LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE MASASHI KISHIMOTO. LA HISTORIA ES MÍA.

-46-

POR TI.

Capítulo dedicado a Gleeyy por su cumple.

—¡Señor, no puede correr en el hospital!

—¡Lo siento! —respondió Itachi, pero no dejó de hacerlo hasta que no llegó a la sala de espera, en urgencias, del Hospital Central.

Su preocupación no era menos, pese a que Fugaku pretendió tranquilizarlo al decirle que Sasuke ya estaba siendo atendido. Avanzó a pasos lentos cuando localizó a su padre.

—¿Cómo está? —Su vista fue desde las enfermeras tras el escritorio, hasta las puertas donde su padre miraba.

Fugaku señaló con el rostro tras las puertas donde habían ingresado a Sasuke —Nadie ha salido aún.

—¿Qué fue lo que pasó? ¿Y eso es sangre de Sasuke? — Itachi señaló las manchas en su ropa. No entendía nada, pero su preocupación aumentó varios grados.

Fugaku metió la mano entre su sacó —Sí. Y no lo sé —dijo entregándole esa dosis que finalmente había recuperado —. Creí que era una sobredosis —informó mientras Itachi miraba la sustancia, ahora el menor no sabía si estaba más, o menos preocupado —, ya no estoy muy seguro.

—Pero, ¿te dijeron algo? ¿Por qué sangraba?

Él negó y observó del otro lado de la sala al chico peliblanco que también los había seguido hasta ahí.

—Qué mierda— soltó Itachi. Se dirigió con la enfermera encargada de ese sector.

Fugaku mantuvo su atención en Itachi mientras éste se entendía con la enfermera. Una de sus manos tenía rastros de la sangre de su hijo. Su caparazón de orgullo estaba siendo oprimido fuertemente. Sasuke se había convertido en un hombre ya más alto y posiblemente más fuerte que él, por eso había dejado de tenerle consideración. Pero momentos atrás había visto su vulnerabilidad, la misma que había desaparecido desde antes de su adolescencia, a causa del desprecio que le profesaba. Apenas por debajo de la indignación que sintió por verlo caer tan bajo, Fugaku distinguió una preocupación innata por quien era su hijo menor.

Sasuke había deseado agradarlo, hasta que él se ganó su desprecio.

Había forjado tal sentimiento en quien tanto lo admiró. Una punzada de un sentimiento que no reconoció le golpeó el pecho, dejándole un sabor amargo al que no quiso darle mayor importancia. Se negaba a creer que Sasuke estuviera realmente mal, era demasiado orgulloso y fuerte como para estarlo.

Cuando vio a Itachi revolverse el pelo, después de que la enfermera lo dejó solo, volvió a sentir la magnitud de lo ocurrido. Sasuke no estaba bien.

—¿Te dijeron algo? —Suigetsu se acercó a Itachi cuando vio a Fugaku salir.

Itachi negó —No aun— dijo —. La enfermera fue a informarse —añadió y volteó a verlo —. ¿Qué es lo que sabes?

—No mucho. Llegué porque no estaba respondiendo las llamadas, sé que no la está pasando bien y fui a ver.

Itachi asintió y palmeó su espalda en agradecimiento.

—Sigue teniendo problemas con las drogas.

—Está dejándolas, pero todo esto de Hinata, bueno…

—Lo sé.

—Se veía realmente mal, ¿crees que…?

—No lo sé —lo interrumpió sin querer pensarlo.

La enfermera llegó revisando la información que había recibido.

—Vamos a requerir que se nos firme una responsiva, ahm...

Itachi notó que la enfermera buscaba a Fugaku, entonces él también notó que ya no estaba.

—Yo me haré cargo a partir de ahora— informó.

Ella asintió —A su hermano se le ha controlado la fiebre y se le ha ordenado una endoscopia para localizar la razón del fluido sanguíneo que presenta. Posiblemente requiera intervención quirúrgica, así que necesito que me llene estos formatos.

—¿Qué?

—También necesito que se señale el método de pago para darle ingreso a la habitación.

—¿Quirúrgica? ¿Qué tan mal está?

—Aun no lo sabemos —informó la mujer que lo vio con pena—. Sus síntomas son atípicos de un solo cuadro. Se ha mandado a analizar su sangre, pero por el momento es primordial localiza y controlar el sangrado.

Itachi asintió y luego de voltear a ver a Suigetsu, que no tenía mejor aspecto que él, ofreció una tarjeta a la enfermera que se retiró, y entonces comenzó a leer los formatos que tenía que llenar. Mientras lo hacía, no lograba sacar de su cabeza la forma en que Sasuke había llegado a ese punto. Era cierto que lo había notado desgastado, pero no creyó que estuviese tan mal.

Itachi dejó escapar el aliento sin disminuir su preocupación.

«¿Cómo llegaste a este punto, Sasuke?»

O.O.O.O.O.

Luego de asegurarse de la tranquilidad de Hinata, después de la visita de Naruto, Neji se había tomado su tiempo para meditar las cosas. En el departamento se encontraba uno de sus trabajadores de seguridad, descansando en otra de las habitaciones por petición suya; y Hinata no había hecho el intento de siquiera asomarse fuera de su alcoba.

Neji estaba sentado en el sofá frente a una enorme pantalla apagada. Los únicos murmullos perturbando la quietud del departamento eran los provenientes del aire acondicionado encendido, y el televisor en la alcoba de su prima. Tomaba un poco de alcohol para intentar adormecer el caos en su cabeza.

«¡Tenía que superarlo por ti, por mi padre, por la familia a la que no podía defraudar!»

Hinata había hecho lo mejor que había podido estando sola. Reconocerlo le hacía doler el pecho. Estaba hastiado de verla sufrir, pero dejarla seguir por el sendero que ya recorría, era incluso más bajo que hacerla ir contra su voluntad.

Ella no se había merecido nada de todo lo que ahora le ocurría.

Descansó su cabeza en el respaldo del sofá y apretó sus párpados suavemente.

«Porque siento que en cuanto consigas lo que quieres, simplemente vas a dar la vuelta como lo hiciste una vez. ¿Hay algo que quieras decirme para que no crea que cuidas y sanas a Hinata para ti?»

¿Lo hacía? ¿Naori tenía razón?

Le molestaba saberse tan ruin.

Abrió los ojos y vio el cielo blanco del departamento. Su mirada seria, fría, casi impersonal, no prestó demasiada atención a lo que miraba.

Odiaba pensar que era tan vil, pero la poca honestidad que se permitía sacar, le decía que tal vez Naori tenía razón. Tal vez sí pensaba que Hinata estaría mejor con él que con cualquier bastardo.

«Después de todo, así tendrían que haber sido las cosas».

Su respiración era profunda cuando con calma llevó su mirada a la puerta cerrada de la habitación de Hinata. No apartó su vista hasta que la llevó a su móvil. Localizó el nuevo número de su prima y escribió un texto. Se levantó y se dirigió a la puerta para salir finalmente de ese departamento, prefiriendo no hablar con ella.

Mañana temprano Hinata tendría su visita con el ginecólogo.

O.O.O.O.O

—¿Dónde estuviste? — Itachi habló apenas sintió a su padre llegar a él.

El pasillo blanco del hospital parecía más ruidoso de lo que debía ser, o esa impresión le dio a un cansado Itachi que había pasado la noche en vela.

—¿Cómo se encuentra?

Su hijo mayor sonrió sin ganas viendo a las personas que pasaban por ahí.

—Me extraña que preguntes.

—Sin estupideces, por favor.

Itachi dejó pasar la ironía de la situación —Están en cirugía.

—¿Aún?

El menor de ambos asintió —El médico dijo que se le realizó una endoscopía. Sasuke presenta un cuadro de úlcera gástrica sangrante. La falta de cuidado derivó en una perforación en el estómago dando como consecuencia una peritonitis. Están intentando remediarlo.

—Ya veo —pese a no decir nada más, el rostro del mayor siguió endurecido. Itachi pudo percatarse que, a pesar de no haberse aparecido en toda la noche, tampoco tenía aspecto de haber dormido.

—Sasuke está en terapia intensiva. Dentro de poco deberían permitirnos verlo —dijo—. Al menos a uno de los dos.

Fugaku asintió.

O.O.O.O.O.

—Recuerde comportarse como es debido — Neji advirtió a Hinata al enredar su brazo al de ella, caminando por el estacionamiento del hospital —. Recuerde que aún no hay una decisión tomada. Considere esto como un buen gesto de mi parte.

Hinata no pudo evitar una sonrisa irónica.

—Lo sería si no supiera que pretendes enterarte del tiempo que dispones, si es que dispones —aclaró incomodándolo— para deshacerte de mi hijo.

—Aún estamos a tiempo de regresar— dijo él viéndola de medio lado.

Hinata tensó su mandíbula, pero siguió caminando bajo el cielo parcialmente nublado. Quería con fuerza escapar de ahí, pero sabía que no lograría mucho, después de todo, había poco o nada que se alejara lo suficiente para librarse del alcance de los Hyuuga.

Mantuvo todo el orgullo heredado de su familia para caminar segura a su lado. Neji no la intimidaría, o en el peor de los casos, no se lo dejaría ver. Hinata observó el edificio enorme, no entendió por qué de entre cualquier clínica particular y discreta, él había optado por llevarla al hospital más grande de la ciudad. Sabía bien que tras la ecografía Neji obtendría lo que quería, pero ella también. Lo único que deseaba es que su hijo estuviese creciendo fuerte. Ya se encargaría de defenderlo… fuese como fuese.

• • •

Casi diez minutos después Hinata comprendió la razón por la que Neji había elegido justamente ese hospital, al estar sentada frente a un escritorio de un ginecólogo de apariencia extranjera. El varón, joven y rubio, leía el expediente que recientemente habían creado para Hinata.

