Invasor Zim no me pertenece es propiedad de Jhonen Vasquez, yo sólo tomo prestados a los personajes para fines de esta historia.

ADVERTENCIAS: Me tomo las libertades de emplear el Ooc a mi gusto (Personajes fuera de carácter) e ignorar la lógica de la biología. ¡He dicho!

Shot 2. Smeet.

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Estoica, Gaz mira silenciosamente la pantalla de la computadora en la que trabaja codificando algunos códigos para el siguiente prototipo de juego que está diseñando. El silencio ensordecedor es un regalo y una necesidad constante en su vida actual y más aún cuando de trabajo se trata.

No obstante y pese a la noción de que dicho prototipo debe estar listo a más tardar en dos semanas, la urgente necesidad de un descanso le ha atormentado desde que llegó a ese lugar. Peor aún es la espantosa somnolencia que poco a poco comienza a derribar sus defensas, ocasionando que de vez en cuando su coordinación y atención flaqueen incitándola a cometer errores que le cuestan valioso tiempo que no tiene.

Dormir se ha convertido en una exigencia imperativa contra la que no puede luchar. La mujer sisea una maldición dirigida al culpable de su situación y se promete que de una u otra manera le hará pagar por su actual condición, oh y cómo disfrutará con su certera venganza.

—Ese imbécil. —susurra a nadie en particular, cierra abruptamente la computadora descargando así la sensación abrumadora y repentina de ira en su interior.

El enojo e ira son constantes en la vida de Gaz, ahora más que nunca se presentan en un vaivén sin sentido.

Pero la sensación de cansancio no se desvanece.

De repente el sonido inusitado parecido al de la estática rompe el espeso silencio de la habitación, acompañado seguidamente por un grito familiar y casi molesto que migra hacia los frágiles oídos de Gaz. Ella sabe entonces que cualquier posibilidad de paz y quietud se han esfumado.

—Sé que estás aquí pequeña Gaz, mantenerte callada no servirá de nada para esconder tu presencia de mi —grita exaltado el intruso escandaloso—. Además la Computadora me informó que estabas en este lugar desde hace un par de horas. —asegura sin un ápice de duda en su voz.

Y ella gruñe con molestia por la actitud altanera que caracteriza al perpetrador.

—Entonces cierra la boca si sabes lo que es mejor para ti Zim. —Gaz grita de vuelta estrechando la mirada hacia la puerta donde espera que el idiota alienígena se asome de un momento a otro.

Ligeros pitidos se escuchan antes de que la compuerta de metal blindada desaparezca y deje entrever la figura de Zim, quien haciendo caso a esa extraña y poderosa compulsión entra precipitadamente a la habitación donde Gaz se encuentra.

El Irken cruza la habitación en busca de la mujer a sabiendas de que el tono fuerte en la voz es señal de su mal humor. En cuanto a ella, enfrenta a Zim sin molestarse en ocultar su irritación mientras le sostiene la mirada retándolo a decir algo más y firmar su sentencia de muerte al atreverse a interrumpirla.

— ¿Y bien? —Se aventura Zim sacando a relucir esa arrogancia impía que le caracteriza, pero a una distancia oportunamente segura. Tragándose su propia irritación por la respuesta de la humana.

Con su ligera altura mejorada de 1.47 cm le hace frente a la humana.

Él considera un suicidio permanecer a menos de un metro de distancia de Gaz en semejante estado de irritación. Zim es un idiota, pero un idiota precavido cuando de ella se trata; su actitud raya en una inteligencia convenencial cuyo propósito es no enfadarla más de lo necesario y llegar a la expectativa de vida que tiene la raza alienígena Irken.

— ¿Qué es lo que quieres Zim? Además de seguir vivo, claro está —dice Gaz con molestia impregnado su tono de voz y penetrándolo con una mirada asesina—. Te dije que necesitaba tiempo lejos de Gir para terminar este prototipo, la junta directiva y el departamento creativo necesita ver el avance de mi propuesta. Y con Gir alrededor no puedo hacerlo sin que rompa mi computadora o la llene de masa para Waffles.

