Oh Dios perdón por la súper tardanza, pero no me sentía muy bien :( el trabajo me mantiene súper ocupada y andaba un poquito loca con unos documentos que tenia que actualizar y muchísimas gracias nuevamente por sus comentarios :) Perdón si encuentran algún error por allí.
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«Atención pasajeros. Son las 11:54 am, llegaremos al Aeropuerto Internacional de Boston en aproximadamente quince minutos. Por favor regresen a sus asientos y prepárense para el aterrizaje»
El ding del intercomunicador despertó a Emma de su sueño, y en unos segundos ya estaba alerta, haciendo inventario de sus compañeros pasajeros, quienes ya estaban haciendo su camino de regreso a sus asientos o diciéndole a sus niños que guardaran sus GameBoys. El bebé que está tres filas detrás de ella se había calmado hace una hora, y la señora de mediana edad sentada al lado de ella ya ha terminado su tercera vuelta rezando el rosario. La mujer que decía ser siempre una persona nerviosa al viajar, ahora estaba mas ansiosa que nunca pero aun así encontró consuelo en estar sentada al lado de Emma quien aun no se había cambiado el uniforme.
De todas formas ya era muy tarde. Estarían aterrizando en unos minutos. Emma inhalo profundamente y miró por la ventana donde ya se comenzaba a ver la pista de aterrizaje. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios cuando se dio cuenta de que no había estado en la ciudad en años. Ella había estado acumulando meses de baja estando en la reserva, pero no fue hasta que la desplegaron que sintió la necesidad de usarlos. El descanso de estar en constante vigilancia era necesario, y sus comandantes estuvieron aliviados cuando ella opto en irse a casa por un mes.
El avión se meció mientras aterrizaba haciendo que la agitada mujer al lado de ella sujetara su antebrazo instintivamente, pero la soldado permitió el movimiento, calmando a la mujer con una mirada tranquilizadora. En unos momentos el altavoz anunció que ya habían llegado y que salieran del avión en orden, agradeciéndoles por haber escogido la aerolínea y que hayan disfrutado del vuelo.
Emma se levantó y tomó su bolso que contenía su ropa, sus artículos esenciales de higiene personal y documentos, y sus cartas y regalos de Regina y Henry. Sí su equipaje se perdiera no hay ninguna manera de que los colocara fuera de su alcance.
Era un proceso lento llegar a la terminal donde August acordó en encontrarla. Los aeropuertos los habían bloqueados por seguridad, inspeccionando al azar a ciertos pasajeros, pero su uniforme ayudó a hacer el proceso un poco mas rápido. Colgando su bolso en su hombro y encontrando su bolso de lona con relativa facilidad. Emma caminó hacia la rampa de llegadas, sus ojos buscando el familiar y desordenado cabello del moreno al que aprendió a llamar hermano. Sus ojos aterrizaron sobre un cartón con SWAN escrito con la caligrafía de August. Apuró el paso cuando vio a August, sosteniendo el letrero en su regazo mientras el está en la silla de ruedas, su sonrisa cubriendo su rostro.
«August» Lo llamó soltando su bolso junto a la silla e inclinándose para abrazar al hombre.
«Estas fuera de servicio soldado» El hombre bromeó cuando ella lo soltó. Colocó el cartón en su regazo y se inclino para recoger el bolso de Emma y colocarlo encima de su regazo también «Puedes relajarte, lo sabes?»
Ella sacudió su cabeza y ajustó su bolso en su espalda antes de manipular su silla de ruedas «Como está todo? Pensé que ibas a recibir una prótesis»
Él levanto el pantalón de su pierna para enseñarle el metal y plástico que era su nueva pantorrilla «Aun estoy en rehabilitación. Lleva un tiempo acostumbrarse. Quería una de madera, sabes? Pero me dijeron que me vería como un pirata»
Emma se río mientras salían del aeropuerto «Pero estas bien?»
«Mejor que nunca»
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El viaje en taxi desde el aeropuerto hasta el deposito donde Emma recogió su Volkswagen y fueron hasta el apartamento de August, todo eso les había llevado la mayor parte de la tarde. Tan pronto como August rodó hacia adentro del apartamento le pregunto a Emma si quería ordenar algo mientras la rubia dejaba sus bolsos en la base del sofá al que llamaría cama por el siguiente mes.
Emma miró el apartamento, sus muebles eran simples junto con las paredes y la única habitación y baño. La única cosa alarmante era la montaña de botellas de cerveza en el cubo de reciclaje «Hiciste una fiesta?» Emma pregunto directa, sus brazos cruzados mientras miraba a August que buscaba los menús.
Él volteo su cabeza hacia el cubo de reciclaje y no intento ni siquiera parpadear cuando se giro hacia Emma «Tengo mis vicios»
«August»
«Emma» la interrumpió «Tengo ayuda y no solo por mi pierna»
Su rostro permaneció impasivo mientras continuaban mirándose. Finalmente, la rubia alzo una ceja considerando su declaración como verdadera «Ok» concedió tranquila «Hay algo que pueda hacer?»
Él tomó los menús. que estaban en la mesa «Puedes elegir la cena esta noche»
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Emma se había quitado su uniforme y había vuelto a sus camisetas y jeans. Envases vacíos de comida china estaban en la mesa en frente de ella, donde decidieron comer. August se había reído diciendo que el casi hizo lo mismo cuando le dieron el alta en el hospital. Le tomó meses de rehabilitación. y cardio perder los kilos extra que había ganado por su exceso de comida. Ella sonrió y le enseñó su estomago diciéndole que sus abdominales tonificados no tenían nada de que preocuparse.
Ahora estaba sentada con las piernas cruzadas en el sofá, la televisión encendida con algún programa de drama que Emma no conocía mientras que buscaba en su bolso para encontrar las cartas y fotos de Storybrooke. Estaban organizadas por fecha mientras Emma pasaba por ellas para buscar algunas de sus favoritas. Leer las cartas de Regina era su cuento para dormir. Si la mujer compartía algunas anécdotas sobre Henry o Regina y ella compartían historias de heridas de batalla con Regina admitiendo que tiene una cicatriz en su labio superior, Emma descubrió que no podía dormir sin leer algunas o ver los dibujos de Henry. Le asombraba que mantuviese la comunicación con la mujer por casi tres años. La única persona con la que seguía en contacto por tanto tiempo era August, y eso fue porque la enviaron a su división.