—Así que, primeriza —mencionó él con acento francés.

Hinata solo asintió y por impulso volteó a ver a Neji de pie tras ella.

—Te encuentras baja de peso, habrá que remediarlo. Desde ahora les informo que ordenaré varios estudios para descartar algún inconveniente. —Informó y vio a Neji— ¿Es usted el padre?

—No —se apresuró a responder Hinata—. Es el tío.

Neji endureció su mirada y Hinata evitó mirarlo.

El médico vio a uno y a otro.

—Bien. Pasemos a la ecografía para ver cómo se encuentran —dijo poniéndose de pie—. Usted puede esperar aquí.

—Preferiría acompañarlos —dijo el castaño.

El médico vio a Hinata y ésta al también sentir la mirada de Neji sobre ella, terminó por asentir.

Momentos después ya estaba recostada sobre la mesa de exploración, con una manta cubriéndole las piernas y el abdomen desnudo. El monitor estaba encendido y una enfermera asistía al doctor. Neji estaba a su costado, callado, observando todo.

El gel frio fue dispersado por el transductor y sintió la presión en el vientre. El médico dejó de prestarle atención a ella para observar el monitor.

—Bien, aquí lo tenemos.

Hinata casi sintió su corazón latir más despacio, para ella todo se redujo a la pantalla en tonos negros y amarillos.

El médico mencionó algo sobre mediciones, pero ella se concentró en encontrar su forma. Cuando reconoció un cuerpecito, diminuto y encorvado, el corazón casi se le detiene y sus ojos picaron. No supo si era producto de los ángulos del transductor, pero Hinata lo vio moverse.

—En unos segundos escuchará a su hijo.

—¿Eh?

—No creo que…

Neji no terminó de hablar cuando la enfermera ajustó el sonido en la computadora y la habitación se llenó de un sonido extraño. Latidos. Fuertes y muy rápidos.

Hinata no contuvo las lágrimas, pero se las arregló para no hacerlo notar. No se percató de la molestia de Neji, solo pudo concentrarse en su hijo. Nunca antes tuvo conciencia como en ese momento de que de verdad crecía dentro de ella. Él estaba ahí, acunándose en su vientre, protegiéndose con ella, acompañándola. Se llevó una mano sintiendo el gel frio en una orilla. El sonido del corazón era constante y ahora Hinata si vio a su bebé moverse. Espasmos involuntarios, dijo el médico. Para ella era la vida. Vida que Sasuke puso en su vientre.

Neji puso su mano sobre su hombro, seguro para tranquilizarla, pero solo le formó un nudo en la garganta. La persona a su lado no debería ser él.

—¿De cuánto tiempo estamos hablando?

El médico asintió y buscó un ángulo para hacer las mediciones. Comenzó con la craneal.

—Diez semanas, aproximadamente.

—¿Diez?

El doctor mencionó algo sobre las distintas fechas estimadas para parto, según última menstruación y esa, la que él estimaba por el tamaño del feto. Hinata sintió que se le apretó el pecho cuando supo que para finales de mayo del siguiente año su hijo estaría listo para llegar al mundo. Con su respiración más profunda e ignorando a Neji, que no dejó de prestar atención a la pantalla, le prometió a su hijo que daría su vida por él.

• • •

Hinata salió molesta con Neji del consultorio por lo abrupto que fue luego de la exploración.

—El doctor Toussaint parece buen médico — le dijo mientras era llevada en un abrazo más celoso que cordial, por él.

—¿Le gustaría que lo hiciera él?

A ella se le mojaron los ojos y se negó a verlo. Tensó su cuerpo y continuó avanzando.

—Sí, eso creí— añadió Neji al llamar al elevador.

Hinata se negó a volver a hablarle, así como lo había hecho durante todo el trayecto camino ahí. Neji era cruel, tal vez más de lo que pensó, al dejarla quedarse con esas fotografías del ultrasonido donde se podía ver a un indefenso bebé hecho un diminuto ovillo, protegiéndose solito. Valoraría toda la vida esas imágenes, aunque no entendiera la razón de su primo para dejárselas… si era para hacerla sufrir, lo detestaría por siempre.

Descendieron hasta la recepción principal, estaba parcialmente ocupada, Hinata mantuvo su vista más allá de las puertas de cristal automatizadas, buscando salir pronto de ahí. No prestó atención a cuando Neji se tensó momentáneamente a su lado, no le importó. Avanzaron hasta que las puertas se abrieron ante ellos y después atravesaron, para entonces Neji ya tenía su móvil en la oreja.

—Ven.

Hinata escuchó la orden que Neji dio a la persona del otro lado del teléfono y entonces sí volteó a verlo.

Los ojos violáceos y fríos ya se fijaban a la distancia.

—Vaya con Ao y espere en el auto. Iré en seguida.

—¿Por qué? —preguntó de inmediato con una inseguridad absurda, sabía que, si Neji pensaba hacer algo respecto a su hijo, no lo haría en ese momento.

Él volteó al interior —Creí conocer a alguien adentro— dijo con calma y Hinata notó que decía la verdad.

—Voy contigo.

—Haga lo que le digo— su mirada era molesta cuando volteó a verla —Es un cliente importante y no quiero permanecer demasiado aquí.

—Joven. —Ao llegó hasta ellos.

—Llévatela y que me espere en el auto. No demoraré.

Neji regresó tras sus pasos y solo escuchó como Ao le pidió un par de veces a su prima marcharse, Hinata debió ir con él porque no lo siguió. Instantes después sus pasos se detuvieron al ver a Itachi caminar a él.

La mirada endurecida de Neji se fijó en la serena de él. El semblante agotado que le pareció notarle a Itachi desde minutos atrás, justo antes de salir, se acentuó en ese momento.

—¿Le ocurre algo a Hinata? —preguntó el Uchiha deteniéndose ante la altiva presencia del Hyuuga.

Neji sabía que él los había notado al salir, así que prefirió frenarlo antes de que él apareciera frente a Hinata.

—¿Qué podría ocurrirle? —devolvió a cambio. Ambos se vieron a los ojos. Itachi fue precavido pues no estaba seguro si Neji sabía ya que Hinata estaba embarazada. Neji por su parte hizo lo propio, sin pretender exponer a su prima.

—¿Ella está bien? Sé que no la trajiste aquí por mera casualidad.

—Hinata está bien —respondió secamente llevándose las manos a los bolsillos—. Déjaselo claro. No lo quiero cerca— añadió al darse media vuelta dispuesto a salir.

—Dudo que lo esté, aunque lo quiera— Itachi habló obligando a Neji a detenerse.

El castaño lo vio de medio lado —¿Qué le ocurre? —preguntó pese a no importarle demasiado.

—Está en terapia intensiva, pasa por…

—Espera, creo que no me interesa— lo interrumpió pretendiendo irse.

—Déjala verlo —volvió a hablar Itachi.

—Ni de broma.

El Uchiha caminó tras él —Les hará bien. A ambos —dijo, forzando a Neji a detenerse —. A él— añadió.

—Me importa poco lo que le ocurra. Tu hermano merece todo lo que le pase— dejó claro midiendo el tono de su voz para no atraer más la atención de las personas presentes, pero su voz mostró la firmeza de siempre.

—Sasuke ha sido todo lo malo que quieras— respondió con todo el dominio de su ser—, pero es mi hermano. Sé que amas a Hinata como tal y…

—Ella no haría algo tan atroz.

—Pero si lo hiciera, te lo pensarías dos veces antes de dejarla sola. La sangre es la sangre… hasta doler.

Neji guardó silencio unos segundos ante la firmeza de esa mirada. Si tuviese que aceptar a un Uchiha para Hinata, sería él. Lo respetaba.

—No haré nada que le haga bien. No lo merece. Lo siento por ti— dijo y se giró.

Itachi lo vio alejarse con más dureza que con la que le percibió al llegar. Sabía lo que estaba pidiéndole, francamente, de estar en su lugar, actuaría justo como él. No podía culparlo.

—¡Joven Uchiha! — el médico de su hermano lo llamó y solo entonces dejó de pensar en hablar con Hinata al tenerla al alcance. Sasuke estaba mal y eso era lo único que por el momento le importó.

O.O.O.O.O

Hinata dio un portazo al encerrarse en su habitación.

—Hinata-sama le estoy hablando— Neji atravesó la puerta al segundo después—. Es importante que entienda, su padre está por llegar y necesito saber si contaré con usted. Mi intención es protegerla tanto como pueda.

—¡No me interesa tu protección si eso no incluye la seguridad de mi hijo! — dejó claro después de escucharlo decir, momentos antes, que «conocía a la persona adecuada para deshacerse de su problema» — ¡Y ten por seguro que, si algo le pasa, directa o indirectamente por ti, voy a odiarte hasta el día que muera!

Él se tomó unos segundos notando todo el coraje que de pronto surgió. Suspiró calmándose —Deje de llamarlo hijo, le será más fácil— aconsejó.

Ella no evitó una mirada casi colérica y prefirió alejarse a la ventana sintiendo ganas de llorar de rabia.

—Mi respuesta es no. —Aclaró abrazando la carpeta que el ginecólogo le dio—. Y yo también espero la llegada de mi padre.

—No se complique las cosas. Deshacernos de su problema será lo óptimo, estamos a tiempo para su seguridad.

Ella jadeó, incrédula. Su semblante se endureció aún más y le dio la espalda sin pretender prestarle más atención. Neji lo entendió claramente, y bajó su rostro mientras se giraba, yéndose.

—Créame, a nadie nos conviene que traiga al mundo a un hijo sin padre— soltó antes de llegar a la puerta.

Hinata se tensó.

—¿Qué quieres decir? —tuvo que preguntar.

Él arqueó una ceja —¿Ya piensa hablarme?

