años.

«Objetivos del curso».

1. Comprender los principios en que se basa la magia defensiva.

2. Aprender a reconocer las situaciones en las que se puede emplear legalmente la magia defensiva.

3. Analizar en qué contextos es oportuno el uso de la magia defensiva.

Durante un par de minutos en el aula sólo se oyó el rasgueo de las plumas sobre el pergamino. Cuando

los alumnos copiaron los tres objetivos del curso de la profesora Umbridge, ésta preguntó:

—¿Tienen todos un ejemplar de Teoría de defensa mágica, de Wilbert Slinkhard? —Un sordo murmullo de asentimiento recorrió la clase.

—Creo que tendremos que volver a intentarlo. Cuando les haga una pregunta, me gustaría que contestarais «Sí, profesora Umbridge», o «No, profesora Umbridge». Veamos: ¿tienen todos un ejemplar de Teoría de defensa mágica, de Wilbert Slinkhard? —dijo la profesora Umbridge.

—Sí, profesora Umbridge —contestaron los alumnos al unísono. No me moleste en leerlo, lo hice cuando era niño, no necesito abrirlo para saber que dice.

—Estupendo. Quiero que abran el libro por la página cinco y lean el capítulo uno, que se titula «Conceptos elementales para principiantes». En silencio, por favor—La profesora Umbridge se apartó de la pizarra y se sentó en la silla, detrás de su mesa, observándonos atentamente con aquellos ojos de sapo con bolsas. La mire fijamente, sin siquiera molestarme en disimular, estoy molesto.

Siento la mirada de muchos en mi persona, pero no me importa, si no enseñara algo útil, prefiero ir a la biblioteca, al menos pasare mi tiempo haciendo algo provechoso.

—¿Quería hacer alguna pregunta sobre el capítulo, querido? —dijo como si apenas se diera cuenta, pero el sudor y movimiento en su mano, la delata.

—No, no es sobre el capítulo, simplemente estoy esperando que se tome en serio la materia y deje actuar como una profesora de kínder, si esto es lo que haremos, prefiero retirarme, antes que perder mi valioso tiempo, con su clase—su mirada paso de comprensiva a fría.

—Ahora estamos leyendo —repuso la profesora Umbridge mostrando sus pequeños y puntiagudos dientes, como si no hubiera escuchado lo que dije. Cuando vio que no tomaba el libro, apretó sus labios molesta.

—¿Cómo se llama, por favor? —pregunto entre dientes.

—Harry Black—le sonreí con frialdad.

—Mire, señor Black, comprendo que mis métodos son diferentes a los de sus otros profesores, pero le aseguro que tendremos un mejor resultado—dijo la profesora Umbridge con decisión y un deje de dulzura.

—Pues yo creo que no, en primera, porque está enseñando algo que hasta un niño de cinco años sabe y no veo nada de práctica—solté sin miramientos.

Se produjo un breve silencio, durante el cual muchos miembros de la clase giraron la cabeza y se quedaron mirando con el entrecejo fruncido los objetivos del curso, que seguían escritos en la pizarra. Espero que los Slytherin lo hayan notado, seria vergonzoso.

—¿La práctica de los hechizos defensivos? —repitió la profesora Umbridge con una risita.

—Verá, señor Black, no me imagino que en mi aula pueda surgir ninguna situación que requiera la práctica de un hechizo defensivo por parte de los alumnos. Supongo que no espera usted ser atacado durante la clase, ¿verdad? —respira, no puedes hechizarla.

—¡¿Entonces no vamos a usar la magia?! —exclamó Weasley en voz alta.

—Por favor, levante la mano si quiere hacer algún comentario durante mi clase, señor…

—Weasley —dijo, y levantó una mano. La profesora Umbridge, con una amplia sonrisa en los labios, le dio la espalda. Me hubiera reído, si no estuviera tan enojado. Levante la mano, irritado.

—¿Sí, señor Black? ¿Quiere preguntar algo más? —pregunto con una sonrisa forzada.

—Al parecer, su conocimiento sobre como impartir defensa contra artes oscuras es nulo, déjeme darle una pista, el nombre de la clase lo dice todo—dije con burla, se puso roja y me miro con ira, para luego forzar otra sonrisa.

—¿Acaso es usted una experto docente preparado en el Ministerio, señor Black? —pregunto seria.