Zim pone a consideración las palabras de Gaz; Gir destruye cualquier cosa frente a él aún cuando no fuese de manera intencional para molestarlo a él o a la mujer. Demonios, si, el pequeño robot es un desastre andante e irritante la mayor parte del tiempo e incluso el alma oscura de Gaz no ha servido de mucho para poder aplacarlo.

No le sorprende entonces que de todos los lugares para esconderse, Gaz escogiera la estación espacial que todavía sigue en funcionamiento después de todos esos años. A Gir se le dificulta llegar ahí desde que la configuración de acceso cambió por un identificador de reconocimiento facial en las cápsulas de teletransportación.

—Si bueno, de todas maneras Gir no está en la casa. Salió con Skoodge a ese asqueroso establecimiento humano al que llaman centro comercial. —El Irken se estremece ligeramente al recordar el horrible lugar atestado de humanos y el hediondo olor que emana por la saturación de individuos. Ugh.

El olor humano es difícil de ignorar y mucho menos de olvidar.

Las imágenes en su mente rememoran a larvas humanas corriendo y gritando sin cesar, hombres y mujeres yendo de un lugar a otro empujándolo por doquier y vendedores acosándolo con productos que no necesita ni necesitará jamás en su estadía en esa sucia bola de tierra.

—Exactamente ¿para hacer qué? —Pero tan pronto como Gaz reconoce la mirada en Zim, reconsidera la cuestión hecha y la curiosidad muere—. ¿Sabes qué? No quiero saber. —Desestima de inmediato.

Zim asiente con la cabeza, al parecer, ni en lo más mínimo ofendido por el breve comentario de Gaz.

Bien, entonces el tema de Gir y la estancia de Gaz en la estación espacial que flota en el perímetro de la tierra son zanjados, su enfoque cambia al motivo principal por el que se encuentra buscándola en primer lugar.

El alienígena cruza los brazos sobre el pecho antes de hablar:

—Como sea —sigue Zim—. Necesitaba a Gir fuera de la base para que la computadora pudiese realizar la revisión y el diagnóstico de tu… ehmmm… —Él aspira profundamente mientras considera la palabra correcta para terminar su frase—. Ya sabes… tu condición. —Las antenas de Zim se aplanan sobre su cabeza en señal de incertidumbre y expectación por la reacción de la humana.

El Irken se gana una mirada ceñuda de Gaz ante la palabra "condición".

—Se llama "embarazo", idiota —corrige ella estrechando la mirada y guiando una de sus manos al ya no tan pequeño bulto que día a día gana más visibilidad en su vientre—. Y si mal no recuerdo, esta "condición" es culpa tuya Zim.

El Irken traga audiblemente, se le forma un nudo en la garganta al leer entre líneas la tácita amenaza en el tono de su compañera.

En defensa de Zim ¿Quién podría advertir que la fertilización entre dos especies diferentes pudiera ser posible? Y en todo caso, que un miembro de la avanzada raza Irken pudiese tener esos instintos primitivos inferiores y practicar las técnicas de reproducción que consideró repugnantes y poco desarrolladas en el pasado.

Inaudito.

La situación actual de la hembra terrícola es un reflejo de la existencia de dichos instintos inferiores en alguien como Zim. No menos, un Invasor que irónicamente tenía como misión derrocar al planeta asignado.

Poético.

—La computadora necesita revisar el estado en el que se encuentra el Smeet desde la implantación de los nanobots en tu cuerpo. —El rostro y la postura de Zim denotan seriedad en sus palabras, existen ocasiones en las que el extraterrestre deja a un lado su excéntrica e irritante personalidad y sin lugar a dudas ésta es una de ellas.

Gaz está a punto de refutar por el apelativo con el que Zim llama a la pequeña criatura que se desarrolla en su interior pero decide no hacerlo porque sabe que es difícil tratar de que él entienda, en Irk se utiliza el término "Smeet" para referirse a los bebés así que es lo más cercano que el alienígena conoce para relacionarlo con su propio hijo.

