Disclaimer: Harry Potter, su mundo y sus personajes le pertenecen a la sabia y fabulosa J. K. Rowling, yo solo los tomé prestados por un ratito para dejar volar mi imaginación. El contenido de esta historia si es completamente de mi autoría.
Esta historia está basada en los acontecimientos de Harry Potter y El Misterio del Príncipe, trataré de apegarme lo mejor posible al contexto original pero añadiré varios cambios para adaptarlo a un Dramione.
UN CONSUELO INESPERADO
Capítulo III
Entre accidentes y confusiones
El gran salón se encontraba en penumbras, la poca luz provenía de dos grandes candelabros suspendidos en lo alto de la estancia, ambos brindaban tan solo una tenue iluminación, las lujosas cortinas de un verde oscuro se encontraban cerradas obstruyendo la vista hacia el extenso jardín bien cuidado, hogar de hermosos pavo reales que extendían sus plumas con elegancia, a pesar de la penumbra podrían escucharse los murmullos de las personas ahí reunidas en torno al centro del lugar, algunos de ellos se reían con crueldad y otros hablaban en un tono muy bajo pero todos y cada uno miraban de tanto en tanto hacía las grandes puertas de roble que eran la entrada a la estancia.
En el centro se encontraba un delgado joven, pálido y con oscuras manchas bajo sus ojos, estaba completamente vestido de negro, con el traje característico de aquel grupo que le rodeaba, conservaba su porte aristocrático y a pesar de sentirse aterrado, en su cara no se reflejaba nada más que el desdén al mirar a todos a su alrededor. De vez en cuando percibía como una de las figuras le lanzaba una mirada curiosa intentando descifrar su expresión.
De pronto ambas puertas se abrieron de par en par y por ellas comenzó a desfilar una imponente figura seguida de una larga y enorme serpiente pálida que se arrastraba por el suelo lentamente y enseñaba sus colmillos de manera amenazadora, los murmullos se callaron inmediatamente y todos en lugar inclinaron su cabeza hacia adelante en señal de respeto o miedo, en esos momentos era algo confuso saber por qué razón lo hacía cada persona.
La figura avanzó hasta subir tres escalones de un pequeño escenario colocado frente a toda su audiencia, tomó asiento en una elegante silla con posa brazos y miró directamente al rubio colocado en el centro del salón.
-Joven Malfoy, al fin ha llegado el momento de unirte a mis filas, esta noche pasarás a ser uno de nosotros y deberás serme fiel como es correcto-
Ante el silencio del muchacho, una figura salió de entre todas las demás y caminando con soltura se paró a su lado e hizo una reverencia -Es un honor mi señor, nuestra familia le ha servido por generaciones y esta ocasión no será la excepción- alargó uno de sus brazos y con un ligero toque en la espalda del muchacho éste se inclinó también.
Voldemort levantó su cabeza y entrecerrado los ojos, habló -Más vale que así sea Bellatrix, me han informado de las magníficas habilidades del joven y es por eso que he decidido adelantar su iniciación, pero si osa decepcionarme sabes bien cuál será su castigo y el de tu familia- tras esto varias sonrisas se reflejaron detrás de las máscaras de los presentes y un par de risas discretas fueron escuchadas.
-Draco nunca se atrevería a decepcionarlo mi señor, él está al tanto de la seriedad del asunto y está dispuesto a cumplir con sus órdenes, además, esta preparado y más que dispuesto a servirle, yo misma me he asegurado de eso- una amplia y burlesca sonrisa se hizo presente en su rostro -Verá que no lo decepcionará- dijo mirando con devoción a la figura frente a ella.
-Lo sé Bellatrix, pero no está de más recordarle sus prioridades al muchacho- respondió con fingida amabilidad. Se levantó de la silla que había utilizado como trono desde que decidió tomar la mansión Malfoy como su cuartel y bajando los escalones lentamente, con un andar similar al de la serpiente a su lado, se colocó frente al joven. Su tía que había abogado por él en lugar de su padre, el cual ahora se encontraba encerrado en Azkaban, se unió de nuevo a los demás mortífagos y miró expectante, ya antes le había dicho cual orgullosa se encontraba de saber que seria aceptado entre las filas a una edad tan joven y él sabia muy bien que en ese momento estaría mirando entusiasmada.
En sus enguantadas manos Draco comenzó a percibir un temblor, hecho que ocultó posicionando ambas manos bajo su larga túnica, era la primera vez que se encontraba frente al señor tenebroso y comenzaba a sentir intensas ganas de vomitar, lo cual se esforzó en ocultar, por su espalda bajaba un sudor frío y en su frente comenzaban a vislumbrarse ligeras gotas de sudor, visibles debido a que su cabello se encontraba engominado hacia atrás dejando ver aquella señal de su nerviosismo.
Al ver esto la imponente figura frente a él sonrió, mostrando sus largos y afilados dientes blancos, similares a los de una serpiente y con un ademán de sus manos le hizo una señal al joven -Mírame-.
Draco que hasta ese momento se había mantenido inclinado, hizo acopio de todo el orgullo que le quedaba y le obedeció.
-Ha llegado el momento, muéstrame tu brazo izquierdo- le obedeció quitándose el guante y levantando su manga, le mostró la cara interna de su brazo.
Voldemort levantó su varita y apuntó directamente al espacio entre su muñeca y su codo, tras murmurar un hechizo una intensa luz verde comenzó a salir de la punta de esta, Draco tembló aún más al percibir el color y comenzó a sentir como si una daga se clavaba en su brazo trazando una figura, el dolor invadió rápidamente cada uno de sus sentidos, desde la punta de sus pies hasta su nuca.
Antes había experimentado lo que era recibir un Crucio, Bellatrix se había dedicado todo el verano a entrenarlo y su método de enseñanza consistía en aplicar en él toda clase de ataques hasta que éste se rindiera pidiendo clemencia, algo que fue difícil de conseguir durante las primeras semanas hasta que Draco entendió que si no lo hacía nunca terminaría.