—No, pero obviamente usted tampoco y si medimos nuestros conocimientos, algo me dice que usted saldrá perdiendo—sonreí de forma inocente, cuando accidentalmente rompió una pluma, al parecer, estoy sacándola de quicio.

—¡Castigado, señor Black! Mañana por la tarde. A las cinco. En mi despacho. Estoy aquí para ayudar. Soy su amiga. Y ahora, ¿serán tan amables de continuar con la lectura? Página cinco, «Conceptos elementales para principiantes» —exclamó entonces la profesora Umbridge, triunfante.

—La verdad duele ¿Cierto? En todo caso, si esta es su forma de ayudar, prefiero hacerlo por mi cuenta, estoy seguro que aprenderé más, que con sus métodos—El rostro de la profesora Umbridge no denota expresión alguna. Durante un momento pensé que gritaría, pero con la voz más suave y dulce voz infantil, la cual me da escalofrió, viniendo de su persona.

—Venga aquí, señor Black—La profesora Umbridge sacó de su bolso un pequeño rollo de pergamino rosa, lo extendió sobre la mesa, mojó la pluma en un tintero y empezó a escribir encorvada sobre él.

Aproximadamente después de un minuto, la profesora enrolló el pergamino, que, al recibir un golpe de su varita mágica, quedó sellado a la perfección para que no pudiera abrirlo.

—Lleve esto al profesor Snape, haga el favor —le ordenó la profesora Umbridge tendiéndome la nota.

—Felicidades profesora, enviarme con el profesor Snape es lo único bueno que ha hecho, estoy seguro que su compañía es más grata y productiva que quedarme con usted—lo último lo dije con desprecio.

—¡Largo! —dijo roja y viéndome con rabia, sonreí cuando conseguí lo que quería, romper su máscara.

—Sera un placer—hice una exagerada reverencia y la miré con burla. Para luego irme sin mirar a nadie. Que pérdida de tiempo.

En vez de ir directamente donde el profesor Snape, me desvié y fui a la sala de los menesteres, cerré los ojos y desee la biblioteca prohibida, Lady Hogwarts me hablo de esto, nadie tiene acceso, aunque sepan cómo se llama, si puedo entrar es porque ella me lo permite, ya que los fundadores guardaron todos sus libros preciados aquí y solo ellos pueden acceder, obviamente al estar muertos, ha estado abandonada por años, por desgracia no puedo sacarle copia ni llevarme ninguno, por lo que cada vez que tengo tiempo libre, vengo y leo un poco.

Al entrar una enorme biblioteca sin fin, me recibió, libros y libros por donde quiera que vea, el paraíso, para las personas que apreciamos leer y disfrutar de semejante placer. Tomé el primer libro y me senté en el sofá que apareció. Mis hermosos familiares, simplemente se durmieron junto a la chimenea. Suspiré complacido y me sumergí.

—Lo he estado esperando desde hace dos horas, señor Black—siseo Snape molesto.

—Lo lamento, perdí la noción del tiempo—le entregue la nota de la cara de sapo y me senté, al instante una taza de té y galletas de chocolate aparecieron, son mis preferidas, disfrute del servicio y espere que hablara.

—Aquí dice que te ha impuesto un castigo todas las tardes de esta semana, y que empezarás mañana —hablo el profesor Snape.

—Supongo que está de más, pedirle que interfiera—algo que me sorprendió, fue que apenas pise Hogwarts, el profesor Snape me llamo para anunciarme que seré el nuevo capitán del equipo, ya que Flint por fin se graduó. Tendré que hacer pruebas para rellenar el puesto que dejo.

—No es la mejor forma de empezar su capitanía, pero ella es profesora y tiene el derecho a castigarlo—asentí y despues de unas cuantas advertencias e instrucciones, me retiré.

Aquella noche, la cena en el Gran Comedor no fue una experiencia agradable, Draco se enojó cuando se enteró de mi castigo, más cuando le pedí que se hiciera cargo del entrenamiento del equipo, mientras solucionaba las cosas con la cara de sapo. Lo peor son las mirada y cuchicheos de todos en el gran comedor, como si estuviera sordo y no pudiera escuchar sus estupideces, lo que paso con la profesora Umbridge, se extendió a una velocidad alarmante, lo peor es que ni siquiera cuenta lo que en verdad paso, al parecer todo fue exagerado.

—¿Le contaras a tío Sirius? —pregunto Draco, despues de la cantaleta que me lanzo.