—¿Qué significó eso que dijiste? —se acercó a él. Esa no había sido una amenaza, sino una aseveración.

Neji giró a ella y enfrentó su mirada menos molesta —Lo que escuchó, si su hijo llega a nacer, será un niño sin padre. Es lo realmente probable.

Los ojos de Hinata mostraron su consternación.

—¡¿Qué sabes?! —exigió saber al tomarlo de su impecable saco. Él sonrió apenas de medio lado y ella cayó en cuenta— Era por él— dijo más para ella — Por él regresaste a ese hospital.

—Interesante su deducción.

Los ojos de ella se mojaron —¿Qué pasó? ¿Cómo está?

—Eso no lo sabremos ni usted ni yo— respondió obligándola a soltarlo y se giró.

—¡Neji, maldición! ¿Qué es lo que le pasa? ¿Cómo está? —lo siguió cuando cruzó la puerta directo a la estancia.

—No lo sé. Lo único que sé es que está en terapia intensiva. Atreviéndome a especular, seguro se lio a golpes con alguien y lo dejaron a punto de morir.

Ella perdió el aliento.

—Iré a verlo— se detuvo abruptamente cuando Ao se interpuso entre ella y la puerta.

—Sabe que no lo hará. Comience a resignarse.

—¡¿Cómo carajos me pides eso?!

Neji tensó la mandíbula al molestarle escucharla hablar así.

—Si Sasuke está mal, yo estaré ahí— continuó Hinata.

Él sonrió —Lo mismo desearía Itachi, lástima que no dependa de alguno de los dos.

—No puedes hacerme esto. —Achicó sus ojos llorosos—. ¡Ya no más! He intentado comportarme y entenderte, pero estas yendo demasiado lejos con esto. ¡Déjame salir!

—No lo hará.

—Neji…

Él se ajustó la manga del saco, sin darle verdadera importancia, Hinata perdió la paciencia y se apresuró a la puerta. Neji no se inmutó al saber que Ao la detendría. Y así lo hizo. Hinata luchó con él, empujándose a la puerta y pateándola impotente cuando fue alzada en brazos y apartada de ahí.

—Deje de desgastarse así, parece que a usted tampoco le importa mucho lo que lleva dentro. ¿Intenta ahorrarnos las molestias?

Ella jaló aire por su nariz y no pudo ocultarle a nadie todo su llanto.

—¡Te odio tanto! — confesó quemándose de dolor y angustia por dentro. Su mirada acuosa y severa captó la atención de Neji.

Él terminó por asentir despacio antes de caminar pasándolos de largo.

—Por esta noche permanecerá sin poder salir de su alcoba— dijo un segundo antes de cerrar la puerta tras él.

—¡Neji! ¡Neji! ¡Neji, maldita sea vuelve aquí! —Hinata se tironeó entre los brazos de Ao y cuando la puerta no volvió a abrirse, supo que él se había ido y no pensaba volver más.

La esperanza de poder salir se había ido con Neji. Sabía que la única forma de hacerlo era con su consentimiento, Ao, o cualquiera de los otros, nunca la dejarían salir. Continuó forcejeando hasta que sus músculos se calentaron, debilitándose, y volvió a sentir la impotencia de ser superada en fuerza. Sus ojos le ardían como su garganta.

Cuando Ao sintió que Hinata comenzaba a calmarse, la soltó con cuidado. Ella lloró aún más al derrumbarse en el suelo. La angustia cerró su garganta.

—Por favor, señorita, será mejor que descanse en su alcoba.

—¿Por qué me hace esto? —jadeó.

—Cree que la protege.

Ella volteó a verlo al escuchar pena en su tono —Ayúdame— suplicó.

Él negó —Sabe que no puedo.

—¡Por favor!

—Necesito mucho el trabajo. El apoyo que directamente me da su primo paga el tratamiento médico de mi hijo. No puedo fallarle, él lo sabe, y si lo hiciera, mi familia la pasaría muy mal.

Hinata se desmoronó en el suelo y ocultó su rostro entre sus rodillas sin poder dejar de llorar. ¿Y ella? ¿Y su hijo? ¿Y Sasuke? ¿A quién le importaban? Casi se ahogó con su llanto al no poderlo gritar.

Ao se apoyó en la pared cercana permitiéndole llorar y calmarse. La vio con pena, no sabía del todo lo que pasaba, pero creía entender que era una joven que como muchas se había enamorado y entregado. Para su mala fortuna era una señorita de abolengo y los deslices como ese debían ocultarse. No dejar huella.

Para cuando se animó a hablar, no estaba totalmente convencido.

—No puedo hacer mucho por usted, pero si lo que quiere es información, escríbame el nombre de esa persona y yo me encargaré.

Ella alzó su rostro —¿En serio?

Él asintió —El joven Neji no puede saberlo.

—¡No lo hará, te lo juro! ¡Llama a Itachi, dile que…!

—Lo siento —interrumpió—. Puedo confiar en usted, pero no en la discreción de otra persona. Espero lo entienda.

Ella perdió un poco el entusiasmo, pero el ver su semblante apenas convencido, decidió no presionar.

—No conozco el número del hospital— confesó ella sin permitirse perder la esperanza.

—Sólo deme el nombre de esa persona. Llamaré al llegar a casa— le dijo y Hinata comprendió que seguramente cada llamada hecha por ellos era controlada.

No creyó poder con la angustia, pero era lo único que tenía. Ao volvería al día siguiente y ella sabría finalmente de Sasuke. Asintió y corrió a su habitación, tomó papel y lápiz y escribió todo lo que él debía saber para que le dieran esa información.

Esa noche no durmió bien, cuando el cansancio vencía a sus ojos, la angustia volvía a despertarla. Tenía ojeras cuando despertó a la mañana siguiente.

O.O.O.O.O

Al tercer día Neji estaba aún más inquieto que como lo estuvo cuando dejó a Hinata esa última vez que se vieron.

Recargado en el sillón de piel frente a su escritorio, intentó ignorar la carpeta que había recibido desde dos días atrás. En el membrete de la misma podía leerse el nombre de una clínica, junto a este había insertada una tarjeta con los datos del médico que le libraría de sus problemas. Quien arrancaría la representación real de lo que Hinata decía sentir por Sasuke. Quien formaría una grieta infranqueable que lo separaría para siempre de ella.

Aunque en realidad no sería ese médico el que lo haría. Y sin dudar que era la mejor opción, no entendía por qué aún no agendaba la cita. Por qué estaba prolongando las cosas.

El informe que recibió de Ao esa mañana era el mismo que el día anterior y el anterior a ese: Hinata apenas estaba comiendo y se negaba a hablar con alguien. Ese día ni Naori la había hecho hablar.

Con una reunión esperándolo dentro de media hora, Neji finalmente se levantó.

—Saldré. Posiblemente no regrese hasta en la tarde— le dijo a su secretaria mientras se dirigía al elevador.

—¡Joven! —la chica lo siguió — Dejaron esto— dijo entregándole un par de carpetas.

Neji las tomó y sin decir más se encerró en el elevador junto a un par de personas más. Mientras bajaba se dio tiempo de leer. Eran un par de especificaciones para proyectos foráneos y solo significaban una cosa: el regreso de su tío demoraría unos días más.

La vista de Neji siempre estuvo puesta en el camino mientras conducía su coche, pero sus pensamientos distaban mucho de ese panorama. Recordó como los ojos de Hinata brillaron esa mañana de consulta, la forma como su expresión se suavizó completamente y su sonrisa. Eso estaba molestándolo porque le había dado importancia.

Lo cierto era que lo que para él era un problema, para su prima significaba muchísimo. Ser él el que se lo arrebatara no iba a ser fácil. Ella no debería pasar por eso, no dejaba de pensar que iba a hacerle algo igual de terrible que lo que Sasuke hizo. Era tan bajo. Iba a convertirse en él.

Entonces, ¿con qué cara haría lo que pensaba hacer?

Cuando detuvo el motor del auto, estaba estacionado otra vez frente al Hospital Central. Sin duda en sus ojos descendió y se dirigió a la entrada. Experimentó una molestia al mencionar el nombre de la persona que estaba buscando en ese lugar, ésta acrecentó cuando por fin lo tuvo a la vista.

A través del cristal de una de las habitaciones de terapia intensiva, pudo ver a Sasuke entubado, inconsciente. Su aspecto no lucía mejor que la última vez que lo vio, al contrario, lucía más pálido y debilitado. Notó un par de vendajes en sus manos, sujetando un par de agujas conectadas a mangueras. Nunca antes había deseado tanto que una persona no existiera.

Cuando notó a alguien que quiso reconocer, fue que finalmente partió de ahí.

Itachi prestó atención al castaño que se alejaba por el mismo pasillo donde él caminaba. La presencia de Neji era siempre percibida, alto, castaño, perfectamente vestido y con porte. ¿Qué demonios estaría haciendo ahí?

Cuando llegó frente a la habitación de su hermano, volteó al interior; Sasuke seguía inconsciente y apenas lo podía ver respirar. Su atención fue otra vez al final del pasillo donde ya no pudo ver al Hyuuga.

O.O.O.O.O

«Me importa demasiado como para no importarme».

El televisor estaba encendido en un canal de cocina. En la estufa estaba una olla con agua que comenzaba a hervir y Naori no encontraba ánimo para levantarse de ese sofá, frente al cual él había estado sentado.

Neji había salido del departamento hacía menos de cinco minutos, e incluso en ese tiempo no había logrado controlar el latido pesado que dejó en su corazón. Su última frase se repetía en su cabeza y le gritaba lo que no quería aceptar.

Él la había dejado. Cruda y llanamente.

Aunque había estado consciente de la posibilidad por los recientes acontecimientos, no estaba lista para escucharlo.