Sin embargo, lo que estaba sintiendo en ese momento era mucho peor de lo que su tía le había infligido, no se comparaba a nada que hubiera sentido antes, sus ojos comenzaban a nublarse debido al esfuerzo, su cabello, cuello y frente ahora se encontraban empapados en sudor, sus labios comenzaron a sangrar debido a que él los había estado presionando con sus dientes, su mano libre se encontraba engarrotada y sus uñas habían traspasado la barrera que formaba su guante y se clavaba en la palma de su mano, por lo que imaginaba que había comenzado a sangrar un poco en ese lugar.
Pronto dejó de ver y escuchar todo a su alrededor, incluso a la figura frente a él, lo único presente en su realidad era el dolor, comenzó a sentir una presión en la frente que se extendió por toda su cabeza, era como si se expandiera más y más dentro de él y amenazara con explotar, su nariz comenzó a sangrar profusamente y tras avanzar por su cara se mezclaba en su barbilla con su sudor y lágrimas.
Mientras más intenso era el dolor en su brazo más intenso lo era en su cabeza y más pesados se sentían todos y cada uno de sus músculos, un agudo zumbido comenzó a escucharse en ambos oídos y sus piernas ya no aguantaron más, cayó pesadamente sobre sus rodillas y todo se volvió borroso.
Despertó sentándose bruscamente sobre la cama, respiraba sonoramente y toda su cuerpo estaba empapado en sudor, los mechones de cabello se pegaban a su frente y al pasar una de sus manos por sus ojos pudo comprobar que había derramado un par de lágrimas; las cortinas del dosel de su cama se encontraban cerradas e insonorizadas, tal como lo había estado haciendo desde que regresó a Hogwarts después de ese horrible verano, por lo que sus compañeros de habitación no se darían cuenta de su brusco despertar y de su ajetreo mientras dormía.
Ya estaba harto de sus pesadillas, siempre eran recuerdos de aquella terrible noche y siempre terminaban con un par de ojos inyectados en sangre mirándolo fijamente mientras con una sonrisa burlona le decían -cumple con tu encargo, no me decepciones o te enfrentarás a las consecuencias de desobedecerme-
Estaba bastante al tanto de aquellas palabras, las rememoraba en su mente día y noche y el hecho de no poder dormir estaba acabando con su paciencia.
La única noche en la que fue capaz de hacerlo era gracias a una razón que odiaba admitir, se negaba rotundamente a tener alguna clase de contacto con la sangre sucia, si esa era la forma de dormir pues entonces prefería sus pesadillas.
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La clase de runas antiguas de esa mañana había sido especialmente interesante para Hermione, al fin se concentró completamente en lo que decía el profesor sin tener la molesta distracción de Ron y Lavender por un lado o la de Harry y el libro que no dejaba de leer ni siquiera en clase, ambos habían declinado cursar runas y Hermione la tomaba junto a pocos alumnos de Gryffindor.
La única distracción había sido Cormac McLaggen, últimamente había tomado el hábito de sentarse un pupitre atrás de ella y mirarla durante toda la clase, se daba cuenta porque podía sentir su mirada y su desagradable respiración que se encontraba más cerca de su espalda de lo que hubiera querido.
Gracias a Ron sabía que él gustaba de ella, pues después de haberle superado en las pruebas para entrar al equipo de Quidditch no dejaba de regodearse y hablaba constantemente de su encuentro, ella lo había tomado como una broma de Ron para molestarle, sin embargo, encontraba incómoda la excesiva atención que últimamente McLaggen le prestaba.
Pronto el profesor dio por terminada la clase y Hermione acomodó rápidamente sus cosas dentro de su mochila y salió del salón antes de que su compañero quisiera entablar una conversación, anteriormente se había dado cuenta que él podía llegar a ser muy insistente cuando se trataba de acompañarla o conversar de cualquier cosa trivial.
Tan apurada estaba que recorrió con rapidez un par de pasillos sin ningún rumbo, hasta que frente a ella, varios pasos más por delante divisó una figura conocida, no le había visto solo desde su enfrentamiento en la biblioteca, pues siempre estaba rodeado de compañeros de su casa aunque no interactuara mucho con ellos, es por eso que le pareció bastante raro y al recordar su conversación con Harry y Ron creyó que tal vez se dirigía a la sala de menesteres, así que sin dudar comenzó a seguirlo.
Caminó lentamente varios pasos detrás de él y cuando creía que podría atraparla se detenía en alguna posición que se viera convincente, como por ejemplo detrás de una estatua, junto a una ventana aparentando leer su libro o simplemente recargada casualmente en la pared, ahora más que nunca entendía el valioso recurso que era la capa de invisibilidad de Harry. Lo siguió por varios pasillos hasta que comprendió que no se dirigía a la sala de los menesteres sino hacia una de las puertas del colegio, tras lo cual caminó por el sendero que guiaba al campo de Quidditch.
Extrañada buscó refugio detrás de las gradas de Slytherin, las cuales se encontraban cerca de un pequeño cubículo de escobas de donde Malfoy tomó una, eso le extrañó aún más pues sabía que el chico tenía una escoba de uno de los modelo más reciente, él comenzó a hacer movimientos con los brazos y piernas para calentar y tras colocarse en posición dio un ligero golpe con su pie en el pasto y se elevó, ganó altura subiendo lentamente, casi desganado y cuando llegó cerca de los tres grandes aros de madera posicionados en uno de los lados del campo, subió aún más y se quedó suspendido unos segundos, Hermione creyó por un momento que se quedaría allí y sin poder verlo muy bien se inclinó y sacó su cabeza por el hueco que había de separación entre las gradas.
