CAPÍTULO 1: "EL PRIMER DÍA"
Eran las 8:30 de la mañana del primer lunes de septiembre. Las vacaciones de verano habían terminado. Era momento de volver a la escuela.
La preparatoria Nintendo ya había abierto sus puertas hace casi una hora, preparada para recibir a los diferentes alumnos que estudiarían ahí.
Esta escuela es el internado más prestigioso del mundo, ofreciendo una calidad de educación inigualable y, además de todo, un exquisito paisaje alejado de los ruidos de la ciudad.
En los amplios jardines externos vivían numerosos árboles frutales y el pasto era adornado por flores de todo tipo. En los mismos, había numerosas mesas y bancas para que los alumnos y profesores disfrutasen del paisaje y de las enormes montañas que había a lo lejos. El precioso fondo solo hacía más lucidor el enorme edificio anaranjado, el cual fácil tenía unos 5 pisos de alto y tenía anexado a él otros edificios de tamaños más modestos, siendo ambos exactamente iguales (quizá de unos tres pisos).
Los edificios tenían numerosas ventanas. Las del primero, eran grandes y revelaban que eran salones de clase. Mientras, las de los edificios anexos eran pequeñas, dejando entrever que eran los dormitorios de alumnos y maestros (el edificio de la izquierda era para los chicos, y el otro para las chicas).
Las puertas de los 3 edificios conectaban a una hermosa pero modesta plaza que era adornada por una enorme cantidad de flores que escribían el nombre de la academia. Enfrente del tranquilo jardín había además una calle, que se curvaba en forma de media luna, lista para recibir los diferentes vehículos en los que vendrían tanto alumnos como educadores y demás personal.
Para estas horas de la mañana, varios alumnos estaban llegando a esta escuela. Algunos eran traídos por sus padres, otros llegaban en taxis, otros llegaban a pie a la escuela y algunos otros, al ser de los más ricos en la escuela, llegaban en elegantes limusinas.
Al llegar a la escuela, algunos alumnos se reencontraban con sus viejos amigos para ver cómo se la habían pasado en el verano, otros simplemente saludaban a sus compañeros, y, aquellos que eran nuevos, (o de los que no se adaptaban a la escuela simplemente) tomaban sus maletas e iban a registrarse en su habitación, la mayoría acompañados por sus padres.
-¡Miren!- Un muchacho le dijo a su grupo de amigos. –Ahí viene la "Carne fresca"- Termino el muchacho de unos 16 años de cabellos rubios, enormes ojos azules y orejas puntiagudas que vestía con el uniforme escolar que constaba de una playera blanca con una pequeña "N" plateada bordada en la parte izquierda de su pecho además pantalones, tenis y chaqueta de color azul marino.
-Aaaww, míralos, parece que no tienen a donde ir.- Le contesto otro… emmm… ¿muchacho? Bueno, era un zorro que de alguna manera portaba el mismo uniforme.
-Hey Link, de seguro que te terminarán envidiando en cuanto te conozcan.- Mencionó un muchacho que tenía un par de alas blancas y cabello café hacía el chico rubio.
-Jajaja, hasta crees- Replico Link, tratando de simular modestia. -No veo razones por lo cual deban de envidiarme.-
-Oh vamos Link, no te hagas el modesto- Dijo un chico pelirrojo y de ojos azules -Todos sabemos que eres el más popular…-
-… El mejor esgrimista…- continuó el ángel.
-… El novio de la chica más hermosa de esta preparatoria…- siguió el zorro.
-Chicos, chicos basta- dijo Link -van a hacer que me sonroje.-
En ese justo momento una limusina negra acababa de llegar a la escuela.
-Hablando de la reina de roma…- El rubio agrego, dibujando una sonrisa al ver el vehículo.
De ella se bajó una chica de como 16 años, de cabello largo y castaño que estaba elegantemente recogido en una trenza, ojos azules y orejas puntiagudas. Ella sonrió al ver a Link a la distancia pero por lo demás le ignoro, estaba más ocupada bajando sus numerosas maletas
-Si… Zelda… la hija del rey de Hyrule…- dijo Link con un tono soñador -Tienen razón muchachos…-Volteo a ver a sus amigos -…soy muy afortunado.-
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Zelda se encontraba reuniendo sus cosas cuando de repente alguien le empezó a llamar.
