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LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE MASASHI MISHIMOTO. LA HISTORIA ES MÍA.
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-40-
ENTRE LAS SOMBRAS
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Sasuke apretó los párpados cuando sintió su móvil vibrar en el buró del costado. Estiró su mano y tuvo que buscarlo a ciegas en el suelo cuando se le cayó. Apagó la alarma sin verlo y entonces abrió sus ojos despacio. Fue consciente de todo el cansancio de su cuerpo y, aun así, sonrió al sentir el peso y la tibieza de Hinata sobre él. Habían hecho el amor más de una vez, terminando dormidos así, agotados, ella vencida sobre su pecho.
El pelo azulino y desordenado rozaba su rostro, provocándole el deseo de rascarse ahora que era consciente. Levantó su mano, tolerando el cansancio y buscó verla a la cara mientras le tocaba la punta de la nariz. Hinata hizo una mueca y siguió dormida. Él sonrió.
Si había algo parecido a la paz, era eso. A pesar del cansancio, estaba bien. Le acarició la curvatura de su espalda desnuda y repasó lo ocurrido la noche anterior. Entre sudor, piel y jadeos, el éxtasis había llegado golpeándolo violentamente, y Hinata había reaccionado de la misma forma; le había permitido hacer con ella lo que gustó. Se había entregado como nunca. El peso de la conciencia volvió a molestarlo. Por un momento volvió a verla, olvidándose de toda moral, cuando ella se removió sobre él. Sasuke cubrió su cuerpo desnudo y se giró con ella, para dejarla recostada sobre el colchón. Hinata suspiró y siguió dormida. Era increíble la confianza que la peliazul ya le tenía, se reconoció Sasuke.
Eso lo hizo sentir más miserable. Se pegó a ella y, sujetándola de la mejilla contraria, besó su rostro. Pegó su frente a una de sus sienes y se prometió volverlo a intentar.
Se levantó directo a la ducha. Un baño de agua fría era lo que necesitaba para terminar de despertar. Más que otros días deseó que llegase el domingo y dormir hasta tarde al lado de esa floja chica. Sasuke apretó el puente de su nariz, apoyado con su otra mano de la fría pared, y dejó correr el agua fresca por su cuerpo desnudo. Su conciencia volvió a atormentarlo. Quería mantenerse a la altura de Hinata, ser digno de ella y mantenerse limpio; pero la situación estaba sobrepasándolo. Quería no decepcionarla íntimamente, rendir en el trabajo y, a veces, olvidar. Cuando volvió a buscar a Hidan, luego de tiempo de no hacerlo, supo del tamaño de sus problemas y su debilidad.
¿Qué le diría Hinata si supiese? Si se enterase del daño que su adicción llegó a provocarle, a ella, que no tuvo culpa, ¿lo perdonaría? Pensar que no, que lo odiaría si llegase a saberlo, le hizo sentir pesado el estómago. Eso la destruiría. Porque entonces, Hinata terminaría de ver el monstruo que había en él.
El agua comenzó a helarle la piel. Negó en silencio al forzarse a dejarlo pasar, si seguía pensándolo, no encontraría el coraje para seguir adelante; ya tenía a Hinata, ella lo había perdonado, aunque él mismo no lo hiciese y eso debía bastar. Eso bastaba. Tenía más de lo que merecía y egoístamente seguiría tomándolo.
Para cuando salió de la ducha, Hinata seguía dormida, ignorando su móvil que vibraba en el sofá cercano. Se vistió, viéndola dormir, ajena a él. Odiaba la sensación de ansiedad y vacío que venía después de consumir. Y en ese momento, con ella dormida ahí, se dio cuenta que si le faltaba, la iba a extrañar. La iba a necesitar más que a cualquier droga. Por eso necesitaba cuidarla. De él.
Salió de esa habitación con ese pensamiento otra vez en la mente.
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O.O.O.O.O
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Una película continuaba reproduciéndose, provocando que los ojos verdes de Ino se humedecieran, ella permaneció quieta disimulando las ganas de llorar que ahora tenía. Comió palomitas ignorando a Naruto que pasó tras ellas en busca de una bebida.
Sakura bostezó —Esto es aburrido, ¿por qué no hacemos algo más?
Ino la ignoró y Naruto sonrió frente al refrigerador.
—¡Qué suerte tienen, Sakura-chan! En estas vacaciones ni tarea tienen— se burló —. Nosotros, en cambio, seguimos trabajando en nuestro primer proyecto importante.
—¿Seguimos? — preguntó Shikamaru que permanecía sentado frente a su computador.
Naruto rodó los ojos —Vamos, te he ayudado en la mitad de lo que has hecho, 'ttebayo.
El otro negó.
—A veces creo que Shikamaru debe agradecer que no le arruines lo que sea que hace, por eso te deja husmear libremente en su departamento.
Naruto rio sonoramente y se rascó la cabeza —No digas eso.
Shikamaru se reclinó en su silla y luego se levantó, por el momento había terminado. Se dirigió a la sala, donde ambas chicas estaban y se sentó a un lado de Ino, que permanecía sentada en la alfombra, frente a la mesita ratona. Tomó un par de palomitas notando los ojos húmedos de su novia. Negó en silencio.
Sakura resopló, aburrida —¿Por qué no vemos otra cosa o hacemos algo más?
—Ni se te ocurra tocar el control— amenazó Ino al verla intentarlo.
—¡Vamos, Ino!
—Hey, yo he tenido que aguantarme las porquerías de series que ves y no me quejo— alegó sin dejar de ver la tele.
Sakura no quiso replicar y echó su cabeza hacia atrás, al permanecer sentada en la sala. Naruto llegó de un salto a su lado, derramando un poco de su gaseosa en los muslos de la pelirrosa que se quejó.
La película llegaba a la parte crucial. Shikamaru se sentó en el suelo con Ino y la rodeó con un brazo al verla a punto del llanto, aunque él seguía más pendiente de los manotazos que Sakura le repartía a Naruto y el pequeño desorden que hacían en su sala.
La pelirrosa por fin se rindió y se dejó caer en el sofá, acostándose. Naruto se sentó en el suelo, a su lado. Suspiró lentamente después.
—Es increíble que hasta tus estupideces las vaya a extrañar— soltó luego de un rato —. Va a ser raro ir a la universidad y ya no verlos.
—Entonces, ¿me vas a extrañar, Sakura-chan? — preguntó con coquetería el Uzumaki.
Ella rodó los ojos —No me obligues a golpearte de nuevo.
Naruto rio abiertamente —Podemos seguir juntándonos como siempre.
—Como si fuera tan fácil— alegó ella.
—¡Ah, cállense! — regañó Ino, lanzándoles palomitas; unas más le fueron devueltas. Shikamaru vio resignado todo eso.
—¡Cállate tú también! — le dijo Sakura.
Naruto lanzó una palomita al aire y la atrapó con la boca, comiéndosela después.
—No es tan difícil— comentó retomando la charla con la pelirrosa —. ¡Es más! ¿Por qué no hacemos algo para el cumple del Teme y nos volvemos a juntar? — sugirió atrayendo la atención de todos ahí.
Sakura se sentó —¿Crees que sea posible?
Él se encogió de hombros —¿Por qué no? El año pasado no hicimos nada, porque…
—Porque al amargado no le gusta que le hagan nada— les recordó Ino.
Naruto rio —Exacto. Pero ahora no nos importa— rio más.
Sakura lo vio, considerándolo —Podría ser buena idea, invitaríamos a los chicos y…
—¡Ustedes no pueden solo hacer eso! — regañó Ino, dándoles toda su atención — Primero necesitamos saber sí…
Shikamaru la apretó más a él, sorprendiéndola. Cuando Ino volteó a verlo, la mirada seria de su novio le advirtió que estaba a punto de cometer una indiscreción.
—¿Saber qué?
La Yamanaka resopló —Nada. Si él quiere, supongo.
Naruto se encogió de hombros —Yo le avisaré.
Shikamaru solo negó —Sería gracioso que no llegara a su propia fiesta— dijo volviendo su atención al televisor —. Aunque es algo que él haría.
—¡Qué va! ¡Lo convenceré!
—Pero, entonces ya no sería fiesta sorpresa.
—Mejor que no lo sea, a que sea fiesta sin el festejado, 'ttebayo — volvió a reír y luego volteó a ver a la puerta que fue golpeada —¡Deben ser Kiba y Lee!
Ino no dijo nada, pero permaneció con una sensación que no le gustó. Aunque, para serse sincera, Hinata ya había considerado la idea de festejar a Sasuke. Suspiró, bien, podría funcionar, ¿no?
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O.O.O.O.O
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Estaba anocheciendo y Hinata aprovechó para tomar una fotografía de la hermosa vista que tenía de un lago a orillas de un gran parque. Estaba esperando a Shion, en el restaurante donde ambas habían cenado. Le sonrió a la imagen que le mostró su móvil. Más tarde le enviaría a Neji la fotografía, asegurándole que ella e Ino habían decidido mantenerse unos días en ese lugar, con un familiar inexistente de la rubia. Eso bastaría para tenerlo tranquilo.
Su sonrisa se extendió al ser consciente del cariño y preocupación que Neji le procuraba. Cada vez pesaban menos esas mentiritas que estaba diciéndole, no sentía que estuviese haciendo nada relativamente malo.
—Cielos, creo que comí demasiado— se quejó la chica al regresar a la mesa donde Hinata la esperaba.
—No es para menos, la comida estaba deliciosa— le sonrió.
Shion había pasado por ella, poco después de mediodía, por petición de Sasuke; al parecer al Uchiha estaba preocupándole que se aburriera de estar todo el día sola. Por eso la rubia la había arrastrado a Fukuoka, donde terminaron cenando y tomando algunos tragos.
—Deberíamos volver— sugirió Hinata, viendo que la noche había caído ya.
Shion aceptó y le ofreció una tarjeta al camarero.
—Eso no era necesario— dijo Hinata cuando la chica le regresó el efectivo que ella había colocado en la carpeta de cobro.
La rubia le guiñó un ojo —Descuida, tu novio paga.
Hinata se ruborizó ante la palabra «novio».
Shion se percató de ello y le sonrió al tiempo de ponerse, ambas, en pie.
—¿Ocurre algo?
La Hyuuga negó —Es solo que no me acostumbro a que la gente lo sepa — la otra estalló en una carcajada que hizo fruncir el ceño a Hinata —. ¿Qué?
La rubia negó, frotándose la nariz, en un intento de calmar su sonrisa —Es que me resulta curioso.
—¿El qué?
—El que te apene que lo sepa, cuando todos en el hotel deben de haberse dado cuenta lo que ustedes dos tienen.
—¿Todos en el hotel? — preguntó mientras se dirigían al coche.
—Sí, todas las noches — aclaró —. Hinata, Sasuke no te permite ser nada discreta.
Cuando Shion entró al auto, Hinata se quedó de pie afuera, ruborizada, al entender a lo que ella se refería. Entró al coche cuando ella encendió el mismo. No le dijo nada y la chica volvió a conectar su dispositivo para reproducir música, lo que le permitió a Hinata relajarse.
—Shion…
—¿Sí?
—Sobre lo que dijiste, yo…
Hinata se había animado a hablar, cuando a la rubia le sonó el móvil. Los ojos violetas de la joven bajaron a él.