De improvisto Malfoy bajó a gran velocidad y en picada hacia el suelo pero antes de tocarlo enderezó el mango de su escoba y rozó con la punta de sus zapatos el pasto, se elevó de nuevo dando repetidas volteretas en el aire para después volar bastante alto y repetir el proceso.
Desde su posición Hermione podía ver en él una expresión que nunca había visto pues parecía estar feliz, sus facciones se habían relajado, de vez en cuánto mantenía sus ojos cerrados pareciendo disfrutar del viento y su cabello se encontraba alborotado debido a los movimientos, además, en sus labios se formaba una ligera sonrisa, una divertida y relajada, ella había creído que eso nunca sería posible y sin embargo ahí estaba, en cierto momento despegó ambas manos del mango de su escoba y las extendió a los lados dejando que el viento se deslizara sobre él, lo que provocó que su capa ondeara aún más en su espalda.
Después de un rato su vuelo disminuyó y se dirigió al suelo cerca de las gradas en donde ella estaba, Hermione volvió a su refugio y se quedó quieta escuchando atenta a cualquier movimiento pero cuando se atrevió a asomarse de nuevo ya no le vio, con sorpresa miró en todas dirección incluyendo el cielo pero él ya no estaba ahí, tan pronto como había llegado se había ido y eso le dejó cierto vacío.
Tras asegurarse de nuevo de no ver nada salió de su escondite y ya a la vista se dirigió al límite de las gradas recargándose en el tubo que le separaba del campo, mirando hacia este comenzó a escuchar pesados pasos detrás de ella, en una posición elevada que bajaban lentamente, sus hombros se tensaron rápidamente y su espalda se enderezó debido a la sorpresa, volteó sobre ella para encontrarse con la figura que menos deseaba toparse.
Malfoy bajaba desde lo alto de las gradas, en una de sus manos sostenía la escoba que había estado utilizando y la otra mano descansaba dentro del bolsillo de su pantalón, su capa estaba abierta por lo que se ondeaba un poco debido a la brisa de invierno que les rodeaba, su cabello aún se encontraba revuelto y su expresión había vuelto a la normalidad, nada quedaba de esos ojos y sonrisa relajada tan desconocidas hasta hace poco para ella, con la barbilla en lo alto y mirada indescifrable bajo los escalones hasta posicionarse en el penúltimo, uno más arriba de ella, por lo que Hermione tuvo que levantar su cabeza para mirarle a los ojos.
-Así que espiando Granger- dijo arrastrando las palabras.
-Yo no espío Malfoy y si lo hiciera por supuesto no sería a ti- respondió con toda la dignidad que pudo al verse descubierta.
-Además de insoportable eres mentirosa, es bastante obvio que lo estabas haciendo y no creí que te interesará tanto lo que yo hiciera- dijo comenzando a formar su acostumbrada sonrisa de lado -Es decir, sé que soy interesante pero espiar es bajo hasta para ti-
-No estaba espiando, ya te lo dije, el mundo no gira alrededor de ti Malfoy- respondió con fastidio cruzándose de brazos.
-¿Ah no?, ¿entonces qué hacías escondida detrás de las gradas?- preguntó suspicaz.
-No estaba escondida, estaba esperando que te fueras para practicar- contestó lo primero que se le ocurrió.
-¿Practicar?- enarcó una ceja y luego dijo burlón -¿Practicar qué?, que yo sepa eres pésima volando, lo cual no me sorprende teniendo en cuenta que tienes como maestros al cegatón de Potter y a Weasel con su torpeza natural-.
-No te dirijas a ellos de esa manera y para tu información sé muy bien volar, que no sea algo de mi interés no significa que no sepa- y Hermione no mentía, al menos no por completo, sabía muy bien todo lo necesario sobre volar, lo había leído en libros y había puesto atención en clase cuando le enseñaron en su primer año, era capaz de hacerlo medianamente bien cuando era necesario, sin embargo, su miedo a las alturas le impedía aplicar todos sus conocimientos como le gustaría.
-Dudo mucho que eso sea verdad, estas aquí porque no eres más que una sangre sucia a la que le cuesta trabajo saber su lugar y se mete en los asuntos de otros- dijo imprimiendo desprecio en cada una de sus palabras.
A Hermione ya no le molestaban sus insultos tanto como antes y con mirada decidida le arrebato la escoba de las manos, dio media vuelta y bajando de las gradas se dirigió al campo. En lo único que pensaba en ese momento era en callar al idiota de Malfoy cuanto antes, así que tras tomar la posición correcta, golpeó con su pie el suelo y se elevó, fue cuando ya estaba unos metros encima del suelo que se dio cuenta de lo que estaba haciendo y debido a su repentino temor la escoba se tambaleó un poco. Desafortunadamente para ella ahora más que nunca se daba cuenta que la teoría y la práctica eran cosas muy distintas.
Malfoy le había seguido hasta el campo con curiosidad y ahora se encontraba de brazos cruzados observándola parado desde el suelo, había arqueado su ceja cuando ella se elevó y sonrió un poco cuando le vió tambalearse. Hermione podía ver desde su posición la mirada de superioridad que le dirigía y su expresión burlona, por lo que se negó a bajar e intentó hacer un par de vueltas tal como le había visto anteriormente, aunque con mucho menos audacia y soltura.
Poco a poco comenzó a tomar confianza y se sintió con la suficiente capacidad de aumentar la velocidad y dar vueltas con mayor rapidez en el aire, miró hacia el suelo al lugar en donde Malfoy todavía le observaba y tuvo la idea de imitar el truco que momentos antes había visto, se elevó y posicionándose cerca de los aros sin atreverse a subir más se detuvo suspendida en el aire preparándose mentalmente para lo que seguía.