Apoyó sus codos en las rodillas y tapó su rostro, sabiendo que lo quería más que antes. No pudo comprender la forma en que Neji estaba tan empecinado en aquella idea que lastimaría de igual manera a cuatro personas… si no era que más.

O.O.O.O.O

—Hablemos.

Hinata abrió sus ojos despacio al escuchar la voz de Neji en su alcoba. Se sentía cansada y con el estómago igual de revuelto que esa mañana, el mismo que le había estado impidiendo comer con propiedad. Se sentó en su cama y volteó a verlo. Él le pareció mucho más tranquilo, dispuesto y ella no quería arruinar ninguna posibilidad de ganar algo, por pequeño que fuese, así que hizo un intento por mantenerse callada.

Como no hizo nada más que mirarlo, Neji suspiró. Se recargó en el tocador, viéndola, imaginando las posibles reacciones de su prima ante lo que estaba por decirle.

Finalmente comenzó:

—Sasuke ingresó hace cuatro días al hospital —dijo haciéndose con toda la atención de Hinata. Ella había logrado saber realmente poco por parte de Ao y eso la había desmoralizado —. Presentó un debilitamiento general por el cambio desadaptativo a las sustancias que consume.

Ella se puso de pie —Consumía— corrigió en voz baja segura de que Sasuke estaba pasando por un proceso difícil de desintoxicación—¿Él…?

Neji caminó a ella.

—A su decaimiento se agregó un cuadro severo de úlcera péptica perforada —dijo y ella guardó silencio al sentir su estómago contraerse—. Esto derivó en una peritonitis, por lo que fue intervenido.

—¿Cómo está?

—No ha muerto, imagino que eso es ganancia.

—Neji — ella lo vio duramente.

—Sigue en terapia intensiva para combatir la infección en el torrente sanguíneo.

Hinata tuvo que sentarse para asimilarlo, sus ojos ya estaban mojados.

—Usted sabe tan bien, como todos, lo serio que esto se tornará cuando él tenga que volver a lidiar con su desintoxicación. Si es que sobrevive.

—Debo verlo. — Se puso de pie para enfrentarlo de nuevo.

Él guardó silencio y por dos segundos bajó su vista al suelo. Cuando finalmente habló, ya no parecía haber nada más que seguridad en sus ojos—: No podrá.

—Debes estar jugando conmigo, ¿para qué me dices todo esto si no pretendes que lo vea?

—¿Lo ama de verdad?

—Como a nadie— respondió de inmediato.

Él bajó su vista al todavía vientre plano de Hinata y ella se llevó una de sus manos ahí.

—Daría lo que sea por ellos —añadió entendiendo lo que él pensaba.

Neji volvió a mirarla a la cara—¿Y si tuviera que elegir? —su tono astuto le caló como el frío en los huesos.

Ella negó. Entendía a dónde iba.

—Hagamos esto simple— retomó—. No puede tenerlos a ambos. De hecho, no hay forma en que su padre o yo aceptemos la relación que desea con ese infeliz. Solo hay algo que le queda por salvar.

—¿Quieres que deje a Sasuke para tener a mi hijo?

Él sonrió —Eso sería maravilloso, ¿no lo cree? Pero no, no todo es así de fácil.

—¿Entonces? — Hinata endureció sus facciones al no confiar en absoluto en él.

Neji se acercó más a ella y ésta se mantuvo firme. Él claramente pensaba brindarle una oferta que la dejaría en desventaja, pero para como estaban las cosas, Hinata solo quería una oportunidad para salir de ese maldito departamento.

—Vamos a casarnos— soltó firme y claro.

—No —respondió de inmediato, pero perdió un poco la seguridad ganada, no creyó que él pretendiera cerrarle de tal manera el camino.

—Se casará conmigo pronto— sentenció—. Aprovecharemos los nuevos alcances que la empresa tiene. Me haré cargo de proyectos en el extranjero y usted estará conmigo el tiempo necesario.

—¿Necesario para qué? ¿Para deshacerte de mi hijo?

—Esperemos no llegar a ese punto— Neji conservó su seguridad ante la molestia femenina.

Hinata frunció el ceño y casi sonrió indignada por lo que oía.

—Desafortunadamente para ese niño su padre tiene características distintas a las peculiares de nosotros. Así que, si su genética prevalece sobre la de él, podrá quedárselo y será nuestro hijo.

—No puedes dejar a la suerte el destino de mi hijo.

—Es mejor a nada —cortó tajante—. Y sigo meditándolo. Tenga claro que, si su padre de verdad quiere, y querrá— aseguró —puede hacer con usted -y conmigo- lo que le plazca. ¿Qué le hace pensar que tiene un camino mejor si se niega?

Hinata guardó silencio y sintió que sus ojos picaron, sabía que nunca aceptaría; pero también era consciente que si algo malo ocurría con Sasuke estaría más que nunca en manos de su familia. Cortar todo de tajo, podrían hacerlo, claro que sí. No había forma en que la primogénita Hyuuga fuese madre soltera.

Si Sasuke desaparecía de su vida, su hijo lo seguiría. Seguramente también ella. Y entonces sería como si nada nunca hubiese pasado.

Una lágrima se le escapó.

—Si ese niño tiene los ojos negros, no habrá forma de hacerlo pasar por un verdadero Hyuuga.

—¡Será un verdadero Hyuuga! Quieras o no.

—No para el resto. Ese niño mitad Uchiha…

—¿Lo matarías? ¿De verdad?

—¡¿Cómo podría hacerlo?! —dijo desconcertándola— Si quisiera hacerlo, en estos momentos ya no lo tuviera— dijo y lanzó sobre la cama la tarjeta del médico que podía encargarse. Hinata lo entendió y volvió a mirarlo —. Si su hijo es más Uchiha no podrá conservarlo, pero lo mantendré a su alcance, se lo juro. Solo tiene que hacer lo que se espera de usted. Tomar su lugar en la familia. Olvidar a ese imbécil, renunciar de una vez por todas.

—No puedes ser tan cruel.

—Intento sacarla de esto lo más a salvo que se pueda, ¿no lo ve? Querré a ese niño como si fuera mío. —Los ojos de ella picaron y él se tomó unos segundos para continuar—. De haber una forma de poder quedárnoslo, indistintamente, la tomaría por amor a usted— se sinceró y pese a sentir un sabor amargo, habló suavemente.

Neji acarició el cabello despeinado de Hinata y ésta se tensó. La visión de la joven se distorsionó, pero pudo reconocer detrás de las aparentes crueles palabras de su primo, su intento desesperado por ayudarla, pasando sobre su orgullo y el desprecio que le profesaba a Sasuke.

—Quiero verlo.

Neji la acercó a su pecho y Hinata lo sintió tan tenso como ella.

—Solo acepte— pidió en voz baja.

Ella negó ahogando su llanto y pegó su rostro a su pecho duro, rogando porque el corazón blando que siempre le mostró volviese a surgir.

Neji le alzó el rostro, y vio su dolor y desesperación escapar por sus ojos llorosos. Deseó tanto quitarla de esa posición, darle paz. No soportaba verla llorar. Con un nudo en la garganta reconoció que lo que le había dicho a Naori era verdad: Hinata le importaba demasiado como para no importarle lo que ocurriera con ella. No podía dejarla con Sasuke, el desgraciado que la dañó; pero tampoco podía dejarla a la voluntad de Hiashi, eso sería peor. La quería, tal vez más de lo que se aceptaba.

—Déjame ir con él— le suplicó.

—Diga que sí y yo mismo la llevaré— la acarició con su tono suave y su pulgar en su rostro. Estaba dispuesto a darle eso si con ello lograba tranquilizarla.

Ella apretó sus párpados. El nudo en su garganta le quemó hasta el pecho.

—Sí.

Neji sintió que el corazón se le apretó al entender cuánto quería su prima a aquél hombre.

—Sólo, por favor llévame ya…— ella no abrió los ojos y continuó suplicando.

Él deslizó su pulgar cerca de sus labios al no haberla soltado y vio sus labios moverse, pidiéndole llevarla a Sasuke. Neji había renunciado a la mujer que amaba por ella, quería quitarla de su sufrimiento. Era lo que más ansiaba.

Bajó su rostro despacio a ella y cuando pegó sus labios a los de Hinata, besándola, también se dijo que tomaría las cosas en serio.

Ella se quedó inmóvil al sentir los labios de Neji sobre los suyos y cuando éste los movió, besándola más, se forzó a mantenerse ahí. Debía hacerlo.

Neji dejó de besarla por un segundo y la observó. El halo de nostalgia y dolor casi era perceptible. Quiso apartarse, pero al tener así de cerca ese rostro bonito y vulnerable que siempre había querido, le impidió hacerlo.

Con el corazón latiendo más fuerte que antes, fue que cayó en cuenta: ella sería su mujer. Volvió a besarla, apenas rozando sus labios. Tampoco iba a ser difícil ver a Hinata como mujer, lo supo cuando su otra mano subió por su cuerpo y desató el pequeño listón en su pecho.

—Naori— soltó ella tensa, esperando que se apartase.

—Ya no más— respondió él con más premura de la esperada. Deslizó el hombro del vestido y despacio desnudó uno de sus senos mientras se adueñaba con más ímpetu de sus labios. Su mano se cerró, suavemente, en la piel cremosa y tensa de su seno izquierdo, y terminó acariciando el pezón endurecido. La sintió estremecerse y quedarse peculiarmente quieta y su propio corazón golpeó lento y muy fuerte.

Neji se mantuvo en sus labios largos instantes más sintiéndola como mujer, al tiempo que su cuerpo lo hacía reaccionar como hombre por primera vez. Una sensación extraña, pero nunca incómoda. Luego, dejó de besarla despacio. Hinata lo vio y no reconoció ningún sentimiento en sus ojos mojados, él mismo supo que ese amor de hermanos que se tuvieron acababa de romperse para siempre.