—El Bebé se encuentra bien —Ella hace énfasis en el término al hablar, no se da por vencida para dejarle en claro a Zim cómo debe referirse hacia la criatura—. Los malestares se detuvieron después de los primeros tres días. —asegura ella.

El procedimiento para implantar rasgos del gen Irken en el cuerpo de Gaz como medida preventiva hacia los anticuerpos que identifican al embrión como un ente extraño fue un éxito, cualquier signo de rechazo se detuvo después de un lapso de tiempo corto. Sin embargo el embarazo todavía requiere el seguimiento necesario para monitorear el desarrollo de la pequeña criatura.

—El Smeet es un hibrido Gaz, la Computadora monitoreará el estado de gestación para determinar el tiempo que tardará su incubación —El semblante de Zim se consterna antes de terminar su oración—, dentro de tu cuerpo. —No puede evitar enfocar la vista hacia la que ahora es su compañera, específicamente hacia la parte de su anatomía donde se aloja el ser que Gaz llama "su hijo".

La idea de tener un Smeet propio es tan ajena y extraña para Zim, los Irken no tienen descendencia por los métodos convencionales con los que engendran otras razas. Cada soldado e individuo en el imperio es engendrado con el material genético de la reserva de ADN y posteriormente los Smeets se incuban dentro de cápsulas especializadas hasta el término de su gestación, una vez afuera se les otorgan los PAK con la programación necesaria.

Sin embargo, quizá ésta es la primera vez en la que Zim no sabe con exactitud qué hacer.

El Smeet es un hibrido que crece dentro del cuerpo de su compañera, tan extraño e inquietante como es, una parte de Zim también reconoce que es interesante.

—Bien. —Medio ladra la chica, al menos está de acuerdo y con pesar reconoce que Zim tiene un punto.

Ella también tiene curiosidad por saber cuándo terminará todo esto. La idea de ser madre nunca cruzó ni por asomo en la mente de Gaz y mucho menos que ese hijo fuese de alguien tan molesto como lo es Zim, pero quizá es el precio que alguien debe pagar cuando se enamora de un tonto alienígena. Ésta es su realidad ahora y ella la ha aceptado como tal, aún cuando la llegada de su hijo distancia a la familia Membrana.

Dib se niega a saber de ella. Para el aspirante a investigador paranormal, Zim es y siempre será su mayor enemigo sin importar que éste ya no represente una amenaza real para el planeta y Gaz ante los ojos de su hermano no es más que una traidora.

El asunto de su padre no se reduce a una cuestión de enemistad con Zim, sino al aspecto médico. Gaz se niega a que el profesor Membrana reduzca a su hijo a un objeto de investigación tal como lo hizo con ella cuando Dib le otorgó la maldición de la boca de cerdo. Ha decidido ver a su padre cuando la pequeña criatura nazca y Zim cree un dispositivo que permita cambiar la apariencia del bebé a la de un niño humano para engañar a su padre.

—Pero será luego, necesito aprovechar el tiempo en el que Gir no está en casa para hacer avances. —sentencia Gaz como última palabra.

La poca esperanza que Zim tiene a que Gaz por fin acate alguna de sus órdenes muere cuando ella antagónicamente a sus palabras, toma de nuevo su computadora y deja de prestarle atención a él. Las antenas vibran en frustración por la actitud altanera y rebelde de la humana, la crueldad y mezquindad son cualidades que el extraterrestre considera atractivas en ella pero sin lugar a dudas el comportamiento actual es la parte de ella que Zim aborrece en ocasiones.

— ¡Obedece a Zim humana! —Él explota al fin. Se adelanta un paso, sólo un paso más cerca de su compañera y una de las manos enguantadas señala con descaro hacia la compuerta por la que anteriormente ingresó.

Las tácticas ofensivas de Zim hacia el desdén de Gaz nunca funcionan y ésta vez tampoco lo hace.