—No, esa mujer no vale la pena, no pienso molestarlo por semejante estupidez—según la última carta que escribió, Lupin está en terapia, lo bueno que no estén en el país, es que el viejo no puede utilizarlo.

El día siguiente amaneció tan plomizo y lluvioso como el anterior, es raro que Hagrid no este, estoy seguro que Dumbledore está involucrado, me pregunto para que lo está usando.

Después de una clase doble de Encantamientos tuvimos también dos horas de Transformaciones. El profesor Flitwick y la profesora McGonagall dedicaron el primer cuarto de hora de sus clases a sermonearnos sobre la importancia de los TIMOS.

—Lo que deben recordar, es que estos exámenes pueden influir en sus vidas en los años venideros. Si todavía no lo han planteado seriamente qué carrera quieren hacer, éste es el momento. Mientras tanto, ¡me temo que tendremos que trabajar más que nunca para asegurarnos, de que todos ustedes rinden a la altura de su capacidad en el examen! —dijo el profesor Flitwick, encaramado, como siempre, en un montón de libros para poder vernos por encima de la superficie de su mesa.

Luego estuvimos más de una hora repasando encantamientos convocadores que, según el profesor Flitwick, es probable que aparecieran en el TIMO; remató la clase poniéndonos como deberes un montón de encantamientos. Lo mismo ocurrió, en la clase de Transformaciones.

—Piensen que no aprueban los TIMOS, sin unas buenas dosis de aplicación, práctica y estudio. No veo ningún motivo por el que algún alumno de esta clase no apruebe el TIMO de Transformaciones, siempre que se apliquen en sus estudios—nos advirtió la profesora McGonagall con gravedad. Longbottom hizo un ruidito de incredulidad.

—Sí, tú también, Longbottom. No tengo queja de tu trabajo; lo único que tienes que corregir es esa falta de confianza en ti mismo. Por lo tanto… hoy vamos a empezar con los hechizos desvanecedores. Aunque son más fáciles que los hechizos comparecedores, que no suelen abordarse hasta el año de los ÉXTASIS, se consideran uno de los aspectos más difíciles de la magia, cuyo dominio tienen que demostrar en sus TIMOS —agregó la profesora, gracias a Merlín, tengo dominados todos estos hechizos.

Los chicos se fueron a la biblioteca para empezar a investigar sobre los deberes que nos han dejado hasta ahora.

Por la tarde, cuando llegamos a Cuidado de Criaturas Mágicas, la profesora Grubbly-Plank espera de pie a diez metros de la cabaña de Hagrid, detrás de una larga mesa de caballete cubierta de ramitas.

—¿Ya están todos? —gritó la profesora Grubbly-Plank, cuando llegamos.

—Entonces manos a la obra. ¿Quién puede decirme cómo se llaman estas cosas? —solo hasta entonces, puede apreciarlas mejor.

—Bowtruckles. Son guardianes de árboles; generalmente viven en los que sirven para hacer varitas.—dije cuando me señalo, aunque ni siquiera levante la mano como Granger, que prácticamente está dando saltitos.

—Cinco puntos para Slytherin. Efectivamente, son bowtruckles, y como muy bien dice el señor Black, generalmente viven en árboles cuya madera se emplea para la fabricación de varitas. ¿Alguien sabría decirme de qué se alimentan? —replicó la profesora Grubbly-Plank.

—De cochinillas. Pero también de huevos de hada, si los encuentran —contestó Draco de inmediato.

—Muy bien, cinco puntos más para Slytherin. Bien, siempre que necesiten hojas o madera de un árbol habitado por un bowtruckle, es recomendable tener a mano un puñado de cochinillas para distraerlo o apaciguarlo. Quizá no parezcan peligrosos, pero si los molestan intentarán sacarles los ojos con los dedos, que, como pueden ver, son muy afilados; por lo tanto, no conviene que se acerquen a nuestros globos oculares. De modo que si quieren aproximarse un poco… Cojan un puñado de cochinillas y un bowtruckle, hay uno para cada tres, y así pueden examinarlos mejor. Antes de que termine la clase quiero que cada uno de ustedes me entregue un dibujo con todas las partes del cuerpo señaladas—me hice con Draco y Blaise, nos acercamos a la mesa y con cuidado, escogimos uno. Y nos fuimos a un lugar donde estuvimos cómodos.