—¡Oh! Es Naruto, ¿qué querrá?
—¿Naruto?
La rubia le dedicó una sonrisa enorme y luego de asentirle, atendió.
Hinata intentó concentrarse en el camino y en dejar pasar la incomodidad que sentía. Escuchó a la chica reír, bromear y luego contarle un par de cosas sobre su trabajo. Por un momento se puso nerviosa creyendo que le diría a Naruto que estaba con ella, pero, al parecer, Sasuke ya había hablado con ella al respecto.
Cuando Shion cortó comunicación, sonreía.
—Así que será el cumpleaños de Sasuke.
—¿Eh?
—Naruto acaba de invitarme.
Hinata abrió los ojos sorprendida.
—Dice que será dentro de diez días, me pasó una dirección. ¿Lo sabe ya?
La Hyuuga negó. No lo sabía, ¿o sí?
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Menos de media hora después, Hinata estaba entrando a la habitación. Encontró a Sasuke duchado, lo dedujo por la apariencia rebelde de su cabello. Portaba solo un pantalón ligero de su pijama; estaba frente a la mesa ratona de la sala, sentado en el suelo. Un plano estaba abierto sobre la mesa, unos papeles más se amontonaban sobre éste, a un costado del computador encendido, al que él había estado prestándole toda su atención.
—Hola— saludó con una sonrisa.
Él volteó a verla —Tardaste, ¿dónde estabas? — su voz era seria, Hinata se preguntó si estaría enojado.
—Con Shion, ella dijo que llegarías tarde— explicó al cerrar la puerta y recargarse en ella.
Él asintió y dejó escapar el aliento despacio. Sí, le había dicho eso, pero había hecho lo posible por regresar a tiempo; y definitivamente no encontrar a Hinata esperándolo, había terminado por molestarlo.
—¿Cenaste? — preguntó intentando pasar el tema. Él negó — ¿Quieres hacerlo?
—¿Cenar? — preguntó alzando una ceja.
Ella se ruborizó —Sí, cenar, obviamente.
Él sonrió y ella también lo hizo al darse cuenta que ya no parecía tan molesto.
—No, no tengo hambre— respondió volviendo su atención al computador. Luego de preguntarle si había comido algo y éste mintiera diciéndole que sí, Hinata se dispuso a bañarse, mientras se preguntaba si sería buena idea comentarle sobre la fiesta que sus amigos le organizarían.
Demoró casi veinte minutos antes de salir de la ducha. Se vistió con un blusón ligero que alcanzaba a cubrirle medio muslo; curiosamente ya le apenaba muy poco que Sasuke la viese así. Terminaba de secar su cabello cuando escuchó la voz de Sasuke a través de la puerta aun cerrada. Ella frunció el ceño, no había escuchado la puerta, por lo que dedujo que estaba en una llamada. Se tomó un poco más de tiempo en el interior del baño para darle privacidad, pero Sasuke continuaba hablando, por lo que decidió salir.
La habitación que ahora estaba a oscuras, se iluminó con la luz del interior del baño. Los ojos negros de Sasuke fueron a ella, mantuvo su atención unos segundos y le sonrió. Hinata le correspondió, se llevó una mano al cuello y desvió su vista para comenzar a caminar a la cama, al ahora saber que estaba en una videollamada frente al computador.
—¡Oe, Teme! — esa enérgica voz la hizo detenerse en seco. No podía colocarse al alcance visual de Naruto. Volteó a ver a Sasuke y éste le indicó con un movimiento de su mano, que se acercara a él.
Hinata lo hizo con cierta duda, cuidando de no acercarse demasiado.
—Entonces, ¿qué dices? ¿vienes o no vienes? — escuchó a Naruto. Desde la pantalla podía verlo en la que supuso era su habitación. Él hablaba muy pegado a la cámara y no había dejado de sonreír. Hinata sonrió contagiada y los ojos negros no pasaron eso desapercibido.
—No— dijo seco.
Naruto resopló del otro lado y se revolvió el cabello —Entiende, idiota, no puedes faltar a tu fiesta— aclaró Naruto señalándolo con el dedo.
Sasuke arqueó una ceja —Y tú no puedes hacer una fiesta para alguien que las detesta.
El rubio comenzó a decirle los planes que ya tenían y le advirtió a modo de broma, que lo llevaría así fuese a rastras.
—Como sea, hablamos luego— cortó Sasuke y Naruto pidió más tiempo.
Sasuke suspiró cuando Hinata le pidió en silencio escuchar al rubio. El Uchiha negó y Naruto se extrañó, preguntándole enseguida si estaba con alguien. Hinata se tensó.
Sasuke volteó la portátil y le dio a Naruto la visión no tan perfecta de la luna tras la ventana. El rubio se molestó y comenzó a alegarle, diciéndole que si estaba con alguna chica, de todos modos no lo dejaría en paz hasta que aceptara.
El Uchiha, que se había recargado en la pared, a un costado de la ventana, atrajo a Hinata a él, haciéndola gemir cuando chocó contra su pecho.
—Sasuke… — se alarmó al pensar que sería descubierta.
—Teme, ¿estás ahí, Teme?
—Shh— él la silenció y miró con atención sus ojos violáceos y asustados —, ¿por qué quieres que lo escuche? — cuestionó sobre sus labios. Imaginar que Hinata estaba a favor de esa reunión por Naruto, empezó a molestarlo.
Hinata se apoyó en su pecho al darse cuenta que Naruto no podría verlos, y se acomodó entre las piernas de Sasuke.
—Es una buena idea— también susurró, sonando sobre la voz del Uzumaki.
Sasuke frunció el ceño y negó.
—Por favor.
—No.
Ella abrió sus labios, queriendo decir algo más, pero Sasuke giró el computador. Hinata se deslizó por su abdomen y terminó dándole la espalda al aparato, respirando tranquila, confiando que Sasuke no permitiría que Naruto la viese con él. Sentía la respiración tranquila del Uchiha mientras escuchaba a Naruto.
La charla con el rubio tomó otro rumbo y Hinata sintió el vibrar en el estómago de Sasuke cuando se rio de algo que Naruto comentó. Ya tenían más de veinte minutos charlando y la conversación parecía amena entre ambos, a pesar de que Naruto rara vez cedía el uso de la palabra al moreno. Hinata pareció arrullarse con la tranquilidad de esa noche, mientras Sasuke le acariciaba el pelo. Él también parecía en calma y eso ella lo notó.
Naruto hizo un par de comentarios que incluso a ella la hicieron reír y no se dio cuenta cuándo fue que terminó acariciando la pierna de Sasuke, esperando que esa videollamada terminara.
Sasuke dejó de acariciar su cabello para jugar con el tirante de su blusón. Luego de unos instantes los dedos del pelinegro se sumergieron entre su escote, y terminó acariciando los pezones de la peliazul, los mismos que no tardaron en endurecerse. Hinata quiso silenciar un gemido, ladeando su rostro y ocultándolo contra el abdomen de Sasuke. Momentos después, sintió al Uchiha comenzar a endurecerse.
—¿Qué está pasando? Otra vez no puedo ver nada— escuchó la queja de Naruto y alzó la vista viendo a Sasuke.
Él sonrió con malicia al bajar su rostro a ella, luego de tomarla de la barbilla. Le besó los labios con cierta necesidad y jadeó al momento de dejarlos. Le tomó su mano y la colocó sobre su erección. Hinata gimió de sorpresa y se ruborizó.
—Bien, si quieres que vayamos a esa fiesta, convénceme— le dijo y volvió su atención al computador, luego de girarlo a él.
«¿Él quiere que yo…? ¿Qué yo le haga…?» Se puso roja.
Volvió a sentir ese movimiento en los abdominales del Uchiha, alzó su vista a él y él le sonrió. ¿Bromeaba? No supo, pero volvió a recostarse sobre él. Sasuke y Naruto comenzaron a hablar de trabajo, el proyecto que el rubio tenía con Shikamaru, e incluso cambiaron un par de opiniones al respecto; pese a lo poco que lo tomaba en serio, Sasuke parecía respetar la opinión de Naruto en lo profesional.
Hinata seguía recostada sobre Sasuke y su palma ahora acariciaba la piel desnuda de sus abdominales. Él seguía duro y pronto la tentación de deslizar un dedo bajo el elástico de su pijama pudo más que su pudor. Recorrió su dedo varias veces por el elástico, sin atreverse a ir más allá. Luego, producto de un curioso deseo, bajó su mano por encima de la ropa, y acarició el miembro erecto del pelinegro. Lo sintió tensarse y sonrió.
La voz de Sasuke se hizo ronca y ella siguió acariciándolo. Él quiso hacerla verlo, pero Hinata no lo permitió; sonrió y le dejó un pequeño beso a un costado del ombligo que lo extrañó tanto, como para dejarla hacer lo que quisiese. Todo su cuerpo comenzó a arder.
Hinata mordió su labio inferior cuando se animó a bajar el pantalón del pelinegro. Cuando el pene erecto saltó de inmediato, se sorprendió al descubrir que no estaba usando nada más que eso. Sintió sus mejillas sonrojarse y pese a eso, tocó con un dedo la erección masculina. Sasuke estaba tenso completamente. Él terminó maldiciendo y cerrando los ojos cuando Hinata no pidió permiso para llevarse su miembro a la boca.
La voz de Naruto se perdió al tiempo que Sasuke apagaba el portátil y le dedicaba toda su atención a ella. Hinata apenas podía creer que hubiese deseado hacer eso desde hacía tiempo. Sentir el peso del miembro de Sasuke en los labios, su dureza y su grosor, ahora podía considerarlo el inicio de una adicción. Su cuerpo ardió al darse cuenta cuánto podía desearlo. Sus pezones se endurecieron a doler y ella sólo pudo metérselo más a la boca, apretando suficiente con su mano en la base, y con sus labios al salir.
Las manos de Sasuke fueron a la cabellera húmeda de Hinata y la observó con los ojos nublados de placer. Él estaba tan caliente. Verla comérselo y disfrutarlo, lo endurecía más. Acompañó sus movimientos mientras le sujetaba el cabello. Jadeaba al solo poder respirar por los labios.
—Joder, Hinata— soltó ronco cuando su lengua rozó un punto sensible.
Hinata gimió en él y esa vibración lo hizo maldecir entre dientes. Su corazón golpeaba con fuerza en el pecho y su visión se distorsionaba de a poco, placer puro. Sus orbes negras enmarcadas por su cabello parecían incluso más profundas. Su piel ardía al ver a Hinata subir y bajar sobre él, haciendo casi desaparecer su miembro dentro de su boca. Abrió su mano derecha sobre su cabeza y la hizo bajar todavía más. Se sintió llegar a su garganta y eso le arrancó un profundo gemido. Más placer. Hinata tuvo arcadas, pero volvió a hacerlo. Con el corazón golpeándole en los oídos, Sasuke tuvo que contenerse para no hacerla metérselo todo como estaba deseando.
Se dio cuenta cuán perverso podía ser su deseo por ella. Hinata abrió más sus labios y abarcó más de él, regalándole descargas de placer cuando tocó su garganta. Sasuke tembló completo. Comenzó a sudar. Su raciocinio le pedía dejarla ir a su propio ritmo, pero su lujuria, avivada por verla mamarlo, le quemaban la piel y nulificaba su razón.