Emma nunca intercambio fotos con Regina, nada mas que los dibujos de Henry o cuando Emma quería probar sus cualidades artísticas, así que cada noche, veía imágenes de la mujer con varias tonos de morena en algún traje de poder que la Primera Dama usaría. Algunas veces la misteriosa mujer en su mente estaba relajada en pantalones deportivos y un suéter con alguna mascota de Storybrooke mientras Emma imaginaba Regina como una de esas súper entusiasmadas mamás cuando sus hijos juegan fútbol. El natural lado curioso de Emma ha querido pedirle a Regina que le envíe una foto, pero lo mas cerca a lo que llego fue preguntarle a la Alcaldesa que se describiera a si misma. Regina tampoco le dicho que le envíe una foto de ella, así que Emma no quería traspasar algún limite en lo que ella considera una cosa buena.
Leer esas cartas cada noche puso a Emma a través de una de las mas duras, y mas solitarias noches en su vida. Por primera vez en sus veinte años de vida, Emma siente que sí alguien se preocupa por ella, realmente se preocupa por ella, y sí hubiese alguna manera que Emma pudiese devolverle a Regina su amabilidad, ella encantada lo haría. Un pensamiento cruzo su mente mientras subía la mirada para ver a August quien estaba levantado de su silla de ruedas y caminaba cautelosamente por el apartamento.
«Aun estas bien?» Emma pregunto.
Él suprimió una mueca de dolor y se equilibro con la pared antes de levantar los pulgares hacia arriba.
«Tienes papel y un sobre?» Emma le preguntó, levantándose para buscarlo.
«Para que?» August gruñó, colocando un pie en frente del otro.
«Le voy a escribir a Regina. Decirle que estoy en Boston»
August levanto su cabeza hacia arriba y sonrío «Regina, huh? Acaso las dos planean una cita?»
Emma rodó los ojos «Solo somos amigas. Quiero que sepa que estoy a salvo. Ella se preocupa algunas veces»
«Oh de verdad?» Su sonrisa crecía mas mientras se rendía con su caminata y se recostaba contra la encimera de la cocina «Te das cuenta de que estaba allí. cuando el Sr. y la Sra. Johnson descubrieron porque la puerta estaba cerrada con seguro cuando Stephanie Cobalt estaba en tu habitación, verdad?»
«Ese no es el punto» Emma resopló, recostándose contra el sofá.
«No creo que lo sea» Insistió. Moviéndose mínimamente, August abrió el refrigerador y le paso a Emma una botella de agua antes de abrir una para el «Deberías de visitarla. Han estado hablando por cuanto, dos años?»
«Tres» Murmuro Emma contra su botella «Y no puedo aparecer en Storybrooke sin ser invitada»
«Por que no? Esa ciudad solo la pueden visitar los que están invitados?» Él coloco su botella en la encimera y continuo con su caminata, sus pasos mas seguros y solo un poco menos doloroso.
«Es grosero» Emma insistió, aunque no podía evitar la pequeña vocecita en su cabeza diciéndole que cinco años atrás, Emma Swan sería todo sobre romper las reglas y llegar a lugares sin conocer.
August se encogió de hombros «Tu pierdes. Hay una libreta en el mueble de la televisión»
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El habito levantó a Emma al amanecer. También ayudó que August estaba haciendo mucho ruido en su habitación mientras trabajaba su fuerza en la parte superior del cuerpo, pero tan pronto como los primeros rayos del sol tocaron el horizonte, Emma abrió los ojos y ya estaba lista para comenzar el día. Salia a correr cada mañana, encontrando el parque local y corría a través de el antes de regresar al departamento donde August servía cereal con fibra para los dos. En los tres días que han pasado desde que Emma llegó, ha dejado a su amigo en la fisioterapia antes de regresar al departamento y encontrarse a si misma en un punto muerto. Sus días usualmente estaban repletos de entrenamientos y misiones, pero ahora estaba de baja y no tenia ni idea de como usar su tiempo. Le había enviado una carta a Regina la mañana después de su llegada diciéndole que había llegado a Boston a salvo, pero sin nada mas que una dirección, Emma no tenia otra forma de contactar a Regina.
Así que Emma se quedó en el departamento de August e hizo sentadillas, flexiones, y cada tipo de ejercicio que podía en el departamento. Cuando la fiebre de la cabina pasaba, usualmente en la tarde, Emma salía por algo de aire, caminaba por el parque en el cual había corrido esa mañana y leía los libros que Regina le había enviado hasta que se hacia la hora de ir a buscar a August. Hasta ahora ya había leído las novelas tres veces y ahora se encontraba sentada en el banco, mirando a las personas. Al menos eso fue lo que le dijo a August. En realidad, se encontraba debatiendo en encontrar Storybrooke, tal vez encontrar a Regina en un directorio telefónico y escuchar su voz por primera vez. Pero no podría presentarse allí. sin mas. O si?
Aparentemente si podía ya que en la cuarta mañana cuando Emma regresó de su carrera cuando August rodó hasta la puerta para encontrarse con ella. Sus bolsos estaban hechos y encima de su regazo antes de dejarlos a sus pies. Emma abrió su boca, sus ojos abiertos de par en par al hecho de que August parecía estar sacándola de su departamento. Sin ninguna palabra le enseño la postal de Storybrooke que Emma miraba todas las noches y luego le tendió las llaves de su auto.
«Ve» Dijo simplemente.
Fue rápida para quitarle la postal pero miraba sus llaves con recelo «Hoy tienes cita con el doctor»
«He estado yendo hacia allá sin ningún chofer. Ve» Le arrojo las llaves y asumió su voz autoritaria «Es una orden soldado»
La sonrisa mostrándose en sus labios, pero continuaron con su lucha de miradas, ninguno se movía de su posición y Emma aun seguía sudando. Ella estaba bastante segura que August estaba a un segundo de tirar su rango. Su corazón, el cual se había calmado en su llegado al departamento, ahora estaba palpitando en sus oídos. Badum-badum-badum.