Luego que la campana sonó, nos dirigimos a los invernaderos, aunque la clase fue impecable, prefiero las de Hagrid, sus criaturas son más interesantes. La puerta del invernadero más cercano se abrió y por ella desfilaron unos cuantos alumnos de cuarto curso, entre los que estaba la comadreja menor

—¡Hola! —saludó con alegría al pasar y moviendo las pestañas exageradamente. Todos la ignoramos e hicimos como si no existiera.

Unos segundos más tarde salió Luna, un tanto rezagada del resto de la clase, con la nariz manchada de tierra y el cabello recogido en un moño en lo alto de la cabeza. Al vernos, los ojos de Luna se desorbitaron aún más por la emoción y fue derechita hacia donde nos encontramos.

—He descubierto que hay personas que poseen dos caras, interesante ¿No crees? —entrecerré los ojos, pensado en qué sentido lo dice, al menos en Slytherin es común mostrarse de cierta forma, pero por la forma que hablo y miro, pienso que es algo más profundo.

—Por supuesto—conteste aun confundido. Luna lleva unos pendientes que parecen rábanos de color naranja, un detalle en el que también se fijaron Patil y Brown, ya que ambas se rien y señalan sus orejas.

—Pueden reírse, pero eso no cambia nada. Sabías que existen blibbers y snorkacks de cuernos arrugados —prosiguió Luna elevando la voz; al parecer, piensa que se rien de lo que acababa de decir y no de los pendientes que lleva. Además, cambio de tema muy rápido.

—Quiero que sepas, Black, que aun te apoyamos, aunque Cedric haya salido de la escuela, cuentas con nosotros—dijo con una voz fuerte y decidida Ernie Macmillan. Su amigo Justin Finch-Fletchley, solo mira sonrojado y saludo como idiota, Draco y Blaise solo se rieron.

—Claro lo que digas—conteste irritado, aunque están en el grupo, son tan molestos, que su sola presencia me enerva.

La profesora Sprout empezó la clase sermoneando sobre la importancia de los TIMOS, lo cual no sorprendió a nadie. Estoy deseando que las clases terminen, ha sido un día loco y solo quiero terminar todos los deberes, asistir a mi estúpido castigo y dormir.

Fui a mi cuarto, deje mis cosas y dirigí al Gran comedor con los chicos, quiero comer algo antes de ir con la cara de sapo, conociéndola, querrá desquitarse la humillación que paso en clases y probablemente no me dé tiempo de cenar.

A las cinco menos cinco, me despedí de mis amigos y fui hacia el despacho de la profesora Umbridge, en el tercer piso. Llame a la puerta y ella contestó con un meloso «Pasa, pasa».

He visto este despacho en otras ocasiones y nunca ha sido mancillado como ahora. Todas las superficies están cubiertas con fundas o tapetes de encaje. Hay varios jarrones llenos de flores secas sobre su correspondiente tapete, y en una de las paredes cuelga una colección de platos decorativos, en cada uno de los cuales hay un gatito de color muy chillón con un lazo diferente en el cuello. Este lugar es horroroso, no sé cómo alguien no termina traumado.

—Buenas tardes, señor Black—hice una mueca al ver que está cerca, se confunde debido a su túnica floreada, cuyo estampado se parece mucho al mantel de la mesa que tiene detrás.

—Buenas tardes, profesora Umbridge —repuse con frialdad.

—Siéntese, por favor, veo que ya estamos aprendiendo a controlar nuestro genio, ¿verdad? Y ahora quiero que copie un poco, Black. No, con su pluma no —dijo la profesora señalando una mesita cubierta con un mantel de encaje a la que había acercado una silla. Sobre la mesa hay un trozo de pergamino en blanco. Hice una mueca y me abstuve a decir algo.

—Bueno, veo que ya estamos aprendiendo a controlar nuestro genio, ¿verdad? Y ahora quiero que copie un poco, Black. Pero no con su pluma. Copiará con una pluma especial que tengo yo—continuó la profesora Umbridge con dulzura.

—Tome—me entregó una larga, delgada y negra pluma con la plumilla extraordinariamente afilada. La reconocí al instante, despues de todo, la usé en Gringotts.

—Quiero que escriba «No debo decir mentiras» —le indicó con voz melosa.

—¿Cuántas veces? —pregunte con frialdad, no pienso hacer un escándalo. Me vengare, la hare sufrir tanto.

