Primero que nada quiero disculparme por el gran retraso :( el trabajo me tiene súper ocupada y agotada y apartando eso mi computadora se dañó :'( muchas gracias siempre por sus comentarios y a los nuevos seguidores de esta historia :D voy a tratar de actualizar cada semana siempre que me lo permita el trabajo pero no quiero que piensen que voy a abandonar esta historia porque no lo haré :P ya sin mas que agregar los dejo disfrutar de este capitulo que es uno de mis favoritos xD

...

Emma mantuvo los ojos bien abiertos mientras se sentaba en el asiento de co-piloto del jeep camuflado, un vehículo de diseño similar estaba delante de ellos ya que los equipos hicieron su patrulla alrededor de la tierra. Polvo siendo recogido bajo los neumáticos del jeep cuando el sol brillaba en la carretera, los arbustos secos con la única compañía de la solitaria carretera.

La radio sonó, y Emma lo cogió a tiempo para oír la voz de August a través de la linea. «Todo está tranquilo. Avancemos por otro cuarto de milla y luego nos vamos. Cambio»

«Entendido, cambio» Emma recolocó el dispositivo y miró a Neal que parecía que quería resoplar en burla.

«Siempre es tranquilo» Emma llenó los pensamientos del hombre.

«¿Vas a llamarlo y decirle que demos la vuelta ahora?»

Emma negó con la cabeza «Déjalo que tenga su diversión, así podrías seguir mirando la fotografía de Tamara»

Neal puso los ojos en blanco, pero no negó su afirmación mientras continuaba siguiendo el camino de tierra.

Emma se había acostumbrado a hacer la patrulla en calma. De vez en cuando se ven civiles al lado de la carretera, algunos maldiciendo su presencia allí con gestos obscenos, pero que habían sido el alcance de sus altercados. Sus días eran largos, pero cuando ella estaba de patrulla, y regresaba al campamento no tan cansada como por lo general sería, llegó a pasar mas tiempo en leer las cartas de Regina o escribir la suya. Regina acababa de regresar de Nueva York y había enviado a Emma un llavero con un cisne grabado en él. El gesto hizo que la rubia sonriera acariciando su collar con las placas de identificación en donde había colgado el llavero «Lo vi y pensé en ti» había escrito Regina. A la rubia le costaba reprimir su sonrisa después de leer esa linea.

«Muy bien chicos» La voz de August sonó a través del radio «Volvamos a la...»

La linea se cortó cuando el jeep de August se salió de la carretera, vidrios y metal volando mientras algún cohete lejano golpeaba la tierra solo a diez pasos al lado del jeep. El jeep dio la vuelta una vez, dos veces, cristales rotos con cada vuelta antes de que se estableciera como un montón de fuego a su lado.

«¡Maldición!» Gritó Neal, poniendo su jeep en reversa mientas que otro cohete explotaba cerca de el jeep.

El rostro de Emma se calentó inmediatamente por el calor y el fuego que se creó. Ella se protegió los ojos y se preparó para otro ataque, mirando con los ojos abiertos los dos cráteres en la tierra que habría sido su tumba. Después de quince segundos de calma. Neal puso la marcha de nuevo hasta llegar al jeep dañado. Las puertas laterales casi fueron arrancadas de sus encajes, ya que colgaban en el aire. Emma pudo ver al conductor cuando se desplomó sobre el volante y se deslizó hasta el asiento del co-piloto, inconsciente. Lo único que lo mantenía erguido era el cinturón de seguridad, pero el ataque había hecho su lado vulnerable. Tenían que llegar a ellos rápidamente.

Entonces las balas comenzaron a sonar. Emma no tuvo tiempo para procesar antes de que su instinto se hiciese cargo. Se volvió rápidamente en su asiento, mirando a los hombres detrás de ella «Cúbranse»

Ellos asintieron, y de uno en uno se deslizaron fuera del jeep, levantando sus rifles y comenzando a disparar en la dirección de donde provenían las balas. Emma fijó su vista en los arbustos que se movían, sin duda, el camuflaje de sus atacantes, ya que a juzgar por la distancia de los cohetes, algunos estaban escondidos en las montañas.

El sonido de metal contra metal mientras que las balas intentaban atravesar la armadura de los jeeps. El calor del fuego del coche delante de ellos. Los gemidos de los heridos y los gritos de los atacantes. Todo eso desapareció cuando Emma vio a August, debajo del peso del jeep.

«Hombre caído!» Emma gritó, casi sin procesar el hecho de que ella estaba evitando por poco una lluvia de balas mientras corría hacia August quien aun tenia que moverse. Fue solo gracias a su posición detrás del vehículo en llamas que estaba protegido contra la lluvia de balas, pero eso no hizo mas que mantenerlo paralizado ya que su pierna quedó atrapada entre el techo del jeep y el suelo polvoriento del desierto.

Manteniéndose cerca del suelo, rápidamente comprobó sus signos vitales, respirando pesadamente cuando el pulso bajo su dedo era demasiado débil. Los cortes en su rostro tenían incrustados pedazos de vidrio, y el ángulo de su cuerpo le dijo a Emma que debió de haber sido lanzado desde el coche en el impacto. Dios Santo había mucha sangre. Los ojos del hombre se abrieron solo un poco mientras tosía, una corriente roja escapaba de sus labios. Fue entonces cuando Emma finalmente se dio cuenta de que no solo su pierna estaba cubierta bajo el techo del auto, resultando en un ángulo extraño por el impacto, también había una mancha roja oscura bajo su costilla izquierda que crecía por momentos. Ella presionó alrededor de la herida suavemente y maldijo en voz baja cuando sintió la punta afilada de una gran bala de metralla.