—Métetelo todo a la boca— pidió encajando sus dedos en su cabello.
Ella lo hizo y él gruñó echando su cabeza hacia abajo. Cerró los ojos, disfrutándolo. Hinata tomó confianza o encontraba más placer en hacerlo disfrutar, pues sus movimientos se hicieron naturales y más firmes.
—Sí, Hinata… Sí, así, joder— gimió y llevó una de sus manos al cuerpo de la Hyuuga. Ella llevó su cabello tras la oreja y siguió chupando.
La piel de Sasuke se erizó y la vio con avidez, reconocer la inocencia de Hinata siendo corrompida lo provocaba a buscar más perversidad en ella. Hinata, aun siendo tan pura, lo dejaba hacerle cuanto deseara y, ahora, ella estaba deliciosa provocándole placer. El nivel de excitación provocó un calor ardiente en el centro de su pecho, tan abrasador como el que sentía en el tronco de su miembro.
Sus pensamientos lo calentaron tanto como ella.
Apoyó agónicamente su mano contra el suelo para poder impulsarse y envestir dentro de la boca de Hinata, sin dejar de sujetarle su cabeza. Ella gimió y su cuerpo se estremeció reaccionando a los roncos sonidos de Sasuke.
Bastarían un par de movimientos arrítmicos y firmes por parte de ambos, para que él explotara dentro de su boca, sin pensar siquiera en retirarse esta vez. Hinata pareció sorprenderse cuando la primera expulsión de semen espeso pegó y resbaló por su garganta, llenando su boca con su sabor. Cuando se apartó, su cuerpo ardía, Sasuke estaba jadeante y su piel estaba sudada; limpió rastros de semen de sus labios y los limpió en su ropa, sin dejar de verlo. Apenas alcanzó a ver la sonrisa perversa de Sasuke antes de que éste la llevara a él y le besara los labios. Gimió ante su rudeza, pero pronto se encontró disfrutando sentirlo así.
Jadeando todavía, Sasuke tomó a Hinata por el rostro, sin dejarla apartarse; sus ojos negros no perdieron detalle del tierno rostro de la mujer que lo hizo temblar de placer. Se acercó y mordió el labio inferior de Hinata, ella gimió y sonrió, pegándose para besarlo.
La noche parecía volverse calurosa pese al fresco viento que entraba por la ventana a su lado. El ambiente se volvió pesado, cargado de tensión sexual y ambos lo reconocieron al verse a los ojos. Ahora fue Hinata quien acarició el rostro de Sasuke y separó sus labios para besarlo. Sasuke gimió roncamente y antes de que Hinata se le subiese encima, la detuvo.
Sin permitirle pensar nada, la hizo arrodillarse en el sofá, y él hizo lo mismo tras ella. Hinata se estremeció al sentir las manos de Sasuke resbalar por los costados de su cuerpo y apretar con más firmeza sus caderas. Él alzó el blusón y perdió el aliento al verla así.
—¿Sasuke? — mencionó cuando él resbaló una de sus manos bajo sus bragas, pasando entre sus glúteos y penetrándola con sus dedos. Vibró antes de que él pudiese responderle algo.
Los labios de Sasuke fueron al cuello de Hinata. Ella apretó los ojos y ahogó un gemido. El aliento de Sasuke golpeándola ahí, le erizó la piel y la hizo desear sentirlo dentro. Se ruborizó al ser consciente de eso. Sasuke, perversamente, llevó su otra mano a uno de los senos de Hinata y ella sintió sus piernas flaquear.
—Estás tan mojada que se me antoja probarte— reconoció en su oído, su voz ronca.
—Qué cosas dices— apenas pudo responder al sentirlo sonreír sobre su cuello. Odiaba admitirlo y jamás lo haría en voz alta, pero que Sasuke hablara de esa forma, le gustaba.
Él sacó su mano de entre sus piernas y tiró de sus bragas hasta sus rodillas. A Hinata se le escapó un gritito ante la brusquedad.
—Inclínate, Hinata— ordenó apoyando su mano en su espalda hasta que sus senos se apretaron al sofá.
Sasuke estaba tan pegado a ella que Hinata podía sentir su erección en su sexo. Él metió su mano justo en medio de ellos, y la provocó penetrándola apenas unos centímetros. Gracias al cielo la luz estaba apagada, porque Hinata moriría de pena al sentirse tan expuesta.
Sasuke tragó pesadamente, interrumpiendo el sonido pesado de su respiración. Su cuerpo caliente ya lo había hecho sudar.
—Ahora vas a quedarte quieta, para permitirme hacerte disfrutar— la voz ronca tenía un tinte extraño que Hinata no pudo interpretar. Lo sintió acariciarle con cada mano ambos glúteos. Volteó a verlo de medio lado y él alzó su vista a ella —. ¿Entendiste?
Ella sólo pudo asentir. Reconoció en esa mirada negra una profunda pasión y amenazaba con embriagarla de la misma.
Cuando Sasuke bajó su rostro y hundió sus labios en su intimidad, Hinata arqueó su espalda y luchó por contener sus gemidos, sin querer que nadie los volviese a escuchar. Su corazón golpeaba en sus oídos y sólo podía ser consciente en la boca de Sasuke besándola tan íntimamente.
Las fuertes manos del Uchiha apretaban con pasión los glúteos femeninos, masajeándolos. Hinata cada vez estaba más mojada y él bebía cuanto podía de ella. Rozó su lengua en el endurecido clítoris y Hinata tembló. Él pasó su pulgar entre los pliegues de Hinata, humedeciéndolo, posteriormente, con él, comenzó a acariciar ese pequeño paso entre ambos glúteos de Hinata, al que pocas veces había tenido acceso.
La sintió estremecerse.
—Sasuke…— se escuchó avergonzada.
—¿Qué? — su voz fue más ronca cuando con su lengua recorrió la línea de su sexo, llegando al mismo punto donde su dedo presionaba.
Ella tembló completa y quiso quitarse, pero él la sujetó por las caderas. Su lengua se entretuvo probando el sabor de su sexo, extendido hasta ese punto. Ella estaba totalmente ruborizada mientras le pedía que no hiciera eso, pero Sasuke no se apartó, volvió a humedecer su dedo y volvió a masajear ese punto, sin dejar de lamer cuando consiguió penetrarla suavemente.
Hinata se tensó y él lo notó. Se alzó despacio a ella.
—Siempre quise pedirte esto… pero… — soltó. Una mezcla de anhelo y agonía convivían en su voz.
—Ah…— ella lo sintió apoyar su frente en uno de sus hombros y supo que se estaba debatiendo entre pedir o no pedir. Él retiró su dedo y casi sintió alivio, no había habido dolor, sólo incomodidad y mucha vergüenza.
—Hinata… ¿puedo…? — «Maldita sea» odió pedírselo, pero estaba necesitándolo.
Ella enderezó su cuerpo, permaneciendo como él, de rodillas frente al sofá. Cuando volteó a verlo, Sasuke se abalanzó a devorar sus labios, con una pasión que Hinata pocas veces le había notado. Ella ardió, completa. Lo sintió duro contra su trasero.
Él quería tomar su virginidad por ese otro sitio, ella lo entendió. Se tensó más sin saber qué decir, le aterraba volver a sentir dolor otra vez con él. Sasuke se esforzó en besarla hasta que el aliento se le acabó. Ambos jadeaban cuando separaron sus labios. Los ojos de Hinata mostraban el profundo amor que le tenía, pero también un temor palpable. Los de él se suavizaron de momento, pero no perdió un grado de pasión; la sujetó de la cadera y se pegó a ella. Recorrió su rostro y volvió a pegarse a sus labios, sin besarla.
—Voy a cuidarte, lo prometo— su tono ronco delataba su necesidad. Hinata separó sus labios sin saber qué decir, finalmente no dijo nada —. ¿Hinata?
—Yo…
Él la miró a la cara y vio su inseguridad. Cerró los ojos y gruñó para sus adentros al forzarse a desistir. Sonrió antes de volver a besarla.
Le lamió el labio inferior y deslizó sus manos por su cuerpo, antes de hablar otra vez.
—Olvídalo, no tenemos que hacerlo.
Ella sintió una electricidad recorrerle el cuerpo cuando Sasuke se apartó. Alcanzó a atrapar una de sus manos.
—Yo… — se puso roja — yo no dije que no… quisiera.
Él la miró con seriedad, y se obligó a controlarse.
—Hinata…
Ella se giró y se estiró para besar sus labios. Él la sintió temblar y no pudiendo controlar sus instintos, enredó sus manos en el cuerpo de la Hyuuga. La apretó fuerte contra sí. Dijo que sí. Él tenía que decir que no, lo sabía, era lo justo; pero su cuerpo caliente y toda su pasión, le exigían por tomarla.
Cuando separaron sus labios, sin aliento, ella bajó su mirada y luego volvió a subirla, viéndolo. Se mordió el labio antes de asentir.
—¿Segura? — se obligó a preguntar.
—Sólo si prometes que no será terrible.
Él casi sonrió, pero volvió a besarla. Hinata correspondió a su pasión con ternura, gimiendo al sentir las manos de Sasuke encajarse en su piel, devolviéndole la pasión.
Él jadeó al dejar sus labios.
—Acuéstate boca abajo en el sofá— pidió y antes de que pudiese hacerlo, le sacó el camisón por la cabeza, y deslizó su sostén por sus brazos.
Cuando estuvo sobre el sofá, Hinata sintió el cuerpo fuerte de Sasuke posarse sobre ella. Estaba tan caliente y su corazón latía tan fuerte como el de ella. Él buscó sus labios y ella correspondió a un beso entrecortado.
—Sólo relájate, ¿está bien? Yo voy a cuidarte— su voz ronca sonó baja.
Ella solo pudo asentir una y otra vez.
Sasuke bajó por su cuerpo repartiendo besos por su espalda, apartando el azulino cabello. La piel de Hinata se erizó y ella vibró desde su interior, la calma de Sasuke y su aliento caliente quisieron derretirla, a pesar de la expectación. Cuando las manos de Sasuke le levantaron las caderas, ella mordió su labio, silenciándose; cuando él volvió a besar esa parte de su cuerpo, Hinata tuvo que ocultar su rostro y controlar su pudor.
Escuchó a Sasuke decirle lo hermosa que le parecía, mientras le pasaba la lengua desde su sexo, hasta ese otro punto. Mientras más tiempo pasaba ahí, menos incómoda se sentía. Cuando él volvió a pasar un dedo, la pena volvió. Él le besó las caderas y la curvatura de su espalda baja, sin quitar su dedo ni disminuir la presión. Sasuke jadeó sobre su espalda, húmeda por sus besos y ella vibró. Él acababa de penetrarla con su dedo, no supo qué sintió, dolor no había sido.
Él comenzó a moverse dentro y entonces quiso ponerse nerviosa, pero él volvió a distraerla al morderle la espalda y jadear contra ella. Sasuke estaba ansioso, lo pudo sentir, aun así, estaba tomándose su tiempo para prepararla, entendió. Eso le inundó el pecho de un calor que, inevitablemente, terminó humedeciéndola más.
