LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE MASASHI KISHIMOTO. LA HISTORIA ES MÍA.

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BAJO LA PIEL

Capítulo dedicado a Karla XM, por su pasado cumple c:

Sasuke afirmó a Hinata contra su pecho mientras, casi desesperado, la ponía de pie y le arrancaba la falda y sus bragas. Hinata sólo pudo gemir al sentirse expuesta y buscó pegarse más a sus labios; su cuerpo estaba ardiendo y la imperiosa necesidad de estar más cerca de Sasuke estaba quemándole las entrañas.

Él volvió a sentarla sobre el escritorio y terminó de desnudarla. Jadeante, la vio para abajo. Su negro cabello se mezclaba con el de ella y su respirar por la boca era muestra clara de la poca paciencia que apenas tenía.

—¿Sabes, Hinata? — soltó al llevar sus dos manos a bajar el cierre de su pantalón. Su voz ronca provocó a la peliazul.

—¿Mmm? — emitió mordiéndose los labios. Buscó su mirada ignorando su propia desnudez.

Él vagó su vista por su cuerpo —Hace tiempo me juré que cuando me dijeras que me amabas, iba a hacértelo lo más tierno que pudiera— comentó y la vio ruborizarse, pero también notó cómo sus pezones se pusieron muy duros.

Hinata siguió apretando su labio… «Cuando me dijeras que me amabas» Sonrió. No sabía si Sasuke era presumido o sólo extremadamente confiado. Él deslizó un par de sus dedos por su espalda, a través de su largo cabello y eso sólo la mantuvo a la expectativa. Sasuke había expuesto su miembro, pero se mantenía cruelmente alejado de ella. Lo vio a los ojos. Vibró cuando él se acercó y, colocando su otra mano sobre su cuello, la hizo alzar su rostro completo a él. La mirada negra era tan profunda y penetrante. Emanaba control total y eso comenzaba a derretirla, lo comprobó cuando sus labios se secaron.

Cuando los labios masculinos estuvieron por rozar los suyos, Hinata se estiró buscándolos.

Sasuke lo impidió al ejercer presión en su cuello, deteniéndola.

—Pero estoy jodidamente enojado contigo— advirtió y su mirada se tornó fría.

Ella gimió quejándose. Él se puso más duro aún. Lamió de la mitad de su mandíbula izquierda hacia su oreja, casi rozando los pequeños pendientes. Hinata jadeó.

—Estuviste evitándome… y saliste con ese imbécil— susurró ronco y lento.

—Sasuke…

—Shh.

Una extraña excitación se propagó por el cuerpo de la joven. Su clítoris se endureció y eso mantuvo una sensación de dolor y placer en toda esa zona.

Sasuke volvió a tomarla del cabello y la mano en su cuello descendió con premeditada calma, pasando por entre sus pechos desnudos, hasta el sexo de Hinata. Con sus piernas separadas por su culpa, la pilló desprevenida.

—Vamos a disfrutar esto— aseguró en un susurró cuando ella respingó al sentirse tocada —. Pero la ternura la dejaremos para la próxima vez.

Ella jadeó, pero pudo asentir a sus palabras. Sus pezones dolieron por la tensión.

Sasuke sonrió y la curvatura que adquirieron sus labios le habló a Hinata de perversión, deseo y complicidad. Adoró ver cómo él separaba sus labios al buscar los suyos. Se dejó besar y echó su cabeza hacia atrás, separó sus labios y lo sintió meter su lengua dentro de su boca. Jadeó en medio de ese beso. Sasuke apretó su sexo y no le permitió apartarse al morderle el labio inferior.

La mirada violácea y la negra se fundieron envueltas en deseo. Uno puro. El mismo que al reconocerlo le hizo erizar la piel a Hinata.

La mano grande y fuerte de Sasuke se cerró en la garganta de Hinata y ella soportó eso jadeante cuando él dejó sus labios. Lo escuchó gruñir y eso la hizo ansiarlo todavía más.

—Joder— rugió, impaciente.

Ella gimió cuando la fuerza de Sasuke la hizo tumbarse sobre el escritorio, encima de unos papeles que él mismo había arrugado haciéndole espacio. Sasuke hizo que abriera sus piernas y colocó sus pies, que aún portaban sus zapatillas, sobre la pulcra madera del escritorio.

Hinata se abochornó por la posición tan expuesta en que la tenía.

—Sasuke…

—Shh— él volvió a silenciarla al tiempo que se arrodillaba con una pierna en el suelo.

Hinata apretó sus ojos y se mordió el dedo cuando sintió la calidez del aliento de Sasuke sobre su sexo. Él la miraba.

—Quiero que gimas. Y que lo hagas mucho— ordenó levantando su vista, viendo después de esos dos preciosos senos, que ella desde ya pretendía silenciarse. Bajó sus ojos sin interesarle su respuesta y volvió su atención al expuesto sexo de la joven. Acarició sus muslos poco antes de separar sus labios y pegarlos a los íntimos de ella. La escuchó gemir y la sintió temblar. Amaba la forma en que ella reaccionaba.

Su lengua se perdió entre los sabores cítricos y casi dulces de la Hyuuga y ella sólo pudo responder arqueando su espalda. Sasuke abrió grandemente su boca y buscó abarcarla tanto como podía. Bebió de su sabor y la penetró con la lengua, provocando más de su humedad. Chupó, lamió e incluso mordió de ella. Sus dedos apretados en las piernas de Hinata palidecieron más, por la presión, la caliente piel de la chica. Sasuke gruñó queriendo sustituir su lengua por su pene y sintió a Hinata estremecerse por las vibraciones. Tuvo que bajar una de sus manos y frotarse para aliviar un poco el dolor en su miembro.

Las manos de Hinata se apretaban, una, al negro cabello del Uchiha y la otra, al escritorio. La humedad de su cuerpo ya había mojado incluso la barbilla del moreno. Sasuke la sintió tensarse y dejó de chupar con necesidad, para solo pasar su lengua por la pequeña longitud de sus pliegues. Hinata gimió frustrada en respuesta, su corazón latía con fuerza en sus oídos y sus senos, olvidados por él, estaban más duros que nunca.

—Sasuke…

—¿Mmm? — mencionó cuando introdujo uno de sus dedos dentro de ella. Lo deslizó lento, apenas entrando.

—Ah, por favor…

Él sonrió. Introdujo más de su dedo y añadió uno más. Hinata cerró los ojos y se arqueó.

—¿Esto?

—Ah… sí.

Sasuke los sacó despacio y ella volvió a frustrarse.

—No has sido muy buena, Hinata. No sé si lo merezcas.

Ella quiso reír o llorar.

—Vamos— suplicó con el rostro sumamente sonrojado. Quiso levantarse a verlo, pero desistió cuando Sasuke, tramposamente, volvió a chupar de ella. Cerró los ojos y gimió —… Cielos — su interior estaba tenso y eso iba a matarla si Sasuke no se movía dentro de ella o continuaba tocando el punto exacto que ahora parecía evadir.

Las succiones del moreno volvieron a hacerla temblar y volvió a arquearse contra el escritorio. Sintió su humedad resbalar de su cuerpo y ser absorbida por él. Los movimientos de su lengua paulatinamente se volvieron lentos y Hinata casi maldijo en su interior cuando su lengua pasó muy lenta recorriendo desde su entrada hasta su muy sensible clítoris. Sasuke dejó un beso en esa parte y lo sintió levantarse.

—¿Estás castigándome? — preguntó al tomarlo del brazo, cuando Sasuke amenazó por pasar a su lado, apartándose.

Él sonrió y se acercó. Hinata ladeó su cuerpo, volviendo a pender sus piernas por el escritorio cuando se sentó.

—Te lo mereces— dijo lento y vio sus pequeños labios jadear, incrédula. Separó sus labios y la besó despacio. Hinata pudo probar su sabor en él. Cuando Sasuke se acercó, ella envolvió su cadera con sus muslos. Él extendió su sonrisa.

—Ah, vamos… tú has hecho cosas peores— Hinata se ruborizó todavía más al escuchar su voz ronca y saberse suplicando. La sonrisa de Sasuke denotaba que adoraba que lo hiciera.

—¿Salir con otra e ignorarte deliberadamente? — preguntó frunciendo el ceño.

Ella no pudo decir nada.

—Ahora, te vas a portar bien— le dijo y a ella se le secaron los labios al verlo guiñarle. Sasuke se alejó un poco y corrió las cortinas, oscureciendo más la habitación.

Hinata se encontró observando su cuerpo desnudo, sus músculos largos y fuertes en su espalda, sus hombros anchos y la forma como su espalda se cerraba afilándose en su cadera. Cuando él se volteó y caminó a ella de regreso, Hinata se dio cuenta, innegablemente, que podía verlo y desearlo como hombre con una fuerza que la asustaba. Sus labios se separaron ligeramente al descubrirlo y Sasuke aprovechó encontrarlos así para volverla a besar, despacio. Bastó que él cobrara profundidad en el beso para que ella se atreviera a acariciar su pene erecto. Sasuke gruñó y se separó para verla a los ojos.

—Acuéstate— su voz fue ronca y su mirada negra adquirió otra profundidad. Hinata quiso levantarse y dirigirse a la cama, pero él la detuvo —. Aquí, preciosa.

Cuando la vio dudar le besó los labios y la hizo acostarse. Sasuke se movió ligeramente y apenas dejando sus labios, la tomó de los brazos hasta dejar sus hombros en el filo del escritorio, dejando su cabeza pender de él. Algunos mechones de cabello azulino resbalaron.

—Hace tiempo que me muero por volver a sentir labios— susurró roncamente al inclinarse a su rostro.

Hinata lo vio elevarse y tomar su hinchada masculinidad y dirigirla a su boca. Cuando la tuvo en los labios, ella lo recibió. Acomodó su cuerpo y dejó pender su cabeza. Escuchó a Sasuke gruñir y lo sintió apoyar firmemente sus manos en el escritorio, a los costados de sus hombros.

Sasuke comenzó a mover sus caderas, penetrando la boca de Hinata, despacio, dejándola acostumbrarse a esa posición y a su longitud. Ella llevó sus manos a su pene y la sintió abrir más sus labios. Abrió sus ojos y la encontró hermosa, observó sus senos, apenas podía creerlo; bajó su cuerpo y comenzó a succionarlos mientras despacio seguía penetrándole la boca. Hinata flexionó una de sus piernas y estiró la otra, nunca la había visto tan sensual. Siguió lamiendo sus senos y luego volvió a llevar una de sus manos a su sexo, ella seguía mojada. Comenzó a estimularla siguiendo el ritmo de sus embistes.

Su sangre estaba ardiendo, Hinata le había dicho que lo amaba y lejos de tratarla con el cuidado que ella merecía, sólo podía pensar en saciarse de ella. Seguía celoso y esa sensación que le quemaba el pecho y le exigía sentirla tan suya, reaccionaba por él. Hinata ya era suya. Gimió roncamente y todo su cuerpo siguió ardiendo cuando ella elevó su rostro y lo abarcó casi por completo en su boca. Los labios de la peliazul salían y volvían a abarcar su endurecido miembro, él acarició con sus dos manos sus pechos y descendió por la pequeña cintura. Sus labios, jadeantes, terminaron por chupar justo encima de su ombligo. Quiso morder esa zona, pero no alcanzó a obtener piel de su estilizada figura.