Tomó fuertemente con ambas manos el mango de la escoba y se inclinó hacia adelante, suspiró sonoramente y antes de pensarlo mucho inclinó el mango de su escoba hacia abajo y aumentó la velocidad dirigiéndose al suelo, en sus oídos sonaba un silbido debido al aire y su cabello salía disparado hacia todas partes obstruyendo parcialmente su vista, su capa se ondeaba con fuerza lo que le hizo sujetarse aún más al mango de la escoba debido a que sus ropas eran pesadas y tiraban de ella hacia atrás, intentó levantar una de sus manos para quitar el cabello de sus ojos pero debido a la velocidad y el vértigo le fue inútil, por lo que sacudiendo su cabeza con fuerza pudo por fin mirar hacia adelante para darse cuenta de que estaba a punto de estrellarse con el suelo, presa del pánico trató de elevar su escoba rozando el pasto y raspando sus rodillas y parte de sus piernas en el proceso, entró en contacto con el suelo más de lo que debería por lo que al elevarse rápidamente su escoba se había inclinado mucho hacia arriba, debido al dolor en su pierna perdió de nuevo la concentración en el frente y no se dio cuenta que ahora se dirigía directamente hacia los arcos, poco antes de llegar a ellos Hermione voltio y abrió mucho los ojos con sorpresa, intentó desviarlos pero debido a su velocidad y a la fuerza del viento no pudo hacerlo, segundos antes de chocar con el largo y grueso mástil cerró fuertemente los ojos esperando lo peor.
El aparatoso golpe no tardó en llegar, chocó de frente por lo que sus pulmones exhalaron todo el aire que tenían, su cabeza dio una sacudida bastante fuerte por lo que su cuello había hecho el movimiento de un látigo, en sus oídos se acabó todo sonido, era como si de repente perdiera la audición y de pronto dejó de sentir su escoba bajo ella y lejos de sus manos, la sensación de caer al vacío le embargó, intentó abrir los ojos con desesperación y cuando lo logró lo único que pudo ver fue el cielo y un par de nubes alejándose a gran velocidad, antes de poder hacer algo todo a su alrededor se oscureció, perdió el conocimiento mientras caía.
Malfoy había estado observando toda la escena desde que ella se elevó en el aire, se notaba su pobre capacidad en la manera en que intentaba aumentar de velocidad y se movía torpemente, de repente se quedó suspendida, eso le extrañó bastante pero pronto se dio cuenta que ella comenzaba a inclinarse hacia adelante, si se disponía a intentar lo que él creía entonces definitivamente era una mala idea, pues para hacer eso necesitaba tomar aún más altura.
Tal como creyó, ella comenzó a bajar en picada pero a medida en que se aproximaba al suelo parecía que no querer detenerse, justo cuando creyó que se estrellaría, Granger se elevó apenas unos centímetros pero no lo suficiente como para evitar tener contacto con el suelo y desviar su dirección, fue en ese momento en el que se dio cuenta, mucho antes que ella, hacía dónde se dirigía y debido a su poca habilidad dudaba mucho que pudiera detenerse a tiempo, así que sin pensarlo comenzó a correr hacia al depósito de escobas llegando a ellas justo cuando escucho un golpe seco unos metros arriba de él, miró hacia esa dirección y vió a Granger caer a gran velocidad de su escoba, rápido se posicionó y se elevó del suelo dirigiéndose a ella, debido a la rapidez con la que caía dudaba que fuera a alcanzarla así que incrementó la velocidad todo lo que pudo y le alcanzó poco antes de llegar al suelo, tomó su cuerpo con ambos brazos y lo recargo como pudo sobre sus piernas, rápidamente se elevó en el aire e intentó hablarle al ver que tenía los ojos cerrados.
-Granger… Maldición, Granger despierta…Maldita sea despierta… ¡Granger!... ¡HERMIONE!- Gritó por sobre el viento pero al ver que ella no reaccionaba se dirigió al suelo.
Aterrizó con dificultad debido al peso extra y la colocó en el pasto, pero pronto vio como un grueso hilo de sangre comenzó a bajar por su sien, así que con ambos brazos la cargó recargando su cabeza sobre su pecho y se dirigió rápidamente al castillo hacia la enfermería.
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Ginny Weasley no se consideraba a sí misma una de esas chicas que se sorprendieran fácilmente, de hecho años de vivir entre hermanos varones, en los cuales se encontraban los gemelos, le habían hecho casi inmune a sorprenderse por cosas que para la mayoría de las personas serían raras e inconcebibles.
Sin embargo, esa mañana en la que se encontraba vestida con su ropa para entrenar y se dirigía al campo de Quidditch para mejorar sus tácticas y desestresarse un poco, se quedó por un momento congelada en su camino con los ojos bastante abiertos ante una imagen que nunca en su vida esperaría ver.
Malfoy pasó rápidamente frente a ella, tan rápido que ni siquiera se dió cuenta de su presencia, en su cara podía percibirse cierta preocupación, pero a pesar de nunca haber visto esa expresión en él, eso no era lo sorprendente sino lo que llevaba entre sus brazos, al principio Ginny no pudo distinguir bien de qué se trataba pero conforme él se acercaba vió que una melena castaña y más enmarañada de lo normal se asomaba por su hombro, cuando paso por delante vislumbró por un segundo el rostro inconsciente de su amiga con una mancha roja en el, lo que fue suficiente para superar su sorpresa y mirar alarmada hacia la dirección en la que el rubio se había ido.
Comenzó a correr hacia él y unos metros más allá le vio entrar en el castillo, a esa hora las clases ya se habían reanudado, Ginny había tomado la decisión de no asistir a su clase y prefirió entrenar por lo que en su camino no se topó con nadie, el chico tenía piernas largas así que se le dificultó bastante darle alcance y cuando ya estaba cerca le vio entrar en la enfermería, finalmente llegó y se recargo por un momento en el umbral de la puerta para recuperar el aire y sacando su varita se dirigió al rubio que acababa de colocar a Hermione sobre una de las camas y parecía buscar algo con la mirada, éste al sentir su varita clavada en la nuca se puso rígido.