—Ah, Sasuke… — gimió cuando lo sintió adentrarse todavía más.
Él apoyó su pecho desnudo contra la espalda de ella.
—Tendrás que soportar esto, mi amor— su voz fue tan ronca que Hinata gimió —, porque después tendrás que soportarme a mí.
Ella ladeó su rostro y Sasuke la besó. Hinata tuvo que entrecortar ese contacto al sentirlo penetrarla ahora con dos dedos, Sasuke formaba círculos y se tomó su tiempo en prolongar ese contacto hasta que ella pareció menos tensa.
—Joder, ya no aguanto— dijo saliendo de ella.
Sasuke, que había estado entre los muslos de Hinata, se hincó en el sofá. Su sangre estaba ardiendo y su corazón la hacía correr vertiginosamente por sus venas. Él tomó de la humedad de la joven y la lubricó ligeramente, después, tomó de su saliva y la frotó en la punta de su miembro hinchado.
Apoyó una mano a un costado del rostro de Hinata, mientras con la otra se colocaba en ella. Ella gimió al sentirlo. Un jadeo ronco escapó del fondo de su pecho al sentir la estrechez de los ligamentos de Hinata.
Bajó su pecho a ella, conteniéndose de empujar y penetrar. Hinata comenzaba a tensarse, pues él tenía la punta de su miembro colocada. Él gruñó cuando ella apretó.
Le acarició la garganta con su mano entera. La sintió tan frágil, a pesar de sentir su cuerpo ardiendo.
Sasuke jadeó.
—Escucha, preciosa— soltó ronco —. Lo haré despacio, esto va doler un poco, pero solo al principio— le dijo y la sintió tensarse. Volvió a gruñir al entrar un poco en ella —. Voy a cuidarte, Hinata… ¿está bien?
Ella asintió y buscó su mano, se aferró a ella. Sasuke besó su cuello al comenzar a hundirse en ella. Hinata apretó sus ojos y empezó a sentir como el miembro duro de Sasuke se abría camino en su interior; sentía una fricción que ardía conforme centímetro a centímetro entraba en ella. Dejó caer su rostro al sofá. La otra mano de Sasuke se aferró a su cintura. Él estaba ardiendo y sin respiración mientras la penetraba.
—Ah… no, no puedo más— gimió Hinata.
—Claro que puedes, bebé— aseguró y le besó el cuello —. Ya casi está toda adentro— le dijo, deteniéndose. Pese a disfrutar como nunca, su pecho se apretó y la besó con más pasión: así debió haber sido siempre su primera vez. Sentirse miserable le dejó un sabor amargo en la garganta. Saberse un egoísta, lo hizo tolerarlo y querer hacerla disfrutar, a pesar de todo.
Hinata agradeció en silencio la tregua, y fue más consciente de ambos cuerpos siendo uno.
—Me quedaré quieto un momento… si aun así quieres que me salga, sólo dilo— su voz apenas era entendible. Metió una mano bajo en cuerpo de Hinata y acarició uno de sus senos.
Ella gimió y negó a su oferta, soportándolo.
Sasuke besó su cuello, separando sus labios para abarcar tanto de ella como pudiera. Hinata gimió más y su cavidad vaginal, vacía, se contrajo por ese placer. Su humedad incrementó. Sasuke terminó por hundirse completamente y eso le arrancó un nuevo gemido todavía doloroso.
—Así, Hinata, ya… ya está— su pasión hablaba por él. Ni el sudor que ya lo bañaba enfriaba su cuerpo. Ella se relajó bajo él y Sasuke siguió besándole el cuello mientras se obligaba a permanecer quieto dentro de ella, por más sofocantemente placentera que fuese la sensación.
Sasuke hizo que los segundos pasaran, le besaba el cuello y mordía sus hombros, la sentía temblar y gemir. Estaba cubriéndola por completo, Hinata parecía más pequeña y, aun así, estaba abarcándolo por completo. Estuvo orgulloso de ella y hubiese podido sonreír de no ser por el placer agónico que estaba abrazándolo, al estar dentro.
La mano de Sasuke, a la que Hinata se había aferrado, comenzó a perder presión. Ella comenzaba a relajarse. Él lo notó, pero siguió consolándola al no dejar de besarle el cuello y sus hombros. La tensión en el interior de Hinata se hizo menos y eso le dijo que podía comenzar a bombear contra ella cuando quisiera. Estaba volviéndose loco por estar quieto.
—Hinata, voy a comenzar a moverme, ¿está bien?
Ella mordió su labio y asintió. Su voz tan ronca le provocaba deseo, era tan extraño, pero por demás satisfactorio. Cuando Sasuke comenzó a salir, sintió alivio, pero cuando volvió a enterrarse en ella, despacio, su piel se erizó. No supo si eso fue placer, pero no fue tan incómodo como hacía un momento.
Él estaba tan pegado a su cuerpo, moviéndola cuando la penetraba, que escuchaba perfectamente el sonido ahogado de sus jadeos, al tiempo de respirar. Lo sintió arder y supo, por su temblar, que estaba conteniéndose para ir despacio. Se mordió el labio y sus ojos se mojaron… no podía amar más a esa persona que estaba haciéndola suya. Su cuerpo ardió.
Sasuke jadeó —Ah, joder, Hinata… — levantó su rostro y dejó un beso en la cabeza de la peliazul antes de comenzar a bombear más fuerte —, sopórtalo…, ¿puedes?
Ella apretó sus ojos y reconoció ese calor que le erizaba la piel, cuando Sasuke cobró fuerza en sus embistes. Asintió a su pregunta.
El cuerpo de Sasuke seguía pegado a ella. Le rodeó el pecho con uno de sus brazos y movió sus caderas empujándose contra ella. Hinata mordió sus labios, pasados los primeros minutos, su piel comenzó hormiguear; sentir el cuerpo grande de Sasuke poseyéndola, era alucinante. Había aprendido a disfrutarlo tanto. Los movimientos de él eran constantes y fuertes, empujaba su miembro dentro de ella y su interior se expandía dándole entrada, y luego él se retiraba. Sasuke se hundía en su interior. Jadeaba. Se alejaba. Se volvía a hundir. Fuerte. Duro. Firme. Más jadeos. Más sudor. El cuerpo grande y fuerte de Sasuke, sobre el delicado y curvilíneo de Hinata, golpeándola, poseyéndola, disfrutándola.
Su peso aplastándola, destilando poder y domino, hicieron a Hinata arder. Lo escuchaba jadear y empujarse más fuerte. Una gota de sudor de Sasuke cayó en su espalda y él no dejó de golpearse contra ella, tampoco de jadear. Hinata, gimiendo, se preguntó si hacerlo así le gustaba tanto, pues sus sonidos eran más intensos.
Conforme los embistes de Sasuke se hicieron más largos, ella ya no pudo pensar. Su mente se nubló y encontró por fin un placer total. Sus pezones se endurecieron y, se dio cuenta que, sentirlo golpearse contra ella y el sonido de su pelvis chocando en sus glúteos, era ya adictivo. Su cuerpo era movido fuertemente cada vez que la penetraba, se arqueó y él jaló su rostro para buscar sus labios. El beso fue entrecortado y jadeante. Toda la piel de Hinata estaba tan sensible y como nunca disfrutó del placer de Sasuke. Esos sonidos que emitía se grababan a fuego en su memoria y con ello, todo lo que la hacía sentir. Nunca iba a olvidarlo.
Conforme los jadeos de Sasuke incrementaron, también lo hizo su fuerza. Ella ya no pudo pensar, su cuerpo estaba siendo recorrido por un calor que adormecía hasta su conciencia, dejándole una estela de placer.
—Así, Hinata…, sí— ella, con el rostro escondido en el sofá, apenas lo escuchó… reconocer la fuerza de Sasuke, su dominio sobre ella y cómo estaba entregándosele, así como disfrutar haciéndolo gozar, la llevar a perder toda razón. Hinata tembló bajo él cuando un orgasmo mucho más rápido que los que acostumbraba a darle, la azotó.
Sasuke le alzó más las caderas y se sujetó de éstas cuando comenzó a bombear con más fuerza. Gruñó y maldijo al penetrarla y sentirla apretarlo. Era increíble. Sus dedos se apretaron tanto en las nalgas de Hinata que emblanquecieron la piel de la joven, justo donde se encajaban.
Se derramó dentro de ella con un gemido grave saliendo de su pecho. Su miembro palpitó varias veces mientras lo hacía, sintiéndola a ella contraerse mientras se abandonaba al placer. Sus ojos negros buscaron mirarla. Hinata nunca le pareció más hermosa, con hilos de su cabello pasando sobre su rostro, mientras ella se mordía débilmente un dedo y jadeaba agotada y satisfecha. Luego de unos segundos, bajó su mirada a verse salir despacio de ella.
Volvió a apoyarse sobre ella y Hinata sonrió y mordió su labio cuando Sasuke besó su hombro. Él la acarició y ella cerró los ojos disfrutando su contacto.
—¿Estás bien? — preguntó bajando de ella y colocándose a su lado para no lastimarla. Ella le sonrió y acarició su rostro.
—Creo… creo que sí— dijo y se avergonzó, haciéndolo fruncir el ceño. Escondió su rostro entre su pecho y Sasuke la abrazó. Ella rodeó su espalda en un abrazo y lo sintió sudado y todavía caliente. Cuando Sasuke le besó el pelo, ella reconoció un calor en el pecho que casi le inundó los ojos; se sintió tan vulnerable, y por eso, realmente disfrutó cuando él acarició su espalda.
Sasuke metió la mano entre sus cuerpos y la hizo verlo; después, despacio besó sus labios. Hinata cerró los ojos y Sasuke la hizo recostarse sobre su espalda, se subió ligeramente en ella.
—Hinata…
—Shh— ella lo silenció y volvió a atraerlo a sus labios. Sasuke la besó tan despacio que un calor bonito volvió a recorrerla. Ternura, mucha, eso sintió. Y placer, un placer distinto al sexual.
Ella le acarició el rostro —Te amo— le dijo y todavía le dio un poco de pena decirlo en voz alta. Él le sonrió y Hinata apreció su rostro perfecto antes de que la volviese a besar. Fue feliz, más que antes.
• • •
Momentos después, Hinata volvió a salir del baño.
—¿Estás bien? — se sobresaltó cuando Sasuke apareció ante ella. Le sonrió y asintió.
Sasuke le ofreció una botella de agua, mientras se dirigían a la cama que él ya había preparado. Sintió una pequeña molestia al subir a la misma, pero lo toleró. Cuando Sasuke se acostó, ella buscó su pecho. Él la envolvió prestando atención a cada gesto.
—Sobre esto…— mencionó Hinata acariciando su pecho —, es… ¿es algo que acostumbres a hacer… seguido?
Él frunció el ceño —Tenemos juntos casi un año, así que seguido, pues…
—Sabes a lo que me refiero— interrumpió sin atreverse a verlo.
—Algo así— dijo y ella sintió una ligera molestia. Celos. Era una práctica dolorosa, a momentos, pero luego… Suspiró y lo sintió acariciarle la espalda desnuda. No quería imaginarlo así con nadie. Sentirlo de esa forma había sido increíblemente placentero. Sasuke jadeando en sus oídos mientras su cuerpo grande y pesado la cubría y la movía con él. Todavía le erizaba la piel —. ¿Por qué lo preguntas? — cuestionó él luego de unos segundos.
