Capítulo 6: Oreo Milkshake

Eren se sentó en una de las mesas en Sina Coffee. Estaba esperando que su turno comenzara, perdiendo el tiempo distraídamente haciendo garabatos. Annie estaba en el mostrador, haciendo su trabajo habitual y esperando para salir.

Trató de no pensar mucho sobre su fin de semana. Por lo menos no en los aspectos que lo hacían encogerse y sentirse como mierda absoluta; cualquier pensamiento sobre su papá. Aunque por esta vez pensar sobre su propia vida sexual no le disgustó. Despertar al lado de Levi, y en esa cálida cama, era una dicha que no había esperado en realidad.

—Hey, Eren.

Levantó la vista para ver a Mikasa sosteniendo una taza de café. Instintivamente dejó su lápiz sobre su cuaderno de dibujo, cubriendo sus garabatos con las manos. Mikasa hizo un gesto hacia la silla vacía y Eren asintió, permiso silencioso para que ella se le uniera.

—¿Cómo va tu día? —preguntó. Ella sonrió levemente.

—Está mejor —respondió.

Eren sabía lo que eso realmente significaba. Mikasa raramente visitaba la cafetería y cuando lo hacía no era en nombre de Eren. Siempre era para ver a Annie.

—Estás dibujando —dijo ella, medio en forma de pregunta y completamente curiosa. Eren se encogió de hombros y deslizó sus manos fuera del papel.

—Solo garabatos —dijo.

Mikasa cogió el cuaderno de dibujo.

—Tus garabatos son el mejor trabajo de alguien. Se ven bien.

—Gracias…

Ella escaneó la página y algo brilló en sus ojos. Desaprobación y preocupación a la vez. Puso el cuaderno de dibujo sobre la mesa y Eren podía ver que ella estaba buscando por las palabras correctas. La manera correcta de decir lo que quería sin sonar terriblemente enojada u ofendida.

—Eren… ¿quién es ese?

Ella señaló a un boceto en la esquina. Eren miró hacia abajo.

El pequeño dibujo era uno que hizo de Levi y sin darse cuenta. Las duras líneas fueron todas dibujadas de memoria. Fue rápido y descuidado, pero sus facciones todavía eran visibles. Era todavía preciso. Tal vez demasiado preciso para las líneas dibujadas a lo largo de su pecho y caderas. Y la forma en que Mikasa estaba mirando a Eren le dijo a Eren que ella ya sabía.

—Solo un chico —dijo Eren con un encogimiento de hombros, tratando de restarle importancia.

—¿Lo has… conocido? ¿En persona?

—Uhh… sí —dijo Eren—. Ya sabes que no hago citas en línea.

Mikasa hizo una mueca antes sus burlonas palabras.

—Así que él… ¿qué es para ti exactamente?

—¿Por qué importa eso?

—Eren.

Él rodó sus ojos.

—Solo una cara que vi un día y él como que sobresalió, ¿supongo? No lo sé.

La expresión de Mikasa se suavizó un poco. Ella aún buscó la cara de Eren por alguna señal de que estuviera mintiendo. Ella se inclinó, solo lo suficiente para tratar de echarle un vistazo a sus orejas, pero Eren había cogido su latte y tiró su cabeza hacia atrás para beber.

Ella aceptó la derrota con un tranquilo suspiro.

—Está bien… solo… me preguntaba —cogió el borde de su taza, tirando de la tapa de plástico.

—¿No vas a seguir preguntándome sobre eso?

—No importa.

—Eso es tan impropio de ti —Eren se burló, tomando otro sorbo.

—Eres lo suficientemente mayor para tomar tus propias decisiones. Y no escuchas nada de lo que digo tampoco. Así que en realidad ni siquiera importa.

Eren se rio entre dientes y empujó su pierna debajo de la mesa. No había posibilidad de que ella alguna vez aceptara que él estuviera acostándose con un hombre mayor, pero ella definitivamente no podía detenerlo. En realidad no veía la necesidad de decirle sin embargo, así que se mantuvo callado al respecto.