«Vamos August» Gruñó Emma y dio un tirón fuerte para liberar su pierna.

Su grito resonó en su cabeza.

«Emma, túmbate de nuevo!» Escuchó el grito de Neal, pero su único pensamiento era conseguir sacar a August de allí. Su pierna estaba casi fuera, y ella sabia que le dolería para poder sacarla, pero no tenia otra opción. Tenia que salvarlo. No lo dejaría allí.

Colocando sus manos bajo sus brazos, Emma se puso de pie y tiró, ignorando cada ruido excepto el grito de angustia de su amigo, su hermano, mientras lo sacaba. La presión liberada la hizo caer de nuevo cuando el peso de August se escapó del jeep, colapsando de nuevo en el fuego abierto en el que el vehículo lo estaba protegiendo.

Un segundo Emma lo había visto a él llegar, para tomar su mano, su hombro, cualquier cosa, para tirarlo hacia ella y un segundo después había una bala en su cabeza.

Sus oídos sonaban, y el tiempo se desaceleró. Abrió la boca, pero el grito que quería escapar nunca salió mientras observaba a August sin vida.

«No!» Ella sacudió lejos a la persona que tiene a la espalda «No!»

«Emma. Emma, despierta»

Emma se sentó bruscamente, lanzándose hacia el lado opuesto de la cama y apretándose contra la ventana, con las manos arriba en defensiva. Su mente daba vueltas. Los gritos de August seguían sonando en su cabeza. En su mente quedó grabada la imagen del cadáver de August.

«Emma» La voz que la había despertado era relajante, y le tomó a Emma medio segundo para darse cuenta de que era Regina, los ojos muy abiertos por la preocupación mientras estaba de pie en el lado opuesto de la habitación al lado de la cama, con las manos hacia arriba con cuidado «Estas bien?»

Emma asintió antes de tomar varias respiraciones profundas, los ojos escaneando la habitación para confirmar que ya no estaba luchando. Ella estaba en casa. Ella estaba en la casa de Regina. En su habitación de invitados, August estaba vivo y a salvo. Volvió a inhalar y luego asintió con mas atención «Si»

Regina sacudió su cabeza en comprensión «Pesadilla?»

«Si» Emma finalmente se retiro de la ventana y se coloco en la cabecera de la cama.

«Las tienes a menudo?» Regina preguntó vacilante, sentándose en el borde de la cama.

«A veces» Emma se encogió un poco de hombros «No quise despertarte»

«La maternidad me ha convertido en una persona con sueño ligero» Admitió Regina.

Emma dio una sonrisa a medias, inclinando su cabeza hacia atrás y cerrando los ojos, contando hacia atrás desde diez mientras poco a poco los sonidos en su mente se desvanecían. Cuando volvió a abrirlos, vio que Regina seguía observándola, sus facciones mostraban preocupación. A pesar del brillo naranja que se podía entrever a través de las cortinas, Regina se estremeció en la habitación apenas usada se frotó las palmas de las manos hacia arriba y hacia abajo por los brazos. Los escalofríos se veían en su piel, y Emma se sentía mal de nuevo por despertar a la mujer que ya había extendido su generosidad mucho mas de lo necesario.

«Estas bien?» Preguntó de nuevo Regina, su pregunta mezclada con otras numerosas inquietudes aun así Emma lo escuchó fuerte y claro.

No expresar lo que se siente es clave para su trabajo. Un soldado lucha mejor cuando las emociones no se interponen en el camino, Emma lo sabia. Diablos, lo supo a través de los mas difíciles hogares de acogida en las que había estado. Pero ella sabia las consecuencias de la misma, con las historias de horror de las que se sufre de trastorno de estrés pos-traumático, de romperse bajo el peso de la presión. Yo no, pensó Emma. Esa no sería ella. Así que seria honesta y negó con la cabeza, apretando las sabanas con los puños «No pude salvar a August» admitió en voz baja.

Un breve momento de confusión nubló las facciones de Regina antes de que su boca se abriera en una pequeña "o" comprendiendo lo que decía.

«Lo he expuesto y lo mataron» Continuó la rubia, tenía los puños cerrados en su regazo mientras se los frotaba el uno con el otro como si estuviesen manchados de sangre «Yo también pude haber puesto la pistola contra su cabeza»

«Emma» Dijo Regina arrastrando las palabras con cuidado, pasándose rápidamente hasta la cabecera de la cama. Una mano cálida descendió suavemente sobre el antebrazo de Emma aunque no cesó la tensión acumulada de la rubia «Tu salvaste su vida. Tu fuiste por él, y el tuvo la atención médica necesaria»

Emma rió secamente «Así puede vivir el resto de su vida, ya sea en una silla de ruedas o cojeando de una prótesis?»

«Porque así puede vivir» Regina pasó la palma de la mano mas abajo del antebrazo de Emma hasta que llegó a las manos crispadas extrayendo cuidadosamente una mano de la otra. Con relajantes círculos frotando en el dorso de la mano, Emma dejó que la tensión abandonara su cuerpo, escapando justo en donde Regina la tocaba «Parece satisfecho por el giro de los acontecimientos?»