Ella se encogió de hombros, no quería decirle que descubrir sus gustos sexuales le provocaba celos.
—No volverá a pasar si te hace sentir incómoda.
—Ah— Hinata ocultó su rostro en su pecho —. No dije eso.
Él frunció el ceño y luego sonrió —¿Eso quiere decir que…?
Hinata negó, incómoda —Sobre Naruto— cambió de tema.
Él suspiró —¿Qué con él? — preguntó seco.
Ella llevó sus ojos a él —¿Irás a tu fiesta?
Él negó en silencio.
—Vamos, ¿por qué no?
Los ojos negros se fijaron en ella —No le veo el caso.
—Posiblemente sea de las últimas veces que se vean todos— comentó algo que podría ser cierto.
Su mirada intentó buscar otra intención a su insistencia —¿Irías?
Ella asintió al segundo después.
—¿Cómo mi novia?
—Ah…— ella lo pensó —, no creo que sea prudente, no tan de repente.
Él arqueó una ceja.
—Prometo que lo diremos— se apresuró a aclarar y Sasuke no estuvo seguro; él no creía que debiesen dar alguna explicación, pero era obvio que eso a Hinata estaba preocupándola —. Sólo, dame un poco de tiempo.
—¿Qué ocurrirá con tu familia? — la vio con curiosidad.
Ella casi pierde el aliento —Bueno, eso es un poco más complicado. Ve-veré qué puedo hacer, aunque…
Él la interrumpió al pegar su rostro otra vez a su pecho.
—Está bien. Iremos a donde sea que Naruto nos diga— no quiso presionarla más. Era ella quien estaba perdiendo más al estar así de involucrada con él, debía recordárselo constantemente. Él debía hacerse cargo de ese problema y la única solución que veía posible, odiaría tomarla.
Hinata se volteó sobre él, hizo pegar sus senos al pecho de Sasuke y lo vio a esos ojos negros y profundos. La mirada seria que él le devolvió le infundió calma. Sonrió y se acercó a él. Cuando Hinata besó, sin decir nada, los labios de Sasuke, éste la tomó de la nuca y volvió el beso más íntimo. Lo que Hinata sintió en el pecho, le dijo que estaba en el lugar y con la persona correcta. Sasuke mantuvo la presión de su mano hasta que el aliento se les acabó. Él le sonrió y ella mordió su labio antes de entregarse a un nuevo beso.
•
O.O.O.O.O
•
El lunes por la mañana Sasuke se levantó con poca fuerza. Vio a Hinata dormir echa un pequeño ovillo y apenas vestida. Hacía unos minutos que había amanecido y ella no se había dado por enterada. Cubrió su cuerpo con la sábana y se tomó unos segundos para mirarla. Inocencia. Pureza. Un alma ingenua. Eso era lo que desprendía su respirar tranquilo y sus manos cercanas a su pecho.
Observó el buró y la manera fácil que tenía de reponerse, pero prefirió no hacerlo. Se dirigió de inmediato a la ducha, y, buscando despejarse, dejó correr sobre él el agua fría luego de desnudarse.
Su mano tembló por algo más que frío cuando vertió shampoo en ella.
«Maldita sea» pensó y luchó por ignorar esa tentación que su cuerpo le pedía. Tenía varios días sin consumir y debía seguir así. Era difícil mantenerse concentrado con las pocas horas de sueño, pero el fin de semana, al menos, había podido descansar. En menos de ocho días regresarían a Tokyo y vería cómo continuaba.
Sonrió y negó al dejar de pensar en eso, y optar por traer a su mente a Hinata. Desde el sábado habían salido de ese poblado y habían paseado por la prefectura. Había llevado a Hinata a un parque de diversiones, habían hecho un par de fotografías desde la enorme rueda de la fortuna, también habían visitado el acuario cercano. Hinata tenía una capacidad de asombro que rayaba en la ternura; imaginaba que, siendo quien era, seguramente habría visto mejores lugares, pero eso no impedía que se divirtiera y agradeciera todo cuanto hacía por ella. Hasta el hartazgo. Volvió a sonreír. Habían optado por pasar la noche en un hotel cercano a la playa, lugar donde habían permanecido el domingo completo.
Había ido bien y eso le quitaba un peso de encima, por absurdo que le sonara. No quería que en su egoísmo por arrastrar a Hinata con él, ella terminara aburrida.
Cuando salió de la ducha, ella aun dormía. Se vistió de prisa y salió de ahí sin molestarla.
•
O.O.O.O.O
•
Horas más tarde, Hinata se despertó con su estómago pidiendo por comida. Encontrarse sola ya no le resultaba extraño, pero, aun así, seguía extrañando el cuerpo tibio de Sasuke a su lado al abrir los ojos. Recordó el día anterior y cómo habían dormido hasta tarde. Era la primera vez que Sasuke dormía más de ocho horas seguidas, desde que llegaron ahí, y eso había estado bien.
Se levantó sintiendo su cuerpo pesado por dormir tanto. Antes de dirigirse al baño, se aseguró de colocar en la nube las fotografías que se habían tomado, no deseaba perderlas. Por primera vez se tomó el tiempo de mirar, qué tan bien lucía con Sasuke a su lado. Era increíble lo cómoda que se sentía con él. A esa distancia, costaba creer la forma tan cruel como sus vidas hicieron contacto.
Suspiró sintiendo que el pecho se le apretó. No le gustó cómo eso se sintió, pero optó por dejarlo pasar. Ya lo había hecho antes. Había perdonado a Sasuke y todavía luchaba por dejar todo eso en el pasado. Había sido un acto cruel y desafortunado… todavía se preguntaba qué había ocurrido exactamente esa noche con él.
«Por favor, ya no» se suplicó. No le hacía bien pensarlo. Debía dejarlo atrás. Nunca había vuelto a ver esos ojos en Sasuke. Y no quería verlos más; además, a él como ella le dolía el pasado.
•
O.O.O.O.O
•
Días después, en Tokyo, Itachi suspiró cansadamente luego de colgar el teléfono. Desde ahí, tras su escritorio, alcanzaba a escuchar los pasos firmes de su padre, al dirigirse a su oficina. Cuando la puerta se abrió y la figura alta y autoritaria de Fugaku apareció, Itachi se forzó a sonreír.
—Quita tu estúpida sonrisa. En este momento es una ofensa— advirtió Fugaku al cerrar la puerta tras él, e ingresar. Su mirada negra dio un vistazo por el lugar antes de fijar sus ojos en su primogénito.
—¿Y a qué debemos ahora tu poco humor? — cuestionó Itachi poniéndose de pie. Avanzó hasta una pequeña mesa cercana — ¿Café?
Fugaku soltó el aliento cansado.
—Comienzas a hartarme.
Itachi arqueó una ceja —Eso es nuevo.
—¿Dónde está Sasuke?
—En Fukuoka, hasta donde tengo entendido.
Fugaku se acercó a él —Te advertí claramente que no le dieras trabajo. Sasuke tiene que volver a su lugar.
—No voy a dejarlo solo. Te dije que golpearlo económicamente sería contraproducente.
—No lo habría sido si te metieras sólo en tus propios asuntos— aclaró, y lo tomó del brazo cuando Itachi se servía una taza de té. Éste negó y se soltó sin mucha dificultad, conocía a su padre y había lidiado con él lo suficiente como para saber que perder la calma, no era buena idea.
—Sasuke siempre será mi asunto.
—¡No en esto! Te lo advierto, Itachi.
El joven negó —No hay más que yo pueda hacer.
—Quítale el proyecto.
—Sabes que no haré eso. ¿Por qué te empeñas en molestarlo? Sasuke no quiere trabajar contigo y, para ser sincero, no creo que encuentre alguna razón para hacerlo. Te has empeñado en decirle siempre que no lo logrará.
—Precisamente por eso. Sasuke debe tener mi guía antes de estar al frente. Se ha graduado ya, así que…
Itachi sonrió —Si madre te oyera…
La mirada del mayor se volvió de hielo —No la menciones.
—¿Por qué no? Sabes en el fondo que ella esperaba que hicieras lo correcto.
—Y es lo que hago.
—¿Desde tu perspectiva?
—Desde la única que hay. Es tiempo que Sasuke deje de jugar y tome su lugar.
—Él parece ir por buen camino.
—¡Qué demonios sabes tú!
—Lo he estado observando.
—Terminará arruinándolo.
Ante esto Itachi permaneció en silencio. No iba a contradecirlo porque sería enfrascarse en una discusión que no terminaría en nada bueno.
—No le quitaré el proyecto. ¿Hay algo más en lo que te pueda servir?
Ante la clara petición de que se fuera, el otro optó por girarse y guardar las manos en los bolsillos. Tampoco había ido ahí a discutir con su hijo mayor.
Luego de unos segundos, Fugaku se forzó a hablar, su tono había cobrado nueva profundidad —¿Está solo?
Itachi frunció el ceño.
—Y con solo me refiero sin esa chica Hyuuga— aclaró.
Por un segundo ambos pelinegros se vieron a los ojos.
—Imagino que lo has deducido ya, por eso preguntas.
Fugaku bufó y maldijo la poca inteligencia de su hijo.
—¿Por qué no lo dejas estar?
El mayor estrelló su palma contra el escritorio, haciendo saltar las pequeñas lapiceras.
—¡Sabes perfectamente la gran estupidez que está haciendo! ¡Deja de solaparlo!
—Sasuke ha tomado sus propias decisiones, no veo por qué no estar de acuerdo— soltó firme, sin dejar de verlo a los ojos.
—Un par de inconscientes. ¡Eso son!
Itachi dejó escapar el aliento al volver tras su escritorio, con su té en mano.
—Sabes tan bien como yo que eso no durará. Sasuke terminará echándolo todo a perder y, para empeorar las cosas, ¡su jodido juego involucra nada más y nada menos que a la jodida hija de nuestra principal competencia! — continuó Fugaku.
El menor negó —Sasuke quiere a Hinata, de verdad— dijo, siendo consciente de cada debilidad de su hermano y cómo éste parecía querer volverse mejor persona por ella.
—¡Por favor! Él no puede querer a nadie, ¡míralo! Ni siquiera parece quererse él solo. Sasuke es una bomba de tiempo y lo sabes.
La poca fe que su padre le tenía a su hermano lo enfermaba. Ahora no podía más que entender la evasiva de Sasuke por siquiera respirar su mismo aire. Ambos varones permanecieron en silencio varios segundos, Itachi sentado tras su escritorio, meditando sus siguientes palabras, Fugaku, por su parte, recorriendo el lugar como león enjaulado.
—Tal vez él podría complacerte si mostraras un acto de buena fe— la mirada hastiada del mayor y su silencio, lo animaron a continuar —. Apóyalo. Con ella.
Una risa agria llenó el lugar.
—Si pretendes que ponga la cara por él ante los Hyuuga, estás más demente que él. No nos conviene meternos con esa familia, menos, por un par de piernas de las que Sasuke se va a terminar cansando. Voy a arreglar esto.