—No me molesta tu persistencia —dijo Eren—. No todo el tiempo.

—Solo quiero que tenga cuidado. No quiero que salgas… herido…

—Gracias.

Charlaron un poco más, hasta que Annie terminó su turno y tiró su delantal en el mostrador. Mikasa se despidió de Eren mientras él se hacía cargo de la tienda, mirando a las dos irse juntas. Ellas iban a salir lo que significaba que él tenía que hacer la cena esta noche.

No es que importara. Levi le había dado bastante de lasagna de sobra para llevar.


La noche de la exposición de arte, Eren tenía horas extra. Típico. Salió más tarde de lo que había querido, así que tuvo que correr a su coche. Tenía mensajes de su madre, preguntando dónde estaba. Mikasa había llamado, preguntando lo mismo. Devolvió la llamada de Mikasa, diciéndole que solo encuentre a su madre y que estaría allí lo más pronto posible.

Recogió a Armin del trabajo y luego se dirigió a la galería. Dejó a Armin conducir y se metió en el asiento trasero del auto para cambiarse. Se quitó la camiseta y se puso una camisa a cuadros. Esa fue la parte fácil. Sus largas piernas hicieron difícil el entrar y salir de sus pantalones. Pero estaba acostumbrado a maniobrar en el asiento trasero de su coche, así que solo pateó a Armin una vez.

Después de estacionar, Eren corrió hacia la galería sin aliento. Armin le dio una palmada en la espalda mientras trataba de respirar.

—Estás bien. Solo estás diez minutos tarde. Está bien —dijo Armin. Eren asintió.

—Sí… sí okay, eso está bien —dijo Eren. Se puso de pie con la espalda recta y Armin tiró de su camisa a una posición más prolija que la manera descuidada en que Eren la tenía. Abrochó unos botones e incluso trató de arreglar el cabello de Eren—. Gracias.

—De nada. Ahora estás menos rojo. Sigue y entra allí —Armin se rio.

Eren asintió, inhaló y caminó hacia la iluminada galería. Las paredes estaban pintadas de blanco y los pisos de concreto manchados de gris. El techo era todo de gruesas tuberías y túneles industriales. Todo era simple, minimalista. Eren sonrió, un sentimiento puro de entusiasmo finalmente inundándolo.

Vio a su profesor a través del lugar y Armin le dio un pequeño empujón. Eren apretó sus puños y caminó hacia él, tratando de parecer casual y no como si hubiera estado corriendo a toda velocidad.

El doctor Schultz le sonrió en el momento en que Eren se movió en su rango de visión. Él ya estaba hablando con otra estudiante (su nombre era Hitch) con un vaso de agua en la mano.

—¿Ya viste tu pinturas? —preguntó el doctor Schultz, palmeando a Eren en la espalda. Eren sacudió su cabeza y pasó una mano por su cabello sudoroso, ganándose una mirada de desagrado por parte de Hitch.

—Todavía no. Acabo de llegar aquí. El trabajo fue una jodida mierda —Eren suspiró, pateándose mentalmente por maldecir delante de su profesor—. ¡Ah! Quiero decir… tuve horas extra.

El doctor Schultz le dio una palmada en el hombro.

—Creo que vi a tu madre y tu hermana en alguna parte.

—Sí, dijeron que ya estaban aquí —dijo Eren—. Mierda, ni siquiera las he encontrado.

—Ve a buscarlas. Si necesitas algo, ven a decirme.

—Gracias. ¡Oh! El nombre de mis pinturas. ¿Hizo que-?

—Me encargué de ello —el doctor Schultz soltó una risa—. No te preocupes. Anda relájate y disfruta esta noche.

Eren asintió y se frotó el cuello, solo para molestar a Hitch, y salió corriendo. Deambuló por el lugar, buscando alguna cara conocida. A pesar de ello estaba disfrutando de ver las otras obras en la exhibición.

