CAPÍTULO 10 "EL ÚLTIMO INTENGRANTE"

Volvió a golpearse contra la pared. No podía creer que hubiesen pasado veinte intentos de golpear a la pesadilla…y nada…

Cada golpe que intentaba darle fallaba…y el salía volando por el gimnasio…no dudaba que más de la mitad de su esqueleto se encontrara fracturado en ese mismo momento…

Realmente no era broma todo eso que decían de la pesadilla Gawain era brutalmente fuerte y bastante bueno en esgrima, aunque aun se preguntaba quién era lo bastante valiente o bastante suicida como para enseñarle al peli azul a cómo usar una espada de esa manera.

Se levantó con mucho dolor nuevamente. A diferencia de las anteriores ocasiones, veía a su rival con odio puro e infinito. Debía derrotarlo, no iba a ser el hazme reír ante sus compañeros y mucho menos enfrente de los de nuevo ingreso.

Volvió a embestirle, pero el peli azul le detuvo con facilidad, aplicó toda la fuerza que le quedaba en intentar por lo menos torcerle la muñeca. Sin embargo, lo único que torció, fue la mueca de su rival quién con un rápido movimiento se liberó del forcejeo. Link quiso hacerle un corte horizontal, sin embargo, el de ojos azules le esquivo fácilmente y con la empuñadura de su espada le golpeó la parte baja de su espalda, haciendo que el Hylian gritara de dolor y cayera inevitablemente al piso, soltando a la vez la master sword.

Todo el cuerpo le pesaba, ningún musculo le respondía y los párpados se le empezaban a cerrar al mismo tiempo que sentía como si dentro de él hubiese un fuego que se extendía con rapidez por el resto de su cuerpo, haciéndole casi imposible mantenerse consiente.

Ike lo veía entre desprecio y odio. No podía creer que gente tan débil como él se creyera lo bastante digno de desafiarle…

Sin embargo, recordó como el también durante un tiempo no costaba derrotarle y era muy fácil hacerle caer. Esto venía de la mano de varios dolores por todo su cuerpo.

Vio como el Hylian le veía con odio, sabía que había herido su orgullo, por lo que le dirigió una sonrisa burlona, a lo que Link le respondió frunciendo el ceño, perdiendo poco después la conciencia.

Escuchó como los murmullos de los asustados estudiantes empezaban a hablar mal de él, cosa que la verdad ya no le importaba, no importaba ya si pensaban si era bueno o mal, cruel o bondadoso, despiadado o compasivo, no importaba ya nada.

Volteó a ver al capitán del equipo, le veía entre terror y asombro, así como el entrenador. Vio también como el peli azul que le había estado molestando desde la mañana le veía de la misma manera, pero lo que le asombró, fue ver que la chica a su lado sonreía y le aplaudía, ¿Qué acaso estaba loca?

Con un respingo tomó su espada y se dirigió a la salida, la clase había terminado desde hace rato y era hora de tomar su medicina para controlar su presión, además necesitaba una buena ducha después de ese combate que no le satisfago en nada.

Por fin alguien que pone en su lugar a Link…–Lucina dejó de aplaudir en cuanto el peli azul salió del lugar y vio con detenimiento como el rubio seguía inconsciente. Sonrió sabiendo que el karma existía.

Observó al maestro y a Zelgius como discutían de algo…

Pero, más que discusión, parecían estar emocionados por la pelea que se había llevado a cabo, pues sus rostros eran alegres y estaban recordando como Ike había derrotado a Link.

Ya habían encontrado al último integrante.

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– ¿U-Unirme?...

La peli morada hablaba con su maestra de magia y la capitana del equipo, estas le ofrecían el último lugar en el equipo de magia. No sabía si aceptar o no, pues…

–Creía que mi especie era muy peculiar…–aun estaba molesta por las palabras tan groseras con las que su profesora describió a los Loruleanos.

La peli verde se mordió el labio inferior. Muy pocas veces se arrepentía de todas las palabras que a veces decía sin pensar. No creía que necesitaría retractarse en algún momento y necesitaba a Hilda para completar el equipo y mostrarle a la academia Final Fantasy que ellos también eran expertos en magia.

–Y-yo…– ¿cómo decirle ahora que se veía muy enfadada por su comentario que no lo decía en serio?, se veía que era terca, tal vez igual o peor que Gawain…

La capitana notó a su maestra y decidió apoyarla– La maestra Palutena suele decir muchas cosas sin pensar…

–¿Y para que las dice?... –la princesa se cruzó de brazos. No cedería tan fácilmente a disculpar a esa maestra, ¿quién se creía ella para criticar así a los seres obscuros?

Calill tragó saliva, por su mente cruzaron los mismos pensamientos que su maestra, pero no se daría por vencida, debía vencer a la academia de Final Fantasy…

Era cuestión de orgullo…

FLASHBACK:

Se había mentalizado para el combate. Cada movimiento de Rydia lo había estudiado. Ella usaba magia obscura, fuego, trueno y hielo. Había preparado sus tomos de viento, trueno y fuego, conociendo el triangulo de las armas de su mundo. Solo que no sabía que magia era efectiva contra la de hielo, aunque por lógica dedujo que sería la de fuego.