Emma se encogió de hombros, finalmente, levantando los ojos para hacer contacto visual con la morena «Él dice que está bien, pero vi las botellas de cerveza. Es duro para él»

«Es lo normal. Ha sufrido un evento que altera la vida» Le recordó Regina apretando un poco su mano «Su vida a cambiado drásticamente, pero aun así se puede seguir viviendo. Entiendo la culpa que debes de sentir, pero tú no fuiste la que dañó su pierna. Tú fuiste la única que lo trajo a casa»

Emma se quedó callada por un momento, repasando los acontecimientos en su mente donde el resultado final era que August no estaba acostado en una cama de hospital luchando por su vida. No importa lo mucho que lo intentara, incluso en las mejores circunstancias hubo un final desagradable. Emma lo sabia cuando se enlistó. Ella conocía los riesgos y estaba dispuesta a enfrentarlos. Ella suspiró, pasando su mano libre por el pelo «Pudo haber sido peor», supuso.

«Y pudo haber sido mejor. Pero tus acciones eran honorables y desinteresadas. Nunca olvides eso, soldado»

Emma sonrió, la culpa y la tensión abandonando su cuerpo por ahora, antes de sacar su brazo del agarre de Regina y apretara su mano en agradecimiento «No lo haré»

Regina dio una pequeña sonrisa que la rubia le devolvió tímidamente «Te sientes mejor?»

Emma asintió «Es bueno hablar con alguien. Sin duda mas rápido que el correo»

«Mas agradable a la vista también», dijo Regina antes de que pudiese procesar plenamente sus palabras. Fue solo cuando Emma levantó la ceja intrigada que hizo que Regina se ruborizara y balbuceara en aclaración, algo que Emma encontró absolutamente adorable. Sin duda, la alcaldesa nunca antes se había quedado sin palabras. «Quiero decir, hablar con una persona real es mas atractivo que unas palabras en una página»

Emma se rió y se relajó de nuevo en la cama «Estoy segura de que eso era lo que querías decir»

Regina puso los ojos en blanco, mirando suavemente a la rubia en la cama antes de que su mirada se concentrara en el llavero que colgaba en la cadena junto con las placas de identificación «Te lo quedaste» Observó Regina, inclinándose para tocar el llavero en forma de cisne que estaba parcialmente escondido detrás de las placas.

Emma miró hacia donde Regina estaba tocando y en un reflejo presionó sus propios dedos en su collar, tocando los de Regina en el proceso. La morena no hizo ningún intento de mover su mano y en lugar de eso, su pulgar rozó el grabado.

«Si» Dijo Emma, levantando la cadena entre ellas, así las dos podían examinar el llavero de cerca «Por que no habría de hacerlo?»

«No esperaba que lo llevaras contigo» Regina movió sus dedos a una de las dos placas de identificación, entrecerrando los ojos mirando la pieza de metal. «Siempre me pregunté que significaba esto»

«Son placas de identificación» explicó Emma sacando el que Regina estaba tocando para que pudiese verlo mejor en el reflejo del sol de la mañana. Ella tocó cada linea en relieve y habló «Mi nombre. Número de seguro social. Y el tipo de sangre. Hay dos placas para que una se pueda quedar con el cuerpo en caso de...»

«En caso de que su cuerpo no pueda ser recuperado inmediatamente» Los ojos de Regina se volvieron oscuros, encontró la mirada de Emma, a lo que la rubia asintió.

Regina negó con la cabeza «La placa que se llevan, a quien se le notifica en caso de una fatalidad?»

«Por lo general, a la pareja, pero también a el pariente mas cercano o el contacto de emergencia»

«A quien le notifican si te pasa algo?» Aclaró Regina.

Emma se mordió el interior de la mejilla, rodando un hombro con indiferencia «No lo se, realmente no he puesto a nadie»

«Por que no?» Preguntó Regina alarmada.

«Casa de acogida a casa de acogida a el campamento, recuerdas?» Dijo Emma con una sonrisa tensa «Nadie a quien contactar. Estoy bajo la custodia del estado»

Regina abrió la boca, pero tan pronto como el mas pequeño sonido iba a salir tanto Emma como Regina voltearon la cabeza al oír el despertador de Regina a todo volumen en su habitación.

Emma fingió que se estiraba y miró a Regina deliberadamente «Bien buenos días, Regina»

Regina se rió y se levantó «Voy a apagarlo y dejar que vuelvas a la cama»

Su declaración fue inútil para Emma que ya estaba levantada y acomodaba la manta para cubrir la cama, metiendo los extremos debajo del colchón hasta que estuviese tensa «Me levanto con el sol. Tenia la esperanza de ir a correr»

«Por supuesto» dijo Regina de pie junto a la pared, impresionada por la habilidad impecable de la rubia de hacer la cama. En cuanto a la rubia, se podría cuestionar su disciplina ya que su carácter alegre y jovial era su característica mas llamativa, pero el habito y el deber estaba integrado en su sangre y aparecía incluso en los momentos mas extraños.

Emma sonrió cuando Regina se sonrojó mirando su atuendo, finalmente dándose cuenta de que su camisón azul era mas revelador de lo que había esperado. Su prisa en ir a ver a su invitada había sido reemplazada por la modestia. Suprimiendo una risa. Emma se levantó orgullosa en su propia camiseta y ropa interior haciendo el intento de que Regina se sintiera lo mas cómoda posible. Regina salió de la habitación, y pronto la casa se quedó en calma de la alarma a todo volumen, y Regina regresó a la habitación de Emma vistiendo una bata amarrada fuertemente a su cintura.