-¡Zeldita, Zeldita!- una voz chillona dijo.
La joven de cabello largo volteó y vio a una chica rubia corriendo elegantemente hacia ella.
-¡Peach!- dijo Zelda feliz y abriendo los brazos para recibir a su amiga, la cual la abrazó en cuanto la alcanzó -Oh Peach, te extrañé mucho- Después de el breve abrazo, ambas chicas se separaron –
-Cuéntame, ¿Qué tal tus vacaciones?
-Oh, lo mismo de siempre.- dijo Peach tratando de parecer aburrida -Fuimos a la playa de paseo, de compras con mi madre y mi prima Daisy, viajamos por casi todo el país, me compraron el nuevo Iphone en rosita y una lap nueva a juego, al igual que maquillaje y-La joven cambio a un tono un poco molesto- recibí como 30 propuestas de noviazgo…si, unas vacaciones cualquiera.
La princesa de orejas puntiagudas tuvo que reír con el último comentario –Seguro.-
-¿y las tuyas, Zeldita?-
-Pues tranquilas. Me la pasé en el castillo con mis clases de etiquetas y de buenos modales que toda princesa debe tener y salí con Link un par de veces.
-Aaaaawww, que romántico, eres de las chicas más afortunadas de esta escuela.-
Zelda solo rió discretamente -Tal vez lo soy- le dijo a Peach mientras veía a Link con una sonrisa.
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Un muchacho alto y de cuerpo atlético leía un libro mientras subía las escaleras hacía el edificio principal. Este chico tenía el cabello azul marino muy bien arreglado además de ojos del mismo color que eran ocultados por un par de lentes no muy gruesos. Cargaba una mochila negra con detalles grises y arrastraba otra maleta gris con la mano que no llevaba el libro.
Mientras subía las escaleras, alguien le puso el pie. El peli azul tropezó y cayó boca abajo en la escalera, haciendo que sus lentes se le cayeran de la cara, afortunadamente no se rompieron.
Levantó su cara hacia aquellos que le habían puesto el pie y se burlaban de él.
-Cuidado Marth, el piso puede ser engañoso a veces- Dijo su agresor mientras se burlaba de él.
-Oye Marth, ¿acaso tu libro trata de cómo ser el rey de los ñoños?- Agrego uno de sus acompañantes también burlándose de él.
Marth no contestó nada y se empezó a levantar poco a poco del piso, buscando sus lentes a gatas.
-¿Buscabas esto Marth?- Su agresor ahora sostenía sus lentes enfrente de él.
Marth se terminó de levantar del piso, limpiándose la tierra del uniforme. Cuando terminó, se volvió hacia su agresor.
-Jajajaja, que chistositos chicos- dijo con un tono sarcástico -¿Podrías regresarme mis lentes por favor Link?
-Mmmmm, déjame pensarlo…- Link respondió, poniendo la mano en donde traía los lentes en su barbilla -¡NO!- y se volvió a reír, junto con sus acompañantes.
Marth tomó un pequeño respiro -Vamos Link, esto no es un juego, ¡regrésamelos!- Exigió, tratando de quitarle los lentes a Link pero el otro solo los movía para que Marth no los alcanzara.
-¿Y qué me vas a hacer si no lo hago?- dijo Link con tono burlesco.
-¡LINK!, ¡¿QUÉ PASA CONTIGO?!- Una chica que pudo haberse hecho pasar por Marth dijo furiosa-¡DEJA A MI HERMANO EN PAZ!-
-Oh vamos Lucina, Marth y yo solo nos divertimos.- Link se defendió, tratando de parecer inocente. Esto solo hizo que Lucina se enfadase aún más.
-Creo que tu definición de diversión es muy diferente a la de Marth.-
-Exacto, para Marth diversión es leer libros estúpidos y para mí es molestarlo- dijo con tono burlesco.