—Ah, no sé, las veces que haga falta para que se le grabe el mensaje, puede empezar—contestó la cara de sapo con fingida ternura.

Ella fue hacia su mesa, se sentó y se encorvó sobre un montón de hojas de pergamino que parecen trabajos para corregir.

Debe tener un retorcido placer al verme escribir con mi propia sangre, mientras lo hacía, una idea se me vino a la mente, que mejor forma de matarla que transformarla en sapo y disecarla, tendré el placer de verla y regocijarme.

Ella me observaba con la boca de sapo estirada forzando una sonrisa.

—¿Sí?

—Nada —respondi con frialdad, tengo que investigar el hechizo adecuado y buscar instrumentos necesarios para hacerlo, los muggles son los que suelen hacer esto, lo hice en cuarto grado, no me gusta matar animales, prefiero hacerlo con las personas. Ellos tienen raciocinio y saben lo que hacen, los animales solo siguen sus instintos.

Ignore aquel fuerte dolor en el dorso de la mano; una vez más las palabras se habían grabado en mi piel; y una vez más, desaparecieron pasados unos segundos. No hice mueca alguna, no pienso darle la satisfacción.

Y una y otra vez, las palabras aparecían grabadas en el dorso de mi mano, cicatrizaban y aparecían de nuevo cuando volvía a escribir con la pluma en el pergamino.

A través de la ventana del despacho vi que había oscurecido, pero no pregunte cuándo podía parar. Ni siquiera mire qué hora es. Se que ella me observa, atenta a cualquier señal de debilidad y no pienso mostrar ninguna, aunque tuviera que pasar toda la noche allí sentado, cortándome la mano con aquella pluma.

—Venga aquí —me ordenó la profesora Umbridge. Ella pagara muy caro esto y no pienso dejar que deje una marca en mi cuerpo, decirle al director está de más, solo disfrutara de todo y estoy seguro que lo sabe. Por lo que iré directo con su jefe, Cornelius, pero no hablare con él, sino con Nicholai, estas plumas están prohibidas, los Goblins son los únicos que la usan para sus transacciones.

—La mano —pidió la profesora Umbridge. Ella toco con sus gruesos y regordetes dedos, en los que lleva varios y viejos anillos.

—¡Ay, ay, ay! Veo que todavía no le he impresionado mucho. Bueno, tendremos que intentarlo de nuevo mañana, ¿no? Ya puede marcharse—comentó sonriente, me marche del despacho sin decir palabra. El colegio está casi desierto; debe de ser más de medianoche. Se que es tarde, pero no pienso soportar esto de nuevo, al llegar mi habitación, note que Draco ya está dormido, tome un pergamino y pluma, le escribí todo lo ocurrido a Nicholai. De paso le pedí instrumentos que usan los muggles para disecar, antes de terminar el año, esa mujer sera decoración.


Pov Nicholai

Me encuentro revisando unos documentos y firmando ordenes, justo cuando guardaba todo para dormirme, Hedwig apareció en mi ventana. Al tomar la carta y leerla, tengo una variedad de emociones, ira contra esa maldita mujer, intriga por lo que pidió y expectación ante lo que pasara.

Tome un puñado de polvos flu, quiero hablar con Cornelius ahora, para que le dé prioridad y amarre mejor la soga alrededor de esa desgraciada. Si Harry regresa con alguna marca, me encargare de enseñarle que nadie toca lo que es mio y Harry lo es.

—Hola Cornelius, lamento hablar a estas horas, pero recibí una carta sumamente inquietante y espero te encargues de solucionarlo, antes de que llega a la prensa y el ministerio quede mal mal parado por las imprudencia y estupideces de esa mujer—le explique todo y conforme hablaba, el ministro se iba enfureciendo cada vez más.

—No te preocupes Nicholai, resolveré esto inmediatamente—despues de que se cerró la comunicación, le escribí a Harry informándole que todo está resuelto.

Al día siguiente, empecé a tramitar lo necesario para que Azkaban sea un lugar cómodo y habitable para seres humano. Los dementores seguirán patrullando, pero al menos espero conseguir que las celdas sean acogedoras y reciban un trato más humanitario.

Este es el último año del ministro en su posición, se retirará para final de año y amablemente me entregara el cargo, es algo inusual pero no nuevo, que un ministro le entregue el cargo, al segundo al mando, en este caso, a mí.