—¿Cómo? — Itachi analizó a su padre, preguntándose seriamente si sería capaz de poner al tanto a la familia de Hinata. Eso sería un golpe bajo y mezquino contra su hermano.
Fugaku sonrió y negó en silencio antes de abandonar el lugar e Itachi maldijo en voz alta cuando la puerta se cerró. El domingo Sasuke debería volver, faltaban cuatro días, y esperaba que el enfrentamiento entre él y su padre no resultara peor de lo que ya estaba sospechando.
•
O.O.O.O.O
•
Sasuke resopló y se llevó un par de dedos a apretar el puente de su nariz. La semana había comenzado mal y no tenía pinta de mejorar un poco. Ya era miércoles e iban de inconveniente tras inconveniente.
—Estoy seguro, la petición de material era clara— volvió a mencionar el encargado de compras, papeles en mano —. No había manera que detalles como estos se me escaparan.
Sasuke dejó de mencionar el tiempo que estarían por perder por semejante descuido. No podrían comenzar el trabajo hasta no tener lo necesario. Ese sujeto también debía saberlo, por eso sus ojos mostraban tanto preocupación como un deje de culpabilidad.
—Asegúrate de encontrar dónde estuvo el error. No puede volver a repetirse. Arréglalo de inmediato.
—Así lo haré— dicho esto, salió despedido de ahí.
—Tranquilízate, estas cosas suelen pasar más seguido de lo que crees— animó Shion que en todo momento se mantuvo a su lado.
La sola mirada apática y distante de Sasuke bastó para que ella se abstuviera de cualquier otro comentario.
—¿El encargado administrativo? — preguntó seco.
—Ah— ella volteó a todas direcciones —. Me parece que se ha marchado ya.
Sasuke cerró los ojos y sintió su sangre calentarse.
—Lo haré venir por ti— se apresuró a añadir y caminó alejándose de él, buscando en su móvil el número de su colaborador.
Varias personas más se acercaron a Sasuke comentándole algunos detalles, mientras caminaban por el sector de la construcción. Su móvil volvió a sonar y luego de comprobar que era su padre, volvió a ignorarlo. De no ser por Hinata, hubiese apagado el aparato desde hacía más de una hora, que él había comenzado a marcarle.
Repasó su mirada por el lugar, analizando y decidiendo en qué áreas concentrarse ahora que tenían este nuevo inconveniente. Sus días en obra serían más largos si pensaba en volver el domingo. Luego de unos instantes Shion volvió a su lado.
—El señor Amida ya viene de camino. ¿Te irás pronto?
Él negó.
—¿Jornada larga? — preguntó con un toque de gracia, la obra iba iniciando, pero debían cumplir con lo marcado en cada semana.
—Sí, tú puedes irte— dijo llevando ambas manos a sus bolsillos.
—¿Qué? ¡No! Yo estoy aquí para ayudarte.
—Shion, vete, de cualquier forma, no hay más en lo que se te requiera por hoy.
Ella pensaba replicar, pero lo vio realmente tenso.
—Bien, ya que no soy indispensable…
—Yo no dije que…
—Imagino que no le molestará que me robe a su novia toda la tarde— él dejó escapar el aliento y negó. En realidad, ella estaba haciéndole un favor con eso.
Una vez que Shion se marchó pudo volver a concentrarse en su trabajo, sin preocuparse de Hinata. El sol cayó y las luces de la obra se encendieron, iluminando perfectamente cada metro, donde se requería, de esa inmensidad.
Cuando las cosas se pusieron medianamente en orden, la tensión de Sasuke bajó. Mantenía a cada persona trabajando para que la demora con los materiales no perjudicara en extremo sus tiempos.
Cuando por fin se pudo sentar en una silla, tras un semi polvoso escritorio, en la bodega del almacén, fue que por fin se permitió notar que tenía hambre. Decidido a pasarlo por alto, se recargó esperando un par de confirmaciones. Cerró los ojos, agotado.
Sintió su móvil vibrar y leyó el texto que Hinata acababa de enviarle, donde le decía que saldría con Shion. Respondió de inmediato. Una vez hecho, volvió a la obra.
• • •
Al final había podido regresar al hotel antes de lo que pensaba. Todavía no eran las nueve cuando estacionó. El coche de Hinata no estaba aparcado, por lo que dedujo que todavía estaba con Shion y, teniendo en cuenta lo tarde que había llegado la última vez que salieron juntas, lo más probable sería que demorara un par de horas más en volver.
Apenas cerró la puerta tras sí, su móvil vibró.
«¿Quién demonios?» se preguntó viendo el identificador. No reconoció el número, pero sí el área.
—Diga— respondió con el poco humor que tenía.
Escuchó algo parecido a una burla del otro lado —¿Un mal día? — la voz de su padre era inconfundible.
Sasuke entornó los ojos, ¿cómo lo sabía? ¿era posible que…?
—¿Qué demonios quieres?
—Hablar y ser claro contigo— respondió de inmediato y Sasuke casi pudo imaginarlo tras su enorme escritorio, ajustándose la perfectamente acomodada corbata.
—No tengo tiempo. Y ganas tampoco— aclaró dispuesto a colgar mientras terminaba de adentrarse a la habitación.
—Es sobre esa muchacha— escucharlo detuvo a Sasuke.
—No te metas en esto— advirtió lenta y fríamente. Se mantuvo de pie a punto de llegar a la sala.
—Me estás forzando a hacerlo. Piensa, por una vez, con algo que no sea con lo que tienes entre las piernas.
—Jódete.
Fugaku se rio.
—Quiero que entregues esa obra. El lunes te necesito en la constructora.
—Y yo quiero que te vayas a la mierda, pero qué le vamos a hacer.
El mayor no emitió mayor reacción, pero una fría molestia le recorrió el cuerpo.
—Escúchame bien, Sasuke. Tienes que tomar el lugar que te corresponde, ahora, porque cuando todo te explote en la cara no estaré ahí para solucionarlo— amenazó y dibujó una sonrisa agría en el rostro de su hijo.
—No te necesito.
—¿Ni cuando Hiashi se entere de todo?
La sangre hirvió en las venas de Sasuke, pero se forzó a controlarse. Su cuello estaba tenso.
—No te atrevas.
—Aunque no lo hiciera, ¿cuánto durará su secretito?
—Te he dicho ya que no te metas.
—Sé inteligente, Sasuke. Ni siquiera tú eres tan ciego. Esa chica es de los Hyuuga, no la dejarán salir de su familia; y menos para estar contigo.
—Lo sé— soltó amargamente, para sorpresa de su padre.
—Termina con eso por lo sano— aconsejó —. Déjala tomar su camino, su lugar. Tú tienes la obligación de liderar la constructora en mi retiro, como no quiso hacerlo Itachi.
Sasuke se burló, sin que ser el reemplazo de su hermano lo molestara.
—Sabes que no voy a hacerlo— soltó calmado.
Su padre suspiró, exasperado.
—Tienes qué— aclaró —. Es tu obligación. Antes de venir aquí, necesito que te deshagas de esa chica. Olvida el lunes, tómate un mes para ello, si quieres.
—Escúchate— soltó hastiado.
—No. Escúchate tú, obsérvate y analízate. Pon los pies en la tierra. No voy a decirte que no toques a esa niña, porque imagino que ya es demasiado tarde. Ella debió también considerar las consecuencias. Si lo que quieres es follártela, por cualquier mezquina razón, hazlo. Fóllatela, llena de eso y déjala de lado.
Sasuke apenas podía creer lo que estaba escuchado. Su mandíbula dolía de apretar los dientes y mantenerse tranquilo, sin darle el gusto de sacarlo de quicio. Pero estaba seguro que, de tener a su padre de frente, ya le hubiese tirado hasta el último diente.
—No vuelvas a ensuciar lo que tenemos así— advirtió con el cuerpo rígido. Lo único que quería era tenerlo enfrente.
Una risa burlona se escuchó del otro lado.
—Todavía me pregunto qué es lo que te empujó precisamente con ella. Ambos sabemos que no es tu tipo. ¿Querías molestarme? Escogiste a la persona indicada para ello.
Sasuke se obligó a mantenerse en silencio mientras empuñaba su mano.
—Y si lo que dices tener con ella es en serio, sabes que es una estupidez siquiera intentarlo. Con la situación de la empresa, un Hiashi furioso podría acabarnos. ¿Echarás a la basura el trabajo de toda la familia por un mero capricho?
Sasuke sonrió, sin disminuir un grado su molestia —Aquí la única familia que queda eres tú. Por mí, tú y tu maldito trabajo se pueden ir a la mierda.
Una oleada de ira recorrió el cuerpo del mayor —Recuerda perfectamente esas palabras cuando vengas a mí pidiendo ayuda— dijo y colgó.
Ni la rabia que había hecho sentir a su padre aminoraba un poco la que él mismo estaba sintiendo. Maldijo en voz alta y gruñó sonoramente luego de golpear con el puño el concreto de la pared. Dudaba que su padre se atreviera a hablar con Hiashi, él no era tan estúpido, por eso estaba presionando para que fuese él mismo quien dejara a Hinata.
«Como si eso fuese a pasar»
Momentos después, se dejó caer pesadamente en el sofá luego de darse una ducha. La habitación estaba oscura y lo dicho por su padre todavía le rondaba la cabeza, calentándole el humor. Su computador encendido sobre la mesa ratona sonó. Un correo electrónico había sido recibido, de reojo vio que era un nuevo informe de la obra en curso. Tenía hambre, el cuerpo tenso, una molestia que lo quemaba y trabajo amontonándose; y esto venía cayéndole encima a la presión que tenía por mantener a Hinata lejos de todos sus problemas.
Sus ojos, negros y cansados, resbalaron por la pequeña sala, deteniéndose dubitativamente, en el pequeño buró al final de la misma.
«Maldita sea.»
• • •
Hinata subió escaleras arriba cargando un par de bolsas plásticas. Shion había dicho que Sasuke se demoraría en la obra por algunos problemas. Pensando en llevarle algo de comer, tenía planeado dirigirse a la obra, pero antes debía recoger su móvil, que había olvidado en el hotel. Al llegar había visto el coche de Sasuke estacionado, por eso ahora subía esperando reunirse con él. Ojalá la comida china de ese restaurant fuese tan buena como la que solían comer en Tokyo. • • •
Con la espalda y el cuello tensos, Sasuke maldijo internamente otra vez. Se inclinó sobre la mesita e inhaló profundamente y luego recargó su espalda en el sofá. Cerró sus ojos esperando sentir. Una fina línea blanca todavía estaba formada en la mesita. Maldijo cuando un pequeño hilo de sangre resbaló de su nariz. Se quitó la camisa y apretó, eso debería bastar.
Cuando escuchó el sonido de algo golpearse en la habitación, se forzó a abrir los ojos.
«Por favor, no ahora»
Sus ojos primero fueron a las bolsas de plástico tiradas en el suelo, luego al cuerpo de Hinata de pie, en el marco de la puerta. Las bolsas se habían resbalado de sus manos y la tarjeta con la que abrió, amenazaba con hacerlo también. Los ojos de ella temblaban de miedo o decepción y Sasuke solo pudo sentir una profunda ira. Dirigida a no sabía quién.