«Me temo que hoy no podré darte ese tour que te prometí. Tengo un par de reuniones que no podía reprogramar»

«Esta bien. Iré a explorar el pueblo» Emma caminó hasta la pared de fondo, donde estaba su bolso y se inclinó para coger un par de pantalones antes de detenerse «Mis zapatos están en mi otro bolso en el auto»

«Claro» Recordó Regina «Voy a llamar al sheriff»

...

La carrera de Emma había quedado suspendida, así que en vez de eso, optó por hacer flexiones en el suelo de su habitación, mientras que Regina se duchaba. Fue justo después de su primera ronda de cincuenta cuando el peso repentino de un pequeño niño saltando en su espalda mientras ella bajaba interrumpió su ejercicio.

«Buenos días, Emma» Henry envolvió sus brazos alrededor de su cuello mientras se sentaba a horcajadas sobre la espalda, al estilo koala.

La rubia sonrió mientras el niño se acurrucaba entre sus omóplatos, su voz aun con sueño y su dragón de peluche entre sus dedos colgándolo delante del rostro de Emma. Ella continuo su ejercicio, deliberadamente empujando su cuerpo para despertar al niño que se río y se aferro con mas fuerza «Hola, hombrecito»

«Eres un caballito» Henry se sentó, usando la camiseta de Emma como las riendas mientras se balanceaba hacia adelante y hacia atrás en su espalda.

«Un caballo?» Emma se colocó en cuatro patas y se arrastró por la habitación. Ella relinchó ruidosamente y se coloco de rodillas, envolviendo sus brazos alrededor de su espalda para mantener a Henry estable.

«Emma» Se echó a reír alegremente y se aferro con mas fuerza a su cuello «Me caigo!»

«Agárrate fuerte!» Ella se coloco de nuevo en cuatro patas y se arrastro rápidamente por la habitación.

El dragón en las manos de Henry se deslizó de sus dedos, pero Emma se movió rápidamente para cogerlo, al mismo tiempo que lo deslizaba fuera de su espalda y lo atrapa debajo de sus brazos y como un cohete lo envía a la cama. Su risa era contagiosa, una risa mas alta se escuchó cuando Emma encontró una zona especialmente susceptible debajo de su costilla derecha. Ella bajó la voz a un profundo rugido mientras usaba el dragón de Henry para hacerle cosquillas en el cuello «Te voy a comer!»

«Ayúdame, mamá!» Henry se quedó sin aliento con la risa cuando vio a Regina de pie en la puerta con una sonrisa adornando sus labios.

Emma se enderezó casi de inmediato cuando se dio cuenta de que Regina estaba de pie en el marco de la puerta «Hola» Señaló el dragón y se encogió de hombros «Debe de ser carnívoro»

Los ojos de Regina brillaron con alegría mientras sus labios se levantaron en una sonrisa cuando Henry puso mala cara a los adultos que hablaban y procedió a agarrar la mano libre de Emma y moverla de nuevo a sus costillas tratando de convencer a la rubia en hacerle cosquillas de nuevo.

«Puedo verlo» dijo divertida Regina cuando Emma se dio cuenta de la táctica de Henry y permitió que sus dedos rozaran la zona de sus cosquillas. Con una sonrisa Regina se apartó de la puerta y dijo por encima del hombro «Tiene muchas cosquillas por la clavícula»

«Mamá!» Henry la reprendió, pero fue cortada inmediatamente cuando Emma se concentró en su cuello.

...

Emma cerró de golpe la puerta de su coche, el vehículo aun seguía con la abrazadera, mientras se colocaba el bolso en su hombro. Después de dejar a Henry en la guardería, Regina había llamado al sheriff solo para ser redirigido a un mensaje de voz diciendo que estaba de patrulla. Eso dejó a la pareja caminar de vuelta a la torre del reloj para que Emma recuperara sus pertenencias «Así que en la cafetería por allí tienen alojamiento, verdad?»

Regina se colocó su chaqueta alrededor de ella para protegerse de la ligera brisa mientras Emma y ella cruzaban la calle «Tonterías, te quedaras conmigo»

Emma levantó una ceja e hizo poco para reprimir su sonrisa «En serio?»

«Es lo menos que puedo hacer» Regina señaló detrás de ellas al auto de Emma cuando cruzaban la calle «Además, te dejaré varada por el día»

La rubia se rió y se ajustó el bolso «Te esta matando que te sorprendí totalmente y no eres tan hospitalaria como lo harías normalmente, cierto?»

Regina la fulminó con la mirada, reforzando la risa de Emma «Tienes mi numero, cierto?»

«Si»

«Y la dirección del ayuntamiento?»

«Si»

«Sabes el camino de regreso a la mansión?» Regina se detuvo cuando Emma se mordió el labio con descaro tratando de suprimir una nueva ola de risas «Que?»

«No puedo esperar hasta que Henry empiece a salir» Explico Emma «Si me estas atosigando, solo puedo imaginar la pobre alma que el niño traerá a casa»

«Bueno, eso es suficiente previsión para la mañana» Resopló Regina y se giró «Te veré mas tarde, soldado»

Emma sonrió, mirando a la morena caminando por la calle. Ella le dio una mirada mordaz a Regina cuando volteo la cabeza y atrapo la mirada de Emma en ella, antes de sacudir su cabeza y continuar su camino.