Emma ha visto bombas estallar. Ha tenido que usar la fuerza para calmar disturbios. Ha presenciado como su mejor amigo luchaba por su vida. Aun así todo eso parecía insignificante con el hecho de conocer a Regina Mills.
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El letrero de Bienvenidos a Storybrooke fue la única razón por la que Emma supo que iba en la dirección correcta. Había estado conduciendo por horas, lo cual no era necesariamente un problema, pero la larga extensión de camino solitario le daba un sensación enervante de que hubiese una emboscada no muy lejos de allí. Tenia que recordarse ella misma que estaba en suelo Americano, que estaba en casa y que estaba a salvo. Un resoplido burlón salio fácilmente mientras recordaba todas esas veces en su juventud donde no estaba a salvo. El suelo no importaba donde las personas estuviesen preocupadas, eso es seguro.
Pero las personas como Regina, ella era diferente. Quien podría seguir el ritmo de un soldado durante tres años sin tener nada a cambio? Aun así, los nervios comenzaron a aparecer en ella cuando la ciudad comenzaba a aparecer. Miro la postal que estaba en el asiento de pasajero, mirando la dirección que había aprendido a memorizar. 108 Mifflin Street, Storybrooke, Maine. Ahora donde diablos estaba eso?
Ella casi pisa los frenos cuando ve la torre del reloj, permanentemente quieto a las 8:15. Esto es real, pensó Emma. Todas las historias que Emma ha oído, no solo eran historias en cartas inventadas para entretener a los soldados nostálgicos. Eran eventos reales con personas reales y Emma estaba a punto de conocerlos.
El entrenamiento le ha enseñado la mejor forma de recolectar información para investigar, así que estacionando su auto en frente de la torre del reloj, Emma salio a explorar la ciudad.
La casa de empeño justo adelante tenia que ser de la que Regina le estaba contando sobre el hombre de mala muerte quien intentó ir en contra de ella para ser Alcalde. Miró a través del vidrio hacia la tienda para verlo a él detrás del mostrador, conversando con una joven morena mientras se inclinaba en su bastón. Juzgando por el olor de comida frita flotando por la calle, Emma estaba dispuesta a apostar que venia de la cafetería donde Regina dijo que tenían los mejores panqueques de manzanas, aunque Regina nunca le diría al chef por temor de inflar su ego. Miro a su alrededor un segundo, preguntándose donde estarían los establos antes de escuchar a su estomago rugir. Ahora seria un buen momento para detenerse y almorzar.
…...
La campanilla de la puerta sonó, anunciando la entrada de Emma. Casi a la una de la tarde, todos los clientes detuvieron lo que estaban haciendo para mirar a la recién llegada. Emma físicamente tuvo que mirar hacia abajo cerciorándose de que aun estaba vestida como civil. Ella sabia que su uniforme llamaba la atención, pero fuera de eso, ella tiende a mezclarse con la multitud. Ahora, sin embargo, ella sobresalía. Debe de ser la mentalidad de un pueblo pequeño.
«Hola!» Una alegre morena con un mechón rojo en su cabello vino a saludarla, y solo así, el hechizo se termino y Emma pasó a ser otro rostro en la multitud «Uno?»
«Si» Emma asintió siguiendo a la mesera hacia la barra.
Ella se deslizo en el taburete y se inclino en sus antebrazos, usando su vista periférica para disfrutar de la ubicación. La cafetería era algo de los 80's con sus suelos de baldosas de linóleo a cuadros y su rockola en la esquina que en ese momento sonaba Karma Chameleon. Era claramente un lugar donde todos se conocían entre si, donde los adolescentes venían a sus citas, los amigos se reunían después de la escuela, y los ancianitos se sentaba a leer el periódico. Era agradable. Hogareño.
«Entonces» La morena comenzó, quedándose de pie en frente de Emma «Que te puedo traer...?»
«Swan» Emma extendió su mano «Emma Swan»
«Ruby»
Emma estrecho su mano «Escuche que los panqueques de manzana son buenos, pero supongo que no están sirviendo desayunos ahora»
«Panqueques de manzana?» Ruby alzo un ceja interrogativa «Por casualidad conocerás a la Alcaldesa Mills? Verdad?»
«Si» Emma se iluminó y se enderezo en la silla «Regina. En realidad estoy buscando la dirección Mifflin Street, sabes donde puedo encontrarla?»
«Quieres buscar Mifflin Street» Repitió Ruby mientras presionaba su bolígrafo en su labio y miraba a Emma como si fuese un extraterrestre. Cuando Emma asintió, ella se encogió de hombros y apunto hacia la puerta «Si, solo dirígete hacia la calle principal, giras hacia la derecha en Brighton, y luego giras de nuevo hacia la derecha en Mifflin. No podrías perder la casa»
«Gracias» Emma sonrío con aprecio antes de levantar el menú «Entonces que es bueno aquí?»
«Mi abuelita dice que estoy obligada a decir que todo» Ruby bromeó «Sin embargo hacemos unas hamburguesas increíbles»
Emma gimió «No he oído de ellas en un tiempo»
Ruby frunció el ceño «De donde eres?»
«Boston» Emma se encogió de hombros.
Ruby se río y sacudió su cabeza, aceptando la respuesta de la rubia «Entonces una hamburguesa marchando»
…...
Emma lamió la salsa de tomate que salia de la hamburguesa y llenaba su dedo. El ultimo bocado estaba entre su dedo índice y su pulgar era el que tenia mas tocino, queso, y carne que bollo, y Emma estaba disfrutando cada segundo de ello. Así que absorta en su comida no le importó cuando Ruby sacudió su cabeza y se río sobre lo mucho que Emma estaba disfrutando su comida. La mesera había hecho un punto para hablar con Emma cuando no estaba llenando una orden, y Emma apreciaba la compañía.
Lo ultimo de la hamburguesa desapareció, Emma lamió sus dedos, y relamió sus labios antes de limpiarse las manos y empujar el plato. Sus patatas fritas fueron devoradas junto con la malteada que había ordenado. Aun era temprano en su licencia. Tendría tiempo para trabajar luego.