—¿Qué haces aquí? — preguntó molesto sin levantarse. Ella se estremeció al sentir su molestia. Él apretó su nuca con fuerza innecesaria cuando la sintió acercarse y se levantó. Esto no debía pasar. Hinata tenía que seguir con Shion. Él era un maldito imprudente, pero, joder, ella no debía estar ahí.
—Yo… yo… yo venía a traer la cena y… y vi tu coche y… yo supuse que— su respiración acelerada y el corazón golpeando en el pecho le robaron el aliento —… ¿Sasuke? — sus ojos picaron en llanto.
Él se llevó una mano a arrastrar su pelo, Hinata amenazaba con llorar y él sentía su corazón golpear violentamente en su pecho. Miedo y decepción, eso veía en ella.
Hinata encontró valor para intentar acercarse y comprobar lo que tenía claro— ¿Esto es…?
Sasuke la detuvo con algo de brusquedad —¡No lo toques! — soltó desesperado.
Ella se soltó de golpe —¿Eso es lo que creo que es? — reprochó.
Él no pudo ocultar su molestia al verla a la cara y ella jadeó, sus lágrimas se resbalaron de sus ojos y su corazón se apretó dolorosamente. No podía ser. Sasuke, no.
—No te entiendo— sus lágrimas cayeron hasta el final de su rostro.
—No tienes que hacerlo —él quiso abrazarla, pero Hinata se apartó —. No tienes que entender nada, Hinata. Esto no tiene nada que ver contigo. Todo está bien.
—¿Qué no tiene nada que ver conmigo, dices? — alzó la voz señalando eso — ¡Estás consumiendo drogas! — se llevó ambas manos al rostro intentando contener su llanto. De pronto hechos extraños cobraron forma ante sus ojos. Sasuke sin dormir, Sasuke sin sueño, Sasuke sin hambre, los cambios de humor, la ansiedad que se esforzaba en matar fumando, sus manos temblando. Se sintió la más grande de las estúpidas y no entendía hasta dónde podía también ser culpable. Lloró. ¿Desde cuándo estaría pasando eso?
Él resopló frustrado y se alejó unos pasos luego dispersar en la alfombra los rastros de coca.
—No es tan malo como parece— justificó ronco, volviendo a verla.
Ella quiso desaparecer. Una mezcla de coraje, decepción y una profunda tristeza revolvieron su estómago, robándole toda fuerza. Veía a los ojos a Sasuke y éste apenas le sostenía la mirada. Pudo ver desesperación en su mirada más negra, pero no mucho arrepentimiento.
—¿Quién eres? — preguntó devastada. Sasuke… ¿su Sasuke consumía drogas y se justificaba por eso? Ese chico al que ella se estaba aferrando con fuerza y al que amaba como a su vida no podía ser ese que tenía enfrente. Vio rastros de sangre bajo su nariz y entendió cuán mal podía estar. Ella lloró y sintió sus piernas flaquear, quiso caer al piso.
Sasuke intentó acercarse al notarla, pero Hinata retrocedió.
—Hablemos, por favor— suplicó deteniéndose, sin querer presionarla.
Ella negó varias veces con la cabeza y eso lo molestó.
—Hinata, esto no tiene por qué afectarnos— quiso acercarse, pero se contuvo. Sabía que lo tomaría así, y todo dentro de él le decía que debía calmarla y no permitirle tomar una decisión precipitada. Necesitaba calmarla, pero era realmente difícil teniendo ya bastantes problemas encima.
Ella lo vio a los ojos y la desesperación que Sasuke mostraba, le apretó el pecho.
—Yo tengo que irme— pidió por tiempo y rogó por no ser tocada por él.
—No— la detuvo y la apretó contra su pecho —. No te vayas, no por esto, por favor.
Ella lloró y él reconoció esa opresión en su pecho como desesperación. Su corazón golpeó más fuerte.
—¿No por esto? ¡Por favor! ¿Cuándo pensabas decirme? — ella se soltó dolida. Que Sasuke minimizara las cosas la hacía sentir peor. Él la vio sin decir nada, bajó su mirada y resopló —¡Contéstame!
—¡Nunca! — soltó ronco —. Nunca debías saberlo.
Ella se tapó los labios avergonzada de su llanto, pero sus lágrimas volvieron a caer. Sasuke le mentía y le ocultaba secretos. Se estaba dañando y no le importaba. No le importaba, ¿y ella? ¿dónde quedaba?
—Soy tu novia— le recordó llorando y él maldijo sintiendo como se le apretaba el pecho.
—Precisamente por eso no debías saberlo— le dijo y quiso quitarle un par de cabellos que se pegaron a su rostro, pero ella no lo dejó tocarla —. ¿No lo entiendes? Querrías irte si lo supieras.
—¿Desde cuándo? — su garganta se quemó al preguntar. Él negó en silencio —¡¿Desde cuándo?!
—Hace años.
Ella tuvo que retroceder y sujetarse de la pared al asimilar su respuesta. Si Sasuke se drogaba de años… era un adicto.
—Hinata… puedo dejarlo, dame tiempo y…— él la detuvo cuando ella buscó salir— ¿a dónde vas?
Hinata perdió el aliento al verlo, en la mirada negra había desesperación y eso le hacía doler el pecho más que la garganta.
—Suéltame— pidió.
—No. No vas a irte sin haberme oído. No es como piensas, no soy un adicto, yo solo…
—No quiero escuchar justificaciones. ¿No entiendes? ¡Estás drogándote! ¡Y lo ocultaste todo este tiempo mientras yo me enamoraba de ti!
—¡Por supuesto que te lo oculté! — interrumpió molesto y la jaló— ¿Crees que necesitaba darte otro motivo para que me despreciaras?
Ella se soltó con brusquedad y su mano ardió cuando abofeteó al joven que ahora se mantenía tenso frente a ella. Sasuke se irguió en toda su altura y se calló, pero su cuerpo se mantenía alerta por si ella volvía a intentar huir.
—Y preferiste hacer que te amara mientras tú te destruías— reclamó dolida.
—No.
—¡Lo hiciste! ¡Y lo hiciste deliberadamente! ¿Sabes lo que me costó aceptar que te amaba? ¡Me obligaste a decírtelo! De no haberlo hecho, yo no estaría hoy aquí sintiendo que destruyes mi mundo otra vez.
—De no estar aquí, estarías jugando a fingir que no pasa nada— aclaró molesto y viéndola con el desprecio que eso que decía le generaba —, comprometida con un hombre al que no amas, siendo el títere de tu padre y…
—¡Sí! — interrumpió dolida — ¡Y preferiría estarlo a ver que la persona que amo se destruye de a poco!
—¡No me estoy destruyendo!
Ella solo pudo ver el rastro de sangre y negó en silencio, sin poder hablar. Él maldijo y se llevó la mano a arrastrar su cabello, intentando pensar con claridad.
—Voy a irme.
—No, Hinata…
—¡Chicos! — cuando Sasuke se disponía a dar un paso a ella, la puerta se abrió iluminando un poco más la habitación. Shion apareció con una sonrisa y ésta se perdió al ver a Hinata llorar y a Sasuke con únicamente el pantalón de su pijama, viéndola furioso — Interrumpo, ¿verdad?
—No, yo ya me iba— dijo Hinata y quiso ir con ella.
La mano de Sasuke se cerró con fuerza en el brazo de Hinata —Quédate— pidió. Volteó a ver a la rubia —. Shion, vete — ella no supo qué decir viendo a Hinata intentar no llorar —. ¡Que te vayas, te digo!
Ella respingó y salió de ahí. Hinata solo desvió el rostro y se tensó, llorando.
—Hablemos, Hinata.
—Ya no tengo nada de qué hablar. Al menos, no ahora.
—Joder— él la jaló y la abrazó —, no me dejes— pese a sus palabras, sabía que lo haría y eso hacía su corazón latir intenso y dolía. La apretó fuerte.
Ella tembló en sus brazos sin controlarse y él la soltó de golpe, desesperado porque Hinata no estaba respondiendo. Se llevó las manos al pelo sin saber qué decir. Justo algo así sabía que pasaría si ella se enteraba.
—Te necesito— dijo por fin, dándose por vencido. No podía perderla. Hinata era su vida.
—¿Y yo? ¿Crees que yo no te necesito?
—Entonces, quédate conmigo— convino de inmediato—. Voy a dejarlo, te lo juro. Sólo quédate.
Ella lo vio a los ojos, sintiendo que quería creerle. Su visión se distorsionó. De pronto un dolor agudo en el pecho, provocado por el dolor del pasado, la obligó a hablar.
—Dime una cosa. Hay algo que no consigo entender— preguntó con el rostro mojado y la garganta ardiendo. Sus ojos dejaron de derramar lágrimas a la espera de su respuesta.
—Lo que sea, ¿qué?
—Esa noche.
Él se mantuvo inmóvil y viéndola a los ojos, se tensó al entenderla.
—Aquella noche, cuando tú… ¿estabas drogado? — preguntó por fin. Siempre había pensado que aquello había ocurrido en un acto de rabia atroz de Sasuke, y que él, como le dijo y demostró muchas veces, se arrepentía.
Él separó sus labios y Hinata lo vio arrastrar su pelo, acorralado.
«Por favor di que no. Por favor di que no. Por favor di que no» suplicó en silencio la peliazul. Sus ojos volvieron a acumular lágrimas mientras lo veía girarse, dándole la espalda.
—¡Responde! — lloró.
—Hinata…
—¡Quiero saber! — alzó la voz. Necesitaba que dijera que no. Él había pedido perdón más de una vez, vio el mismo dolor de la impotencia y el arrepentimiento que a ella la desgarraba en sus ojos negros. Ella decidió creerle, le había permitido entrar en su vida, lo perdonó. Demonios, lo amaba. Si Sasuke había estado drogado y luego de eso que la destruyó, él seguía drogándose, ella… —¡Dilo!
Pareció pasar una eternidad antes de que la voz ronca se volviera a escuchar— Sí.
Ella lloró con más fuerza y sus pies no la sostuvieron, tuvo que pegar su espalda a la pared y sostenerse de sus rodillas.
—Nos destruiste la vida— reclamó devastada y sin nada más que dolor en cada parte de su ser.
—Hinata, yo lo siento.
Cuando él quiso acercarse, ella se incorporó y le pegó en el pecho —¿Cómo es posible que digas eso? ¿No lo ves? ¡Me violaste! ¡Te drogaste y lo hiciste! ¡Y te sigues drogando!
—Hinata…
—¡No me toques! — aventó su mano cuando él quiso tocarla y Sasuke sintió que un hierro ardiente le atravesó el pecho y ahí se quedó — Dime, ¿de verdad lo lamentas? ¿De verdad te arrepentiste?
—¡Te lo juro que sí! ¿Cómo demonios puedes pensar lo contrario?
—¿Y cómo no hacerlo?
—No lo entiendes, Hinata.
—Entender, ¿qué, Sasuke? — habló sobre el llanto — ¿Qué me has dañado como nadie, que destruiste mi vida y te tomaste el tiempo de reconstruirla sólo para volverla a romper? ¡Y de la peor forma!
—¡Eso no es así! ¡Al menos no deliberadamente!
Ella dejó caer los brazos sin fuerza.
—Tú me viste aterrada. Viste el daño que me causaste por estar así. ¿Es que no lo lamentaste lo suficiente, como para que eso bastara y no volverlo a hacer?