—Joder— maldijo cuando deseo más de ella.

Sacó su miembro de la boca de Hinata y la levantó. Su rostro estaba ligeramente más rojo por la falta de aire y la posición, pero volvía a tentarlo. Sasuke llevó sus dos manos a su cuello y la besó con furia. La hizo gemir y echarse suavemente hacia atrás por la fuerza que él empleó. Hinata volvió a tocar su miembro y él gruñó. Ella vibró completa.

—Di que me amas— soltó ronco, dejando sus labios.

Ella sonrió y le acarició el rostro —Lo hago— dijo tentándose a volverlo a besar —. Te amo, Sasuke— la piel de sus brazos se erizó al volverlo a reconocer. Él sonrió con malicia y ella no tuvo tiempo a detenerse a pensar qué pensamiento provocaría tal reacción.

Sasuke la bajó del escritorio y con cierta fuerza la hizo girarse. Los senos de Hinata volvieron a endurecerse en su totalidad cuando Sasuke pasó, deliberadamente, su miembro entre sus dos glúteos.

—Vas a decirlo mientras te lo hago— él pegó su pecho a la espalda de Hinata, dejando resbalar su largo cabello para sentir su piel. Mordió su hombro al mismo tiempo que la penetraba despacio, calmando las ansias que tenía Hinata por sentirlo dentro y él mismo por sentirla suya.

Deslizó centímetro a centímetro su duro miembro en su interior. La escuchó gemir y eso pudo dibujarle una sonrisa si no estuviera él mismo perdiéndose en placer. Las manos de Hinata buscaron aferrarse a algo, pero bajo ellas solo había hojas arrugadas y algunos folders maltratados. Sasuke acarició uno de sus senos mientras dirigía su mano hasta su garganta; la apretó ligeramente mientras volvía más intensas sus arremetidas en su contra. Se apartó de ella, escuchándola jadear al perder el peso de su cuerpo. Sus ojos negros, nublados en placer, parecieron más oscuros todavía, al descender su mirada por la blanca espalda de Hinata. Vio su pequeña cintura y la forma como sus caderas tomaban su forma de corazón. Se vio traspasarla, viendo su miembro rojizo y húmedo sumergirse y perderse en su interior.

Su miembro ya estaba sumamente hinchado y no faltaría mucho para terminar. Hinata no estaba mejor. Ella comenzaba a tener ligeros espasmos en su interior. Sasuke mantenía sus labios entreabiertos, jadeantes, y veía, comenzando a sudar, como Hinata parecía encoger sus hombros y buscar más su contacto.

Gruñó con su sangre ardiendo.

Sus manos se apretaron totalmente en los glúteos de la Hyuuga y emblanquecieron su piel por la presión. Se negó a cerrar sus ojos al aumentar su ritmo, pero éstos se entrecerraron. El sonido acuoso de su unión, provocado por su pelvis y testículos golpeando contra ella le llenaron los sentidos. Los gemidos profundos y casi desesperados de Hinata le provocaron a forzarse a continuar. Una gota de sudor resbaló de su rostro y cayó en su vientre, siguió resbalando hasta perderse en vello en su pelvis y él no lo notó, sólo podía ser consciente de la sofocante sensación de su miembro siendo apretado por el interior de Hinata, su corazón bombeando con fuerza, casi como él bombeaba contra ella, moviéndola, arrancándole gemidos y enrojeciéndole la piel por su fricción.

Cuando sintió que su miembro palpitó tomó el cabello de Hinata y la hizo arquearse, él mismo se inclinó contra ella y así, le besó los labios. Ambos jadeantes, moviéndose por las todavía penetraciones que él imponía, pero luchando por mantener sus labios unidos.

La Hyuuga se mordió uno de sus labios antes de obligarse a decirle a Sasuke que lo amaba, cuando él se lo preguntó. Lo repitió una y otra vez hasta que Sasuke pareció quedar satisfecho.

Hinata terminó por elevarse y Sasuke le mantuvo el trasero quieto, soportando su fuerza. La Hyuuga apenas podía sostenerse y por eso él atravesó uno de sus brazos entre su pecho y le sujetó la garganta.

Todo el cuerpo de Hinata estaba cosquilleando en placer, su cabeza, como todo su cuerpo, era movido por él. La conciencia se le iba poco a poco y sólo podía ser consciente de Sasuke jadeando en su oído. Toda su piel se erizó y sus pezones volvieron a doler. Su humedad no podía ser mayor.

Ella buscó la seguridad de su cuerpo al llevar sus brazos a rodearle la nuca y entonces todo su cuerpo se deshizo desde su interior. Las piernas le flaquearon y sintió unos espasmos violentos sacudirla completa. Los gemidos que precedieron a la cantidad de espasmos no los pudo sofocar. Sintió su cuerpo ser apretado por el fuerte de Sasuke cuando la mano que no le apretaba la garganta, le rodeó la cintura. Él se apoyó en ella y ella lo hizo en el escritorio. Sasuke gimió roncamente y la fuerza de su orgasmo lo arrastró con ella. El interior de Hinata parecía matarla en placer, el mismo que compartía Sasuke al sentir su miembro ser succionado por ella con fuerza mientras terminaba de derramarse en su interior.

La garganta de Hinata dolía al respirar producto de toda su entrega. Cuando Sasuke le acarició los senos y le besó el cuello, ella pudo soltar el de él y buscar apoyo en el escritorio. Mientras él le besaba y mordía el cuello, despacio salió de ella. Un hilo delgado de semen los unió por un segundo antes de que él se apartara para poder girarla. Se mantuvo muy cerca de su rostro mientras lo hacía.

Hinata estaba agotada, pero las manos de Sasuke afirmándola le dieron la seguridad para cambiar de posición. Sus labios rosaron los de él cuando se acercó. Pegó su frente a la suya. Él todavía estaba jadeante y sudado, su respiración salía por sus labios y ella se estremeció al darse cuenta que lo único que quería era besarlo. Una de las manos de Sasuke le acarició una mejilla y su mirada fue a él.

El par de contrastantes ojos estaban bañados en pasión, haciéndolos brillar en esa casi oscura habitación. La noche estaba cayendo.

Sasuke acarició los delgados labios de Hinata con los suyos, reconociendo a la única mujer que podía hacerlo sentir vivo. Hinata era su única debilidad y curiosamente, también aquella que lo hacía fuerte. Ella buscó sus labios, estaba sonrojada y una capa de sudor perlaba su rostro. Reconoció a su ángel más suyo que nunca. La había corrompido por completo y se preguntó hasta dónde estaba arruinándola. Dejó de lado el pensamiento cuando sus labios se cerraron contra los de ella. Iba a cuidarla.

Hinata ignoró toda la humedad entre sus muslos y su total desnudez. Sasuke la sujetó del mentón y la hizo verlo cuando dejó sus labios. Ella se sintió pequeña. Incluso desnudo, luego de hacerle el amor, Sasuke desprendía control y dominio. Posesividad total. Eso la hizo estremecer.

—¿Sigues teniendo miedo? — preguntó él viéndola con real preocupación.

Ella perdió el aliento y luego de tragar ligeramente, negó despacio. Sasuke sonrió.

O.O.O.O.O

Una brisa fresca meció el largo y rubio cabello de la joven que veía cómo Kiba se iba, luego de charlar con Naruto y Sakura. Ino volvió a mecerse en el columpio donde estaba sentada, y nuevamente llevó sus ojos al rubio y la pelirrosa que llegaban a ese punto del parque, hasta al que ella y Shikamaru se había trasladado.

—¿Qué demonios hacen aquí? ¿No quedamos en pasar la tarde en los videojuegos? — preguntó Naruto al ver a Shikamaru apoyado en un pasamanos, mientras se fumaba un cigarro.

Ino rodó los ojos —Sólo queríamos un rato a solas, ¿qué tiene de malo? — respondió ella como acordó con su novio — Además, Kiba acaba de largarse.

Naruto resopló al dejarse caer sentado en el columpio, al lado de Ino. Kiba había quedado de salir con una chica y por eso no pudo quedarse más con ellos, debía tomar un colectivo cercano para llegar al lugar de su cita.

—Y no es el único, ¿viste a Sasuke antes de salir? — preguntó Sakura que, al momento de salir del establecimiento, le sorprendió no verlo.

Ino dirigió una mirada de reojo a su novio. Shikamaru negó en silencio y volteó a otro lado. La rubia terminó por encogerse de hombros.

—Se fue cuando Shikamaru llegaba.

—¿Y dijo a dónde iba?

—¿Alguna vez lo hace?

La pelirrosa resopló cansadamente. No, nunca lo hacía.

—Y bueno, ya que estamos aquí, ¿por qué no vamos por algo de comer, ttebayo? — sugirió el rubio al ponerse de pie. El sol estaba cayendo y las luces de ese parque ya se habían encendido — Muero de hambre.

—Pero si acabaste con medio abasto de la comida en los videojuegos, ¿qué tienes en el estómago? ¿Un agujero negro?

Naruto rio escandalosamente ante las quejas de Sakura —Algo así.

Ino rio contagiada.

—Entonces, ¿qué dicen?

Luego de un suspiro cansado, Sakura aceptó —Bien, después de todo tú me levarás a casa, así que, da igual.

Ino volteó a ver a su novio, seguía molesto.

—Nosotros también vamos— aseguró ignorando la mirada del Nara. Si quería que al llegar la noche completamente estuviera de mejor humor, lo mejor era comenzar a distraerlo.

—¿Ramen?

—No, pizza— sugirió Ino. Sakura la apoyó.

El rubio fijó el lugar y él y Sakura se adelantaron al coche, los otros dos los alcanzarían en el restaurante.

—¿Quieres quitar tu cara de amargado? — dijo Ino al colgarse del brazo del Nara y comenzar a caminar.

—Sigue sin gustarme nada todo esto.

Ella rodó los ojos —Sí, ya lo sé.

—Dijiste que habían terminado.

Ella se subió a una banca y luego de jalarlo, terminó por montarse a su espalda. Shikamaru sonrió cuando ella lo abrazó con más fuerza de la necesaria y se acercó a hablarle al oído.

—Pues sí, pero te guste o no, Sasuke y Hinata son una pareja. Pelean, se dejan y regresan… como nosotros— le recordó y besó su oreja.

Él negó mientras avanzaba con ella montada en él, sujetando su trasero y ocultando sus piernas desnudas.

—Pero nosotros no lastimamos a nadie.

Ella dejó escapar el aliento.

—Ellos tampoco, ¿o sí? Si callan lo que tienen es por eso, por no lastimar a nadie.

—Algún día…

—Sí, tal vez— interrumpió sabiendo a dónde se dirigía —. Pero míralo así, ustedes ya no estarán en la universidad, si ellos deciden hacerlo público, se podría pensar que recién salen. Sakura tendrá que aceptarlo y Naruto… bueno, creo que Naruto hace tiempo salió de la ecuación, ¿no te parece?

