LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE MASASHI KISHIMOTO. LA HISTORIA ES MÍA.

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CAMINOS PARALELOS

—Así que un baile, ¿eh?— preguntó Suigetsu mientras se rascaba su cabeza, al estar acompañando al Uchiha en el balcón de su departamento. El celular de Sasuke había dejado de vibrar y luego de preguntarle por qué no respondía, se dio por enterado del dichoso baile y la invitación que seguía haciéndole la pelirrosa.

Era noche y el viento suave mecía de una forma agradable las contrastantes cabelleras.

Sasuke asintió en silencio al tiempo que dejaba escapar el humo de cigarro que había permanecido en los pulmones.

—Y entonces, que no le respondas a esa tal Sakura, ¿significa que no irás?— preguntó el peliblanco que de un tiempo a la fecha, parecía haberse convertido en confidente del Uchiha. Sasuke no respondió y el de ojos violetas volvió a voltear a ver el móvil del moreno que volvía a brillar y vibrar sobre la mesa ratona de la sala.

«Vaya que es insistente» pensó el Hozuki. ¿Quién lo sería más, Karin o la tal Sakura?

El peliblanco resopló cansado cuando el móvil por fin se silenció.

—Como sea— dijo regresando al interior, dejando solo en el balcón al pelinegro —. Vamos por unos tragos, ¿no?— soltó luego de unos minutos cuando vio que su amigo no tenía más que un par de botellas de Bourbon, y a él se le antojaban un par de cervezas solamente.

Sasuke negó al recargar su espalda baja en la baranda del balcón.

—Hoy no, tengo cosas qué hacer— soltó secamente viendo algún punto indefinido en la larga avenida que pasaba frente al edificio que habitaba.

«¿Cosas qué hacer?» meditó el de dientes afilados. Dio un vistazo rápido a la mesa ratona y a un costado del móvil estaba la portátil de ese joven que parecía no querer abandonar el balcón. Tal vez sí tenía trabajo si su computador estaba ahí.

—¡Bah! Como quieras. Estaré en el viejo bar de siempre si cambias de opinión— soltó el despreocupado muchacho que alzó su mano y se despidió.

Sasuke apenas volteó a verlo de reojo y luego de que la puerta fue cerrada, suspiró. La noche en el cielo era muy oscura y abajo tanto postes, como luces de interiores y de autos iluminaban la calle. Su móvil ya no vibró y su departamento se quedó en silencio. Su atención recaía en peatones empequeñecidos que avanzaban en la acera.

El cigarrillo en sus dedos se consumía por el viento de la noche y Sasuke pareció perderse en sus pensamientos. Hacía tres días que había sido invitado por Sakura para que la acompañara al dichoso baile: quedaban dos días más.

Por un momento consideró asistir y ver qué cara pondría Hinata al verlo. Quería verla. Pero luego lo pensó mejor dejando su impulso estúpido de lado. No tenía sentido. Estuvo seguro de ello cuando, un día antes, asomado en ese mismo balcón, alcanzó a reconocer la figura de la Hyuuga caminando por la acera… no supo si estaba contenta, sólo la distinguió del brazo del estúpido de Neji. Ahí, a pesar de la punzada de celos que le atravesó el pecho, se recordó que estaba intentando hacer lo correcto.

Hinata ya tenía un destino escrito y que ella no hubiese intentado buscarlo, le dejaba claro que ella estaba bien con eso.

Itachi tenía razón: Hinata no necesitaba los problemas que él podía darle. Ni siquiera tenía caso pensar si estar con Neji era lo que ella deseaba. Él debía dejar de interferir en su vida… ya la había jodido más de lo que ella merecía.

Los coches en la avenida comenzaron a hacerse menos al avanzar la noche y, como siempre, su interior se volvió en su contra; pese a saber que estaba haciéndole un bien a Hinata, su parte egoísta le exigía por su propio beneficio. Necesitaba verla. Una vez más. Sólo una. Tenerla cerca y tocarla. Verla, respirar su olor.

Su cuerpo tembló cuando casi manda al diablo su empeño de semanas atrás. Joder… amaba a esa mujer. ¿Cómo le iba a hacer, para verla ser de otro hombre? Se irguió y apretó su puño izquierdo en la baranda metálica y cerró sus ojos.

«Mierda» pensó frustrado. Mejor se hubiese largado con Suigetsu.

Su mano derecha tembló al llevar su cigarrillo a sus labios, logrando mantenerlo firme a pesar de la férula que vestía su mano. Se obligó a quedarse quieto en su lugar. No, no iría por ella. Eso sería aceptar que se importaba más él, de lo que ella pudiese importarle: un acto malvado. Otro más. No podía permitirlo. Pero cada parte de su ser estaba gritándole que valía la pena… lo valía. Necesitaba calmarse, con ella.

—No— gruñó el moreno y apretó más fuerte su mano izquierda en la baranda, haciendo visible sus músculos y las venas en sus brazos, al portar una camiseta negra junto a sus vaqueros. Sasuke cerró sus ojos y tensó su mandíbula cuando, en un agobiado intento por recobrar la cordura, apagó su cigarrillo en la ya piel herida de su brazo, justo en su bíceps. Era la cuarta o quinta vez que recurría a ello. Sólo el dolor auto infligido le recordaba el verdadero valor de la decisión de mantenerse alejado.

Hinata merecía ser feliz.

Un nudo en su garganta casi le impidió respirar cuando se atrevió a reconocer que, estando con ella y viéndola sonreír, la parte más patética de su ser lo hizo desear con fuerza, ser él el padre de los hijos de Hinata. Sonrió con ironía ante la ambición absurda que guardaba. No. Él era un demonio que había osado tocar a un ángel, que lo había ensuciado y corrompido… pero no podía aspirar a más. Sus entrañas le quemaron negándose a eso. Sí quería, joder.

Cuando el cigarrillo terminó de apagarse en su piel lesionada y el dolor comenzó a ser tolerable, él lo retiró y arrojó al suelo. Se recargó en la pared y echó su cabeza hacia atrás, volviendo a encaminar sus pensamientos.

Todo debería salir bien.

Luego de unos minutos más en el balcón, terminó por entrar. Se daría una ducha y después trabajaría hasta entrada la madrugada para Itachi; sólo esperaba aburrirse lo suficiente como para poder dormir varias horas seguidas, pues su cuerpo necesitaba descanso.

O.O.O.O.O

Hinata se llevó una de sus palmas a apretar su nuca. El sol estaba radiante en lo alto y la sombra de los árboles era lo más agradable del amplio jardín donde ahora se encontraban.

—Y entonces, ¿qué pensaron sobre el baile, 'ttebayo?— preguntó Naruto que, recostado en el verde césped, lanzó al aire su balón de baloncesto y volvió a tenerlo en sus manos segundos después, para repetir el movimiento —¿Irán?

—Yo por supuesto— afirmó Ino que volteó a verlo de reojo mientras apoyaba su cabeza en las piernas de Hinata, que estaba también sentada en el césped y recargaba su espalda en uno de los tantos árboles del lugar, mientras esperaban a que Gai sensei o Kakashi aparecieran por ese sector deportivo del campus.

Sakura se sonrojó —Yo creo que también— comentó y se meció avergonzada.

Naruto la vio y parpadeó extrañado por la ahora sí afirmación que les daba.

—¿Y tú, Hinata?— habló Ino haciéndose con la atención de todos.

—¡Ve conmigo, 'ttebayo!

—¡O conmigo!— también intervino Kiba.

Hinata se sonrojó.

—Ah, parecen hienas— se quejó la rubia. Naruto rio. Ino frunció el ceño —. ¿Y con quién irás, Hina?— preguntó curiosa después.

La Hyuuga se rascó el cuello —Bueno… yo… a decir verdad, hace dos días hablé con mi niisan y…

Ino frunció más el ceño.

—¿Lo invitaste?

La atención de todos ahí incomodó a la de ojos violáceos.

—¿Tiene algo de malo?

—¡Qué va!— dijo Kiba — Al final creo que yo también terminaré por invitar a alguien externo a la universidad.

—¡Como si alguien quisiera salir contigo, Kiba!— se burló Naruto.

—¡Cállate, torpe!

El rubio volvió a reír —Y dinos, Hina-chan, ¿por qué preferiste ir con tu primo y no con nosotros?

—No nos digas que es cierto eso que tanto se dice de tu familia— habló Sakura al tiempo que se sentaba a un costado de Naruto, frente a Kiba, y veía a la chica de pelo azul.

Hinata se incomodó al entender a lo que se refería.

—¿Ah? ¿Y qué tanto es eso, 'ttebayo?

Se formó un silencio un tanto incómodo que Hinata no supo cómo romper. Sakura se avergonzó por lo que creyó ser una impertinencia de su parte.

—Sí, ¿qué es eso?— preguntó Kiba.

La de ojos jade movió su mano restándole importancia —Una tontería, realmente— sonrió —. Es sólo que dicen que los Hyuuga sólo se relacionan entre ellos— explicó extrañando a los dos varones presentes.

Naruto se sentó y vio extrañado a Hinata —¿Es eso cierto?— preguntó serio.

Hinata vio a Sakura y luego a Naruto, después, su vista cayó en Kiba que no parecía creer tal cosa y finalmente vio al suelo.

—Bueno… sí.

—¿Sí?— preguntaron los varones y Sakura tragó pesadamente. Ino sólo desvió la vista, incómoda.

Hinata asintió sosteniéndole la vista a sus amigos.

—Y con relacionarse, ¿quieren decir… casarse o algo así?— preguntó el rubio queriendo entender bien.

—¿Qué demonios más podría ser Naruto?— regañó la de pelo rosa.

—¿Pero eso no es… i-incesto?— añadió el rubio confundido.

Hinata dejó escapar el aliento dándose valor de hablar —E-eso es… común entre mi familia.

—¡Joder, que rara familia la tuya!— soltó Kiba que se dio media vuelta mientras se rascaba la cabeza, asimilando la información; luego se burló — ¿Ves, idiota?— añadió pateando la pelota de Naruto, y golpeándolo en la espalda con ésta — Por eso Hinata nunca te peló.

La Hyuuga perdió el color cuando la mirada azulina de Naruto cayó en ella.

El rubio quiso reír pero no alcanzó a hacerlo —¿E-era por eso Hina-chan? Porque te juro que yo creí que…

—Na-Naruto…

—¿Tienen que hablar de eso aquí?— preguntó Ino fastidiada —¡Joder, Naruto! En serio que esto es incómodo. Esta charla debería ser en privado.

Los ojos azules del chico fueron de la Yamanaka a Hinata.

—Sí, creo que tienes razón.

La Hyuuga que se había mordido el labio inferior, apretó en puños sus manos.

—Si-siento si te hice pensar otra cosa, Naruto— soltó apenada e Ino la vio confundida sin entender por qué decía eso, si ella creía que la sacaba de un bochornoso momento —. Nunca fue mi intención que creyeras otra cosa y…

—¡Diablos!— soltó el rubio y se rascó la cabeza avergonzado. Sonrió con mayor credibilidad — Debí verme estúpido ese día en tu cumpleaños, ¿no?

Hinata negó despacio, viéndolo.

—¿Pero tú de verdad deseas eso o…?— ahora quien habló fue una Sakura incómoda.

—¿Te están obligando, Hina-chan?— preguntó el rubio ahora preocupado creyendo que sí, ante el silencio de Hinata.

—¡Oh, no!— intervino ésta de inmediato — Esto no es así. Ne-Neji nunca haría algo así.

—¿Segura?— presionó Kiba.

—¿Por qué demonios no la dejan en paz?— Ino también se sentó molesta —Ella les está confiando algo que, en primer lugar, ni siquiera debería importarles, y ustedes sólo la presionan más.

Kiba rodó los ojos.

—Lo siento— respondió la pelirrosa.

—¡Hey, chicos!— del otro lado del jardín, la voz de Lee los interrumpió — Kakashi sensei acaba de llegar.

—Joder.

—Yo creí que ya no vendría, 'ttebayo— soltó Naruto mientras se ponía de pie.

Sakura torció los labios —Si Kakashi sensei llegó, eso significa que Gai sensei también estará por aquí pronto. Iré al baño antes de que venga, ¿vienen?

Las dos chicas restantes negaron.