«Gracias Ruby» Emma asintió y coloco unos cuantos billetes en la mesa para cubrir la comida y la propina. Se levanto del taburete y tomó varios pasos hacia atrás mientras caminaba hacia la puerta «Así que hacia la calle principal, a la derecha en Brighton, y a la derecha-»
Emma sintió una presencia detrás de ella justo cuando la campanilla sonó cuando llegó un nuevo cliente. Ella se giro rápidamente, exaltando al recién llegado, y tuvo el tiempo justo de sostenerla firmemente de los brazos y girarla hacia adentro de la cafetería. Antes de que Emma pudiese pensar en una disculpa, la mujer en cuestión le dio un manotazo a las manos de Emma.
«Suéltame!» Emma la soltó., tomando un paso atrás «Ve hacia donde vas la próxima vez»
Emma le alzo una ceja a la mujer morena delante de ella quien estaba refunfuñando y sacudiendo pelusas imaginarias de su traje «No te golpee» Emma dijo
La mujer detuvo sus manos y miro a Emma «Podrías haberlo hecho»
«Lo dudo»
La morena rodó sus ojos «A menos que poseas ojos detrás de tu cabeza, te sugiero que hagas como cualquier humano civilizado y camines apropiadamente»
Con un resoplido la mujer se giro y comenzó a caminar hacia la barra donde comenzó a hablar con quien Emma descubrió que era la abuela de Ruby. Emma se abstuvo de ir hacia allá y decirle a esa mujer lo que pensaba. Ella tenia otras personas importantes que ver. Con su propio giro de ojos, Emma abrió la puerta y caminó por donde había ido.
No era un largo viaje hacia la torre del reloj donde su auto estaba estacionado, pero era largo para que los nervios de Emma saltaran y las mariposas en su estomago volaran rápidamente.
Ella lidiaba con personas todo el tiempo. Podría hacer amigos sí tenia que hacerlo. No era un concepto extranjero. Solo uno que rara vez se involucraba personalmente. El breve pensamiento de que Regina no le gustara en la vida real vino al primer plano en su cabeza aunque no por primera vez. Oh Dios, Emma de repente recordó. Ella odia las sorpresas. Y sí Regina la odiaba por venir de visita? Ellas habían bromeado sobre conocerse múltiples veces pero ninguna nunca confirmo los planes. Que tal sí no estaba en la ciudad? Ella es la Alcaldesa después de todo, probablemente este haciendo cosas de Alcaldesa. Y sí Regina dejaba de escribirle porque Emma escucho a August quien es famoso por sus impulsos? Rayos.
Emma debió de escribir. Si. Ese era un buen plan. Le escribiría para decirle sí le gustaría reunirse y luego lo conformarían.
La guerra en su cabeza crecía mientras se acercaba a la torre del reloj. Ni siquiera se molestó en cruzar la calle cuando lo vio, sus pies clavados en el suelo de la acera mientras lo miraba sin creerlo. Su auto tenia una abrazadera en su llanta.
«Que diablos?» Pregunto con los brazos extendidos y trotó hacia la otra calle para inspeccionar su auto. Contra su mejor criterio, trató de quitarle la abrazadera, sin sorprenderse de que estaba colocada firmemente . Gruñó y maldijo, buscando por cualquier letrero que dijera que no se podía estacionar allí., pero no encontró ninguno, pateó la llanta de su auto en frustración antes de dirigirse al auto y tomar su bolso, devolviéndose furiosa hacia la cafetería.
Esta vez sus pensamientos no estaban llenos de ansiedad por conocer a Regina. Ahora era el hecho de que la única cosa grande que poseía estaba atado como un animal salvaje sin ninguna razón. Que diablos pasa con eso? Un Mercedes salio a toda velocidad mientras ella entraba en el patio de la cafetería y volvía a entrar en la cafetería.
«Sabia que te gustaban las hamburguesas, pero no imaginé que te gustaban tanto» Ruby bromeó cuando notó que Emma entraba mientras limpiaba una de las mesas.
«Mi auto tiene una abrazadera»
La mesera se río muy alto una vez antes de enderezarse, trayendo el cubo con los platos sucios con ella y detrás de la barra mientras Emma la seguía «Es muy gracioso»
«Como?» Emma casi chillo «Eso pasa regularmente aquí?»
«Solo cuando enojas a la morena con la que chocaste»
Emma giró y miró hacia el lugar donde casi choca con la morena «Cual es su problema?»
Ruby frunció el ceño confundida «Que?»
«Así que manda a poner abrazaderas en los autos de las personas» Emma hablo en voz alta.
Ruby sacudió su cabeza para aclararle las cosas «De que estas hablando? Esa es-»
La rubia sacudió la cabeza, ya saliendo de la cafetería «Conozco a alguien que me puede ayudar. Gracias Ruby»
Ruby continuo mirando luego de que Emma salió, completamente desconcertada por el giro de los acontecimientos. La abuelita se acerco a ella secando una taza con una toalla «No sabe que esa era Regina?»
La mesera sacudió su cabeza, mientras una sonrisa aparecía en sus labios «Nop. Pero ya lo sabrá»
…...
Cuando Regina mencionó que vivía en un pueblo pequeño, Emma no se había dado cuenta de cuan verdadera era esa declaración. Acostumbrada a crecer de ciudad en ciudad, Emma se dio cuenta de que podía caminar por todo el camino hasta Mifflin Street desde la cafetería en menos de veinte minutos. Hubiese sido menos de cinco minutos conduciendo si su auto no tuviese la abrazadera, lo cual aun enfurece a Emma mas mientras sigue pensando en ello, pero le dio tiempo para mirar el pueblo en su camino hacia Regina.
Estaba frío para ser el clima de Abril. Debió de haber llovido el día. anterior ya que el aire estaba húmedo. Brighton Street parecía ser el comienzo de los suburbios de Storybrooke. Casi cada casa en esa calle era diferente. El patio delantero de una de las casa tenia un largo árbol donde una pequeña mujer estaba en una escalera colocando unos comederos para aves en el árbol. La mujer en el patio saludo a Emma, sorprendiendo a la rubia por tan amigable hospitalidad antes de devolverle el saludo.