Una vez sea ministro, empezare a cambiar las leyes poco a poco y cuando se den cuenta de lo que está pasando, sera demasiado tarde, el único que se interpondría sería el viejo, Harry me hablo de su pasado, lo que su padre averiguo, hice mi propia investigación, con su hermano. Y lo que descubrí es preocupante.

Nunca corto relación alguna con Grindelwald, solo fue una treta para ganarse el favor de las personas y verse como la esperanza del mundo magico, debo admitir que fue una magnifica idea, solo pensarlo me desagrada, no quiero darle crédito por nada, pero ese fue un movimiento acertado.

Según lo que vi en la mente de Aberforth Dumbledore, ellos estaban planeando la forma en que Dumbledore fuera el heroe del mundo magico, aun no sabían cómo conseguirlo, debido a la reputación de Grindelwald, todos sabían que eran uña y carne. Fue ahí donde entro Ariadna Dumbledore, sin siquiera un gramo de remordimiento la mato y planearon que fuera un interrogante para todos, dando más peso que lo hizo Gellert Grindelwald.

Fue así como surgió la famosa enemistad entre ellos, donde Dumbledore fue el vencedor de un tan oportuno duelo magico, ahora Grindelwald está preso en la cárcel que el mismo mando hacer. Pero sé que no todo es lo que parece, el simple hecho que sean los elfos domésticos de Dumbledore los encargados de alimentarlo y mantener el lugar, nadie se puede aparecer en el lugar solo el viejo.

No hay que ser un genio para saber que debe vivir en un lugar lujoso o debieron de transformarlo así, incluso estoy pensando que puede salir cuando quiera, eso me preocupa porque si querían usarnos, al haber desaparecido Voldemort, irán detrás de Harry y eso no lo puedo permitir.

—Mi lord, ya tenemos todo resuelto, les avise a todos los caballeros que no se quiten sus comunicadores, para haga lo que tiene planeado, no seremos afectado por el brote de magia—Narcissa no es parte de los caballeros, pero Lucius insistió en que lo fuera, ella usa un collar con el cual puede aparecerse cuando sea invocada.

Ya tengo listo, para cuando Harry venga a pasar las vacaciones de navidad. Para Inglaterra, Voldemort estará muerto para siempre y nadie nunca pensara en su regreso de nuevo.


Pov Harry

A la mañana siguiente, no me costó hacer el hechizo desvanecedor y ya había hecho todos los deberes, aunque hoy nos pusieron aún más. Gracias a Merlín recibí una nota donde amablemente, la profesora cara de sapo dijo que ya no estoy castigado.

Despues de eso, los días transcurrieron rápido, no tenemos ni un día libre, en clases de defensa, solo leíamos, por petición de Nicholai no decía nada, solo porque me prometió mandarme los mejores utensilios muggles, además de una videocámara, la cual estará hechizada para que funcione en Hogwarts, quiere que ver lo que hare con dichos artículos, nuestra profesora de defensa desaparecerá misteriosamente justo días antes de que las clases finalicen.

En este momento nos dirigimos a la sala de los menesteres, los chicos insistieron en practicar hechizos que se hacer y que ellos solo conocen de nombre, ya aprendieron el patronus. El de Draco es un hermoso lobo, Blaise un mono, Theo un zorro, Pansy un koala, Daphne un halcón, Vincent un perro, Gregory una ardilla. Les costo darles formas, pero lo consiguieron.

—¿Qué nos enseñaras ahora? —pregunto Blaise impaciente.

—He estado estudiando para convertirme en animago, pero aún no es el momento de enseñarles eso, mi padre dijo que lo aprendería este verano, si quieren pueden venir y recibir las clases conmigo. Ahora les enseñare un hechizo que aprendí y dos que cree, nunca he tenido la necesidad de usarlos, pero son útiles—dije mentalizando las cosas que necesitare, al instante muñecos y blancos aparecieron en la sala.

—¿Qué hechizos? —pregunto Draco.

—Son tres, el primero: Fulgari, este encantamiento invoca cuerdas luminosas que atan brutalmente a su objetivo.

Fulgari—una luz roja salió de mi varita, para luego enroscarse en el maniquí de forma que este no pudiera mover ninguna parte de su cuerpo, atándolo tan dolorosamente que este jadeaba de forma realista en busca de aire.