—Como sea— la otra se encogió de hombros —¡Naruto, espérame!— gritó la chica que luego corrió siguiendo a sus compañeros que seguido del llamado de Lee, apenas se despidieron de un gesto de manos.

La mirada verde de Ino cayó en Hinata.

—¿Qué fue eso?

—¿Qué fue qué?— preguntó la Hyuuga mientras se ponía de pie y alisaba su falda blanca deportiva.

—¿Por qué se los dijiste? ¿Has decidido ya que harás lo que tu familia quiere?— preguntó incrédula.

Hinata jugó con sus dedos, pero esta vez más ansiosa que insegura.

—Es lo que debo hacer, ¿entiendes?

—¿Y te vas a sacrificar así como así? Porque déjame recordarte que tú no amas a Neji.

—Es justo porque lo amo, que hago esto.

—¿Qué?— Ino no lo podía creer.

—Lo amo como mi hermano… no dejaré que mi niisan pierda todo por lo que ha luchado sólo por mi culpa.

—¡Joder! ¿Y cómo demonios vas a permitir que te toque si no lo deseas?

Hinata resopló cansadamente y volvió a tocar su nuca, sintiendo más fuerte esa ansiedad e inquietud que mantenía rígido su cuello.

—Puedo lograrlo— aseguró. Ya una vez pudo darse el tiempo y valor de conocer a Sasuke a pesar de lo que pasó entre ellos, e incluso llegó a disfrutar sus caricias luego de meses; seguro con Neji también podría hacerlo. Su estómago se revolvió negándose a creerse.

—¿Y Sasuke?

Hinata volteó a ver a Ino y la rubia vio un atisbo de angustia opacando los ojos Hyuuga.

—¿Hinata?

—No hablemos de él, ¿quieres?

Justo cuando la rubia iba a hablar, el sonido insistente de un silbato la hizo callarse. Gai sensei acababa de llegar, dando inicio la clase veinte minutos tarde. Y lo que para la rubia fue una molesta interrupción, para Hinata fue más que un necesitado respiro; días atrás había decidido que haría lo moralmente correcto, aunque eso no necesariamente la hiciese sentir bien.

Era tiempo de seguir adelante de la mejor manera posible.

O.O.O.O.O

Ese mismo viernes por la tarde Hinata trató de ignorar la más marcada incomodidad que sentía por la decisión que había tomado; su cuerpo estaba tenso y continuamente sentía un nudo en la garganta… pero continuaba.

Luego de que logró convencer a Ino de verse hasta el sábado por la mañana, dejándole pensar toda esa tarde, sentía un poco de menos presión; la rubia era muy intuitiva y casi siempre terminaba diciéndole algo que la hacía pensar en Sasuke y eso no era nada bueno. Necesitaba ese respiro para poder seguir.

¿Neji pasaría por algo similar a ella, o sería que él no tenía problemas en obedecer el mandato de su padre?

Hinata se recostó sobre su sofá con el móvil en la mano.

«Neji niisan» pensó recordando a ese joven al que siempre admiró, quería y respetaba tanto.

¿Estaría también él renunciando a algo por seguir los protocolos de su familia?

Suspiró con cansancio y terminó por enviar el mensaje que desde momentos antes debió haber enviado.

O.O.O.O.O

Era viernes y hacía más de media hora que había llegado a su departamento. Aflojó su corbata y suspiró cansadamente al estar de pie frente a la enorme ventana de su habitación, viendo la ciudad ser iluminada por minúsculas luces en todo el horizonte.

El móvil en su cama volvía a vibrar al haber recibido un nuevo correo electrónico de uno de sus subordinados en la constructora Hyuuga. Neji ignoró el móvil y lo dejó ahí desde que leyó el texto que Hinata le había mandado momentos atrás, recordándole sobre el evento al que había prometido acompañarla.

El castaño apretó el puente de su nariz y negó en silencio. No lo entusiasmaba demasiado la idea, pero le era grato cuidar de ella.

Su habitación oscura era iluminada por la luz del pasillo y por la led de su portátil encendida. El sonido de un chat lo hizo voltear de medio lado y luego de pensarlo dos segundos, decidió atender. Era uno de sus ex compañeros de universidad, alguien que como él, se había graduado antes que su generación y en ese momento le había enviado un enlace de alguna noticia que creyó que le interesaría.

Neji suspiró y a pesar de estar activo en la red social, no tocó el chat para no verse obligado a responder; sin embargo, sí tomó asiento frente al escritorio y sus ojos violáceos vieron sin mucha atención el inicio donde fotografías, estados, canciones y más noticias aparecían. Deslizó su índice por el touchpad de su portátil y navegó un poco entre las noticias que, poco o nada le llamaban la atención.

Estaba agotado física y mentalmente. Se recargó por completo en el respaldo del sillón de piel donde estaba sentado y en segundos el inicio se actualizó. Alzó sus ojos y vio un estado recién publicado.

"De regreso a casa."

Esa simple frase bajo el nombre de Uchiha Naori le detuvo casi el pensamiento. En segundos las reacciones y comentarios en ese estado comenzaron a aparecer, era evidente que esa mujer seguía siendo muy popular entre su círculo de amigos.

Neji se mantuvo inmóvil pero sin dejar de ver esa frase. Su índice volvió al touchpad y subió y bajó mientras él, pensativo, meditaba si abrir la caja de comentarios y saber más detalles o no. Volvió a suspirar, esta vez más sonoramente y echó su cabeza hacia atrás.

—Demonios— soltó el joven que de pronto cerró el computador y mantuvo su mano sobre éste, como convenciéndose de no volver a abrirlo.

Con una postura relajada, casi indigna de él, Neji se meció milimétricamente en ese sillón. Luego de un momento haciendo esto, su vista cayó al cajón de hasta abajo en su escritorio. Una pequeña llave estaba encajada en el cajón por lo que sólo tuvo que jalar y abrir. Habían diversas cosas, un par de relojes que nunca usaba, un par de pequeños cuadros de sus bandas de rock favoritas que alguna vez tuvo colgados en la pared de la habitación del campus universitario, cuando vivió ahí un par de semestres; había también una cajita de cartón con un bonito moño donde guardaba varios de sus recuerdos de tiempos de universidad, un par de preservativos y, de entre esas cosas perfectamente ordenadas, extrajo un pequeño álbum de fotos.

Él no supo qué sintió cuando dejó todo lo demás sin mover y estuvo con el pequeño objeto entre sus dos manos.

La luz del exterior alcanzaba a ser suficiente para observar a detalle ese álbum que a pesar de los años, seguía igual que la primera vez que lo vio. Sonrió cuando recordó que ese objeto había sido comprado en una tienda de 'Todo por un dólar'. La sonrisa disminuyó cuando abrió la tapa dura y comenzó a hojear el álbum.

Aparecía él y un grupo de amigos, todos eran jóvenes, ninguno mayor de veintidós años. La universidad donde estudió era una universidad privada, por lo que sus amigos eran los típicos chicos ricos pero desalineados y despreocupados de todo. Habían sido buenos tiempos, lástima que no duró para siempre, pensó el Hyuuga con un halo de nostalgia.

Se detuvo en una página y su pulgar acarició una fotografía sobre el papel plástico que la protegía. Era una chica de bonita sonrisa que se abrazaba a sus hombros, estando tras él, casi tumbándolo de la banca donde había estado sentado, ese acto impulsivo de la chica lo había tomado por sorpresa y casi molestado, pero había alcanzado a dibujar una sonrisa después de esa fotografía cuando ella lo besó.

«Naori»

Recordó el nombre de la chica que lo arrastró a su estilo de vida; un estilo al que tardó en acostumbrarse por su carácter apático, pero al que, después de meses, le molestó renunciar.

Neji cerró de golpe el álbum y lo arrojó con poco cuidado al cajón donde tenía años guardado. No se molestó en cerrar el mismo al apretarse el puente de su nariz y volver a echar su cabeza hacia atrás.

Si alguien le había hecho más difícil atender las palabras de Hiashi Hyuuga, y volver a tomar el lugar que su familia tenía para él, había sido justamente ella. Naori.

Ambos tenían un pasado y se sintió un patán al dejarla.

Suspiró y el sonido llenó su habitación.

«Al menos ella siguió adelante.» Reconoció para su interior. Ella lo había superado y eso debía hacerlo sentir bien. Que volviera a la ciudad no tendría por qué resultarle un problema… ya ambos eran adultos.

O.O.O.O.O

El sábado llegó casi en un pestañeo para Hinata. La mañana había pasado todavía más rápido, pues Ino aprovechó que habían quedado en verse para arrastrarla con ella a un centro comercial y buscar un par de zapatillas para usar esa noche durante el baile de primavera.

Cerca del mediodía y con un par de bolsas a un costado de la silla de Ino, Hinata por fin pudo descansar un momento. Ambas decidieron detenerse por un helado antes de volver, por lo que estaban sentadas en una de las tantas mesas que la heladería tenía dispuestas frente a la enorme fuente del centro comercial.

—¡Amé mis zapatos!— exclamó Ino que no detuvo su emoción y tomó la caja donde estaban y volvió a admirarlos —¿No te parecen hermosos?

Hinata sonrió —Sí que lo son— dijo al también apreciarlos.

La sonrisa de Ino se desdibujó —Sé que venir de compras no es tu actividad favorita, pero podrías quitar esa expresión.

—No sé de qué expresión estés hablando, pero lo lamento de todas formas— dijo y agradeció con una sonrisa a la chica que le acercó su sundae de cajeta, y a Ino su helado de mango.

Cuando la joven se apartó, la rubia la vio con cierto reproche.

—A veces me molesta que me subestimes tanto, ¿sabes?

Hinata volvió a apretarse su nuca en un acto que comenzaba a hacérsele costumbre.

—Es por lo de Neji, ¿verdad?

Hinata negó.

—Mentirosa.

—Bien— la peli azul suspiró —. Es un poco por eso.

—¿Un poco?

—Sí.

—Dime una cosa, ¿dijiste eso de Neji y tú, frente a los chicos, para convencerte?

Los ojos violáceos se fijaron en la Yamanaka. Hinata negó.

—¿Entonces?

Un suspiro cansado escapó de los delgados labios de la Hyuuga al tiempo que llevaba una de sus manos a jugar con la cucharita de su postre.

—Creo que fue un intento de quitarme pecados— confesó sin verla.

—¿Pecados?

Hinata sonrió —La verdad… la verdad no sabía cómo hacer para que Naruto supiese que aunque él dijo que podía esperar, al final nunca iba a poder pasar nada entre nosotros. No quería que pasara más tiempo esperando algo que de cualquier forma no pasaría.

Ino se rascó la mejilla.

—Eso es como si quisieras quitártelo de encima— se burló.

—¡Por Dios, no lo digas así!— regañó apenas alzando la voz. Ino se burló — Pero, pero bueno… a-algo así. Creo que si al final pasa lo que tiene que pasar, de cualquier forma se darían cuenta y sólo apresuré un poco las cosas.

La rubia picó su helado.

—Cada vez que te escucho hablar de eso, me convenzo más que no lo deseas— soltó como un comentario al aire, antes de llevar una cucharada de helado a su boca.

Sólo era cuestión de acostumbrarse a la idea, quiso convencerse Hinata.

—Y al decir eso, ¿no lo hiciste también por Sasuke?

A Hinata casi se le forma un nudo en la garganta.

—No veo cómo pueda ser eso por él.

Ino se encogió de hombros —No sé. Tal vez piensas que te puedes arrepentir de estar con Neji y aun así, ya no estarías lastimando tan feo a Naruto. Digo, y eso sólo por lo que él pueda pensar o esperar, no es como que si tú le hubieses dicho que te esperara— se apresuró a aclarar.

Hinata negó en silencio y soltó el aliento.

—Claro que no es por eso.

—¿No has sentido la necesidad de ver a Sasuke de nuevo?— luego de unos segundos en silencio, Ino se atrevió a preguntar.

Hinata tragó despacio —No— mintió.

Los ojos verdes de Ino la vieron fijamente y luego bajaron a su helado.

—Es una pena, ¿sabes?

—¿El qué?

—Creí que si se habían arriesgado tanto para estar un tiempo juntos, era porque valía la pena. Sólo por eso estuve contigo.