Apartando el incidente del auto, le estaba gustando Storybrooke. Era un pueblo con raíces antiguas y antiguas familias, vallas blancas y columpios de llanta, donde todos conocían a todos pero la comunidad siempre se agrupaba cuando era necesario. Era un pueblo donde Emma hubiese querido vivir de niña, divertirse siendo adolescente, y ahora estaba caminado por allí. como una joven adulta, Emma podía ver su valor una vez mas.
Al tiempo que giro en Mifflin, la mansión blanca en la esquina inmediatamente llamo su atención. No sabia como, pero tenia un presentimiento de que esa era la casa de Regina. Era la Alcaldesa después de todo. Por supuesto tendría la mejor casa en la ciudad. Un solo auto aparcado en la calle, y Emma casi se detiene, brevemente creyendo que era Regina la que estaba dentro del vehículo, pero los mechones de cabello rubio hizo que Emma se diera cuenta de su error y su ansiedad. Los nervios de poder conocer a esta mujer resurgieron, batallando con la frustración de su auto. Regina podría ayudarla con eso. Esperemos.
La larga extensión de pasarela que conduce desde la acera hasta el porche de Regina parecía ser el mas largo tramo de concreto que Emma ha visto. Y ella ha caminado veinte millas en el calor abrazador hace algunas semanas. Ajustando su bolso en sus hombros, Emma inhalo profundamente. Que sea como una misión se dijo a si misma Operación Amigos por Correspondencia.
Tomo un paso mas, golpes suaves se escuchaban de sus botas de combate mientras caminaba por el pavimento. Mas rápido. de lo anticipado, Emma llego a la puerta, mirando el 108 de la puerta de Regina.
Tocó tres veces.
El segundo veintisiete tuvo a Emma aguantando la respiración antes de oír pisadas del otro lado de la puerta, escucho la cerradura hacer clic, y miro mientras la puerta se abría.
La boca de Emma se abrió de par en par cuando vio a la morena de la cafetería, cejas perfectamente depiladas alzadas en confusión mientras veía a Emma en su porche. La mente de Emma solo podía registrar una cosas. Oh rayos.
«Oh» Dijo Regina «Tu otra vez»
Emma solo podía abrir y cerrar su boca mientras miraba a Regina estupefacta.
«Supongo que aprendiste a usar tus ojos para caminar, aunque no puedo imaginar porque escogiste caminar hasta mi propiedad» Regina cruzo sus brazos bajo su pecho, haciéndose grande en el espacio de su puerta. Cuando Emma no respondió, Regina inclino la cabeza hacia un lado y la miro expectante «Puedo ayudarte?»
El millón de pensamientos corriendo por su mente y las numerosas veces que se ha imaginado conocer a su correspondiente no estaba de ninguna preparada para esto. Pero así como en la vida, Emma se adapto y dijo lo primero que le vino a la boca «Le pusiste una abrazadera a mi auto»
Reconocimiento inundo el rostro de Regina «Esa monstruosidad en frente de la torre del reloj? Lo estacionaste en frente de un edificio de la ciudad. No es zona para estacionarse. Puedes llevarle tu queja al sheriff»
Con un decisivo asentimiento de cabeza, Regina se giro para hacer su camino de vuelta a su casa, pero Emma se movió rápidamente, tomando el brazo de la morena y exaltándola en el progreso «Regina» Emma la llamo.
Regina se giro con una mirada penetrante «Es Alcaldesa Mills para ti, y harías bien en recordarlo»
Emma no pudo evitar la sonrisa que se formaba en sus labios mientras veía la mirada endurecerse mas. Ella aprendió a leer a las personas – su comportamiento y sus situaciones. Le ha salvado su vida mas de una vez, y no tenia nada que ver con el entrenamiento militar. Lo que vio de la mujer ante ella era solo una armadura. El escudo de la Alcaldesa y mecanismo de defensa. La barrera que mantenía a todos a raya, todos excepto Henry y ojala, Emma. La Regina que le escribía siempre le había dicho a Emma que tenia una impresión diferente de ella de lo que pensaban la mayoría de las personas, y Emma estaba empezando a ver de donde venia Regina. Pero Emma conocía a Regina, y la Alcaldesa Mills, otra faceta de la mujer que ha aprendido a llamar amiga, era justo otra capa de lo extremadamente compleja que era la mujer.
Regina entrecerró los ojos «Quien eres?»
Emma rodó un hombro, suprimiendo las mariposas en su estomago resultado de admitir su identidad y prácticamente gritarselo a Regina «Emma» finalmente respondió «Emma Swan»
La armadura cayó y la respiración de Regina se acelero. Ella presiono una mano en su pecho y tomo un paso hacia atrás, su mirada penetrante se había ido y sus ojos abiertos sin poder creerlo «Emma?» Susurro.
Emma sonrío y luego se encogió de hombros tímidamente «Hola»
«Estas aquí?» Regina pregunto. El tono que había usado antes con Emma había desaparecido y reemplazado por uno mas dulce. Emma estaba dispuesta a apostar que era uno que Regina rara vez usaba con alguien mas «Estas aquí en Storybrooke»
«Si, envíe una carta» Emma explico precipitadamente, aun impresionada de que esa vez técnicamente no era la primera vez que conocía a Regina «Supongo que le gane. Quiero decir, no dije que venia a visitar, pero dije que estaba en el Estado de al lado. Probablemente te llegue en una semana o algo. Estaba en Boston con August, recuerdas a August cierto?»
«Por supuesto, como esta?»
«Aun no ha podido patear mi trasero»
Una sonrisa aparecía en los labios de Regina lo cual causo una sonrisa también en los labios de Emma. Regina tomo un paso mas cerca, su mano extendida «Soldado Swan, es un gran placer conocerte. Soy Regina Mills»
Emma río y tomo la mano de Regina, consciente de lo suave que se sentía su mano contra su palma callosa «Emma. Bueno es técnicamente Cabo ahora, pero me gusta Emma»
Continuaron estrechándose las manos, sus palmas subiendo y bajando mientras continuaban mirándose. a los ojos.
