Originalmente tenía planeado terminar finalmente esta historia subiendo todos los capítulos…pero realmente no pude hacerlo, más que nada porque me puse a ver las reseñas de Perezoso Doom y ahí se me fue el día.

Espero que disfruten de los capítulos que les traigo a continuación, realmente espero sea de su agrado.

Los Jóvenes Titanes así como la historia no son de mi propiedad, yo solo me encargo de su distribución al español.


Detrás de escena

El closet del amor

— ¿Escucharon eso?— pregunto Cyborg apartando la vista del videojuego que se encontraba jugando.

—En realidad lo hice— dijo Robin mirando a su alrededor— La verdad pensé que era solo yo.

— ¿Están hablando de esos sonidos extraños que suenan desde el pasillo?— Pregunto Starfire señalando las puertas que conducían a dicho lugar.

Al mismo tiempo los tres héroes dejaron por completo lo que estaban haciendo y salieron de la sala común, dirigiéndose hacia el lugar donde provenían esos extraños sonidos.

— ¡Suenan justamente igual que los Slurping Boombah de mi planeta!— exclamo Starfire algo preocupada— ¡Pueden ser muy peligrosos y viscosos así que tenemos que tener cuidado!

—Bueno, sea lo que sea viene del armario— advirtió Cyborg señalando la puerta de metal que conducía a uno de los varios armarios que tenía la torre.

—Titanes manténganse alerta— murmuro Robin a lo cual sus compañeros respondieron asintiendo la cabeza.

El chico maravilla extendió el brazo, agarro suavemente el picaporte de la puerta y la abrió revelando a los culpables de aquellos sonidos extraños.

Los tres titanes observaron con los ojos bien abiertos el interior del armario. Dentro se encontraban Chico Bestia y Raven abrazándose firmemente, besándose apasionadamente y parecía que estaban a punto de hacerlo ya que tanto el leotardo de Raven como el uniforme de Chico Bestia estaban tirados a un lado quedando solo en ropa interior.

Raven gemía de inmenso placer mientras las manos de Chico Bestia acariciaban su cuerpo de arriba hacia abajo. Los tres titanes observaron simplemente la escena con una mezcla de asco, culpa y miedo. Sin siquiera decir una palabra, Robin cerró la puerta y la cerro con llave.

Rápidamente se dieron la vuelta y huyeron sin mirar atrás.