—Ino— Hinata se sintió de pronto avergonzada.

—Déjalo. Creo que sólo estoy un poco decepcionada.

—Lo siento.

La rubia sonrió —Es sólo que yo me encuentro tan feliz que me gustaría que toda la gente que se pudiera estuviese igual— mencionó y le guiñó un ojo divertida —. Pero tal vez no era el indicado, el chico por el que valiera la pena temer.

Hinata frunció el ceño ante tal comentario, uno que le pareció contrario a lo que antes había escuchado.

—Es aterrador y no te culpo, yo misma rehuí de ese sentimiento, ¿recuerdas?

—Cómo olvidarlo— Hinata sonrió.

—¡Fui una estúpida!— aseguró Ino — Aunque tampoco me puedo culpar del todo. Fue horrible tener miedo de lo que sentía, pero de no haberlo sentido nunca me habría dado cuenta que de verdad amaba a Shikamaru.

Hinata vio con un poco de envidia a su amiga hablar y tener su rostro iluminado, como pocas veces.

—¿Miedo a salir lastimada?— preguntó curiosa la de pelo azulino.

—Miedo de todo. De él y que te falle, de uno mismo por no estar lista y sí, miedo de salir herida— confesó la otra con una sonrisa que delataba su satisfacción —. Pero es normal, ¿sabes, Hinata? Es decir, ¿quién demonios en su sano juicio se entrega a una persona de tal manera que te tendrá en sus manos… para amarte o destrozarte?

Ante la pregunta de Ino, algo se removió dentro de la Hyuuga.

—Es aterrador y hermoso al mismo tiempo.

—Doloroso— se escapó de los labios de Hinata.

Ino, que se había llevado un poco de helado a los labios, negó con la cucharita en los dedos.

—El amor no duele. Nunca.

—¿En serio?— eso le daba una sensación que podría traerle calma. No supo por qué pensó en cierto moreno, no lo amaba, claro que no, pero se sentía bien con él y eso le dolía.

—No— reafirmó la rubia —. Duelen las inseguridades, el miedo de entregarse y duele aceptar sufrir. Porque eso hacemos, aceptamos de ante mano la posibilidad de sufrir, incluso sufrimos por adelantado al pensar en un sinfín de posibilidades que terminarían lastimándonos.

Ino suspiró recordando lo que le costó entender eso, justo antes de buscar a Shikamaru y pedirle perdón por sus tonterías que los hicieron terminar.

—No sabes cuánto te envidio— fue sincera la Hyuuga y no sólo le envidió experimentar eso que sentía, sino también la valentía de admitir y superar su miedo.

—Ni te creas— añadió la rubia y sonrió al guiñarle un ojo —. Hice muchas estupideces antes. Pero es muy bonito cuando te das cuenta que amas a alguien, sobre todo, cuando al verte reflejada en sus ojos te sabes en tu lugar en el mundo… sabes que no importa nada de lo pasado, traición, peleas, malos entendidos, ¡nada! Eso es parte del gran cambio… ya no es sólo querer, ahora es amar.

Hinata le asintió y volvió a comer de su postre que de alguna manera dejó de tener ese delicioso sabor dulce. Ella nunca había sentido eso. Pero creyó que tenía la oportunidad de volver a empezar, pues una relación no nacía en su máximo punto, era la unión de momentos buenos y malos, la oportunidad de los involucrados de conocerse y aceptarse, volviéndolos uno… volviéndolos fuertes.

De pronto sintió nostalgia.

—Ojalá algún día lo sientas— deseó la rubia en voz alta —. Y si estás tan dispuesta a seguir adelante, no creo que te cueste mucho, Neji es guapísimo.

Hinata se burló.

—¿Él acepta todo esto?— preguntó curiosa.

—Imagino que sí. Es decir, ambos sabemos que la familia se rige así, así que…

—Es muy aburrido— interrumpió la Yamanaka —. A no ser, claro, que lo pecaminoso los atraiga— añadió y la vio un toque de diversión perversa.

Hinata enrojeció —¡Por Dios, qué cosas dices!

Ino estalló en una carcajada que sólo avergonzó más a Hinata.

—A pesar de todo, yo nunca lo había pensado como algo que pudiese suceder— aclaró la Hyuuga mientras la otra dejaba de reír.

—Está bien, te creo, lo juro. Pero, ¿y qué pasa con él?

—¿En qué sentido?

Ino asintió y rodó los ojos —Entiendo que él, como tú, son ridículamente fieles a las disposiciones de tu padre, pero, ¿Qué él no tiene una vida? ¿Dice que sí, sólo así?

La de ojos violáceos se encogió de hombros —No lo sé. Lo único que sé, es que Neji sabe de esto desde años atrás.

—Mmm— Ino se sobó la barbilla, pensativa —. ¿Y hace años cómo era él?

—¿Neji?— Ino asintió y Hinata volvió a encogerse de hombros — No solíamos convivir mucho, él estaba en la universidad y de hecho, un tiempo ni siquiera vivió en la mansión.

—¿Vivía en el campus?

Hinata asintió.

—En aquél entonces recuerdo que él y papá tenían muchas diferencias. Mi niisan ni siquiera volvía a casa los fines de semana y solía salir mucho con un grupo de amigos.

—¿Sólo amigos?

—No lo sé.

—¿Y qué más?

—Nada más, no sé mucho de su vida en ese tiempo.

—¿Crees que haya tenido novia? Digo, tu primo es muy guapo y ¡Dios! Vaya que las hormonas de un hombre enloquecen desde la adolescencia, tal vez hubo alguien por ahí…

—No tengo idea— confesó Hinata mientras se terminaba su helado —. Lo que sí, es que si mi niisan estuvo con alguien, debía ser algo serio, pues él no es del tipo de hombres que tenga a muchas chicas, es muy formal.

—Mmm… eso lo hace algo aburrido— soltó Ino casi en automático, haciendo sonreír a Hinata.

La Hyuuga vio su reloj —Creo que sería buena idea irnos ya, necesito comprar un par de cosas que le enviaré a Hanabi y bueno…

—Sí, también prepararnos para la noche, lo sé. Vámonos.

• • •

Luego de despedirse de Ino, Hinata había conducido directo a su departamento. Al final también había alcanzado a comprar todo lo que le mandaría a Hanabi, una pijama como la suya que le gustó y un par de dulces. Suspiró satisfecha con eso.

Detuvo su coche cuando el semáforo se puso en rojo y esperó para girar en esa esquina y finalmente llegar a su departamento.

Eran las dos más quince minutos y de reojo vio cómo un coche se detuvo a su costado derecho. Pretendiendo distraerse un poco, por mero instinto, giró su rostro y casi se congela cuando vio que el conductor de ese auto no era otro más que ese Uchiha, que conducía con el cristal abajo. Ella perdió el aliento y no pudo quitarle la vista de encima. Sasuke veía al frente, una de sus manos colgaba por la ventanilla y la otra la mantenía en el volante, se veía tan igual a como lo recordaba, los mechones de su cabello que pendían por su rostro se mecieron con el aire y ella pudo ver tanto el perfil perfecto como más de su blanca piel. Él debió sentir su mirada y volteó de medio lado a verla. Hinata se sintió tonta cuando separó sus labios, sin saber si quería hablarle o sólo por la sorpresa, entonces su pecho se apretó… Sasuke le retiró la mirada sin haberse siquiera sorprendido un poco.

Pudo haberse quedado ahí, como tonta, de no ser porque el coche tras ella comenzó a tocar el claxon, pues el verde había entrado dándole permiso de girar. Lo hizo luego de dos segundos, nerviosa.

Los ojos negros siguieron al coche de la Hyuuga y su mirada volvió al frente. Hinata todavía no lo olvidaba; eso le caló en las entrañas.

O.O.O.O.O

La noche de ese sábado, día del baile, llegó de inmediato.

"Te he estado llamando. Ojalá veas este mensaje, ¿irás al baile?"

«Sí» había sido la cortante y poco explicativa respuesta.

El móvil del Uchiha luego de eso, yacía en el bolsillo de su pantalón de vestir.

Karin miró al pelinegro entre orgullosa, ofendida y derrotada, sin saber cuál sentimiento pesaba más.

—Creo que es una estupidez— habló Suigetsu que, sentado en uno de los sofás de la sala del departamento del Uchiha, miraba a uno y a otro.

La charla-discusión que minutos atrás se había suscitado entre esos dos, había sido algo que no le gustó escuchar. Tal vez porque Karin le importaba más de lo que quería reconocerse, o por la estupidez del moreno.

—¿Qué dices, Karin?— preguntó el Uchiha con voz ronca, estando de pie tras la puerta cerrada de su balcón, viéndola.

A ella le temblaron los labios y no le quitó la mirada de encima.

—¿Por qué lo quieres así? Sabes que todo podría ser más fácil sí…

—¿Vienes o no?— interrumpió las palabras dolidas de la de gafas.

La otra lo vio desconociéndolo.

—Sí.

Sasuke sonrió de medio lado.

—Joder— soltó Suigetsu que se puso de pie —. Ustedes dos son un par de idiotas— añadió molesto sabiendo que ella lo hacía porque a pesar de todo lo que supo, seguía queriendo al Uchiha —. Váyanse al diablo.

Los ojos rojizos de ella y los negros de Sasuke, vieron salir a Suigetsu del departamento. Karin tragó pesadamente y se acercó a Sasuke, sin saber qué sentía por él.

—Pero quiero hacerlo contigo esta noche— condicionó la chica.

Él frunció el ceño.

—De otra forma no te ayudaré.

Él arqueó una ceja y ella se siguió acercando despacio hasta hacer chocar su pecho con el pecho de él. Lo tomó de la camisa que no terminó de abrocharse y lo jaló a ella. Lo besó.

Si Sasuke iba a usarla para librarse de esa mujer, ella iba a ser su juguete, pero al menos se quedaría con ese recuerdo de él. Nunca pensó que Sasuke pudiese tocar extremos tan opuestos por una mujer, tampoco creyó, jamás, ver a ese jodido sujeto preocupado por alguien… por esa tal Hinata, para ser exacta. Ahí supo qué tan lejos estaba de importarle de verdad y aun así, estaba aceptando… seguro por eso Suigetsu se había ido. Era una estúpida, joder, pero vaya que quería esa noche con él.

Tuvo un sabor amargo en la garganta cuando dejó sus labios.

—Iré a cambiarme. Pasa por mí en hora y media— soltó despacio y ante la mirada atenta y negra, asintió, confirmándole que contaría con ella.

Cuando Karin se fue, dejándolo completamente solo, la mirada oscura cobró otra profundidad.

O.O.O.O.O

La noche ya había caído y Hinata se vio una vez más frente al espejo, aprovechando la ligera demora que Neji tenía.

Había recogido su cabello en un moño que se posaba justo en su nuca, y era sujeto por un prendedor de bonitos brillantes, nada en exceso llamativo; gracias al peinado, el ligero escote en su espalda se lucía muy bien. Su vestido era elegante, pero de gusto discreto; de un largo en línea A, hasta las rodillas, se ceñía en su delgada cintura y se abrazaba a la perfección de sus senos, la tela de encaje beige tenía un delgado fondo de un color similar a la piel femenina, lo que hacía que las formas del encaje lucieran más, volviendo a la Hyuuga alguien imposible de no notar.

Hinata suspiró y acomodó el delgado tirante del vestido y se vio a los ojos. Estaba ligeramente maquillada y, a pesar de reconocerse agradable ante sus ojos, tenía una sensación en el pecho que no le gustaba.

El timbre sonó y dejó de pensar, dirigió sus pasos sobre las zapatillas a combinación, que tenían listones que había ajustado a sus pantorrillas, quitándole un poco de sensualidad al vestido, pero regresándole ese toque de inocencia que tanto la caracterizaba.

Cuando abrió la puerta de su departamento no pudo evitar darle una sonrisa a Neji. El alto castaño vestía un elegante traje sastre color gris y una camisa blanca abierta de los dos botones superiores.

—¿Lista?

Ella jaló aire y asintió.

—Sólo iré por mi bolso— informó la joven y regresó casi corriendo a su habitación.

Neji se apoyó en el marco de la puerta y la observó, un par de movimientos torpes acompañaron a la dulce chica.