Se preguntó si podía renunciar a ella otra vez. Deseó hacerlo antes de arruinarlo más.

Ya una vez se había resignado a perder a esa chica parecida a él por su propia felicidad, Hinata estaba enamorada y él no pensaba interponerse. Ahora, tras la verdad, no estaba dispuesto a dejarla lastimarse.

Ojalá Sasuke nunca la hubiese dañado para poder verla con él.

Le acomodó su ropa antes de apartarse y sin establecer contacto visual.

—Por la tarde podrá verlo— le dijo y cuando ella asintió despacio, él se giró. Tragó pesadamente al retirarse. Ahora se sentía todavía peor. Ya no sabía si hacía todo eso por ella… o por él.

Cuando Neji cruzó la puerta le tomó unos segundos a Hinata poder moverse. Su cuerpo entero vibró por lo que había ocurrido, pero se obligó a superarlo. Casi corrió a su escritorio y tomó papel y pluma.

Afuera, un Neji con rastros de excitación se sentía un miserable. Él no era mejor que Sasuke. ¿Cómo le hacía eso a Hinata? Y a Naori, le recordó su conciencia. Amaba a Naori. Pero, por primera vez, en el silencio de esa estancia, se sinceró con él mismo. No amaba a Hinata como hermana, aunque por años se había asegurado de sentirlo de esa forma.

No lo hacía. La prueba había quedado expuesta tras tocarla así en su habitación.

O.O.O.O.O

Naruto se mantuvo viendo a un Sasuke inconsciente tras el cristal de media pared de esa habitación. Se había enterado de su condición dos días atrás y apenas se había animado a visitarlo. Por normas hospitalarias no pudo entrar a verlo, pero no le hizo falta, pese a no odiarlo, todavía no sentía apreciarlo como antes. Por eso ahí estaba de pie, con un nudo amargo en la garganta, sin estar del todo seguro si debió haber ido.

—¿Quieres irte? — Sakura se acercó a él. No se había atrevido a ver por más de dos minutos a Sasuke y no sabía lo que sentía. Tal vez temió verlo demasiado y descubrir que seguía importándole.

—Permaneceré un poco más, quizá— la voz de Naruto fue baja.

Ella no supo qué responder. Tampoco sabía si debía irse.

Ino se había ido minutos antes con Shikamaru. Según se habían enterado los malos hábitos alimenticios y el abuso de ciertas sustancias habían hecho mella en el sistema gástrico del Uchiha, pero para la pelirrosa resultaba obvio que había algo más fuerte que eso que lo tenía así.

—Voy a irme— le dijo finalmente a Naruto.

Él volteó a verla —¿Quieres que te lleve?

—No, caminaré. Necesito hacerlo.

Los ojos serios y azules se fijaron en la sonrisa falsa que le dedicó. Terminó asintiéndole. Cuando ella se fue, Naruto no demoraría mucho más para hacer lo mismo. Tal vez volvería por la tarde para saber si hubo alguna mejoría. O mejor no.

O.O.O.O.O

La noche se había visto llegar desde la ventana de la alcoba de Hinata. Ella comenzaba a impacientarse cuando lo notó y Neji no aparecía. No pensaba tanto en lo ocurrido entre ambos, como en la posibilidad de que hubiese cambiado de opinión. Se acercó a la ventana buscando verlo llegar, quizá.

Cuando su puerta se abrió apenas minutos después, ella se sobresaltó.

—¿Está lista? —él apareció y lucía como el mismo solemne chico, tan distinto al que estuvo horas atrás ahí con ella.

Hinata asintió y se dirigió por su bolso.

—No llevará nada, no se moleste— le dijo haciéndola detenerse.

—De acuerdo— respondió y volteó a él ignorando ya su bolso. Apretó sus puños, y sin decir más resguardó una pequeña nota que había escrito para Sasuke, anticipando que algo así pudiese ocurrir.

Cuando Neji se le adelantó para abrir la puerta, guardó el papel entre el cinturón que tenía su vestido. Contradictoriamente ahora se sentía más angustiada que antes y ansiosa por llegar.

—Daré por sentado que sabe que no debe hacer ninguna tontería. Apelo a su prudencia. Recuerde que esto es solo una cortesía de mi parte.

—Lo sé, no te preocupes.

—Bien. Entonces, andando.

En esa ocasión fue el mismo Neji quien condujo el auto, Hinata lo acompañó como en antaño, en el asiento del copiloto. Ninguno mencionó nada más, la incomodidad entre ambos acrecentó cuando hicieron el trayecto sin siquiera el sonido del autoestéreo.

Como acto de buena disposición, Hinata esperó hasta que él le abrió la puerta del coche, controlando las ganas que tenía ya de estar frente a Sasuke.

—Su visita será corta, menos de diez minutos—le dijo al bajar—. Esta tarde, luego de dejarla, hablé con Itachi; él arregló su entrada, pero fue lo mejor que pudo conseguir dada la condición del otro— explicó y fingió bien lo poco que le importaba.

Hinata asintió y pese a todo, de verdad agradeció que él hiciera eso.

El trayecto le pareció corto y se temía que el tiempo con Sasuke fuese incluso más. Hinata no se percató el número de piso en el que bajaron, pero al apenas avanzar unos metros, tuvo a su vista a Itachi y Fugaku en una pequeña salita de estar. Su estómago se le contrajo. El mayor de los Uchiha los notó llegar y se alejó sin siquiera saludar.

Neji, por su parte, se interpuso celosamente entre su prima e Itachi. El pelinegro de ojeras le sonrió a la chica, ignorando deliberadamente la mala cara que Neji tenía.

—Hola, ¿cómo estás?

—Bien, ¿cómo está él?

Itachi extendió un poco más su sonrisa —Tiene lapsos de conciencia, pero son muy vagos, deben serlo, se negó a estar aquí— explicó y Hinata se llevó una mano al pecho, preocupada.

—¿Podría…?

—Claro que puede, a eso hemos venido— interrumpió Neji que no le gustaba la forma como Hinata parecía actuar como si Itachi estuviese haciéndole un favor. Y no era así.

Las miradas de ambos varones se encontraron. Itachi sonrió ante el rostro endurecido y altivo del castaño.

—Notificaré a la enfermera— les avisó y luego se apartó. Hinata y Neji cruzaron un par de palabras y ambos lucían tensos. También se percató de la delgadez y palidez de la peliazul. Quiso preguntar por su embarazo, pero prefirió no importunarla.

Cuando él volvió, lo seguía una enfermera. Hinata fue llevada a una habitación donde se le proporcionó un ropaje azul completo, cubre boca y guantes, los mismos que se colocaba después de lavarse las manos.

—¿Es usted la persona que estará con el paciente?

—¿Entrar justo ahora? —preguntó extrañada Hinata, ¿por qué le preguntaría lo obvio?

—No, no ahora. Me refiero a su cuidado en el proceso de recuperación— le explicó con una sonrisa mientras registraba su visita en el reporte.

—Oh, no, yo vine solo por un momento— dijo terminando de ajustarse los guantes —. Y, ¿dijiste chica?

—Ajá. Al parecer el hermano tiene demasiado trabajo y pasa la mayor parte del tiempo aquí, aun así, no es suficiente— explicó y Hinata recordó que Sasuke había dejado un proyecto pendiente en aquella ciudad donde pasaron días maravillosos.

—Ya veo.

—El paciente fue complicado, pero le será beneficioso incluso su visita— añadió la joven enfermera mientras la animaba a seguirla al ya estar lista—, se ha demostrado que mejora la satisfacción de ambas partes pese a lo crítico del estado, en este caso en particular, lo que se busca al solicitar acompañante permanente es reducir la ansiedad y el estrés del paciente.

Hinata sintió un nudo en su garganta, deseando poder ser ella quien cuidara de él. Se obligó a fingir una sonrisa cuando Itachi se plantó frente a ellas.

—Como no es quien estará permanentemente con él, la visita no puede prolongarse a más de diez minutos— explicó la enfermera al pelinegro—. Y recuerde, no pueden estar ingresando personas distintas, es lo mejor.

—Descuide, esta fue una excepción.

—Itachi, ¿quién estará con él? —preguntó y vio fugazmente a Neji. La mirada de su primo le advirtió que descartara cualquier idea que tuviera al respecto.

La enfermera abrió la puerta y le dijo que podía entrar, entonces el pelinegro evitó responder y le animó a hacerlo.

Hinata volteó cuando la puerta se cerró tras ella. La luz de la habitación estaba apagada al recibir luz suficiente del exterior. El monitor de signos vitales hacía su trabajo y un pitido constante le indicaba que todo iba bien. Acarició la frente de Sasuke con su corazón latiendo lento. Casi pierde el aliento al notar que inhaló más profundamente al hacerlo, su pecho siguió subiendo y bajando con regularidad y ella sintió incluso dolor cuando vio una manguera delgada perderse dentro de su boca, siendo sujeta por una cintita blanca.

Acarició con más cuidado su pelo y haciendo caso omiso a las indicaciones, bajó su cubre boca y besó su frente fría. Los ojos se le mojaron y apretó sus párpados, apenas pudiendo creer que alguien tan fuerte como él estuviese así.

—Hola, ¿puedes oírme? —le susurró en el oído. Sintió sobre su espalda la mirada pesada tal vez de Neji, no perdió tiempo en voltear a comprobarlo.

La mano envuelta en látex de Hinata se afirmó sobre la de él y le sonrió. Continuó susurrando en su oído, sin creer poder separarse de él:

—No sabes lo que odio verte así —dijo y volvió a besarlo—. Tienes que recuperarte pronto, por favor. No puedes dejarme, no sabes cuánto te necesito.

La garganta le quemó pese a querer sonreír.