-¿Qué le has hecho?- Ahora podía ver mejor a su amiga, su cabello alborotado descansaba sobre la almohada, del nacimiento de su cabellera bajaba un grueso camino de sangre que se deslizaba por su sien izquierda, una de sus manos estaba sobre su estómago y de vez en cuanto temblaba un poco, sus rodillas y piernas tenían raspones bastante desagradables y su falda y calcetas estaban manchadas de verde, al parecer de pasto húmedo, llevaba puesto solo uno de sus zapatos y su respiración era agitada como si le costara trabajo respirar, además su frente estaba aperlada debido al sudor.
Al darse cuenta de su estado Ginny sostuvo con fuerza su varita y la presionó aún más contra el rubio -¡Contéstame!, ¿Qué le has hecho Malfoy?-
-Yo no le he hecho nada, la sangre sucia se ha lastimado sola- dijo en un tono mortalmente serio, sin mirarle todavía.
-¿Esperas que me crea eso?, te he visto cargarla y traerla aquí en ese estado, lo que sea que le hayas hecho me encargaré de hacerte pagar- dijo amenazante y comenzando a perder la paciencia.
-No me asustan tus amenazas comadreja, así que deja de estorbar y llama a la señora Pomfrey o tu amiga se pondrá peor- dijo mientras finalmente se daba la vuelta sin importarle que la varita se clavara ahora en su cuello.
-Tú no te vas de aquí hasta que sepa que le hiciste-
-¿Te parece que si yo le hubiera hecho algo la habría traído a la enfermería?, sabes bien que no soy estúpido comadreja, si le hubiera querido hacer algo ni siquiera tú o Potter se darían cuenta- refutó con seriedad mirándole a los ojos.
A pesar del tono amenazante Ginny comenzó a razonar lo que dijo, ciertamente había sido bastante sorprendente ver a Malfoy cargando a Hermione y llevarla a la enfermería, sobretodo porque pudo ser testigo de que la había colocado sobre la cama con delicadeza, recordar eso y sus palabras hicieron que Ginny poco a poco bajara su varita, hasta que escuchó un grito ahogado detrás de Malfoy, ambos dirigieron su mirada hacia la señora Pomfrey que acababa de salir de su oficina y miraba alarmada a Hermione.
-¡Dios mío!, ¿Pero qué le ha ocurrido a esta chica?- se dirigió con paso veloz hacia la cama y sacando su varita comenzó a pasarla sobre su cuerpo, mientras ésta desprendía un ligero destello -Se encuentra bastante lastimada, tiene tres costillas rotas y una contusión en la cabeza, sin contar esos feos raspones en las piernas, debo atenderla de inmediato antes de que la hinchazón baje y el dolor empeore- dijo mientras se dirigía a uno de los estantes en el fondo de la enfermería y tomaba varias pociones y vendas -Señorita Weasley necesito que me ayude a cambiar a su amiga, esa ropa está haciendo bastante presión, hágalo con mucho cuidado por favor, encontrará lo necesario a los pies de la cama… señor Malfoy- la enfermera se detuvo por un momento de su labor y le miró extrañada -Si no necesita nada le pediré que se retire, debo atender a la señorita Granger- tras una mirada rápida al joven prosiguió con lo suyo.
Malfoy miró por última vez hacia la cama en la que se encontraba Hermione y tras darse la vuelta se dirigió hacia la salida, Ginny le vio partir y quiso enfrentarle de nuevo pero en ese momento lo importante era ayudar a su amiga, después podría averiguar qué había ocurrido.
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Dulce y ácido, eso era lo que Hermione percibía, todo a su alrededor era completamente oscuro y ella se encontraba en posición fetal como flotando en ese extraño lugar dentro de su inconsciencia, había dejado de percibir cualquier señal de ruido y sus manos se abrazaban a sí misma con ahínco, sin embargo, lentamente un extraño olor comenzó a inundar sus fosas nasales y de pronto eso era lo único presente a su alrededor, levantó su cabeza y comenzó a olisquear con el ceño fruncido, junto al dulzón de aquel olor se encontraba un toque ácido como el de los limones, pero no se trataba de eso, estaba segura, y su ceño se frunció aún más tratando de adivinar de qué se trataba.
De pronto sus ojos se abrieron con el brillo del descubrimiento, manzanas, eso era, ahora lo veía claramente, aunque no cualquier tipo de manzanas, su mente comenzó a divagar y a clasificar, las rojas usualmente tenían un olor dulzón y algo embriagante, las amarillas pasaban casi desapercibidas pero las verdes eran dulces y siempre venían acompañadas de un característico tono ácido, así es, lo había descubierto, manzanas verdes. Tras estar conforme con su conclusión se dejó perder en aquel embriagador olor y durante las horas que se encontró en ese estado, todo lo que le rodeo fue la oscuridad y ese olor.
Hermione despertó varias horas después, ya entrada la tarde, abrió lentamente los ojos acostumbrándose a la luz y cuando finalmente pudo enfocar su mirada sintió que un intenso dolor se extendía por su cabeza, quiso incorporarse pero una desagradable molestia en uno de sus costados le impidió hacerlo, llevó una de sus manos a esa zona y pudo percibir que algo rodeaba su cintura, extrañada miró hacia abajo y se dio cuenta de que ya no llevaba el uniforme escolar si no un camisón de hospital, como pudo deslizó las mantas que le cubrían y subiendo su ropa observó que un grueso vendaje rodeaba su cintura hasta llegar un poco abajo de sus pechos, observó que grandes plastas de un líquido marrón y espeso se extendían por la parte inferior de sus piernas y además, tras tocar su frente distinguió otro vendaje, fue así que recordó lo que había ocurrido y abrió sus ojos alarmada, buscando en el lugar a alguien, a una cabellera rubia para ser específica.