«Así que aun vive»

Emma se volvió para ver a Ruby, trotar por un camino en tacones de color rojo brillante y un pedazo de tela que se supone que son pantalones cortos. La mujer mas joven estaba terminando de atar los extremos de la blusa en un nudo bajo su pecho, dejando al descubierto el piercing en el ombligo que como era de esperar era rojo.

«Estabas preocupada?» Preguntó Emma, a la espera de Ruby para poder caminar juntas.

Ruby lanzó una mirada detrás de ella, por donde Regina acababa de doblar una esquina desapareciendo en la calle Montgomery donde se encontraba el ayuntamiento «Honestamente? Si, lo estaba. Nadie luego de conocer a la Alcaldesa sale con la cabeza bien puesta»

«Sigo oyendo eso, pero en realidad no lo veo» Dijo Emma.

«En serio?» Ruby preguntó con incredulidad «Ella mandó a ponerle una abrazadera a tu auto. Una multa habría hecho el trabajo»

«Si, ella va a solucionarlo»

Ruby resopló cuando se dirigían hacia el patio de la cafetería «Entonces, como es que conoces a la Alcaldesa Mills?»

«Somos amigas» Dijo Emma, enderezando su espalda mientras miraba a la morena en defensiva.

«En serio? Yo pensé que estabas mintiendo sobre eso» Admitió Ruby, abriendo la puerta de la cafetería «No sabia que la Alcaldesa tenia amigos»

Un hombre corpulento sentando en la barra que olía a licor y a productos de limpieza soltó una carcajada mientras escuchaba el comentario de Ruby. «Apuesto a que paga bastante bien para fingirlo»

«Oye» Emma la defendió, dejando caer su bolso a los pies del taburete de la barra «No la conoces como yo»

Ruby señaló a ambos a modo de presentación, mientras caminaba alrededor del mostrador, evitando la mirada de su abuela por llegar tarde «Emma, Leroy. Leroy, Emma»

Leroy miró a Emma como si le hubiese aparecido otra cabeza. Él le dirigió una mirada lasciva seguida de una sonrisa presuntuosa «Ah si? Quieres decir como en el sentido bíblico?»

Emma puso los ojos en blanco y miró al hombre que pronto dirigió la mirada hacia Ruby quien se rió «Paso la noche en su casa» Ruby simulo un susurro al hombre.

«Y aun esta viva?» Leroy se acerco mas a Ruby para saber los detalles.

«Así que, que hay de esos panqueques de manzana?» Preguntó Emma en voz alta.

...

Regina se presionó el puente de la nariz mientras hablaba con el sheriff Graham por teléfono. Después de sus reuniones matinales que la llevaron a creer que este pueblo se vendría abajo sin su control, la ultima cosa que necesitaba era el sheriff desconcertado y lloriqueando las preocupaciones sobre como había seguido sus ordenes exactamente y cuestionaba por que se quería deshacer de la abrazadera.

«Entiendo perfectamente que te dije que le pusieras la abrazadera al Volkswagen , pero entiendes lo que estoy diciendo ahora sheriff?» Regina preguntó lentamente y enunció con claridad. El hombre puede tener una habilidad especial para entender los rastros en el bosque por excursionistas perdidos o dálmatas, pero el español parecía escapar de su alcance.

«Quieres que lo quite?» Respondió Graham.

Regina sonrió y chocó su mano en el escritorio en alabanza «Ahora que lo entendiste. Espero que esté listo antes de las cinco en punto hoy»

Regina finalizó la llamada, cerrando los ojos y respirando profundamente para permitir que el estrés escapara a través de sus dedos.

Es una pena, de verdad, que trabajara con personas tan incompetentes. La visita inesperada de Emma había tomado por sorpresa a Regina, pero Regina descubrió que no estaba molesta por la presencia de la rubia. Encontrar a Emma en su porche después de darse cuenta quien era realmente había enviado a Regina una bola curva, pero el shock fue reemplazado casi inmediatamente cuando Emma dijo hola. Durante tres años se había preguntado quien era esta mujer valiente con la que se había estado escribiendo y revelarle información sobre ella y su hijo. La facilidad con la que hablaron cuando se reunieron no dejaba lugar a dudas a cualquier espectador de que ella y Emma han mantenido una relación- una verdadera amistad, aunque Regina no lo admitiría, pero al ver a Emma por primera vez algo se despertó dentro de la morena que generalmente era frío e indiferente.

Emma era real, aquí, y a pesar de su inusual comienzo, por alguna razón, Emma continuaba viendo en Regina de la mejor manera a pesar de estar en el otro extremo recibiendo los altercados de la Alcaldesa Mills. Regina podía contar con una mano el numero de personas con las que ella alguna vez se había abierto, y ella tuvo el placer de añadir a la rubia a su cuenta. Francamente, estaba un poco nerviosa por la idea de conocer a Emma. Y si ella era demasiado agresiva? Demasiado estricta? - Lo que le recordó a Regina a su madre. O si Emma no se parecía en nada a las cartas que había escrito?

Por una vez, Regina se alegró de haber estado equivocada.