-O lo dejas en paz y le regresas sus lentes o…-
-¿O que, Lucina?- El tono de Link era uno desafiante -No te hagas la tonta, yo sé que tú estás loca por mí…- En cuanto dijo eso Link recibió un golpe en la pierna de parte de Lucina, haciendo que gritase y soltase los lentes de Marth. Lucina inmediatamente los recogió y se los dio a Marth.
-Sí, estaba loca por darte esa patada. Tuviste suerte de que no fuese en otro lado- Término, dio la vuelta y se alejó de ellos junto con Marth que acababa de recoger el resto de sus cosas. Los compañeros del rubio solo dejaron soltar un "¡Uuuuuh!"
-Gracias Lucina, me salvaste el pellejo de ese cretino… por enésima vez, jeje- El tono de Marth no era el más alegre. Él se colocó sus anteojos antes de seguir con su lectura
-De nada Marth- dijo Lucina mientras le sonreía. Al poco tiempo esa sonrisa se borró -¡Es increíble que antes tú y Link hayan sido los mejores amigos del mundo y ahora él te trate como basura!-
Marth cerró su libro, suspiró y volteó a ver a su gemela -La gente… cambia, Lucina… y Link… bueno él…-suspiró antes de continuar -…siguió el camino que creyó correcto.
-Pues es un completo…- Marth no pudo escuchar las últimas palabras de Lucina, por curioso que parezca, coincidió que un claxon decidió sonar en ese momento.
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De una limusina negra bajaban dos chicas, una pelirroja alta de ojos rojos y piel azul, y una chica no tan alta de cabellos morados, ojos rojos y una piel pálida. La primera se veía contenta, y la segunda se veía muy seria.
-¿No es genial prima?- Dijo la pelirroja -Tu y yo estudiando en la misma escuela… ¡Que tremendo!
-Si… creo- Respondió la otra chica, no muy animada.
La pelirroja volteo a ver a su prima -Oh vamos Hilda- Le dijo con cariño -Solo será por este año, en lo que tus padres reconstruyen Lorule.
-Para ti es fácil decirlo, Midna-El tono de Hilda era un poco molesto, gracias al comentario de su prima -Eres de las más populares en la escuela.
-Eso no quiere decir nada, solo quiere decir que la mayoría de los chicos de 3° se mueren por mí, y que las chicas quieren ser como yo, y que quieren tener mis notas, y…
-¿Tu punto?
-Oye, el ser nueva no tiene nada de malo, además, me tienes a mí…
-¡Pero tú estás en tercero y yo en segundo!
-Y aun así voy a estar contigo. Es más, me aseguraré de que conozcas ahora mismo a Zelda de Hyrule, la chica más bonita de segundo y mi tutelada para ser la más popular de la escuela una vez egrese-Tomo la mano de su prima, pero esta la soltó de ella inmediatamente.
-No me interesa conocer a la "más bonita de segundo"- dijo Hilda haciendo comillas con los dedos
-Solo quiero que este año termine para poder volver a Lorule.
-¿Y piensas quedarte sola por TOOOODO el año? ¿No piensas conocer por lo menos a alguien nuevo? Chance y te consigues novioooo.
-Para ya, ¿Si?... ¿para qué conseguir novio si solo estaremos aquí un año?
-Por qué lo puedes ver en vacaciones.
-¿Lo dice la chica que los bota para disfrutar su verano soltera?
-¡Ese no es el punto, Hilda!- dijo Midna roja y enojada porque era verdad, cuando se calmó continuó -El punto, es que esto te servirá para conocer y convivir con gente nueva, además de tu hermano Ravio.
En ese momento apareció un muchacho menor que Hilda, cabello morado y ojos color verde, piel pálida, orejas puntiagudas, con un gorro de conejo y bufanda azul a rayas (lo cual se veía ridículo, pues era verano) y un pequeño pajarito azul que lo acompañaba a todos lados. Este muchacho cargaba varias maletas y las dejó en el piso.
-Pff, niñas, pareciera que traen todo su guardarropa- Dijo con tono cansado.
-Pues si tú hicieras más pesas, sería pan comido Ravio- Respondió Midna con todo burlesco.