—No entiendes— rugió furioso.
—¡No! ¡El que no entiende eres tú! — alegó dolida y firmemente, señalándolo — Soy yo la que está dándole la espalda a mi familia, ¡a mi hermana! Por estar contigo— sus ojos ardieron y ya no pudo detener sus lágrimas —. ¡Lo sabías! — lloró —Te he dejado entrar en mi vida, conocer todo de mí — sollozó —… y tú… tú me has pedido y dejado sacrificar todo. Y no eres capaz de corresponder un poco.
—Te amo. No te atrevas a insinuar lo contrario.
—En este punto dudo que sepas lo que es amar.
Él se tragó el nudo en su garganta y sus ojos picaron —Hinata…
—¿No es solo lástima lo que sientes por mí?
—¡Joder, no! ¡Y lo sabes!
—¡Ya no sé! — soltó cansada, derrotada.
Él sintió que su pecho se apretó tanto que le impedía incluso respirar.
—No te atrevas a dudarlo. No te he mentido ni una sola vez al decirte que te amo.
—¡No lo repitas!
—Hinata, he querido quedarme contigo porque lo lamento. Y no te amo por lástima. De verdad lo lamento, por eso te busqué, quería verte bien y reparar mi error— dijo sintiéndose patético al saber que era imposible reparar un alma que se ha quebrado de ese modo.
Ella negó.
—Tienes que creerme.
Ella volteó a ver los rastros de esa sustancia esparcida en la mesa, ¿qué hacía Sasuke con esas cosas? Si aquella vez estaba drogado, significaba que solía ingerir distintas cantidades de esas sustancias y se preguntaba hasta qué punto estaba dañado. Lo vio a los ojos, la desesperación que él mostraba le desgarraba el corazón y ahí entendió que no había dolor más grande que ver a quien se ama, ir a la deriva. Sasuke se destruía. Y lo hacía por gusto. Y ella… se estaba muriendo.
—Ojalá nunca te hubieses puesto en mi camino— soltó con coraje intentando levantar una barrera entre ella y él, por primera vez en mucho tiempo.
Sasuke abrió los ojos sorprendido. La garganta de Hinata estaba quemándole, pero no tanto como el pecho del chico frente a ella.
—¿A dónde vas? — preguntó seco cuando la vio dirigirse a la puerta.
—Me voy— a Sasuke se le apretó el pecho, pero se obligó a no detenerla.
—Hinata… si te vas después de lo que te he dicho, juro que no voy a buscarte— su voz fue fría a pesar de lo que estaba sintiendo.
Ella ahogó un gemido y se mordió los labios para no llorar mientras recogía su cartera.
—No espero que lo hagas— dijo y cerró de golpe la puerta tras ella. Hinata detuvo sus presurosos pasos y se permitió llorar. No quería. No quería volver a sufrir por Sasuke, ¿por qué tuvo que pasar eso? ¿por qué Sasuke se esforzó en hacerle creer que lo lamentaba y seguía cayendo en el mismo error que les destruyó la vida? No. Él no podía amarla actuando así. La puerta de la habitación que compartieron por más de diez días no se abrió y ella entendió que Sasuke cumpliría su palabra. Se tragó el nudo en su garganta y sintió como si pasara un trago de hierro en fundición, sin querer pensar que estaba dándole la espalda y él podía estar necesitándola
Apretó su cartera y continuó su camino sin lograr controlar sus lágrimas.
—¡Maldita sea! — Sasuke estrelló su puño contra el concreto y luego arrojó la mesita, volteándola y partiéndola. Tuvo el impulso de ir por ella y dio dos largos pasos, pero se obligó a detenerse. Gruñó para sus adentros y se llevó ambas manos a arrastrar su cabello.
No lo haría.
Había sido suficiente. Así estaba bien. Que se acabara así, odiándolo. Lo merecía. Hinata tenía razón, él no había hecho más que lastimarla, lo sabía, por eso no quería que se enterara de nada más. Hinata volvía a sufrir. Por él. Por su egoísmo. Su estupidez. Y ella ya no merecía sufrir. Había sido suficiente. Tenía razón.
Ojalá nunca se hubiese cruzado en su vida, se reconoció cuando se dejó caer, golpeando su espalda en la pared. Su corazón siguió apretándose tan fuerte que sus latidos dolían. Seguro en ese preciso momento Hinata salía del hotel. Sus ojos picaron y dos lágrimas asomaron por ellos.
Debía dejarla ir, tenía que hacerlo. Tenía qué.
•
O.O.O.O.O
•
Poco después de las once de la noche, los ojos de Hinata se sentían resecos y su garganta aún seguía doliéndole. Bajó su vista al boleto de abordar. El tren no debía tardar y el andén comenzaba a saturarse. Un tren salió a su espalda y ella apretó su móvil y su cartera con fuerza, forzándose a mantenerse ahí de pie.
Mordió su labio al ver a las personas pasarla de largo, charlando, riendo, pareciendo en paz, cuando ella se había quebrado por dentro.
«Te necesito» «¿Y yo? ¿Crees que yo no te necesito?» «Entonces, quédate conmigo.»
Recordar a Sasuke le hacía arder los ojos. Su vista se distorsionaba mientras mantenía tensa la mandíbula, sin permitirse llorar.
«No te atrevas a dudarlo. No te he mentido ni una sola vez al decirte que te amo.»
Sus lágrimas se derramaron y ahogó un gemido, tuvo que desviar su rostro cuando unos curiosos voltearon a verla. Esa estación en Fukuoka parecía la más inmensa en la que había estado y, aun así, el oxígeno parecía no ser suficiente para sus pulmones.
«No me dejes.»
Eran las once veinticinco y el tren llegaba puntual, despacio se detuvo y sus diferentes puertas abrieron. Las personas en la fila la saltaron cuando no se movió. Poco a poco el pasillo se quedaba solo y ella se rogó por subir.
Le había dicho a Sasuke que posiblemente no la amaba, que dudaba que él conociese ese sentimiento. Había sido tanta la decepción y el miedo que tuvo al sentirse impotente ante su problema, que quiso irse. Estaba dolida, mucho. Pero no creía eso, ¿o sí?
No. Ella había sentido a Sasuke arrepentido. Era él quien no se perdonaba y ella lo sabía. Sasuke no mentía cuando la cuidaba. Tampoco lo hacía las veces que la acariciaba y le decía que la amaba cuando él creía que ella dormía.
«Cielo santo» lloró cuando dio media vuelta y regresó tras sus pasos. Antes de volver a las salas, el boleto se cayó de sus manos. Pasó en medio de un nutrido grupo que revisaban las salidas y llegadas en las altas pantallas, atravesó las largas e interminables líneas de sillas en esa sala de espera y, cuando estuvo a punto de salir, se detuvo de golpe.
Su alma pareció caer a sus pies y tuvo que llevarse la mano a la boca para silenciar su llanto. Sasuke, con unos vaqueros y una camisa arrugada estaba recargado en la enorme columna que separaba dos de las puertas de la estación. Hinata no supo si moverse o no. Él, pese a lo que dijo, la buscó. También se había arrepentido de sus palabras. Su corazón dolió. Amarlo estaba doliendo mucho, pero, si se era sincera, ya era imposible luchar contra eso.
Sus pies que habían permanecido pegados al suelo, corrieron a él. Sasuke la sostuvo y la apretó fuerte cuando Hinata saltó pegando su pecho al de él.
—Lo siento— ella se disculpó —. Lo siento— repitió. Ya lo había perdonado. Lo amaba, y quien ama no huye, ¿por qué lo olvidó?
—Joder, creí que te irías— él apretó su brazo en su cintura, manteniéndola en el aire, y su otra mano se enterró en su desordenado cabello. Volver a sentir a Hinata con él, le permitió volver a respirar. Había intentado quedarse en el hotel, dejarla ir y hacer lo correcto por una vez… pero no pudo. A los minutos se dio cuenta que estaba extrañándola y que no había forma indolora de vivir sin ella. La apretó hasta hacerla gemir.
La efusividad en esa muestra de cariño llamó la atención de más de uno por ahí, Sasuke se meció con ella y no la soltó.
—¿Cómo supiste?
—El rastreador del auto.
Hinata lo vio a los ojos y él volvió a esconder su rostro entre su cuello.
—No quiero que me odies— soltó roncamente desde en medio de su pecho.
Ella negó sin evitar que sus ojos siguiesen mojados. Ya no podía, reconoció con dolor en el pecho… el tiempo para haberlo hecho había pasado.
Continuará…
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Hola c:
Cielos, lamento la demora, lo juro.
Este capítulo me costó mucho y creo que fue lo mejor que logré. Himepeti, gracias por atender a mi llamado de auxilio xD
u.u Como verán, Hinata, a pesar de lo que siente, está ya enamorada de Sasuke y no lo va a dejar solo, no está en su naturaleza. En el siguiente capítulo vemos cómo continúa.
Espero les haya gustado. De antemano agradezco por leer y seguir aquí.
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Agradezco comentarios, no saben la alegría que me da que a pesar del tiempo sigan interesándose en la historia c:
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Gracias por venir casi todos los días a preguntar, sospecho que es la misma persona y se cambia de nombre xDD Me haces sentir halagada.
•
Iba a dejar un comentario para esa alma torturada que vino a quejarse del fic, pero mejor no. Usaré el espacio para agradecer a la gente que quiere esta historia; la otra, tiene espacio para decir lo que quiera, pero ya no más de mi atención.
Xuxuqui: en mi perfil dejé un enlace a mi cuenta de Facebook, ojalá puedas buscarme c: (quien lo deseé, también puede hacerlo) Desafortunadamente no puedo dejar un enlace aquí, porque fanfiction automáticamente lo elimina.
KatterineBlack: ¿Sasuke y Hinata harán oficial su relación, cuándo? Esta pregunta es complicada, siento que Sasuke aún debe cosas, que él mismo no se perdona en el fondo y mientras eso no pase, no habrá tranquilidad. Si llegará el momento en que sus familias y amigos 'los acepten', sí, a su momento.
Avis: Sí, Fugaku será pieza clave, para bien y para mal. Sasuke tiene mucho orgullo que pisar antes de estar bien. Tal vez no me explico tan mucho, pero no quiero dar tanto spoiler.
Xiomey Uchiha hyuga: el hecho de que Hinata se embarace está en el aire. ¿Te imaginas si pasa?
I lOve anime-jOya: amé tu recomendación c: (Ella me mencionó que la canción Better than me, de Hinder, encaja muy bien en lo que siente Sasuke. ¡Y tiene razón! Pueden buscarla y ver.)
Aty: ¿De eso hablabas? Jajaja, morí, creo que eso entendí.
Lamento no poder responder todo, solo lo hago con quienes dejan preguntas concretas o alguna petición. Estas semanas tuve bien poquito tiempo y siento no haber respondido rws, pero leo todo, todo lo que escriben. Y lo amo. En serio.
Gracias por seguir conmigo en estos capítulos finales.
Y ya por último, hace poco me invitaron de admi de una página de face, se llama Amantes del SasuHina, aunque más bien es HinataHarem. Es una página nueva, por si la quieren seguir c:
Un beso, Aidé.