-¡Hermione!- Harry, Ron y Ginny llegaron a la puerta de la enfermería y corrieron hacia ella cuando la vieron despierta y recargada sobre su brazo izquierdo, tratando de sentarse en la cama.
-Pomfrey dijo que no debes moverte mucho, la poción repara huesos apenas está haciendo efecto- dijo Harry ayudándola a colocarse mejor, puso una almohada detrás de su espalda y la dejó en una posición semi sentada.
-¿Hermione qué te ocurrió?, Ginny nos avisó que estabas en la enfermería y apenas llegamos Pomfrey nos dijo que tenías que descansar, estuvimos esperando afuera a que despertaras porque no nos dejaba pasar- Ron miró con cierto resentimiento hacia la oficina de la enfermera.
-Yo… Tuve un accidente, intenté volar en el campo de Quidditch y me estrellé contra uno de los aros- dijo mientras recordaba lo ocurrido.
Sus amigos hicieron una mueca de dolor mientras le escuchaban -Uff… debió doler- Ron dijo al recordar las veces que él mismo se había accidentado en ese campo mientras jugaba.
-¿Por qué intentaste volar sola en primer lugar?- Harry estaba bastante sorprendido pues sabía que su amiga no era muy aficionada a las alturas.
-Tenía la intención de vencer mi miedo a las alturas de una vez, estoy cansada de verlos a ustedes volar mientras yo miro sola desde el suelo- Hermione se apresuró a decir.
Ginny se dio cuenta de su nerviosismo y no pasó por alto que omitió que Malfoy estaba también en el campo.
-¿Y cómo es que llegaste a la enfermería?- Harry insistió.
Al ver que su amiga se quedaba muda por un momento decidió intervenir -Yo había ido al campo para entrenar y vi cuando se estrelló así que la traje-
Hermione le miró agradecida y Ginny le dirigió esa mirada que dice "hablaremos más tarde", eso bastó para entender que su amiga sabía algo y se dijo a sí misma que debía prepararse para hablar después con ella.
La señora Pomfrey salió de su oficina y al ver a Hermione despierta se apresuró a revisarle, después de hacerlo, habló -Tuvo suerte de que la atendiera pronto señorita Granger, debe agradecer a quien se encargó de traerla a tiempo- Hermione notó como le dirigía una mirada suspicaz pero no dijo nada.
Pasó la tarde con sus amigos haciéndole compañía, después de regañarla por haber ido sola al campo e intentar volar sin ayuda, conversaron de temas triviales, hasta que la enfermera los hecho alegando que Hermione debía descansar y se marcharon no sin antes hacerlos prometer asistir a todas las clases para que pudieran pasarle los apuntes, ellos se mostraron un tanto renuentes pero finalmente aceptaron. Ginny le miró de nuevo antes de despedirse y le dijo que volvería después.
Le habían dicho que tendría que quedarse lo que faltaba de la semana para sanar por completo, sobretodo sus costillas, las cuales podía sentir unirse lentamente, una sensación nada agradable a decir verdad, era lunes por lo que tendría que idear la manera de distraerse y no atrasarse mucho en su rutina de estudio si quería pasar sus próximos exámenes.
A pesar de ello estaba agradecida con los métodos mágicos de sanación pues si hubiera estado en el mundo muggle perdería meses enteros para poder sanar por no decir que sería mucho más doloroso.
Lo primero que quería hacer era responderse a ella misma esa pregunta que antes le habían hecho sus amigos. Sabía que Ginny no había sido quien la llevó a la enfermería por la mirada que le dirigió, así que la única opción que quedaba era una que le parecía bastante inconcebible, no había nadie más en el campo en ese momento más que Malfoy y cuando despertó en la enfermería ninguno de sus amigos le informaron de algo inusual, pues ninguno de ellos se enteró de su accidente hasta después de haber sido atendida.
Así que por más increíble que pareciera, no había otra opción más que suponer que Malfoy le había ayudado, el cómo también era una gran intriga pues lo último que recordaba era sentir caer de la escoba, no tuvo el tiempo suficiente para convocarla, así que de alguna manera Malfoy había hecho algo y ella quería saber por qué.
En lo poco que restaba de ese día no ocurrió nada interesante, la enfermera le había hecho tomar sus pociones curativas en el horario indicado y Hermione no recibió más visitas.
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Esa noche una figura que como venía siendo costumbre no lograba conciliar el sueño, salió de su sala común y tras encontrarse en el cruce entre dos pasillos se detuvo por un momento y renuente emprendió su camino hacia una dirección que no visitaba a menudo, con pasos lentos y silenciosos se detuvo ante dos largas puertas y tras dudar unos segundos las empujó lentamente evitando hacer ruido.
Se acercó a la única cama ocupada en el lugar, la cual se encontraba en la fila del lado derecho junto a una gran ventana, se paró junto a ella cerca de los pies de su ocupante y miró a la figura que se encontraba dormida tranquilamente, la leve luz que se filtraba por la ventana iluminaba el rostro de la joven recostada en la cama, brindándole un aire pacífico .
Cuánto envidiaba ese descanso, no sabía por qué había decidido ir ahí en primer lugar pero al mirarle había nacido en él cierta curiosidad, encontraba un tanto sorprendente la expresión que ahora se mostraba en su rostro, pues nunca le había visto en ese estado de tranquilidad, comparado con la mirada de superioridad que acostumbraba tener durante clase cuando participaba o incluso el estado de inconsciencia en el que le había visto ese mismo día, podría decirse que en ese momento estaba observando un contraste bastante sorprendente, cuando la había dejado esa tarde estaba sobre esa misma cama con un aspecto terriblemente desaliñado, así que la respiración acompasada que tenía mientras dormía extrañamente le transmitía cierta paz.