Entró entonces al gimnasio de su escuela contrincante. Estaba obscuro y la única luz que los iluminaba era un hermoso candelabro. A diferencia de su escuela las paredes era de piedra y daba un estilo medieval, aunque al mismo tiempo macabro.

Llegó entonces al centro, frente ella estaba una joven de cabellos verdes y cortos, su flequillo solo mostraba uno de sus dos ojos negros, en los cuales se reflejaba suavemente la débil luz de las velas. Su piel era blanca y sus ropajes eran verdes, pero mucho más claros que sus cabellos, decorados por una tiara plateada.

Su escote era en forma de "V" y tenía unos delgados tirantes dorados. Llevaba un cinto dorado y su falda a pesar de llegar a la rodilla tenía aberturas en ambos lados de sus caderas. Una elegante capa verde cubría su espalda, así como unas mangas del mismo color y diseño cubrían desde sus codos hasta sus muñecas.

Calill notó que no llevaba ningún tomo, no se le hacía raro, pues desde el año pasado ya había visto personas que poseían tal capacidad.

Entonces se hizo presente el Gong que iniciaría el combate. Sin embargo, apenas Calill invocaba un hechizo de fuego, la peli verde le lanzó un potente hechizo de trueno, que por poco ella esquivó.

Así fue durante un rato, al ver Calill que la muchacha no cambiaba de magia, decidió utilizar magia de viento, para la cual cambió a magia de viento.

Sin embargo y al decir la última palabra de dicho maleficio, la de ojos negros le lazó un potente hechizo de fuego. Calill de la sorpresa no pudo esquivarlo, por lo que ella y su magia fueron lanzadas fuera de la arena, dándole una victoria automática.

FLASHBACK

Desde ese día juró una y otra vez venganza, por lo que no podía dejar ir a la loruleana.

–Escucha…–empezó–…se que no te agradó ni poquito lo que dijo la maestra…

La roja mirada de Hilda se posó en la azul de la capitana.

–Pero cree en mi cuando te digo que no tendrás mejor instructora de magia en el mundo…

Solo le veía feo. Calill solo le rezaba a los dioses para que ella cambiara de parecer y dejara su lado el mal humor que tanto demostraba.

–…Exijo un tiempo de prueba entonces…–La princesa dijo para sorpresa de la rubia–…si me agrada como trabajan y veo que se equivocó me quedaré con ustedes…sin embargo, si no me convence o veo que solo era otro desesperado intento de ganar estos absurdos juegos, me retiraré…

Calill volteó a ver a su docente. No tenía opción. Tenía que aprovechar ese fresco talento que rodeaba a Hilda, por lo cual aceptó. La princesa entonces se retiró a su alcoba.

Ellas nunca sabrían que en realidad les dio la oportunidad por lástima que les tenía.

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¿Dónde estará ahora?...

Llevaba buscándola sin éxito desde hace una hora. No le gustaba perseguir a las chicas de esa manera, pues sentía que estaba en una prisión….

Como odiaba las prisiones…

Era donde la peor escoria de la humanidad era reunida por los policías, con solo recordad su combinación frialdad y humedad la piel se le erizaba del miedo…

No volvería…ni si quiera por él…

Sin embargo, la figura de la alumna que buscaba estaba dibujada en el piso le hizo salir de ese pensamiento. Robin dedujo que la chica había trepado a un árbol por la forma de la sombra y de donde venía la proyección de su dueña.

Dirigió su vista hacia la copa del árbol. Entre los verdes follajes pudo notar un sedoso cabello castaño cobrizo largo, fácil tocaba las caderas de su dueña. Sonrió al reconocer los cabellos de la chica…pues…

–¡Yuken, Ghya!... –era a aquella alumna que llevaba buscando desde hace rato ya.

La nombrada dirigió su anaranjada mirada hacia el suelo y sonrió al verle.

–¡Hola Robin!... –le saludó

La rubia le saludó con la mano y le hizo señas de que bajara un momento. La chica obedeció, bajando de un salto, Robin se preguntó como hacía eso sin que se quebrara un hueso.

–¿Qué pasa Rob?... –dijo la estudiante limpiándose la tierra del uniforme y acercándose a la celadora.

–primera, recuerda que Rob es mi hermano, no yo, segundo…–le acercó una tabla con unos papeles–…lo de siempre…

La de ojos naranja bufó molesta. Odiaba tener que jurar cosas que no quería prometer. Pero no había de otra si quería seguir en esa escuela.

–No me iré hasta que firmes…

Molesta puso su firma en ella.

–¿Ves?... –dijo la de ojos café tomando sus cosas–…no fue tan difícil…

–Lo hice solo porque el ya firmó…

–Eso es porque lo obligaste a tal cosa…

–Y no me arrepiento de ello…

La celadora rió con ese último comentario.