—No lo sé. Prefiero no pensar en eso. Tampoco me gusta que estés en medio de esto— mencionó él al avanzar por el parque. Un par de niños los pasaron de largo en medio de risas.

Ella sonrió con malicia.

—¿Y si pasamos de la pizza, y quedo mejor en medio de ti y tu cama?

Él sonrió.

—No me provoques.

Ella se rio y besó su oreja. Shikamaru ya no estaba enojado. Amaba tentar a su apático novio y si eso resultaba sacando su lado fuerte y dominante, mucho mejor.

O.O.O.O.O

Con las cortinas cerradas la claridad del día no era tan notoria. Hinata se despertó un poco después de su hora habitual. La noche había sido larga con Sasuke sobre ella… o ella sobre él, y eso la mantenía con una sensación de agotamiento que la invitaba a volver a cerrar los ojos.

Del otro lado de la puerta cerrada se escuchaba el maullar inquieto de Gato, la mascota del pelinegro que todavía dormía profundamente casi sobre Hinata.

La peliazul fue consciente de su desnudez y de la calidez que su piel y la de Sasuke mantenían. Ella seguía acostada boca abajo y él tenía medio cuerpo sobre el de ella, afirmando su cintura y torso en un abrazo posesivo. Salir de ahí sin despertarlo iba a ser difícil. Se movió y Sasuke lo hizo con ella. Volvió a hacerlo con cuidado y, un gruñido de por medio, Sasuke le dio más espacio. El cuerpo femenino sintió hasta entonces el entumecimiento del que era preso, aun así, Hinata se giró y enderezó solo para verlo seguir durmiendo.

Ella sonrió. Sasuke dormido era tan tentador como tierno, sus rasgos ya casi perfectos se suavizaban más, sus labios estaban ligeramente separados y luego su mirada azulina bajó a su cuello, en especial a esa protuberancia en su garganta. Deseó tocarla y sonrió al darse cuenta de ello. Se levantó desnuda y sintiendo un cosquilleo en el estómago al sentirse ridículamente tonta antes de besarlo y despertarlo.

Justo buscaba su ropa tirada cerca del escritorio cuando escuchó un leve vibrar. Su atención cayó a su bolso tirado cerca de la puerta. Fue por él y su movimiento provocó más maullidos del felino. Hinata volteó a ver si Sasuke había despertado. Sintiéndose incómoda por su desnudez, extrajo su móvil y, bolso en mano, se dirigió de nuevo a la cama.

Era Ino.

«Cielos.» pensó Hinata viendo más de cinco llamadas perdidas del día anterior y más de veinte mensajes en la aplicación de chat.

Jaló la sábana para cubrirse mientas intentaba responder en el chat. Apenas había enviado un saludo por mera cordialidad y una disculpa, cuando sintió que el colchón se hundió tras ella. El brazo de Sasuke le rodeó el hombro y tocó uno de sus senos.

—¿Qué haces? — preguntó él ronco por el sueño, viendo el móvil de Hinata.

—Ino estuvo llamando— explicó ella mostrando el aparato. Ante la mirada negra apareció un mensaje tras otro de la Yamanaka.

—Vuelve a acostarte— dijo él y tiró de ella para devolverla a su lado.

—Espera, espera, no— rogó Hinata al tiempo que se sujetaba del borde del colchón para evitar que la llevara con él —. Es tarde y…

—¿Y? Las clases en la universidad han terminado— interrumpió y ante la negativa de la joven de acostarse, él también permaneció sentado. Llevó sus labios a besar uno de los hombros de la peliazul.

—Lo sé, no es por eso.

—¿Entonces?

Ella pasó saliva antes de responder —Sasuke, ayer, bueno, hace días que…— dijo y él frunció el ceño — que no he tomado mis anticonceptivos— añadió y volteó a verlo de medio lado. Quería ver su reacción. La noche anterior hicieron todo, menos ser precavidos y se suponía que era ella quien se estaba cuidando.

—¿Y por qué no los tomaste? — preguntó. A él llegó aquella idea que tuvo de embarazarla, ese acto egoísta pero que también podía asegurarla a su lado. La vio sonreír incómoda.

—Bueno, pues, ocurre que he tenido ciertos síntomas, ya sabes, dolor de cabeza, en alguna ocasión un sangrado en medio del tratamiento y cierta sensibilidad en… mis senos— dijo esto último en voz baja. Él sonrió y acarició uno de sus pezones. Hinata se obligó a seguir hablando —. Pero, creí que ya no los necesitaría más.

Los ojos negros se alzaron a verla.

—Tenías muy firme la idea de dejarme, ¿cierto?

Hinata entrelazó su mano con la que él tenía en su seno.

—Si al intento de dejarte, quieres llamarle firme… sí.

Sasuke vio el perfil de Hinata, la mirada de ella era atraída a la pequeña sombra que se paseaba del otro lado de la puerta. Si de verdad hubiesen terminado el día anterior, ella en ese momento estaría dispuesta a avanzar sin él; a tomar un camino que no deseaba sólo para complacer a otros. Seguro estar con él en ese momento era algo que tarde o temprano terminaría por atormentarla.

—Quédate un momento más— le dijo y así, con su mano entrelazada con la suya, le acarició el estómago.

—No puedo, en serio. No he tomado las píldoras y si no lo hago pronto, la de hoy estará a destiempo.

Él se rio.

—Pero has dicho que te has saltado varias.

—Aun así. Eso me tranquiliza.

—¿Estás dejándoselo a la suerte?

Ella dejó escapar el aliento derrotada —No, tomaré la píldora del día siguiente.

—Entonces no tienes por qué irte.

Antes de que Sasuke volviese a tumbarla sobre la cama, Hinata se puso de pie. Afuera Gato amenazaba con derribar la puerta al ya haberlos escuchado.

—Me quedaré un poco, prepararé algo para desayunar— cedió al dirigirse por su ropa.

Sasuke mordió su labio viendo su desnudez y cómo poco a poco se vestía. Las reacciones naturales matutinas que ya lo acompañaban, incrementaron por esa visión.

—¿Segura que no quieres meterte a la cama? — preguntó y, llevándose los brazos tras su cabeza, se acomodó mejor.

Hinata iba decir algo, pero se olvidó de ello al notar la protuberancia entre las piernas del moreno, la misma que era visible bajo la sábana que ocultaba su desnudez. Enrojeció un poco.

—No volveremos a hacer nada así, hasta que no tome mi píldora.

—Maldición— Sasuke volvió a reír.

• • •

Cerca de media hora después, Hinata había terminado con el desayuno. Dos platos con pan tostado, huevo y tocino estaban ya sobre la mesa. El gato comía en una orilla de la cocina mientras ella servía el jugo de naranja que acababa de preparar, para dejar la jarra junto a la cafetera en la mesa.

Sasuke apareció segundos después, secándose el cabello con una toalla. El departamento entero se había llenado del aroma de la comida. Olía a hogar y eso lo lograba ella. El gato pasó cerca de él y lo ignoró por completo para irse directo a la sala, estirarse y afilar sus uñas para enseguida saltar a un sofá y proseguir a dormir. Sasuke lo vio con fastidio.

—Te las arreglas bien— dijo él viendo la comida servida. Tenía muy poca comida en el refrigerador que dudó que pudiese preparar algo decente.

Ella alzó un hombro —Me he acostumbrado a ello— confesó.

—¿Acostumbrar? — preguntó él, acercándose.

Hinata asintió mientras le ofrecía una taza con café.

—El año pasado, justo cuando comencé a vivir sola, era casi un fracaso en administrarme— comentó tomando su propio café. Apoyó su cadera en la mesa y notó a Sasuke acercarse —. Hubo un par de meses que al finalizar los mismos, apenas me quedaba comida. Tuve que encontrar recetas con las combinaciones extrañas en mi refrigerador— añadió y sonrió, pero su sonrisa se desvaneció al sentir como Sasuke acariciaba su mejilla y luego apartaba su cabello tras la oreja.

Esa sensación de cosquilleo volvió más fuerte a su estómago.

Él recordó el año pasado, todas las cosas a las que Hinata se enfrentaba y acostumbraba. Una vida difícil. Una que él llegó a complicar más; no, más que complicar, jodió la vida de Hinata de una manera que ella no merecía.

Salió de sus pensamientos cuando ella, de puntillas, se elevó a él y rozó sus labios con los de ella.

—¿Desayunas ya?

—Sí— respondió, aunque no tenía hambre. La vio sonreír, girarse y sentarse para después ofrecerle hacer lo mismo.

O.O.O.O.O

«Por más que diga que no, él siempre termina saliéndose con la suya.» Meditó Hinata al cruzar la avenida y dirigirse al edificio donde vivía.

Su cabello estaba húmedo luego de darse una ducha, seguía portando la ropa del día anterior, pero al menos se sentía fresca.

Necesitaba correr al departamento y tomar sus anticonceptivos y, luego, conseguir la píldora de emergencia… ¿cuántas veces la había usado en menos de seis meses? Negó en silencio al saber que, con esa vez, serían más de dos. Irresponsable, eso era.

«Pero es que con él es imposible.» Quiso justificarse en su interior. Y para prueba tenía los momentos como minutos antes, ella le había aclarado a Sasuke que no volverían a estar juntos, pero terminó por ceder justo antes de salir de su departamento. Al final, terminó hasta tomando una ducha para borrar los rastros de esa entrega.

Al cruzar las puertas de cristal del edificio donde vivía, se paralizó al instante.

Hinata sintió que un nudo se quedó atorado en la mitad de su garganta, impidiéndole tragar saliva. En ese instante, unos ojos violáceos voltearon y se encontraron con ella.

La fría pasividad de Neji esta vez mostraba un deje de preocupación y molestia.

—Ah, ¿qué le dije? La señorita Hyuuga acababa de salir— la voz del encargado del edificio sonó alta y solo entonces Hinata reparó en su presencia atrás del alto cuerpo del castaño.

Neji suspiró casi con alivio.

—Niisan, hola, qué… ¿qué haces aquí tan temprano? — saludó y cuestionó al forzarse a ir a su encuentro.

—¿Temprano? Es casi mediodía, Hinata sama.

«¿En serio?»

—Sí, quiero decir, es media semana, generalmente en días como estos vienes después del trabajo— se corrigió de inmediato.

Neji carraspeó y dedicó toda su atención a ella, luego de asentir en agradecimiento al encargado que, hasta hace poco, le informaba de su prima.

—Supe que terminó su semestre, me pareció buena idea felicitarla y, aprovechando una salida que tuve, quise invitarla a almorzar.

—Oh.

—¿Y dónde estaba? — esa pregunta la puso nerviosa.

El encargado apareció tras la espalda de Neji, con una sonrisa genuina y amable dirigida a Hinata.

—Acabo de decirle que recién salía. Espero que su repentina aparición no me deje como un mentiroso.

Neji volteó a verlo de medio lado.

Hinata se sorprendió de momento y cuando la mirada de su primo estuvo en ella de nuevo, carraspeó y se dispuso a hablar:

—Sí, no, es decir, olvidé algo en el departamento, por eso volví— dijo y vio al hombre mayor sonreír, asentir y ahora sí apartarse.