Esa tarde sin duda había actuado de una manera bastante extraña, incluso se había desconocido a sí mismo, cuando le vio caer bien pudo no hacer nada y tan solo esperar a que su cuerpo se estrellara en el suelo, incluso pudo haberse marchado sin más, una impura menos en el mundo eso hubiera dicho, pero algo en él había reaccionado, sin pensar mucho en ello se apresuró a salvarla y cuando no le vio reaccionar su único objetivo fue llegar a la enfermería, la molesta enfermera no estaba y él había estado a punto de tocar su puerta y obligarla a atender a Granger de no ser porque la pequeña comadreja le interrumpió.
¿Qué ocurría con él?, ¿Por qué justo ahora le había dado por ser medianamente decente con una sangre sucia?, en este momento de su vida era cuando menos distracciones debía tener y sin embargo volvía una y otra vez a ella.
Había intentado alejarla pero ella siempre estaba ahí, parecía querer entrometerse y eso estaba comenzando a fastidiarle de sobremanera, ahora que lo pensaba todo había sido culpa de ella, fue ella quien lo estaba espiando en el campo de Quidditch, fue ella quien le interrumpió en la biblioteca, quien le miraba constantemente cuando estaba en clase o sentado en el comedor y sobretodo fue ella quien interrumpió su tranquilidad aquella noche cuando él había estado en la torre.
Odiaba ese lado humano que esa tarde sorpresivamente había descubierto que tenía y todo por su culpa. Su odio hacia ella comenzó a crecer a medida que recordaba y de inmediato se dirigió a la salida sin mirar atrás.
Se negó a pensar en cualquiera de las razones que pudo haber tenido para arriesgarse tanto y salvarla, cualquiera de ellas escapaba a su racionamiento, había actuado simple y llanamente por instinto eso se había dicho a sí mismo, pues en ese momento no tuvo ningún pensamiento. Maldita sangre sucia, ya era suficiente de caer en sus redes, bien podía morirse, no le importaba.
Al encontrarse tan concentrado en sus pensamientos no se dio cuenta de que no era el único que paseaba esa noche por los oscuros pasillos, un par de ojos soñadores le vieron salir de la enfermería y la persona dueña de ellos asomó la cabeza por las puertas entreabiertas, distinguió a la figura posada sobre una de las camas y abrió un poco más sus ya más que despiertos ojos, volvió al pasillo y miró hacia la dirección en la que se había alejado el rubio, tras unos minutos emprendió su camino hacia la dirección opuesta dando saltitos, mientras su larga y rubia cabellera ondeaba tras ella, a veces la noche tenía extrañas formas de acercar a las personas.
Al día siguiente por la mañana Harry y Ron visitaron a Hermione después de desayunar, ella les apuró para que no llegaran tarde a su primera clase del día y les recordó que serían los encargados de mantenerla al tanto de las lecciones impartidas.
Pasó el día más aburrida de lo que hubiera querido y por la tarde Ginny le llevó varios libros de Runas, Aritmancia y Pociones, gesto que Hermione agradeció de sobremanera, sin embargo eso no era todo lo que la pelirroja había ido a hacer esa tarde, pues se sentó en la orilla de su cama y miró expectante a Hermione.
-¿Y?- preguntó con seriedad mientras cruzaba ambos brazos sobre su pecho.
-¿Qué?- decidió atrasar el momento lo mejor que pudo.
-Hermione me debes una explicación, estabas bastante lastimada cuando llegaste aquí, sin mencionar que Malfoy te trajo en primer lugar- un escalofrío recorrió su espalda al recordarlo.
Hermione todavía se negaba a creer que Malfoy le había ayudado por lo que escucharlo de la boca de su amiga fue como que un balde de agua helada cayera sobre ella.
-La verdad es que no sé lo que ocurrió- se rehusó a mirar a la pelirroja con incomodidad.
-Hermione- insistió en tono acusador.
-Perdí el conocimiento- finalmente se rindió y soltó en un suspiro -Lo encontré en el campo de Quidditch- decidió que la verdadera razón por la que había estado ahí en primer lugar era bastante vergonzosa y la omitió -Comenzó a molestarme como siempre- dijo rodando los ojos -Y hubo un momento en que insinuó que yo le había estado siguiendo, así que eso simplemente me hizo perder la paciencia, tomé la escoba y comencé a volar, pero como sabes, no soy muy buena en ello y perdí el control, después de eso no recuerdo nada más- terminó con voz derrotada.
Ginny intuía que había un par de cosas que Hermione había omitido, pero decidió no presionarla -Está bien- concedió -Entiendo eso, pero lo que no entiendo es como Malfoy te trajo a la enfermería cuando tuvo la oportunidad de dejarte a tu suerte, sabemos bien que no es precisamente la persona más amable-.
-Es lo que yo quisiera saber, todavía no lo entiendo y ciertamente estoy agotada de pensar en ello- dejó caer su espalda sobre la cama y miró al techo
-Sea cual sea la razón, no te confíes, sabes bien que es una serpiente y ellos nunca tienen buenas intenciones- entrecerró los ojos -En cuanto ese hurón botado intente hacerte algo se las verá conmigo y probará mi hechizo moco murciélago- mencionó en tono juguetón, sin embargo, en su mirada todavía se reflejaba cierta seriedad.
-Gracias Ginny- Hermione estaba sinceramente agradecida por haber guardado su secreto, pues sabía que sí Ron y Harry se enterraban armarían un escándalo.
-No hay porque, y ahora será mejor que te concentres en esos libros, conociendo a Harry y a mi hermano dudo mucho que tomen notas decentes-
Hermione agradeció el cambio de tema y después de un rato Ginny se fue dejándola sola con sus pensamientos. Los días siguientes fueron más de lo mismo, Harry, Ron, Ginny y a veces Neville y Luna le visitaban durante el día y le hacían compañía, las notas hechas en clase que le entregaban sus amigos no estaban ni cerca de ser los ordenados formatos que ella acostumbraba a redactar y se asemejaban más a ideas garabateadas sin contexto, es por eso que los libros que todos los días Ginny le llevaba le ayudaban bastante a ponerse al corriente y a no morir de aburrimiento en el proceso.