Asomándose en uno de los espacios cerrados, encontró a su madre; Mikasa en ninguna parte a la vista y probablemente con Armin en algún lugar.

Ella estaba mirando una pintura bastante impresionante en blanco y negro. Estaba de espaldas, pero él sabía, por la forma en que ella asentía e inclinaba la cabeza para escuchar, que ella estaba definitivamente hablando con el pequeño hombre a su lado.

Eren se les acercó con cautela, porque si no estaba equivocado, Levi estaba de pie junto a su madre charlando casualmente sobre la pintura.

Eren estaba destrozado. Levi estaba ahí. Justo ahí. Hablando con su madre. Nunca le dijo a Levi dónde iba a ser la exposición de arte. Y estaba malditamente seguro de que no lo había invitado.

Su boca se secó solo al tratar de asimilar la situación.

Mordiéndose el labio y manteniéndose tranquilo, Eren se dirigió hacia su madre y le dio un golpecito en el hombro.

—Hola, mamá —dijo en voz alta. Ella miró a su alrededor y sonrió con ojos brillantes, abrazándolo fuertemente. Y cuando lo hizo, Levi miró en su dirección también. Eren atrapó sus ojos y Levi estaba casi horrorizado. Inclinó la cabeza hacia atrás, bebiendo el resto de su champagne mientras Eren ajustaba su expresión para mirar a su madre.

—Eren, esto es tan increíble —dijo Carla, tomando sus manos—. Estaba hablando con este joven sobre las pinturas de aquí. A los dos nos gusta mucho esta —hizo un gesto hacia la pintura detrás de ella.

—Sí… se ve muy bien —dijo Eren.

—¿Así que este es tu hijo, Carla? —Levi preguntó casualmente—. ¿El artista?

Las mejillas de Eren se colorearon por el título. Carla soltó una risita entre dientes. Ella no vio nada. Nada en absoluto. Y no sabía nada. Era la segunda vez que esto había ocurrido; una situación donde Eren tenía que enfrentar a Levi en un espacio público y su primer pensamiento fue el sabor de la polla del hombre en su lengua.

—No soy… tanto un artista…

—Pues debes serlo para tener tus pinturas en exhibición —dijo Levi. Eren pasó un brazo sobre los hombros de su madre.

—Solo soy un estudiante que tuvo suerte. Hablando de eso, no creo que te haya visto por el campus. ¿Eres el papá de alguien? —preguntó Eren. Debajo de su burla-curiosidad había puro sarcasmo. Carla le dio un codazo.

—Eren. Sé educado.

—Está bien —dijo Levi—. Pero no, no soy realmente un padre. De hecho soy amigo de varios profesores de la Universidad de Trost. La profesora Zoe, quien trabaja en el departamento de justicia penal como una auxiliar, y luego Gunter Schultz. ¿Asumo que estás familiarizado con él?

—¡Oh! Sí, eso tiene sentido —dijo Eren—. ¿Así que conoces… a mi profesor?

—Eso es lo que dije, ¿no? —respondió Levi, a la par con los comentarios ingeniosos de Eren—. Disfruto estas pequeñas exposiciones, la mayoría del tiempo. Pueden ser una total mierda, pero hay un montón de talento.

—También lo creo —dijo Carla—. Esperemos que haya más.

—Si Eren, ¿eso es correcto?, llegó a esta posición por su cuenta, entonces él entrará en más. Gunter rara vez toma nuevos artistas en su galería, así que cuando lo hace generalmente es porque le gusta en verdad y ve potencial.

El estómago de Eren hizo una voltereta. Era emocionante escuchar eso, incluso si venía de Levi. Era como si en verdad tuviera una verdadera oportunidad de hacer algo con su arte. Al no convertirse en el bueno para nada que su padre le recordaba tan a menudo—

—Oh, ¿papá está…?

Carla hizo una mueca. Levi lo tomó como su señal para irse, asintiendo y apartándose para darles privacidad. Eren deseó, por alguna extraña razón, que Levi no se vaya. Que insistiera en quedarse para quitar la mente de Eren de cualquier plática sobre su padre.