—¿Y a dónde se dirigía?

—A… almorzar— mintió viéndolo a los ojos.

Neji sonrió y a pesar de mentir, Hinata se sintió bien que no dudara de ella.

—Entonces subamos por lo que necesita y vayamos a almorzar— sugirió Neji y la invitó a caminar al elevador —. ¿Prefiere ir en su coche o en el mío?

Ella casi pierde el color.

—En el tuyo, niisan. Es más, le diré a Homura san que lo regrese al estacionamiento. ¿Puedes llamar al elevador?

—No es necesario, yo puedo meterlo.

—No te molestes, niisan— Hinata corrió al fondo del pasillo donde encontró al encargado.

—Señorita Hyuuga.

Hinata se apoyó en sus rodillas al respirar por fin tranquila.

—Necesito pedirle un favor.

—Los que necesite.

Hinata sacó las llaves de su auto del bolso —¿Puede conseguir a alguien que recoja mi coche? Está en el estacionamiento del Sun Mall, cerca de la entrada principal— dijo y rebuscó lápiz y papel para anotar sus placas y modelo del auto.

—Conozco su auto. Lo tendrá aquí antes de que vuelva.

—¿En serio?

El hombre asintió —Tengo tiempo en mi hora de comida.

A Hinata le volvió el alma al cuerpo —Mil gracias por esto.

—Sabe que puede contar conmigo para cubrir su espalda— aseguró y sonrío —. Por cierto, su novio estuvo aquí buscándola ayer, imagino que la encontró — Hinata ruborizó ante el comentario —. A pesar de su cara de pocos amigos, se nota que la quiere y lo que se preocupa por usted.

Ella sintió que una sonrisa tonta adornaba sus labios sin poder controlarla y, ante un gesto del hombre frente a ella, volteó a ver a Neji.

—Debo irme y, otra vez gracias.

Dicho eso, corrió directo al ascensor que Neji mantenía abierto.

—¿Algún problema?

Hinata sonrió ante lo protector de su primo.

—En absoluto.

—¿Y qué olvidó que la hizo volver? — preguntó el castaño al marcar el piso al que se dirigían.

—El… cargador de mi móvil. Se quedó sin batería— respondió un segundo después, respondiendo la duda no dicha de Neji del por qué no respondía al teléfono. Lo mantenía apagado y no quería dar explicaciones. Mientras buscaba el cargador de auto intentaría tomarse la píldora y así ir con él, un poco más tranquila.

Apenas entraron al departamento ella se encaminó a su habitación, buscó primero el cargador para dar credibilidad a su mentira, con él en mano, avanzó al baño en su alcoba.

Hinata rebuscó entre los cajones de la encimera del lavabo.

—¿Dónde están? — susurró repetidamente moviendo toallitas y diversos objetos de higiene personal.

Desde hacía tres días que había decidido dejar de usarlas al dar por hecho su ruptura con Sasuke, las había guardado por ahí. No había tenido el valor de tirarlas y ahora entendía por qué: en el fondo, temía no encontrar el valor para darle fin a esa relación.

El teléfono del departamento sonó y Hinata se incorporó. Neji atendió y no escuchó más. Dejó de buscar y giró su rostro a la puerta, pretendiendo prestar mayor atención.

Regresó a la sala con cierta prisa.

—¿Quién era?

—No lo sé, nadie respondió— dijo y colgó. Los ojos sagaces del chico se fijaron en el objeto que pendía de la mano de Hinata —. ¿Nos vamos?

—Ah… s-sí.

Una vez en el coche Neji conectó el cargador y Hinata hizo algo de tiempo para tardar en encenderlo sin que él lo notara mientras conducía.

Los mensajes de Ino llegaron uno a uno.

Neji sonrió —Veo que aumenta en popularidad.

Hinata también sonrió —Es sólo una amiga.

Al chat de Ino se le unió uno más.

"¿Qué hacía él en tu departamento?"

La peliazul volvió a sentir un nerviosismo, pero ahora éste era acompañado por un cosquilleo en el estómago.

"Pasó a saludar. Me llevará a almorzar algo."

Sasuke tardó en responder y ella dedujo que eso no le agradaba.

"¿Fuiste tú quien llamó al departamento hace un momento?"

"Sí"

Ella sonrió y agradeció que Sasuke hubiese sido prudente, si él hubiese hablado y preguntado por ella, en ese momento tendría a un Neji celoso y sobreprotector queriendo enterarse de todo.

"¿Necesitabas algo?"

"Pedirte una cosa."

"¿Qué?"

"Duerme conmigo esta noche."

Hinata le sonrió al móvil y sintió sus mejillas calentarse. No sabía qué contestar y por eso demoró en escribir su respuesta. Sasuke envió otro mensaje preguntando qué respondía.

—¿Todo bien?

"Sí."

Respondió finalmente y apagó la pantalla de su móvil.

—Todo perfecto— le dijo a Neji y sonrió, luego llevó su vista al frente y disfrutó ese cosquilleo en su estómago e intentó moderar esa sonrisa que plantó en su rostro.

O.O.O.O.O

El sol estaba metiéndose. La oficina medianamente grande estaba envuelta en un pequeño silencio recién formado. Itachi tomaba de una taza de café mientras observaba a su hermano, sentado en el elegante sillón de piel, frente a su escritorio.

Sasuke asentía a la información que leía en ese folder.

—Puedo con esto— dijo y cerró la carpeta. Llevó una de sus manos entre su chaqueta y sacó una cajetilla de cigarros, se llevó uno a los labios el segundo después.

—Aquí no, Sasuke— dijo antes de acercarse a él y quitarle el cigarrillo todavía sin encender.

Itachi se dirigió tras el escritorio, se deshizo del cigarro y dio un nuevo sorbo de té. Vio a su hermano suspirar e inclinar su cabeza, reposándola sobre el respaldo del sillón. ¿No iba a alegarle por no dejarlo fumar? Eso era nuevo.

—¿Crees poder manejarlo?

Sasuke asintió.

Itachi frunció el ceño, ese día no había rastro del carácter malhumorado de su hermano.

—No puedes descuidar, bajo ningún motivo, el proyecto que ya tienes— remarcó.

—Como fastidias. Tú sabes que puedo, de lo contrario no estarías entregándome este proyecto— Sasuke se puso de pie y al no poder fumar, se dirigió a la ventana, intentó calmar su ansiedad distrayéndose con el panorama.

Itachi suspiró cansadamente.

—La verdad es que el trabajo ha incrementado notablemente. Varios de los clientes de papá han emigrado a nuestra cartera.

Sasuke sonrió —Se lo merece.

—Como sea— Itachi no quiso ahondar en el tema —. ¿Cuándo piensas volver a obra?

El menor volteó a verlo y se recargó en la ventana —Dentro de unos días.

—¿Shion? ¿Qué tal va todo con ella?

Sasuke se encogió de hombros e Itachi no dejó pasar la ligereza de su estado de ánimo.

—Hasta el momento todo va bien, parece profesional.

—Es— aclaró Itachi.

—Como sea. Le daré otro vistazo a esos proyectos y colaboraré en lo necesario— le dijo antes de meter sus manos en los bolsillos para disponerse a partir.

—Sasuke— le habló, deteniéndolo —. ¿Todo bien?

—¿Por qué no iba a estarlo?

—¿Qué tal todo con Hinata?

—¿Qué es esa necedad de enterarte de todo? Ella es asunto mío.

Itachi sonrió. Ahí estaba su hermano.

—Eres mi tonto hermano menor, ¿qué querías?

Sasuke rodó los ojos, Itachi no lo superaba por mucho como creía, él era tan hombre como él. Sonrió con un deje de ironía y pensó en Hinata. Tal vez hasta sería padre primero que él. Esto casi lo llena de orgullo.

—Shion comentó que los notó raros. Obviamente sabe ya que ustedes dos mantienen una relación. Le he pedido discreción y lo ha entendido.

—Eso no debería ser de su incumbencia— Sasuke volteó a ver seriamente a su hermano.

—Siento eso. Ella es un miembro excelente, pero un trato estrictamente profesional no va con ella. Es agradable de cualquier forma, le da algo de calidez al trabajo.

—Por favor.

—¿Entonces?

—¿Qué?

—Hinata.

—Hinata está bien. Es más, quiero llevarla conmigo— soltó antes de comenzar a caminar a la puerta, papeles en mano.

Itachi abrió los ojos sorprendidos.

—¿A la obra?

—¿Qué tiene de malo?

—¿Estás loco? Hinata debe estar bajo el estricto control de su familia— dijo lo que suponía, de hecho, aun le extrañaba cómo es que ella y Sasuke habían estado tanto tiempo juntos sin haber sido descubiertos —. ¿Cómo demonios le vas a hacer?

—Seguro se las ingenia.

—Sasuke— Itachi lo detuvo, dejó su té sobre el escritorio —, estarás mínimo quince días fuera, ¿pretendes tenerla contigo todo ese tiempo?

El menor sonrió.

Itachi pestañeó incrédulo.

—¿Será necesario que hable con ella y le ofrezca apoyo si llega a tener problemas?

Sasuke volvió a sonreír y dejó escapar el aliento —No todavía.

El otro asintió —Sé que ustedes llevan ya una vida sexual activa, pero no la comprometas demasiado. Hinata es joven todavía y podría…

—Hinata será la madre de mis hijos, supera eso, Itachi.

—Joder— soltó el mayor cuando el de rebelde cabello cruzó la puerta.

O.O.O.O.O

Hinata observó a Sasuke con cuidado, apenas uno de sus ojos se apreciaba tras la columna que brindaba apoyo a la barra de la cocina. En cuclillas y tratando de ser silenciosa. Sasuke escribía en su portátil ignorando la televisión encendida, la misma que minutos antes ella estuvo viendo.

El gato maulló.

—Shh, no hagas ruido o nos descubrirá— susurró.

Con cuidado Hinata estiró su mano y tomó un plato con algo de tocino. El felino se restregó en sus piernas mientras ronroneaba.

—Toma, precioso— dijo y le estiró un pequeño trozo. El gato lo tomó de inmediato y Hinata se levantó fingiendo naturalidad. Tomó el tazón de comida del gato y sirvió un poco más al comprobar que le gustaba.

—¿Quieres dejar de hacer eso?

La voz de Sasuke, proveniente de la sala, la hizo respingar y levantarse de inmediato luego de volver a inclinarse.

—¿Qué?

—Vas a enfermarlo— él dejó de teclear y volteó a verla.

Ella sonrió con pena —No le hará daño, investigué y…

—Sus heces. Este lugar apestará después.

Hinata no contuvo una risa —Claro que no, su arenita funcionará bien.

Él negó en silencio.

—Creo que croquetas todos los días, podrían aburrirle. No tiene nada de malo.

—Cada que ese tonto gato te vea, creerá que le darás ese tipo de comida. No dejará de fastidiar.

Hinata se preguntó cómo habían sobrevivido ese par juntos. Pobre Gato, pensó.

—Ven a sentarte.