Emma era la joven soldado en busca de su lugar en el mundo. Ella era lo que sus mensajes indicaban, y aunque su entusiasmo por Henry era evidente en sus palabras, al ver a Henry en el regazo de Emma, y las cosquillas sin piedad que la rubia le había hecho, revelando que su conexión era verdadera, y era mas que entrañable ver las sonrisas de Henry y de Emma.

Un golpe la sacó de sus ensoñaciones, y su molestia regresó a sus niveles anteriores «Que pasa?» Le dijo al intruso, apartando su cabello de su rostro para poder mirarlo.

Fue recibida con una sonrisa divertida por el objeto de sus pensamientos mientras Emma se apoyaba en la puerta con una bolsa para llevar «Me advirtieron sobre tu temperamento» dijo Emma a modo de saludo.

«Un día en el pueblo y ya estas plenamente integrada en los rumores de Storybrooke. Déjame adivinar, fuiste inducida por la señorita Lucas» Bromeó Regina.

«Si te refieres a Ruby entonces sí, aunque no he recibido mi tarjeta de socio y camisa de cortesía» Emma respondió con la misma rapidez. Posó sus ojos en la bolsa y la sostuvo en alto «Sé que estás ocupada todo el día, pero quería traerte el almuerzo por permitirme quedar»

Regina sonrió y se levantó de su escritorio para aceptar la oferta de la rubia «Gracias, estas disfrutando del pueblo?»

«Tenias razón cuando dijiste que era pequeño» Emma admitió, después de que Regina se dirigiera de nuevo a su escritorio, ella se sentó frente a la morena «Supongo que la cafetería es donde los chicos cool pasan el rato»

«Yo voy siempre a menudo, así que no debe de ser el lugar» dijo Regina casualmente, abriendo la bolsa para encontrar una ensalada de pollo.

La boca de Emma se abrió en una exagerada mueca «Acabas de hacer una broma? Mi informador me dijo que extrajiste personalmente tu hueso de la risa»

Regina presionó un dedo en sus labios indicándole a Emma que mantuviese su secreto antes de señalar su almuerzo «Como lo sabes?»

«Recuerdo que lo mencionaste»

Compartieron una pequeña sonrisa, pero antes de que Regina pudiese probar un bocado, otro golpe sonó en la puerta para encontrar a su secretaria y a uno de los ejecutivos que tenia previsto reunirse por la tarde.

«El deber llama?» Emma supuso, levantándose de su asiento y haciendo su salida.

Con una mirada silenciosa a las personas en la puerta, Regina los despidió antes de volverse a Emma, su expresión se suavizó mientras se encogía de hombros disculpándose «Te veré en casa»

...

Storybrooke era un pequeño pueblo de punta a punta. Su resistencia a integrarse en la sociedad moderna era evidente por las cadenas de comida rápida inexistentes. El hecho de que toda la ciudad se podía atravesar en un día claro se refleja cuan pequeña es. Pero fue el chisme y sus residentes que aseguró que Storybrooke era oficialmente un pueblo pequeño.

La extraña de cabello rubio que condujo inesperadamente hasta el pueblo una semana antes había sido la diana de los chismes. Claro, Storybrooke tuvo su parte justa de los recién llegados vagando por la calle principal, en un esfuerzo para abastecerse de combustible tanto en sus vehículos y estómagos antes de seguir su camino hacia la costa, pero nadie se ha quedado mas de un día o dos. Lo mas desconcertante era que nadie había llegado a Storybrooke con el único propósito de visitar a Regina Mills.

Por esa única razón Emma Swan había sido tema de conversación en la semana que había estado en el pueblo. Los ciudadanos habían hablado con la nueva llegada y la habían encontrado tan normal y un poco privada con su vida, y Ruby que había atestiguado que la rubia estaba con excelente mentalidad y que no fue chantajeada por Regina. De hecho, Regina se había tomado el resto de la semana libre en el trabajo y había retirado a Henry de la guardería, confirmado por la profesora, la Sra. Tina Bell. Muchos residentes juraron que vieron al trío fuera de casa, caminando por los alrededores de algunos de los monumentos mas grandes de Storybrooke, como la antigua capilla que había resistido una tormenta que derribo los arboles a su alrededor de ella, y de acuerdo con el propio sheriff, la familia Mills y su invitada habían salido en una caminata hacia la naturaleza hasta la colina Firefly en donde se podía ver todo el pueblo.

Pero la noticia que se extendió como la pólvora fue cuando Regina, Henry y Emma habían regresado de su caminata, su tensa Alcaldesa estaba con botas de moda y en pantalones vaqueros no menos, a comer pastel de cereza en la cafetería. La escena, como lo demostraron numerosos miembros de la comunidad, fue que Emma había hecho reír a Regina.

Era un sonido que los ciudadanos de Storybrooke nunca habían oído antes en la edad adulta de Regina. Ella ha compartido risas tranquilas y sonrisas con su hijo, pero su privacidad y sus momentos con Henry eran sagrados y no se comparten con nadie. Al ver a la Alcaldesa tan despreocupada era algo que se tenia que ver para creer, y por eso los pocos residentes afortunados habían sido invitados al cumpleaños de Henry, así fueron los padres de los niños con los que Henry fue a la guardería o las Lucas quienes fueron las catering del evento, estaban encantados de ver el espectáculo de cerca y personalmente el sábado por la tarde.

…...