—El siguiente Exitium, tal y como lo dice el nombre destruye todo lo que tiene en frente, es más complejo de lo que parece, ya que si piensas en algo especifico, por ejemplo, las costillas de tu oponente y dices el hechizo estas quedan literalmente hechas polvo. Lo cree hace años, así que no lo encontraran en ningún libro—les explique serio.

Exitium—al instante el maniquí quedo hecho polvo. Escuche el jadeo de los chicos y la mirada sorprendida de todos, pero continúe explicando.

—Sanemus Profundus, es un hechizo de curación, consiste en sanar las heridas más letales, sin dejar marca alguna, es un poco complicado, ya que requerirá de mucha magia, este no puedo mostrárselo, por obvias razones—dije tranquilo.

—Entonces nos enseñaras dos hechizos que tu creaste y uno muy avanzado, que ni siquiera está en el temario de los últimos años—dijo Theo impresionado.

—Probablemente nos lleve lo que queda del año, depende de ustedes—después de eso, les empecé a enseñar el primer hechizo, ninguno logro hacerlo, pero es el primer día. Espero que pronto tener todo, para jugar con Umbridge.


Pov Dumbledore

Al comienzo pensé que tener a esa mujer podía beneficiarme, pero solo ha estado estorbándome, me entusiasme al ver que estaba castigando al chico, pero debí suponer que eso no duraría mucho teniendo a ese hombre de su lado, el próximo ministro, eso ya es un hecho, según lo que escuche, el ministro le entregara el mando a Nicholai Delacroix sin importar que este sea ruso o mitad ruso, ya que al parecer su madre es inglesa.

Hay algo en ese hombre, que es terriblemente familiar, pero no logro ubicarlo, supongo que debí de conocer algún miembro de su familia, es muy joven y al venir de otro país es obvio que no estudio en Hogwarts.

Lo investigue, al parecer es el único miembro de su familia vivo, estudio leyes y política, por lo que no es raro que esté involucrado en esa área, amigo de los Malfoy, al parecer su familia hacia negocios desde hace años. Por lo que no es sorprendente que este hospedado con esa familia y conociera al chico.

No hay nada que pueda hacer para evitar que ese hombre se vuelva ministro, está limpio, ha logrado que Inglaterra tenga beneficios y conoce a personas influyente en otros países, todos saben eso, por eso ni siquiera va haber una elección, fue algo que todas los magos y brujas vieron y dieron su consentimiento. Es raro que ocurra, pero no nuevo.

Entre a cabeza de puerco, llevo una capucha cubriendo mi rostro y elegí una túnica negra, nada que ver con lo que suelo usar. Aquel pub no se parece en nada a Las Tres Escobas, que es un local limpio y acogedor. Cabeza de Puerco consiste en una sola habitación, pequeña, lúgubre y sucísima, donde se nota un fuerte olor a algo que podría tratarse de cabras. Las ventanas tienen tanta mugre incrustada que entra muy poca luz del exterior. Por eso el local está iluminado con cabos de cera colocados sobre las bastas mesas de madera.

Hice una mueca de asco, mi hermano siempre fue una persona rara y con gustos muy peculiares, hay dos personas encapuchadas sentadas en una mesa, junto a una de las ventanas; y en un oscuro rincón, al lado de la chimenea, está sentada una bruja con un grueso velo negro, que le llega hasta los pies. Lo único que se destaca bajo el velo era la punta de la nariz, un poco prominente.

—Hola hermanito—pronuncie con burla, el solo me vio con desprecio, no lo mato porque puede serme útil en algún momento.

—¿Qué haces aquí? Maldito desgraciado—estuvo presente cuando mate Adriana, supongo que nunca lo supero, es el único que conoce mi verdadera naturaleza, no conoce mis planes, pero suelo usar su pub para encontrarme con Gellert, los personajes raros, no es algo nuevo en este lugar, así que mis reuniones no son para nada llamativas.

—Solo quise venir a ver a mi hermano preferido—el solo gruño y escupió a un lado.

—La única hermana que conozco está muerta, no tengo familia—puse una mano en mi corazón y sonreí con maldad.

—No sabes cuánto me duele—deje de hablar con ese pedazo de basura, cuando Gellert entro, cubierto por completo. Se sento en la parte más oscura del pub. Me senté en frente y coloque un hechizo, para que nadie nos escuche.

—¿Recuperaste la capa? —pregunto serio.