Irritada por la orden del Irken, Gaz se levanta con dificultad del asiento que ha ocupado desde hace tres horas; si Zim es terco ella también puede serlo aún más. Sus piernas tiemblan porque se sienten algo débiles debido a la hinchazón que presentan, para su desgracia los síntomas del embarazo de un hibrido son cercanos a los de un embarazo humano promedio.

—Te lo advertí Zim, te voy a… —Gaz no alcanza a terminar su amenaza, en cambio emite un ligero gemido y su cara se contrae ligeramente antes de caer de nuevo a su asiento. Su mano sostiene su vientre y se queda ahí sin emitir algún otro movimiento.

— ¿Gaz? —Zim olvida la regla de distancia de seguridad y se acerca a ella.

La chica no responde

Él observa su expresión para deducir si sufre algún indicio de dolor pero lo que ella expresa no se acerca en nada a esa respuesta, asombro es lo que el alienígena encuentra en su semblante. Zim extiende la mano para tocarla y es sorprendido por Gaz cuando ésta se adelanta y toma dicha extremidad para llevarla hacia el lugar donde ella sigue presionando su palma.

Entonces lo sienten. El extraño fenómeno se repite para que ambos puedan presenciarlo.

— ¡Se mueve! —Zim grita alarmado apartando su mano de inmediato y retrocediendo un par de pasos—. ¡¿Por qué se mueve?! —Está nervioso y asustado.

¿Por qué el Smeet se estaba moviendo? El tiempo de gestación todavía no llega a su fin, se supone que los infantes Irken no obtienen habilidades motrices sino hasta después de la instalación del PAK y la programación.

¿Significa entonces que algo anda mal con su Smeet? Zim mira a Gaz en busca de una respuesta y ella no puede más que levantar una delgada ceja en incredulidad por la actitud del extraterrestre, quien parece a punto de subir por las paredes en un lapsus de locura. Es divertido, ella no lo niega pero dadas las circunstancias y lo que este suceso significa no le queda más opción que explicarle a él lo que está sucediendo.

Para Gaz esto se siente más real que antes.

—El bebé está pateando —asevera Gaz como punto inicial y central—. En los bebés humanos esto es normal y en todo caso un buen signo de su desarrollo. —En realidad esto último no lo sabe con certeza pero intuye que así debe ser.

La ansiedad de Zim disminuye sólo un poco.

—Pero los Smeets no tienen capacidades motrices durante su estadía en las cápsulas de incubación.

Gaz ensancha una feroz mirada en dirección a su compañero, a ella no le gusta el tono ni el sentido en el que dice las palabras.

—Yo no soy una maldita incubadora Zim —Las palabras son mordaces con la intención de dejarle algo en claro a él —. Y por si se te olvida, éste niño también es en parte humano.

En realidad el pronóstico de un gen dominante en el hibrido aun es incierto, la computadora determina en términos estadísticos que uno de los dos genes podría manifestarse más que otro y por el momento Zim y Gaz vaticinan que es su propio gen el que regirá al pequeño ser por completo.

Ella de nuevo se irrita con el alienígena y el reflejo de muerte en los ojos de la chica impulsa a Zim a actuar en defensa de su existencia.

—Tonta Gaz, nadie dijo tal cosa —Ese es el pobre intento. Para dar más credibilidad, Zim desestima la supuesta falsa aseveración con un movimiento de su mano—. Eres la progenitora del que será el mejor secuaz de Zim. Y estoy seguro de que el Smeet tendrá los gloriosos genes de la raza Irken, no el de un apestoso humano inferior. —Él da por sentado el hecho.

Y esto enoja aún más a Gaz. No el hecho de que Zim se jacte de la ascendencia de los genes de su hijo sino de lo que para Zim representa la criatura en sí. Se levanta nuevamente, esta vez totalmente dispuesta a borrar esa sonrisa petulante en la cara de su amante y dejarle en claro una sola cosa.

Se acerca peligrosamente a él y lo toma por el cuello del uniforme que todavía sigue usando a pesar de ya no ser un invasor, el Irken reprime un chillido de sorpresa cuando se muerde la lengua. Una sensación fría se instala en el Squeedly Spooch de Zim al contemplar la mirada de Gaz, una que denota el más cruel destino jamás imaginado.