«Son esas zanahorias y brócoli?» Emma preguntó nada mas entrar en la cocina una vez que el salón había sido suficientemente decorado con cosas de castillos y pegatinas de princesas, caballeros y dragones. «Tienen 3 años»

«Y todos ellos tienen dientes que se pudrirán en caso de darles demasiados dulces. Todos recibirán su galleta una vez que lleguen a la estación de decoración» Razonó Regina mientras ordenaba el surtido de vegetales y salsa en un plato antes de fijar los arreglos de manzanas, uvas y fresas en un plato diferente.

«Woah, una galleta. No te sobrepases con la comida basura» Emma bromeó, moviéndose hacia el cajón donde había comprado una bolsa llena de rollos de papel aluminio.

«Estas pensando en utilizar el horno?» Preguntó Regina, mirando el papel de aluminio y caminando para dejar libre la estufa.

«Es para el principito»

Como si fuese una señal, Henry corrió a la cocina, excitado por su fiesta. Emma y Regina tuvieron un momento difícil en ponerlo en la cama la noche anterior, y ambas habían sido perturbadas en medio de la noche cuando Henry se había escapado de su habitación para ver si ya era hora de su fiesta. Emma le había ayudado a hacer una espada de cartón y el escudo la noche anterior, mientras que Regina hacia la cena, y Emma había sido la desafortunada en ser pinchada y despertada a las dos de la mañana. La mesa del comedor aun tenia rastros persistentes de brillo que mostraba su sesión de artes y artesanía. Regina había hecho una nota mental de cubrir sus mesas con periódicos, donde los niños diseñarían sus coronas y galletas.

«Ya llegaron?» Henry saltó arriba y abajo, la espada hecha colgaba a través de su cinturón balanceándose descuidadamente en su cadera «Ya llegaron? Ya llegaron?»

Emma se río y llamó la atención de Regina susurrando «Apuesto a que los viajes por carretera son muy divertidos»

«No tienes ni idea» Respondió Regina mirando al chico hiperactivo antes de arrodillarse a su nivel, pasando sus dedos por el cabello ya revuelto «Van a llegar pronto, querido»

«Vamos chico» Emma se agachó junto a Regina y extendió un rollo de papel aluminio «Vamos a hacerte un caballero»

…...

Regina era una perfeccionista, cualquiera podría decirlo. Pero después de tres años planificando las mejores fiestas de cumpleaños que podía para su hijo, el estrés y la ansiedad de cualquier y todo lo que saldría mal siempre se apoderaba de ella de una forma u otra. Primero fue el incidente del payaso en el primer cumpleaños de Henry, luego fue la alergia con la comida en su segundo año – pero honestamente, ¿Que niño es alérgico a la guayaba?. Esta año sin embargo, la tensión aun no había llegado, y Regina estaba esperando con ansiedad a que su presencia se hiciese notar.

Las Lucas habían llegado quince minutos antes del inicio de la fiesta con bandejas llenas de alitas de pollo y trozos de papa para los niños y ensalada para los adultos. Graham había llegado poco después para intentar poner una piñata, pero tan pronto como Regina vio el dragón relleno de dulces, lo hizo pasar por la puerta diciéndole lo estúpido que era y que si quería que los niños se lastimaran los ojos con el palo, lo podría hacer en la fiesta de su propio hijo. Al salir, los niños de la guardería de Henry comenzaron a llegar disfrazados con pequeños vestidos de princesas y mini túnicas. Regina hubiese pensado que se veían tiernos si no hubiese estado esperando a que el desastre apareciera.

Los niños habían ido a la estación de artesanía, donde decoraban coronas precortadas antes de seguir con sus galletas de dragón destinadas a llevar a casa junto con sus bolsas. Ahora, con Henry repleto de papel aluminio blandiendo su espada y escudo, los niños se escondieron alrededor de la sala donde Pongo con un sombrero de dragón atado en la cabeza tratando de respirar el fuego a base de saliva a los miembros de la pobre realeza del castillo Mills.

«Hola» Emma dio un codazo a Regina que velaba por los niños como un halcón mientras los adultos invitados se mezclaban por el salón y la cocina. «Hay un montón de adultos aquí»

«Si» Regina no apartó la vista de los niños riendo.

«Y no estas hablando con ninguna de ellas» la rubia señalo, haciendo un gesto por la habitación donde Ruby estaba conversando con el dueño de Pongo, un hombre medio calvo con el cabello color rojo, cerca de la mesa de regalos, y unos pocos padres habían formado un circulo en una esquina.

«Estoy hablando contigo»

«De acuerdo contigo, soy una niña»

Finalmente Regina apartó los ojos de Henry y sus amigos y arqueó una ceja a Emma que tenia una espada de cartón de tamaño adulto colgada sobre los hombros «Te llamé inmadura porque te hiciste una para ti»

«Oh vamos, esto es genial» Emma mostró su espada que también había cubierto con papel aluminio. Una manzana estaba dibujada en el mango de la espada que Emma había dicho que era la insignia de la familia Mills.

«Y que pasa con esto?» Regina apretó su mano alrededor de los antebrazos y piernas de Emma que estaban recubiertos de manera similar a los de Henry.

«El chico quería igualar» defendió.

«Y que no te ves a ti misma como un caballero» bromeó Regina, volviéndose hacia los niños.