—Sí, esto ya casi está— respondió ella volviendo su atención al microondas. Segundos después extrajo una bolsa de palomitas y las sirvió en un tazón. Caminó directo a la sala y pasó delante de la mesita ratona para no molestar al moreno que, sentado en la alfombra, escribía en su computadora.

Hinata navegó en el catálogo del servicio de video y seleccionó el siguiente capítulo de la serie que la noche anterior estuvieron viendo. Antes de que el opening de la serie terminara, Sasuke había cerrado su computador y se levantaría de inmediato para apagar las luces. Gato llegó relamiéndose los bigotes y se subió al sofá, a un costado de Hinata y, cuando éste se acurrucaba cerca de sus muslos, Sasuke llegó y lo quitó.

—Yo lo cuido— dijo la Hyuuga.

—No, él prefiere aquél sofá— respondió de inmediato el moreno al arrojarlo con poca fuerza al sofá cercano, en el mismo que el felino no tardó en acurrucarse.

Hinata no contuvo la risa ante esto, cuando Sasuke fue quien ocupó el lugar del gato a su lado. Ella ofreció palomitas y el moreno tomó algunas. El nerviosismo que alguna vez le provocó estar en esa misma situación tiempo atrás, ahora había desaparecido por completo. Más de veinte minutos después cuando las palomitas se acabaron, Hinata se removió en el sofá, Sasuke le había quitado el tazón vacío y la había hecho recostarse sobre su pecho, al él estar casi acostado en el largo sofá.

—¿Te pasa algo?

—¿Eh? No, es solo que se ha hecho de noche— mencionó notando cómo el cielo había oscurecido y las luces del exterior se encendían.

—¿Y? ¿No te quedarás? — preguntó él frunciendo el ceño.

Hinata volteó a verlo de medio lado —He dormido contigo las últimas noches— le recordó.

—¿Y?

Ella sonrió ligeramente —Que si alguien me busca será extraño que no esté. Aún no he ido y no he revisado si tengo mensajes en el contestador.

—Deberías comenzar a transferirte las llamadas al móvil— aconsejó.

—Mmm… tal vez sería contraproducente— meditó en voz baja. Él no había dejado de verla y le tomó la barbilla para hacerla girar a él. Hinata se sintió observada bajo la mirada cálida del moreno y se sonrojó. No sabía lo que él pensaba, pero sonreía, de pronto él terminó con la distancia entre ambos al besar sus labios.

Sasuke profundizó el beso en segundos y no tardó el mover a Hinata para dejarla debajo de él. Siguió besándola con la total complacencia de la joven que hacía rato había dejado de prestar atención al televisor, y ahora enredaba sus brazos en el cuello del Uchiha.

—En unos días debo volver al trabajo— susurró sobre sus labios.

—Lo sé— dijo y, luego de tragar ligeramente, deslizó una de sus manos para acariciarle el rostro. Iba a extrañarlo.

—Serán casi quince días, Hinata— dijo la vio sorprenderse —. Ven conmigo.

Ella perdió el aliento —¿A la Región de Kyushi? ¿Quince días? — repitió. Sasuke la dejó pensarlo mientras, apoyando su cuerpo en ella, le besaba el cuello. Hinata se mordió el labio… quince días sola con él. No pudo evitar que su cuerpo la traicionara al emocionarle la idea — No lo sé, dudo mucho poder ir.

—Puedes intentarlo— susurró él ya con voz ronca. Serían quince días y no quería estar lejos de ella, eran casi ocho horas en auto y aunque en avión era mucho menos, sus finanzas no eran tan buenas. No aún.

Ella volvió a morderse el labio y lo apretó un poco más cuando Sasuke volvió a besarle el cuello y ahora metía sus manos bajo su vestido.

—¿Y bien?

Ella suspiró. No se mandaba sola todavía, no avisaba de cada movimiento de su parte, pero, una cosa era dormir con Sasuke noche a noche, y otra muy distinta era irse con él quince días tan lejos de la ciudad.

—Tal vez pueda intentarlo— terminó por decir —… aunque no prometo nada.

Él sonrió —Eso basta, por ahora— aseguró y con una mano estiró el escote de su vestido, para enseguida bajar sus labios ahí. Hinata quiso apretar sus muslos, pero Sasuke en medio de ellos se lo impidió. Terminó por gemir y enredar sus dedos en el negro cabello del chico.

O.O.O.O.O

El móvil de Sasuke sonó y éste cambió su expresión a una más seria.

—Ahora vuelvo— dijo y atendió la llamada.

Suigetsu y Karin lo siguieron con la mirada, se dirigía a la esquina. Hasta hacía pocos minutos habían estado comiendo en un restaurant de comida rápida y en ese momento se dirigían a un bar cercano por unos tragos, aprovechando las últimas horas del Uchiha en la ciudad.

—Vayamos adentro y pidamos algo— mencionó Suigetsu al abrazar a Karin y animarla a caminar los pocos metros que los separaban del bar.

La chica se encogió de hombros mientras la mirada violeta de Suigetsu volvía a Sasuke. En la esquina un coche se estacionó, y él alcanzó a ver a Sasuke subir del lado del copiloto. Tuvo que fruncir el ceño para alcanzar a reconocer a Hidan al volante, ese sujeto al que ambos solían frecuentar, generalmente en lugares más solitarios y que era quien solía venderles aquellas sustancias.

—¿Barra o mesa? — preguntó Karin que, con una mano dentro del bolsillo de su falda de mezclilla, le abrió la puerta a su novio.

—¿Mmm?

Ella enarcó una ceja.

—Uh, mesa. Mesa está bien— respondió y se rio para sostener la puerta y dejarla entrar.

Suigetsu pasó a la barra a pedir una ronda de cervezas y Karin tomó asiento junto a una ventana. Antes de que el peliblanco se sentara frente a Karin, ambos vieron a Sasuke pasar.

Karin frunció el ceño al ajustarse las gafas.

—¿Sabes qué demonios le ocurre?

Suigetsu imitó su gesto —¿A qué te refieres?

Ella rodó los ojos y se recargó de una forma despreocupada en su silla.

—¿Cómo que a qué? ¿No lo has notado? Estuvo sonriendo como estúpido toda la semana— dijo viéndolo entrar.

Suigetsu sonrió al verlo y luego tomó asiento. No dijo nada, pero supuso que era por esa chica. Al imbécil de su amigo le había sentado muy bien escuchar aquellas palabras provenientes de Hinata, tanto, como para confesárselo; aunque Sasuke seguía sintiéndose un miserable, aquello lo había complacido.

O.O.O.O.O

Hinata jugó con un trozo de brócoli que todavía quedaba en su plato, mientras escuchaba a su padre contarle sobre sus próximos planes a Neji. Toda la comida había permanecido incómoda y su atención solía recaer a la calle, tras el elegante ventanal del restaurante en el cual estaban. Últimamente ellos dos habían tenido mucho trabajo e incluso los domingos los ocupaban para laborar, era por ello que no podrían verse ese fin de semana; por lo cual ahora estaban ahí reunidos, manteniendo la costumbre de comer juntos varias veces al mes.

Cuando un camarero se acercó Hinata pidió que se retirara su plato, al mismo tiempo que era llevado el carrito de los postres.

El móvil de Hiashi sonó, interrumpiendo el momento; éste lo silenció y aunque no atendió, sí anunció que tenía que irse. El mayor pidió la cuenta para asegurarse de dejar pagado el servicio antes de partir.

Mientras esperaba el regreso del camarero, Hinata encontró un pequeño momento para hablar.

—Padre— soltó haciéndose con la atención completa del nombrado, y con una mirada de reojo de Neji —, hace un momento mencionaste que recibiste mis calificaciones.

Él asintió, habían sido buenas a comparación con las iniciales del semestre anterior.

—¿Qué hay con ello?

—Bueno, verás, algunas amigas han planeado salir unos días de la ciudad y…

Él frunció el ceño.

—¿Cuánto tiempo?

Ella se encogió de hombros —Una semana… tal vez un poco más.

Hiashi alzó ambas cejas, había esperado escuchar que un fin de semana.

—Será un recorrido en coche por un par de playas no muy lejanas— mintió a medias —, es por eso que son varios días.

Hiashi volteó a ver a Neji al tiempo que llegaba la cuenta.

—No lo sé, no es como que se hubiesen graduado.

Hinata se mordió un labio antes de hablar —De graduación Neji niisan tuvo un viaje por Europa antes de integrarse al trabajo— recordó y Neji sonrió, eso casi había sido un golpe bajo —, creo que no pido mucho— presionó.

Hiashi suspiró cansadamente, su móvil volvía a sonar y el camarero esperaba de pie.

—¿Irán solas?

Hinata negó de inmediato —La mamá de Ino— decir eso sí le pesó, ¿ya cuántas mentiras había dicho?

—Bien. Pero tendrás que arreglártelas solo con lo de tu mesada y quiero que informes exactamente dónde estás y en dónde piensas hospedarte.

Hinata casi saltó a él, pero contuvo su alegría presionando sus labios y asintiendo emocionada a sus condiciones.

—Debo irme, la comida está pagada e incluso pueden pedir algo más— dijo viendo a ambos y finalmente su atención cayó en el castaño —. No es necesario que regreses esta tarde al trabajo. Nos vemos mañana.

Neji asintió y Hinata vio con genuina emoción ver partir a su padre.

—Así que la mamá de Ino— dijo él antes de beber un sorbo de agua natural.

Hinata sonrió, Neji no le había creído.

—¿Qué piensas? — preguntó sin verlo.

—Pienso que es riesgoso que señoritas tan jóvenes anden solas por ahí, en lugares que no conocen— dijo viéndola de medio lado.

Hinata que había comenzado con su postre, sonrió y volteó a verlo.

—En cinco meses tendré ya veinte años— le recordó y Neji negó en silencio —. ¿Sabes que los springbreakers norteamericanos son incluso más jóvenes que yo? Ellos incluso viajan a otros países.

—Aquí no es Norteamérica.

—No, aquí es más seguro.

—Hinata sama.

—Seré muy cuidadosa, lo prometo.

Él inhaló profundamente y exhaló despacio —Hablaré con su amiga primero.

Hinata se mordió el labio y asintió. Después de esto, le debería una muy grande a Ino.

—También le depositaré una cantidad extra para lo que necesite.

—Uh, no es necesario, de verdad.

—Aun así, me sentiré más tranquilo sabiendo que tiene dinero si lo llega a necesitar. Tal vez no se sienta a gusto y prefiera regresar antes, así podrá hacerlo sin problema, porque imagino que no se llevará su coche, ¿verdad?

Hinata negó.

—Entonces tengo razón.

—No voy a poder pagarte pronto, intentaré no gastarlo.

—No hablé de un préstamo en ningún momento. Sólo sea cuidadosa y evite salir de noche— cuando terminó de decir lo último se dio cuenta de lo mucho que pedía, si había algo que los adolescentes vacacionistas hacían, era salir de noche —. Sea cuidadosa— repitió.

Hinata sonrió y volvió a su pudin —Lo seré.

