Realmente me he propuesto a terminar esta historia, al fin y al cabo, no quedan muchos capítulos. Tras este posiblemente sean otros dos o tres y finalmente esta historia tras muchos años habrá llegado a su fin.

A veces deseo volver a este fandom, pero sinceramente casi todas las personas que conocí aquí ya no se encuentran y realmente este lugar a estado bastante muerto, tal vez me anime a traducir una que otra historia y avanzar con las que tengo pendientes.

Sin mas que decir, espero que disfruten de este nuevo capítulo.


¡CYBORG EL CASAMENTERO! ¡LA VENGANZA!

—Lo siento, Bestita— dijo Cyborg— Pero desafortunadamente para ti, mi consejo es completamente diferente.

Hace tan solo unos momentos, Cyborg había enviado a Robin a la habitación de Starfire para finalmente expresar sus…ehm…sentimientos. Así fue por supuesto como lo había planeado Cyborg desde el principio: jugar al casamentero primero con su líder, pues este posiblemente no aceptaría del todo el método que tenia planeado para su mejor amigo.

—¿Lo es? — pregunto Chico Bestia bastante molesto— Demonios.

—Escúchame bien, Chico Bestia. Porque esto es exactamente lo que tienes que hacer— dijo Cyborg firmemente mientras se acercaba a su mejor amigo— Veras, tu situación es bastante sencilla, incluso más fácil que la de Robin. Para poder ganar el corazón de Raven, debes recordar lo mas importante acerca de ella.

—¿Lo cual sería? — pregunto el joven titan bastante confundido.

Cyborg sonrio maliciosamente.

—Nuestra pequeña amiga tiene la autoestima por los suelos.

Pasaron unos segundos. Los engranajes dentro de la cabeza de Chico Bestia comenzaron a girar, el pequeño hámster dentro de su pequeño cerebro comenzó a correr cada vez más rápido en su rueda…solamente para terminar tropezándose, atascarse en ella y morir lentamente asfixiado.

—¿Eh?

Cyborg tristemente suspiro. Tomo a Chico Bestia firmemente de los hombros y lo miro fijamente a los ojos.

—Chico Bestia, lo que ocurre con las chicas con baja autoestima es que se lanzan a los brazos de cualquiera que les muestre algo de cariño ¡Cualquiera!

Cyborg hizo claramente un gran énfasis en esta ultima palabra, esperando que su mejor amigo no tan listo captara la idea.

Chico Bestia parecía captar hasta el momento la idea ya que asintió con la cabeza.

—Entonces… ¿Qué tengo que hacer?

—Como dije, es muy simple. Caminas hacia su habitación, entras y dile que la amas— explico Cyborg de la manera más sencilla posible que pudo habérsele ocurrido— Tan fácil como comer una galleta.

—¿Tan fácil como comer una galleta? — pregunto Chico Bestia no del todo convencido.

—Tan sencillo como eso.

—No estoy muy seguro, Cy…

—Confía en mí, Bestita. Es mas vamos de una buena vez— dijo Cyborg con una enorme sonrisa adornando su rostro, agarro a Chico Bestia y lo arrastro por los pasillos de la torre— Para el final de esta noche ustedes dos estarán juntos hasta que la muerte los separe, así ya no tendré que soportar verlos coqueteando uno con el otro…y ni siquiera voy a mencionar el tema con la lavandería. Cyborg no pudo evitar estremecerse al pensar en esto último.

Finalmente, ambos llegaron a la puerta que daba a la habitación de Raven.

—Ahora ve y haz lo que te dije— ordeno Cyborg— Estaré justo del otro lado del pasillo por si me necesitas.

Y dicho eso, el titan biónico corrió a ocultarse al otro lado del pasillo…y de vuelta a la cocina.

—Idiota— murmuro lamiéndose los labios mientras pensaba en el rico sándwich que se iba a comer— ¡Nunca te metas con Cyborg cuando tiene hambre!

De regreso en el pasillo, Chico Bestia toco la puerta de Raven. Se quedo allí parado y completamente nervioso hasta que finalmente escucho algunos sonidos dentro de la habitación, nuevamente volvió a tocar y otra vez, y otra vez, y así continúo tocando la puerta de la hechicera hasta que esta finalmente bastante molesta le abrió la puerta.

—¡Chico Bestia! — grito ella dejando salir un gruñido gutural. La joven hechicera estaba vestida con su pijama y se veía completamente preparada para cometer un asesinato de la manera mas sangrienta posible. Su cabello estaba completamente despeinado, sus ojos se encontraban inyectados de sangre y una peligrosa aura negra la rodeaba por completo, amenazando con arrancarle las extremidades a su compañero de piel verde.

Chico Bestia no podría haber estado más excitado en toda su vida.

—¡¿Qué es lo que quieres?!— pregunto Raven— En caso de que no lo hayas notado, estoy tratando de…

—Te amo, Raven— dijo Chico Bestia sin temor alguno.

Toda el aura asesina que había cubierto a Raven desapareció en un segundo y ahora se encontraba completamente confundida.

—Espera… ¿Qué…? ¿Quieres decir eso otra vez?

—Te amo, Raven— repitió Chico Bestia.

Y luego sintió como si todos sus huesos fueran triturados, Raven le estaba dando un fuerte abrazo que podría competir con uno de los de Starfire y posteriormente comenzó a besarlo apasionadamente.

—Yo también te amo, Chico Bestia— continúo besándolo como si no hubiera un mañana— ¡Oh, dios! ¡Te amo tanto!

Viejo, ¡Cyborg tenía razón! — pensó Chico Bestia para si mismo— ¡Esto fue demasiado fácil!

—Oh, Chico Bestia…— gimió Raven en voz baja mientras continuaba besándolo por todas partes— ¡Deberíamos tener sexo!

Tras escuchar eso Chico Bestia se quedo tieso como una tabla. No podía moverse, su cerebro se encontraba trabajando horas extras…y entonces finalmente reacciono. Sus ojos brillaron de emisión y una enorme sonrisa comenzó a adornar su rostro, mientras que Raven comenzaba a jalarlo hacia su habitación.

—Geniaaaaaaaaaaal…

Fin