Emma puso los ojos en blanco, yéndose por un momento solo para volver cuando Regina sintió algo siendo colocado en su cabeza. Automáticamente levanto la mano para sentir un sombrero de cono de cartulina con cinta pegada en la punta. Ella lo examino para ver la misma insignia de la manzana como la espada de Emma y el escudo de Henry colocado en la base del sombrero «Entonces eres una princesa» la rubia sonrió.

«Me gustaría ser una reina» Regina no pudo evitar devolver la sonrisa satisfecha de Emma a pesar de que fue acompañado con una vuelta de ojos mientras se volvía a colocar el sombrero en la cabeza. «Mejor?»

«Mucho»

Un fuerte grito de Henry hizo que las mujeres saltaran. Allí estaba, pensó Regina. El desastre había golpeado. Pero cuando se voltearon hacia el ruido, ya dando un paso hacia adelante para encontrar al niño, vieron que Henry estaba atrapado bajo Pongo, el dálmata lamiendo ferozmente.

«Ayuda, mami! Ayuda, Emma! Dragón me come» Henry se quedó sin aliento entre lamidas.

«El príncipe del castillo Mills necesita ayuda» Dijo Emma en voz alta.

«Si solo hubiese un caballero cerca» Regina siguió el juego.

Emma sonrió y levantó su espada, marchando hacia el enjambre de los niños evitando por poco las lamidas de Pongo «Alguien dijo dragón?»

…...

Emma se dejó caer en el sofá, una bolsa de basura llena de envolturas de regalo, platos de cartón y cajas de jugo vacías caídos a sus pies. Apenas era de tarde, pero Emma ya podía sentir el peso del día agotador. Ella había rescatado al príncipe Henry del traicionero Pongo, y de acuerdo con Henry, la reina Regina tenia que darle al valiente caballero un favor. La servilleta con globos azules y rojo en él había bastado y todavía se mantenía en el bolsillo de Emma.

Su espada estaba atada a través de su cinturón, y su armadura había sido arrancada en su batalla con el dragón, pero para la alabanza de los niños e incluso con aplausos de Regina, Emma había ganado. Ahora el principito había sido trasladado a su habitación una vez que la fiesta había terminado, el sueño le vino fácilmente esa noche.

Levantó la vista cuando Regina entró a la habitación, un plato de pastel Red Velvet en su posesión mientras tomaba asiento junto a Emma.

«Es el ultimo pedazo» dijo Regina, tomando un pedazo y metiéndolo en su boca.

Emma se quedó boquiabierta ante la mirada de Regina mientras que la morena volvía a colocar deliberadamente otro pedazo en su boca «Hey, he esperado ese pastel desde anoche»

Emma no fue sutil en robarle el tenedor a Regina y robándole una buena cantidad de pastel y crema de queso. Ella gimió cuando la torta se deshacía en su boca. «Maldición, no puedo creer que hayas hecho eso»

«Estas sorprendida?» Regina pidió retomar el tenedor «Y gracias por dejar tus gérmenes en mi tenedor»

Emma se rió y se relajo de nuevo en el sofá «De nada»

«Esta fue la primera fiesta donde no ha habido ningún accidente» dijo Regina, ofreciéndole el tenedor a Emma.

«Es porque yo estaba aquí» Emma tomó el utensilio y se comió un pedazo.

Regina puso los ojos en blanco, pero no negó la reclamación.

La rubia se estiró y coloco su brazo en la longitud del sofá, abriendo la boca para otro pedazo de torta. Ella estaba mas que un poco sorprendida cuando Regina suspiro pero cumplió con la solicitud de la rubia y le dio de comer un poco de pastel.

«Así que haces esto de los cumpleaños cada año» Emma cuestionó.

Regina sonrió «Es por lo general como ocurren los cumpleaños»

«Correr alrededor de los niños es un trabajo de tiempo completo» comentó la rubia.

Regina se río una vez «Disparas armas para ganarte la vida y vas en misiones de reconocimiento y me estas diciendo que un puñado de niños de tres años son mas intimidantes y cansados que luchar en una guerra?»

«Si» Dijo Emma inexpresiva, robando el tenedor. Su intento fue inútil cuando Regina lo movió fuera de su alcance «Oye»

«Tus habilidades de supervivencia fallan, soldado» Regina deliberadamente se alejo mientras Emma se levantaba sobre sus rodillas, alcanzando el tenedor.

Emma distraía a Regina con su mano derecha, pero rápidamente se inclino y se robo el tenedor con la izquierda «Ja!» Emma se burlo a los ojos sorprendidos de Regina. Dividió el ultimo pedazo de pastel y le ofreció la mitad a Regina.

«Juegas sucio» Dijo Regina impresionada.

«Tienes que hacerlo si quieres sobrevivir» Emma terminó el pastel y tomo el plato de Regina y lo coloco sobre la mesa de café.

«Podrías ser político»

«Podrías ser un sargento de instrucción»

«Prefiero la manipulación astuta en lugar de levantar la voz» Admitió Regina en broma.

«Estas segura de que no eras una reina en una vida pasada?»

«A juzgar por la fijación de Henry por la época medieval no lo dudo» Regina se puso de pie y luego, tomando la bolsa de basura de Emma, la sacudió para mover la basura hasta el fondo antes de atarla en un nudo ordenado «Es posible que hayamos arruinado nuestra cena, pero ¿te gustaría comer algo? Estoy segura de que puedo preparar algo que no sea tiras de pollo»

«Después de usted, Majestad»