O.O.O.O.O

Sasuke bufó acostado en su sofá. Acababa de recibir un mensaje de Hinata diciéndole que esa noche no podría verlo. Por lo que supo estuvo con su padre y el imbécil de Neji, incluso había pasado el resto de la tarde con su primo y había olvidado contestarle el teléfono y, ahora que daba señales de vida, era para decirle que no lo vería.

Gato llegó maullando y refregó su cabeza peluda en la mano de Sasuke que pendía del sofá.

Él volteó a ver al felino que insistía en recibir un cariño.

—¿Qué? ¿La extrañas? — soltó amargado. Gato volvió a maullar y Sasuke a gruñir fastidiado, se puso de pie y se dirigió a su alcoba — Supéralo— le dijo mientras se iba.

Sí, su mascota extrañaba a Hinata. Él también.

Antes de entrar a su habitación recibió el mensaje que lo hizo sonreír: ¿Qué tipo de ropa deberé de llevar para quince días contigo?

O.O.O.O.O

—¿Estás bromeando?

Hinata negó y se mordió el labio.

Ya era de noche y las luces del pequeño parque cercano a la casa de Ino habían encendido desde tiempo antes.

Ino se levantó de la banca donde había permanecido sentada mientras comía de una bolsita de chocolates.

—¡¿Te irás quince días con Sasuke?!

—Shh, baja la voz— volteó a ver si alguien la había escuchado y se encontró con las miradas de un par de señoras que cuidaban a sus hijos mientras éstos jugaban.

—Joder, que envidia.

—Él estará trabajando la mayor parte del tiempo, pero sí — confesó y se mordió el labio —, es emocionante.

Ino la abrazó y luego le dio un empujón en el brazo.

—Santo cielo, es como una mini luna de miel adelantada.

Hinata apretó el puente de su nariz para disimular su sonrisa.

—Pero el favor que tenía que pedirte es que mientas por mí.

—Claro, ¿a quién?

—A… a Neji… mañana.

—¿Mañana?

Hinata asintió —Mañana en la tarde podemos vernos, imagino que Sasuke va a querer partir el domingo para instalarse antes de comenzar el lunes, así que…

Ino asintió —No te preocupes, sabes que actuar se me da de maravilla.

—¿Y a dónde se supone que iremos?

—Puedes inventar cualquier cosa. Se supone que iremos a distintos lugares.

La rubia arqueó una ceja —Me dejas el itinerario, inteligente. Pero bueno, ¿a dónde irán ustedes?

—A la región de Kyushu, a Fukuoka, a alguna de sus provincias.

Ino alzó ambas cejas —Cielos, lo mejor de aquél lugar son las aguas termales, aunque sus playas…

—Sasuke va a trabajar— le recordó en medio de una sonrisa.

La mueca de Ino definió su fastidio —¿Y por qué tan lejos?

—Su hermano le asignó el trabajo. Al parecer las lluvias del año pasado afectaron la infraestructura del antiguo puente y ahora, con mayor inversión, planean levantar uno nuevo.

—Vaya, eso suena a mucho trabajo.

Hinata asintió.

—¿Y crees que esté muy cansado como para jugar por las noches?

—Por Dios— Hinata sonrió —, qué cosas piensas.

—No me digas que tú no, sobre todo ahora, que se acerca su cumpleaños.

Hinata parpadeó —¿Su cumpleaños?

—Mierda, no me digas que tienen todo este tiempo juntos y aun no sabes cuándo es su cumpleaños.

La Hyuuga enmudeció, a decir verdad, nunca habían hablado de ello. No recordaba que el año pasado se lo hubiesen festejado. Ahora deducía que eso debió ocurrir antes de que ella entrara a la universidad.

—Demonios, Hinata, el 23 Sasuke cumple sus veinticinco. ¿Qué le vas a regalar? ¿Mmm?

—Pues… no sé, no había pensado en nada.

Ino dibujó una sonrisa maliciosa mientras la animaba a caminar de regreso a su casa, Shikamaru había quedado de ir a verla.

—¿Piensas hacer algo para su cumpleaños? Porque desde ahora te digo que Sasuke es un limoncito agrio que no le gusta festejarse, pero contigo…

Hinata la siguió meditándolo.

—¿Sería algo entre amigos? ¿O aprovecharás que estarán solos y lo harás algo sexual? — Hinata sintió sus mejillas calentarse e Ino estalló en una carcajada — Sería interesante, seguro a Sasuke le encantaría, ya sabes, que tú seas su regalo, envuelta en un listón rojo un enorme moño, crema batida y cerezas…

Hinata solo negó.

—Si es el veintitrés, estaremos ya de regreso.

—¿Entonces?

—Voy a comentárselo, de cualquier forma, no es como que yo pudiera organizarle todo con los chicos, sería extraño— razonó pensando en que su relación como pareja sería nula si hiciera eso, pero, por otro lado, le gustaría que él estuviera con todos sus seres queridos.

—¿Tienes pensado sacar a la luz su relación?

Esa pregunta captó toda la atención de Hinata.

—Me encantaría, al menos con los chicos, pero…

—¿Pero?

—Pero si cualquier rumor alcanza los oídos de mi padre o incluso Neji, estoy segura que volvería a ser recluida en la mansión. Tal vez hasta de universidad me cambie.

—¿Tanto así?

Hinata asintió y sonrió con cansancio —Es el futuro de la familia el que está en juego— dijo fingiendo voz ronca y solemne y aunque Ino sonrió, ella no pudo hacerlo.

Sería lindo, pese a Sakura, pero apenas estaba conviviendo con Sasuke como novios de verdad, por Dios, ¡se irían quince días, ambos, solos! Era demasiado bueno y quería disfrutar de eso sin tener la preocupación cada vez más grande de ser descubierta. Quería estar con Sasuke, mucho, ser su novia de verdad, aunque fuese a escondidas. Quería enamorarse todavía más de él.

Ese pensamiento le inundó el pecho en calidez y casi le eriza la piel.

—Ah, mira, ahí está mi hombre— mencionó Ino viendo a Shikamaru sentado en la cajuela de su auto, fumando un cigarrillo mientras la esperaba. La rubia sonrió emocionada.

—¿Me guardas el secreto?

—Ese y los que necesites, ya lo sabes.

Hinata asintió y antes de irse le dio un abrazo a Ino, posterior a eso, se despidió de un movimiento de mano de Shikamaru y se dirigió a su auto. Desde ahora tenía que preparar sus maletas.

O.O.O.O.O

Cerca de las seis de la mañana, Sasuke llamó al timbre de Hinata.

Ella, vistiendo un conjunto deportivo gris, abrió con una sonrisa en los labios al saber que era él.

—¿Es hora? — preguntó ante la atenta mirada negra.

Sasuke sonrió y avanzó dos pasos para enredar sus brazos en la cintura femenina, elevarla ligeramente y besarle los labios.

Hinata sonrió y volvió ese beso un intento fallido hasta que Sasuke llevó una de sus manos a su cabeza y la hizo corresponderle. El cuerpo de la chica se relajó y correspondió con su lengua las caricias de él.

—¿Tienes todo listo? — preguntó él al bajarla.

Hinata asintió, atolondrada por ese beso. En la mitad de su sala estaban el par de maletas que llevaría.

—¿Solo esto?

—Sí, es más que suficiente— aseguró, en la maleta grande estaban sus prendas de vestir y calzar, en la pequeña sus productos de higiene personal y su portátil, con la que mataría el tiempo cuando él no estuviera.

—Bien, vamos, tengo el coche enfrente.

Cuando Sasuke tomó sus maletas, ella verificó que nada se le quedara y luego aseguró la puerta.

—¿Qué hay con Gato? ¿Vendrá con nosotros?

—No, se perdería— dijo y Hinata frunció el ceño y luego sonrió… sí quería a ese gatito —. Suigetsu lo cuidará bien.

—Ya veo.

—¿Qué tal todo con tu primo? — preguntó él al ya descender por el elevador.

—Todo bien, confió en Ino. Ayer ella se quedó hasta tarde.

Una vez abajo, Sasuke guardó el equipaje de Hinata junto al suyo. Besó los labios de la chica antes de hacerla entrar al coche.

Serían casi ocho horas de viaje, Sasuke había dicho que preferiría salir temprano para que el fuerte sol de mediodía en adelante, no los molestase durante la mayor parte del trayecto.

Una vez fuera de la Tokyo tomaron dirección al sur. Viajaron la mayor parte del tiempo atravesando grandes ciudades y las limítrofes de las mismas eran recorridas por un conjunto montañoso. Sintonizaron la radio y canciones de diversos géneros los acompañaron. A las dos horas y media de viaje Hinata extrajo un par de bentos con comida ligera que había preparado, Sasuke tenía prisa en llegar por lo que comió algo sin detenerse.

Para las diez él por fin se detuvo en un paradero al costado de la carretera. Hinata no había dicho nada, pero él sabía que un viaje así de largo no era recomendable llevarlo sin un par de paradas, no al menos ella.

Al apenas entrar al establecimiento, Hinata volvió a comprobar el magnetismo que Sasuke tenía en el sector femenino. Más de una mirada apenas discreta recayó en él al instante, en ella lo harían segundos después. Cuando él pasó su brazo a rodearle el hombro y la guio a una mesa vacía, se sintió avergonzada por esos pequeños celos que la atacaron.

Pidieron un par de hamburguesas y gaseosas a la chica que dedicó su mayor atención al moreno. Una vez solos en esa esquina del restaurante, conversaron de lo nutritivo o no de lo que comerían, de Gato e incluso de las mentiras que Hinata había dicho para poder estar ahí con él.

—Seguro papá me desheredaría si se enterara— comentó Hinata jugando con un pequeño salero.

Sasuke se recargó en el asiento mientras volteaba a ver si la comida se acercaba.

—Supongo que los padres suelen ser más celosos— dijo.

Ella sonrió —Sólo serían celos si no fueras quien eres.

Él se burló —¿Cómo Romeo y Julieta?

Hinata negó sin borrar del todo su sonrisa —Pues nosotros superamos sus tres días de relación y… aquí no hay muertos.

—No todavía.

—No es gracioso.

—Deja de preocuparte, te dije que lo arreglaría.

—Tampoco quiero pensar en ello— dijo y guardó silencio unos segundos —. ¿Tu familia se molestaría al saberlo? — preguntó, aun así.

Sasuke negó —Supongo que a mi familia no le importa mucho, mamá, por su parte, hubiera llorado de emoción— dijo y sonrió con cierta nostalgia.

Hinata sintió un nudo pequeñito en su garganta y desapareció su sonrisa. La camarera llegó con las hamburguesas calientes y las gaseosas.

—Entonces, ¿quieres que te haga el amor apenas llegando? — preguntó Sasuke sin dejar de ver a Hinata. La Hyuuga enrojeció de a poco y dejó de respirar, tuvo que desviar su mirada cuando la mesera volteó a verla.

—¿Algo más? — preguntó seca la mesera.

—Nada más— respondió él con una sonrisa torcida.

—¿Por qué dijiste eso? — susurró Hinata cuando volvieron a estar solos.

—Algo de ella te molestaba, ¿no?

«¿Se me notaba?» —No— mintió.