Hinata vio a su primo verla regresar y pudo imaginar que para Neji no era el acto más agradable al que asistir. Se preguntó si no estaba molestándolo, pero sabía que si no iba con él, irremediablemente tendría que ir con su grupo de amigos y eso, tarde o temprano, la podría colocar en una situación incómoda con el rubio y, sencillamente, no quería que las cosas siguiesen tomando un camino equivocado. Sí, había sido cobarde tal vez, pero tomando en cuenta la situación que vivía, era lo mejor que podría hacer… ¿qué caso tendría explicar a Naruto las verdaderas razones por las que lo rechazó, si de todas formas el final, contando a Sasuke o no, sería el mismo? Ella tenía un camino que seguir con Neji.

Sólo estaba intentándolo.

—Siento ser una molestia— mencionó la Hyuuga antes de salir del departamento—. Creo que ni siquiera te pregunté si tenías algo qué hacer.

Neji le sonrió y le acarició la cabeza para luego hacerla salir.

—No se preocupe, Hinata-sama, siempre es bueno recordar viejos tiempos— aseguró él al tiempo de cerrar el departamento.

Durante el trayecto a la universidad, donde sería el baile, Hinata tuvo la idea de hablar con Neji y decirle que lo sabía todo; creyó que tal vez eso le haría más fácil el camino que viniera, pero se le revolvió el estómago de pensarlo mucho.

Al momento de llegar, el estacionamiento ya estaba repleto de autos. El castaño se estacionó lo más cercano que pudo al punto de acceso ya delimitado, no queriendo que Hinata caminara demasiado.

El cielo negro destellaba las luces de las estrellas en lo alto. El clima era delicioso, un viento fresco acarició a los presentes. El camino a las facultades estaba cerrado y un camino generalmente secundario que llevaba a las áreas deportivas estaba iluminado con arcos y velas colocadas en el suelo.

—Todo quedó muy bonito— reconoció Hinata que se agarró del brazo de Neji para no caer, al ir viendo las distintas decoraciones en los jardines. Quienes hayan formado parte del comité para preparar el baile, de verdad se habían esforzado.

El chico asintió y siguió viendo al frente. La música ya sonaba alto y en segundos estaban rodeados de personas que también avanzaban directo a uno de los gimnasios, o eso imaginó el castaño. Dos chicas pasaron corriendo, adelantándolos.

—Vaya que lucen emocionadas— comentó el joven sin darles verdadera importancia.

—También debe ser su primer baile— susurró Hinata.

—Imagino que también por eso quiso asistir— añadió el chico.

Hinata negó en silencio —No es tanto por eso, sino que, hay un par de amigos que se gradúan esta generación.

—Ya veo— respondió mientras llegaban al enorme gimnasio. En esta ocasión la puerta habilitada para entrar, era una de servicio, al extremo más alejado del campus, pero mucho más amplia y larga que las principales, siendo así de gran ayuda para poder recibir al gran número de asistentes sin que se formasen aglomeraciones.

En la entrada estaba el comité de bienvenida, una mesa larga colocándoles pines con sus respectivos nombres y números para una rifa final; también había una sección donde las parejas se tomaban fotografías y se las regalaban como recuerdo, una larga fila se formaba en ese sector.

—¿Desea que…?— preguntó Neji viendo que entre las distintas parejas, también habían pequeños grupos de amigos formados.

—Oh, no…

—¡Hinata!— la voz alta de Ino interrumpió la negativa de la Hyuuga — Llegaste primero que nosotros, ¿has visto a los demás?— preguntó al llegar casi corriendo con Shikamaru de la mano, arrastrándolo con ella.

El chico de chongo se ajustó la corbata mientras Ino respiraba por la carrera.

—En realidad vamos llegando— respondió la Hyuuga.

Ino frunció los labios —Le mandaré un mensaje a Sakura, seguro ella viene con Kiba y Naruto— dijo sacando su móvil de uno de los bolsillos del saco de su novio. Éste se dejó hacer. El atuendo de la Yamanaka era un vestido gris en corte A, pero a diferencia del de Hinata, éste era tipo seda, dándole movimiento y coquetería al también ser strapless.

Luego de mandado el texto, Ino recobró compostura.

—Hola, Neji— saludó.

El joven asintió como un gesto no tan formal e Ino le sonrió. Shikamaru imitó el gesto del Hyuuga para saludarlo y luego volvió a ver a su novia que volvía a atender al móvil.

—¿Y ya se tomaron una foto?— preguntó a Hinata que había volteado, al ver llegar a Matsuri.

—Oh, creo que nos saltaremos eso— respondió Hinata.

—No sean amargados— animó —. Anden, vamos, podemos tomárnosla juntos— dijo guiñándoles un ojo —. Sakura y los otros ya están aquí. Vienen para acá.

—¡Hinata!— Matsuri llegó con un par de chicas, deteniendo a la rubia que pensaba jalar con ella al par de Hyuuga.

—Hola, Matsuri— saludó.

Ino rodó los ojos —Bien. Vayamos nosotros, Shikamaru— desistió y tomó la mano de su no tan emotivo novio para guiarlo al área de fotos.

—Nos vemos adentro— Hinata se disculpó con la rubia que sólo alzó la mano en respuesta.

—Creí que no vendrías— Matsuri volvió a tomar la palabra.

Hinata se rascó el cuello —Bueno, en realidad no estaba tan convencida. Siento no mencionarlo.

La castaña se encogió de hombros —Yo tampoco tenía pensado venir, pero un par de chicas de la clase me animaron— explicó y luego su atención se dirigió al alto chico castaño que estaba cercano a Hinata; ésta se percató de su mirar.

—Oh, él es Neji, mi primo— presentó Hinata.

Matsuri asintió y le tendió la mano, el Hyuuga correspondió y un 'mucho gusto' escapó de sus labios.

—¡Hey, Hinata, Ino, Shikamaru, llegamos!— ahora fue la voz estridente de Naruto la que llamó la atención de todos por ahí.

Neji vio con poca estima al rubio escandaloso.

—¡Naruto, idiota, cállate. Todos nos están viendo!— regañó Sakura que, envuelta en un vestido recto, sin mangas, en estampado y estilo tipo chino, siguió conservando su fuerte carácter y poca tolerancia a las extravagancias del rubio.

Las amigas con las que Matsuri iba, se hicieron discretamente a un lado, cuando esos tres llegaron a ellos.

—Oh, Sakura chan, lo siento, sólo quería saludar, 'ttebayo.

—No te confundas, Sakura— habló Kiba que se ajustaba las mangas del saco negro que vestía —, que este idiota intente parecer un galán, no significa que pierda lo burdo.

—Si con parecer galán, te refieres a cómo vengo vestido, déjame recordarte, idiota, que vestimos igual— alegó el rubio que poco o nada le importó ya haberse detenido frente a la entrada donde Hinata, Neji, Matsuri y más de media centena de personas los observaban.

—Santo cielo— se lamentó Sakura cuando Naruto se puso al lado de Kiba y comenzó a comparar sus ropas, ambos de trajes negros, bastante elegantes —. Por favor, discúlpenlos.

—Pues tú lo eres más— alegó Naruto cuando Kiba le volvió a decir idiota, de pronto el rubio vio a Neji verlo con un toque de superioridad que no le gustó; se puso serio y saludó. Hinata volvió a presentarlos sin estar segura si ya antes lo había hecho de manera formal.

—Hola, chicas, ¿vienen solas?— saludó Kiba a Matsuri y sus amigas, llamando la atención de la pelirrosa.

—Ah… sí, algo así— respondió la chica de Suna.

—¿Y ustedes son?— preguntó el Inuzuka adoptando un estilo de galán.

Sakura casi tuvo un tic al verlo mientras Naruto y Hinata charlaban tras ella. Las chicas se presentaron con algo de desconfianza.

—Mucho gusto, Yukata, Matsuri, Sari. Yo soy el guapo pero me dicen el sexy Kiba— dijo y les guiñó un ojo. A las tres chicas les escurrió una gotita de sudor de la frente y Sakura tuvo suficiente —. Sería un honor si…

—¡Si te fueras al diablo!— intervino la pelirrosa jalando a Kiba —. Por favor, discúlpenlo, no suele mostrar su idiotez en público. Y tampoco crean que somos igual a él.

La expresión de asombro-miedo de las tres chicas ofendió a Sakura y a Kiba que terminó acomodándose su saco. Hinata se rio por primera vez relajada y Naruto lo hizo con una carcajada.

—Joder, Kiba, nunca te habías visto tan desesperado, 'ttebayo.

—Por Dios, ¿qué están haciendo? Nos avergüenzan— Ino llegó del brazo de Shikamaru y observó tanto a Sakura como a Kiba.

—Es este tonto. Anda, camina— respondió la pelirrosa y se llevó con ella al Inuzuka que a pesar de tironearse, no logró soltarse.

—Que cosas, ¿no?— soltó Naruto que, ignorando a Neji, abrazó confianzudamente a Hinata y se la llevó con él hacia el interior, siguiendo a Sakura.

Ino dejó escapar el aliento derrotada.

—Ojalá eso no te moleste, Naruto suele ser así de desubicado— se disculpó al dirigirse a Neji.

—Descuida, creo que he aprendido a conocerlo— respondió el castaño al que para nada le gustaron las confiancitas del rubio, pero Hinata no se veía incómoda con él, así que, mientras mantuviera sus manos a raya, podría soportarlo.

Ella asintió y luego de voltear a ver al fotógrafo, suspiró —Al final, ellos tampoco se tomaron la fotografía del recuerdo.

—Olvídalo, seguro habrá más de una oportunidad de hacerlo allá adentro— comentó el Nara que la llevaba abrazada.

—Pues sí, pero…— ella volvía a lamentarse mientras terminaban de entrar, siguiendo a Neji.

Todo ese pasillo estaba iluminado. Había mantas y un par de cartelones dándoles la bienvenida y anunciando que se trataba del baile de primavera y el número de generación. Las puertas de la cancha estaban abiertas y aseguradas, pero una cortina de papeles multicolores no dejaba ver el interior.

Al momento de atravesar se encontraron con sólo el escenario iluminado, toda la cancha estaba parcialmente oscura; se habían colocado esferas de colores y varios dispersores de hielo seco. Había líneas de pequeños foquitos pegados en la pared que formaban figuras de hadas. También había medio centenar de mesas a los extremos de la cancha, varios árboles secos artificiales también fueron perfectamente iluminados, dando la sensación de que esa área de mesas, estaba en medio de un bosque. A Hinata le resultó increíble como en, prácticamente poco espacio, se las ingeniaron para destinar espacio para todos.

Una banda de rock local ya estaba tocando y prácticamente todos los presentes estaban en medio de la cancha, saltando y bailando.

—¡Chicos, sentémonos aquí!— Sakura alzó la voz señalando una mesa sola, con espacio para diez personas.

—¿Pero por qué sentarnos si venimos a bailar?— se quejó Kiba.

Sakura le dedicó una sonrisa fingida —Ni siquiera tienes con quién bailar así que cierra la boca.

El joven rodó los ojos.

—Me parece genial— aceptó la rubia que llegó de la mano de su novio —, pero nosotros bailaremos un poco antes de eso.

—¿Ya?— se quejó el Nara.

—Por supuesto, sino, ¿para qué venimos?— dijo y lo soltó para dirigirse a la pista, se dio media vuelta divertida y le guiñó un ojo animándolo a seguirla.

El joven suspiró sonoramente y se quitó el saco que portaba.

—Aquí vamos de nuevo— soltó antes de dejar la prenda abandonada y seguirla.

—Yo quiero ir al baño— mencionó Naruto en voz alta —. ¿Saben cuáles están disponibles? Vi que cerraron la entrada principal.

—Creo que los del ala este— respondió Kiba —. ¡Mira, allá está Lee, seguro sabe!

Ambos chicos salieron disparados con el joven de pobladas cejas y tanto la pelirrosa como Hinata y Neji tomaron asiento.

—¿Y ustedes no bailan?

—Ah, no en este momento.

—¿Y tú?— Neji habló luego de que Hinata respondiera el cuestionamiento de la de ojos jade.

—Ah— Sakura se avergonzó —, bueno, yo estoy esperando a mi pareja.