O tal vez no.

—Zecker no es tu secuaz, idiota… es tu hijo. —Las palabras de Gaz son claras y concisas.

Está claro que Zim necesita pequeños golpes de realidad sobre algunas cosas, siendo las más comunes su relación, su estatus como ex invasor, sus infructuosos planes de conquista (sin sentido al ser un exiliado) y más recientemente el hecho de que el niño que Gaz y él esperan no es un secuaz más como lo son Gir, Mini-Moose o incluso Skoodge.

La chica deja ir al alienígena y le da la espalda con la intención de tomar sus cosas y regresar a la base para el chequeo mensual, el cuarto desde la noticia de su embarazo. Debido a la naturaleza del bebé la Computadora y Zim estiman no menos de un lapso de siete meses para la finalización del periodo de gestación del hibrido, al ser en parte Irken el proceso requiere menos tiempo del esperado en un ser humano.

— ¿Zecker? ¿Le diste un nombre al Smeet sin tomar en cuenta el que el PAK que estoy diseñando le otorgará? —Zim se siente genuinamente ofendido por la osadía de Gaz al nombrar a su ¿hijo?

El alienígena no se acostumbra al término designado para su descendencia ni al vínculo que representa la criatura en sí, es nuevo para él. Sin embargo siente algo hacia el Smeet por el simple hecho de llevar sus gloriosos genes y en parte los de Gaz, aunque no es capaz de admitirlo en voz alta frente a ella.

—Precisamente porque sé que eres tú quien diseña el PAK y a ese gran ego tuyo que compite en tamaño con la enorme cabeza de Dib —Ella le envía una mirada acusadora—. No te dejaré llamarlo "Zim Jr" o Miz. —Es la última palabra de Gaz al respecto así Zim grite y pataleé al respecto, no cambiará de opinión.

— ¿Qué tiene de malo Miz? —refuta él sin entender por qué Gaz desaprueba tajantemente dicho nombre.

—Es tu nombre invertido.

Tan simple como es, ella decide terminar la discusión antes de que un dolor de cabeza haga su aparición. Gaz disfruta la mirada de fastidio en el rostro de Zim y sirve como un aliciente a su malestar.

Cargando la computadora en los brazos y un par de carpetas repletas de hojas sobre ésta, la chica camina hacia la salida esperando que Zim la siga para realizar el chequeo y poder regresar luego a su trabajo. El hecho de tener una licencia por maternidad en su trabajo no significa contar con todo el tiempo del mundo.

No obstante es el extraterrestre quien repentinamente le bloquea el paso.

—Yo llevaré esto —dice tomando la computadora y los pesados documentos que Gaz carga—. Obtendremos un mejor resultado si reducimos el esfuerzo de tu cuerpo para que se encuentre en un nivel óptimo. —Zim no espera una respuesta de la humana antes de salir de la habitación.

Pero la acción es suficiente para hacer que una modesta sonrisa se forme en la boca de Gaz y deje que él lleve las cosas por ella. Después de todo es bueno tener a Zim como su esclavo personal de vez en cuando.

No.

Zim es demasiado orgulloso para admitir que sus acciones tienen un significado diferente del que aparentan y ella también lo es por no reconocer que le encanta cuando esto ocurre.

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Fin.

N/A:

Tenía ya bastante tiempo cocinando este Shot en mi cabeza pero cada vez que quería retomarlo para terminarlo la inspiración se esfumaba, hasta el día de hoy.

Aunque igual me costó demasiado poder terminarlo el día de hoy debido a todas las interrupciones que tuve durante la escritura, pude haber terminado horas antes pero literalmente me interrumpían cada cinco minutos.

En fin, como mencioné al inicio me estoy tomando demasiadas libertades con el Ooc para escribir esta pequeña historia, espero que les haya gustado tanto como a mí ;)

Por último, espero de todo corazón que todos estén bien… por favor sigan las medidas de salud y permanezcan en casa uwu