Él se apoyó en la mesa, acercándose a ella.

—¿Entonces por qué dejaste que ella pensara que pasaría?

Ella desvió el rostro, todavía ruborizada —Sólo me avergoncé, ¿qué clase de cosas son esas para decirlas en voz alta y con extraños presentes?

—La clase de cosas que hablan los novios.

—No con extraños presentes.

Él sonrió —Como digas.

Con el estómago lleno el camino restante se hizo más ameno, o, al menos, así era hasta que Hinata se quedó dormida antes de llegar. La noche anterior Ino se había ido ya muy entrada la noche y ella durmió tarde asegurándose de no olvidar nada, posteriormente se había levantado temprano para darse una ducha y estar a tiempo, por eso necesitó dormir.

Cuando entraron a Fukuoka Sasuke tuvo que disminuir su velocidad al ingresar a la ciudad, ella pareció resentirlo y despertó. Él la vio de reojo.

—Soy malísima copiloto— comentó Hinata limpiando sus labios, posterior a eso, llevó su vista a la ciudad—. ¿Estamos cerca?

—Estamos aquí.

Ella volteó a verlo sorprendida —Pero dijiste que…

—No quiero que te aburras, la obra está ubicada a poco más de media hora de aquí y el lugar donde me hospedé no es el mejor.

—¿Y eso qué tiene? Demorarás más en traslados.

—No importa.

—No vine aquí para ser un problema, quiero quedarme donde te quedabas.

Él volteó a verla.

—No creo que te guste.

—Eso no puedes saberlo.

Él negó.

—Vamos— insistió Hinata.

Él la vio sin estar convencido y ella esperó su respuesta y se mordió el labio cuando creyó que le diría que no.

—Bien, pero si no te gusta sólo tienes que decirlo— dijo y giró el volante para tomar dirección más al sur.

Hinata vio como los enormes edificios, infraestructuras impresionantes y enormes parques naturales de Fukuoka comenzaron a quedarse atrás, el tráfico también se hizo menor y las grandes autopistas se fueron cerrando hasta convertirse en solo dos carriles. Durante el trayecto grupos montañosos totalmente verde los acompañaron. Hinata bajó el cristal para sentir el viento fresco y el olor a naturaleza.

La carretera se dividía y ella supo que estaban en la pequeña ciudad de la que Sasuke hablaba, por su posición podía apreciar que la carretera dividía la ciudad, por ambos lados había gran cantidad de casas, una primaria, una estación de tren, gran cantidad de pequeños comercios; algunos sectores demasiado poblados, otros, eran divididos por hectáreas de sembradíos y todo, absolutamente todo, estaba rodeado de áreas verdes.

Pasaron por otro sector poblado y Sasuke le mencionó que generalmente comían en un restaurante cercano, porque la comida del hotel era asquerosa. Hinata rio ante ello. Conforme avanzaban las casas se hacían cada vez más distantes. Observó una estación de taxis y una tienda de autoservicios, Sasuke giró y se dio cuenta que habían llegado al hotel.

La fachada del hotel era bastante moderna con cantera negra y el nombre de una cadena hotelera del país, había luces colocadas estratégicamente para iluminarlas por la noche. Demasiado sofisticado para la zona. El estacionamiento estaba casi lleno y había un flujo constante de personas por ahí, era fin de semana y supuso que estaba bien.

Entraron y sus siluetas fueron visibles en el impecable mármol en el suelo. El mostrador de recepción era dividido por un par de arcos y las luces encendidas tras éstos daban una sensación de calidez en tan frío lugar. Mientras Sasuke, vistiendo esos vaqueros que le sentaban tan bien se registraba, ella prestó atención a todo. Un hermoso candelabro colgaba a la mitad de lobby y varios metros frente a recepción se extendían unos enormes ventanales, plantas colgantes los adornaban y tras los cristales varias personas comían; el restaurante, dedujo. Volvió su atención a Sasuke.

—¿Nueva acompañante? — preguntó el varón en recepción.

Hinata volteó a ver a Sasuke.

—Sí, pero esta vez, será una sola habitación para mi novia y para mí— respondió él, molesto.

Cuando el chico asintió y se giró por las llaves, Sasuke tomó la mano de Hinata.

—Se refería a Shion, pero ella, como los demás, duerme en su propia habitación.

Ella asintió —Entiendo.

• • •

Una vez en la habitación Hinata vio con cierto agrado que no sería como lo había estado imaginando. La habitación era grande. Tenía su pequeño recibidor con una mesa alta y un arreglo floral, más adelante se hacía mayor el espacio, el baño y el closet estaban a la izquierda, a la derecha, en la pared, se apoyaba un tocador, frente a éste una cama impecablemente vestida y a un lado de ésta, tras una pared de mediana altura estaban par de sofás, de tres y dos plazas respectivamente, un televisor grande frente a éstos. Una puerta corrediza con las cortinas corridas les daba una vista hermosa a las enormes montañas, a los pies de éstas, un río enorme corría.

—Este lugar es hermoso, ¿cómo no iba a gustarme? — dijo viendo el bonito jardín perfectamente cuidado que también tenían.

Él negó —Bueno, cuando pases más de tres días sin mucho más que ver, me entenderás. Creo que Fukuoka estaba mejor.

Ahora quien negó fue ella —Yo creí que estaríamos en una choza— sonrió y él se dirigió a la cama. En ese momento el botones del hotel llegó con sus maletas.

Sasuke agradeció y entregó propina.

—¿Por qué hay un lugar como este en medio de la nada?

—Es un sector pesquero con cierta relevancia, que, si bien no es un puerto muy importante, sí está destinado a serlo. La cadena hotelera tiene que tener presencia en cada sector y mantener su estatus. Además, creo que te diste cuenta que el lugar es bastante concurrido.

Ella sonrió —¿Aunque la comida sea mala?

—La peor que haya comido— dijo y se acercó a ella.

A Hinata le pareció que había pasado mucho tiempo desde que había probado sus labios.

• • •

Antes de media noche Hinata estaba hablando por teléfono con Neji. Sasuke la escuchó mentir para no darle el número del hotel y aseguró que por la mañana temprano se lo proporcionaría.

Sus ojos negros recorrieron la curvilínea silueta que se trasparentaba tras el delgado blusón que vestía. Ella hablaba con su atención puesta en la luna empequeñecida sobre las montañas, mientras él esperaba duro por ella.

Aunque había intentado hacérselo al apenas llegar, como sugirió en el restaurant a medio camino, la verdad es que no había podido. Shion se apareció queriendo saludar, incomodando a Hinata con sus preguntas al ya saber que eran pareja, después regresaron a comer al poblado cercano y la rubia no los había dejado. Por eso ahora, después de ducharse, esperaba tener todo de ella.

La escuchó suspirar al cortar comunicación.

Él sonrió al verla dirigirse a él.

—¿Arrepentida? — preguntó con burla.

Ella sonrió mientras de rodillas en la cama, avanzaba a él. Hinata se mordió y soltó su labio antes de hablar.

—Solo de no quedarnos en el otro hotel, donde nadie nos conoce— dijo y a él se le escapó la risa al saber que lo decía por Shion. Ella no era mala persona, pero sí solía ser demasiado confianzuda… le recordó a cierto sujeto también rubio.

Sasuke, que había permanecido con las manos en los bolsillos de su pijama y recargado en la cabecera acolchada a su espalda, acarició uno de los muslos de Hinata cuando ella llegó y se sentó sobre él, con sus muslos a ambos lados de sus caderas. Los ojos negros se oscurecieron más por eso… su mirada fue de sus muslos a esa zona en medio de ellos; la tela del blusón apenas los cubría y luego de perder el aliento por ello, siguió subiendo su mirada. Él evitó detenerse en sus pechos para verle el rostro. La encontró sonrojada.

Cuando Hinata se inclinó a besarle los labios y acariciarle el rostro, él jadeó y se endureció más al sentirla apretarse más contra esa parte de su anatomía. Sus manos grandes viajaron a su cintura, por debajo del blusón.

—¿Quieres? — preguntó y su voz ronca apenas lo hizo entendible.

—¿Alguna vez te he dicho que no? — mencionó ella haciéndolo sonreír. Sasuke apretó sus manos en ella y terminó por girar sobre ella, dejándola bajo él y completamente expuesta.

Sasuke comenzó a acariciarla de forma íntima, a besarla y jadear mientras lo hacía. Hinata correspondió con pasión la de él, mientras se levantaba y quitaba el blusón. Las manos grandes y fuertes del moreno no tardaron en ir a sus senos, masajeándolos; sus labios las seguirían enseguida. Sasuke volvió a besar los labios de Hinata y mientras ella acariciaba la curva de su espalda, despacio la penetró.

• • •

La mañana siguiente Hinata apenas estaba despertando cuando Sasuke ya se había duchado y se preparaba para salir. No sabía cómo lograba lucir tan fresco si había dormido lo mismo que ella, y eso era realmente poco.

—¿Qué harás hoy? — preguntó él mientras recogía algunos planos.

Ella, desnuda bajo la sábana, se encogió de hombros.

—No lo sé, supongo que pasearé por ahí.

—Vendré a comer contigo.

—O podría ir yo contigo.

Él frunció el ceño —Mejor no.

—¿Por qué?

—Demasiada gente por ahí, no me gustaría que nadie te dijera nada.

Ella sonrió, se levantó llevando la sábana que cubría sus senos y su sexo, pero que dejaba desnudas sus piernas y se estiró a besarle los labios.

—Bien— dijo y lo sintió relajarse.

Sasuke no dijo nada, pero era por eso que le parecía una idea egoísta llevar a Hinata con él, el trabajo era mucho, la planeación no estaba del todo terminada y aun así ya había trabajo en obra qué hacer y ella estaría sola gran parte del tiempo. Se supo injusto con ella.

—Nos vemos en unas horas.

Hinata suspiró al verlo marchar y antes de sucumbir al deseo de volver a meterse a la cama, prefirió dirigirse al baño. Se daría una ducha. Una hora después estaría sentada en el restaurant del hotel, investigando por sí misma si la comida era tan mala como Sasuke decía. Él debió intuirlo puesto que dejó la indicación que lo que fuese que consumiera se cargara a la habitación, y aquello había hecho sonreír a la Hyuuga. El desayuno no fue tan malo y podría lidiar con ello todos los días.

El hotel le consiguió un coche de alquiler en el cual se podría mover con facilidad por la zona. Ese primer día estacionó el coche en el centro y caminó por las distintas calles de la pequeña ciudad, compró un par de cosas y finalmente no pudo con la curiosidad y buscó la obra en la que Sasuke trabajaba; no llegó hasta ahí, pero sí echó un vistazo por la zona. Vio el río, las laderas y aunque no pudo calcular la profundidad del agua, sí pudo prever que la cantidad de personas que ya iniciaban con algunas perforaciones y acarreo de material, que se demorarían al menos diez meses en terminarlo. Con su curiosidad saciada volvió al hotel y esperó por Sasuke para comer. Él terminaba su trabajo a la cinco por lo que el resto de la tarde la pasaron juntos.