—Está esperando en el auto —Carla suspiró—. Él no quería… ya sabes.

—Lo sé.

Era todo lo que había que decir.

—¡Eren! —la voz de Mikasa llamó y levantó la vista para verla a ella y Armin saludándolo con la mano. Carla envolvió un brazo alrededor de Eren y ambos se acercaron. Pasando al lado de Levi mientras él los observaba a los dos. Levi miró brevemente a Mikasa y Armin, y rápidamente se dio la vuelta, agachándose detrás de varios mientras ellos caminaban. Eren temía que Mikasa lo reconocería por los dibujos. Que le dijera algo a él.

—Eren, vimos tu pintura —Armin chilló—. ¡Y se ve increíble!

—¡Ah, gracias!

—Pero… no entiendo por qué no usaste tu verdadero nombre. ¿No quieres que la gente te reconozca? —dijo Armin. Eren soltó una risa.

—Sí… es complicado, supongo —murmuró Eren. Sin embargo, tenía que admitir que utilizar el seudónimo "Rogue" (1) era particularmente raro para la ocasión, pero tenía un claro objetivo incluso si nadie más lo veía.

Si Grisha no podía reconocer su nombre, no había manera de que el hombre pudiera criticar el trabajo de Eren. Viendo cómo Grisha se rehusó incluso a mirar el trabajo de Eren cuando lo llevó a su casa, no tendría forma de saber cómo se veía. Eren sabía que su padre no podía posiblemente odiar cada pieza de arte en la galería…

—Oh, Eren… —Carla suspiró.

—Lo sé, mamá, es estúpido pero juro que-

Los ojos de Mikasa se agrandaron y Eren se calló viéndola ponerse rígida. Ella entrecerró sus ojos y se movió en una manera tan deliberada que ni siquiera Armin pudo evitar mirarla.

—¿Levi?

El estómago de Eren se hizo un nudo mientras el nombre rodaba de la lengua de Mikasa. Y se sintió incluso peor cuando Levi se dio la vuelta en respuesta.

—Mikasa.

Eren le arrebató a Armin la copa de champagne y se lo bebió todo de una vez.

—¿Ustedes dos se conocen? —Eren consiguió decir después de tragar. Levi se acercó a regañadientes, golpeando su copa vacía con un dedo nervioso.

—Algo así —dijo Mikasa firmemente—. Ha pasado mucho tiempo, Levi. No sabía que habías vuelto.

—Fue un movimiento reciente —Levi respondió con amargura.

—Umm… Odio entrometerme en esta reunión, pero estoy realmente confundido —dijo Eren, tirando un brazo sobre los hombros de Mikasa. Se rio con tanta fuerza que incluso Armin estaba avergonzado por él. El rubio se dio una palmada en la cabeza y sacó a un sonriente Eren de los hombros de Mikasa.

—Eren, no puedes solo meter tu nariz en los asuntos de otras personas —Armin resondró.

—¿Yo? ¿Metiendo mi nariz en los asuntos de otras personas? No tengo, NO tengo idea de lo que estás hablando, Armin —dijo Eren, todavía riéndose dolorosamente.

Carla tiró de su oreja y Eren rápidamente se despabiló. Se frotó la cabeza y trató de aclarar sus pensamientos. No podía parecer imponente. Nadie sabía sobre él y Levi. Eren estaba seguro de que la última cosa que Levi necesitaba era que todos empiecen a asociar a una pequeña mierda con un abogado profesional.

Así que tranquilamente observó a los dos hablar. Mikasa, la mujer que consideraba su hermana, y Levi, su más reciente follamigo. La combinación de ver a los dos juntos era la única cosa que no estaba esperando. Y con mucho gusto hubiera podido vivir sin eso, porque juzgando por la manera en que estaban de pie, estaban familiarizados el uno con el otro. Se conocían entre sí, en algún nivel.