Emma había estado muy enfadada por el insulto y el despido abrupto de Regina en la cafetería como para apreciar de verdad a la mujer apartando el hecho de que era una bruja. Ese punto no paso desapercibido para Emma después de haber estado en el extremo receptor, y tal vez Emma era un poco ingenua de creer que la mujer era una santa, diablos Regina le había advertido mas de una vez, pero mientras Emma seguía mirándola descaradamente, todas las historias y cartas que han sido una seguridad para Emma por los últimos tres años chocaron contra ella mientras la escritora estaba parada en frente de ella. Esta era la mujer que lee Ulises por diversión: Ella es la mujer que nunca se pierde una Navidad o un Cumpleaños desde que Emma comenzó a escribirle. Allí estaba la cicatriz en su labio que Regina había obtenido de un particular caballo salvaje. Sus ojos, anteriormente fríos, ahora brillando con una intensidad que Emma apostaría que brillaban así a cada mención de su hijo. Henry. Donde estaba el chico?
«Mami!» Una pequeña voz gritó desde el interior de la casa, forzando a las dos mujeres a romper su contacto «Ma-aami! Ya acá-bee!»
Emma no pudo evitar mirar hacia la puerta entreabierta «Es es-?»
«Si» Confirmo Regina. Luego de un segundo, hizo un gesto hacia la puerta «Quieres entrar?»
Emma asintió ansiosa pero dudosa «Estas segura? No quisiera imponerlo»
«Emma» Eso fue todo lo que dijo Regina mientras tomaba a Emma por la muñeca y la introducía en la mansión, y Emma juro que escuchar a Regina decir su nombre era una de las mejores cosas que ha escuchado.
…...
Dios Santo, él era mas pequeño de lo que Emma había imaginado, y su cabello era salvaje y ya Emma podía ver los intentos de Regina por peinarselos. Henry arrodillado en una silla en la isla de la cocina, presionando dulces de colores en unas galletas con forma de dinosaurios, marcando sus ojos. Emma sonrío cuando vio al niño meterse un dulce a la boca, para luego sacarlo y preguntarle a Regina si podía comerlo.
«Solo uno» Le permitió Regina, haciendo que la presencia de Emma en la cocina fuese mas notable guiándola hacia la habitación «Henry, quisiera que conocieras a alguien»
El niño miro hacia arriba inmediatamente, el dulce en su boca mientras limpiaba sus manos en su mini delantal antes de saludarla «Hola. Estoy haciendo galletas»
Emma sonrío y asintió impresionada «Debiste de ser un buen chico para que pudieses hacer galletas»
«Estoy practica para mi cumpleaños» Explico Henry volviendo a decorar las galletas.
«Practicando» Le corrigió Regina tiernamente. Cuando el repitió la oración con la palabra correcta, Regina lo beso en la frente y le hizo una seña a Emma para que se acercara.
«Henry, recuerdas a nuestra amiga especial?»
«Emma» Henry respondió obviamente, esparciendo un montón de chispas de colores sobre el desafortunado dinosaurio.
El corazón de Emma se hincho solo de escucharlo decir su nombre. Sí ella estuvo mareada cuando Regina lo dijo, el sentimiento que tuvo cuando Henry lo dijo hacia que su voz se atascara en su garganta. Ella lo ha visto crecer a través de los dibujos, viendo su progreso desde insignificantes rayones hasta dibujos completos de su día. en el parque. Ella leyó sobre su primera palabra, sus primeros pasos, la primera vez que durmió solo, pero escucharlo decir su nombre por primera vez era completamente diferente.
«Cierto, Emma» Regina la miro «Puedes decirle hola a Emma otra vez por favor?»
Henry miró a su madre confundido antes de volver a mirar a la rubia desconocida en su cocina. Los engranajes de su cabeza cambiaron rápidamente porque cómicamente abrió su boca y salto de la silla hacia los brazos de Emma «Emma!»
«Hola» Dijo, antes de apenas coger a Henry y calmando la mirada de preocupación de Regina cuando Henry saltó. Ella sucumbió cuando Henry envolvió sus brazos alrededor de su cuello y la apretó. Todo lo que Emma pudo hacer fue devolverle el abrazo y disfrutar del cálido y entusiasmado chico «Hola Henry»
El se separo y tomo a Emma de las mejillas con sus manitas pegajosas «Estas aquí por mi cumpleaños?»
Emma quería golpearse a si misma sí no estuviese sosteniendo a un niño de dos años. Ella casi olvidó que el cumpleaños del chico se aproximaba. Miró hacia Regina y cuando la morena no le dijo que no, Emma asintió «Si, chico»
Él sonrío y se inclino hacia la isla, señalándole su necesidad de volver a decorar. Emma casi pierde el agarre del chico por su inesperada maniobra «Calma Daredevil»
El le sonrío mostrando sus dientes antes de dirigirse a Regina «Mami, Emma puede ayudar también?»
«Ya casi acabas cariño» Dijo Regina mientras él terminaba con el ultimo dinosaurio «Podemos probar tus dulces después de la cena, y después de tu siesta»
«Pero Emma esta aquí» Él miro a la rubia con los mas grandes ojos de cachorro que ella había visto. Regina debió de haber sentido su debilidad ya que le giro el rostro a Henry para que la mirara, tocando su nariz con un dedo «Siesta primero Henry»
El niño continuo con haciendo pucheros pero se coloco en posición para bajar de la silla. Se saco su delantal y se lo dio a Regina para que lo colgara en el gancho donde estaba su propio delantal.
Él salio corriendo de la habitacion, ignorando los llamados de su madre diciéndole que no corriera dejando a Regina y a Emma en la desordenada cocina.
Se miraron, ambas sonrojándose por el contacto antes de que Regina tomara la bandeja con las galletas y las colocara aparte.
«Tenias razón» Emma rompió el silencio «Es lindo»
Regina sonrío orgullosa por el cumplido «Para mi propio perjuicio, he caído presa de esos ojos una o dos veces»
«Tu? Regina Mills?» Emma fingió estar sorprendida mientras ayudaba a guardar los dulces «No habrá esperanza para la humanidad si Henry sigue así»
El llamado de Henry las interrumpió de nuevo, y prometiendo que volvería, Regina dejo a Emma sola en la cocina.
…...