—¿Recuerdas cuando —Hinata se giró y corrió la cortina, al no haber nadie detrás del cristal, pudo volver a él tranquila—, cuando me preguntaste si de verdad estaba segura de quedarme contigo? ¿De estar haciendo lo correcto? De verdad te preocupaba, ¿cierto? — cuando terminó de preguntar, ya estaba en la cama, tomando su mano e inclinada sobre él, hablándole sobre los labios.

Lo abrazó y reconoció que daría media vida porque él respondiera a su abrazo y le dijera lo tonta que era por mencionarlo.

Con ojos llorosos, continuó—: Pues, ¿sabes? Tuve tanto tiempo de pensar y aunque intenté comprender las razones de otras personas, no hacía más que caer en el mismo lugar —lloró—. Lo único que deseaba y hago aún, es abrazarte muy fuerte y desaparecer juntos. Que estés siempre bien y amarnos tanto sin tener tiempo para nada más. Quiero vivir y morir a tu lado. Te lo he perdonado todo.

Sus lágrimas le escurrieron y le sonrió, signo de sinceridad. Una gota de sus ojos mojó el rostro de Sasuke.

Hinata acarició sobre esa bata hospitalaria, sintiendo el latido del corazón de Sasuke. Extendió su sonrisa, besó cerca de sus labios y ahí se quedó.

—Vamos a ser padres, Sasuke— confesó —. Hay un ser de más de dos meses que también espera por ti. Por favor, sigue luchando. Hazlo tan bien como hasta ahora. Estoy tan orgullosa de ti— le dijo sabiendo que se había mantenido lejos de las drogas pese a todo.

Hinata no contuvo su llanto al dolerle pensar en todo lo que él se esforzaba y lo inútil que estaban resultándoles sus esfuerzos a ambos. Se reveló fuertemente a que todo estuviese saliéndoles tan mal, que su alma quemó por dentro.

Sonrió como si él pudiese verla.

Hinata rebuscó entre su ropa y le dejó en la mano el papel que había escrito, rogando porque alguien se lo diera al despertar.

—Debes reponerte— continuó—. Neji planea llevarme de aquí y alejarme de mi hijo si él se parece a ti y necesito tu ayuda—se apoyó en su pecho—. Te juro que haré todo lo posible por cuidarnos mientras tanto. Voy a esperarte el tiempo que sea necesario. Nadie nos lo quitará.

Hinata apoyó su frente en la de Sasuke. Él siempre tenía algo que decirle y ahora no le contestaba nada ni lo haría, y ella solo quería rememorar mucho tiempo la sensación de su cuerpo junto al de ella. Lo abrazó y sus ojos volvieron a quemarle.

Con Sasuke sin responder, se sentía más débil que nunca. Le había dicho que se encargaría, pero lo cierto era que no podía asegurarle completamente que estarían bien. De pronto volvió a imaginarlo cubriéndola con su cuerpo fuerte, besándola y haciéndola sentir segura.

—Te extraño tanto que me duele, sé que no debería decirlo, quiero que estés bien y no preocuparte, hacerlo bien por ti. Es solo que… es solo que —confesó sin contener un llanto más fuerte—. Te necesito, Sasuke, ¿recuerdas que dijiste que lo arreglarías? ¿Qué todo estaría bien? ¡Pues necesito que cumplas tu promesa! Despierta y ayúdame.

Su corazón se quebró y no se percató del ligero cambio del ritmo cardiaco del chico. Hinata perdió al querer contener su llanto. Sasuke era su fortaleza, sin él, no sabía si podía lograrlo. Le hacía falta, mucha.

Cuando ella apoyó una de sus mejillas contra la de él, lo sintió moverse. El ritmo cardiaco comenzó a incrementar y se asustó. Buscó su mirada, pero sus ojos siguieron cerrados.

—¿Sasuke? —bajó al suelo y detalló su cara, lo acarició.

—¿Me escuchaste? —sujetó su rostro. Él apenas abrió sus ojos. Hinata le sonrió y volvió a derramar lágrimas —¿Oíste lo del bebé, mi amor?

Él no se pudo mover. Los ojos negros se mojaron al verla y a Hinata le dolió el pecho al notarlo.

—¿Sasuke?

La frecuencia cardiaca aumentó y Hinata buscó tranquilizarlo, mientras lo hacía, entró una nueva enfermera.

—Por favor salga de aquí— dijo y luego de revisar el monitor, administró un medicamento en el suero que goteaba a la guía en su brazo.

—Pero, ¿qué? ¡No! Yo…

—Salga. Ahora— Hinata fue prácticamente echada y la puerta se cerró frente a su cara al segundo después.

—Yo lo siento… ¿Qué…? — ella quiso volver a entrar pero fue detenida por una mano.

—¿Qué ocurrió ahí dentro? —una voz conocida la hizo voltear.

—Sakura…

—Contéstame.

—Basta, por favor —pidió Itachi a la pelirrosa—. ¿Está todo bien, Hinata?

Ella vio a una y al otro —No lo sé. Él despertó y…

—¿Por qué no te vas? Déjalo en paz.

—Yo no quería que…

—Está claro que no. Sin embargo, viniste.

—Curioso que el motivo de tu preocupación sea él —intervino Neji al llegar con calma al lado de su prima—. Ella vino porque así lo deseó y él lo pidió— aclaró señalando con el rostro a Itachi —. Hinata sama no está obligada a preocuparse por él y aun así lo hace.

—Pues que deje de hacerlo. No le hace bien.

—No vas a decirme tú qué es lo que le hace bien a Sasuke —respondió Hinata cuando dejó a un lado su aturdimiento inicial.

—¿En serio? Él estaba estable hasta que llegaste —reprochó la chica y la peliazul tuvo que morderse los labios al reconocer razón en sus palabras.

—Yo no quise— respondió después.

—Estoy segura que no. Pero mira lo que se han hecho— los ojos verdes se mojaron al voltear al cuarto cerrado tras el cual Sasuke era atendido —¿No crees que es suficiente? ¿Por qué no lo dejas?

Neji vio a Hinata llorar y aunque deseó callar a esa chica, le permitió a Hinata escucharla. Desde una perspectiva errónea, ella no estaba del todo equivocada.

—Espero un hijo suyo.

Por la forma en cómo se agitó la respiración de Sakura, se notó lo que eso le afectaba.

—No te aferres tanto. Tu puedes encargarte de tu hijo, tu familia tiene las posibilidades.

—Deja ya de meterte— cuando Hinata quiso acercarse, fue Neji quien la detuvo firmemente.

—Por favor, Hinata —pidió Itachi que sabía que eso estaba siendo demasiado por parte de ambas.

—¡No! Todo este tiempo ella no ha hecho más que decir estupideces sin saber en realidad lo que pasamos. Hablas por tu egoísmo —acusó encarándola, demasiado dolida y asustada como para pensarlo demasiado—. Sasuke no te quiso, acéptalo.

—Esto ya no es por mí— aclaró Sakura—. ¿Por qué defiendes esa relación que tienen como si fuera la cosa más pura?

—No te atrevas —los ojos violáceos ardieron.

—No. Pero hazlo tú— devolvió a cambio —. Si tuvieras el coraje para asimilar lo que pasan lo dejarías jodidamente en paz. Hazlo por ti y por ese niño… también por él. Está así por ti— dijo reconociendo lo mal que ambos la pasaban.

—¿Crees que lo quería así? Lo amo más que a mi vida.

—Por favor, ambas— Itachi se puso en medio de ellas, dispuesto a terminar con eso.

Las fuerzas de Sakura parecieron agotarse al escucharle decir eso.

—¿Sabías que fue a buscarme? — habló desde la espalda de Itachi—. Está tan desesperado por encontrarte que no le importa nada. Estoy segura que se hubiese acostado conmigo con tal de saber tu paradero. Eso que tienen lo está matando, literalmente.

Hinata quiso responder, pero se le cerró la garganta ante la última frase soltada por ella.

—¿Quién es la egoísta, Hinata?

—Fue suficiente. Vete— le dijo Itachi a Sakura al voltear a verla.

—Pero…

—Vuelve después. Hinata tiene todo el derecho de estar aquí.

—No es necesario. Ella se va. Espero que le haya quedado claro que su lugar está muy lejos de aquí— intervino Neji.

—No quiero irme.

—Eso no importa.

—Hazle caso a tu primo— dijo Sakura y Neji la vio con disgusto por seguirla molestando.

—Hinata es la madre de mi sobrino, ella…

—Ese niño no es tu asunto— cortó Neji —, tampoco del imbécil de tu hermano, si es que sobrevive.

—¡Neji!

—Y mejor que lo entienda así. Venir aquí fue un error —le aclaró a Hinata—. Mantenlo alejado, porque todavía no me conoce— amenazó a Itachi y su vista también se dirigió a Sakura al continuar—: Y por su bien, lo mejor es que siga ignorando la presencia de este niño. Lo quiero lejos de Hinata. Y así será. O lo hace él, o me encargo yo.

Itachi enfrentó con molestia la mirada gélida de Neji y Sakura desvió su vista. Odiaba que las cosas llegaran a ese punto, pero era lo mejor.

—Vámonos, Hinata.

Ella se soltó cuando él la tomó por el brazo —Debo cambiarme— dijo avanzando por el pasillo, directo a la habitación donde lo había hecho inicialmente.

—Te acompaño —Itachi habló y antes de que Neji pudiese detenerlo, la siguió.

La mirada violácea y fría no dejó de verlos. Apenas serían unos metros hasta la habitación a donde Hinata se dirigía, si se entretenían más de lo necesario, iría a ver de qué hablaban.

—Creo que haces bien al mantenerla alejada— Sakura habló cuando otra enfermera entró a la habitación y salió con menos prisa.

Neji la vio de medio lado. No le contestó.