—No, no sé cómo lo hizo, pero el maldito mocoso sello la puerta de su habitación, de alguna forma, no logro entrar sin importar cuanto hechizo lance—golpeo con su puño la mesa, su acción atrajo miradas, aunque no oyeron el golpe, pero despues todos volvieron a lo suyo.

—Se supone que al ser director de ese maldito colegio, puedes entrar en cualquier habitación—eso es lo que más furia me da, sin importar cuantas veces se lo ordene al castillo, este permaneció sin cumplir mis deseos.

—Lo mejor sería asaltar el tren, manda algunos de tus hombres, que roben el baúl del mocoso cuando vaya a su casa—es la única forma de recuperar la capa.

—Como siempre tendré que solucionar tus errores, me voy, avísame cuando eso ocurra—sin decir nada más, se levantó y salió sin siquiera decir adiós.

—Adiós hermanito—dijo con burla y desdén Aberforth. Lo miré sin decir nada y salí al igual que Gellert, maldito idiota.


Pov Sirius

Fui iluso al pensar que Remus conseguirá ser uno con su lobo rápidamente, Seth considero que lo primero que debía hacer, es ir a terapia. Ese viejo lo daño más de lo que pensaba. Remus no puede aceptarse, se siente indigno de su lobo y de mí. Al parecer el primer contacto con su lobo fue fuerte, porque según lo que Seth conto, ellos entran en una especie de bosque, donde su lobo está viviendo pacíficamente, al menos eso es lo que ven y sienten los lobos de esta manada. Lo que sea que Remus vio, lo dejo llorando por horas.

En este momento está durmiendo, acaba de regresar de otra terapia, como siempre cada vez que termina una sección, llora en mis brazos hasta quedarse dormido, le mande una carta a Nicholai, irónicamente a pesar de su pasado, sé que mantendrá a mi hijo seguro, sin importar lo que piense Harry, ese hombre siente algo por mi niño, tal como Harry posee esa mirada, que mi querido amigo James tenía por Lily.

Nicholai Delacroix posee la misma mirada, como si Harry fuera su todo. Por eso, aunque al comienzo me costó aceptarlo, tuve que hacerlo, porque sé que sin importar lo que dijera, Harry no me haría caso, al igual que su padre, cuando le dije que se rindiera y buscara a otra chica, que la pelirroja endemoniada nunca le haría caso, simplemente siguió detrás de ella. Cuál fue mi sorpresa, a pesar de sus negativas, al final esos dos terminaron juntos y fueron muy felices, el tiempo que su matrimonio duro.

Sin importar mis sentimientos, no puedo negar que mi pequeño Prongs, es como su padre, cuando se enamora sin importar las circunstancias, no dejara a esa persona, aunque piense que no tiene posibilidad alguna. La gran diferencia es que su padre al menos lo intento, Harry no quiere arriesgarse, supongo que teme las consecuencias y tal como dijo, Dumbledore puede enterarse, pero considero que, si actuamos con cuidado, lograremos vencer y desenmascarar a ese viejo.

—S…Sirius—susurro con voz ronca Remus.

—Hola amor ¿Cómo te sientes? —pregunte sentándome a su lado.

—Cansado—luego de su encuentro con su lobo y que desahogara en mis brazos, no dejo que me volviera acercar en días, gracias a Merlín, Seth hablo con él, aun esta renuente, pero poco a poco, está mejorando, hasta que el psicomago dé el visto bueno, no puede volver a entrar en contacto con su lobo.

—Duerme, estoy cuidándote, pronto mejoraras—me acosté a su lado, cuando me hizo un hueco en la cama, Harry siempre sera mi prioridad, pero conociéndolo si regreso, lo único que hará es mandarme de vuelta. Cuando mi Moony este bien, ese viejo se arrepentirá de haberlo dañado tanto, nunca podrá entrar a su mente de nuevo.

Al parecer antes podía hacerlo o eso dijo Seth, aunque los lobos poseen escudos naturales, cuando ellos son como Remus que no aceptan esta parte de sí, todos los beneficios de ser uno se van, entre ellos: curarse, fuerza sobrehumana, super oído, velocidad. Y por supuesto, escudo natural, nadie nunca volverá a entrar a su mente. Cerré los ojos y dejé que Morfeo me reclamara, con al amor de mi vida en mis brazos, donde siempre debió de estar.


Hola chicas y chicos espero les haya gustado, gracias por sus comentarios y cualquier duda ya saben, pueden escribirme en Face.

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Bella.