«Pero no quiero tomar una siesta, mami» Henry se frotaba sus ojos, ya en su cama mientras sucumbía a un gran bostezo y aun así siguió hablando «Quiero jugar con Emma»
Ella cubrió su boca por el y luego removió sus manos, manteniéndolo firme en la cama. Henry usualmente era educado con alguien cuando lo conocía, él era el hijo de la Alcaldesa después de todo, pero Regina estaba un poco sorprendida de lo rápido. que él aceptó a Emma en su vida luego de haber escuchado solo historias de ella. Ella estaba agradecida de que Emma pudiera estar con el. Se inclino y beso su frente y le dijo «Podrás jugar con ella cuando despiertes»
«Estoy despierto ahora» El razono cansadamente.
Ella sonrío para si y comenzó a tararear la canción que su padre solía cantarle a ella. Pronto su respiración se acompasó y Henry se durmió. Levantándose, dejo la habitación dejando la puerta entreabierta mientras continuaba su camino hacia donde estaba Emma Swan.
Cuando Regina despertó esta mañana, su lista de quehaceres incluían confirmar la comida en Granny's para la fiesta de Henry, recoger la ropa de la tintorería, y cocinar con Henry. Encontrar a Emma en su puerta había sido una sorpresa, aunque, sí Regina era sincera con ella misma, una muy agradable. Sidney ha estado molestando a Regina para que le diese información sobre su correspondiente militar para su pieza de interés humano, pero Regina no tenia deseos de hacerlo. Tal vez antes hubiese permitido para crearse una imagen en el pueblo, pero ahora, Emma era su amiga. Esa palabra aun le costaba, pero sabia que era verdad.
Ella siempre se había preguntado como se veía su correspondiente, pero mirándola ahora, se veía mayor de veinte años, y Regina podía imaginar el porque, su mente no le había hecho justicia a Emma. La rubia era muy bonita, incluso cuando estaba estupefacta. o llena de ira – Oh Dios Santo, ella confisco el auto de Emma- Regina casi queda muerta cuando se dio cuenta pero continuo caminando hacia la cocina. Ella de repente se detuvo allí. para ver que Emma había limpiado la isla. Los dulces estaban devueltos en sus bolsas respectivas, y el rastro de chispas de colores había desaparecido dejando su mesón impecable.
«Lo siento» Emma miro hacia arriba del fregador donde dejo la toalla de la cocina «Supuse que podría salvarte del desorden. Además, el habito de limpiar, sabes?»
«No deberías de haberlo hecho» Regina se aclaro la garganta, sus mejillas sonrojándose con el pensamiento de sus acciones con la rubia hace algunas horas «Yo debería de ser la que se disculpe. Mis acciones sobre ti y tu llegada no fueron apropiadas. Le diré al sheriff que remueva la abrazadera de tu auto»
Emma se giró así que su espalda estaba pegada hacia el fregador y sonrío «Sera una historia divertida mas tarde. Si me presenté sin ser invitada así que no es enteramente tu culpa»
Regina le devolvió la sonrisa y inclino la cabeza hacia un lado «Que te parece un vaso de la mejor cidra de manzana que hayas probado?»
…...
«Aun no es legal» Regina se abstuvo de darle el vaso a Emma cuando se dio cuenta mientras sus manos se rozaban para el intercambio.
«Dentro de unos meses» Emma dijo. Cuando Regina rechazaba soltar su agarre, Emma se río «Puedo morir por este país, pero que Dios no lo quiera, que beba en el?»
Regina reflexiono sobre sus palabras, un poco enervada por las consecuencias del trabajo de Emma antes de concederlo «Solo uno»
«Lo hiciste con las manzanas de tu árbol?» Preguntó Emma tomando un trago de la cidra, asintiendo apresiativamente al sabor.
«Si» Regina se sentó en el asiento opuesto a Emma en su estudio y bebió de su propio vaso «El árbol esta plantado justo afuera de la Alcaldía»
El silencio las acompaño mientras que parecía que se estudiaban mutuamente sus facciones. Cuando sus ojos se encontraron, Emma dejo salir un risa por haber sido descubierta pero tomo un sorbo mas grande de su vaso y se inclino hacia atrás en el sofá «Eres diferente a como te había imaginado»
Regina levanto una ceja «Que tipo de diferente?»
«El tipo de diferente que muestra las diferencias solo a ciertas personas»
«Bueno» Regina comenzó cruzando sus piernas «Eso es lo que significa ser un político»
«No dije que fuese malo. Es solo, es solo que es bueno ponerle una cara al nombre»
«Lo admito, te imaginaba mas...»
«Robusta?» Emma le dijo, sonriendo al sonrojo de Regina «Sí me imaginabas haciendo flexiones por horas y escupiendo tabaco, entonces si, esa soy yo, excepto por lo del tabaco»
«Supongo que estamos llenas de sorpresas» Regina brindo con su vaso a lo cual Emma regreso el gesto. Una vez que bajó su vaso, Regina miraba intensamente a la joven mujer en frente de ella, su voz mas suave de lo que Emma había escuchado «Como estas?»
Emma se pasó una mano por su cabello y dejo salir un risa seca «Bien. Realmente estoy- es bueno estar de vuelta»
Regina asintió, aceptando la respuesta por un tiempo «Por cuanto tiempo estarás aquí?»
«Un mes»
«Eso es todo?» Regina pregunto desconcertada «Estuviste fuera por un año»
«Si» Emma dejo salir otra risa seca «Parte del trabajo»
«Vas a volver a Irak?» Pregunto Regina, las lineas de su cara marcándose con preocupación.
Emma se encogió de hombros «Iré a donde me digan»
«Y estas bien con eso?»
Emma casi quiso decir que no tenia otra opción, pero si la tenia, y al final del día., usar su uniforme, representando a todo un país, significaba algo, valía la pena. Ella asintió. «Si, si lo estoy»
Regina se tomo un momento para absorber las palabras de Emma antes de asentir casi imperceptiblemente.
«Que?» Emma pregunto viendo su acción.
«Tal vez nuestro primer encuentro no haya ido exactamente como lo habíamos imaginado, pero estaba en lo cierto en un aspecto»
«Cual?»
«Le cuento a Henry sobre ti, y le digo que estas lejos porque eres muy valiente combatiendo dragones como los caballeros blancos en sus libros» Explico Regina.