—Es lo más sano.

—¿Y tú? ¿Qué de sano hay en colocarte del lado de tal bastardo? Hinata no lo dijo, pero hasta ella debió percatarse de tu hipocresía.

Ella apretó los puños —No lo quiero para mí —Neji sonrió sin creerle y ella se molestó —. ¿Qué hay de ti? ¿todo es desinteresado? — él apenas la volteó a ver, al seguir atento a los otros dos —. Lo sabía, tampoco me lo pareció. Es curioso cómo puedes ver la paja en el ojo ajeno, cuando te niegas a mirar la viga en el tuyo.

Sakura se alejó a la sala de estar dejando a Neji molesto. Ella tenía razón, él y ella no eran tan diferentes.

• • •

—¿Qué hace ella aquí? —preguntó Hinata al caminar con Itachi a su lado.

—Estuvo aquí esta mañana, se estaba marchando cuando nos encontramos. El médico llegó a nosotros, él dijo que sería beneficioso que hubiese alguien acompañándolo.

—Ya veo.

—Ni siquiera pude pensar en papá. Yo ya estoy descuidando la constructora e Izumi…

—¿Ella lo pidió?

—Sí.

Los ojos de Hinata se mojaron al detenerse justo frente al cuarto donde debería cambiarse —Como me gustaría estar en su lugar. Aunque de poderlo, de todos modos, Sasuke…

—No creo que haya alguien más que él quisiera a su lado. No fue tu culpa.

Hinata asintió.

—¿Está todo bien?

Ella volteó a verlo y le sonrió. No. Se estaba muriendo por dentro y estaba celosa de Sakura, de que ella sí pudiese estar con él.

—Sí.

—¿Segura? ¿El bebé?

—Voy a cuidarlo. Por favor, encárgate de que Sasuke lo sepa. Pase lo que pase, yo voy a cuidarlo— cuando notó que Neji los veía, ingresó a la habitación dejándole media sonrisa —. Intentaré ponerme en contacto con él, díselo.

—¿Dónde vives?

—Ya lo sabes, en el pent-house— dijo y cerró la puerta.

• O •

Las miradas de Hinata y Sakura se encontraron cuando la primera abandonó ese piso, acompañada por Neji.

—No debiste tratarla así. Esto tampoco es fácil para ella— dijo Itachi que ya no pudo hablar con la peliazul.

—No dije nada más que la verdad.

—No era tu derecho. Si Sasuke supiese…

—Pero no lo sabrá —dijo volteando a verlo—. ¿Le dirás que vino a verlo?

—Por supuesto, tiene derecho a saberlo.

La otra negó y controló la molestia que sentía —Eso lo angustiará más.

—Agradezco tu preocupación, pero sé lo que quiere. Y lo único que ha querido desde hace semanas enteras es verla.

—Itachi, yo te agradezco que…

—No, el que te agradece soy yo. Sé que no tienes obligación de ver por él, sobre todo por cómo se ha portado, pero vuelve a hacer algo como lo de hace un momento y me encargaré de que no vuelvas aquí.

Sakura no dijo nada y no se vio obligada a hacerlo cuando el médico salió y se acercó a ellos.

• O •

Hinata notó cuán molesto estaba Neji al notarlo totalmente callado.

—¿No dirá nada?

—¿Qué quieres que diga?

—Le advertí claramente que no hiciera alguna estupidez. Y a las primeras de cambio les dijo a todos que está embarazada.

—No es como si no lo supieran antes.

Él golpeó el volante, pero dejó pasar varios segundos antes de volver a hablar —Espero que sepa que esto no se volverá a repetir.

—Viste lo mal que está.

—Sí. Pero también vi cómo rompió su palabra. Y si no puede respetar algo tan importante como eso, no me culpe por no creerle.

—Neji… — él no volteó a verla y Hinata se calló. Haber dejado tan mal a Sasuke no dejaba de apretarle el corazón, eso aunado con todo lo que Sakura le dijo habían golpeado fuertemente todo en lo que creía.

—Esa chica, Sakura, tiene razón.

Hinata veía por la ventana y no volteó a verlo cuando él habló. No le sorprendía en absoluto que le diera la razón, pero sí le dolió que lo hiciera.

—Esa relación estaba destinada al fracaso. Y ya estando ahí, lo mejor es dejarlo y continuar salvando lo que se pueda salvar. Está justo a tiempo para arreglarlo.

• O •

—Aquí tiene— Neji dejó sobre el tocador una bolsa plástica, una vez que llegaron al departamento.

Hinata agradeció sin ver lo que era.

—Creí que le hacía un favor al llevarla. Veo que me equivoqué.

—No, yo… lo siento. Es solo que…

Hinata se calló. Se dio cuenta que no había nada peor que ver a la deriva a aquél que se ama. Le dolió ver que Sakura tenía razón: Sasuke se había descuidado completamente por estarla buscando.

Él se mantuvo apoyado en la puerta, sin convencerse de salir.

—El capricho pasará. Dele un tiempo.

—No lo hará —respondió ella volteando a verlo. Siguió sentada en su cama. No era un capricho, habían pasado por demasiado como para ser solo eso. Pero no discutiría con él.

Neji sonrió sin ganas —Lo hará. Con el tiempo él también comprenderá que lo único que va a darles paz, es una nueva vida. Una sin demonios.

Él cerró la puerta dejándola sola.

Hinata se acercó con un nudo en la garganta al sofá cercano al ventanal. Se sentó y observó la luna apenas oculta por una capa de nubes.

Lo único que iba a darles paz era una vida nueva. Una sin demonios.

El nudo en su garganta se hizo insoportable. Esas palabras eran similares a lo que Sakura quiso decir. Tenía claro que con tan solo verla Sasuke recordaría lo ocurrido aquella noche, un año atrás. Él nunca lo olvidaría, aunque ella pudiera afrontarlo. Siempre se iba a culpar y detrás de cada sonrisa iba a estar la sombra de esa noche, torturándolo.

Iba a costarles mucho. Ya les estaba costando.

Pero así tenía que ser, no podían cambiarlo y no iba a desaparecer. Ella quería estar con él, tener a ese hijo y que él los hiciera esas nuevas personas.

Iban a poder. Sonrió soportando el dolor en su garganta.

Iban a poder. «¿Verdad, Sasuke?»

O.O.O.O.O

Neji había dejado el departamento cerca de las diez de la noche con un fastidio casi generalizado por lo acontecido.

Llamó al elevador aun pensando, entre otras cosas, cuánto más tendría que avanzar.

Si Hinata estaba de diez semanas, todavía estaba a tiempo de simular un nacimiento prematuro si se casaban pronto. Estaba dispuesto a cumplir con su palabra de cuidar y querer a ese bebé de poder conservarlo. Sintió una punzada en la cabeza. Había omitido decirle a Hinata que, de conservar a ese niño, no habría forma de que ellos volviesen a Japón. Permanecerían en Europa, donde la empresa tenía filiales.

Una llamada entró cuando descendía por el elevador.

El humor de Neji no era el mejor cuando reconoció el número de su tío en la pantalla.

Ambos intercambiaron palabras meramente profesionales. Neji estaba al tanto de los días que se extendería la estadía de su tío en el extranjero, por lo tanto, se mantendría como hasta el momento al frente de lo que ocurriese en la constructora. El castaño más joven informó sobre una licitación importante que le habían arrebatado a los Uchiha y eso complació a Hiashi.

—Me alegra saber que todo está bien allá —Neji lo escuchó cansado.

—Tan bien como lo dejó— respondió seco, más que siempre —. Si le parece bien podemos hablar mañana, es tarde y lo noto cansado, además, estoy por conducir.

—Hay otro tema que me gustaría tratar contigo —respondió el otro con tono más firme. Neji había bajado del elevador y permanecido en el lobby mientras terminaban de hablar.

—Diga.

—Sobre Hinata.

—Ella está bien.

—¿Qué tan bien?

—¿Perdón?

Hiashi se tomó dos segundos antes de continuar—: Ha pasado algo— adivinó.

—Le suplico que me tenga confianza.

—Estoy al tanto de que no ha vuelto a su departamento, tampoco logro comunicarme. Hasta ahora he confiado en ti, porque no hay nadie que se preocupe más por ella. Aun así, te niegas a mencionar lo ocurrido conmigo.

—Ella está bien, solo es un inconveniente y no preciso molestarlo.

— Recuerda algo, Neji— su tono de voz fue incluso más duro—, Hinata es mi hija.

—Y será mi esposa —cortó el otro de inmediato.

Al silencio que se formó, le siguió un suspiro. Neji adivinó que su tío sonreía.

—Me alegra que lo tengas presente. Pero no olvides quien es ella.

—Descuide, nunca lo haría.

—Eso quería escuchar— hizo una pausa incómoda para Neji—. Ya eres como mi hijo, pero Hinata es mi sangre. Si hay algo que tenga que saber, debo saberlo. Recuerda esto: puedo ser injusto en mis exigencias, pero no hay algo que no le perdonaría.

Neji guardó silencio.

—¿Quedó claro?

—Perfectamente— respondió perdiendo el rastro de fastidio que tenía. Sus ojos violáceos volvieron a tornarse fríos.

—Intentaré volver antes de lo planeado. Y sabes que sigues teniendo mi entera confianza. Haz lo que debes hacer.

Hiashi cortó la llamada y Neji permaneció viendo la duración de la misma procesando las palabras de su tío. Él nunca había demostrado querer a Hinata antes. Devolvía su móvil al bolsillo al disponerse a salir con esa nueva información, cuando se encontró con Naori que recién entraba luego de bajar de un auto que le resultó desconocido.

La chica no lo notó hasta que lo tuvo casi enfrente.