Neji alzó una ceja, por lo curioso que eso le pareció y Hinata vio con atención a Sakura.

—Sasuke dijo que estaríamos juntos— soltó la chica sorprendiendo a la de ojos violáceos.

—¿En serio?

La otra asintió con efusividad —De hecho, creo que debería esperarlo cerca de la entrada, tal vez nos tomemos una foto— dijo emocionada y se levantó —. Iré ahora.

Hinata sólo pudo asentir.

Cerca de las once de la noche, uno de los catedráticos que estuvo frente al comité de organización, subió al escenario a dar un par de avisos. Los adolescentes y jóvenes adultos abuchearon ante el cese de la música.

Hinata que se había levantado al baño regresó al lado de Neji.

—Le conseguí algo de comida— mencionó el joven que se puso de pie para ayudarla a sentar.

—¿Hay comida?

Él asintió.

—Atrás de aquellas cortinas están dispuestas varias mesas con aperitivos y bebidas.

Hinata pareció sorprenderse mientras atrás de ellos se escuchaba algarabía. El hombre al micrófono anunció que se elegiría al rey y la reina de la generación, por voto popular, también se anunció que serían premiados a alumnos destacados en áreas deportivas y sociales. El disgusto anterior entre los asistentes se fue de inmediato.

—Dios, vaya noche— soltó Ino que recién llegaba a la mesa.

—¿Y Sakura?— preguntó la rubia que la última vez que la vio fue con ellos, sentada en esa mesa.

Hinata se encogió de hombros —Hace rato la vi, creo que bailaba con Naruto, pero parece que volvió a salir.

O.O.O.O.O

El sonido de la música se escuchaba fuerte incluso fuera del gimnasio.

—Vaya, parece que el ambiente de niños ricos es mejor de lo que imaginé— soltó cierta pelirroja de gafas que avanzaba un par de pasos adelante del Uchiha que miraba entre fastidiado y cansado ese lugar —. ¿Seguro quieres entrar?

—¿Te estás arrepintiendo?— preguntó viéndola de reojo al adelantarse a ella, cuando Karin detuvo sus pasos.

—Claro que no, ni que fuera la gran cosa— dijo pretendiendo que no pisoteaba su amor propio al estar ahí.

—Por supuesto que no lo es— dijo él y detuvo sus pasos, esperándola.

Karin tragó pesadamente y luego avanzó a él. ¿Qué demonios tendría de especial esa tal Hinata para que Sasuke estuviese ahí, en ese evento que le hartaba y llevándola con él?

Recordar lo que Suigetsu dijo en el departamento de Sasuke, le apretó el estómago.

«Te está usando. Sasuke se enamoró de esa tal Hinata y quiere mantenerla protegida»

Los ojos de ella fueron al Uchiha en ese momento, luego de que él le pidiera acompañarlo a ese baile.

«¿Es cierto?»

Sasuke no había respondido en ese entonces, pero el que desviara la mirada le dijo que sí.

«Claro que lo es. ¿Por qué crees que ya no se ha querido ir a la cama contigo?» Suigetsu le había aclarado crudamente. «Lo siento, Sasuke, pero mereces que en esta ocasión te manden al diablo. No sé por qué te complicas tanto, si quieres a Hinata, búscala. Y tú deja de arrastrarte por él, ¿qué no ves que mientras más dispuesta estés, menos le interesarás?»

Karin no sabía exactamente qué sentir. Era cierto que ella adoraba a Sasuke, el maldito sujeto la mojaba con sólo hablarle bonito, pero también era consciente que, con suerte y contadas veces, sólo la vería como un pedazo de carne. Cuando Suigetsu tocó el tema de Hinata horas atrás, vio evasión en el Uchiha… Sasuke intentaba mantener a todos lejos de esa chica.

Algo que jamás haría por ella. Suigetsu se lo había dejado claro no sólo esa tarde, también noches atrás, cuando luego de embriagarse paró en el departamento del peliblanco y lo hizo con él. Sasuke la usaba y nunca le había molestado, pero…

• • •

Luego de más de veinte minutos, Hinata y Neji estaban en medio de la pista.

—Hey, ¿qué haces?— Ino se acercó a Sakura que evadiendo personas, caminaba entre quienes bailaban. Tenía su móvil en la mano — Hinata dijo que estabas con Naruto.

—Si, pero me pareció ver a Sasuke llegar, ¿lo has visto?

—En realidad no— respondió la rubia —. Ah, como sea, ven, busquemos un lugar cercano porque comenzarán las premiaciones y también la revelación de rey y reina— dijo y la jaló con ella.

La pelirrosa con media mueca desanimada, la siguió. No sabía qué odiaba más, si creer que Sasuke había llegado y no la había buscado aun, o creer que otra vez le había mentido y no había asistido.

Poco antes de que ambas chicas llegaran a primeras filas, las luces multicolores se habían apagado, sólo la luz del escenario montado había quedado prendida. La rechifla se hizo sonar cuando una de las organizadoras del baile, acompañada por dos profesores, tomó lugar frente al micrófono. El sonido que hizo el altavoz cuando la joven probó el audio, molestó a unos cuantos.

—¿Quiere que nos acerquemos?— preguntó Neji a Hinata que intentó ponerse de puntillas.

—Si no te molesta, niisan— pidió ella y el joven asintió para tomarla de la espalda baja e instarla a caminar; él siempre tras ella, como su guardián celoso y protector.

Las mesas se vaciaron por completo y los estudiantes se precipitaron a los primeros lugares, dificultando un poco el paso a ambos Hyuuga. Neji tomó de la mano a Hinata y la alejó de la parte central mientras la chica en escenario había comenzado a hablar. Para cuando ambos llegaron al extremo izquierdo del escenario, justo por las filas de enfrente, ya bajaba el estudiante que había resultado mejor jugador del equipo de beisbol de la universidad.

Gritos y varias burlas se escucharon cuando el chico bajó con el pequeño trofeo, Hinata vio con cierta gracia cómo era bañado por confeti mientras se abría paso hacia el fondo del gimnasio.

Pasaron a recibir un reconocimiento especial también tenistas destacadas, siempre de semestres superiores; jugadores de futbol y voleibolistas. Cuando llegó el turno para el equipo de baloncesto, todos parecieron prestar más atención, pues había muy buenos jugadores ese año.

Un premio especial se lo llevó cierto joven pelirrojo, como novato de lujo, premio que por primera vez otorgaban luego de muchas generaciones. Para todos en el lugar fue clara la popularidad del chico en el sector femenino del lugar. Gaara subió casi obligado por su hermana, el chico pelirrojo sólo tomó su trofeo y bajó; éste ni siquiera se había preocupado por vestir formal, vistiendo jeans y camisa negra y un par de muñequeras con picos. Un antisocial, pensó Neji y la peli azul casi sonrió al adivinarle el pensamiento cuando lo vio pasar cerca de ellos.

La sonrisa de Hinata se desvaneció cuando la joven en el micrófono siguió hablando.

—… se discutió mucho, pero los profesores y entrenador terminaron aceptando. Sabemos bien que no nos acompaña desde el semestre pasado, pero siendo este el último año de la escuadra titular, queremos otorgar el siguiente reconocimiento por el apoyo que nos brindó todos estos años, en especial, el último torneo. El reconocimiento de jugador más valioso del torneo pasado, es para Uchiha Sasuke.

El lugar se quedó mudo unos segundos.

—Bah, ese cretino, ni que se lo mereciera— soltó Kiba que de pronto se encontraba de pie tras los primos Hyuuga.

Para cuando Hinata volteó a ver al Inuzuka, los gritos de emoción ya se habían hecho presentes.

—Ah, no seas envidioso Kiba, sabes que se lo merece— intervino Naruto con total despreocupación. Se le veía satisfecho, Hinata lo notó en su sonrisa confiada.

—Como sea, el infeliz seguro ni siquiera vino y…— soltó Kiba que se cruzó de brazos, pero sus palabras se cortaron cuando un grupo bastante nutrido de niñas de reciente ingreso a la universidad, gritaron como meras fangirls cuando el alto pelinegro subió a recibir su premio.

—¿Decías?— preguntó irónico el rubio al ver a su amigo arriba.

Una chica entregó el trofeo, un maestro y Gai sensei como coach le felicitaron antes de que el moreno bajase y se nombrara al siguiente premiado de la noche.

Los ojos violáceos de Hinata se clavaron en él que seguro no la había visto. Con Sasuke, como con los anteriores ganadores, también resonó una ovación. Kiba soltó un comentario llamándolo presumido, llamando la atención de Neji que veía con apatía al Uchiha; para el castaño tampoco pasaría desapercibida la excesiva atención que Hinata le ponía.

Entre empujones, Ino y Sakura se abrieron camino para apresurarse al sector por el que Sasuke descendía.

—¡Que te apures!— Sakura alzó la voz jalando a Ino con ella.

—Joder, Sakura, mis zapatos— se quejó la Yamanaka que hizo todo lo posible para seguirla —¡Diablos!— volvió a quejarse con más ganas cuando el siguiente premiado fue su novio, como último capitán de la escuadra y ella no pudo tomarle una fotografía. Se resignó siguiendo a la pelirrosa, ya después buscaría quién le pasara una de las fotos que le estaban tomando.

—¡Sasuke!— Sakura alzó la voz y la mano para hacerse notar antes de terminar de salir de entre la pequeña multitud. Sus pasos se detuvieron abruptamente cuando el avanzar del Uchiha terminó justo donde una pelirroja lo esperaba con gesto de satisfacción — ¿Qué?— se preguntó la joven cuando vio a Karin jalar de la camisa negra al Uchiha y besarlo casi en los labios.

—Que hijo de puta— susurró Ino al también ver la escena. Sakura ya no se movió.

Sasuke tomó a Karin por la espalda y la hizo caminar con él, al fondo del gimnasio.

—Sakura, ¿segura que dijo que vendría contigo?

La pelirrosa volteó a ver a Ino con el ceño fruncido. Claro que sí, o bien, no, pero había sido justamente ella la que le informó la fecha y estuvo insistiendo para que asistiera. A la pelirrosa se le cerró casi la garganta… ¿qué demonios pasaba con Sasuke?

—Creo que deberíamos volver al frente, todavía nombraran al rey del baile y seguro Naruto gana, vamos.

Por su parte, Hinata apenas fue capaz de mantener la mirada cuando vio a ese par muy junto, o eso le había parecido desde el ángulo en el que estaban. ¿Ella era Karin, esa chica que era algo así como la amante de Sasuke? El pecho se le apretó y apenas tuvo el valor de ver de reojo al Uchiha cuando se iba con la sexy pelirroja de gafas.

Con la ovación que le dieron al capitán del equipo de baloncesto, se dio por terminada la entrega de premios deportivos y se cedió el micrófono a uno de los catedráticos que anunciaría al rey y la reina del baile.

—Apartémonos un poco— sugirió Neji —, generalmente luego de esto se vuelve a abrir el baile.

Hinata asintió sin muchas ganas.

—Volveremos a la mesa, Naruto, Kiba— informó la chica al par de varones que conversaban tras ella.

—Oh, no te quedarás a…— Naruto habló pero fue interrumpido cuando su nombre fue dicho por todo lo alto al designarlo el rey del evento, por voto popular —¿Yo?

—Muchas felicidades, Naruto.

El rubio parpadeó varias veces y ya la gente cercana lo estaba viendo, esperando que subiese.

—Vamos, no finjas que no te la esperabas, idiota— se burló Kiba y le dio un empujón que lo hizo dar más de tres pasos adelante, luego el rubio simplemente siguió caminando, rojo, avergonzado, pero sonriendo como siempre.

Hinata volvió a despedirse de Kiba mientras Naruto se inclinaba un poco para recibir una corona muy exagerada en tamaño. El rubio dio unas palabras y varios de sus amigos le dijeron que se callara, por lo que él, desinhibido como siempre, alegó con ellos desde lo alto, hasta que finalmente le arrebataron el micrófono. La reina se nombró luego de varios segundos en suspenso; resultó ser una chica de la facultad de economía que, a juzgar por la cantidad de aplausos, era tan popular como el rubio.