«No soy un caballero» Emma se encogió.
«Para el lo eres. Y tu eres muy valiente»
…...
Regina y Emma hablaron la mayor parte de una hora como sí fuesen viejas amigas poniéndose al día. antes de que los suaves pasos de Henry bajando las escaleras se escucharan en el estudio. Regina le había preguntado a Emma por sus planes en el mes, y cuando la rubia estuvo sin palabras desde que técnicamente August la había sacado de su departamento, Regina se encontró ofreciéndose a darle un tour a por el pueblo por el resto de la semana antes de la fiesta. Emma luego de decirle sus preocupaciones sobre imponerle su presencia en la familia, pronto concedida y eventualmente, se encontró sentada en el salón luego de una muy buena comida casera, Henry estaba en el suelo a sus pies mientras Regina había salido del salón para atender una llamada del trabajo.
Emma veía a Henry jugar unas figuras de un caballo y un caballero antes de levantarse de repente y caminar hacia la entrada donde anteriormente había dejado su bolso. Se arrodillo y con mucho cuidado sacó las cartas y los dibujos que había acumulado, separando los dibujos específicamente antes de regresar hacia donde estaba Henry «Quieres ver algo?»
«Si!» Henry abandono sus juguetes y se sentó en el regazo de Emma. Ella envolvió un brazo alrededor de el mientras se sentaba con las piernas cruzadas en el suelo y sostenía los dibujos delante de ellos.
«Recuerdas hacerme dibujos?»
«Si!» Henry río apuntando hacia el mas reciente de él y Regina y un perro en el parque «Ese es Pongo»
«Tengo todos los dibujos que me has hecho» Emma fue pasándolos uno por uno, el niño no creía que el hubiese dibujado un montón de rayas, pero Emma insistió que era un tornado arcoiris. Cuando llegaron al dibujo de la granja, Henry le contó la historia, a lo que Emma asentía y se entusiasmaba por los hechos de como Henry había agarrado a un gran cerdo y quería traerlo a casa pero su mami era "lergica"
«En serio?» Regina dijo desde el pasillo. Juzgando por su relajada posición contra el marco de la puerta, ella estaba allí. desde hace un rato.
«Si!» Henry dijo, levantándose del regazo de Emma y saltando hacia arriba y hacia abajo con su alegría «Hacías achu! Achu! Achu!»
Ambas mujeres rieron antes de que Regina finalmente sacudiese la cabeza y se agachara a su nivel «Es tiempo de decirle buenas noches a Emma»
Henry corrió hacia Emma quien estaba levantándose, chocando sobre sus piernas por un abrazo «Buenas noches Emma. Vienes también?»
Esta vez Emma recibió la mirada de cachorro con mucha fuerza y Emma puso una también para Regina para que aceptara o la salvara. Regina giro sus ojos juguetonamente antes de aceptar «Muy bien»
Emma coloco los dibujos en la mesita antes de levantar a Henry en sus brazos y seguir a Regina hacia las escaleras y hacia el cuarto del niño. La pintura azul marino era relajante, y el brillo en la obscuridad con las estrellas y planetas reflejados en el techo era un buen toque del sistema solar que colgaba del techo. No había ninguna duda de que Regina intentaba implantar interés en su hijo por la ciencia.
Cuando Emma bajó a Henry, madre e hijo fueron haciendo su rutina nocturna preparándolo en su pijama y cepillando sus dientes. Emma se quedó en el espacio entre la habitación y el pasillo antes de que encontrara algo en la habitación que era mucho mas interesante. Habían fotos por toda la habitación desde las paredes hasta el closet. La foto en su mesita de noche era una de Regina y Henry, y por como se veía el chico era algo reciente, mientras que la madre lo abrazaba por detrás. Continuo mirando, caminando hacia la pared opuesta a la cama cuando sus ojos encontraron una foto del primer cumpleaños de Henry, aferrado a su madre. Emma río cuando recordó el incidente del payaso, pero su risa se corto cuando vio un pequeño portarretrato que contenía solo una esquina de un papel. Era el dibujo que Emma había intentado hacer de Henry soplando las velas. Las mariposas en su estomago habían regresado, pero no era por nervios o ansiedad. Era un buen aleteo. Como si las mariposas estuviesen encerradas por mucho tiempo y luego volaran libres. Su corazón latía rápidamente mientras una sonrisa se apoderaba de su cara.
«Emma?» Regina la llamo mientras se sentaba en la cama de Henry.
Emma se giró para ver a los dos morenos esperando por ella mientras se disculpaba y caminaba hacia la cama, metiendo sus manos en los bolsillos sin saber que hacer. Henry abrió un gran libro que el titulo era "Once Upon A Time" antes de escoger una historia y mirar expectante a su madre y a Emma.
Emma asintió comprendiendo y se movió hacia el otro lado de la cama efectivamente creando un sándwich de Henry.
"Erase una vez en el Bosque Encantado, vivían una Reina y un Caballero..."
…...
«Perdón por mantenerte despierta tan tarde» Emma dijo mientras cerraban la puerta de la habitación de Henry que se había quedado dormido «Y por tocar tu puerta esta mañana. Y por invitarme yo sola a tu casa»
Regina sacudió la cabeza sin aceptar las disculpas antes de jadear de repente «Oh Dios, me olvide de tu auto»
«Esta bien, todo esta cerca caminando. La mesera de la cafetería dijo que su abuela tenia una posada, así que me iré hacia allá»
«Vaya haciendo amigos tan rápido.» Regina bromeo.
«Me conoces, la soldado huérfana con una soleada disposición»
«Especialmente sí eres capaz de atravesar a la dura Alcaldesa"
«Hay un "asombroso" allí. en alguna parte»
Regina río, un sonido que Emma guardaría en el lugar mas escondido de su mente cuando las misiones se vieran tristes.
«Puedes quedarte» Ofreció Regina tranquilamente «No quisiera que te perdieras en mi pueblo»
Emma descubrió que no podía expresar la gratitud hacia la generosidad de Regina, algo que le ha mostrado de vez en cuando, asintió con la cabeza y removió su chaqueta, siguiendo a la morena hacia su estudio.