Un chico fornido había bajado del auto del que ella descendió y esperaba verla subir al elevador. La mirada violácea fue de él a ella. La joven mostró su asombro y por un segundo Neji tuvo la impresión de que quiso hablarle. Cuando lo cruzó sin dirigirle la palabra, él no supo lo que sintió.

Terminó sonriendo. No importaba descifrarlo.

Perdió su sonrisa haciéndose del dominio de sus emociones: él ya había tomado su decisión. Una que terminaba con Hinata y él juntos. Hiashi podría decir lo que quisiera, pero Hinata no tendría por qué saberlo.

O.O.O.O.O

—Así que terminaste volviendo— la voz de Itachi se dirigió a Sakura antes de que siquiera voltease a verla.

—Quería disculparme por lo ocurrido ayer. Lo siento, de verdad. Tenías razón en molestarte, no debí, es solo que…

Él no dejó de verla.

—Sé que sigues en las mismas condiciones y a mí no me molesta estar pendiente de él.

—¿Por qué lo haces? Sabes que Sasuke…

—No es por lo que crees. — Se apresuró a aclarar—. Es cierto que estuve muy enamorada de él, y todavía le tengo un cariño muy fuerte. Es solo que… no logro olvidar las últimas palabras que le dije cuando nos vimos por última vez.

Itachi alzó una ceja.

—Él había acudido a mi buscando ayuda para encontrarla— le dijo—. Seguro escuchaste cuando se lo dije ayer. — Él asintió una vez—. Pude haberlo ayudado —confesó—, pero no quise hacerlo. Sinceramente quería que él tampoco pudiese tener lo que me negó.

El Uchiha guardó silencio y estuvo más seguro que no era la persona indicada para cuidar de su hermano.

—Sé que no es su culpa sentir algo o… no sentirlo —continuó—. Le dije que deseaba que tuviera todo lo que se merece —fijó sus ojos verdes en Sasuke detrás del cristal —. Estoy segura que él piensa que lo merece. Me dijo que deseaba lo mismo— conforme hablaba su voz se cargaba de coraje —. Por eso me molestó que ella viniese. Sasuke caminaría sobre sus piernas rotas y descarnadas para llegar a ella y tratar de compensarla… y Hinata se lo permitiría.

Itachi guardó silencio, Sasuke no merecía que alguien -salvo él- se preocupase por él así. Casi sintió que ella lo compadecía. Entonces cedió en su negativa sobre permitirle quedarse.

—Creo que por todo lo ocurrido, lo más sano para ambos es alejarse. Y quedarse así. Estar juntos es dañarse y no veo que ninguno lo entienda —la voz de Sakura perdió fuerza al no dejar de ver a Sasuke. Tampoco entendía a Hinata.

—Sí, también creo lo mismo. Pero nunca he visto a Sasuke tan completo como cuando está con ella; jamás se había esforzado tanto. Sé que lo hace feliz y no tengo duda que el daría su vida por Hinata.

Sakura no respondió.

—Escucha— volvió a hablar Itachi—, creo que ya hay demasiada gente metida en esto. Ellos no necesitan a un par más entre ellos.

—Entiendo —dijo y le sonrió.

Se formaron unos segundos incómodos que él se obligó a romper.

—Tengo que irme. Si de verdad quieres quedarte puedes hacerlo, aunque…

Ella le sonrió —Dije que lo entendí.

—Bien.

—Si vuelve en sí, por ahora será mejor no contarle de la visita de Hinata, solo lo inquietará más. Tienes razón en eso. — Ante la sonrisa de la joven, él añadió—: Aunque se lo contaré cuando sea pertinente.

—Descuida.

Con un asentimiento formal él se apartó. Sakura se mantuvo un instante más fuera de esa habitación antes de dirigirse con la persona que le daría acceso.

Momentos más tarde ella estuvo finalmente adentro. Lo primero que hizo fue acariciarle el pelo mientras examinaba su rostro. ¿Lo quería todavía? Su corazón le dijo que sí, su orgullo la obligó a negárselo.

En lo único que ambos parecieron coincidir, era en que no deseaba verlo así. Deseó que algún día él pudiese salir de esa situación. Sakura tomó un libro que le habían permitido ingresar y comenzó a leerle. Mientras lo hacía, por momentos dejaba vagar sus pensamientos y se sentía falsa; seguro Naruto no entendería qué demonios hacía ahí. Ni ella misma lo hacía, por momentos no deseaba ver a Sasuke, por otros, solo quería que estuviera bien.

Dejó de leer solo cuando lo escuchó quejarse. Se levantó de la sillita donde estuvo sentada.

—¿Sasuke?

Cuando abrió los ojos ella dejó de tocarlo, recordándose que, lo quisiera o no, él no la quería a ella. Le dolió, pero le sonrió.

—Hi-Hinata —lo escuchó decir y su sonrisa se volvió triste. Cuando él quiso seguir hablando, lastimándose, ella lo calmó.

—Me alegra que despertaras, hacía tiempo desde la última vez.

Él se quejó e insistió en nombrarla.

La mirada de Sakura entristeció —No sabemos nada de Hinata —le acarició un brazo cuando él desconfió de ella —. Posiblemente sigue con Neji.

Él tosió y apenas movió su cuerpo pesado.

—Ella vino.

—No, no lo hizo.

Sasuke la vio molesto y ella bajó su mirada al brazo que le acariciaba, deslizó su mano por su piel fría pasando por su muñeca lastimada donde tenía colocado el catéter.

Él dejó de verla al ladear su rostro.

«Quiero vivir y morir a tu lado. Te lo he perdonado todo». «Vamos a ser padres, Sasuke».

Los ojos de Sasuke ardieron. No lo había imaginado. Hinata estuvo ahí.

«¿Me escuchaste? ¿Oíste lo del bebé, mi amor?»

Sus ojos se aguaron.

Hinata estaba embarazada.

Un nudo se formó en su garganta lastimada. Embarazada y sin él. Se sintió un bastardo por colocarla en esa situación. Pero también una calidez le llenó el pecho. Iba a tener un hijo. Hinata estaba embarazada y parecía feliz. Cuando el indicio de una lágrima rasgó uno de sus ojos, odió su situación y la de ella, el panorama no podía ser peor y ella lo enfrentaba sola.

Sakura vio cómo su semblante se oscurecía y decidió bajar su mirada a su mano, la misma que le acariciaba. Sasuke estaba ignorándola cuando ella se percató de la presencia de un pequeño papel. Alzó su vista a él cuando lo tomó. Sasuke se dedicó a ignorarla y ella se vio tentada a revelarle la presencia de ese trozo de papel a Itachi y dejarlo decidir. Pero él ya había tomado una decisión.

Estaba del lado de Sasuke, era su hermano después de todo.

Buscó su libro y metió entre las hojas esa nota. Le preguntó a Sasuke si quería que siguiera leyendo para disimular. Él no respondió y apenas volteó a verla.

Le sonrió y retomó su lectura en voz suave.

Sea lo que fuese que dijera esa nota, lo mejor sería que él no lo supiera. Hinata parecía no ver lo que le hacía. Ambos se hacían.

Ella estaría bien con Neji, él parecía quererla y ella de verdad se merecía a alguien así a su lado. Sasuke también merecía paz. Estaba segura que ninguno de los dos se alejaría del otro, continuarían lastimándose.

Y eso no estaba bien.

Si se equivocaba o no, lo descubriría después.

O.O.O.O.O

—Ella estaría feliz. El hijo que Hinata espera es el nieto que siempre deseó.

Fugaku se sentó sobre la cantera que formaba el balcón de la habitación, que compartió con su esposa años atrás.

Su vista cayó a la media imagen que le mostraba el reluciente cristal de un portarretrato colocado en el buró al costado de la cama. En él se veía a Mikoto sonreír tan alegre como siempre era. En esa foto en particular ella abrazaba a sus dos hijos, pero su atención se centraba en ella.

Luego, dejó de verla y su mirada se deslizó por el suelo hasta terminar viendo sus pies. A su mente llegó el recuerdo de Sasuke tendido en esa cama de hospital. Rendido. Derrotado. Ahogado en problemas.

Una sensación incómoda caló en su pecho.

Sasuke iba a ser padre.

Todo el tiempo creyó que su hijo seguiría sus pasos. Hasta hace poco estuvo seguro que así era, incluso creyó que sería peor al haber hecho a Hinata aquella atrocidad.

Pero Sasuke parecía estarse esforzando de verdad por enmendarse. Le costaba imaginarlo luchando día tras día con él, conviviendo consigo mismo siendo quien destrozó a la mujer que amaba. A la misma que no podía dejar ir, ni lo haría… mostrando más coraje que el que él nunca tuvo para honrar a Mikoto.

Su hijo había apartado a Hinata de él incontables veces, celoso y protector, sin pensar en permitirle dañarla. Lo que lo diferenciaba de él, era que Sasuke tenía el coraje de enfrentar su podredumbre. Toda ella.

No podía imaginar cuánto le había costado aceptar su grado de vileza. Tampoco tenía una idea cómo se había hecho del amor de esa persona a quien dañó. Porque lo tenía. Eso era seguro.

Si Hinata iba a darle un nieto, era porque de verdad amaba a su hijo.

Y Sasuke, literalmente, estaba muriendo por ella.

Mikoto se hubiese echado a llorar. Él, en cambio, tenía cosas en que pensar.

Continuará…


¡Hola chicas!

Cielo santo, lamento muchísimo la tardanza. Este capítulo hasta hace ratito lo terminé, por eso la actu sale a esta hora :c

Mil, mil gracias por el interés que le tienen a la historia y la paciencia que me tienen a mí. Espero que les esté gustando.

¡Gracias por leer!

Comentarios:

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También a quienes no dejaron nombre. Muchas gracias, y siento la tardanza, se atravesaron vacaciones :c

Nos leemos pronto por aquí. ¡Besos!