La emoción que Hinata pudo tener por el Uzumaki, se opacó cuando, yendo directo a la mesa acompañada de Neji, su mirada se encontró con Sasuke. El Uchiha estaba recargado en una de las altas paredes del gimnasio, Karin lo acompañaba y él ni siquiera la vio; siguió su camino pretendiendo que no se le formó un nudo en la garganta.

El rey y la reina se saludaron al claramente conocerse y luego se les pidió que iniciaran la segunda mitad del baile; para esto, el grupo de estudiantes se separaron haciendo un espacio al centro de la cancha. Neji le recorrió la silla a su prima y la invitó a sentarse.

—Iré por algo para beber— informó el chico al tomarla de la espalda e inclinarse un poco a ella.

Hinata asintió y le sonrió complaciente a su joven primo.

Del otro lado del gimnasio un par de ojos negros prestaron atención a cómo la mano masculina tocaba la piel desnuda de la espalda de aquella chica de ojos violáceos. Tensó su mandíbula y endureció su mirada, esto, mientras Karin se quejaba por estar de pie; la joven Uzumaki no usaba tacón tan alto y justo en ese momento comenzaban a incomodarle.

—¡Sasuke!— una voz familiar interrumpió las quejas de la pelirroja y forzó al Uchiha a despegar sus ojos de cierta Hyuuga que se quedaba sola.

Karin volteó a ver con media mirada despectiva a la pelirrosa que, plantada a pocos pasos de ellos, veía al Uchiha con molestia en sus ojos temblorosos, seguro queriendo llorar. La pelirroja sonrió con autosuficiencia y la vio de arriba abajo, sin necesidad de decirle nada.

Los ojos negros desde hacía segundos estaban puestos en Sakura, pero su mirar ni sus labios cerrados le decían nada a la joven que se sintió humillada por ello.

—¿Me quieres decir qué demonios haces aquí… con ella?— soltó la pelirrosa que se acercó dos pasos a él.

Karin le cerró el paso y luego terminó recargada en la pared al lado de Sasuke, tomó la mano del Uchiha y lo hizo abrazarla.

—Esta, posee su nombre— aclaró la de gafas.

Sakura tensó la mandíbula y si las miradas mataran, Karin ya estaría muerta; la pelirroja lo entendió y sonrió por ello.

—¿Cuál es el problema?— soltó él con voz seca.

Sakura tragó pesadamente, molesta —¿Cómo que cuál? ¡Demonios, Sasuke! ¡Toda la semana te he estado hablando y justo hoy me dijiste que vendrías y…!

—¿Y qué te hizo pensar que vendría contigo?— la voz seria de Sasuke y que éste la viera con el ceño fruncido, la hizo sentir la mujer más estúpida del mundo —¿Dije o hice algo para que lo creyeras?

Los labios femeninos temblaron cuando, incluso Karin, dejó de verla al seguro sentir pena por ella.

La mirada de Sasuke, luego de pestañear, siguió fija en ella, así, de una forma tan desinteresada y fría, que hasta Sakura dudó del porqué dio por hecho que estarían juntos. La chica dejó escapar el aliento… Sasuke no la querría ni aunque pasaran mil años más.

—Eres…

Él sonrió de medio lado y bebió de esa bebida que sirvieron para el evento.

—Ya lo sabías— interrumpió él al bajar su bebida y siguió sin verla.

Sakura tembló, tal vez de coraje o tal vez de tristeza y él casi siente pena por ella pero, después de todo, ella debía de entender la posición y la distancia entre ambos.

La pelirrosa apretó en puños sus manos y no pudo decir nada, vio a Sasuke de pies a cabeza y entendió que por mucho que le gustara, él no podría estar por encima del amor que se debía a sí misma. Había sido casi la mitad de su vida enamorada de él y nunca aprendió a conocerlo.

—Vete al diablo— soltó haciendo arder su garganta.

—Será un placer— respondió él y apenas la vio, para volver a apartar su mirada de ella. La chica no esperó más para alejarse de ellos.

Karin casi sonríe, pero recordó que a Sasuke realmente eso le importaba poco, por lo que no se había quitado a alguna rival de encima realmente.

—Al diablo, iré por algo de tomar— soltó la pelirroja, abandonando la pose de novia del Uchiha y se alejó de él sin esperar respuesta, pues de cualquier forma no se la daría.

• • •

—¡Hey, Sakura!— Ino detuvo a la pelirrosa cuando la vio dirigirse al corredor que la sacaría del gimnasio.

Cuando la rubia la tocó, la sintió fría.

—¿Qué ocurrió ahí?

Sakura apretó los puños molesta y sonrió con ironía. Se sentía estúpida ante los ojos de todos.

—¿No te resulta obvio? Porque me sorprende viniendo de ti, ¿qué no siempre lo viste?— respondió molesta.

Ino frunció el ceño.

—¿Pelearon?

—¿Pelear?— repitió irónica — No, Ino, pelean aquellos que tienen algo qué reclamarse. Lo que ocurrió ahí, fue lo mismo de siempre, fue Sakura siendo estúpida con un imbécil que no da medio centavo por ella, ¿feliz?

Ino dejó pasar la molestia que la pelirrosa dirigía hacia ella, al entender lo que siempre le dijo.

—Bueno…

—¡Ya!— Sakura alzó la voz y le quitó la mano con la que la rubia la detenía — No necesito sermones de nadie. ¡Sí, ya lo sabía! ¿Feliz?

La otra negó.

—Lo siento.

Los ojos jade se mojaron.

—Voy a largarme de aquí.

—Sakura, ¿quieres que te lleve o que le diga a Naruto que lo haga?— dijo deteniéndola luego de varios pasos dados.

La pelirrosa meditó entonces que no tenía cómo irse, si llegó con Naruto.

—No, pediré un taxi— soltó y se alejó de ahí. Estaba enojada pero también se sintió mal por desquitarse con Ino, ella siempre se lo dijo, joder, ¡se lo dijeron todos! ¡Vaya forma de aferrarse! ¿Cuándo Sasuke dijo o hizo algo para que ella creyera que sus sentimientos eran correspondidos? La garganta le estaba latiendo al casi cerrarse de aguantar el llanto. Apenas estuvo fuera del ruido del gimnasio y lejos de las miradas de los estudiantes que permanecían afuera, corrió. Sakura saltó una de las vallas que pusieron para delimitar el área de las facultades a las del gimnasio y, aunque no era buena idea por la oscuridad, no le importó. Ya no iba a hacer más el ridículo dejando que extraños la viesen llorar.

La chica se cansó de correr y se sentó fuera de la facultad de ingeniería, en una banca cercana a la fuente. El jardín estaba oscuro pero ese sector estaba iluminado. Se aguantó de llorar y ahora se maldecía por la elección de sus zapatos pues ya le habían causado una lesión. Dolía. Se sintió más patética aún.

—Sólo a ti te puede pasar esto, idiota— se regañó y gimió de dolor.

—¿Pasar qué?— una voz a su espalda la hizo saltar.

—¡Dios! ¿Quién demonios anda ahí?— preguntó y se quitó la zapatilla y la tomó con fuerza en su mano, no dudaría en usarla como arma.

Nadie respondió pero ella escuchó cómo el césped se movió.

—Más bien, ¿qué hace una estudiante en esta zona del campus?— con esa frase ella creyó reconocer esa voz.

—¿Ka-Kakashi sensei?

Un alto peliplata salió de la sombra tallándose un ojo. Ella se ruborizó viéndose sólo con un zapato y el otro en la mano, además, seguro traía el maquillaje corrido lo que la haría más patética. Seguro él la escuchó llorar y hablarse sola.

—No tienes que hacer eso— dijo él cuando la vio inclinarse a colocarse su zapatilla —. ¿Te lastima, no?

—Bueno, sí, pero…

—Mejor dime qué haces aquí.

Ella sonrió sin querer decirle —Mejor dígalo usted. Lo estuvieron esperando para la entrega de premios.

Él alzó ambas cejas —¿En serio? No creí dormir tanto.

—¿Eh?— ella se notó incrédula. ¿En serio estuvo dormido ahí todo ese tiempo mientras en el baile esperaban por él?

Él alzó su mano y vio su reloj.

—Vaya, sí que el tiempo pasó rápido— Kakashi suspiró y tras rascarse la cabeza, terminó por encogerse de hombros —. ¿El baile ya terminó?

—No, pero las premiaciones sí.

Él suspiró desanimado —Diablos, estaré en un problema— dijo mientas se giraba y comenzaba a caminar.

—¡Oiga!— soltó ella haciéndolo detenerse — ¿Ti-tiene coche?— preguntó con pena.

Él frunció el ceño.

—Vine con mis amigos y…

—¿Dónde vives?

Ella sonrió.

• • •

Luego de casi diez minutos en los que Neji no regresó a la mesa, Hinata se levantó. Él había dicho que iría por algo para beber, así que se dirigió al pasillo donde se encontraban las bebidas.

Tuvo que detenerse al caminar pues el baile había comenzado y había dejado de ser la música suave con la que abrieron pista el rey y la reina, y ahora volvía a ser electrónica.

«Que raro» pensó Hinata cuando al llegar al pasillo y recorrerlo, no vio la alta figura de Neji entre los presentes.

Había suficientes mesas con aperitivos y bebidas, algunas ya se habían vaciado y otras más estaban por hacerlo.

Bueno, habían pasado más de diez minutos y si Neji se dirigió ahí, seguro ya no estaba, así que decidió girar y regresar. Antes de salir de ese pasillo donde saludó a un par de conocidas, se encontró de frente con Karin.

Hinata frunció el ceño cuando ésta pareció caminar con más firmeza. Los ojos rojizos se clavaron en ella y la peli azul no le quitó la mirada. Que Karin la viera de arriba abajo molestó a la Hyuuga… ¿por qué esa chica la vería como si ella le hubiese quitado algo, si era ella la que estaba con Sasuke?

Karin siguió avanzando con un rostro descompuesto, la Hyuuga por un momento creyó que la chocaría por lo que, a disgusto por la situación, detuvo sus pasos e irguió su porte. La pelirroja le quitó la mirada de encima justo al estar casi a su lado y se dispuso a ignorarla. Hinata incluso volteó a verla, pero Karin no hizo más.

«Que chica más rara» pensó al girarse y luego comenzar a caminar directo a la salida. Neji no estaba ahí, volvería a su sitio por si regresaba.

Hinata se sentó frente a su mesa y luego de unos segundos ahí, volvió a pensar en Karin y lo sucedido. Todavía tenía en el pecho esa sensación de desazón luego de ver a ese par besarse, su garganta quería cerrarse por un nudo posado en ella. No reconoció ese sentimiento de envidia que le tuvo por una pequeña fracción de segundo a Karin, pues ésta sí podía exhibirse como le gustase al lado de Sasuke.

«¿Qué pasa contigo, Hinata?»

Casi se volvió a sentir como aquella noche, cuando él la dejó, después del funeral de Mikoto. Una sensación de ansiedad le recorrió el estómago y la obligó a bajar sus manos a su regazo y jugar con sus dedos. No sabía por qué justo ahora volvía a sentir aquello, se suponía que ella estaba dejándolo atrás y que Sasuke hiciera lo mismo, debería tranquilizarla.

Pero hacía todo lo contrario.

Una silla a su lado fue arrastrada y ella tuvo que tragar discretamente y bajar su mirada, para recomponerse y sonreírle a Neji. Giró su rostro buscando un par de ojos como los suyos, pero se encontró con unos completamente contrastantes.

Ella palideció.

Sasuke se deslizó ligeramente en la silla a su lado, poniéndose cómodo y no volteó a verla. Ella dejó de observarlo y desvió su mirada, estaba incómoda y nerviosa por volver a estar tan cerca de él luego de lo que le pareció mucho tiempo.

—¿Entretenida?— soltó él y la vio de medio lado.

Ella regresó a verlo. No pudo evitar sorprenderse y no necesitó más que ese tono molesto para saber que hablaba por ver a Neji con ella.

Hinata apenas comenzaba a digerir sus palabras y el por qué parecía celoso, cuando él alzó una ceja, urgiéndola a hablar.

Ella se relajó por un segundo. Lo había extrañado.