Eren se alejó de ellos y salió de la pequeña habitación. Fue a mirar una pintura en la entrada. Solo algo para quitar su mente de la extraña situación. Preguntaría sobre ello luego. Uno de ellos tenía que ser capaz de explicar.

—Eren, ¿estás bien? —preguntó Armin, empujando su hombro. Eren sonrió suavemente.

—Oh sí. Solo… uhh… confundido —respondió Eren.

—¿Lo conoces? ¿A ese tipo Levi?

—¿Qué? ¡No, no! Quiero decir… vino a una de mis clases y dio una conferencia, como, una vez pero eso es todo.

Armin entrecerró los ojos, mirando atentamente el rostro de Eren, mientras asentía. No hizo más preguntas, sin embargo, en vez dándose la vuelta para mirar las pinturas. Carla se reunió con ellos y eventualmente Mikasa. Eren quería preguntar pero—

Las puertas de la galería se abrieron y Eren vio a su padre caminar a través de ellas. Su estómago se cayó aún más de lo que estaba antes y su cara palideció. Mikasa miró sobre su hombro.

—Oh, Eren… —murmuró Carla, viéndolo también. Él se tensó mientras Grisha miraba en su dirección, haciendo breve contacto visual.

Eren quería correr. Quería huir y esconderse. Pero no podía ser un cobarde. No ahí. Ese era su territorio y tenía que defenderlo. Podría llorar y maldecir y tirar cosas luego, pero por ahora, en ese momento, tenía que mantenerse fuerte.

—¿Casi listos para irnos, Carla? —preguntó Grisha, acercándose—. Hola, Armin, Mikasa.

—Doctor Jaeger —dijeron los dos al unísono.

Él los vio. Él los saludó. Grisha giró su cabeza para asentirle a cada uno de ellos; para reconocer su puta existencia. Pero sus ojos nunca cayeron en Eren. Fue completamente ignorado como un monstruo enfermo. No; incluso algo enfermo captaría la atención de Grisha porque era un doctor y era su trabajo el ver cosas que estuvieran enfermas y podridas y casi muertas.

Pero no tenía que ver a su propio hijo.

—Bueno, no realmente, querido. Estoy pasando un rato agradable con los niños. No quiero irme todavía.

—Mn. Está bien.

Y eso fue todo. Eso fue todo lo que Grisha tenía que decir. Se dio la vuelta y caminó hacia la puerta sin ninguna otra palabra. El corazón de Eren se cayó. Esta era su noche. No debería estar molesto sobre nada.

Eren se liberó del agarre de Carla y persiguió a su padre. Pasó al resto de artistas. Pasó a su profesor. Pasó a Levi.

Ellos caminaron a través de las puertas, Grisha moviéndose mucho más rápido de lo que Eren podía. O tal vez Eren solo estaba moviéndose espantosamente lento. No podía decirlo.

—Papá —Eren respiró, su voz seca en el aire frío—. ¡PAPÁ! ¡PAPÁ ESPERA!

¿Tal vez Grisha no podía oírlo? ¿Tal vez había demasiado ruido? Eso era lo que Eren se decía a sí mismo para que duela menos.

—¡DETENTE!

—¿QUÉ, Eren? —espetó Grisha bruscamente, dándose la vuelta—. ¿Qué pasa?

Eren lo miró fijamente, sus ojos vidriosos. Grisha tenía sus manos levantadas en una manera acusadora. Como si todo fuera la culpa de Eren de alguna forma. El clima, la exposición de arte, la razón de que Grisha esté cansado, el tráfico. Eren no sabía qué hizo mal o por qué exactamente Grisha estaba molesto, pero sabía que tenía que ser a causa de él. Era simplemente su culpa. Como todo lo demás.

—Hola… —dijo Eren—. Solo… ni siquiera dijiste hola.

—Tú tampoco.

La boca de Eren se puso más seca. Estaba sin palabras. Observó a Grisha voltearse y caminar por la calle hacia el estacionamiento. Eren se quedó inmóvil, mirándolo con un dolor en el pecho. Luchó contra las lágrimas. Tenía que hacerlo. Adentro había gente que respetaba lo que él había logrado. Puede que no sea nada asombroso, pero aún era… algo.