–Pero tu sabes que no prometo nada si le hace algo a Marth…

Robin negó con la cabeza–Roy ya no le puede hacer nada…

–De que puede, puede…otra cosa es que no haya querido…–tomó su mochila y sus cosas de los pies del árbol–…debo de irme, Pac Man me pidió ayuda para una tarea, nos vemos en la noche…

Sin esperar respuesta, la chica se dirigió al edificio.

La celadora le siguió con la vista, reflexionando lo que la adolescente acababa de decir…

Lo peor era que tenía razón…

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Al celador peli azul le empezaba a dar una jaqueca con la discusión que se llevaba frente a él.

–¡¿Te das cuenta de lo que nos haces?!...

–¡No puedo seguir con las carreras!...¡No es lo mío!...

El halcón y el capitán de atletismo seguían peleando sobre el tema. Ninguno de los dos lo había superado o llegado a un acuerdo, por lo que decidieron que el celador tomara la decisión…

–¡Eso se llama traición!...

–¡Traición sería si sigo con esto!...

Pero no se podía llegar a un acuerdo si ellos seguían gritando y discutiendo.

Ve a tu lugar feliz…–se talló ambos lados de la sien para disminuir sus dolores de cabeza–…Ve a tu lugar feliz ¡ya!...

Pero resultaba inútil. Los gritos le retumbaban horrible en sus tímpanos, y le hizo imposible tener más paciencia y grito imponiéndose al mismo tiempo que golpeaba el escritorio…

–¡Cállense los dos!...

Tanto docente como alumno obedecieron, supieron de inmediato que habían colmado la paciencia del pobre Chrom.

El celador respiró profundamente y les habló tratando de controlarse.

–Simplemente…–empezó–…busquen a quien complete el equipo…

Un silencio incómodo reinó entre ellos.

–ahora…–Chrom les miró con furia con su cuerpo aun tenso–…si no les molesta…tengo cosas que hacer..

El alumno lo vio unos momentos. No le gustaba ver así al celador, sabía que en esos momentos lo mejor era dejarle en paz, por lo que se fue.

El peli azul respiró aliviado y se dejó caer pesadamente en su silla, tallándose la cara.

–¿Tan horrible fue?...

Miró a través de sus dedos al laguz quién no se había ido. Había entablado buena amistad con el desde que llegó a la escuela, por lo que sentía confianza de hablarle así.

–Horrible es poco…–cruzó los brazos y dejó caer su cabeza hacia atrás.

El profesor solo rió.

–Es nuestro trato, ¿recuerdas?...yo te soporto con tus problemas y tu con los míos…

Chrom volvió a reír. Con cada carcajada sus músculos se relajaban cada vez más, hasta que volvió a ser el tranquilo celador que todos conocían. Dirigió su azulina mirada al halcón, quién también reía.

Poco a poco las risas de ambos se extinguieron. Chrom entonces se calmó y frunció un poco el ceño preocupado.

–Hablando de problemas…–recargó sus brazos en su escritorio–…tengo que contarte algo…

Tibarn frunció el ceño.

–¿Qué ocurre?...

–Es sobre tu sabes quién….

Frunció todavía más el ceño. El celador tomó su teléfono y le mostró los muchos y deferentes mensajes que aquella molestia le había estado enviando.

–Volvió a encontrarme…viene por mí…

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Secó su cara, cansado. El baño le había hecho bien y le relajó un poco después de ese no muy satisfactorio taller. Se dejó caer pesadamente en la cama, preparado para descansar un poco antes de hacer la tarea.

Sin embargo, justo cuando empezaba a cerrar los ojos una llamada entró a su celular. El nombre de quién vio no le satisfago en nada, sin embargo contestó de una mala manera.

–¿Qué quieres?...

–…Déjame explicarte…

–¿57 cambios de número no son suficientes como para que entiendas?...¡Déjame en paz!...

Yo no tuve nada que ver…

–No me vengas con ese bobo cuento…

Pero es la verdad Ike, mi osi…

–¡Nada de osito!...¡Ya no somos nada!...¡Supéralo!...

Antes de que la llamada continuara colgó sin piedad. El peli azul estaba harto de esa chica. Harto de lo buscara, harto de tener que volver a cambiar de numero porque la princesita con ayuda de papi lo volviera a a rastrear…

Solo quería alejarse de Elincia y de todos aquellos que conoció en su preparatoria anterior…

Aquellos quienes lo apuñalaron por la espalda…

Sgsaghsghsghs aquí está el capítulo de hoy uwu espero lo hayan disfrutado.

Zay: Me alegra que te esté gustando como esta quedando uwu ojalá siga así :D

Asgsahghsgas lo hizo (?) espero haya sido suficiente :v

Me alegra que te guste :D

Sinceramente dudo hacerlo, no soy muy fan de yaoi (no quiere decir que no lo respete o que lo lea) pero lo tomaré en cuenta ;)

Nos leemos :D