—Supongo que no tanto como tú— dijo recordándole a Karin. Sasuke sonrió de medio lado —. ¿Qué quieres aquí… conmigo?— los ojos violáceos se alzaron a él y él no perdió oportunidad de verla con mayor detenimiento… ese era un hermoso vestido que ella portaba muy bien, cierta molestia cayó más fuerte en su pecho — ¿Es alguna clase de juego, Sasuke?— ella agregó con media melancolía.

Él dejó de ver esas zapatillas en las piernas femeninas que le despertaron deseos impuros. Las cintas en las pantorrillas la hacían ver más inocente de lo que era, algo normal para Hinata, una invitación al pecado para él.

—¿Sasuke?

A él le decepcionó ligeramente no ver a Hinata celosa. Ella no emitía ni una pizca de los celos que a él lo corroían.

No respondió.

Ella desvió su cuerpo ligeramente, viéndolo, y bajó su mirada; sus ojos violáceos notaron una férula en su mano derecha. Era cierto, él se había lastimado la mano, ¿cómo se encontraría? Lo notó suspirar y eso le trajo un viejo sentimiento.

Sasuke frunció el ceño cuando los delicados dedos de Hinata le tocaron la mano. Una tibia sensación subió por su cuerpo.

—¿Cómo te hiciste esto?— preguntó sosteniéndole la mano y acariciando las yemas de los dedos que sobresalían. A pesar de sentirse mal, pues él iba con otra chica, sus propios dedos le picaron por tocarlo. Estaban tan en calma que, de pronto, ahí lejos de todos y en una parcial oscuridad, se sintió como antes. Sasuke la había buscado.

Él se maldijo internamente cuando los enormes ojos Hyuuga se posaron en él, preocupados. Jaló su mano.

—En realidad no importa— soltó secamente y desvió su atención a la gente en la pista.

Hinata recogió sus manos y una punzada caliente le atravesó el pecho. Sasuke no deseaba su contacto, entendió.

—Sobre cómo se dieron las cosas— habló ella de pronto, sin verlo. Él la vio de reojo —. Lo siento mucho.

—Eso no deberías decirlo tú— la regañó pero sin sonar tan molesto como quiso. Ella asintió y media sonrisa se dibujó en su rostro. Se formaron segundos en los que sólo el silencio iba y venía entre ambos —. ¿Lo has echado de menos?— soltó él roncamente.

Maldición. No debió preguntarlo. Era un imbécil.

—Sí— la respuesta, pequeña y sincera de Hinata le revolvió el estómago y avivó su rabia contra sí mismo.

—Lo siento— respondió tan seco que a ella la confundió. ¿Había dicho algo malo? Cuando él se levantó del asiento a su lado, ella quiso imitarlo, pero al instante apareció Neji con un par de bebidas. Hinata se sintió frustrada por no poder seguir hablando.

—¿Se te ofrecía algo?— preguntó Neji, como siempre, altivo.

—Mph— Sasuke sonrió y metió sus manos a los bolsillos de su pantalón. Lo pasó de largo sin responder.

Neji achicó los ojos y luego éstos se centraron en Hinata.

—¿Pasaba algo aquí?

Ella negó despacio —Sólo estaba saludando— Hinata sonrió nerviosa cuando notó a Neji no creerle —. Y… y creo que no le caes muy bien, niisan.

El castaño entonces sonrió.

—El sentimiento es mutuo— dijo ofreciéndole uno de los dos vasos que cargaba —. Por cierto, Hinata sama.

—¿Sí?

—De entre toda la gente con la que se pudiese involucrar, los Uchiha son los menos indicados— soltó el comentario antes de que ella bebiera de su refresco.

Hinata tragó pesadamente y le sonrió. Lo sabía.

Antes de que Hinata diera el segundo sorbo a su bebida, Ino llegó por ellos, insistiendo en que el baile estaría por acabarse pronto y deberían bailar. La rubia terminó por llevarlos con ella.

Hinata todavía con un nudo en el estómago y más rígida que antes, tomó la mano de Neji y la dejó guiarla en una danza suave. Ambos estaban más que acostumbrados a ser la pareja de baile el uno del otro, por lo que a ella no le molestó que el castaño posara una de sus manos en su espalda baja y se pegara a ella, respirando cerca de su oído. Ni la calidez de Neji logró retirarle el sinsabor que le dejó Sasuke, ni esas extrañas ganas de llorar. Tal vez por eso Hinata pegó su mejilla al pecho de su primo y siguió bailando suavemente con él.

Sasuke tensó la mandíbula al ver el nulo espacio entre los cuerpos de esos dos. Su sangre hirvió y sólo sus ojos que destellaron rabia lo denotaron.

Karin se detuvo a un costado de él, notando el autocontrol del moreno.

—Pues, tan bonita tampoco es… es más, me parece simplona— dijo la celosa chica con aires de superioridad.

—Vámonos— habló él al darse media vuelta e ignorar a ese par —. Aún tenemos una noche tú y yo.

Karin sonrió y siguió sus pasos.

O.O.O.O.O

Hinata se recargó completamente en el asiento del copiloto del auto de Neji. Era la una de la mañana y, luego de pasar por algo que no pudo comer, por fin llegaron a su departamento.

En efecto, el dichoso baile le había dejado muy malos momentos.

—Gracias por acompañarme, niisan— agradeció ella al girar su cuerpo y verlo, luego de quitarse el cinturón de seguridad.

Neji le acarició la cabeza y Hinata no supo por qué, pero ese gesto tan común en él, le humedeció los ojos.

—Siempre es un placer, Hinata sama— aseguró el castaño antes de abrir la puerta de su coche y rodear el auto para, posteriormente, abrirle la puerta a su joven prima.

—Buenas noches, Neji niisan— dijo y esta vez contuvo el impulso de abrazarlo para sólo esforzarse por sonreírle.

—Hinata-sama— él la llamó cuando ella estaba por cruzar la puerta de cristal de su edificio —, ¿se encuentra bien?

Los ojos perlados se humedecieron, pero ella sonrió y asintió.

—Buenas noches, niisan.

¿Qué era esa sensación que le estaba apretando el pecho? Se preguntó Hinata cuando comenzó a subir el elevador. Las ganas de llorar volvieron a ella con más fuerza… un departamento vacío la esperaba arriba.

O.O.O.O.O

El auto deportivo del Uchiha estaba estacionado afuera de esa casa, en un barrio de clase media alta de la ciudad.

Karin seguía sentada en el asiento del copiloto y la luz apagada del frente de su casa, les daba la intimidad necesaria para estar en silencio, sin necesidad de sentirse incómodos.

Momentos antes ella y él habían parado en una tienda de veinticuatro horas y Sasuke había comprado un par de bebidas, cigarrillos y condones. Su madre no estaba en casa, lo sabía porque desde antes que Sasuke pasara por ella para ir al dichoso baile, su madre había salido y su coche no se veía en la cochera; si la conocía bien, seguro dormiría con alguno de sus amantes y volvería antes del mediodía, para fingir por varias horas ser la buena madre que cobraba pensión a su ex esposo, eso, claro, sólo mientras duraba la luz del sol.

El Uchiha golpeó suavemente la cajetilla de cigarros que había comprado, en el volante del coche, en un acto más automático que premeditado, estando sumido en sus pensamientos.

—Sasuke…— la voz de Karin lo hizo girar sus ojos negros a ella.

La pelirroja mordió sus labios al ver el semblante serio del moreno.

—Joder— soltó ella antes de pasar de su lado del coche, subirse en él y besarle los labios —. Contéstame algo…— pidió entre jadeos cuando él le tomó la cintura.

O.O.O.O.O

Hinata se asomó a su balcón y luego de soltar su moño, el viento fresco le ondeó el largo del cabello. Eran casi las dos de la mañana y ella tenía una sensación que le apretaba el pecho y la garganta.

Regresó al interior de su departamento y, con sólo un par de lámparas de los burós encendidas, se sentó en su sala y se abrazó a sus rodillas. Todo estaba dándole vueltas en la cabeza y no podía pensar en dormir.

Dios, le había dicho a Sasuke que lo echaba de menos. Sus ojos se aguaron… era cierto. Mucho, mucho muy cierto.

¿Por qué?

La plática de esa mañana con Ino vino a su mente. Era consciente que no lo amaba, pero, ya a esas alturas era innegable que Sasuke se había impregnado en su ser.

Hinata sonrió con los ojos llorosos. Se sintió patética. Si lo que vio entre Karin y él horas atrás era cierto, seguro esos dos en esos momentos estarían…

Tres golpes secos en la puerta la asustaron, pero no le quitaron el nudo en la garganta. No atendió al llamado creyendo que no era ahí donde tocaban. Dos golpes más.

—Hinata— esa voz grave la hizo ponerse de pie y abrir grandemente los ojos. Su corazón bombeó con fuerza —. Hinata, ¿estás aquí?

Ella, que por un momento se había paralizado, avanzó varios pasos a la puerta. Los golpes se detuvieron y la voz también.

Los ojos violáceos brillaron al observar bajo la puerta, que una sombra estaba en el pasillo. Ella comenzó a respirar más profundamente y se llevó una mano al centro de su pecho.

Era Sasuke… ¿qué hacía ahí?

—Joder— escuchó del otro lado la voz gruesa y derrotada de ese pelinegro, luego, un pequeño golpe en la puerta, su cabeza chocando con ésta, seguramente.

Hinata, con sus pies descalzos, se acercó a la puerta tratando de no hacer ruido. Sus ojos estaban a punto de llorar.

«¿Dónde demonios estás?» pensó el Uchiha del otro lado, estando con su espalda apoyada completamente en la puerta.

Hinata pegó su mano a la madera, tan suavemente. Él pareció sentirla y se giró, viendo la puerta cerrada. Pegó su frente a ésta… era un imbécil, tal vez debió beber más, quemarse más o hacer cualquier otra mierda para detener los pasos que lo llevaron hasta ahí.

Pero no quiso… ya no pudo más. Escuchar a Hinata decir que lo había extrañado había removido más de sus fibras sensibles de lo que temió. Ella lo extrañaba y él sentía la sofocante necesidad de estar a su lado.

—Sé que estás ahí.

Esa afirmación en la voz ronca casi le detiene el corazón a la chica del otro lado.

—¿Hinata?— la llamó y pegó con su palma sobre la puerta.

Ella cerró los ojos y puso su mano donde creyó que estaba la de él, siendo separados por la madera.

—¿Qué haces aquí?—ese murmullo en voz suave le apretó el pecho a Sasuke. Todavía estaba a tiempo de largarse, le dijo su conciencia.

—Abre— su voz ronca obedeció a sus impulsos.

—Sasuke… ¿qué… qué quieres?— Hinata le preguntó llorando y él no pudo no darse cuenta de ello.

Tardó en contestar.

—A ti.

Los ojos de ella se llenaron de lágrimas calientes y con una de sus manos tapó sus labios.

Sasuke se tragó su orgullo, por segunda vez en menos de dos horas.

«Contéstame algo… ¿amas a esa chica?»

Sasuke había aguantado el nudo que quería formarse en su garganta. Karin lo veía a los ojos, él estaba dispuesto a llevársela a la cama como había ocurrido muchas veces antes, pero ella preguntó por Hinata.

«Como un imbécil» aceptó él y se recargó completamente en el asiento. Desvió su vista. Ella se molestó.

«¿Tanto como para acostarte conmigo por ayudarte a liberarla?»

«Sí»

Los ojos de Karin habían suplicado que le dijera que no, pero él lo aceptó.

«Eres un bastardo, Sasuke» había soltado ella y empuñó su camisa, arrugándola. Quiso golpearlo pero en vez de eso, se tragó las ganas de llorar y lo zarandeó para finalmente aventarlo al asiento. Ella se bajó de él y se abrazó sus piernas «¿Por qué ella? No es tan bonita, ¿sabes?» le preguntó resignada.

Él chasqueó su lengua, sin ánimos de pensar mucho «No lo sé… Sólo la extraño»

Y ahí Karin supo que perdió… él ni siquiera hablaba de un deseo sexual. La chica había bajado de su auto cerrando de un portazo. Él todavía se mantuvo ahí estacionado varios minutos y luego se fue. Entró y salió de una cantina y terminó buscándola, arrastrando una sensación que le decía que iba a cometer el peor error de su vida.

Hinata abrió la puerta despacio y ante esa figura fuerte e imponente iluminada por la luz del pasillo, apareció la silueta menuda y curvilínea de Hinata, con aquellos hermosos ojos violáceos bañados en lágrimas.