El segundo día se levantó tarde y apenas volvió de almorzar, prefirió navegar en internet y enlazarse en una video llamada con su hermana. Después de comer con Sasuke y Shion, se dirigió a Fukuoka y paseó por un centro comercial; volvió cuando Sasuke ya la esperaba.

Los cuatro días que tenía ahí, Sasuke estaba compensándola el dejarla sola todo el día y solían salir, llegaban tarde y dormían más tarde aún. Hinata envidiaba la capacidad de Sasuke de permanecer despierto y alerta con tan pocas horas de sueño; ella cada vez se levantaba más tarde.

Ese día habían llegado antes de medianoche al hotel, después de haber tenido una cita por Fukuoka, esa ciudad tenía enormes parques, lagos, fuentes y una iluminación hermosa, mucho más natural que la de Tokyo. Hinata se duchó y en algún momento mientras Sasuke permanecía en la ducha, ella se quedó dormida, habían caminado mucho y estaba agotada.

Sasuke salió a la habitación oscurecida que apenas era iluminada por la luna que se alzaba sobre las montañas. Vestía únicamente su bóxer y se secaba el pelo con una toalla. Observó las largas piernas de Hinata. Ella abrazaba a la almohada en la que descansaba y su semblante era tranquilo al apenas notarse su respiración. Usaba un short ligero y un blusón que se había subido mostrando parte de su abdomen. Él sintió la necesidad de ir a su lado, pero contrario a eso, se dirigió a la salita.

Se sentó en la alfombra y apoyó su espalda desnuda y suavemente mojada en el sofá. Vio su computador y recordó la carga de trabajo que todavía tenía. Hinata se removió, gimió dormida y volvió a quedarse quieta. Sasuke sintió toda la pesadez de su cuerpo, apretó el puente de su nariz y echó su cabeza hacia atrás.

—¿Dormirás? — la delicada voz de Hinata, más suave aún por el sueño que pesaba en ella, lo hizo voltear de medio lado a verla.

—Sí, secaré mi pelo y voy a la cama— dijo, ella murmuró algo más que él ya no alcanzó a entender y volvió a dormir.

Sasuke sonrió y su sonrisa se volvió amarga al instante después.

Hinata le daba calma. Toda la que necesitaba y no merecía, pero la aceptaba. No quería perderla y no iba a hacerlo. La verdad era que él no era alguien bueno, había cosas de él que Hinata no sabía. Y no quería que las supiera; porque ella veía en él los vestigios de humanidad que no entendía que le quedaban. Hinata estaba ahí con él porque quería estarlo. Se entregaba a él, lo besaba y lo tocaba despacio, con el amor que se ganó.

Y era lo que él necesitaba. Alguien que le hiciera sentir que no era tan malo como se suponía. Alguien no…, ella. Su pecado. Su ángel.

Y aun sabiéndolo, gruñó impotente y volvió a echar su cabeza hacia atrás. Luego volteó a verla a ella. Su cabello azulino casi parecía brillar bajo los rayos lunares y su rostro parecía más puro, angelical con sus rasgos finos.

Se sintió otra vez como alguien tóxico, egoísta al extremo.

Estiró su cuerpo y sacó un pequeño sobre, que había dejado en la parte más profunda del buró cercano. Sus ojos negros vieron sin mucha emoción la diminuta bolsita plástica que únicamente dejó en su mano, antes de volver a guardar el sobre negro en el fondo del buró.

El polvo blanco pareció más blanco ante la luz de la luna y él resopló antes de abrirlo y dejar caer un poco en el cristal de la mesita frente a él. Se aseguró una vez más que Hinata estuviese dormida y luego, sintiéndose basura, inclinó su rostro sobre la mesa y esa sustancia.

Minutos después, Sasuke se levantó haciendo tronar su cuello, su cuerpo se había recargado y su corazón latía con fuerza. Sus sentidos volvieron a estar alerta y sólo había una cosa que deseaba hacer.

El colchón se sumió bajo su peso. Deslizó su mano sobre la suave colcha y con la otra mano acarició el rostro de Hinata. Posicionó su cuerpo sobre ella y besó con hambre sus labios.

Hinata sonrió al sentir que tiraba de la sábana que la cubría y la tiraba al suelo.

—¿Qué haces? — susurró ella, librándose del sueño.

—¿Qué parece? — gruñó él mientras simulaba embestirla, dejándola sentir la fuerza de su erección.

—Dios, Sasuke, creí que estabas agotado— jadeó contagiada por él.

Él sonrió y separó sus labios para besarle el cuello, antes de meterse entre sus muslos, le deslizó su short y sus bragas. Sasuke marcó el cuello de Hinata mientras simulaba penetrarla y la escuchaba gemir. Ella sólo pudo fruncir el ceño y dejar escapar sus gemidos sin pena cuando Sasuke, besándole el cuello, también le tocaba uno de sus senos. Toda su piel se erizó. El peso de Sasuke sobre ella, la forma tan dominante como se movía y como la apresaba la hacían sentir pequeña y tan a su merced, su corazón comenzó a bombear con fuerza mientras sus dedos y uñas recorrían la espalda del pelinegro que no dejaba de jadear al frotarse contra ella.

Hinata se atrevió a meter una de sus manos entre sus cuerpos y, posteriormente, la deslizó bajo el bóxer de Sasuke. Tocó su miembro hinchado y caliente y ambos gimieron. Ella no se atrevió a mover su mano, sintiendo la extrema suavidad de esa piel y Sasuke se elevó ligeramente, apoyando sus brazos a los costados del rostro de Hinata y empujó contra su mano. Gimió y ella experimentó el placer caliente y sofocante de hacerlo gozar. Apretó más su mano y casi sintió que la dura longitud del Uchiha palpitó, sintió las largas venas que lo recorrían y lo sintió más caliente aún. Sasuke volvió a empujarse contra su mano y un placer electrizante le recorrió el cuerpo. Cerró los ojos y repitió el movimiento; después, necesitado de más, apoyó su torso contra los generosos senos de Hinata, le besó hambriento los labios y buscó más placer al seguir empujándose contra ella. Gimió tan roncamente que tuvo que dejar sus labios.

Hinata lo atrajo al tomarlo del cuello y siguió besándolo. Sasuke comenzó a recorrer sus manos fuertes por el delicado cuerpo femenino, levantó su sostén y expuso sus pechos, bajó a lamer y chupar de ellos mientras Hinata, abierta de piernas, apretaba sus muslos contra sus caderas; su pene rozaba la intimidad de la joven.

Cuando él llevó uno de sus dedos a pasearlo por la fina línea del sexo de Hinata, ella enredó una de sus manos en el cabello negro y Sasuke ya no pudo por más tiempo. Se incorporó parcialmente y así, apoyado sobre sus talones, jaló de la cadera de Hinata, dejándola completamente expuesta a él. Se tomó el tiempo de sentir la electrizante sensación que le provocaba rozar su pene en la suave y tibia piel de la Hyuuga que vibraba de pasión y expectativa.

Tan sensible, la piel de Sasuke se erizó y elevó suavemente su pelvis para darse espacio y terminar de penetrar a Hinata; apenas se colocó en su entrada y lo hizo fuertemente. Su gemido lo hizo gruñir, sujetarla con fuerza de la cadera y así, de rodillas, seguirla penetrando. Hinata buscó aferrarse a las sábanas y apenas lo lograba. Ver ese rostro hermoso contagiado de placer era pecado puro. Los senos de la joven se movían conforme las fuertes embestidas los obligaban y Sasuke sólo podía pasar su vista de ellos, al vientre plano y finalmente a esa parte donde sus cuerpos se fundían, haciéndose uno.

Los gemidos en esa habitación eran copiosos y pronto el contacto que Sasuke mantenía sobre Hinata le pareció poco. Apoyó sus antebrazos a ambos lados de su rostro, le besó los labios y siguió penetrándola. La noche sería larga, otra vez.

Continuará…


Hola de nuevo n.n

Cielos, volvió a pasar tiempo desde la última actu :c la verdad es que como este capítulos es de los 'improvisados' (que no tenía borrador desde el inicio) pues me resulta retrasa un poco. El siguiente cap sale rápido ya que ese sí es de los que tengo pensado desde el inicio c:

El capítulo no está editado al cien, así que pido disculpas adelantas por dedazos :c

Dicho esto, solo me queda agradecer comentarios:

Yumaika Higurashi, Son Beckett, Nymfhetamina, Hanakohime96, AiKawaiichan, guest1, Wolf-enzeru, guest2, Marjo Em, BC, Mikashimota Z, hinatacris, Sandy, nana, hinatita4ever, Nubia M Funez, alicereptar, yoselin, imjustjv, KASSY HYUGA, Lizzye BarCy, guest3, Freddy gonza, Katty lory, AhrenLove, skycru, Valery Hyuga Senju, Gab, TheRusso, Aty, SaBaKu No MeNnY, KiaraUchihalove, guest4, Soo Hyun Yuki, Dhanibel Reyes, ARTEMIS FM, Nena Taisho, Ynanla, Ana Paty, xuxuqui, Ann688, guest5, evilangelux, SekaiFujimori, Yakymoon, himepeti, csabillonp, Damic00, yanisaku, hyuga meiko chan, Kurumi Reii, Erimibe34, Kiraromance, They darkess, Yaiza Mun, Myto, Karolmejia, MONICA, guest6, ati y Reiko.

Mil gracias chicas, chicos c: Gracias dobles a los que vienen más de una vez, no es molestia ni presión, me anima saber que por ahí siguen pendientes. Tienen mi amor.

BC: me preguntaste si después de este fanfic habría otro o sería todo, la respuesta era, no, esto sería todo, peeero, como algunas notaron, publiqué un minific sasuhina. Posiblemente publique cosas así, nada tan largo como esto, no tengo en planes nuevas historias sasuhina, salvo lo publicado. Antes de irme (desde hace años quiero ir al fandom de Diavolik Lover, Ayato, ¡ahí te voy! xD), quiero escribir un Naruhina y, posiblemente, el spinoff de esta historia con el Shikaino, pero son meros planes.

Xuxuqui: te busqué en fanfic en español y no pude encontrarte. Mil gracias por todo lo que dices.

guest5: como dicen acá en mi pueblo: 'te mamaste' con tu nick, parece que contaste el número de guest antes de ti. Hasta hoy me di cuenta xD

Damic00: el fic cumple 3 años el 21 de este mes y tú eres una de las primeras personas en apoyarlo, me dio mucho gusto saber que sigues aquí. Gracias.

Gab: tal vez olvidaste poner tu nombre, siempre leo sus comentarios y al terminar de escribir el capítulo reviso bien los nombres de quienes comentaron… (y sí, te he visto por aquí varias veces c:) Lamento lo que pasó.

Si alguna vez se me ha pasado alguna de mencionar discúlpenme, no ha sido a propósito. En los agradecimientos sólo aparecen quienes dejan el review como tal, aquí en el capítulo. No agrego a quienes comentan en Facebook o en algún otro lado porque si después se me olvida no quiero que piensen que soy una grosera, o que lo hice a propósito; así me evito malos entendidos :c

Dicho esto, gracias por leer. Un beso, sean felices.