Y si regresaba ahí con lágrimas en sus mejillas y en sus ojos, tendría que enfrentar preguntas. No quería eso. No quería la simpatía de nadie.

Así que inhaló y se calmó a sí mismo antes de caminar de vuelta a la galería. Sonriendo tanto como podía, Eren encontró a su madre y amigos de nuevo en ese mar de rostros. Nada fue preguntado sobre lo que pasó. Todos ellos sabían lo que sucedió sin tener que hablar.

Había mejores cosas de qué hablar.

Carla se fue pronto, no queriendo mantener a Grisha molesto y esperando. Levi se había ido también. Eren no estaba seguro cuándo, pero se fue hace un tiempo al parecer. Eren estaba bien con Armin y Mikasa. Annie apareció más tarde, ya que tenía una escultura en exhibición, y tranquilamente se unió a su grupo. En general, no estaba mal.

—¡Eren, Eren! —el doctor Schultz exclamó mientras estaban saliendo. Eren se detuvo para mirar al hombre.

—Sí, señor.

—¿Puedo tener unas palabras contigo?

Los ojos de Eren se agrandaron.

—Claro.

El doctor Schultz lo jaló del brazo hacia un lado. Mikasa, Armin y Annie lo observaron desaparecer con curiosidad.

—Esto no sucede con frecuencia, especialmente para un artista nuevo, pero alguien se ofreció a comprar tu pintura. Las Alas de la Libertad. En realidad, muchas personas hicieron ofertas en ella esta noche.

La respiración de Eren se quedó atascada en su garganta. No podía ser posible. Sonrió.

—¿E-en serio?

—Sí. Alguien fue a comprarla, alguien escuchó y ofreció más y en poco tiempo, bueno… La oferta más alta fue de tres mil dólares.

La boca de Eren cayó. Trató de comprender lo que estaba diciendo.

—¿A-alguien ofreció… tres mil… por mi pintura? ¿Mi pintura…?

El doctor Schultz asintió.

—Yo… sí. Claro, por qué no.

—Entonces les informaré y traeré el dinero para ti.

Eren sonrió, su corazón acelerándose. Vendió un dibujo. En verdad lo hizo. Excepto…

Era esa imagen. La pintura que más amaba. Pero si la vendía podía probarle un punto a su padre. Y su padre tendría que aceptar que Eren vendió una pieza de arte. Que era capaz de hacer algo con su arte.

Después de que Eren terminara con el doctor Schultz, salió para encontrar a Armin esperando por él en el coche. Sonrió y se deslizó en el asiento trasero mientras Mikasa ya estaba sentada en el frente.

—¿Qué fue eso, Eren? —Mikasa preguntó suavemente mientras Armin conducía. Eren se mordió el labio y deslizó el sobre por el compartimiento central. Mikasa levantó sus cejas; incluso Armin dirigió su vista hacia él.

—Son tres mil dólares —suspiró Eren—. Esto es… por una pintura…

Armin frenó con fuerza y volteó para mirarlo.

—¿Vendiste una pintura por tres mil-?

—DIOS ARMIN JODER-

Unos autos tocaron la bocina y se detuvieron abruptamente con chirridos, pero no hubo ningún accidente y nadie resultó herido. Aunque Mikasa consiguió salir del coche y arrastrar a Armin al asiento de pasajero para sentarlo. Después de resituarse, Armin se abrochó el cinturón de seguridad lejos del volante y Eren con un cigarrillo entre sus dedos para calmarse, su viaje continuó.

—¿Entonces vendiste una pintura? —preguntó Mikasa—. ¡Eren, eso es genial!

—¡En verdad lo hiciste!

Eren sonrió.