Él se sintió miserable.

—¿Qué haces aquí?— volvió a preguntar ella haciéndose para atrás, dándole espacio a ese chico que entró despacio, pero con un aire depredador que le hizo erizar cada poro de su piel. Volvió a sentirse como antes, agradablemente débil ante él, ahora no tenía problema reconociéndolo.

Los ojos negros y profundos de Sasuke no dejaron de verla. La puerta se había cerrado dejándolos ligeramente a oscuras. Hinata, sintiéndose y viéndose más pequeña que siempre, retrocedió hasta chocar con el respaldo de uno de sus sofás. Hasta ahí la siguió él.

Él pegó su cuerpo fuerte a ella y apoyó sus dos manos en ese sofá. Hinata tembló ante el rose de su cuerpo duro y él perdió el aliento. Ella alzó sus ojos asustados a él y Sasuke reconoció que ese ser de rostro pequeño y bonito, con ojos grandes y llorosos, era su jodida debilidad.

La pregunta de Hinata quedó en el olvido cuando la mano izquierda del moreno se posó en su cuello y él bajó a besarla.

Hinata, aun con los labios sensibles por querer besarlo, ladeó su rostro.

—¿Qué haces aquí?— preguntó y Sasuke entonces le besó la frente. A Hinata se le apretó el pecho —¿Qué hay de esa chica?

—Me sirvió para quitarme de encima a Sakura. Eso te preocupaba, ¿no?— su voz baja sonaba ronca y desvió sus labios a besarle despacio las mejillas. Hinata se estremeció.

—¿Qué hicieron?— ella alzó sus ojos a él.

—Nada— ambas manos masculinas subieron al pequeño rostro. Sasuke odió su férula por no dejarlo sentirla. No quiso explicarle nada, la quería lo más limpia que pudiese salir de todas las porquerías que venía haciendo.

—Sasuke…— ella lo nombró cuando él deslizó sus manos pasando por sus senos, y terminó jalando su cintura más contra sí mismo. Hinata jadeó.

«Por el maldito infierno» Sasuke odió su debilidad al darse que, tal vez, desde hacía tiempo estaba considerando volver a ella, y que sólo estuvo buscando el momento preciso, pero este nunca llegó.

Hasta que se rindió. No pudo esperar más.

Él había estado muriendo de celos durante el baile, luego esa rabia había ido pasando bajo la sensación de conformidad… ella se merecía ser feliz. Hinata merecía que la amaran de verdad, que la cortejaran y llevaran flores, alguien que siempre la hiciera sonreír, que la tocara sin lujuria y pudiera hacerla feliz.

Alguien que no era él.

Pero luego de dejar a Karin, de verdad deseó serlo.

Deseo ser él ese hombre. Y por eso ahí estaba, intentando ser el indicado, por hilarante que resultara. Patético, sí, pero más sincero de lo que pudiese imaginar.

Hinata tembló cuando Sasuke deslizó su mano derecha bajo su vestido, tocándola sólo con la yema de los dedos que la férula dejaba libres.

Sasuke se inclinó por la diferencia de estaturas y besó sus labios. Intentaría ser el indicado para ella, sólo esperaba que no se desgarrasen en el intento… ya no quería dañarla.

Cuando Hinata alzó sus brazos a enredarlos en su cuello y se estiró correspondiendo el beso, él sintió algo que bullía en su vientre y su necesidad creció. El mero roce con ese ser de carita hermosa y finos rasgos lo encendía; su naturaleza volvió a surgir cuando metió su lengua con ligero sabor a licor dentro de ella.

Hinata cerró los ojos y los apretó cuando el Uchiha posó sus manos en su trasero y la cargó. Ella enredó sus piernas en él, sintió el calor del cuerpo duro de Sasuke y cómo sus manos la tocaban y la cuidaban. Sollozó cuando él dejó sus labios para pegar su frente a la de ella y comenzó a caminar, rodeando el sofá.

Hinata se mordió el labio inferior y él besó su cuello blanco y expuesto, controlando el deseo que tenía entre las piernas.

—Perdóname— soltó él con voz ronca, baja y Hinata volvió a estremecerse. No sabía cuántas veces antes Sasuke había pedido perdón, pero siempre le provocaba la misma sensación tibia en el pecho, y le humedecía los ojos.

Ella, todavía abrazándose de piernas y brazos a él, le acarició el rostro y lo besó despacio. Sasuke se apoyó en el sofá sin poder buscar un lugar más cómodo y, despacio, bajó con el cuerpo de Hinata en sus brazos. Ella se vio presa de todo su peso y ahí, con Sasuke sobre ella, comiéndose sus labios, se dio cuenta cuán jodida estaba… ella ya lo había perdonado aunque siguiera doliendo. No supo por qué, o cómo, pero se sintió en paz y ahí algo que la venía incomodando desde esa mañana pareció aclararse.

Tal vez Sasuke no era su lugar en el mundo. Ni tampoco estaba enamorada de él como Ino estaba de Shikamaru. Pero, sin duda alguna, Sasuke era esa persona que la hacía desear que las cosas hubiesen sido diferentes. Esa persona por la que se permitía encerrar el pasado y sentirlo a él.

Vibrar por él.

El pelinegro volvió pasional el beso y estando entre sus piernas, comenzó a embestirla aun con ropa. Hinata gimió en sus labios y que lo disfrutara sólo lo endureció más. Había echado de menos la sensación de ese cuerpo perfecto vibrando por él; todo su cuerpo fue recorrido por placer caliente que se acumuló en su miembro.

Cuando el aire se acabó, él le besó el cuello y deslizó su mano izquierda para bajarle el zipper del vestido; ella, mientras tanto, metió sus dedos fríos y tocó la piel dura y caliente de la espalda del Uchiha. Sasuke se apartó cuando el vestido se aflojó. Sintiendo un pequeño dolor en su mano derecha, siguió apoyándose en ésta para con la otra deslizar los tirantes del vestido y ver, que como sospechó, Hinata no usaba un sostén. Ante un sonrojo femenino, ambos senos se mostraron perfectamente redondos y con los pezones endurecidos.

Era perfecta.

Él bajó a besar primero sus labios de forma suave mientras su zurda apretaba fuerte uno de sus pechos. Ella contuvo un gemido pero se arqueó buscando su cuerpo. Los labios masculinos no tuvieron la misma delicadeza con sus senos como con sus labios, y Sasuke comenzó a mamar con cierta fuerza. Cierta tensión se juntó exactamente en el clítoris de la Hyuuga y se endureció. Ahí, con algo de culpa se reconoció que, a pesar del pasado turbio que ambos compartían, ella había comenzado a desear a Sasuke. Él mordió su seno y lo lamió y ella decidió que la conciencia podía torturarla después… ahora ansiaba sentir.

—Maldita sea— Sasuke llevaba su mano derecha a entre las piernas de Hinata pero la férula se atoró en el vestido. Se la quitó y arrojó segundos después.

—¿Qué haces?— ella quiso levantarse.

—Shh— pero él se lo impidió al acercarse a sus labios —, de cualquier forma la quitarían pronto— le dijo tranquilizándola. Hinata iba a alegar, pero esa misma mano que la preocupaba, estaba ahora deslizándose entre sus bragas. Ella se estremeció completa y Sasuke sonrió cuando, traidoramente, tocó todo su sexo pero evitó tocar el clítoris endurecido. Bastó conocer la humedad de Hinata para saber que bastarían un par de movimientos en ese punto sensible para hacerla llegar. Y no lo haría… él quería sentir su orgasmo cuando su carne dura estuviese dentro de ella.

El solo pensamiento le hizo doler su miembro.

—Sa-Sasuke… de-deja de… jugar.

Él se apartó ligeramente y la hizo girarse sobre el blanco sofá. Los senos desnudos se apretaron contra la suavidad de los cojines y ella volvió a sentir el peso de Sasuke sobre ella, una vez que le retiró las bragas.

El Uchiha se acercó al cuello de Hinata y comenzó a besarlo despacio, dejando escapar su aliento en él provocando que la piel femenina se erizara. El clítoris de la peli azul estaba tan tenso que moriría si él no la tocaba.

Sasuke deslizó el cierre de su pantalón y desabrochó el mismo.

—Hinata…

—¿Mmm?

Él estuvo a punto de decir un te amo antes de comenzar a hacérselo, pero lo cayó. No era digno de decirlo… no aun; es más, ni siquiera debería disfrutar su cuerpo pero no lo soportaba más.

Tragó pesadamente cuando liberó su miembro ardiente. Alzó el vestido de Hinata y observó su trasero. Ella se avergonzó cuando él comenzó a tocarlo, manteniendo sus rodillas dobladas, apoyándose sobre las piernas femeninas.

Su miembro estaba tan duro, su piel tan tensa y lo sentía tan caliente. Perverso, tocó el trasero de ella con él y Hinata se tensó al sentirlo. La luz blanca de la luna y la poquita de las lámparas de ese lugar, les golpeaban los cuerpos, haciendo tan erótica para él la visión.

Cuando él cubrió todo el frágil cuerpo de Hinata con el suyo, al haberse subido en ella, ella se tensó. Sentir ese miembro caliente que pronto estaría dentro la hizo tanto excitarse, como temer.

—Yo voy a cuidarte, bebé— se le escapó con voz ronca al moreno cuando pasó su brazo derecho frente a ella, y con la otra mano se acomodó. Hinata se estremeció por ambas cosas y después, un fuerte gemido compartido llenó la pequeña sala, cuando Sasuke la penetró.

Los pezones femeninos se endurecieron más y él comenzó a moverse, primero despacio. Cada gemido de ella lo extasiaba y cada gruñido de él le erizaba más la piel a Hinata, al escucharlos justo en su oído.

Al aceptar ser tomada por él, Hinata supo que algo muy malo estaba pasando pero, contrario a eso, no fue capaz de temer. Sus almas comenzaban a sumergirse, juntas, a un profundo abismo.

Sasuke mordió su cuello, haciéndola abrir sus labios… le dijo que la quería y por un momento, se sintieron en paz.

Continuará…


Hola C:

15.555 palabras según Word de sólo el capítulo, ¿largo?

Sé que ha pasado tiempo y lo lamento muchísimo, me pasaron muchas, muchas cosas. Estuve en media crisis depresiva, casi me divorcio y mando todo al diablo, luego decidí retomar un fic de Inuyasha y terminarlo y, justo cuando pensaba continuar esta historia mi pc se descompuso y hasta que no la reparé no tuve modo de escribir. Luego, antes de iniciar con este capítulo descubrí que estoy embarazada «3 y dos días después tuve una amenaza de aborto y estuve 36 horribles horas hospitalizada xD

Loco, ¿verdad? Todavía me pregunto ¿cómo se pasa de un casi divorcio a un embarazo en menos de tres meses? xD

Como sea, por todo eso me tardé tanto. Tal vez a muchos no les interesa pero pues, ya son un pedacito chiquito de mi día a día, así que, como con toda la gente que quiero, lo quise compartir también con ustedes c:

Bien, ahora agradecer comentarios:

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Muchos de ustedes comentaron más de una vez, muchas gracias por preocuparse, me hicieron sentir bonito y siento si no coloqué los nombres dos o tres veces así como comentaron, pero ando bien a prisa y al menos una vez sí los mencioné. Los amo más «3

Bien, ¿se acuerdan que a partir de aquí la historia tomaba un ritmo más pasional? Pues para allá vamos. Chicas y chicos que quieran seguir con la historia aun así, les voy a agradecer muchísimo por hacerlo. A quienes no, fue un gusto tenerlos aquí. Y a quienes lean la historia a pesar de NO GUSTARLES, les recomiendo que se tomen un antidiarreico, porque lo van a necesitar xD

Ojalá no les haya molestado lo de Neji, ocurre que no quiero lastimarlo demasiado con el asunto de Hinata y Sasuke, por eso le di un pasado (gracias Valery). Con Naruto y Sakura ocurrió algo similar, pero yo necesito que 'sigan en la ignorancia' por el momento, ya llegará el tiempo en que todos se enteren.

Gracias por leer y espero volver por aquí en unas tres semanas C:

Un beso y sean felices c':