A veces por las noches tenía la vaga impresión de ser observada y se despertaba un tanto inquieta mirando a su alrededor, después de eso le costaba un poco volver a dormir. Su estadía continuó de esa manera hasta que la última noche antes de ser dada de alta ocurrió algo que la confundió bastante.
No podía dormir bien, los últimos efectos de las pociones sanadoras eran bastante incómodos, sus huesos habían sanado casi por completo y la venda en su frente había sido retirada, sin embargo, un ligero mareo la embargaba de vez en cuando, aun estando recostada, cerró los ojos e intentó concentrarse en cualquier idea vaga para intentar adormilarse, cuando escuchó un sonido en la puerta, abrió sus ojos tan sólo lo suficiente para ver a una figura deslizarse por ella y acercarse a paso lento.
Su varita se encontraba en la pequeña mesa junto a su cama por lo que si percibía una amenaza podría levantarse y tomarla rápidamente, así que espero y escuchó con atención, al parecer aquella persona se detuvo junto a su cama cerca de sus pies y se mantuvo ahí por lo que Hermione consideró un tiempo razonable, se estaba cansando de esperar a que ocurriera algo y cuando iba a levantarse la figura se movió de su lugar y se acercó a ella, de pronto sintió un frío contacto en su frente, en aquel lugar donde días anteriores había estado la venda que cubría su herida ya sanada, esto hizo que se estremeciera y con toda su fuerza de voluntad evitó abrir los ojos, encontraba una sensación familiar en aquellos dedos que se posaban con delicadeza sobre su frente y a pesar de la intromisión extrañamente sentía que no estaba en peligro.
Pasaron así algunos minutos hasta que tal como llegó el intruso se fue, Hermione apenas pudo ser capaz de abrir los ojos y levantar la cabeza lo suficiente para ver una cabellera rubia deslizarse por una de las puertas que se cerró tras él, a pesar de la penumbra le había visto bien, reconocería aquel cabello y hombros anchos en donde sea.
A la mañana siguiente fue dada de alta aún con la confusión y recuerdos de la noche anterior rondando en su cabeza, ni siquiera el estar con sus amigos le había hecho olvidarse de aquel frío contacto.
Pasó todo el fin de semana evitando el gran comedor en los horarios más concurridos, aquellos en los que sería más probable encontrarle, esta vez estaba más que decidida a saber lo que ocurría y no se rendiría aún si se enfrentaba al mismísimo príncipe de las serpientes, sólo que ahora usaría una estrategia diferente, había comprobado que hablar frente a frente no era la mejor opción en este caso, así que lo haría a su ritmo, para atrapar a una serpiente hay que pensar como una, aun cuando eso le perturbada bastante.
Sería lo más sigilosa que pudiera y comenzaría por lo que mejor se le daba: los libros.
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Para Malfoy las últimas noches habían sido más difíciles que antes, contradiciendo su decisión de la primera noche, había vuelto a visitar a Granger, siempre se quedaba junto a su cama a la altura de sus pies, le observaba durante unos minutos y se marchaba furioso con ella por orillarlo a parecer un maldito acosador, era patético de solo pensarlo y sin embargo, a la noche siguiente se presentaba puntual, eso había ocurrido hasta que se enteró que le darían de alta el sábado por la mañana.
Sabiendo que probablemente esa sería la última vez que lo haría, se deslizó por la puerta de madera y se posicionó junto a su cama, pero en esta ocasión hubo algo que llamó su atención, la venda en su frente ya no estaba y en su lugar había una finísima cicatriz, era delgada y blanca, bastante pequeña a decir verdad pero después de memorizar su rostro ya era capaz de notar cualquier cambio en ella, por más pequeño que fuera, no pudo resistirse e hizo lo que en ocasiones anteriores nunca le había nacido hacer, pues su rutina consistía en limitarse a observarle dormir y después seguir su camino.
Lentamente se acercó más a la cama y tras quedar cerca de su cabeza alargó una de sus manos, con dos de sus dedos recorrió la cicatriz con el mayor cuidado del que fue capaz, creyó percibir un suave temblor en ella pero tras detenerse súbitamente y mirar atento, decidió que no había sido nada y prosiguió, pronto se dio cuenta de lo que estaba haciendo, Draco Malfoy tocando a una impura por voluntad propia, ese solo pensamiento le hizo retroceder como si le quemara y con los ojos un poco más abiertos de lo normal miró su mano y después a la figura posada en la cama, rápidamente se dio vuelta y salió casi trotando del lugar, estaba harto de desconocerse a sí mismo, de no entender sus acciones y pensamientos.
Ahora finalmente comenzaba a reconocer que no sabía lo que le ocurría y esa confusión le molestó tanto como le intrigo. Aquello era terreno peligroso y por increíble u horroroso que pareciera había comenzado a no parecerle tan mala idea.
¡Hola!
Uff tercer capítulo, tenía esta idea desde hace varios días en mi cabeza y a pesar de ello me ha costado algo de trabajo escribirla, a veces puede ser un tanto difícil darle rumbo a mis pensamientos.
Me gustaría saber su opinión ¿Qué les pareció la reacción de Draco?, será que no es tan frío como quiere hacerse ver ¿Y la reacción de Hemione cuando despertó?, además parece que Draco no es tan sigiloso como cree, después de todo alguien lo vio en sus visitas nocturnas, ¿Quién creen que sea?.
Como siempre, agradezco que lean lo que escribo y si les gustó por favor háganme saber su opinión mediante sus Reviews, el leerlos siempre me motiva a seguir con esto.
Nos leemos pronto.