—Sí… supongo que sí…

Eren le dio golpecitos al resto de su cigarrillo, dejándolo caer por la ventana, y sintió su teléfono vibrar contra su pierna. Lo sacó de su bolsillo y le dio una mirada, agachándose como si eso le ayudara a desaparecer de los ojos curiosos de Armin. El nombre que apareció, sin embargo, lo hizo sonreír en realidad.

Para Un Buen Rato: Lo que sea que él dijo, no valen tus lágrimas. Disfruta tu noche. Te la ganaste.

Leyó el mensaje una y otra vez. Podía oír la voz de Levi diciendo las palabras con su pronunciación monótona y ver la expresión aburrida en su rostro. Algo sobre la imagen mental era reconfortante. Calmó los nervios de Eren y le devolvió la mirada a su teléfono mientras escribía una respuesta.

gracias

—Hey, Mikasa.

—¿Hm?

—¿Cómo conoces a ese tipo? —preguntó Eren, todavía mirando su teléfono. Mikasa soltó un gruñido.

—Levi Ackerman es… en cierto modo mi tío.

—¿QUÉ? —tosió Eren.

—Sí… es complicado. El hermano de mi papá lo acogió cuando era más joven. Como… adopción temporal. Mi tío era una mierda y realmente solo quería el dinero que venía con la acogida. Pero me acuerdo que Levi era muy amable conmigo cuando era pequeña. Era más un tío que mi propio tío, así que de alguna manera siempre lo vi así.

Eren apoyó su cabeza entre los asientos, haciendo que Armin chillara por su repentina presencia.

—¿Qué pasó?

Mikasa se encogió de hombros.

—Él se fue a la universidad. Se puso ocupado. Nos veíamos de vez en cuando, pero era... siempre tenso supongo.

—¿Cómo fue que nunca supe de él? —preguntó Eren.

—Tengo curiosidad acerca de esto también, en realidad —agregó Armin.

—Estoy bastante segura que ustedes dos tienen familia que no he conocido tampoco —dijo Mikasa, rodando sus ojos.

—Armin tiene un abuelo.

—Tengo una mamá y papá también.

—No, están muertos —dijo Eren.

—Eren, te he dicho antes que son fotógrafos de fauna y flora. Están en África —dijo Armin.

—Mierda, ¿eres un Thornberry? ¿Puedes hablar con los animales? Armin, juro que si mientes sobre esto…

—Al parecer sí puedo —canturreó Armin—. Estoy hablando contigo.

Mikasa soltó una risa y Eren se quedó mirando en confusión. Pero cuando finalmente captó el insulto, golpeó a Armin en el brazo.

Risas llenaron el coche. Y Eren se dio cuenta de que Levi tenía razón. Esta era su noche. Y se merecía reír y ser descuidado y divertirse; no preocuparse por las opiniones de un estirado y conservador viejo.

Y decidió que Levi se merecía más que "Para Un Buen Rato" como nombre en su teléfono. Agachándose de nuevo, Eren rápidamente cambió el nombre de Levi a "Papi" en su lugar. (El nombre de Grisha en el teléfono de Eren era "Dr. Jaeger" ya que a Eren se le hacía difícil verlo como algo más, así que definitivamente no habría confusiones relacionadas con los términos).

—Hey, deberíamos conseguir algo de comer —Armin se quejó—. Me está dando hambre.

—¡Yo invito la cena! —intervino Eren, levantando la vista de su teléfono.

La cena, milkshakes incluidos, era necesaria sin duda para terminar semejante noche.


Aclaraciones:

(1) Rogue: el fandom en inglés ha adoptado este nombre para el titán de Eren. Aquí se está haciendo una referencia a ello. Se podría traducir como pícaro.


N/T: Perdón por la demora, quería subirlo ayer pero mi cumpleaños no me dejó (?). Sí, ya estoy más vieja, seré el Sugar Daddy de todas ewe

Un capítulo con algo de feels, pero Levi está ahí para Eren.

No se olviden de dejar un comentario y decirme qué piensan :'D

P.D. ¡Ya pasamos los cien reviews! Le avisé a la autora y se alegró, les agradece mucho al igual que yo.