-¡Es fácil para ti decirlo, Midna!- Dijo enojado Ravio -¡Tú solo tienes que ver como tus sirvientes lo cargan!
-Claro, que no, una vez tuve que llevar mi bolsa…- El tono de la pelirroja cambio a uno apenado a media frase pero continuo con su tono normal. -Bueno, ¿estamos aquí para discutir o para divertirnos?
-Teóricamente estamos aquí para…- Ravio no pudo ni terminar.
-¡VÁMOS! les mostraré donde deben registrarse- Midna grito emocionada mientras corría hacia el edificio principal, dejando a los hermanos y sirvientes con sus maletas.
-¿En serio debemos pasar aquí este año?- Hilda le pregunto a su hermano. -Preferiría quedarme en Lorule a ayudar a nuestros padres con la reconstrucción.
Ravio soltó una risita antes de responder. -Vamos hermana, solo será un año, no creo que vivir aquí sea tan malo- Tomó una mochila y una maleta. -Anda, tenemos que registrarnos.
Hilda siguió el ejemplo de su hermano menor (muy curioso siendo que normalmente es al revés :P ) y tomó su mochila y algunas maletas antes de seguir a sus 2 familiares.
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-¡Listo!, esa era la última- dijo un hombre de unos 40 años, cabello café y ojos color azul cielo, cerrando la cajuela de su Altima rojo, del cual bajó dos maletas color tinto y una mochila negra. Recargado en ese mismo auto, había un muchacho de cabello azul marino, al igual que sus ojos, era alto, y no mayor a 17 años, su rostro reflejaba tristeza y melancolía. El hombre castaño se acercó al joven, le puso una mano en su hombro y le dijo con dulzura -Vamos hijo, ven- dicho esto abrazó al muchacho. Poco después se alejó de él, y le dijo: -Prométeme que esta vez te portarás bien. Esta escuela es muy estricta con cuestiones de comportamiento, y la directora Ashera conoce perfectamente tu historial…
-Dudo que ella pueda hacer algo para ayudarme- dijo el muchacho molesto viendo directamente los ojos azules de su padre -¿No le dijiste verdad?
El hombre dio un suspiro y después contestó: -Hijo, de eso hace ya 4 años, tienes que superarlo… las cosas no pueden seguir así- Puso sus manos sobre los hombros de su hijo, y continuó: -Vas a ver qué tiempos mejores llegaran y…
-Seguro… ¡como TU no fuiste quien estuvo a punto de morir, no te importa!- Dijo el peliazul muy enojado con su padre y quitándole las manos de sus hombros.
-No digas eso hijo- dijo el castaño al borde del llanto, tomó la cara del joven y después le dijo con dulzura -Sabes lo terrible que me sentí cuando te vi tan mal…
-¡Pues demuéstralo!- dijo el peliazul, aún más molesto y quitando la cara de la mano de su padre.
El hombre suspiró hondo, aguantando las ganas de llorar. El muchacho solo bajó la mirada. Después de unos momentos, el hombre mayor le dijo a su hijo -Llevas todo, ¿verdad?
El joven asintió con la cabeza.
-Bien- dijo el castaño -Recuerda que para cualquier cosa tienes mi celular, y trataré de llamar todas las noches para ver como esta todo, ¿Te parece bien?
-Pues aunque no me parezca lo vas a hacer, así que ya que.
-Bien.
El joven tomó su mochila y las maletas y se alejó de su padre, dándole a entender que no lo necesitaba para ese trabajo. El hombre volteó hacia su auto, sin embargo, justo cuando iba a abrirlo, se volteó hacia su joven hijo que se iba alejando.
-¡Ike!- le gritó. Este volteó con el rostro molesto, su padre se acercó a él, le dio un abrazo, se acercó a su oído y le dijo -Te quiero hijo.
El muchacho no respondió nada, y solo esperó a que su padre lo soltara, cuando este lo hizo se volvió hacia el enorme edificio. El castaño, al ver esto volvió a su auto con tristeza, lo arrancó y se fue.
-Yo también te quiero padre…- pensó Ike, mientras subía las escaleras.
